Comuna F‑27 teje la organización territorial desde lo femenino y la conciencia popular

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    Comuna F‑27 teje la organización territorial desde lo femenino y la conciencia popular

    Caracas, 10 de marzo de 2026.- “En la Comuna (en construcción) F-27 hemos comprendido que, mucho más allá del bloque y la cabilla, la verdadera obra es la construcción de una conciencia que fortalezca la identidad, la organización territorial y la capacidad de pensar colectivamente”.

    Estas fueron las palabras de Betty Vargas, integrante de la Comuna (en construcción) F-27, ubicada en la parroquia Osuna Rodríguez, municipio Libertador del estado Mérida, durante su participación en el programa radial “En clave comunal”.

    Desde este espacio, la vocera reconoció que “no es una tarea fácil”, pero destacó que la comuna ha logrado sostener “ese espíritu comunitario, ese espíritu comunero” que impulsa tanto la acción material como la formación política.

    Betty Vargas señaló que el territorio comunal está integrado por cerca de dos mil familias y está conformado por cinco consejos comunales: Antonio José de Sucre, Corazón de María, La Mata, Campo Claro y Los Eucaliptos.

    Explicó que cuentan con una casa de los saberes, donde funciona un núcleo de la Universidad Politécnica Territorial de Mérida, un espacio concebido para “la formación del conocimiento en lo académico, pero también la autoconciencia”.

    Para la comunera, esta comunidad de aprendizaje tiene un propósito claro: fortalecer la identidad y la cohesión del territorio. Señaló que el objetivo ha sido “seguir alimentando ese espíritu comunitario, ese espíritu de amor a la patria, de seguir avanzando con lo que tenemos, con lo que somos”.

    Uno de los retos más importantes, explicó Vargas, es integrar a los jóvenes en los debates y las reflexiones de la comuna, especialmente en un contexto marcado por la guerra cognitiva y la influencia de las redes sociales digitales ―sobre todas las redes sociales, dijo―.

    Informó que actualmente jóvenes del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA), capítulo Mérida, se encuentran en un proceso de formación política y académica. Vargas explicó que están recibiendo acompañamiento del Ministerio de Planificación y participan en seminarios diseñados para que puedan “conocer el gran monstruo… el monstruo de mil cabezas, que son los medios de comunicación”.

    Advirtió que los medios de comunicación occidentales y las redes sociales digitales manipulan profundamente el pensamiento, particularmente entre los jóvenes. Por ello, los encuentros semanales buscan desmontar narrativas y promover pensamiento crítico.

    Según relató Betty Vargas, estos espacios han permitido, además, “despertar en ellos ese tipo de conciencia al punto de estar integrados plenamente en todo lo que es este trabajo”.

    De acuerdo con la lideresa comunitaria, actualmente “están participando 35” jóvenes del movimiento social MRTA. Destacó el compromiso de quienes se trasladan desde distintos puntos del estado Mérida para integrarse a las actividades: “Algunos suben desde El Vigía hasta aquí, hasta la Casa de los Saberes”, afirmó.

    Participación comunal en la consulta popular

    La Comuna (en construcción) F-27 también tuvo una participación activa en la primera edición de la Consulta Popular Nacional 2026. Según relató Betty Vargas, la jornada fue “bastante buena”, en donde volvió a resultar seleccionado el proyecto para la cancha del Liceo Aristóbulo Istúriz.

    Expuso que esta propuesta ha sido priorizada reiteradamente porque “es el tercer proyecto que se descarga allí porque es necesario”, ya que el liceo no cuenta con una cancha techada, pese a atender a la mayoría de los jóvenes de la parroquia Osuna Rodríguez.

    Aclaró que, aunque el liceo no se encuentra dentro del perímetro directo de la comuna, Vargas enfatizó que la decisión de apoyar el proyecto responde a una visión territorial más amplia. “Todos aportamos porque estamos en la misma parroquia”, afirmó.

    Para la vocera comunal, la consulta popular permitió que la comunidad asumiera colectivamente la responsabilidad de mejorar un espacio educativo fundamental para la juventud del territorio.

    Igualmente, resaltó que los jóvenes tuvieron un rol determinante en la jornada, tanto como votantes como actores conscientes de la importancia del proyecto. Señaló que “los jóvenes participaron, los estudiantes que están allí, conscientes de resolver y atender a su necesidad”, expresó.

    Betty informó que, fruto de las gestiones comunales en la F-27, más de 2000 familias han presentado su solicitud de título de tierra, así como la transformación de 221 viviendas en el territorio. Esta última experiencia «no solo se reduce a un asunto de bloques, cemento y cabillas; sino, sobre todo, a una vivencia de siembra de conciencia comunitaria».

    Construcción de confianza

    Para Betty Vargas, quien próximamente recibirá una acreditación de saberes en Ciencias Comunales por la Universidad Politécnica Territorial Kléber Ramírez, la Comuna (en construcción) F-27 ha logrado consolidar un tejido comunitario sustentado en el respeto y en una atención libre de discriminación política.

    Dijo que “tenemos que entender que no todos tienen que pensar de la misma manera; existe una diversidad”. Subrayó que desde los espacios comunitarios se trabaja con todas las familias “con la misma cercanía, la misma dedicación y el mismo interés”.

    Reconoció que los medios de comunicación han influido en la percepción de algunos sectores de la población y que “hay gente dentro del proceso que ha cometido errores”, lo que puede generar desconfianza. Sin embargo, resaltó que el trabajo constante ha permitido recuperar la credibilidad de la comunidad: “Eso la gente lo agradece, eso la gente lo reconoce”.

    Declaró que el trabajo comunitario, al que ha dedicado casi cuatro décadas, le ha permitido “reencontrarse y reconocerse en el otro”.

    Protagonismo femenino en la vida comunal

    En la Comuna (en construcción) F-27, las mujeres han asumido un rol determinante en la organización y en la toma de decisiones. Así lo afirmó Betty Vargas, quien destacó que “el encabezamiento de la mujer ha sido muy grande” y que en las asambleas la participación femenina supera ampliamente a la masculina.

    Según la comunera merideña, este protagonismo no es fortuito, sino resultado de una práctica cotidiana que combina responsabilidades del hogar con compromiso político. Vargas argumentó que, aunque las mujeres atienden el hogar, la familia y el estudio, también son quienes impulsan la planificación y la resolución de problemas en el territorio.

    “Estamos generando ideas, plasmando y definiendo cómo ir articulándolas: cómo debe estructurarse la propuesta para concretar un proyecto, para llevar a cabo una acción o para convocar la asamblea que corresponda”, manifestó.

    A pesar de estos avances, la líder comunitaria reconoció que persisten patrones patriarcales que limitan la visibilidad de las mujeres en cargos de dirección. Relató que, en un proceso de formación con Rosiris Berroterán, de Tatuy TV, revisaron colectivamente estas contradicciones: “Las mujeres participamos, las mujeres hacemos, las mujeres construimos, pero a la hora de poner a alguien en un cargo, pues postulamos al hombre”. Para ella, este comportamiento evidencia que “seguimos con una mentalidad patriarcal muchas veces”, un aspecto que están abordando de manera consciente.

    Aclaró que el verdadero feminismo no es una confrontación entre mujeres y hombres ni busca desplazar a los hombres, sino integrarlos en la construcción del cuidado y del bien común. Sostuvo que hombres y mujeres crean y sostienen juntos la comunidad y el futuro.

    Betty Vargas señaló que la tarea es “seguirnos empoderando a las mujeres” y asumir no solo el impulso del proceso revolucionario, sino también su conducción. “Más allá de ponerle el combustible a este proceso revolucionario, es también nosotras manejarlo: ser la cabeza”, apuntó.

    Horizontes

    En la Comuna (en construcción) F-27, la comunicación popular es entendida como una práctica cotidiana que sostiene la organización y la conciencia colectiva. Betty Vargas explicó que cuentan con una radio comunitaria, aunque el recurso más valioso sigue siendo el encuentro cara a cara. “Se está haciendo uso de ella permanentemente, pero también la visita, el contacto nos ha dejado una gran experiencia”, afirmó.

    Señaló que el diálogo directo con la comunidad también permite definir los horizontes estratégicos de la comuna, más allá de las urgencias coyunturales. Insistió en que es fundamental comprender que “el pueblo es el que genera el poder” y que el autogobierno es un proceso en construcción.

    Reafirmó que la organización popular es la energía que impulsa el proyecto comunal. Aseguró que “el pueblo es el combustible, es la maquinaria que va a alimentar esta historia”.

    Asimismo, dijo que no hay que perder de vista que nuestro horizonte es el Sur, una metáfora que reivindica la identidad latinoamericana y la orientación emancipadora del proyecto bolivariano. Expresó que es necesario que el pueblo “reconozca las fauces del monstruo imperialista que solo quiere devorar nuestro país”.

    Finalmente, la líder comunitaria reiteró su llamado a construir el horizonte comunal, a sentir el espíritu de la comuna en el territorio, una invitación que —recordó— hizo el presidente Hugo Chávez.

  • Investigadora venezolana: Las comunas deben tomar decisiones desde el conocimiento para proteger las fuentes de agua

    Investigadora venezolana: Las comunas deben tomar decisiones desde el conocimiento para proteger las fuentes de agua

    Caracas, 3 de marzo de 2026.- “Muchas veces, cuando hablamos del acceso al agua, no reflexionamos sobre la cantidad de energía necesaria para que una persona reciba agua potable por tubería”. Estas fueron las apreciaciones de la investigadora del Instituto de Ingeniería para Investigación y Desarrollo Tecnológico, Miriam Suárez Sánchez, a propósito de los desafíos de la comuna frente al escenario global de acceso al agua dulce.

    “Tenemos la responsabilidad como seres humanos de devolver aguas que cumplan con las condiciones y no afecten esos ríos, manantiales o pozos que nos surten diariamente”, afirmó en el programa radial “En clave comunal”, transmitido por Radio Nacional de Venezuela (RNV) todos los martes.

    Puso como ejemplo el caso del Instituto de Ingeniería, donde trabaja, que se abastece desde la planta de bombeo de Las Morochas. “¿Pero de dónde viene esa agua? Esa agua viene de Calabozo”, señaló. Refirió que entre Caracas y Calabozo hay siete u ocho horas de viaje por carretera, lo que permite dimensionar la magnitud del sistema: una extensa red de distribución, múltiples estaciones de bombeo y la necesidad de elevar el agua cientos de metros antes de almacenarla en tanques y distribuirla. “¿Cuánta energía se emplea? ¡Mucha energía!”, aseguró.

    Para la investigadora caraqueña, contar con agua implica un entramado de naturaleza, infraestructura y trabajo humano. “Cuánta naturaleza [no humana], cuántas manos, cuántos seres humanos están ahí que dedican su vida para garantizar que yo llegue a mi casa, abra un chorro y pueda lavar la verdura o bañarme”, expresó.

