Caracas, 8 de septiembre de 2026.- Uno de los principales desafíos para la Comuna venezolana es el autoconocimiento territorial, entendido no solo como conocer el propio espacio, sino también su área de influencia. Así insistió la investigadora Meimalín Moreno, en conversa con la periodista y moderadora del programa “En clave comunal”, Nerliny Carucí.
Señaló que los mapeos comunitarios son herramientas clave para identificar qué fuentes de agua, infraestructuras y dinámicas ambientales rodean a cada comunidad.
La bióloga destacó que, al planificar, las comunidades deben comprender que el agua que reciben no se produce en su propio territorio. “La lluvia que cae sobre mi territorio no se produce sobre mi territorio, es agua que se evaporó en otro lugar. Entonces cabe preguntarnos: ¿De dónde viene nuestra lluvia? ¿De dónde viene la lluvia que yo planeo cosechar?”, planteó.
Redefinir la relación con el agua
“Tenemos que redefinir nuestra relación con el agua: comprenderla como un bien esencial para la vida y reconocerla como una entidad de la cual somos parte y que, al mismo tiempo, forma parte de nosotros”. Así lo planteó Meimalín Moreno, bióloga venezolana con un diplomado avanzado en Gestión Ambiental Responsable.
Moreno ha centrado sus estudios en la comprensión de los múltiples roles del agua y en la resiliencia de los sistemas socioecológicos frente al contexto de crisis ambiental global que atraviesa la humanidad.
La investigadora señaló que, aunque el agua no puede fabricarse, sí puede adquirir identidad según la relación que establezca la comunidad con ella. Esa identidad, añadió, se moldea según la conciencia sobre su disponibilidad y las consecuencias de su uso: “Si utilizamos el agua sin conciencia, la identidad que le vamos a dar al agua es de un recurso escaso”.
Indicó que la gestión comunitaria debe comenzar por (re)definir esa relación entre la comunidad y el vital líquido “más allá de la cantidad de agua que utilizamos o cómo la utilizamos”.
Subrayó que la identidad del agua se construye en la interacción entre las personas y el territorio. “Podemos ir moldeando según nuestra relación entre nosotros, como comunidad, y entre la comunidad y esa entidad que es el agua”, afirmó.
Derecho al agua y respeto a la madre tierra
Moreno aseveró que el derecho al agua y el respeto a la madre tierra no son categorías separadas, sino dimensiones vinculadas. “Son dos caras de la misma moneda, porque tenemos derecho al agua potable, pero el agua potable ha existido desde antes de que existiera la humanidad”, aseveró.
Recordó que la cantidad de agua en el planeta no ha cambiado desde su formación. “Desde ese primer momento hasta el día de hoy tenemos la misma cantidad de agua en el planeta”, remarcó.
Recalcó que el problema no es la cantidad, sino las alteraciones provocadas por el sistema dominante. Moreno aseguró que este ha modificado los ciclos naturales del agua, afectando su disponibilidad y calidad, por lo que hizo hincapié en repensar la relación entre derecho, uso y respeto ecológico.
Meimalín Moreno explicó que la crisis hídrica actual está relacionada con la forma en que la modernidad desvirtuó la relación que los pueblos originarios mantenían con el agua. “Desde mucho antes de la modernidad, los pueblos originarios desarrollaban tecnologías [no destructivas] para poder tener agua en sus asentamientos”, recordó.
La bióloga destacó que la fractura ocurre cuando la modernidad impone un modelo basado en el consumo infinito y la separación de la humanidad de la naturaleza no humana. “Es un modelo destructivo de la vida”, advirtió.
Destacó que los pueblos originarios concebían al ser humano y a la naturaleza no humana como una unidad. “El modelo dominante rompe con esa unidad y plantea que la humanidad es superior a la naturaleza [no humana] y que ella está para servirnos. Y, además, con una visión de que los ‘recursos’ planetarios son infinitos, de que nunca se van a agotar”, expuso.
