Comuneros y académicos coinciden en que la planificación comunal es clave para el ejercicio del poder

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    Comuneros y académicos coinciden en que la planificación comunal es clave para el ejercicio del poder

    Caracas, 2 de junio de 2026.- “Las comunas son un laboratorio de conocimientos; siempre estamos en una formación continua y, a la vez, en disposición de compartir lo que cada uno de nosotros sabemos”. Así lo expresó Freddy Terán, integrante de la Comuna Cacique Yare, ubicada en el casco central de la parroquia San Antonio de Yare, en el municipio Simón Bolívar, estado Miranda.

    Comentó que tanto la Comuna Cacique Yare ―integrada por 3000 familias― como las otras ocho comunas del municipio Simón Bolívar mantienen una dinámica permanente de aprendizaje colectivo. Destacó que la Universidad Nacional de las Comunas (Unacom) ha acompañado este proceso mediante los programas nacionales de formación (PNF) en Agroalimentaria, Veterinaria, Administración y Deporte, que se desarrollan dentro del propio territorio.

    Durante su participación en el programa “En clave comunal”, Freddy Terán señaló también que el Instituto de Ingeniería ha brindado una formación estructurada en tres etapas, iniciando por la planificación. En esta fase aprendieron “las nociones básicas desde lo que es un problema hasta la posible solución”, lo que les permitió fortalecer su participación en las consultas nacionales que se realizan cada tres meses.

    El comunero explicó que esta capacitación les ha permitido analizar cada uno de los puntos en los cuales fueron formados: “Las causas, los actores, las consecuencias, y avanzar más allá; porque no se trata solo de ejecutar un proyecto, sino de analizar realmente cuáles son los avances o los aspectos negativos de la ejecución del proyecto que proponemos en cada una de las asambleas comunitarias”.

    Terán agregó que la segunda etapa formativa estuvo dedicada a la geomática, donde trabajaron con herramientas de georreferenciación, elaboración de mapas y análisis de capas territoriales. Indicó que este aprendizaje les permite construir un mapa global de la comuna para tomar decisiones informadas en áreas como servicios, asuntos comunitarios e incluso “la defensa nacional”, tema que calificó como relevante para la custodia del territorio.

    La geomática como herramienta para comprender el territorio

    Giovanny Daza, investigador del Centro de Geomática del Instituto de Ingeniería, expuso que la geomática es “la geografía clásica con todo el apoyo tecnológico de la informática”, lo que permite trabajar con mapas digitales y sistemas de ubicación espacial.

    Dijo que todos los fenómenos de la vida tienen una localización geográfica y que, por ello, el objetivo del proceso formativo es “proveerles a las comunas todos los recursos de ubicación espacial”. Afirmó que este conocimiento permite a las comunidades manejar sus parcelas, conocer su terreno, identificar recursos y planificar con mayor precisión.

    Añadió que la geomática además permite a las comunas identificar “sus nidos de agua, sus acuíferos, sus recursos, su CDI”, y construir una visión integral del territorio para la toma de decisiones.

    El investigador manifestó que la geomática puede tener usos muy distintos de acuerdo con el enfoque desde el cual se aplique. Expresó que, en el ámbito privado, puede emplearse para “ubicar dónde hacer un banco”, lo que definió como geomática del capital. En contraste, afirmó que la geomática comunal se orienta a necesidades colectivas, como determinar “dónde podemos poner un CDI” o cómo garantizar que el agua llegue a todos los territorios.

    Daza destacó que la geomática “no soluciona nada, pero ayuda a solucionar todo”, porque, aunque no repara directamente un desagüe o un deslizamiento, sí permite planificar las acciones necesarias para atenderlos. Detalló que su principal ventaja es que “todo es espacializable, todo está geográficamente ubicado”.

    Intercambio de saberes y construcción conjunta del conocimiento

    Francisco Durán, presidente del Instituto de Ingeniería para Investigación y Desarrollo Tecnológico, aseveró que la investigación que se desarrolla en este instituto está estrechamente vinculada con el trabajo comunal.

    Argumentó que, en este proceso, los verdaderos investigadores no son solo los académicos, sino también los comuneros. Destacó que el intercambio de saberes entre ambas partes permite que los conocimientos institucionales y los conocimientos territoriales se complementen.

    Durán señaló que el Instituto de Ingeniería no funciona como una “oferta capitalista”, sino como parte de una propuesta de Estado comunal donde el poder popular dirige los procesos. Dijo que lo primero fue invitar a los comuneros a conocer el instituto para reconocer si lo que allí se hace es útil para ellos. “No conocían el Instituto de Ingeniería y nosotros no conocíamos la Comuna Cacique Yare”, relató. En tal sentido, subrayó que el primer paso fue “ponerse en común”.

    En conversa con la periodista Nerliny Carucí, el investigador explicó que los talleres iniciales se desarrollaron por la comunidad. “No era el instituto dando una clase, diciendo nosotros somos los ‘sabios’”, recalcó. En su lugar, organizaron diez mesas de trabajo mixtas, con comuneros e investigadores sentados juntos para intercambiar conocimientos y ordenar ideas.

    Destacó que el aprendizaje no fue unidireccional: “Aprendemos de los comuneros, de los investigadores que están en el territorio todos los días”. En esta etapa, el tema central fue la planificación, pero no como una clase tradicional, sino como un “intercambio metodológico” entre teoría y práctica para mejorar la formulación de planes, proyectos y consultas.

