Comunera de El Cafetal: La convivencia cotidiana requiere dialogar cara a cara y reconocer al otro

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    Comunera de El Cafetal: La convivencia cotidiana requiere dialogar cara a cara y reconocer al otro

    Caracas, 29 de septiembre de 2026.- “Es en la comunidad donde se dan las tertulias, los debates, donde hay conflictos, pero también surgen las soluciones; donde escuchar y encontrarnos con el otro nos permite nutrirnos”. Así lo afirmó Ismenia Yánez Caires, integrante del Consejo Comunal Hijos e Hijas de Urquía, ubicado en el sector El Cafetal del municipio Baruta, estado Miranda.

    Yánez Caires expresó que el Consejo Comunal Hijos e Hijas de Urquía ha mantenido un trabajo organizativo continuo desde su registro en 2016. A pesar de las particularidades del territorio, la comunidad ha logrado consolidar distintos espacios de atención y encuentro para sus habitantes.

    Durante su participación en el programa “En clave comunal”, narró que entre los logros alcanzados está un consultorio comunitario que cuenta con servicios de odontología, homeopatía, psicología y un laboratorio para la elaboración de prótesis dentales. “En la más reciente consulta popular nacional obtuvimos los recursos para habilitar un salón para trabajar allí con los jefes de calle, con los abuelos, que también es una población importante, porque en nuestra comunidad cerca del 75 % son adultos mayores”, dijo.

    El Consejo Comunal Hijos e Hijas de Urquía está integrado por alrededor de 80 familias.

    Un nombre vinculado a la memoria indígena

    Yánez Caires, educadora con mención en Tecnología Educativa, explicó que el nombre del consejo comunal está inspirado en Urquía, la esposa del cacique venezolano Guaicaipuro. “Fue una luchadora contra los españoles en el siglo XVI”, señaló.

    Según relató, el significado atribuido a Urquía es “ojos de águila”, una referencia que la comunidad adoptó como símbolo de resistencia y capacidad de observación frente a los desafíos que enfrenta el territorio. “Tenemos que tener ojos de águila con todo lo que nos rodea”, expresó.

    La mirandina reconoció que construir comunidad en este territorio no ha sido una tarea sencilla; por lo que, para fortalecer el encuentro, el consejo comunal ha impulsado actividades comunitarias y jornadas de atención que permitan acercar a la población.

    En ese sentido, destacó el papel del consultorio comunitario, especialmente de los servicios de odontología y homeopatía, como mecanismos que han favorecido una mayor integración vecinal. “Nos damos cuenta de que la comunidad se ha integrado un poquito más a raíz de este consultorio”, indicó.

    Asimismo, platicó que también organizan jornadas de venta de alimentos, pescado y proteínas para facilitar el acceso de las familias a sustentos esenciales y generar espacios de convivencia. “Tratamos en lo posible de tener eventos y actividades para que la comunidad se acerque”, sostuvo.

    Por ello, declaró que uno de los desafíos actuales es incorporar a nuevas generaciones en las dinámicas organizativas del territorio. “Tratamos que nuestras familias se incorporen de alguna manera”, manifestó.

    Más allá de las diferencias partidistas

    La lideresa comunal Ismenia Yánez Caires afirmó que uno de los mensajes que transmiten a la comunidad es que la organización comunal trasciende las diferencias partidistas: “Esto no tiene que ver con asuntos partidistas: esto tiene que ver con servicio a la comunidad”.

    Indicó que el acercamiento y la comunicación con los pobladores se construye también desde el contacto directo y diario. En ese sentido, refirió que mantienen reuniones semanales todos los jueves de tres a seis de la tarde, donde “debatimos todos los temas, desde la realidad local hasta los asuntos nacionales e internacionales”

    Asimismo, subrayó que estos espacios de encuentro incluyen la participación de otros consejos comunales para intercambiar experiencias, “para saber qué opinan, qué piensan”.