Energía, distancia y fuentes de agua
Meimalín Moreno, especialista del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), manifestó que es fundamental comprender la relación entre distancia, energía y acceso al agua en las ciudades. “Mientras más alejados estamos de las fuentes de agua, se necesita más energía para que el agua llegue a nuestras casas. Una muestra tangible son los edificios; si la bomba del edificio está fallando, no va a llegar el agua hasta el último piso. A veces hay conflictos dentro de un edificio porque en los pisos bajos reciben más agua que en los pisos altos”, ilustró.
La bióloga indicó que esta lógica opera también a escala urbana. “Eso mismo sucede para una ciudad cuando la fuente principal de agua está muy alejada de esta. Por ejemplo, si la principal fuente de agua es el embalse de La Mariposa (estado Miranda), para las comunidades que están más cercanas, se necesita menos energía para llegar allí. Pero mientras más alejado estás de esa fuente de agua, necesitas más energía”, sostuvo.
Más del 80 % de la población venezolana vive donde hay que bombear agua, y ello requiere mucha electricidad.
Moreno insistió en que las comunidades deben preguntarse de dónde provienen los bienes comunes que consumen. “¿Cuántas veces nos preguntamos de dónde viene el agua que sale por el chorro a mi casa? ¿De dónde vienen los alimentos que estoy consumiendo? Porque, así como funciona para el agua, funciona para todo. Absolutamente todo lo que consumimos requiere de una gran inversión de energía en forma de electricidad, de gasolina, de más agua para llegar a nuestro consumo”, argumentó.
Redefinir espacios
Meimalín Moreno señaló que, aunque lo apropiado sería transformar la distribución demográfica y la forma en que se organizan las ciudades, ese cambio implica una modificación cultural, energética y de valores.
Señaló que existen propuestas internacionales que buscan reestructurar las ciudades: “Intervenir la ciudad de manera que dentro de la ciudad también puedas tener espacios de producción sin recurrir a esos subsidios energéticos que son altísimos”.
La experta también abordó los escenarios de acceso decreciente al agua dulce y las alternativas que pueden desarrollarse desde las comunidades. “Tenemos que pensar en cómo nos manejamos dentro de las comunidades, con qué se cuenta. Por ejemplo, en comunidades donde el agua se dificulta, una solución práctica para tener el vital líquido es la cosecha de agua de lluvia. Esa es una práctica ancestral y es muy común en los llanos, en los ámbitos rurales”, disertó.
Moreno aclaró que estas soluciones dependen del tipo de territorio. “Para una persona que vive en un apartamento, eso es complicado; para una persona que vive en un lugar con más espacio, es menos complicado”, indicó.
La bióloga destacó que las comunidades venezolanas poseen saberes populares que históricamente han permitido reutilizar el agua. “Yo viví muchos años en los Valles del Tuy y me acuerdo de que el agua que salía de la lavadora se usaba para lavar el patio”, ilustró.
Subrayó que estas prácticas no deben verse como señales de precariedad. “Esas son modos que nos empoderan y nos dan oportunidad de aprovechar y de tener una mejor relación con el agua”, afirmó.
Crisis hídrica global
La especialista Meimalín Moreno recalcó en que la crisis hídrica es global y civilizatoria: “Tenemos inequidades en cuanto al acceso y en cuanto a la forma como bajo el sistema dominante nos relacionamos con el agua y con la naturaleza [no humana]”.
Subrayó que, aunque cada país enfrenta desafíos particulares —como distribución, infraestructura o bombeo—, el problema es el modelo dominante. “Aunque tengamos las mejores tecnologías, si seguimos viviendo de la forma en que lo hacemos, va a llegar un momento en que no vamos a tener agua que bombear ni la energía suficiente para bombearla”, reafirmó.
Acuíferos, inequidad y límites planetarios del agua dulce
La bióloga venezolana insistió en que la gestión de los acuíferos no puede separarse de la forma en que la humanidad se relaciona con el agua. “Independientemente de que haya una importante reserva de agua subterránea, si continuamos utilizando el agua como un ‘recurso’ que está allí para que lo gastemos, eventualmente lo vamos a gastar”, ratificó.