    Francisco Durán señaló que la investigación no terminó con los talleres en el Instituto. “Lo que hicimos, para poder elaborar ese plan, fue ir a las comunas. La primera sesión se realizó en el instituto, en forma de intercambio; pero el resto tuvo lugar allá, en el propio territorio: en una mata de mango, en una plaza, donde empezamos a ver todas las cosas que nosotros no sabemos y que ellos sí saben y conocen muchísimo más que nosotros. Eso nos permitió ir ordenando el trabajo. No es lo mismo presentar láminas o explicaciones desde afuera que intercambiar con el comunero en su propio territorio, donde se produce otro tipo de conocimiento que ya no pertenece ni al Instituto de Ingeniería ni a la comuna, sino a ambos como comunidad”, puntualizó.

    Reconocimiento del conocimiento popular

    Francisco Durán destacó que, para la formación en geomática dirigida a los comuneros y las comuneras, “no se requieren conocimientos previos, profesionales ni técnicos para poder hacer este curso”. Detalló que la investigación y la publicación elaboradas por el Instituto garantizan que cualquier persona de la comunidad pueda participar, pues el programa “está dirigido a toda la población estudiantil”.

    Freddy Terán añadió que el acompañamiento de los investigadores en el territorio fortaleció el proceso de aprendizaje. Contó que esta cercanía permitió que “muchos de nosotros entendiéramos todas las pautas” y que incluso se generara una participación significativa de jóvenes dentro de la formación.

    Giovanny Daza distinguió el aprendizaje mutuo que se produjo durante el proceso. Reconoció que los comuneros conocían el territorio “mil veces mejor que yo, que supuestamente era el experto”.

    Articulación territorial

    Freddy Terán expuso que el intercambio con el Instituto de Ingeniería ha fortalecido la capacidad de la Comuna Cacique Yare para organizar la ejecución de los proyectos aprobados en consulta popular.

    Contó que, cuando una propuesta resulta ganadora, “llamamos a todos los involucrados y empezamos a hacer el trabajo con ellos”, lo que implica articularse con los voceros del área correspondiente.

    Ilustró que, en proyectos como los tanques de almacenamiento de agua, “nuestros mejores aliados son los voceros de agua de cada una de las comunidades”, mientras que en la sustitución de cilindros de gas fueron los voceros de gas quienes identificaron beneficiarios y debilidades en el territorio.

    El comunero añadió que esta formación también ha permitido fortalecer la relación con instituciones del Estado en distintos niveles. Describió que, en proyectos como la recuperación de canchas o módulos de salud, han contado con “el apoyo de los ingenieros y de los técnicos, tanto de la alcaldía como de la gobernación”, además del acompañamiento del Consejo Federal de Gobierno, que realiza visitas periódicas para evaluar los avances.

    Afirmó que esta “autoformación y este acompañamiento” han mejorado la ejecución de cada consulta y que en cada ciclo incorporan aprendizajes nuevos para el manejo de los proyectos y de los recursos asignados.

    Potenciación digital de la planificación comunal

    El investigador Giovanny Daza señaló que las herramientas de planificación que ya utilizan las comunas —como la cartografía comunitaria, los mapas de soluciones y de sueños, y las agendas concretas de acción— “mantienen su esencia, solamente que van a tener más potencia” con la geomática.

    Declaró que esta tecnología permite digitalizar esos insumos y convertirlos en mapas consultables en pantalla, lo que facilita su uso práctico. Dio como ejemplo la gestión de tanques de agua o cilindros de gas: con un mapa digital de parcelas, “en cualquier momento puedes consultar quiénes tienen tanque y quiénes no”, lo que agiliza la toma de decisiones.

    Francisco Durán, especialista en ciencias políticas, complementó esta idea al explicar que una cartografía social convertida en digital “se potencia porque puedes incluir muchísimas otras cosas que no estaban en el papel”, incorporando capas distintas según cada territorio.

    Acentuó que esta herramienta no solo sirve para elaborar agendas concretas de acción, sino también para “planificar lo que yo llamaría el poder, un instrumento de la gestión popular del propio poder”, orientado al autogobierno.

    Durán afirmó que la planificación comunal debe entenderse como un instrumento para administrar el poder. Señaló que no se trata de la planificación tradicional, donde “una gente escribe unas cosas, tiene un documento, y esa es la santa palabra”, sino de un proceso donde “todos planifican, los que están a favor, pero también los que están en contra”.

    Resaltó que el caso del agua evidencia las tensiones entre necesidades territoriales y estructuras político-administrativas. Recordó que “si alguien tiene dificultades de agua es el Tuy”, pese a que buena parte del abastecimiento de Miranda proviene de esa zona. Explicó que la división político-territorial del Estado limita la integración necesaria para resolver el problema.

    Manifestó que, aunque “la cartografía y la geomática no permiten solucionar el problema del agua”, sí facilitan diagnosticarlo con precisión desde el territorio. El también docente señaló que los diagnósticos locales permiten identificar problemas y soluciones que no se observan desde una mirada estatal centralizada. Alegó que, con herramientas como la geomática, es posible reconocer redes de acueductos, ríos, hidrografía y rutas de abastecimiento; lo que abre la posibilidad de que varias comunas “puedan ponerse de acuerdo y hacer fases, proyectos conjuntos”.