    Yánez Caires aseveró que las tertulias comunitarias exigen disposición al diálogo y capacidad para construir consensos entre personas con diferentes puntos de vista. “Hay que manejarse muy bien y tratar de exponer que lo que uno persigue en todas estas reuniones con la comunidad es favorecer a la comunidad”, argumentó.

    Ilustró que temas como la vialidad, la iluminación y otros asuntos de interés común sirven como puntos de encuentro entre pobladores con distintas opiniones.

    La comunera mirandina remarcó que, cuando las necesidades colectivas se colocan en el centro de la discusión, se pueden generar apoyos que superan las diferencias partidistas. “Hay aporte eventualmente de algunas personas que dejan a un lado la parte partidista y sí sienten que pueden apoyar de alguna manera”, expuso.

    Mujeres y encuentro comunitario

    La docente Ismenia Yánez Caires explicó que, aunque resalta la presencia de las mujeres en la organización comunitaria, el trabajo del Consejo Comunal Hijos e Hijas de Urquía cuenta también con una participación de hombres.

    “Tenemos participación de varios caballeros: hay como seis hombres que están ahí al pie del cañón”, comentó.

    Enfatizó el compromiso que han asumido las mujeres dentro del proceso organizativo. “Nosotras las féminas aportamos en muchísimos aspectos. Participamos con cariño, con esfuerzo, con entusiasmo, sabiduría”, expresó.

    Yánez Caires reiteró que uno de los principales desafíos ha sido impulsar la organización comunitaria en un territorio donde predominan diferentes posiciones partidistas. “Como nosotros estamos en El Cafetal constituido con 12 consejos comunales y apenas tres somos chavistas, entonces siempre hay una barrera de ideología, de confrontación”, afirmó.

    La comunera señaló que, frente a esas diferencias, la comunidad ha encontrado espacios donde es posible construir puntos de encuentro. “Tenemos una biblioteca en el sector, la biblioteca Raúl León; es un área recreativa porque tiene un parque muy hermoso. Proponemos actividades, por ejemplo, musicales o cineforos, de tal manera que la gente no vea el tinte partidista, sino el encuentro y el compartir. Tenemos también mercados libres en una plaza frente al Centro Comercial Plaza Las Américas, que es un espacio bonito, también recreativo; ahí hay mesas para jugar dominó, ajedrez y ahí confluye gente que es de la oposición y gente que es del chavismo”, relató.

    Aprendizajes

    En conversa con la periodista Nerliny Carucí, la comunera Ismenia Yánez Caires manifestó que la participación de las personas que integran el consejo comunal requiere ajustar las dinámicas organizativas. “Tratamos en lo posible que las asambleas sean a una hora apropiada. Los que participamos allí somos jubilados y tenemos tiempo, pero hay otras personas que trabajan. Entonces procuramos que esas reuniones, que se dan en un salón de la Universidad Nacional de la Seguridad (Unes), sean a partir de las cinco de la tarde, por ejemplo”, mencionó.

    La comunera aseguró que uno de los mayores aprendizajes que le ha dejado su participación en el Consejo Comunal Hijos e Hijas de Urquía ha sido la posibilidad de escuchar y comprender otras perspectivas. “Uno aprende mucho en las discusiones, porque ve los puntos de vista de otras personas”, afirmó.

    Ismenia Yánez Caires recordó que su interés por la política surgió con la llegada de Hugo Chávez al poder gubernamental y que desde entonces ha entendido la importancia de formarse e informarse permanentemente. “Hoy por hoy uno tiene que estar informado, tiene que aprender a ver las cosas desde otra perspectiva”, expresó.

    Anécdotas

    La mirandina evocó que una de las experiencias más significativas dentro del Consejo Comunal Hijos e Hijas de Urquía estuvo afín a la organización del abasto comunitario y al trabajo junto a una compañera a quien consideraba un referente en materia organizativa.

    “Mercedes era una mujer muy organizada, y a mí me gusta la organización; yo pienso que de ahí debería partir todo”, afirmó.