Meimalín Moreno reveló que la perforación indiscriminada de pozos acelera el agotamiento de los acuíferos. “Un acuífero que podría durar unos años, duraría la mitad o mucho menos de la mitad”, señaló.
Destacó que la contaminación también reduce la disponibilidad de agua dulce. “A medida que aumentamos la contaminación, estamos disminuyendo la cantidad de agua disponible para nuestro uso”, alertó.
Moreno dijo que el acceso a los acuíferos está marcado por profundas inequidades. “La ventaja la tienen quienes tienen el mayor poder económico. No es tan fácil extraer agua de un pozo; muchas veces tienen que perforar muchísimos metros bajo tierra y eso cuesta dinero, toma tiempo, pero lo que más cuesta es dinero. Entonces, sí, definitivamente eso puede incrementar la inequidad”, aseguró.
Planificación territorial
Moreno advirtió que la gestión comunitaria del agua está atravesada por múltiples interconexiones. “No solamente influyen nuestras decisiones como comunidad, sino también las decisiones que se toman en otros lugares. Hay muchas interconexiones que es bueno ir conociendo”, enfatizó.
Comunidad científica y su relación con el agua
La especialista del IVIC señaló que uno de los grandes retos de la comunidad científica venezolana es redefinir su propia relación con el agua, con la naturaleza no humana y con las comunidades. “Porque, desde la academia, nos aproximamos a la naturaleza [no humana] de una manera como si no tuviera relación con nosotros y que la podemos manejar a nuestro interés”, expresó.
La bióloga advirtió que la ciencia no puede seguir respondiendo a las consecuencias negativas del modelo dominante únicamente con más tecnología moderna. Por ello, subrayó que la transformación debe comenzar dentro de la propia comunidad científica: “No es solo la comunidad la que tiene que redefinir su relación con el agua; los científicos y las científicas somos una comunidad también y, de igual forma, tenemos que redefinir esas relaciones”.
Moreno destacó que “necesitamos generar el conocimiento necesario para dirigir esa transición, romper con esa tendencia de generar conocimiento para hacer más tecnologías [modernas] como solución a los problemas”.
Aprendizajes comunitarios
Meimalín Moreno destacó que su trabajo con comunas y otros sistemas de agregación comunal le ha permitido reconocer dos realidades muy distintas entre la ciudad y el campo. “En comunidades más del periurbano o comunidades campesinas, rurales, hay un mayor conocimiento. Hace poco, por ejemplo, tuve la oportunidad de compartir con las escuelas de cuencas que siembran agua. Es un movimiento hermosísimo”, refirió.
Relató que en un encuentro realizado en Caracas quedó impresionada por los conocimientos que estas comunidades manejan. “Fue un encuentro que se hizo a comienzos de año; vinieron voceros de todo el país. Se agrupan en torno a las escuelas y ahí tienen personajes como libros vivientes, maestros, sembradores de agua. Son personas que manejan muchísimos conocimientos sobre el cuidado de las cuencas, donde nacen las aguas que son utilizadas en las comunidades rurales y también en comunidades del periurbano. Puedes entender que tú eres parte del agua y el agua es parte de ti”, contó.
La bióloga señaló que esta experiencia debe inspirar a las ciudades, aunque no tiene que replicarse de manera idéntica. “Porque en la ciudad no tenemos nacientes de agua. Pero necesitamos conocer de dónde vienen nuestros bienes comunes y cómo garantizar la protección ecológica y recuperación de cursos y cuerpos de agua”, finalizó.
Caracas, 1 de septiembre de 2026.- “Participar en un consejo comunal es una forma de ser corresponsable con la transformación de tu realidad”. Así lo expresó Kelly Pacheco, vicerrectora para Democracia y Sociedad Comunal de la Universidad Nacional de las Comunas (Unacom), durante su participación en el programa “En clave comunal”, donde abordó las experiencias, los retos y las posibilidades de la democracia comunal como eje estratégico de la transformación territorial.