    Aprendizajes territoriales frente a la inteligencia artificial

    Referente a inteligencia artificial, Giovanny Daza, comunero del Consejo Comunal Jacinto Convit, ubicado en los Valles del Tuy, estado Miranda, manifestó que esta tiene “su parte buena y su parte mala”. Explicó que su principal ventaja es acelerar tareas repetitivas, lo que representa un apoyo importante.

    No obstante, advirtió que cuando se trata de “planificación, de establecer caminos críticos, eso ya es muy delicado”, por lo que prefiere no apoyarse en la IA para decisiones estratégicas.

    Francisco Durán coincidió en que la inteligencia artificial tiene limitaciones en el ámbito comunal. Afirmó que “la inteligencia artificial no tiene mucho que ofrecer” frente a la dinámica del poder popular, porque tiende a generalizar y “toda comuna y todo espacio comunal es distinto”.

    Durán relató que muchos aprendizajes esenciales del proceso comunal no pueden ser captados por una inteligencia artificial. Recordó una visita a un establecimiento de salud gestionado por la comuna, donde comprendió de primera mano cómo se organizan servicios como odontología o pediatría. “Eso es un aprendizaje que no va a aparecer en ninguna inteligencia artificial, porque se trata de experiencias genuinas del territorio”, afirmó.

    Durán enfatizó que la inteligencia artificial debe ser tratada con ética y con claridad sobre sus límites.

    La transformación no depende de la técnica, sino del poder popular

    Francisco Durán, presidente del Instituto de Ingeniería, enfatizó que la transformación profunda de los procesos no proviene ni de la técnica ni de la planificación en sí mismas, sino de “la conciencia colectiva de los comuneros y las comuneras”.

    Advirtió que ni un curso ni la geomática pueden “resolver la vida” o “garantizar” soluciones por sí solos, incluso si permiten digitalizar información. Subrayó que el cambio real depende de fortalecer “una conciencia del Poder Popular”, la construcción del Estado comunal y un “espíritu comunal para construir el Poder Popular en ese nivel comunal”.

    El sentido colectivo como principio de la vida comunal

    Freddy Terán afirmó que vivir en comunidad parte de una convicción profunda de cada persona: “debe salir de cada uno de nosotros el concepto colectivo, más que una individualidad”. Expresó que lo que afecta a un vecino termina afectando al resto.

    “Vivir en comunidad creo que es un sueño que queremos todos”, así lo dijo el comunero, aunque reconoció que aún falta más comunicación, entusiasmo y mayor identificación con el proyecto comunal.

    Describió la visión de una comunidad con servicios públicos adecuados, espacios productivos y capacidad para generar sus propios alimentos y bienes esenciales: “Que podamos decir: mi comunidad produce los alimentos propios que consumimos”.

    Bienestar integral

    Sobre la disputa que puede existir entre el campo y la ciudad, el investigador y comunero Giovanny Daza afirmó que esta se explica por una noción reducida del concepto bienestar. Manifestó que “nos hemos vuelto una sociedad muy ‘materialista’ y consideramos que bienestar es bienestar económico”, cuando en realidad debería asumirse como un “bienestar integral”.

    Delineó que “el bienestar integral es en lo que debemos enfocarnos”; es decir: en relaciones distintas a las impuestas por el capitalismo, basadas en el respeto por la madre tierra y el amor por el otro como fundamentos para recuperar la vida comunitaria.

    Francisco Durán expresó que la división entre lo rural y lo urbano “es un producto del capitalismo”, así como la ciudad misma y los valores individualistas que promueve. Expuso que estas dinámicas dificultan la vida comunitaria porque “el capitalismo promueve los valores individualistas”.

    Por último, el investigador y docente añadió que la transformación requiere comprender que “todos estamos en la misma tierra, en la misma comunidad”.  Afirmó que esta lógica implica “elevar un nivel de conciencia para garantizar que todos los que están al lado de nosotros son parte integrante de cada uno de nosotros”.

  • “Currículo educativo de la Unacom expresa territorialidad y especificidad al modo de vida comunitario”

    “Currículo educativo de la Unacom expresa territorialidad y especificidad al modo de vida comunitario”

    Caracas, 21 de abril de 2026.- “La Universidad Nacional de las Comunas (Unacom) viene a plantear un método opuesto al modelo de educación universitaria tradicional. Mientras en las instituciones convencionales es todo de papel, en la Unacom es todo de vida”. Estas fueron las palabras de Andrés Eloy Ruiz, profesor universitario, al ser consultado por la periodista Nerliny Carucí sobre el significado de contar hoy con esta casa formativa.

    Explicó que la universidad convencional se ha construido sobre la ausencia de afectividad, mientras que el proyecto comunal reivindica la dimensión emocional, política y territorial del aprendizaje. Para Ruiz, la Unacom nace precisamente para corregir esa desconexión histórica.

    “La educación es un proceso profundamente afectivo. Al aprender la tecnología —eso que suelen llamar la técnica, el dominio de la técnica pedagógica— es necesario entender que la educación es, ante todo, un hecho político, como decía Freire. Frente a la pretendida neutralidad emocional, es necesario reconocer el valor de la familia, del entorno, de la comunidad, del barrio, de la calle y de las amistades”, expresó Andrés Eloy Ruiz, uno de los impulsores de la Universidad Bolivariana de Venezuela y de la Misión Sucre, durante su participación en el programa radial “En clave comunal”.