    Consultada por la periodista Nerliny Carucí, moderadora del programa “En clave comunal”, sobre dónde se traza la línea entre el derecho al agua y el respeto a la madre tierra, Suárez afirmó que se trata de “una línea muy delgada”.

    Explicó que los seres humanos pueden pasar días sin comer, pero no sin agua: la deshidratación puede poner en riesgo la vida en muy poco tiempo. “El cuerpo es 70 % agua, somos agua, el mundo es agua”, recordó. Esta condición implica comprender el agua no solo como un servicio, sino como un elemento vital cuya protección es indispensable para la supervivencia del ser humano y de la vida toda.

    Tecnología para identificar y gestionar acuíferos

    Miriam Suárez, máster en Gestión de la Calidad y del Ambiente, explicó que el Instituto de Ingeniería para Investigación y Desarrollo Tecnológico desarrolla diversas áreas de trabajo orientadas a inventariar y gestionar el recurso hídrico, especialmente las aguas subterráneas.

    Detalló que una de estas áreas es el procesamiento digital de imágenes donde aplican geomática para estudiar el territorio. “A través de imágenes satelitales, de la geomorfología y de las características de los terrenos, podemos determinar la presencia o no presencia de acuíferos”, señaló.

    Comentó que esta tecnología también permite identificar zonas de recarga, así como visibilizar ríos, riachuelos y manantiales en distintas regiones del país.

    La investigadora destacó que el Instituto de Ingeniería cuenta además con el Centro de Tecnología de Materiales, la Unidad de Química y Ambiente y laboratorios ambientales capaces de analizar la calidad del agua. Recordó que Venezuela posee un marco legal que regula estos parámetros: “Está el decreto 883, que nos permite determinar, dependiendo del origen del agua, si está apta o no apta para consumo humano”.

    Explicó que, incluso cuando el agua no cumple inicialmente con los estándares, puede hacerse apta mediante tratamientos convencionales. El mismo decreto, añadió, establece criterios para medir aguas contaminadas y residuales, según su destino: redes cloacales, cuerpos de agua o el mar. “Tenemos la capacidad de hacer esas mediciones y clasificar ese acuífero”, afirmó.

    Suárez expuso que el Instituto ha desarrollado varios proyectos vinculados al agua, entre ellos uno ejecutado entre 2006 y 2014 con comunidades indígenas warao. El objetivo fue diseñar plantas potabilizadoras para poblaciones de hasta 100 habitantes, pero lo más significativo fue la relación construida con estas comunidades.

    Recordó que para los pueblos originarios el río es proveedor de todo: “Les provee belleza, tranquilidad, paz, higiene, alimentos. El río es su cultura, es su forma de vivir, es su todo. Es sagrado”, dijo.

    La investigadora destacó que todo esto fue considerado en el diseño del proyecto de potabilización desarrollado por el Instituto de Ingeniería para las comunidades warao. “Fue un diseño adecuado a las características culturales de las comunidades”, explicó.

    La demanda comunal por el agua

    Miriam Suárez, investigadora del Instituto de Ingeniería, señaló que, en el marco de la Consulta Popular Nacional del 8 de marzo, es previsible que se repitan las tendencias observadas en procesos anteriores, donde “el mayor porcentaje de los proyectos priorizados está vinculado al tema de agua potable”.

    Argumentó que la falta de agua en muchas comunidades obliga a evaluar alternativas para garantizar el acceso al recurso. Entre esas opciones, mencionó “buscar afloramientos, manantiales o también la construcción o búsqueda de pozos de agua”, soluciones que suelen surgir como respuesta directa a las necesidades locales.

    La científica venezolana insistió en que cualquier decisión relacionada con la apertura de pozos debe tomarse “desde el conocimiento”. Platicó que hay zonas del país con abundante agua subterránea, como los altos mirandinos, donde existen múltiples puntos potenciales para excavar.

    No obstante, advirtió que “no todos los pozos de agua son adecuados” y que es fundamental evaluar si el caudal disponible puede realmente abastecer a la comunidad. Además, Miriam Suárez Sánchez subrayó que excavar un pozo implica un costo elevado y una afectación ambiental significativa, pues el rango usual de perforación de la tierra es de 100 a 120 metros, incluso hasta 200 metros.

    En este contexto, alegó que antes de abrir un pozo es indispensable identificar la zona de recarga y analizar qué ocurre alrededor de ella. Manifestó que, en ocasiones, varias comunidades pueden estar pensando en perforar en el mismo sector, lo que genera riesgos: “Si yo abro mi pozo, puedo causar una afectación ecológica”.

    Además del impacto ambiental, podría disminuir el rendimiento de los pozos que ya se surten de esa misma cuenca o subcuenca. Por ello, enfatizó que “antes de cualquier cosa, de tomar la decisión, hay que hacer los estudios pertinentes”, realizados por geólogos, geógrafos y geodestas disponibles en instituciones del Estado.

    La investigadora caraqueña adicionó que también existen empresas especializadas que pueden acompañar estos procesos, especialmente en la caracterización del agua. Destacó que algunas cuentan con la permisología del Ministerio de Ecosocialismo, lo cual es clave para garantizar la validez de los resultados.

    Puntualizó que, para reportar información ambientalmente confiable, los laboratorios deben cumplir con los lineamientos establecidos y estar registrados ante el Ministerio, ya que solo así pueden emitir análisis ajustados al decreto 883, la norma que determina la calidad de los cuerpos de agua en Venezuela.

    Miriam Suárez Sánchez advirtió que perforar un pozo en una zona no apta puede generar múltiples alteraciones en el entorno si no se realizan los estudios previos necesarios. Señaló que, si se hace con los estudios necesarios, es posible mitigar los efectos, pero recordó que la intervención siempre implica cambios: existe vegetación y fauna asociada que se verá afectada, y la instalación del pozo requiere infraestructura, electricidad y un recubrimiento en concreto.

    Comentó que cada pozo tiene características propias determinadas por su geología, por lo que es indispensable “hacer toda una caracterización y determinación de metales pesados”, ya que los seres humanos son sensibles a elementos como hierro, calcio o magnesio.

    Asimismo, la científica explicó que, aun cuando un pozo no presente coliformes —microorganismos como Escherichia coli, Pseudomonas, Cryptosporidium, levaduras y otros—, estos pueden aparecer por procesos socionaturales asociados al ciclo de lluvias.

    Refirió que durante mayo, cuando comienzan las precipitaciones, “las aguas se revuelven”, porque las lluvias arrastran materiales desde la superficie. Parte de esa agua llega a ríos y cuerpos superficiales, pero otra se infiltra y percola hacia los acuíferos, aumentando las variables del agua.

    Miriam Suárez advirtió que la apertura descontrolada de pozos por parte de varias comunidades puede generar un daño ecológico severo. Apuntó que, cuando se perfora sin estudios y sin considerar la capacidad natural del subsuelo, se puede acabar con el acuífero, porque cada sistema tiene un límite de recarga.

    Explicó que si ese límite se sobrepasa, se estaría causando precisamente un desastre hídrico, ya que el acuífero no logra reponerse y termina agotándose, afectando tanto a las comunidades que dependen de él como al equilibrio ecológico del territorio.

    La investigadora insistió en que cualquier proyecto para mejorar el acceso al agua debe realizarse de manera organizada y con estudios previos. “Tenemos que hacer un estudio de riesgo”, reiteró.

    Resaltó que el país dispone de laboratorios adscritos al Ministerio de Ciencia y Tecnología con “capacidades técnico-científicas para poder hacer análisis confiables”, así como instituciones capaces de apoyar con geomática e imágenes satelitales para identificar los mejores sitios de perforación.

    Suárez enfatizó que abrir un pozo no significa que la responsabilidad haya terminado. “Ese pozo va a funcionar siempre y cuando yo respete la naturaleza”, dijo. Apuntó la necesidad de arborización, conservación y supervisión adecuada de cualquier intervención.

    Acompañamiento de las comunidades

    Miriam Suárez Sánchez explicó que el Instituto de Ingeniería desarrolla un proyecto en la comunidad de Hoyo de la Puerta. Señaló que la iniciativa es ejecutada por dos investigadoras del Instituto, Coromoto Aldana y Neyla Camacho, quienes trabajan en “el fortalecimiento y el desarrollo de metodologías para análisis microbiológico de aguas”.

    El objetivo central, afirmó, es “evaluar las características de diferentes fuentes de agua de la comunidad de Hoyo de la Puerta”, un territorio cercano al Instituto y considerado su “punto y círculo”.

    Suárez Sánchez destacó que el proyecto responde a necesidades reales de la comunidad. Subrayó la importancia de acompañar a las comunidades en el control y análisis de sus fuentes naturales de agua, especialmente en zonas donde pozos y manantiales son la principal vía de abastecimiento.

    Vulnerabilidad hídrica en la región centro-norte-costero

    Miriam Suárez, quien también es profesora de posgrado de Aseguramiento de la Calidad en la Facultad de Farmacia de la Universidad Central de Venezuela (UCV), expuso que las zonas con mayor vulnerabilidad hídrica en Venezuela coinciden con las áreas más pobladas del país (región centro-norte-costero).

    En este aspecto, precisó que, producto de la modernidad y de decisiones históricas de planificación, cerca del 80 % de la población venezolana vive lejos de las fuentes de agua, lo que la hace especialmente vulnerable. Recordó además el llamado del presidente Hugo Chávez a “cambiar la demografía” y a replantear la visión que tenemos con la madre tierra.

    Manifestó que, pese a esta vulnerabilidad, el país cuenta con amplias zonas con abundantes recursos hídricos, especialmente en los Llanos. “Tenemos muchísimas potencialidades hacia la zona de nuestros llanos, una cantidad de recursos hídricos importante”, afirmó.

    Canales de contacto entre las comunas y el Instituto de Ingeniería

    Miriam Suárez, quien coordina proyectos de investigación vinculados con la industria y con las comunas en áreas vitales como la calidad del agua y del aire, informó que el Instituto de Ingeniería para Investigación y Desarrollo Tecnológico dispone de varios mecanismos para que las comunas y cualquier persona pueda establecer comunicación directa.

    Apuntó que la institución cuenta con la página web https://www.fii.gob.ve/. Además, recordó que la sede del Instituto está ubicada en Sartenejas, en el sector Hoyo de la Puerta, accesible tanto por La Trinidad como por la Autopista Regional del Centro (ARC), dentro del Polo Científico-Tecnológico cercano a la Universidad Simón Bolívar. “Ahí estamos a la orden, nos pueden visitar”, afirmó.