    La comunera explicó que la consolidación del abasto comunitario en principio estuvo marcada por debates y diferencias de opinión. “En la conformación del abasto hubo muchos tropiezos, porque unos estaban de acuerdo y otros no estaban de acuerdo”, señaló.

    Refirió que fue elegida como primera vocera del Comité de Alimentación y Protección al Consumidor, una responsabilidad que la tomó por sorpresa.

    Yánez Caires relató que, tras su elección, decidió fortalecer el trabajo conjunto con otra vocera de la comunidad. “Empezamos a trabajar juntas y fue muy bueno, fue muy importante, muy productivo”, contó. 

    Acentuó que este proceso estuvo acompañado por planificación y construcción de consensos. “Trabajamos con un plan, por supuesto, llegamos a acuerdos”, dijo.

    Describió el abasto comunal a cielo abierto como una experiencia que ha fortalecido los vínculos entre los pobladores y ha generado espacios de convivencia más allá de la actividad comercial. “Es una cosa de hermandad, de familia; la gente va y se regocija”, afirmó.

    Mencionó que, aunque el abasto ha variado con el paso del tiempo, Ismenia considera que sigue siendo una iniciativa valiosa para el territorio. “Yo lo recomiendo altamente y tienen precios muy buenos; por ejemplo, el yogur, es el yogur más económico del área. Yo se lo puedo decir con determinación, porque compramos yogur, y es de calidad; es decir: vale la pena. El queso merideño es excelente. Vale la pena que vayan allí, y la atención es maravillosa; cada vez que uno termina una compra, ¡pum!, te regalan un bocadillo de guayaba”, invitó.

    La vida en comunidad

    Sobre la vida en comunidad, Ismenia Yánez Caires afirmó que va mucho más allá de resolver problemas materiales, porque implica desarrollar vínculos de solidaridad y empatía entre quienes comparten un mismo territorio. “La conciencia de ser comunidad es que te duela ese ser que es igual a ti, que tiene tropiezos, angustias, deseos y necesidades”, expresó.

    La integrante del Consejo Comunal Hijos e Hijas de Urquía señaló que su visión de la organización comunitaria está inspirada en las formas de convivencia de los pueblos originarios. “Cuando hablamos de comunidad o comuna, nos remontamos a nuestros aborígenes. Ellos se reunían, debatían, distribuían sus tareas, todo en función de la comunidad”, afirmó.

    Yánez Caires sostuvo que la comunidad solo puede fortalecerse cuando existe un verdadero sentido de pertenencia: “Tenemos que alimentarnos con esa palabra y sentirnos que la asimilamos”.

    La comunera destacó que el deseo de construir comuna sigue siendo un tema frecuente en los espacios de discusión en el territorio. “El deseo de comuna lo hemos hablado repetidas veces en nuestras reuniones. Esa necesidad de comuna es muy importante, es necesaria en nuestros días, porque ese es el empuje que le da al pueblo venezolano para hacer frente a los desafíos”, aseguró.

    Escuchar al otro

    Ismenia Yánez Caires señaló que la escucha es una de las herramientas clave en la vida comunitaria: “Hay que siempre estar alerta y con el oído bien afinado para escuchar el problema del otro, para saber la necesidad del otro”.

    La comunera mirandina declaró que la práctica de escuchar requiere paciencia y disposición. “Uno tiene que aprender a escuchar. Que el otro exponga, dialogue, que presente su problema; es fundamental saber escuchar”, expresó.

    Yánez Caires mantuvo que las diferencias de opinión forman parte de la vida comunitaria. “No todos podemos pensar igual. Porque haya diferencias en las opiniones no quiere decir que no podamos vivir en comunidad. Eso es igual en el hogar; los hijos no tienen igual pensamiento que los padres, o el hermano con el otro hermano, o el tío con la sobrina”, subrayó.

    La miembro del Consejo Comunal Hijos e Hijas de Urquía considera que las diferencias pueden convertirse en una oportunidad. “Eso es beneficioso, porque es una manera de ver en otra perspectiva lo que piensa la otra persona”, reiteró.