    Desde esa premisa, planteó que los procesos formativos deben recuperar la dimensión humana y territorial del aprendizaje, especialmente en un momento histórico marcado por crisis y disputas.

    Reconocimiento de saberes

    El profesor Andrés Eloy Ruiz expuso que la Misión Sucre representó la primera gran ola de democratización educativa, orientada a “ocupar el territorio” y llevar la universidad a los lugares donde antes no llegaba.

    Sin embargo, advirtió que “no es suficiente que tenga territorialidad la universidad, sino que es necesario que, además de la territorialidad, tenga especificidad en la universidad a un modo de vida”.

    La Unacom, por su parte, corresponde a una segunda etapa: “Adecuada a un método, a una realidad práctica cotidiana que permite el reconocimiento de saberes, tradiciones, haceres y conocimientos, tanto los formales e institucionalizados como los ancestrales: los que vienen de nuestras abuelas y nuestros abuelos, los que provienen de los pueblos originarios y los que la juventud produce sin necesidad de títulos”.

    Ruiz destacó que en las más de cinco mil comunas del país existen personas que, día a día, desarrollan soluciones, metodologías y formas de trabajo propias. “Cada día en cada comuna tenemos personas que están desarrollando conocimiento. La universidad es un espacio para dialogar, hacer emerger y reconocer esos conocimientos. En esa etapa de la transformación de la educación universitaria se encuentra nuestra Universidad Nacional de las Comunas”, aseguró.

    El impacto de lo digital en la subjetividad contemporánea

    Andrés Eloy Ruiz señaló que estamos viviendo “el inicio de una ola de la transformación del impacto de lo digital sobre la vida humana”, un proceso que se aceleró con la pandemia.

    Aseveró que el virus de la covid-19 “forzó que en muchos espacios se acelerara” la incorporación de tecnologías que ya venían siendo desarrolladas por grandes corporaciones, abriendo la puerta a nuevas formas de interacción y consumo de información.

    En ese contexto, advirtió que hoy predomina “el entrenamiento de la atención para informaciones cortas y que no se cuestionen”, lo que configura un tipo de subjetividad funcional al mundo moderno capitalista.

    Frente a ese escenario de disputas y desafíos, Andrés Eloy Ruiz planteó que la educación debe recuperar una orientación metodológica anclada en la tradición pedagógica latinoamericana. Recordó que existen claves en los pensamientos de Simón Rodríguez, Martí, Mariátegui, Freire, Luis Bigott y Carlos Lanz, entre otros.

    Desde esa perspectiva, insistió en que la incorporación tecnológica debe ir acompañada de una dimensión convivencial. “¿Cuál es la cualidad de algo que nos permite reconocernos y qué es lo que debemos poner para que acompañe al mundo digital? Lo primero es la capacidad de escucha; pero lo digital no te escucha. Entonces tú te tienes que hacer escuchar con el otro, con la otra”, declaró.

    Ruiz sostuvo que la educación en tiempos digitales debe centrarse en dos capacidades fundamentales: la escucha y la confianza. “La capacidad de escucha tuya y mía y la capacidad de construir confianza tuya y mía no existen como un hecho digital”, reafirmó.

    Advirtió que en las redes sociales digitales “si tú colocas unas cosas y al algoritmo ‘no le gusta’, te cierran la cuenta”. Por ello llamó a confrontar críticamente la información. “Vamos a desarrollar el pensamiento crítico”, planteó.

    En tal sentido, el profesor enfatizó que la educación debe formar personas capaces de discernir entre lo verdadero y lo falso en un entorno repleto de contenidos.

    Reconstruir los vínculos para hacer posible la vida comunal

    Andrés Eloy Ruiz, asesor de la Universidad Nacional de las Comunas, expresó que el proyecto comunal solo puede consolidarse si se desmontan los elementos que históricamente se impusieron en los modelos educativos latinoamericanos: “La neutralidad, la carencia de afecto, la carencia de vínculos, la tecnologización de los procesos educativos”.

    Indicó que estas lógicas individualistas producen un mundo sin sensibilidad ni arraigo, por lo que la tarea actual consiste en “la reconstrucción de los espacios de reconocimiento de lo afectivo, de los vínculos comunitarios, de los vínculos de la familia, como nuestra primera comunidad”.

    Expuso que la construcción de la vida comunal ocurre en un “espacio de disputa”, donde se confrontan sentidos de vida distintos al mito moderno del “progreso”. En ese proceso, destacó que ha existido un impulso institucional continuo a la regeneración comunitaria. “El impulso que dio el comandante Chávez, el impulso que dio el presidente Maduro, el impulso que está dando la presidenta encargada Delcy Rodríguez, orientados a generar condiciones para que ese modo de vida emerja”, argumentó.

    Reiteró que hoy corresponde “acompañar avanzando, generando elementos que nos permitan hacer de esta nueva educación un espacio de práctica cotidiana”.

    Reconocer el conocimiento que ya existe en los territorios

    Andrés Eloy Ruiz afirmó que la Universidad Nacional de las Comunas acompaña y reconoce los saberes que ya existen en los territorios. Por eso, más que transmitir, la tarea es “reconocer el conocimiento que se tiene”.

