Caracas, 2 de junio de 2026.- “Las comunas son un laboratorio de conocimientos; siempre estamos en una formación continua y, a la vez, en disposición de compartir lo que cada uno de nosotros sabemos”. Así lo expresó Freddy Terán, integrante de la Comuna Cacique Yare, ubicada en el casco central de la parroquia San Antonio de Yare, en el municipio Simón Bolívar, estado Miranda.
Comentó que tanto la Comuna Cacique Yare ―integrada por 3000 familias― como las otras ocho comunas del municipio Simón Bolívar mantienen una dinámica permanente de aprendizaje colectivo. Destacó que la Universidad Nacional de las Comunas (Unacom) ha acompañado este proceso mediante los programas nacionales de formación (PNF) en Agroalimentaria, Veterinaria, Administración y Deporte, que se desarrollan dentro del propio territorio.
Durante su participación en el programa “En clave comunal”, Freddy Terán señaló también que el Instituto de Ingeniería ha brindado una formación estructurada en tres etapas, iniciando por la planificación. En esta fase aprendieron “las nociones básicas desde lo que es un problema hasta la posible solución”, lo que les permitió fortalecer su participación en las consultas nacionales que se realizan cada tres meses.
El comunero explicó que esta capacitación les ha permitido analizar cada uno de los puntos en los cuales fueron formados: “Las causas, los actores, las consecuencias, y avanzar más allá; porque no se trata solo de ejecutar un proyecto, sino de analizar realmente cuáles son los avances o los aspectos negativos de la ejecución del proyecto que proponemos en cada una de las asambleas comunitarias”.
Terán agregó que la segunda etapa formativa estuvo dedicada a la geomática, donde trabajaron con herramientas de georreferenciación, elaboración de mapas y análisis de capas territoriales. Indicó que este aprendizaje les permite construir un mapa global de la comuna para tomar decisiones informadas en áreas como servicios, asuntos comunitarios e incluso “la defensa nacional”, tema que calificó como relevante para la custodia del territorio.

La geomática como herramienta para comprender el territorio
Giovanny Daza, investigador del Centro de Geomática del Instituto de Ingeniería, expuso que la geomática es “la geografía clásica con todo el apoyo tecnológico de la informática”, lo que permite trabajar con mapas digitales y sistemas de ubicación espacial.
Dijo que todos los fenómenos de la vida tienen una localización geográfica y que, por ello, el objetivo del proceso formativo es “proveerles a las comunas todos los recursos de ubicación espacial”. Afirmó que este conocimiento permite a las comunidades manejar sus parcelas, conocer su terreno, identificar recursos y planificar con mayor precisión.
Añadió que la geomática además permite a las comunas identificar “sus nidos de agua, sus acuíferos, sus recursos, su CDI”, y construir una visión integral del territorio para la toma de decisiones.
El investigador manifestó que la geomática puede tener usos muy distintos de acuerdo con el enfoque desde el cual se aplique. Expresó que, en el ámbito privado, puede emplearse para “ubicar dónde hacer un banco”, lo que definió como geomática del capital. En contraste, afirmó que la geomática comunal se orienta a necesidades colectivas, como determinar “dónde podemos poner un CDI” o cómo garantizar que el agua llegue a todos los territorios.
Daza destacó que la geomática “no soluciona nada, pero ayuda a solucionar todo”, porque, aunque no repara directamente un desagüe o un deslizamiento, sí permite planificar las acciones necesarias para atenderlos. Detalló que su principal ventaja es que “todo es espacializable, todo está geográficamente ubicado”.

Intercambio de saberes y construcción conjunta del conocimiento
Francisco Durán, presidente del Instituto de Ingeniería para Investigación y Desarrollo Tecnológico, aseveró que la investigación que se desarrolla en este instituto está estrechamente vinculada con el trabajo comunal.
Argumentó que, en este proceso, los verdaderos investigadores no son solo los académicos, sino también los comuneros. Destacó que el intercambio de saberes entre ambas partes permite que los conocimientos institucionales y los conocimientos territoriales se complementen.
Durán señaló que el Instituto de Ingeniería no funciona como una “oferta capitalista”, sino como parte de una propuesta de Estado comunal donde el poder popular dirige los procesos. Dijo que lo primero fue invitar a los comuneros a conocer el instituto para reconocer si lo que allí se hace es útil para ellos. “No conocían el Instituto de Ingeniería y nosotros no conocíamos la Comuna Cacique Yare”, relató. En tal sentido, subrayó que el primer paso fue “ponerse en común”.
En conversa con la periodista Nerliny Carucí, el investigador explicó que los talleres iniciales se desarrollaron por la comunidad. “No era el instituto dando una clase, diciendo nosotros somos los ‘sabios’”, recalcó. En su lugar, organizaron diez mesas de trabajo mixtas, con comuneros e investigadores sentados juntos para intercambiar conocimientos y ordenar ideas.
Destacó que el aprendizaje no fue unidireccional: “Aprendemos de los comuneros, de los investigadores que están en el territorio todos los días”. En esta etapa, el tema central fue la planificación, pero no como una clase tradicional, sino como un “intercambio metodológico” entre teoría y práctica para mejorar la formulación de planes, proyectos y consultas.
Francisco Durán señaló que la investigación no terminó con los talleres en el Instituto. “Lo que hicimos, para poder elaborar ese plan, fue ir a las comunas. La primera sesión se realizó en el instituto, en forma de intercambio; pero el resto tuvo lugar allá, en el propio territorio: en una mata de mango, en una plaza, donde empezamos a ver todas las cosas que nosotros no sabemos y que ellos sí saben y conocen muchísimo más que nosotros. Eso nos permitió ir ordenando el trabajo. No es lo mismo presentar láminas o explicaciones desde afuera que intercambiar con el comunero en su propio territorio, donde se produce otro tipo de conocimiento que ya no pertenece ni al Instituto de Ingeniería ni a la comuna, sino a ambos como comunidad”, puntualizó.