    Conocimiento del territorio

    Durante el programa radial, Ismenia Yánez Caires aseveró que “es muy importante conocer el territorio que uno habita, la población, qué terrenos son hábiles para cultivar, qué posibilidades hay para hacer una cancha deportiva”, declaró.

    La comunera relató que, con ese propósito, gestionaron información cartográfica y comenzaron a estudiar las características territoriales de la parroquia El Cafetal. “Pedimos un mapa de toda el área de la parroquia El Cafetal para trabajar con ella y situarnos ahí. Estudiábamos cuáles eran las vías principales, con cuántos colegios, mercados, iglesias, consultorios médicos contaba El Cafetal. Todo eso en el mapa lo íbamos señalando para saber y conocer nuestras áreas y nuestro territorio”, apuntó.

    La docente señaló que este conocimiento territorial permite diseñar acciones ajustadas a las realidades de cada comunidad. “Es muy importante tenerlo porque uno planifica en función de las cuadras donde uno vive”, expresó.

    En búsqueda de conocimientos

    Sobre la crisis ambiental global todavía, reconoció que este tema aún no ocupa un lugar dentro de las discusiones comunitarias. “El tema nuestro más candente que se suscita es el ámbito político, pero sí nos gustaría que vinieran especialistas que nos hablen de ese aspecto, porque uno tiene que estar empapado en todos los temas”, habló.

    Yánez Caires recalcó que, aunque este tipo de debates aún son limitados en el territorio, se procura promover prácticas vinculadas al ahorro energético y al cuidado de los bienes comunes. “No hace falta prender tantas luces, no hace falta poner esos aires acondicionados tan altos, no hace falta gastar tanta agua: tenemos que dejar la lógica de un consumo infinito”, apuntó.

    Hizo hincapié en que especialistas en temas ecológicos y ambientales participen en las asambleas comunitarias para ampliar la discusión y generar mayor conciencia sobre estos desafíos.

    Fortalecer la identidad

    Ismenia Yánez Caires señaló que en el Consejo Comunal Hijos e Hijas de Urquía también se desarrollan discusiones sobre los desafíos frente al modelo dominante. “Hemos discutido sobre el capitalismo muchas veces y, de verdad, este sistema es una enfermedad para el mundo, porque nos inculca el individualismo, la competencia, la dominación del otro. Este modelo es el mayor responsable de los desafíos que enfrenta la humanidad”, aseveró.

    La comunera explicó que una de las formas de responder a las dinámicas de la modernidad ha sido promover espacios de reflexión orientados a fortalecer la identidad cultural y cuestionar procesos de transculturización.

    Relató que participa en un grupo de discusión llamado “Qué hacer”, en el que se reúnen periódicamente para reflexionar sobre distintos temas relacionados con la cultura, la identidad y el contexto sociopolítico. “Nos reunimos cada quince días, los sábados, a discutir todas estas cosas”, comunicó. 

    La integrante del Consejo Comunal Hijos e Hijas de Urquía aseguró que muchos de esos aprendizajes los lleva posteriormente a las asambleas comunitarias. “Yo, por supuesto, transfiero eso a mi consejo comunal, de las cosas que uno oye y de lo que se está haciendo”, manifestó.

    Palabras finales

    Como ya refirió anteriormente, para Ismenia Yánez Caires, integrante del Consejo Comunal Hijos e Hijas de Urquía, propiciar el encuentro en un territorio como El Cafetal, marcado por la diversidad de perspectivas políticas, no ha sido una tarea fácil. “Pero, con paciencia y, sobre todo, sin satanizar al otro, hacemos todo lo posible para que ese cara a cara se produzca, porque es muy necesario. La convivencia cotidiana requiere dialogar cara a cara y reconocer al otro”, afirmó.

    Recordó que hemos atravesado más de 500 años de un proceso de colonización, en el cual los valores individualistas vinculados a la modernidad y al capitalismo han marcado la conducta humana. Al respecto, considera necesario recuperar y fortalecer los principios comunitarios.