    Ruiz alegó que el modelo de educación en el entorno parte de la idea de que “las personas saben, las personas hacen, las personas construyen, las personas transforman, las personas conviven, las personas aman”.

    Dijo que para que esa semilla pueda desplegarse, es necesario un espacio organizado. Ese lugar, afirmó, es la comuna. “Esa tierra fértil es el espacio comunal en el que las personas van a poder desplegarse, expresarse, hacerse”, recalcó.

    El profesor explicó que este enfoque requiere un modo distinto de aproximarse a las personas y a sus saberes. “Es saber que hay un modo de aproximarse para poder dialogar, que uno escucha y habla para poder comunicarse con la otra persona, para tener continuidad con la otra persona. El entorno es lo que tú eres y vas haciendo”, manifestó.

    Andrés Eloy Ruiz explicó que el modelo educativo que impulsa la Unacom nace de una concepción otra, desde el entorno. Señaló que dicho modelo no puede funcionar en espacios donde predomina la competencia, el individualismo o la verticalidad, porque “muy probablemente un método como este no sirve, aunque deje evidencias de su fortaleza”. Para él, la educación comunal requiere un ambiente que favorezca la colaboración y la horizontalidad.

    Ruiz afirmó que la tarea actual consiste en desmontar las estructuras que históricamente han limitado los procesos educativos. “Nos corresponde desestructurar todo el armado, toda la estructura, todo el esqueleto que se ha puesto al lado de los procesos educativos”, reflexionó.

    Explicó que el modelo comunal avanza por etapas y que ya existen experiencias exitosas en Venezuela, como los programas de estudios abiertos de la Universidad Kléber Ramírez en Mérida y la Asociación de Productores Integrales del Páramo (Proinpa), con el rescate de la semilla de papa.

    El docente destacó que los procesos de aprendizaje más relevantes ocurren fuera de los horarios rígidos y las aulas cerradas. Recordó que en la vida real “se aprende y después hay un momento de reflexión”, necesario para sistematizar y dar sentido a la experiencia.

    Armonizar la universidad con el ritmo de vida comunal

    Andrés Eloy Ruiz opinó que la universidad “tiene que armonizarse con el ritmo de vida de la comuna”, porque estas avanzan a su propia velocidad; es decir: la comuna ya lleva su propio ritmo. Por eso, afirmó que los espacios de reflexión deben ubicarse lo más cercano al espacio comunal.

    “Es así como nacen las comunidades de conocimiento para la transformación comunal, que aspiran a que, inicialmente organizadas por comuna, puedan después alcanzar otras escalas, las más cercanas si las hubiese. A veces, en los espacios urbanos, uno piensa en una comuna y piensa en una comuna que tiene varios consejos comunales muy próximos entre sí, precisamente porque es un entorno urbano. Pero, de repente, usted se va a un espacio rural y una comuna está a una hora de otra. Entonces, las comunidades de conocimiento se van a acercar más a ese espacio de la comuna”, declaró.

    Ruiz explicó que esta aproximación retoma la lógica de la primera ola de transformación universitaria —ocupar el territorio— y la combina con un segundo paso: “Aproximarse a la comprensión de lo que se vive, se requiere en esa comuna”, mediante procesos de reflexión, discusión y entreaprendizaje, como planteaba Freire.

    Andrés Eloy Ruiz, quien además es investigador en el Centro de Estudios Latinoamericanos y del Caribe Rómulo Gallegos (Celarg), cuestionó la colonialidad y la rigidez propias del modelo universitario tradicional, donde “el currículo es el rey” y determina qué se aprende y en qué orden, incluso cuando la realidad cambia más rápido que los programas.

    “El currículo es la herramienta, o el medio, que debe adecuarse y permitir que el movimiento fluido de los procesos se organice. El currículo, entonces, debe pasar de ser el rey organizador de todo al espacio donde se organiza todo. ¿Qué se organiza? Lo que ya existe, no lo que quedó prescrito. De esa manera también nos acercamos a las dinámicas de las comunas. Probablemente, como ocurre en todos lados, en una carrera tradicional uno aprende más de unas cosas que de otras”, subrayó.

    La sensibilidad comunal frente a la crisis ecológica

    Andrés Eloy Ruiz dijo que las comunidades poseen una conexión natural con su entorno, una cualidad que se fortalece cuando se desmontan los patrones impuestos por el modo de vida colonial capitalista/patriarcal.

    Declaró que, al liberar a las personas de esa “pesada armadura de los preceptos de ese modo de vida”, emerge un ser humano capaz de relacionarse de manera más plena con su entorno. En las comunas, añadió, esta sensibilidad aparece con mayor claridad.

    Ruiz señaló que el entorno primario de cualquier proceso educativo está conformado por “personas y naturaleza”, una relación que se vive de forma más intensa en los territorios comunales. Allí, dijo, las personas desarrollan mayor conciencia sobre la importancia de que el trabajo sea armónico, lo cual “se traduce en su hacer, en su aprender, en su reflexionar”.

    Para el docente, esta conexión directa con la vida cotidiana es la base para organizar proyectos que respondan a la crisis ambiental global desde prácticas concretas y colectivas.

    Sostuvo que, ante esta capacidad comunitaria para comprender y actuar sobre su entorno, la tarea de la universidad es acompañar esos procesos. “Lo que tiene que ser la universidad es reconocer, validar, permitir, propiciar, visibilizar y ayudar a organizar eso”, enfatizó.