    Suárez añadió que el Instituto también ofrece canales de comunicación más directos para facilitar la articulación con las comunas. Indicó que pueden contactarlos a través de Telegram, en el canal “Instituto de Ingeniería”, donde el equipo de Atención al Ciudadano recibe las solicitudes y las dirige a las áreas competentes.

    Asimismo, se puso a disposición los números telefónicos 04264148979 y 04265169298, en los cuales los mensajes que se reciban serán canalizados a los distintos investigadores del centro de investigación.

  • Comuneros de Tierra Gayona en Lara “saborean” la producción agroecológica

    Comuneros de Tierra Gayona en Lara “saborean” la producción agroecológica

    Caracas, 11 de febrero de 2026.- “En comuna uno se siente en familia; trabajamos juntos por nuestros proyectos y por el bienestar de la comunidad. En la sociedad eso no se ve, porque cada quien va por lo suyo”. Estas fueron las palabras del campesino Albeth Rafael Guédez al marcar la diferencia entre vivir en comuna y hacerlo fuera de ella.

    Su testimonio nace desde la Comuna Socialista Tierra Gayona, un territorio conformado por 29 consejos comunales y 2685 familias, cuyas prácticas se han ido convirtiendo en una lección de agroecología territorializada y de reproducción de la vida. Esta comuna está ubicada en la vía principal de la carretera trasandina, parroquia Guarico, municipio Morán del estado Lara, a 1100 metros sobre el nivel del mar, en la zona alta del sur larense.

    En ese espacio comunitario, la producción de alimentos se ha convertido en una práctica cotidiana que articula saberes campesinos, organización popular y defensa de la madre tierra.

    Albeth Rafael Guédez explicó que su experiencia dentro de la Comuna Socialista Tierra Gayona ha estado centrada en la producción de alimentos inocuos y sanos, libres de pesticidas y químicos. Su trabajo se ha enfocado especialmente en el cultivo de hortalizas, en particular la lechuga repollada, y más recientemente en la producción de café.

    Recordó que su participación en la comuna comenzó con la formación de los consejos comunales durante el gobierno del presidente Hugo Chávez. Con el tiempo, ese proceso organizativo derivó en la constitución de la comuna, un camino que —según dijo— resultaba “lo más viable para una producción sustentable y sana”, orientada a garantizar alimentos para las mesas de las familias del territorio.

    El comunero larense relató que proviene de una familia de agricultores: es el antepenúltimo de diez hermanos, todos dedicados al trabajo de la tierra. Contó que cuando comenzó a sembrar lo hizo bajo el modelo convencional, pero incluso antes de la Revolución ya se preguntaba cómo transformar ese sistema hacia uno más saludable.

    A propósito de lo anterior, Guédez dijo que ese cuestionamiento lo llevó a indagar en la agroecología, un camino que ha ido recorriendo, poco a poco hasta asumirlo como práctica.

    Entre los aprendizajes más importantes, el larense destacó que la agricultura agroecológica enseña a cuidar a la madre tierra, proteger los suelos, la biodiversidad y el agua, bienes esenciales para producir alimentos sanos.

    Explicó que su transición comenzó al observar el desgaste de los suelos causado por el uso prolongado de pesticidas y agroquímicos. Ese proceso de reflexión lo llevó a encontrarse con personas con conocimientos agroecológicos que lo apoyaron en el cambio de un método a otro. Desde entonces, ha trabajado con microorganismos de montaña, bacterias y hongos como Bacillus thuringiensis, Trichoderma, Beauveria, entre otros, además de abonos orgánicos y prácticas como la cobertura del suelo y la sombra en el café. Indicó que con estas técnicas han avanzado mucho, aunque —manifestó— aún queda camino por recorrer para seguir produciendo de manera sana.

    El campesino Albeth Rafael Guédez expuso que al inicio obtenía los microorganismos necesarios para la agricultura agroecológica gracias a un amigo de la misma parroquia, quien los preparaba y se los hacía llegar porque también trabajaba en esa práctica. Con el tiempo, dijo, también los adquirió en algunas tiendas comerciales cuando no tenía disponibilidad para el momento.

    Señaló que, gracias a la inoculación de los suelos, hoy necesita aplicar “menos guarapo”, porque los suelos han mejorado notablemente.

    Guédez comentó que actualmente está dedicado a la caficultura —además de mantener parte de la producción de hortalizas—, aunque reconoció que el tiempo no siempre le permite abarcar todas las labores. Aun así, continúa sembrando maíz, auyamas, caraota y algunas especies como la canavalia, conocida como toddy blanco. Destacó que esta planta funciona como un “susurrador natural” que perfora el suelo con sus raíces, mejora su contextura, aumenta la esponjosidad y favorece la retención de agua, una práctica que describió como “sembrar el agua”.

    Trabajo comunitario en el territorio

    Albeth Rafael Guédez, integrante de la Comuna Socialista Tierra Gayona, declaró que su participación no se limita a la producción; también ha sido invitado a escuelas para dar talleres, charlas y conversatorios sobre agricultura, especialmente agroecológica, con el fin de que los niños aprendan desde temprano la importancia de cultivar de manera sana.

    Narró que comparte estas prácticas tanto con algunas familias de la comuna como con su propia familia, que vive agrupada en una extensión de una hectárea y cuarto. Dijo que en ese espacio cultiva en la zona de los tolares y en los terrenos disponibles.

    Guédez señaló que las prácticas agroecológicas han ido aumentando en la zona de Morán. Recordó que, desde que comenzó con este enfoque, insistía a sus amigos dedicados a la caficultura, a las hortalizas y a otros rubros que era necesario cambiar, porque la agricultura convencional acaba con los suelos y enferma a las personas. Para él, la transición hacia la agroecología es indispensable para lograr “suelos sanos, plantas sanas, alimentos sanos, hombres sanos y mujeres sanas”.

    Sobre las dudas iniciales de otros productores con respecto a la agroecología, Guédez contó que muchos le preguntaban cómo se trabajaba ese método. Él les daba orientaciones y los animaba a comenzar. Recordó que, en plena crisis económica producto del bloqueo imperial, llegó incluso a reunir orina para preparar abono foliar, una práctica que —explicó— resulta muy buena para las plantas. Apuntó que algunas especies pueden recibir ese abono por vía foliar y otras directamente en el suelo.

    El café como oportunidad para sanar los suelos

    El campesino larense Albeth Rafael Guédez explicó que su motivación para trabajar con el café —junto a un grupo de personas de la comuna— surgió al observar que la producción cafetalera había decaído en el territorio.

    A su juicio, ese deterioro estaba directamente relacionado con las prácticas de cultivo: la tala de árboles, así como el uso de glifosato y otros químicos que dañaban los suelos. Indicó que estos métodos provocaban deslaves, poca retención de agua y la ausencia de raíces que sostuvieran la tierra, problemas que se repetían cada vez que caía un “aguacero”.

    Frente a ese escenario, insistió en que era necesario “cambiar para bien”, mejorar y cuidar el territorio. Por eso decidieron enfocarse en el café como un rubro estratégico para contribuir con la madre tierra, aplicando prácticas como la cobertura del suelo, que comparó con la piel del cuerpo humano: “Si se quita, se sufre; lo mismo ocurre con la tierra, porque los suelos son vivos (no muertos), y sin vida no producen”.

    El comunero alegó que, tras analizar las condiciones del territorio, concluyó que es necesario sembrar todas las variedades de café bajo sombra. Advirtió que traer variedades que no son autóctonas conduce a repetir los errores del pasado, porque la gente tiende a sembrarlas a campo abierto, tumbando árboles y profundizando el daño a la madre naturaleza.

    Desde su perspectiva, trabajar con café bajo sombra es la vía coherente con la agroecología; permite mantener la cobertura del suelo, diversificar las plantas, favorecer el enraizamiento y contribuir al secuestro de carbono, un aspecto que considera fundamental ante los efectos de la crisis ambiental global.

    Guédez comentó que el café requiere un manejo muy riguroso, porque “el grano de café es un grano que se contamina con cualquier cosa”. Por eso, aunque aún no cuentan con una cadena de producción completa, están montándose en ese camino para alcanzar los estándares necesarios y consolidar una verdadera producción comunal.

    En relación con la articulación del proyecto cafetalero con las escuelas, Guédez detalló que actualmente están dando talleres en las escuelas de la zona, con el objetivo de formar y educar a los estudiantes en el camino de los huertos agroecológicos. Su intención es avanzar “con más ahínco y amor” hacia las metas que se han propuesto como comuna.

    Al ser consultado por la periodista Nerliny Carucí sobre el tipo de instituciones con las que trabajan, precisó que por ahora están vinculados con escuelas básicas en la parte rural.

    Saberes ancestrales y salud natural

    Al referirse a los aprendizajes heredados de los antepasados, Albeth Rafael Guédez, campesino larense, explicó que en la Comuna Socialista Tierra Gayona existe una iniciativa impulsada por un grupo de personas que trabajan con medicina natural.

    Detalló que se están realizando formaciones en las escuelas para enseñar a quienes estén interesados en la salud basada en prácticas naturales. Precisó que en esos talleres han participado personas provenientes de las zonas más altas de la montaña, portadoras de conocimientos ancestrales que ahora se están multiplicando para el bien comunitario en distintas poblaciones de la parroquia Guarico y en parroquias vecinas.

    Guédez destacó que estos grupos se están formando en medicina natural, utilizando hierbas y diversas formas de curación tradicionales, similares a las que practicaban chamanes, curanderos y parteras. Alegó que el objetivo es promover una salud preventiva, que permita no depender de los productos farmacéuticos de la medicina occidental que, según señaló, generan adicción y suelen ser recetados “casi de por vida”.

    Para el comunero, recuperar estas culturas y sus prácticas —como las de los gayones, pueblo ancestral de la zona— permitiría mantener a la población más sana, siempre acompañada de una buena alimentación con productos sanos y de un cuidado integral que también incluye la salud mental. En sus palabras, se trata de evitar “llenarse de tanta chatarra”, especialmente en lo relacionado con el sistema digestivo.

    Sobre las escuelas con las que están trabajando, Albeth Rafael Guédez puntualizó que actualmente participan en actividades formativas en la Escuela Manuel Gil El Alto, ubicada cerca del pueblo, en el caserío. También mencionó la Escuela Granja Guarico, donde están iniciando un programa y en la que ha participado impartiendo algunos talleres. Señaló que, aunque al principio la participación es limitada, “poco a poco más gente se va sumando a esta dinámica”.

    Sembrar conciencia desde la escuela

    Al hablar de la experiencia de compartir con las nuevas generaciones, Albeth Rafael Guédez explicó que en los talleres comienzan conversando con los estudiantes sobre la tierra, el suelo y sobre las plantas y las distintas semillas, insistiendo en la importancia de cuidarlas.