Pacheco señaló que uno de los principales desafíos de la democracia comunal es garantizar la participación permanente del pueblo. “Los territorios comunales son los territorios donde ocurre el proyecto colectivo de los iguales”, afirmó.
La vicerrectora enfatizó que las soluciones no provienen de actores externos, sino del propio tejido comunitario. “Los problemas no los va a solucionar alguien que viene de afuera: los vamos a solucionar todas y todos desde el territorio”, dijo.
La también investigadora comentó que, “en estos momentos estamos en plenas ferias electorales para la renovación de las vocerías de los consejos comunales, es muy importante que todos los que me escuchan se sientan completamente libres de participar en los consejos comunales”, invitó.
Insistió en que la participación comunal es un acto de corresponsabilidad. “Nosotros los venezolanos y las venezolanas y todos los que vivimos en este mundo somos corresponsables de lo que ocurre en el planeta y en una sociedad que está en plena descomposición por las múltiples crisis, en lo económico, ambiental, espiritual y existencial”, acotó.
Pacheco afirmó que cada persona debe asumirse como parte activa de las soluciones colectivas. “Eres parte de la solución en la medida en que te vas a planificar en el proyecto país”, manifestó. Recordó que los consejos comunales han buscado que las comunidades se reconozcan como protagonistas de su propio destino.
Kelly Pacheco sostuvo que el consejo comunal es el punto de partida para cualquier proceso de transformación territorial. “El consejo comunal es una célula pequeñita. ¿Empieza cómo voy a cambiar el mundo? ¿Cómo puedo transformar mi realidad? ¿Cómo soy dueño de mi destino? Participando, primeramente”, señaló.
En relación con la consulta popular del 18 de octubre, informó que “van a participar 5418 comunas y circuitos comunales”, proceso que coincide con la renovación de vocerías en los consejos comunales. Señaló que, mediante la asamblea de pobladores y pobladoras, cada persona tiene la posibilidad real de elegir los proyectos que requiere su territorio.
Pacheco también llamó a la reflexión sobre la gestión comunal y la transparencia. “Estamos próximos, desde 2006 hasta ahorita, a cumplir 20 años de existencia. Entonces ¿qué he hecho yo como consejo comunal? ¿Cómo ha sido mi gestión? Nosotros en ese aspecto tenemos la Contraloría, una de las instancias del consejo comunal”, afirmó.
La vicerrectora hizo un llamado a la participación en las vocerías. “Las vocerías son de libre participación y cualquier venezolano que tenga más de un año de residencia dentro del territorio comunal puede ser vocero del consejo comunal. Nosotros, desde la Unacom, a los estudiantes les estamos haciendo un llamado para que sean voceros de la juventud, voceros de recreación. Aprovechar toda esta plataforma que nos brinda el consejo comunal para participar en la transformación territorial”, subrayó.
Herramientas comunales
Kelly Pacheco, quien también es viceministra para el Sistema de Formación Comunal, declaró que, pese a las adversidades, el poder popular cuenta con una ruta clara para sostener su proyecto histórico. “Hemos pasado muchas cosas y eso nos ha permitido curtirnos en nuestros caminos”, señaló.
Argumentó que Hugo Chávez contribuyó a fortalecer la identidad política del pueblo. “Él visibiliza nuestra gesta heroica e independentista y logra empoderarnos de una ruta para saber quiénes éramos, quiénes somos y hacia dónde vamos”, afirmó.
Entre las herramientas, Pacheco mencionó los planes de transformación comunal, la agenda concreta de acción y los mapas de soluciones y de conocimiento. “Esas son nuestras herramientas, creación heroica nuestra, de estas dos décadas de construcción real, que tributan al fortalecimiento del pueblo y a la transformación territorial”, destacó.
La viceministra destacó que estas herramientas permiten transformar la comunidad desde proyectos concretos en los territorios. Mencionó ejemplos como proyectos de agua o salud impulsados desde las comunas. Recordó que la recuperación de infraestructuras de salud responde a decisiones tomadas en las asambleas de pobladores y pobladoras, “quienes deciden actuar en su territorio”.