    Referentes históricos para orientar la ruptura descolonial

    Andrés Eloy Ruiz, docente en el Programa Nacional de Formación Avanzada en Gestión Pública de la Universidad Politécnica Territorial de los Altos Mirandinos Cecilia Acosta, señaló que los procesos de planificación comunal deben partir del reconocimiento de las personas reales que habitan los territorios, con sus historias y modos de ser.

    Expresó que “nosotros estamos con personas que vienen de una historia, de unas interacciones y de un modo de ser en comunidad en un tiempo histórico determinado”, por lo que la ruptura con la carga colonial no puede hacerse desde abstracciones, sino desde referentes concretos.

    En el caso venezolano, afirmó que existen referentes que orientan ese camino, entre ellos Simón Bolívar, Simón Rodríguez, Ezequiel Zamora y Hugo Chávez, figuras que funcionan como faros para guiar los esfuerzos colectivos. Mencionó, además, a Kléber Ramírez, quien aportó tres principios fundamentales: “La capacidad de construir, de producir alimentos, de producir ciencia o conocimiento y producir dignidad”.

    Para Ruiz, estas orientaciones funcionan como una brújula que permite enfrentar la persistencia del mito del “progreso” y la colonialidad en la planificación territorial.

    Certificar desde la vida y no desde el papel

    Andrés Eloy Ruiz explicó que la certificación de saberes en la Universidad Nacional de las Comunas “se hace de dos maneras, dentro de la propia comunidad de conocimiento porque se incorporan todas las cosas que vas desarrollando en tu propia vida”. Detalló que esto incluye tanto experiencias formales como aprendizajes surgidos del trabajo, la práctica comunitaria o procesos inconclusos de formación académica.

    Por último, el profesor subrayó que la acreditación en la Unacom no recae en los documentos, sino en la experiencia demostrada por cada sujeto. “La acreditación se hace entonces en una forma con la persona; la que se acredita es la persona, no los papeles que presenta la persona”, reafirmó.

  • Comunas llaneras se convierten en «ambientes universitarios» con otros horizontes educativos

    Comunas llaneras se convierten en «ambientes universitarios» con otros horizontes educativos

    Caracas, 23 de septiembre de 2025.- “En las comunidades hay muchos conocimientos y saberes que pueden significar alternativas de supervivencia”. Así lo dijo Édgar Cárdenas, director del Servicio Comunitario de la Universidad Nacional Experimental de los Llanos Occidentales Ezequiel Zamora (Unellez).

    Durante su participación en el programa radial “En clave comunal”, Édgar Cárdenas relató que, desde hace tres años, la Unellez ha venido consolidando una práctica pedagógica que vincula la formación académica con el acompañamiento directo a las comunidades.

    Destacó que este proceso responde a la Ley de Servicio Comunitario del Estudiante Universitario promulgada en 2005, durante el gobierno del entonces presidente Hugo Chávez, con el propósito de poner la ciencia al servicio del pueblo.

    Subrayó que los estudiantes que han cumplido el 50 % de sus unidades académicas participan en esta experiencia, dando cumplimiento al artículo 4 de esta ley. Su acción se inscribe en el ámbito social del punto y círculo universitario, en consonancia con las políticas de acción comunitaria impulsadas por el Gobierno nacional, en el marco de las 7 Grandes Transformaciones del Plan Patria.

    Cárdenas manifestó que la práctica del servicio comunitario de la Unellez se fundamenta en una metodología cualitativa que privilegia la hermenéutica, la fenomenología, la historia de vida y la etnografía. “No llegamos diciendo: Yo soy el que más sé, y te voy a decir cómo hacer las cosas. En la comunidad, hay mucho conocimiento. Nuestro trabajo se centra en entreayudarnos”, explicó Cárdenas.

    El profesor comentó que la Unellez ha desplegado un abordaje sociocomunitario en cuatro estados llaneros: Portuguesa, Apure, Barinas, Cojedes. “Estamos en toda esta geografía de los cuatro estados llaneros”, afirmó Cárdenas.

    Aprendizajes

    Para Yerali Rojas, estudiante de Contaduría Pública en Barinas y participante en la Comuna Libertador, interactuar con la comunidad ha significado mucho más que una práctica académica: se ha convertido en una experiencia de encuentro humano y aprendizaje compartido. “Son personas bastante abiertas al momento de compartir”, expresó.

    Rojas valoró especialmente el impulso que recibió para trascender el aprendizaje formal y adentrarse en el saber territorial. “Te dicen que no te detengas, que si vas a estudiar más lo hagas, que no te quedes solamente con el aprendizaje del libro”, relató.

    Agradeció de manera especial a la jefa del Consejo Comunal Santa Rita I, por abrirles las puertas y permitirles conocer las vivencias cotidianas, los aspectos económicos y socioculturales del territorio. “Nos enseñaron cómo viven ellos del día a día”, contó.

    Formación con pertinencia territorial

    El director del Servicio Comunitario de la Unellez, Édgar Cárdenas, aseguró que el vínculo entre universidad y comunidad no solo es parte de un programa pedagógico, sino un acto de reciprocidad.

    Desde una perspectiva regional y local, Cárdenas destacó que el objetivo es formar profesionales con sentido de pertinencia territorial.