    Comentó que muchos alumnos muestran interés, hacen preguntas y buscan saber más, lo que permite que estos niños y adolescentes vayan construyendo una base de conocimiento que, en el futuro, pueda convertirse en una herencia de saberes “como una parte ancestral, pero con un bien común para mejorar nuestro sistema de vida”.

    El comunero indicó que ya existe un huerto escolar, y relató que debía hacer presencia en la Escuela Manuel Gil El Alto para impartir un taller sobre cómo germinar semillas, incluyendo el trabajo con semillas sexuales y asexuales, para que los estudiantes continúen ampliando sus conocimientos. Aseguró que ha visto que esta experiencia les gusta y los motiva a seguir aprendiendo.

    Vivir en comuna

    Sobre lo que significa vivir en comuna, Albeth Rafael Guédez expresó que para él es “vivir en humanidad, en asociación, el vivir viviendo para conseguir la felicidad plena”.

    Sobre cómo se materializa esa convivencia con familiares, vecinos y personas que piensan distinto, el comunero larense señaló que la clave está en mantener una comunicación asertiva, capaz de llegar incluso a quienes aún tienen dudas o no muestran interés. Considera que esa comunicación es fundamental para construir la capacidad de convivir “en un mundo mejor”.

    Guédez narró que en su comuna cuentan con un juez de paz. Además, recordó que cada persona tiene su forma de pensar y vivir espiritualmente, y que lo importante es que exista respeto para poder convivir en comunidad.

    En cuanto a la gestión de la comunicación dentro de la comunidad y las familias, manifestó que participar implica también ponerse en el lugar del otro para comprender los problemas que puedan surgir.

    Reconoció que algunas personas pueden resolver sus dificultades con mayor facilidad, mientras que otras necesitan apoyo para comprender situaciones que desconocen por “ignorancia”. Aclaró que cuando habla de “ignorancia” no se refiere a una ofensa, sino a la falta de conocimiento en ciertos temas que impide fluir como individuo dentro de un tipo de sociedad que aspira a mirarse horizontalmente, en igualdad, para alcanzar el buen vivir que desean en la comuna.

    Un llamado a cambiar el sistema

    En su mensaje final, Albeth Rafael Guédez expresó su deseo como ser humano, como guariqueño y como hijo de la tierra gayona. Invitó a las personas a tomar conciencia sobre los problemas que atraviesa el planeta, desde las guerras hasta las consecuencias de la crisis ambiental global, que —dijo— han traído tantas tragedias. Para el larense, ha llegado el momento de repensar el futuro y mejorar las condiciones de vida mediante prácticas sanas, especialmente en la agricultura.

    Guédez insistió en que cualquier persona, independientemente de su oficio —sea maestro, doctor, abogado o trabajador de cualquier área— puede aportar si actúa con amor al prójimo, de manera desinteresada y no movida únicamente por lo material, sino por la humanidad. Solo así, afirmó, se podrá avanzar hacia un mundo mejor.

    El campesino recordó las palabras del comandante Hugo Chávez al afirmar que “un mundo nuevo y mejor es posible”, y que no hace falta cambiar el clima, sino cambiar el sistema.

  • Economía comunal siembra “alimentos, apoyo mutuo y prácticas ancestrales” en zonas urbanas de los Andes

    Economía comunal siembra “alimentos, apoyo mutuo y prácticas ancestrales” en zonas urbanas de los Andes

    Caracas, 4 de febrero de 2026.- “La producción comunal está dirigida a romper la lógica de acumulación del capitalista y garantizar el bienestar de la comunidad”. Fueron las palabras de Jofry Fernández, integrante de la Comuna Viviremos y Venceremos, ubicada en el sector La Milagrosa, del municipio Libertador, en el estado Mérida.

    El comunero explicó que la producción comunal debe orientarse a generar ingresos que se reinviertan en la propia comunidad para atender las necesidades reales y resolver los problemas más sentidos. Diferenció este modelo del capitalista, cuya lógica —dijo— se basa en acumular riqueza para unos pocos, sin traducirse en bienestar para el pueblo. En contraste, la producción comunal busca romper esa acumulación y dirigir los frutos del trabajo hacia el bienestar de la comunidad.

    Durante su participación en el programa radial “En clave comunal”, señaló que la Comuna Viviremos y Venceremos —integrada por 7200 familias— sostiene un proyecto socioproductivo que se ha consolidado en un territorio rodeado por algunos de los sectores populares más grandes de la zona norte de Mérida, lo que ha permitido dar respuesta comunitaria, especialmente en los últimos años de la agresión imperial contra Venezuela.

    En tal sentido, destacó la experiencia del sector textil en la comuna, que desde 2014 ha atendido la necesidad de uniformes escolares, para las etapas de preescolar, básica y media técnica. Comentó que, cada año, la comuna produce uniformes y morrales a bajo costo y de calidad, lo que ha fortalecido el vínculo con la comunidad.

    Señaló que otra fortaleza de la comuna es la producción de alimentos mediante siembras de ciclo corto, cría de cochinos y ferias de campo soberano cada 15 días, lo que permite ofrecer productos a precios justos y solidarios. Agregó que las ganancias se reinvierten en la comunidad a través de un fondo que atiende reparaciones en canchas, centros de diagnóstico integral (CDI), ambulatorios y otros espacios comunes. Afirmó que esta dinámica demuestra que la economía comunal “suma voluntades” y es valorada por la comunidad.

    Otros modos de relación con la madre tierra

    Para Jofry Fernández, responsable de la Sala de Autogobierno de la Comuna Viviremos y Venceremos, la experiencia productiva de la Comuna Viviremos y Venceremos ha generado transformaciones profundas en la relación entre las personas y la madre tierra. Señaló que, en este proceso, la comunidad ha reconocido a la naturaleza no humana como sujeto vivo y la importancia de su protección.

    Fernández destacó especialmente el papel de los adultos mayores, portadores de prácticas ecológicas que han guiado el tratamiento de la tierra en los conucos y huertos familiares. Indicó que la siembra de ciclo corto ha sorprendido por sus técnicas y materiales, completamente naturales y agroecológicos. “Vemos cómo se preparan los composteros, cómo se rota y cómo se nutre la tierra con recursos naturales”, apuntó.

    Alegó que estas prácticas representan un quiebre con la colonialidad impuesta por la agroindustria, al recuperar saberes propios y modos de cultivo que respetan los ciclos de la madre tierra y fortalecen la seguridad alimentaria de la comuna.

    En relación con el manejo del agua, Jofry Fernández explicó que Mérida ha enfrentado en los últimos años un problema “sumamente fuerte” con el servicio hídrico, producto del agotamiento de los cuerpos de agua de la región y de la propia configuración de la ciudad. Sin embargo, destacó que en el territorio se tiene la ventaja de que llueve mucho. A partir de esto, la comuna ha incorporado prácticas que permiten aprovechar de manera eficiente este recurso vital.

    Fernández expuso que la comunidad ha adoptado técnicas como el riego por goteo y la recolección del agua de lluvia, métodos que calificó como “maravillosos” por su efectividad y por el aprendizaje que han generado dentro del proceso productivo.

    Subrayó que estas prácticas requieren “mucha disciplina, mucha constancia” y una entrega orientada a preservar y cuidar la madre tierra, integrando el cuidado del agua como parte esencial de la vida comunal y de la producción agroecológica que sostiene a las familias del territorio.

    Organización productiva

    Sobre la participación directa de las familias en los procesos productivos, Jofry Fernández, docente egresado de la Universidad de Los Andes, detalló que el sector textil de la comuna está conformado por 72 familias, las cuales integran un núcleo de desarrollo endógeno.

    Señaló que esta organización ha logrado confeccionar hasta 2000 piezas de uniformes en una semana, cuando se ha requerido, lo que demuestra el compromiso comunitario con la satisfacción de necesidades escolares del territorio.

    En cuanto a la producción de alimentos, el comunero indicó que 27 familias están vinculadas a los conucos familiares y a la siembra de ciclo corto.

    Formación de nuevas generaciones

    Fernández resaltó que la comuna cuenta con tres escuelas de emprendimiento, integradas al territorio y orientadas a los saberes vinculados tanto a los conucos familiares como al sector textil. Consideró que esta estructura educativa es una fortaleza, porque permite generar procesos de enseñanza-aprendizaje que aseguran la continuidad de las actividades productivas soberanas en el tiempo.

    Ahondó en que estas escuelas facilitan el relevo, formando a las nuevas generaciones para que puedan asumir y sostener las prácticas de economía comunal.

    Intercambios comunales y saberes comunitarios

    En relación con el desarrollo de la economía comunal, Jofry Fernández explicó que los dos sectores más fuertes de la Comuna Viviremos y Venceremos —el textil y la producción de alimentos— se sostienen en un territorio urbano donde muchas viviendas cuentan con patio o solar.

    Recordó que el impulso inicial vino de las ideas del Comandante Hugo Chávez, cuando comenzó la siembra de plantas medicinales en los patios familiares. Con el tiempo, esa práctica se transformó en la siembra de rubros de ciclo corto, fortalecida luego por la coyuntura nacional y por la creación de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), que incrementaron la necesidad de producir alimentos desde la familia y el hogar.

    Fernández señaló que esta dinámica permitió avanzar hacia una soberanía alimentaria familiar que luego se expandió a la comunidad y, posteriormente, a los intercambios con otras comunas, tanto urbanas como rurales.

    Contó que la Comuna Viviremos y Venceremos —ubicada en uno de los barrios más populares de la ciudad de Mérida— llegó a establecer intercambios con territorios campesinos de la zona sur del lago de Maracaibo, donde ellos se movilizaban hacia el campo y, a su vez, los productores rurales subían a Mérida con plátano, yuca, ocumo y otros rubros. Este circuito fortaleció la economía comunal y consolidó vínculos entre territorios diversos.

    El merideño Jofry Fernández mencionó específicamente la Comuna “Che” Guevara, en Mesa Julia; la Comuna Pensamiento Bolivariano, en la parroquia Pulido Méndez; y las Comunas Macho Capaz y Comuna Tres Raíces en La Azulita, estado Mérida. Con todas ellas —dijo— se ha construido un tejido que ha fortalecido tanto la producción como la organización comunitaria.

    Recordó que, durante los años más duros de la coyuntura nacional —entre 2018 y 2021, en medio de la guerra económica y luego la pandemia— la comuna también impulsó un proyecto de panadería comunal, que permitió dar una respuesta puntual a la necesidad del pan en el territorio. Consideró que esta experiencia fue clave para sostener la vida cotidiana en momentos críticos.

    El docente merideño enfatizó que los intercambios con otras comunas no solo fortalecieron la producción, sino que generaron un tejido humano profundo, marcado por la solidaridad y el compañerismo. Aunque las comunidades estaban separadas por la distancia, compartían un mismo propósito: tender una mano amiga y ofrecer respuestas a sus territorios.