Reconocimiento del conocimiento popular
Francisco Durán destacó que, para la formación en geomática dirigida a los comuneros y las comuneras, “no se requieren conocimientos previos, profesionales ni técnicos para poder hacer este curso”. Detalló que la investigación y la publicación elaboradas por el Instituto garantizan que cualquier persona de la comunidad pueda participar, pues el programa “está dirigido a toda la población estudiantil”.
Freddy Terán añadió que el acompañamiento de los investigadores en el territorio fortaleció el proceso de aprendizaje. Contó que esta cercanía permitió que “muchos de nosotros entendiéramos todas las pautas” y que incluso se generara una participación significativa de jóvenes dentro de la formación.
Giovanny Daza distinguió el aprendizaje mutuo que se produjo durante el proceso. Reconoció que los comuneros conocían el territorio “mil veces mejor que yo, que supuestamente era el experto”.

Articulación territorial
Freddy Terán expuso que el intercambio con el Instituto de Ingeniería ha fortalecido la capacidad de la Comuna Cacique Yare para organizar la ejecución de los proyectos aprobados en consulta popular.
Contó que, cuando una propuesta resulta ganadora, “llamamos a todos los involucrados y empezamos a hacer el trabajo con ellos”, lo que implica articularse con los voceros del área correspondiente.
Ilustró que, en proyectos como los tanques de almacenamiento de agua, “nuestros mejores aliados son los voceros de agua de cada una de las comunidades”, mientras que en la sustitución de cilindros de gas fueron los voceros de gas quienes identificaron beneficiarios y debilidades en el territorio.
El comunero añadió que esta formación también ha permitido fortalecer la relación con instituciones del Estado en distintos niveles. Describió que, en proyectos como la recuperación de canchas o módulos de salud, han contado con “el apoyo de los ingenieros y de los técnicos, tanto de la alcaldía como de la gobernación”, además del acompañamiento del Consejo Federal de Gobierno, que realiza visitas periódicas para evaluar los avances.
Afirmó que esta “autoformación y este acompañamiento” han mejorado la ejecución de cada consulta y que en cada ciclo incorporan aprendizajes nuevos para el manejo de los proyectos y de los recursos asignados.
Potenciación digital de la planificación comunal
El investigador Giovanny Daza señaló que las herramientas de planificación que ya utilizan las comunas —como la cartografía comunitaria, los mapas de soluciones y de sueños, y las agendas concretas de acción— “mantienen su esencia, solamente que van a tener más potencia” con la geomática.
Declaró que esta tecnología permite digitalizar esos insumos y convertirlos en mapas consultables en pantalla, lo que facilita su uso práctico. Dio como ejemplo la gestión de tanques de agua o cilindros de gas: con un mapa digital de parcelas, “en cualquier momento puedes consultar quiénes tienen tanque y quiénes no”, lo que agiliza la toma de decisiones.
Francisco Durán, especialista en ciencias políticas, complementó esta idea al explicar que una cartografía social convertida en digital “se potencia porque puedes incluir muchísimas otras cosas que no estaban en el papel”, incorporando capas distintas según cada territorio.
Acentuó que esta herramienta no solo sirve para elaborar agendas concretas de acción, sino también para “planificar lo que yo llamaría el poder, un instrumento de la gestión popular del propio poder”, orientado al autogobierno.
Durán afirmó que la planificación comunal debe entenderse como un instrumento para administrar el poder. Señaló que no se trata de la planificación tradicional, donde “una gente escribe unas cosas, tiene un documento, y esa es la santa palabra”, sino de un proceso donde “todos planifican, los que están a favor, pero también los que están en contra”.
Resaltó que el caso del agua evidencia las tensiones entre necesidades territoriales y estructuras político-administrativas. Recordó que “si alguien tiene dificultades de agua es el Tuy”, pese a que buena parte del abastecimiento de Miranda proviene de esa zona. Explicó que la división político-territorial del Estado limita la integración necesaria para resolver el problema.
