Caracas, 11 de diciembre de 2025.- “Es importante que las maestras y los maestros reconozcan y se apropien de los saberes y haceres de la comuna. Que la educación que se imparta en cada escuela se nutra también del saber comunitario”. Así lo dijo la profesora Zaida Echarry al abordar las miradas sobre la comunalización de la educación.
Echarry explicó que este proceso no se limita al conocimiento académico, sino que integra también el saber empírico de los pueblos. Recordó que esta visión se inspira en el pensamiento de Simón Rodríguez, quien defendía el “aprender haciendo”, y que hoy se puede ver en el Vicerrectorado de Comunalización de la Educación de la Universidad Nacional Experimental del Magisterio Samuel Robinson.
La profesora Mirna Monserrat Fernández complementó que esta universidad, creada hace siete años, aunque joven, ya resuena en todo el territorio nacional. Con sede principal en la torre del Ministerio del Poder Popular para la Educación, funciona como una institución territorializada. “Nosotros somos formadores de maestros y, por supuesto, tenemos presencia allí. Estamos en cada escuela, acompañando y construyendo educación desde el territorio”, apuntó.
Fernández subrayó que se trata de la única universidad de maestros que cuenta con un Vicerrectorado de Comunalización de la Educación, lo que constituye un enlace directo entre escuela y comuna. “La comuna va avanzando a pasos gigantescos en nuestro territorio nacional y la escuela no puede quedarse atrás”, señaló durante su participación en el programa radial “En clave comunal”, transmitido por Radio Nacional de Venezuela (RNV).
El maestro como agente de descolonización
Para Mirna Monserrat Fernández, maestra en ciencias sociales, la tarea de comunalizar la educación es compleja porque implica enfrentar las huellas de la colonialidad que aún persisten en la conciencia colectiva.
“Es difícil la tarea. Por eso es que el maestro no puede estar colonizado. El maestro tiene que brillar en su pensamiento”, afirmó, reivindicando la necesidad de una formación inspirada en el pensamiento original planteado por Samuel Robinson y en la pedagogía crítica de Paulo Freire.
Fernández advirtió que la falta de identidad nacional y la influencia de culturas ajenas, transmitidas de manera directa a través de la tecnología, han debilitado el vínculo con los saberes ancestrales. “Nos huele mal tener orígenes de nuestros indígenas. Y eso es lo que nos ha llevado a asumir una cultura equivocada, que hoy se encuentra en boga entre nuestros jóvenes. Es allí donde entra la escuela, es allí donde está el maestro formado para impulsar una nueva transformación con enfoque comunitario”, manifestó.
Sobre el tema de la transformación curricular en Venezuela, Mirna Monserrat Fernández expresó que esta debe surgir de la vida comunitaria. “Eso nace en la comuna. Y es lo que nosotros estamos insistiendo, que el maestro debe formarse en, por y para la comuna. Allí está la clave: los saberes del pueblo (el pueblo autoconsciente y soberano), el saber del poder popular, el convivir en comunidad”, aseguró.
La docente explicó que la base de cualquier cambio educativo debe estar en los espacios donde niños, niñas, padres y representantes hacen vida cotidiana. “La transformación curricular debe nacer en la comunidad, en la comuna donde nuestros niños y niñas hacen vida y donde nuestros padres y representantes conviven. Es allí donde debemos recoger esa esencia y esos saberes que brotan y se han venido forjando desde la historia en cada una de nuestras comunas”, insistió.
Educación en clave de descolonización
En conversa con la periodista Nerliny Carucí, la directora de movimientos sociales Zaida Echarry opinó que la ciencia no debe imponerse como conocimiento superior, sino ponerse al servicio de los saberes y haceres de los pueblos.
Recordó que desde 1492 se instaló una modernidad sostenida por la colonialidad, y que hoy el desafío es avanzar en un proceso de descolonización. Ese camino, explicó, se concreta en el Vicerrectorado de Comunalización de la Educación, concebido como un espacio para descolonizar el pensamiento de maestras y maestros.
Echarry señaló que anteriormente los docentes vivían aislados de la realidad de las comunidades. Actualmente, desde el Movimiento Pedagógico Nacional Robinsoniano, los educadores se organizan para participar en los procesos comunitarios y en las consultas nacionales. “Es parte de la descolonización: son procesos que, aunque todavía pequeños, cobran sentido frente a nuestra larga historia de más de 500 años de colonización. Son precisamente estos procesos los que hoy nos permiten acercarnos más y ser parte activa de las comunas”, declaró.
Con respecto a la descolonización, la docente expuso que no es solo un ejercicio intelectual, sino un proceso cotidiano que transforma la manera de mirar, sentir y relacionarse con la comunidad. Relató su experiencia como maestra en la escuela Comandante Supremo Hugo Rafael Chávez Frías, ubicada en el urbanismo La Limonera, donde comprendió que, para establecer un verdadero vínculo, con la comunidad debía conocer sus prácticas, sus saberes y su identidad.
“Estar en esa comunidad, aprender sus haceres y saberes, cómo sembraban, lo importante que era para ellos su parte de identidad, cómo se reconocían, eso me ayudó a mí y a mis estudiantes”, explicó.
Para Zaida Echarry, este acercamiento fue profundamente transformador, pues reafirmó que la comuna no es únicamente una instancia política, sino una forma de relación humana.
Formar al maestro comunal desde la raíz
Según Mirna Monserrat Fernández, doctora en Ciencias Pedagógicas, el compromiso de formar maestros comunales ha sido uno de los grandes retos de la Universidad Nacional Experimental del Magisterio Samuel Robinson.