Pacheco refirió que la postulación de estudiantes a la Universidad de las Ciencias de la Salud (UCS) abre oportunidades para transformar la vida comunitaria. “Estamos brindando la posibilidad real a un venezolano, a una venezolana, de cambiar la vida de toda una comunidad. Porque los proyectos que se han utilizado en el área de salud, en cuanto a la rehabilitación de un centro de salud, van a tener la posibilidad de que alguien de esa comunidad trabaje allí”, expresó.
Asimismo, la investigadora vinculó estas acciones con las premisas de la Universidad Nacional de las Comunas, inspiradas en el pensamiento de Kléber Ramírez. “Producir condiciones materiales de vida, producir ciencia al servicio del pueblo y producir dignidad”, enumeró.
Enfatizó que “el venezolano es una persona profundamente familiar, profundamente amorosa. Hace clan familiar en las comunidades. Decimos que la comuna es una familia extendida. Allí es donde tú decides tu proyecto de vida”.
En contraste con el proyecto comunal, Kelly Pacheco aseveró que está el proyecto de muerte vinculado al sistema dominante, con sus valores individualistas y de competencia, y que hoy amenaza a la vida toda en el planeta.
Debates comunales
Kelly Pacheco, terapeuta en Protocolos de Autorregulación para la Salud Corporal, explicó que en la comuna se desarrollan debates que permiten confrontar modos de pensar y construir soluciones colectivas. “Ahorita estamos en un momento de mucha crisis, el tema del agua, de la electricidad, de los servicios, en realidad producto de las ‘sanciones’, del bloqueo”, expuso.
Destacó que estos debates también abren un proceso de reeducación frente a las necesidades creadas por el capital y los imaginarios que tenemos de los satisfactores que ha impuesto el proyecto moderno/colonial/capitalista.
“Como terapeuta, dentro de mis talleres que facilité, había uno en el cual una compañera me decía que le había dado una crisis de ansiedad porque al teléfono se le acabó la batería, y estaba en su casa; es decir: hay una necesidad de estar conectado al 100 % y saber cuánta de esa conexión le hace bien o no a mi salud mental. Hay un análisis crítico que nos permiten esos debates para establecer verdaderamente si estoy teniendo un pensamiento propio o he sido infiltrado por esas grandes transnacionales con este pensamiento implantado acerca de esa carencia que yo creo que tengo”, comentó.
Pacheco subrayó que la comunidad tiene que ser capaz de identificar sus necesidades reales y actuar en consecuencia. “Hay necesidades reales que evalúa la comunidad. Hemos visto que en las consultas populares hay proyectos de comunidades que tenían 10, 15 años sin agua, y a través de las consultas lograron llevar el agua a su comunidad. Es un proyecto real”, contó.
Autogobierno comunal y vocerías
La vicerrectora para Democracia y Sociedad Comunal de la Unacom, Kelly Pacheco, afirmó que Venezuela mantiene su apuesta por la comuna. “Venezuela sigue creyendo en la comuna como una de las bases fundamentales para construir el socialismo [territorial] por medio del autogobierno comunal”, apuntó.
La docente explicó que cada comuna es un autogobierno que nos permite la posibilidad real de superar los embates del imperialismo. “Hoy día tenemos 5418 comunas y circuitos comunales, que siguen creciendo y siguen organizándose. Todos los fines de semana están ocurriendo las ferias electorales de renovación de vocerías, que se tienen previstas hasta diciembre”, dijo.
Pacheco insistió en que el pueblo debe conocer sus leyes. “Es importante que el pueblo conozca los lapsos, conozca sus leyes, se empape de las herramientas que tiene para transformar la sociedad, se empodere y luche por esas atribuciones que el pueblo tiene que tener dentro de sus territorios, esas atribuciones en agua, en servicios, algunas que en este momento tienen muchas alcaldías, pero que es momento de que hagamos el diálogo con el poder popular, de cuáles son esos espacios comunes, hasta dónde llegas tú y hasta dónde es mi responsabilidad”, reflexionó.