    Uno de los aprendizajes más valiosos — comentó Fernández— fue el intercambio de saberes entre una comuna urbana como Viviremos y Venceremos y las comunas rurales del sur del lago. Este diálogo permitió conocer nuevas técnicas socioproductivas, formas de cuidado de la tierra y recursos naturales para nutrir los suelos.

    Innovación alimentaria y recuperación de sabores propios

    Al referirse a la panadería comunal y al intercambio de saberes con otras comunas, Jofry Fernández, integrante de la Comuna Viviremos y Venceremos, explicó que uno de los aprendizajes más importantes fue la capacidad de repensar la nutrición y buscar alternativas más sanas frente a la colonización del gusto impuesta por la agroindustria.

    Indicó que, aunque las recetas tradicionales mantienen su lugar, muchas productoras comunales comenzaron a experimentar con fórmulas más saludables, incorporando ingredientes como zanahoria, afrecho y otros elementos naturales para la elaboración de un pan nutritivo.

    Fernández destacó que incluso lograron producir un pan con el nombre de la comuna, Viviremos y Venceremos, lo que se convirtió en un “_boom_ muy interesante” dentro del territorio. También mencionó la innovación en la elaboración de arepas de harina de trigo que comenzaron a mezclarse con fororo, afrecho, zanahoria, avena y otras materias primas, logrando versiones más nutritivas.

    Sobre el tema del trigo —un producto mayoritariamente importado—, Fernández recordó que en Mérida, especialmente en los páramos y en el pueblo de Los Nevados, antiguamente se producía un trigo criollo y autóctono, no tan refinado, pero fundamental para la elaboración de la arepa de trigo. Explicó que este recuerdo histórico abrió discusiones dentro de la comuna sobre cómo sustituir materias primas que no se producen en el país y sobre las cuales no existe control.

    A partir de ese debate, Jofry Fernández contó que la Comuna Viviremos y Venceremos decidió volver a las raíces y mirar hacia territorios con gran riqueza agrícola, como la zona sur del lago. Allí identificaron alternativas naturales y nutritivas, especialmente la posibilidad de producir harina de plátano y harina de yuca, ambas capaces de convertirse en sustitutos locales de la harina de trigo importada.

    El comunero merideño enfatizó que estas opciones no solo fortalecen la soberanía alimentaria, sino que permiten avanzar hacia una dieta más saludable y menos dependiente de insumos externos.

    Economía del cuidado

    En conversa con la periodista Nerliny Carucí y ante la pregunta de un radioescucha sobre cómo se trabaja la economía del cuidado dentro de la Comuna Viviremos y Venceremos, Jofry Fernández respondió que, al ser una comuna urbana ubicada en la ciudad de Mérida, el intercambio con comunas rurales ha fortalecido prácticas profundamente vinculadas al respeto por la madre tierra.

    Reiteró que en los patios productivos y huertos familiares se trabaja con recursos naturales, generando procesos orgánicos basados en la descomposición de alimentos, lo que contribuye a nutrir el suelo de manera sostenible.

    Destacó la importancia de la rotación de cultivos que ha permitido fortalecer la tierra y mejorar los alimentos.

    Para Fernández, la economía del cuidado solo es posible cuando existe unidad en la familia y en la comunidad. Explicó que esta forma de organización requiere propósito compartido, participación de todos los miembros del hogar y apoyo mutuo.

    Manifestó que esa cohesión es la que garantiza que la economía del cuidado sea una realidad dentro del territorio comunal, que sostiene tanto la producción como los vínculos que permiten que la vida comunitaria se mantenga.

  • Unacom despliega Plan de Activación del Corredor Vial Caracas-La Guaira desde el Núcleo Endógeno Fabricio Ojeda

    Unacom despliega Plan de Activación del Corredor Vial Caracas-La Guaira desde el Núcleo Endógeno Fabricio Ojeda

    Caracas, 31 de enero de 2026.- El Plan de Activación del Corredor Vial Caracas-La Guaira se desplegó este sábado con una jornada de trabajo realizada en el Núcleo Endógeno Fabricio Ojeda, parroquia Sucre, en el municipio Libertador, en Caracas, donde instituciones, vocerías comunales y equipos técnicos se reunieron para evaluar necesidades, articular proyectos y fortalecer la organización territorial en los ejes que conforman este corredor estratégico.

    Este plan contempla convertir el corredor en un ejemplo modelo de la aplicación del método de la universidad, y se plantea como un intensivo para que se avance aceleradamente en los procesos de la casa de estudios.

    Durante su intervención, el rector de la Universidad Nacional de las Comunas (Unacom), Jorge Arreaza, destacó el papel central que tendrá este territorio en la consolidación del modelo formativo y organizativo impulsado por el Poder Popular. “Ustedes aquí en este corredor van a ser el núcleo para que luego Catia, la parroquia Sucre, se extienda y logremos tener una Caracas bien organizada”, afirmó.

    Arreaza recordó el origen de la Universidad Nacional de las Comunas y el mandato presidencial de convertirla en un espacio de transformación profunda. “Nuestro medidor es transformativo; nos importa que quienes estén estudiando estén transformando, cumpliendo con la Agenda Concreta de Acción y generando conocimiento para construir una sociedad nueva”, declaró.

    El Rector de la Unacom llamó a las comunidades del corredor a asumir con disciplina y compromiso el trabajo organizativo que se está desarrollando en el territorio, destacando que su éxito tendrá un efecto multiplicador en toda la ciudad. “Hagamos el esfuerzo, compañeros y compañeras, si nosotros lo hacemos bien aquí en el corredor, lo hacemos bien en la parroquia Sucre, lo demás va a venir solo”, expresó.

    La vicerrectora para la Democracia y Sociedad Comunal de la Unacom, Kelly Pacheco, señaló que el contexto actual exige una revisión profunda de los proyectos estratégicos que demanda el nuevo Estado comunal. Subrayó que este proceso requiere serenidad, claridad y trabajo interno en las comunidades.

    Pacheco resaltó la importancia de fortalecer los procesos internos —el micelio comunal— para consolidar una gobernanza sólida. “Vernos juntos en 15 territorios que conforman un corredor Caracas-La Guaira no es nada fácil, pero es una tarea estratégica en este momento”, puntualizó.

    El vicerrector para la Economía Popular de la Unacom, Hernán Vargas, explicó que uno de los objetivos del plan es articular el trabajo formativo de la universidad con el fortalecimiento del corredor. Señaló que la Unacom nace con la misión de consolidar el poder comunal como modelo de gestión y de sociedad.

    Vargas añadió que la autonomía comunal implica tanto la producción material como la generación de conocimiento que permita sostener la vida en los territorios. “Cada comuna tiene que ser capaz de producir lo que necesita materialmente —el alimento, el vestimento, la ropa—, pero también producir el conocimiento necesario para producir esos alimentos”, apuntó.

    Ciro Rodríguez, director territorial de la Unacom, destacó que el impulso del Plan de Atención del Corredor Caracas-La Guaira responde a una orientación estratégica sostenida desde la Presidencia de la República, lo que ha permitido acelerar la articulación institucional y comunitaria. “Este plan de atención al corredor viene con una orientación desde meses atrás del presidente Nicolás Maduro; la presidenta encargada Delcy Rodríguez orientó al Ministro y al Rector que aceleráramos el paso”, subrayó.

    Andrés Cisneros, presidente de la Fundación Ciara, enfatizó que las comunidades están llamadas a asumir los retos planteados por el proyecto estratégico legado por el comandante Chávez. “Este pueblo tiene delante grandes desafíos y ustedes, como constructores del proyecto, están llamados a ponerse al frente”, dijo dirigiéndose a los comuneros y las comuneras.

    Joyce Peña, vocera de la comuna Ciudad Caribia, resaltó los avances organizativos alcanzados en el territorio y la importancia de fortalecer las empresas de propiedad social como base del desarrollo productivo del corredor. “Ya tenemos 16 empresas de producción social (EPS) para registrar y un avance del 60 % en todo lo orgánico”, indicó. Igualmente, llamó a las comunidades a asumir un rol formativo y multiplicador: “La educación y la formación son pertinentes para que podamos seguir avanzando”.

    Con este despliegue, las instituciones y las Comunas reafirman su voluntad de avanzar de manera permanente en la construcción del corredor Caracas-La Guaira, consolidándolo como un espacio de planificación, producción y organización popular orientado al desarrollo integral del territorio.

  • Filósofa Katya Colmenares: Comunicación revolucionaria debe ponerse a la altura de los problemas a los que estamos expuestos

    Filósofa Katya Colmenares: Comunicación revolucionaria debe ponerse a la altura de los problemas a los que estamos expuestos

    Caracas, 27 de enero de 2026.- “La humanidad no ha tomado plena conciencia de la manera en que la inteligencia artificial ha penetrado al interior de nuestros hogares”. Así lo afirmó la filósofa mexicana Katya Colmenares en la edición del martes 27 de enero del programa “En clave comunal”, dedicado a analizar los retos de la comunicación revolucionaria frente a los nuevos métodos de colonización moderna.

    La maestra descolonial explicó que esta tecnología construye “un capitalismo a medida”, capaz de convertir a cada persona en un consumidor perfecto al mostrarle un mercado ajustado a sus gustos e intereses.

    “La inteligencia artificial ha automatizado el manejo de la información hasta un punto que nos obliga a repensar el cruce de datos como nunca antes lo habíamos hecho”, dijo.

    Colmenares explicó que, si en el pasado las guerras se definían por el poder destructivo de cada contrincante, hoy existen armas que no requieren explosivos: “Es un arma de guerra también el poder simplemente apagar el suiche del adversario”. Señaló que mediante algoritmos es posible manipular información digital, intervenir radares o destruir sistemas completos, configurando un escenario bélico radicalmente distinto al conocido.

    Frente a este panorama, Colmenares sostuvo que los pueblos deben “reinventarse y ponerse a la altura de los problemas a los cuales estamos expuestos hoy en día”.

    Fortalecer la relación comunitaria

    Para Katya Colmenares, uno de los desafíos centrales ante este “capitalismo a la medida” es fortalecer la relación comunitaria, una relación que —subrayó— solo puede construirse de manera presencial. Aunque las redes sociales digitales ofrecen la apariencia de “estar todos juntos”, advirtió que entre las personas “hay algoritmos” que median permanentemente las interacciones. Dijo que esa mediación altera la percepción de comunidad y condiciona la forma en que se establecen los vínculos humanos.

    Insistió en que no se puede perder de vista que el Internet utilizado actualmente es “un Internet imperial”. Por ello, cualquier intento de resistencia no puede basarse en plataformas que no pertenecen a los pueblos ni están bajo su control, pues eso abre la puerta a malentendidos, desinformación y manipulación. “Hay alguien más que decide qué se comunica y qué no se comunica y cómo se comunica”, afirmó.