“Nuestra universidad, muy pequeña, tiene siete años de gestación, de haberla parido esta Revolución Bolivariana, y que para formar a un maestro distinto, a un maestro comunal, para nosotros ha sido un gran reto”, expresó.
Subrayó que el maestro comunal debe enseñar desde la recuperación de los ancestros y las raíces, construyendo una identidad nacional verdadera, sin menosprecios, y basada en la esencia de los saberes que nacen y conviven en la comuna. Para ello, señaló, es indispensable que el maestro descolonial se forme con unas herramientas específicas como la asamblea, la cartografía socioeducativa y el reconocimiento de cómo los saberes del pueblo ayudan a formar a niños y niñas con el deseo de comuna.
Asimismo, planteó la importancia de la comunalidad como práctica cotidiana, vinculada a la querencia y la topofilia: “Ese amor por los espacios de vida —las casas, las cuadras, la escuela, el CDI— y la experiencia de recorrerlos y convivirlos a diario. Para nosotros, es indispensable en la formación del maestro comunal”, recalcó.
En cuanto a los retos que enfrenta el maestro comunal en Venezuela, la profesora Fernández dijo que son múltiples y atraviesan tanto lo tecnológico como lo humano. “El maestro tiene desafíos incluso del ser”, señaló.
Destacó que el momento histórico que vive el país exige un compromiso profundo, pues está en juego la posibilidad de seguir siendo en esencia venezolanos. “Nos estamos jugando la historia, nos estamos jugando el poder ser realmente”, enfatizó.
Cultura digital
A juicio de la profesora venezolana Zaida Echarry, la cultura digital tiene un efecto de borradura sobre los saberes y haceres de los pueblos, anulando la memoria histórica y debilitando la comunalidad. “La comunalidad es el espíritu de vernos desde la otredad, de ver cómo estamos, de ayudarnos y entreayudarnos; de ahí nace la comunalización”, explicó.
Echarry advirtió que el uso del teléfono desvincula a las personas de la realidad, alejándolas de la parte humana y espiritual. “Estamos alienados. Cada día nos estamos alejando más de la familia, de la sociedad y del espacio donde nosotros estamos viviendo”, indicó.
Identidad y orgullo nacional en la formación de los jóvenes
Sobre el papel del maestro en tiempos de guerra cognitiva, Mirna Monserrat Fernández dijo que debe estar orientado en el pensar y actuar siempre en función de la formación de niños, niñas y adolescentes, quienes representan el futuro de Venezuela.
Fernández insistió en que los jóvenes deben ser formados con amor propio y con la certeza de ser venezolanos. “Que se sientan realmente profundamente venezolanos. Y este sentimiento va más allá, quizás, de cantar el himno o de arroparse con nuestra bandera; se trata, más bien, de lograr que nuestros saberes y nuestros ancestros se sientan orgullosos de que somos venezolanos, haciendo que esos saberes se renombren y se realcen en cada uno de los días de sus vidas”, puntualizó.
Manos a la siembra: identidad y memoria comunitaria
Para Zaida Echarry, reconectar a las juventudes con la tierra y con la cultura ancestral pasa por fortalecer programas como Manos a la siembra, iniciativa que —afirmó— se ha mantenido en el tiempo y sigue siendo impulsada por la Universidad Nacional Experimental del Magisterio Samuel Robinson junto a maestras y maestros en todo el país.
La directora de movimientos sociales destacó que, aunque no todos saben sembrar, muchos padres de los estudiantes sí poseen ese conocimiento, transmitido como parte de su identidad. Recordó un congreso de docentes en el estado Zulia, donde se resaltó la importancia del calendario agrícola como guía cultural para la siembra. “Así como ellos luchaban y hablaban de su identidad, así tiene que hablar cada una de nuestras comunas”, señaló.
La profesora subrayó que la cartografía socioeducativa es una herramienta clave para indagar en los espacios comunitarios cuáles son los lugares productivos y qué se cultivaba anteriormente. “Es importante la historia de nuestros territorios”, reiteró.
Soberanía alimentaria y proyectos comunitarios
De acuerdo con Mirna Monserrat Fernández, la soberanía alimentaria constituye una de las líneas de investigación más relevantes del Vicerrectorado de Comunalización de la Educación. Explicó que actualmente están en concreción un proyecto de siembra de tilapias en el estado Carabobo, junto a otras iniciativas vinculadas al patrimonio cultural de la Ruta del Cacao y la Ruta del Mango.
La maestra en ciencias sociales relató que hace dos meses se desarrolló un proyecto en cinco municipios del estado Sucre, centrado en la Ruta del Cacao, donde participaron comuneros, productores, maestros y miembros de la Defensa Civil en un diplomado no conducente a grado.
“Esto fue de gran valía para estos cinco municipios, porque de allí emergieron muchísimos proyectos comunitarios: la producción de bombones, de tortas; los mismos productores y las amas de casa que estuvieron con nosotros estudiando en este proyecto, en este diplomado, realizaron múltiples iniciativas de emprendimiento que les sirvieron para su beneficio propio y, además, asumieron ese reto ancestral. Este diplomado resultó muy provechoso para todos ellos”, contó Fernández.
El llamado al maestro comunal
Para finalizar su participación en el programa “En clave comunal”, Zaida Echarry hizo un llamado a las maestras y los maestros para que se incorporen a la Universidad Nacional Experimental del Magisterio Samuel Robinson. “El maestro debe experimentar la comuna para que sea valorado dentro de la comuna, para que sea valorado desde ese liderazgo positivo para nuestros niños, niñas y adolescentes”, expresó.
Por su parte, Mirna Monserrat Fernández invitó a comenzar por reconocerse como maestros comunales, recordando que cada docente, además de ser maestro, pertenece a la comunidad.








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