Señaló que desde el territorio debemos ser corresponsables del tema de la luz, del agua. “Hay que impulsar una cultura del ahorro energético en nuestras comunidades. Pero hay que ir más allá, tenemos que ver nuestra relación con la naturaleza [no humana]: ¿cómo es nuestra relación con esta gran madre que nos sostiene?, ¿cómo es nuestra relación con la alimentación? Ahí es donde vamos a visibilizar los nudos críticos que encontraremos en nuestro territorio, que nos hagan cuestionar cuáles son nuestras necesidades reales, cuál es el cambio en nuestro sistema de hábitos que debemos hacer, para construir efectivamente ese modelo civilizatorio que queremos”, opinó.
Experiencias comunales
Kelly Pacheco manifestó que la democracia comunal ya cuenta con experiencias concretas de transferencia de atribuciones que deben ser visibilizadas y sistematizadas. “Tenemos experiencias como las Guerreras de Tacarigua, en el estado Carabobo, unas mujeres que tienen la transferencia de competencia de una empresa de propiedad social (EPS) que se encarga de llevar a cabo todo un trabajo de manejo de residuos sólidos dentro del territorio”, contó.
La viceministra para el Sistema de Formación Comunal mencionó también avances en la gestión del gas y otras áreas de servicios públicos, aunque reconoció que estos procesos implican contradicciones y debates. “Tenemos transferencias de atribuciones en el área del gas, muy exitosas en Lara. Yo soy parte de la Comuna Adrián Moncada, que tiene una experiencia muy exitosa, de resistencia, porque también entramos en contradicciones. Los comuneros y las comuneras debemos estar dispuestos al debate, a escuchar y saber que tenemos que coexistir con los distintos sistemas de gobierno: nacional, regional y local”, expresó.
Para quienes aspiran a nuevas transferencias, resumió los pasos esenciales: “Yo diría a las personas, a los comuneros y las comuneras que quieren de alguna forma transferencias de espacios, por ejemplo, mercados comunales: primero la evaluación, segundo la planificación”.
Kelly Pacheco afirmó que la planificación comunal solo puede sostenerse si se amplía la participación y se evita que las decisiones queden en manos de pocos. “Hay que analizar, hay que debatir y hay que ampliar la participación. Ni la comuna ni el consejo comunal son exclusivos de alguien. La comuna y el consejo comunal somos todos y todas”.
Añadió que la corresponsabilidad implica compromiso. “Como todo proyecto amoroso, implica tiempo, desprendimiento y compromiso. Si yo creo en el tema comunitario, en la voluntad colectiva, a mí sí me va a importar todo lo que ocurra con este legado. Por ejemplo, nosotros hemos recibido en esta revolución una escuela, ¿de quién es la escuela? Es de la comunidad. ¿Para quién es la escuela? Para nuestros hijos e hijas. Si yo daño la escuela, ¿a quién estoy dañando?”, deliberó.
Experiencias socioproductivas desde la democracia comunal
Kelly Pacheco afirmó que la democracia comunal aporta elementos claves para fortalecer las organizaciones socioproductivas. “Solo podemos llegar a la economía productiva comunal por medio de la formación”, declaró.
En conversa con la periodista Nerliny Carucí, la viceministra y comunera explicó que trabajan en el diseño de un aula virtual por Telegram con módulos dedicados a la economía productiva: “Si nosotros no estamos formados, si no sabemos cuál es nuestra competencia, ¿qué podemos hacer para la autogestión?”.
Destacó diversas experiencias socioproductivas impulsadas desde las comunas. “Hay una experiencia muy bonita en el corredor Caracas-La Guaira, una funeraria comunal, que forma parte de la vida del territorio, así como una EPS de producción de pulpa en Mérida, que también es muy común”, afirmó.
Pacheco también mencionó la experiencia de Lara: “En ese estado, una de las iniciativas de emprendimiento tiene que ver con la producción de café, la Gran Comunal de Café, que es una asociación de 19 comunas, y que exportan café en este momento”. Destacó que en esta organización se han ocupado de atender su vialidad y necesidades productivas.