Manifestó que, aunque “la cartografía y la geomática no permiten solucionar el problema del agua”, sí facilitan diagnosticarlo con precisión desde el territorio. El también docente señaló que los diagnósticos locales permiten identificar problemas y soluciones que no se observan desde una mirada estatal centralizada. Alegó que, con herramientas como la geomática, es posible reconocer redes de acueductos, ríos, hidrografía y rutas de abastecimiento; lo que abre la posibilidad de que varias comunas “puedan ponerse de acuerdo y hacer fases, proyectos conjuntos”.
Aprendizajes territoriales frente a la inteligencia artificial
Referente a inteligencia artificial, Giovanny Daza, comunero del Consejo Comunal Jacinto Convit, ubicado en los Valles del Tuy, estado Miranda, manifestó que esta tiene “su parte buena y su parte mala”. Explicó que su principal ventaja es acelerar tareas repetitivas, lo que representa un apoyo importante.
No obstante, advirtió que cuando se trata de “planificación, de establecer caminos críticos, eso ya es muy delicado”, por lo que prefiere no apoyarse en la IA para decisiones estratégicas.
Francisco Durán coincidió en que la inteligencia artificial tiene limitaciones en el ámbito comunal. Afirmó que “la inteligencia artificial no tiene mucho que ofrecer” frente a la dinámica del poder popular, porque tiende a generalizar y “toda comuna y todo espacio comunal es distinto”.
Durán relató que muchos aprendizajes esenciales del proceso comunal no pueden ser captados por una inteligencia artificial. Recordó una visita a un establecimiento de salud gestionado por la comuna, donde comprendió de primera mano cómo se organizan servicios como odontología o pediatría. “Eso es un aprendizaje que no va a aparecer en ninguna inteligencia artificial, porque se trata de experiencias genuinas del territorio”, afirmó.
Durán enfatizó que la inteligencia artificial debe ser tratada con ética y con claridad sobre sus límites.
La transformación no depende de la técnica, sino del poder popular
Francisco Durán, presidente del Instituto de Ingeniería, enfatizó que la transformación profunda de los procesos no proviene ni de la técnica ni de la planificación en sí misma, sino de “la conciencia colectiva de los comuneros y las comuneras”.
Advirtió que ni un curso ni la geomática pueden “resolver la vida” o “garantizar” soluciones por sí solos, incluso si permiten digitalizar información. Subrayó que el cambio real depende de fortalecer “una conciencia del Poder Popular”, la construcción del Estado comunal y un “espíritu comunal para construir el Poder Popular en ese nivel comunal”.
El sentido colectivo como principio de la vida comunal
Freddy Terán afirmó que vivir en comunidad parte de una convicción profunda de cada persona: “debe salir de cada uno de nosotros el concepto colectivo, más que una individualidad”. Expresó que lo que afecta a un vecino termina afectando al resto.
“Vivir en comunidad creo que es un sueño que queremos todos”, así lo dijo el comunero, aunque reconoció que aún falta más comunicación, entusiasmo y mayor identificación con el proyecto comunal.
Describió la visión de una comunidad con servicios públicos adecuados, espacios productivos y capacidad para generar sus propios alimentos y bienes esenciales: “Que podamos decir: mi comunidad produce los alimentos propios que consumimos”.
Bienestar integral
Sobre la disputa que puede existir entre el campo y la ciudad, el investigador y comunero Giovanny Daza afirmó que esta se explica por una noción reducida del concepto bienestar. Manifestó que “nos hemos vuelto una sociedad muy ‘materialista’ y consideramos que bienestar es bienestar económico”, cuando en realidad debería asumirse como un “bienestar integral”.
Delineó que “el bienestar integral es en lo que debemos enfocarnos”; es decir: en relaciones distintas a las impuestas por el capitalismo, basadas en el respeto por la madre tierra y el amor por el otro como fundamentos para recuperar la vida comunitaria.
Francisco Durán expresó que la división entre lo rural y lo urbano “es un producto del capitalismo”, así como la ciudad misma y los valores individualistas que promueve. Expuso que estas dinámicas dificultan la vida comunitaria porque “el capitalismo promueve los valores individualistas”.
Por último, el investigador y docente añadió que la transformación requiere comprender que “todos estamos en la misma tierra, en la misma comunidad”. Afirmó que esta lógica implica “elevar un nivel de conciencia para garantizar que todos los que están al lado de nosotros son parte integrante de cada uno de nosotros”.


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