    Cárdenas informó que, en el período académico 2025-I, el Vicerrectorado de Planificación y Desarrollo Social de la Unellez compartió con 159 comunas de los estados Barinas, Apure, Portuguesa y Cojedes; espacios donde hay presencia universitaria: núcleos, aldeas o residencias estudiantiles.

    Este enfoque busca que los egresados permanezcan en sus comunidades. “Que esos estudiantes que son oriundos del barrio Santa Rita que egresan de Contaduría Pública no se vayan del estado, sino que se queden trabajando dentro de su propia comunidad; es decir: en Santa Rita”, argumentó.

    En tal sentido, la permanencia de los estudiantes en sus comunidades de origen representa, para Édgar Cárdenas, una garantía de avance colectivo. “Los muchachos se están educando y se están formando con sentido de pertinencia en lo suyo, en la comunidad donde nacieron”, afirmó.

    El profesor subrayó que, para el servicio comunitario, los estudiantes se inscriben, reciben formación y, luego, se incorporan a las comunidades. “No los mandamos sin antes explicarles la metodología”, explicó.

    Detalló que el proceso incluye la elaboración de un diagnóstico de la situación conjuntamente con los habitantes de la comunidad. Aseveró que este trabajo queda sistematizado en una base de datos institucional.

    Diálogo de saberes

    La práctica del servicio comunitario en la Unellez se fundamenta en un compromiso con el diálogo de saberes. Así lo reafirmó Édgar Cárdenas al explicar que la universidad no hace imposiciones. “Nosotros no llegamos a una comunidad diciéndoles cuál es su problema y cómo tiene que solucionarlo. Nosotros no somos los dueños exclusivos del conocimiento”, señaló.

    Subrayó que cada estudiante recibe la orientación de relacionarse con la comunidad desde la escucha activa y el respeto. “Tenemos que escuchar a la comunidad, que es la que nos dice cuáles son sus problemas; no es que ella no sabe resolverlos: ella tiene sus conocimientos para resolverlos”, aclaró.

    Para Cárdenas, el rol de la universidad es reorganizar, orientar y proponer elementos científicos que contribuyan a mejorar la realidad territorial, sin desplazar los saberes locales.

    Contabilidad comunal

    Yerali Rojas, estudiante de Contaduría Pública en la Unellez, explicó que el ejercicio contable en las comunidades se diferencia del enfoque capitalista por su orientación directa a las necesidades colectivas.

    Ilustró como ejemplo la gestión en el Consejo Comunal Santa Rita I, donde el servicio comunitario se ha vinculado a proyectos de agua y a iniciativas para emprendedores. “El ejercicio contable es mucho más centrado en la necesidad que tiene la comunidad de suplir todos los proyectos”, señaló.

    La estudiante dijo que esta gestión implica planificación, solicitud de recursos al Estado y adecuación de espacios para el desarrollo de actividades productivas.

    Producción comunal frente al modelo capitalista

    El profesor Édgar Cárdenas afirmó que la Universidad Nacional Experimental de los Llanos Occidentales Ezequiel Zamora (Unellez) ha venido dirigiendo su enfoque productivo en conjunto con las comunidades, en respuesta tanto a la crisis ambiental global como al horizonte comunal que orienta las políticas públicas del país.

    Según explicó Édgar Cárdenas, esta evolución se ha materializado en un sistema diversificado de incentivos e intercambios entre productores y universidad, que permite un verdadero compartir de saberes.

    “Estamos involucrados desde un punto de vista de desarrollo local. Hemos logrado combatir esa mirada de producción capitalista hacia lo que es el vivir en comunidad”, señaló.

    Desde el conocimiento

    En su intervención en el programa “En clave comunal”, Erick Álvarez, estudiante de Pesca Continental en el estado Apure, compartió su experiencia en la Comuna Centauro del Llano, donde ha venido articulando los conocimientos universitarios con las prácticas productivas del territorio. “La experiencia vivida aquí en esta comunidad ha sido muy provechosa”, afirmó.

    En el ámbito de las Siete Transformaciones, Álvarez y sus compañeros han impulsado actividades vinculadas a la pesca y la agricultura. “Quisimos dar un paso más allá, aportando nuestro granito de arena desde el conocimiento. Nos propusimos incentivar a los pescadores a transformar la economía local. Para ello, impulsamos la piscicultura y la siembra de especies autóctonas, con el propósito de darle un respiro a nuestros ríos, lagos e incluso mares. Esta iniciativa contribuye a fortalecer, una vez más, el equilibrio de nuestro ecosistema”, comentó.

    El estudiante describió que la comunidad Brisas del Río, ubicada dentro de la Comuna Centauro del Llano, está conformada por 280 familias y 480 habitantes. Además de ser pescadores, muchos de sus integrantes se dedican a la comercialización de productos en San Fernando, especialmente en el sector conocido como Las Cabañitas, punto de encuentro de agricultores y pescadores. “A ellos los abordamos en charlas y talleres sobre medidas sanitarias para mantener la inocuidad de los productos”, relató Álvarez.

    Producción consciente

    Para Édgar Cárdenas, el horizonte comunal implica una ruptura con el modelo capitalista. “Una vida armónica en comunidad, equilibrada, en paz, sin explotación”, reafirmó.