    La filósofa sostuvo que es indispensable avanzar en la creación de medios paralelos para comunicarnos. Además, llamó a llenar todos los espacios posibles con información propia, porque cada vacío será ocupado por “el algoritmo, el imperio, este capitalismo de vigilancia”. En el caso venezolano —advirtió— no existe el lujo de dejar espacios sin disputar.

    Precisó que si esos espacios se descuidan, serán ocupados por la especulación y por los medios del imperio “para poner ahí su verdad”. Por ello, planteó la necesidad de construir medios con un sentido comunitario, donde la información circule “de arriba para abajo, de abajo para arriba, de izquierda a derecha”, declaró.

    Claves del imperio

    Katya Colmenares señaló que toda tecnología porta una cosmovisión, tal como lo ha planteado el sociólogo puertorriqueño Ramón Grosfoguel. “La tecnología tiene también su cosmovisión. No podemos escapar de ello”, afirmó.

    En la conversa radial con la periodista venezolana Nerliny Carucí, la pensadora mexicana advirtió que las herramientas modernas que hoy se utilizan fueron diseñadas desde lógicas que enfatizan el individualismo. En ese marco, cada persona termina comunicándose según sus propios intereses, sin que exista un horizonte de bien común que articule la vida comunitaria.

    Colmenares sostuvo que, lejos de garantizar un derecho a estar informados, los medios digitales actuales configuran una guerra ideológica, una “guerra cognitiva”, donde quienes poseen más presupuesto, capital o poder deciden qué se comunica y qué se silencia. Por ello, insistió en que los pueblos deben salirse de las claves del imperio, porque en ese terreno —donde el imperio tiene el dominio de lo digital— no es posible disputar nada en igualdad de condiciones.

    Aunque reconoció la necesidad de “tomar las calles” y también “tomar las redes”, Colmenares dijo que el poder que hoy se ejerce mediante la inteligencia artificial es enorme.

    Recuperar nuestro origen comunitario

    A criterio de la mexicana Katya Colmenares, autora de los textos Hacia una ciencia de la lógica de la liberación y Hacia una comunidad de vida, dotar de sentido a una comunicación revolucionaria exige recordar algo elemental pero profundamente olvidado: “Somos comunidad en esencia”.

    Explicó que esta verdad se ha desdibujado porque vivimos bajo un bombardeo permanente de mensajes propagandísticos que exacerban la identidad individual. “Nos olvidamos porque todo el tiempo estamos siendo bombardeados con la idea de que somos individuos”, afirmó.

    En este contexto, indicó que se busca romper la relación que nos conecta con nuestros padres, abuelos, antepasados, con la patria y, en última instancia, con el principio mismo de la vida.

    Colmenares recordó que “todos juntos formamos una misma vida”, una continuidad que se extiende desde hace 3500 millones de años. No obstante, subrayó que esta conciencia fue erosionada por un proceso histórico que intentó convencer a la humanidad de que no era naturaleza, sino algo separado de ella.

    Alegó que, mientras los pueblos originarios se comprendieron como hijos de la tierra, parte de una comunidad de vida donde naturaleza, seres humanos y ancestros forman un mismo tejido de vida, la modernidad impuso una ruptura: “Convertirnos en ‘señores de la tierra’, propietarios y no pertenecientes a ella”.

    De acuerdo con la filósofa descolonial, esta separación abrió una transformación profunda de la subjetividad humana. La subjetividad comunitaria que acompañó a los pueblos durante miles de años fue sustituida por una subjetividad social, centrada en el individuo. “La sociedad moderna nos ha convencido de que somos individuos”, señaló.

    Esta lógica produce una estructura sujeto-objeto, donde las otras personas y la madre tierra son cosificadas. Indicó que el resultado es una realidad rota, en la que cada quien persigue su propio beneficio, estableciendo “una guerra de todos contra todos”.

    Restablecer la relación con la madre tierra

    Para Katya Colmenares, superar una comunicación que reduce todo a objeto exige restablecer la relación comunitaria desde la naturaleza no humana, entendida como madre y como sujeto.

    Explicó que la madre tierra no puede ser vista como algo externo, sino como parte constitutiva de la propia existencia: “La naturaleza no es un objeto que está ahí delante de mí, sino que soy yo misma y estamos en una relación de reciprocidad, de codependencia”.

    Dijo que, aunque la modernidad ha desprestigiado la palabra codependencia, sin esta relación —sin comer de la madre tierra, sin ser acogidos por ella— la existencia del ser humano no sería posible. “Esto implica reconocer que yo no me basto a mí misma, que necesito de otros, que entre todos podemos construir una mejor vida para todos: una vida buena, una vida de dignidad”, sostuvo.

    La maestra descolonial señaló que otro elemento fundamental es recuperar la historia, porque es ella la que ofrece una perspectiva real de la realidad. Invitó a mirar a las personas más allá de las apariencias: “Si yo miro los ojos de la otra persona y pienso todo lo que hay detrás, es enorme”, dijo, refiriéndose a miles de años de evolución y transformación de la vida.

    Sin embargo, la conciencia moderna —añadió— nos mantiene en la inconsciencia, viendo solo la superficie. “Es decir: solo vemos con los puros ojos. Vemos las apariencias y nos quedamos ahí. No vemos lo que hay detrás”, explicó.

    Colmenares afirmó que, si pudiéramos ver lo que hay detrás de cada cosa, cambiaría nuestra relación con la vida y con los demás. Puso como ejemplo los diamantes exhibidos en los centros comerciales del imperio: “Si viéramos que están chorreando sangre de toda la explotación y la dominación, no quisiéramos adquirirlos. Pero todo eso está encubierto”, refirió.

    En tal sentido, insistió en que la historia permite sopesar y dimensionar la realidad, y desde allí construir relaciones más cercanas a lo que debería ser la vida en común. Manifestó que, cuando esa perspectiva se recupera, “el otro se vuelve una persona digna, el otro se vuelve sagrado casi en sí mismo”.

    Arte popular

    Transformar la autoconciencia en una vanguardia estética capaz de conmover exige reconocer la tarea enorme que tienen los artistas; así lo aseveró la mexicana Katya Colmenares. Ellos —afirmó— poseen la capacidad de “hacer brillar la historia en lo que nos aparece delante”, de convertir un objeto moderno en algo que habla “desde el principio de los tiempos”.

    Sin embargo, subrayó que esta potencia no reside en el arte moderno, sino en el arte popular, un arte que se vive y no se contempla.

    Colmenares recordó que los pueblos originarios tejían sus historias, valores, mitos y ritos, integrando la comunidad en cada objeto cotidiano. “El plato en el que se come también te cuenta algo, que lo construyó alguien, que la comunidad ha comido en él. Es decir: todo el tiempo la comunidad está contenida en los objetos que se utilizan para vivir”, argumentó.

    La filósofa advirtió que el arte moderno, encerrado en museos como objeto de contemplación, funciona como una “nostalgia de la comunidad” que no logra activarla. En cambio, el arte popular mantiene viva la experiencia compartida porque está integrado a la vida cotidiana. Por eso, reiteró que el desafío no es solo producir arte, sino vivir de manera estética. “El arte popular es un arte que se baila, que se vive, que se viste, que se come. Y eso es lo que tenemos que recuperar. Es decir: tenemos que recuperar la vida en comunidad”, exhortó.

    La comuna es vida

    Para culminar su participación en el programa «En clave comunal», la filósofa mexicana Katya Colmenares expresó que el modelo comunal de Venezuela debería ser replicado por toda la humanidad. “En estos momentos de crisis tan dura, el camino de ustedes es el camino. El camino de la inteligencia artificial es el camino a la destrucción de la humanidad y de la vida”, enfatizó.

    A sus palabras añadió que la inteligencia artificial está al servicio de los grandes capitales, del enriquecimiento de unos pocos, no al servicio de la vida. “La única salida es construir comunidad. Aquel Golpe de Timón al que llamó Hugo Chávez —donde decía que había que dar un golpe de timón en la Revolución Bolivariana—, yo diría que es el mismo golpe de timón que hoy necesita la humanidad. Porque implica volver al carril, volver a la historia, volver al futuro, volver a la construcción de la utopía”, subrayó.

    Katya Colmenares reiteró que, así como la comunidad es nuestra esencia, “también es nuestra utopía: la construcción de una comunidad lograda, plena, feliz, de fiesta comunitaria. Y esa fiesta comunitaria que se construye en revolución es la que debe ensanchar sus caminos y sus militantes. Ustedes son también la gran conciencia de esta humanidad. ¡Siempre acompañaremos a Venezuela!”, finalizó.

  • Unacom avanza hacia la autosustentabilidad con su desarrollo socioproductivo

    Unacom avanza hacia la autosustentabilidad con su desarrollo socioproductivo

    Carabobo 26 de enero de 2026.- En un esfuerzo por transformar la educación universitaria en un motor de soberanía alimentaria, la Universidad Nacional de las comunas (Unacom) ha logrado avances significativos en sus espacios socioproductivos.

    El campus se consolida en un modelo de agricultura controlado y orgánico, utilizando sistemas innovadores de riego y banco de semillas autóctonas.

    Francys Mata, coordinadora de la unidad socioproductiva de la universidad, destacó que el éxito de este proyecto radica en el control total del cultivo, permitiendo desde la producción hasta la clasificación de semillas y la siembra de la misma, incorporando materia orgánica de alta calidad como cascarilla de arroz, bosta de ganado, tierra negra, incluyendo la cal.

    «La utilización de la cal en el sustrato ha sido clave para la desinfección de las plantas, actuando como barrera contra insectos y plagas que suelen invadir los tallos, garantizando así los cultivos sanos sin uso de químicos agresivos», explicó Mata.

    También, indicó que han realizado el cuidado de los cultivos y así la experimentación con la primera semilla producida directamente en la universidad, la cual es irrigada con agua proveniente de los criaderos de tilapias (pez de agua dulce).

    Este recurso hídrico rico en nutrientes orgánicos ha permitido la cosecha exitosa de remolacha, tomate y pimentón.

    Debido al alto rendimiento y peso de los vegetales y hortalizas se han implementado talleres para proteger a las plantas colocándole tutores (estructuras de soporte) evitando que los tallos quebradizos cedan ante la carga.

    Haciendo referencia al banco de semillas y plantas de medicina natural con la visión de ser un centro de intercambio para las comunidades vecinas, la Unacom prepara su propio semillero que incluye especies forestales como: caoba; especies frutales como mango merey, además de plantas medicinales como el acetaminofén, orégano orejón, manzanilla y flor de Jamaica.

    Esta iniciativa busca fomentar el intercambio con los productores utilizando 100 % de material orgánico, mezclando 50 % de agua de tilapias y 50 % de tierra negra.