    Desde la universidad, explicó, se ha asumido el compromiso de hacerle frente a esa situación, promoviendo otras formas de producir. “El hecho de que usted tenga una empresa y esté resolviendo económicamente ciertos aspectos vinculados al desarrollo humano no le otorga derecho alguno a pasar por encima —ni a atropellar— a las personas con las cuales usted y su entorno se desarrollan. Esta interacción humana, en el marco del desarrollo empresarial, nos permite confrontar directamente la lógica del capitalismo”, explicó.

    Cárdenas también subrayó el reconocimiento de la madre tierra como sujeto de vida, lo que implica producir con conciencia, respeto y espiritualidad. En el caso de Apure, recriminó la depredación ambiental causada por la presión económica sobre los cuerpos de agua, y se refirió a la piscicultura como alternativa científica y ecológica. “Están los muchachos de la Unellez allí, trabajando con lo de la piscicultura, que es una pesca consciente. No tenemos que traer especies de otro lado para poder subsistir”, argumentó.

    A este comentario, el estudiante Erick Álvarez añadió que es necesario reconsiderar seriamente la piscicultura como una alternativa sostenible para el acceso a proteína alimentaria. “La situación actual de los ríos llaneros exige un proceso urgente de recuperación, lo cual implica reducir la dependencia de la pesca directa y avanzar hacia la incorporación de especies criadas en sistemas piscícolas dentro de la dieta regional —y, por qué no, también en la dieta nacional—”, enfatizó.

    “Intercambio parejo”

    De acuerdo con el director del Servicio Comunitario de la Unellez, Édgar Cárdenas, el último período académico, esta casa de formación logró abordar 200 comunidades y establecer vínculos con 140 comunas en los estados Portuguesa, Apure, Cojedes y Barinas.

    “En este último período se ha alcanzado un nivel de afectación profundamente significativo. ¿Por qué? Porque la comunidad ya comprendió el sentido de la propuesta. Los muchachos no van a la comunidad a imponer. Ni ellos, ni los profesores, ni los tutores. Vienen a convivir, a aprender, y a aprender mutuamente. Aquí aprende el docente, aprende el estudiante y aprende la comunidad”, expresó.

    Con un tono coloquial, Cárdenas catalogó esta dinámica como un “intercambio parejo”, donde la universidad y la comuna se reconocen mutuamente como sujetos de conocimiento y transformación.

    Descolonización progresiva

    En el cierre del programa “En clave comunal”, los tres invitados coincidieron en la necesidad de profundizar el proceso de descolonización educativa desde la práctica territorial.

    Édgar Cárdenas llamó a todos los estudiantes del país a formarse con sentido de pertinencia y a atender las verdaderas necesidades del pueblo. “Desde la Universidad Nacional Experimental de los Llanos Ezequiel Zamora, convocamos a los estudiantes de esta patria a vincularse con sus comunidades”, expresó.

    Yerali Rojas invitó a las comunidades a mantener abiertas sus puertas a los proyectos de servicio comunitario, y a los universitarios a seguir prestando apoyo desde el territorio. “Ayudarlos a ellos a crecer en comunidad”, señaló.

    Por su parte, Erick Álvarez centró su mensaje en la concientización ecológica. “Estamos en el deber de cuidar y preservar a la madre tierra, es nuestro hogar”, afirmó.

  • Rector Jorge Arreaza resalta la importancia de reconocer los saberes del pueblo

    Rector Jorge Arreaza resalta la importancia de reconocer los saberes del pueblo

    Caracas, 19 de agosto de 2025.- El rector de la Universidad Nacional de las Comunas, Jorge Arreaza, informó este martes que esta casa de formación tiene previsto incorporar una nueva figura que se llama “conocimientos para la transformación”.

    Durante el programa radial “Entre comunes”, Arreaza explicó que esta iniciativa busca integrar a sabedores, estudiantes y a todas aquellas personas con conocimientos que deseen incorporarse a la universidad.

    “Por ahí me preguntan que si soy yo el que incorpora a la Unacom, y les respondo que es la Comuna la que postula. Tú te postulas como se postulan los proyectos, según la vocación del territorio y según las características de la planificación comunal. Por ejemplo, si el problema que una comunidad ha diagnosticado es el agua, bueno, necesita ingenieros en aguas, técnicos en redes, etc”, detalló.

    En ese sentido, el Rector destacó que se está haciendo un gran esfuerzo para que los contenidos de formación en la Unacom se correspondan con la planificación comunal en el territorio. “Ahí vamos a tener facilitadores en cada Comuna, y habrá algunas instancias de agregación. En todo municipio deberíamos tener una aldea universitaria, porque hay que aprender matemáticas integrales, derivadas, si quieres ser ingeniero, por ejemplo”, puntualizó.

    Igualmente, anunció que la Unacom está próxima a dictar el Programa Nacional de Formación (PNF) en Construcción Civil. “Por ejemplo, ahí en Petare, si el tema es la escalera, nos adecuamos. Y el estudiante no es que va a hacer exámenes nada más: tiene que demostrar en la práctica el conocimiento que está recibiendo”, subrayó.

    Finalmente, resaltó la importancia de reconocer los saberes de los maestros y maestras de obra del país: albañiles, electricistas, entre otros. “Si les acreditamos ese saber, ese compañero en dos años o menos tiene su licenciatura en ingeniería. Eso hay que saber hacerlo. Va a ser una experiencia bonita”, declaró.