    Rumbo a una universidad autosustentable, este proyecto a corto plazo contempla la siembra de cilantro cebollín y perejil.

    El objetivo es potenciar el área del comedor universitario permitiendo que la institución sea su propio proveedor de alimentos a través de su misma siembra.

    Con esta acción, la Universidad Nacional de las Comunas no solo forma profesionales sino que consolida un modelo económico y productivo que garantiza la alimentación de su comunidad de manera autónoma y ecológica.

  • Karina Ochoa: El colonialismo es la única vía que le queda a EE. UU. para “salvar” su hegemonía

    Karina Ochoa: El colonialismo es la única vía que le queda a EE. UU. para “salvar” su hegemonía

    Caracas, 14 de enero de 2026.- “El ataque contra Venezuela ha dejado al descubierto una intención manifiesta, presente desde hace décadas: convertir al mundo, y en especial a los Sures globales, en una nueva hacienda colonial destinada a salvaguardar el dominio imperial de Estados Unidos y sus aliados”.

    Estas fueron las palabras de la socióloga mexicana Karina Ochoa al referirse al violento e ilegal ataque perpetrado por Estados Unidos contra la soberanía de Venezuela, durante el cual fueron secuestrados el presidente Nicolás Maduro y la primera combatiente, Cilia Flores.

    Para Karina Ochoa, lo ocurrido el 3 de enero solo puede comprenderse dentro de un proceso más amplio: el colapso del orden político internacional que durante décadas reguló las relaciones entre Estados. Según explicó, ese derrumbe no es accidental, sino una condición necesaria para que Estados Unidos pueda imponer su hegemonía en los nuevos escenarios neocoloniales.

    En tal sentido, la maestra descolonial señaló que, desde hace años, existe un intento deliberado por desestructurar el orden global, mediante acciones que Venezuela ha experimentado de forma directa en las últimas décadas.

    Afirmó que estas agresiones buscan preparar el terreno para un nuevo sistema de relaciones internacionales donde Estados Unidos actúe “no solo como capataz, sino como dueño de la hacienda al viejo estilo del oeste”, imponiendo sus prerrogativas económicas y militares por encima de cualquier Estado soberano y de cualquier pueblo con derecho al autogobierno.

    Durante su participación en el programa “En clave comunal”, moderado por la periodista Nerliny Carucí, la socióloga advirtió que Estados Unidos “está haciendo uso del ejercicio de la violencia no solo como un instrumento punitivo, sino como un mecanismo sine qua non de la nueva dinámica geoglobal que posiciona, insisto, al mundo del Sur como el terreno apto para la neocolonización y sus intenciones son manifiestas”.

    Dijo que estas intenciones, por un lado, buscan instaurar un orden basado en el vasallaje político y económico, mediante la creación de protectorados destinados a facilitar la apropiación de recursos energéticos estratégicos; por otro, formalizar la apropiación territorial mediante el aniquilamiento de poblaciones enteras a través del genocidio y de la guerra.

    “Esto es grave. Creo que, como se ha dicho muchas veces, la defensa de Venezuela es la defensa de toda nuestra América frente a esta embestida imperial y colonial encabezada por Estados Unidos y sus aliados”, destacó.

    Una hegemonía en declive

    Según Karina Ochoa, la ofensiva reciente de Estados Unidos contra Venezuela debe leerse como parte de una reorganización geopolítica que evidencia un derrumbe inminente de su hegemonía. Retomó una idea del sociólogo puertorriqueño Ramón Grosfoguel, quien ha señalado que, “cuando el tigre está herido, arremete con más fuerza contra sus presas”, una metáfora que, a su juicio, describe con claridad el comportamiento del Gobierno estadounidense.

    La mexicana explicó que la incursión militar ejecutada por Donald Trump contra el Estado venezolano forma parte de una estrategia orientada a sostener el dominio sobre el llamado hemisferio occidental; es decir: sobre nuestra América. Sin embargo, afirmó que esta maniobra no está produciendo los resultados esperados. Como ejemplo, mencionó la reunión entre Trump y ejecutivos petroleros, que dejó en evidencia que el mandatario no está logrando imponer plenamente sus objetivos.

    La socióloga aseveró que el recrudecimiento de las amenazas contra Cuba es un intento de Trump por mantener un relato triunfalista tras la acción militar contra Venezuela. Recordó que la isla ha sido históricamente un símbolo de resistencia frente al imperialismo, y que la operación que derivó en el secuestro del presidente Nicolás Maduro y de la primera combatiente, Cilia Flores, no generó el caos que Washington anticipaba.

    “Venezuela sigue manteniendo un gobierno sostenido bajo el proyecto bolivariano que inició Hugo Chávez, y es una nación que no se va a someter a los designios y a los mandatos de Estados Unidos”, afirmó.

    Como tercer elemento, Ochoa señaló que tiene que ver con la crisis interna que atraviesa Estados Unidos. Recordó que las políticas contra migrantes —que no son nuevas— derivaron recientemente en el asesinato de Renee Nicole Good a manos de un agente del ICE, un hecho que ha provocado importantes movilizaciones dentro del propio país.

    Apuntó que estas protestas evidencian que el gobierno de Trump no solo está violando normas internacionales, sino también las plataformas institucionales y legales domésticas de Estados Unidos, lo que lo coloca en un escenario político adverso.

    Disputa por el orden mundial

    En opinión de Karina Ochoa, las motivaciones más visibles detrás de la agresión estadounidense —como el control del petróleo y de las rutas marítimas para el transporte de energéticos— solo representan la superficie del problema. A su parecer, existe un telón de fondo histórico y estructural que solo puede comprenderse desde una lectura descolonial.

    Explicó que, en el actual reordenamiento mundial, Estados Unidos ha quedado en desventaja frente a potencias emergentes como China y Rusia, países que han consolidado acuerdos comerciales y tecnológicos que les permiten sostener su propio poder económico.

    Frente a este escenario adverso, Washington recurre a una estrategia que se inscribe en una larga historia de colonialismo, primero europeo y luego estadounidense, especialmente tras su reposicionamiento como potencia hegemónica después de la Segunda Guerra Mundial.

    “Esta historia colonial ha sido una historia marcada y sellada en las memorias del poder, porque ha funcionado como garante del colonialismo y de todos los procesos de apropiación: no solo de los recursos naturales de los pueblos que fuimos colonizados, sino también de los territorios, de los cuerpos y de las vidas”, indicó la pensadora mexicana.

    Afirmó que Estados Unidos sabe que esta vía es la única que le queda para intentar mantenerse como potencia, dado que es uno de los países más endeudados del mundo, ha perdido terreno en la economía global y no posee reservas petroleras suficientes para sostener una hegemonía prolongada.

    En este contexto, Karina Ochoa insistió en que los pueblos deben asumir acciones, reflexiones y posicionamientos descoloniales, recordando que también poseen una larga memoria de liberación y resistencia.

    La guerra cognitiva

    En cuanto al rol de las redes sociales digitales y de las tecnologías contemporáneas como parte integral de la estrategia de la guerra imperial, Karina Ochoa señaló que estas están caracterizadas por la ausencia de ética, por el aniquilamiento y por la anulación. Precisó que Estados Unidos y sus aliados han ganado terreno en este ámbito no solo por el control que ejercen sobre medios y plataformas, sino porque han intentado construir verdades basadas en principios falaces.

    La socióloga descolonial argumentó que estas tecnologías se han convertido en un instrumento central de la llamada “guerra cognitiva”, una estrategia que busca naturalizar narrativas supuestamente orientadas a la lucha contra el narcotráfico, pese a que —recordó— Estados Unidos ha cooperado históricamente con organizaciones del crimen organizado y desorganizado, integrándolas a sus propias lógicas de dominio territorial y político.

    Ante a este panorama, la socióloga destacó la importancia del sentido crítico como herramienta para fisurar las narrativas impuestas. Recordó que, tras la incursión militar contra Venezuela, Donald Trump declaró, de manera acelerada, que ya había logrado la rendición y el control del país, afirmaciones que se desmoronaron con el paso de los días.

    Ochoa señaló que la convocatoria de la Asamblea Nacional de Venezuela, la designación de Delcy Rodríguez como presidenta encargada y la postura firme del presidente Nicolás Maduro ante la corte estadounidense evidenciaron que las versiones difundidas carecían de sustento. “El Gobierno de Venezuela sigue en pie, no hay caos interno. La autoridad nacional sigue ejerciendo la gestión política de este Estado-Nación soberano”, reiteró.

    Insistió en que apelar a la experiencia concreta y a la realidad vivida permite contrarrestar la desinformación que circula en las redes sociales digitales bajo la lógica de la guerra cognitiva. Subrayó, además, la necesidad de fortalecer el trabajo comunicacional comunitario, dialogando con la familia, los vecinos, las redes humanas más cercanas y las comunas para complementar información y construir análisis colectivos.

    Mensajes de dignidad

    De acuerdo con la socióloga mexicana Karina Ochoa, la breve aparición televisiva del presidente Nicolás Maduro durante su secuestro constituyó un gesto político de enorme relevancia. Aunque tuvo poco tiempo para hablar, afirmó que sus palabras apelaron directamente a la verdad.

    Cuando Maduro expresó: “Yo soy un hombre decente. Yo soy el presidente constitucional de Venezuela, y me considero un preso de guerra”, Ochoa consideró que realizó “ubicaciones muy precisas”, desmontando la narrativa construida en el marco de la guerra cognitiva y reposicionando el debate en el terreno de lo real: el secuestro del jefe de Estado y la incursión militar ilegal ejecutada por Estados Unidos.

    La pensadora descolonial destacó que las imágenes mostraron a un Maduro afectado físicamente, pero firme y sonriente, lo que calificó como un acto de dignificación. “No se vio a un hombre derrotado, sino a alguien seguro del respaldo de su pueblo. Yo creo que tanto Nicolás Maduro como Cilia Flores sabían que Venezuela no se arrodillaría y que, aun en condición de preso de guerra, debían mantener la confianza en la fuerza popular”, dijo.

    Señaló que esta postura contribuyó a desquebrajar la narrativa que durante meses intentó instalar dudas sobre la legitimidad del proceso electoral venezolano y sobre la estabilidad del país. “Nicolás Maduro no se presentó como un detenido cabizbajo, sino como representante de una nación, respaldado por amplios sectores de la sociedad y consciente de los riesgos que ha implicado para Venezuela construir, durante el último cuarto de siglo, una vía alternativa en nuestra América frente a las lógicas imperiales y neocoloniales”, expresó.

    A juicio de Karina Ochoa, Venezuela debe sentirse orgullosa de haber resistido una agresión que, en otros países —como Haití o diversas naciones del Medio Oriente— ha derivado en caos y desestabilización profunda. “Hoy eso no pasó en Venezuela y eso hay que tenerlo muy claro. Trump no ha logrado lo que pretendió y poco a poco se va evidenciando que no lo ha logrado”, afirmó.

    Reconoció que persisten desafíos para el Gobierno venezolano y para el pueblo de la Revolución Bolivariana, e insistió en la necesidad de mantener la esperanza, la alerta y la movilización. También llamó a tender puentes con otros pueblos, movimientos y Gobiernos que hoy se manifiestan y están dispuestos a respaldar a Venezuela en este contexto de agresión.

    La comuna como realidad

    Para Karina Ochoa, el horizonte estratégico frente a la agresión imperial pasa necesariamente por la comuna, a la que definió como “el corazón de la apuesta que se ha construido en Venezuela”.

    Señaló que esta propuesta —pensar al Estado como comuna y a la comuna como Estado— sigue en proceso de construcción y aún tiene mucho que aportar. “No es un camino sencillo porque implica crear algo nuevo en lugar de seguir rutas ya establecidas”, acentuó.

    La socióloga descolonial recalcó que el desafío central es construir la comuna, retomando la tesis planteada por Hugo Chávez en el Golpe de Timón, una orientación que —dijo— “ha sido desarrollada tanto por el gobierno encabezado por el presidente Nicolás Maduro como por el esfuerzo sostenido de un pueblo que ha resistido embestidas económicas, políticas y, ahora, militares”.

    Subrayó la importancia de volver a la raíz cuando la brújula colectiva parezca desviarse: regresar al origen, a los principios que dieron sentido e inspiración al proyecto bolivariano. Reafirmó que la comuna es sustento y principio; al estar en construcción, no ofrece “recetas de cocina”.

    Karina Ochoa, una de las pensadoras más destacadas de los Sures globales, llamó a repensarse a la luz de esos principios y horizontes. Destacó el carácter visionario del comandante Chávez, cuyos discursos circulan hoy nuevamente como guía para el pueblo. “Son totalmente vigentes”, afirmó.

    Por último, invitó a volver a esas directrices, “a escucharnos y a pensarnos desde la realidad de una comuna que ya no es solo horizonte, sino que ahora es una realidad”.

  • Arreaza durante 1er Taller para Salas de Autogobierno: La tarea fundamental de las salas es la articulación con todas las escalas de Gobierno

    Arreaza durante 1er Taller para Salas de Autogobierno: La tarea fundamental de las salas es la articulación con todas las escalas de Gobierno

    Caracas, 18 de diciembre de 2025.- Este martes el rector de la Universidad Nacional de las Comunas (Unacom), Jorge Arreaza, dio continuidad mediante videoconferencia, al 1er Taller para las Salas de Autogobierno Comunal, que encabezó el pasado viernes la vicepresidenta de la República Bolivariana de Venezuela, Delcy Rodríguez Gómez.

    “Recuerden que conversamos sobre el rol de la sala, primero la centralidad de la Comuna y sus Consejos Comunales, la planificación que se hace desde las asambleas de ciudadanos, desde las asambleas e instancias de la Comuna, y luego el rol de las salas de autogobierno, siempre como un instrumento, una herramienta de apoyo de la Comuna para poder llevar adelante esa planificación, hacerle seguimiento y poder articular las distintas escalas del Gobierno nacional, estadal, municipal, y por supuesto comunal, que incluye tanto el nivel de la Comuna como el de los Consejos Comunales”, explicó.

    Reiteró que la tarea de los comuneros y comuneras es conformar este gran Poder Popular en el territorio (…) Nuestro gran blindaje es precisamente la construcción de nuestra democracia verdadera, radical, participativa, protagónica, a través de la Comuna”, agregó.

    Por su parte, Kelly Pacheco, vicerrectora para la Democracia y la Sociedad Comunal de la Unacom, durante su ponencia «Democracia Radical vs Democracia Representativa», manifestó que Venezuela es una sociedad honesta que no quiere guerra ante los asedios del gobierno de Estados Unidos. Ante esto, dijo que las salas de autogobierno tienen la tarea de defender a la Patria.

    En otro sentido, dijo que existen experiencias donde se han unido hasta 15 Comunas para dar respuestas a las necesidades de las comunidades. “Se construyen colectivamente, se conocen, ven sus capacidades y debilidades para después caminar juntos por un bien común, sin egoísmo”, dijo Pacheco.

    Informó que más de 100 mujeres se están organizando para recibir un taller de feminismo comunal que “es una armonización, complementación de la fuerza viva dentro del territorio que reconoce preponderante el papel de la mujer”.

    Recordó al comandante Hugo Chávez cuando dijo que la Revolución Bolivariana es feminista. “Tenemos lideresas que han sabido sacar adelante al país, a sus territorios, y transformar la sociedad”.

    También, añadió que la mujer llama a la juventud con voz amorosa a la participación, la cual, a su juicio, muchas veces ha sido adormecida por los teléfonos inteligentes y las redes sociales.

    Durante la jornada de formación, Ronald Soler, presidente de la Fundación para el Desarrollo y la Promoción del Poder Comunal (Fundacomunal), conversó sobre el tema “Orgánica Comunal para la Transformación”, donde reconoció el esfuerzo de la Unacom en abrir un proceso de reflexión de este año que ha sido muy dinámico. “En 2024 y 2025, el movimiento popular ha vivido diferentes etapas dinámicas y de crecimiento”.

    Comentó que este año está cerrando con 14 mil procesos de renovación de vocerías a escala nacional que ha permitido abrir un proceso de conformación de nuevas Comunas. Además, Soler agregó que actualmente existen más de 4 mil Comunas y vamos rumbo a las 6 mil.

    “Sigue siendo una tarea ardua, aún estamos en una proporción de un 30 % de Consejos Comunales con vocerías vencidas, es decir, seguimos teniendo por delante una gran responsabilidad en mejorar los métodos, en afianzar nuestras labores en función de ir creando condiciones para ir fortaleciendo que ese crecimiento de Comuna no sea un tema solo de orden cuantitativo, sino fundamentalmente un proceso orgánico consolidado para que se puedan convertir realmente en transformación de la sociedad”.

    Finalmente, Absalón Quiroz, director de promoción, organización y participación del Poder Popular del Ministerio de Comunas, dijo que el 2026 se perfila como el año de la consolidación del Poder Comunal en el país. Igualmente, señaló que ese proceso va mediado por dos grandes ejes, entre ellos, la orgánica comunal y la gestión comunal.

  • Unacom desarrolla talleres de fortalecimiento en el marco del ciclo de iniciación universitaria

    Unacom desarrolla talleres de fortalecimiento en el marco del ciclo de iniciación universitaria

    Carabobo, 9 de diciembre de 2025.- La Universidad Nacional de las Comunas (Unacom), como parte del trayecto inicial de estudiantes en esta casa de estudios, realiza distintos talleres para incentivar, motivar y fortalecer a los postulados de los distintos PNF que desarrolla la universidad.

    La sede del campus universitario en Tocuyito, ha sido punto de encuentro para que los estudiantes vean diferentes enmarcados en tres ejes temáticos: Soberanía Tecnológica, Economía Comunal, Poder Popular y Filosofía de la Unacom.

    Los talleres que se han desarrollado hasta ahora son: La Toparquía, semilla Robinsoniana de la Comuna venezolana, dictado por el ingeniero Mario Méndez, en este taller los asistentes conocieron e indagaron en el pensamiento del maestro Simón Rodríguez, quien con sus ideas aportó una base sólida para lo que hoy se denomina autogobierno y organización popular.

    Soberanía Tecnológica, uso crítico de las inteligencias artificiales (IA) y las plataformas virtuales de la Unacom, fue el tema desarrollado por Nerio Vargas, director del campus universitario. Se desarrolló todo un engranaje de teorías y propuestas para resaltar la importancia del estudiante en programación y el enfoque de soberanía que pueden tener las innovaciones tecnológicas en beneficio de las comunidades y el país.

    Del Mapa de los Sueños al Mapa de Conocimiento, dictado por el profesor Mario Méndez; le dio al estudiante toda una cronología sociopolítica de las realidades y las relaciones comunitarias, y la necesidad de la organización social. De esta manera el estudiante aclara las dudas y se sumerge en la realidad del entorno como un paso inicial para su transformación.

    Fragata, herramienta educativa para mejorar la enseñanza y aprendizaje de las matemáticas, fue el tema impartido por el profesor Carlos Gómez; en este, los presentes recibieron la inducción a la plataforma y conocieron de primera mano su funcionamiento.

    Economía Comunal y el desafío productivo: Ley Orgánica del Sistema Económico Comunal, desarrollado por Francys Mata, coordinadora del área socioproductiva del campus. Sirvió para que los asistentes repasaran el contenido de la ley y la importancia del desarrollo económico en las Comunas y comunidades en las que hacen vida.

    Democracia Comunal y Gobierno Popular, dictado también por Mario Méndez; es una continuación de los dos primeros talleres dictados por el profesor y que son fundamentales para que el estudiante profundice en el conocimiento del nuevo sistema de gobernanza y democracia protagónica y participativa que está desarrollando el Gobierno Bolivariano a través de las Comunas en el país.

    Manejo del cultivo de tilapias y clasificación de reproductores, es otro de los temas desarrollados por Francys Mata; este es importante para el aprendizaje de los estudiantes de veterinaria, agroalimentaria, economía comunal, entre otros; ya que les da herramientas para el desarrollo económico y productivo en las comunidades.

    Producción de bioinsumos y construcción de canteros, dictado por Miguel Romero; es un taller dirigido a los estudiantes de Ingeniería Agroalimentaria y Economía Comunal, para reforzar sus conocimientos sobre la materia.

    Introducción a la porcicultura, dictado por Johan Sequera. Este, igual que el anterior, de suma importancia para los estudiantes de veterinaria, agroalimentaria y economía comunal.

    Y por último, utilización del Aula Virtual. Este de gran interés para los estudiantes, ya que a través de dicho mecanismo podrán desarrollar una serie de actividades que aportarán al desarrollo de sus estudios en los distintos programas de formación (PNF).

    La cultura para la dignificación y la transformación del entorno

    La coordinación de Investigación del Gobierno y la Vida Comunal del Vicerrectorado para la Democracia y la Sociedad Comunal; dio inicio a una serie de talleres dirigidos a incentivar el arte y la cultura para la transformación y la dignificación del entorno comunal.

    El primer taller desarrollado es: Iniciación a las Artes Visuales; en este participan estudiantes, personal administrativo y obrero de la universidad, que se unen para la capacitación en la materia.

    Entre los talleres que va a desarrollar este Vicerrectorado se encuentran: fotografía, escritura y literatura, artes plásticas, artes escénicas, entre otros.