Estado comunal
La viceministra y docente venezolana aclaró que la comuna forma parte del Estado y ejerce gobierno en el territorio. “El Estado comunal es el gobierno pequeño en el territorio; también somos un gobierno. Yo no puedo decir que me voy a independizar totalmente del gobierno nacional, porque somos una comunidad”, acentuó.
Disertó que en las ferias electorales de renovación de vocerías se evidencia una relación de acompañamiento entre comunas y autoridades públicas. “Allí con nosotros están los alcaldes, los gobernadores, no imponiendo, sino acompañando y generando condiciones”, comentó.
Kelly Pacheco subrayó que las comunas pueden apoyarse en promotores institucionales para superar dificultades, como por ejemplo en el uso de herramientas digitales: “Están los promotores de las alcaldías, de las gobernaciones o de Fundacomunal. Tenemos diversos puntos para ayudarlos y acompañarlos a que se apropien de la herramienta y puedan hacer la carga de sus procesos”.
Una universidad construida desde los territorios y para los territorios
La vicerrectora para Democracia y Sociedad Comunal de la Universidad Nacional de las Comunas, Kelly Pacheco, alegó que esta casa de formación se diferencia de las universidades convencionales porque su proyecto académico nace directamente de las necesidades territoriales. “Nuestro proyecto va hacia la profundidad de los territorios. Son ellos, los territorios comunales, los que deciden cuál es la propuesta académica”, acotó.
Señaló que la Unacom cuenta con 14 programas nacionales de formación (PNF) y cinco por aprobarse.
Detalló que la universidad opera con dos vías de ejecución: la apertura de programas nacionales de formación mediante la instalación de la Escuela de Gobierno y la atención de necesidades formativas particulares. “Tenemos ahorita 554 escuelas de gobierno ya instaladas y círculos de estudios que se encuentran todos los jueves y debaten los módulos. Estos módulos están acreditados por la Unacom y son de libre demanda. Es decir: tú eliges tu camino de formación dentro de estas plataformas”, expuso.
Finalmente, Pacheco destacó que la Universidad Nacional de las Comunas se construye de manera colectiva y permanece en el territorio como parte del proceso formativo: “El aula queda allí contigo, en tu proyecto integrador”.
Caracas, 18 de agosto de 2026.- “Las vocerías de los consejos comunales son el núcleo del poder popular: allí se articulan y se encuentran los comités de trabajo, y a partir de ese proceso aflora todo lo relacionado con la asamblea de pobladores y pobladoras, que, en definitiva, es el espacio y el corazón de cada una de las comunas en todo el país”.
Estas fueron las palabras del comunero Carlos “Camarada” Rodríguez, durante su participación en el programa “En clave comunal”, que en esta edición tuvo como tema el proceso de actualización de las vocerías de los consejos comunales y sobre los desafíos del Poder Popular luego de los terremotos del 24 de junio.
El comunero explicó que la actualización de las vocerías forma parte del proceso de consultas populares convocado desde hace más de un año. “El hecho de que los consejos comunales estén adecuados, tengan sus vocerías vigentes, va a permitir la canalización de recursos y la ejecución de manera efectiva”, afirmó.
Destacó que la gestión efectiva de las comunas depende directamente de la fuerza organizativa de los consejos comunales. “Unos consejos comunales que no tengan sus vocerías vigentes, que no hagan sus asambleas de pobladores y pobladoras, difícilmente podrán expresar esa razón popular hacia la Comuna”, dijo.
Camarada comentó que, aprovechando el proceso de adecuación de las vocerías de los consejos comunales, se estarán actualizando las organizaciones comunales. “Nada más esta semana se hicieron ferias electorales y se actualizaron más de 1900 consejos comunales. Vamos por buen camino; a pesar de las dificultades y las adversidades que está atravesando nuestra nación, aquí hay un pueblo que sigue con la meta clara de ser comuna o nada”, aseguró.
De acuerdo con Sandino Marcano, responsable del Observatorio de Información e Indicadores del Poder Popular, la meta nacional para este año es que 18 000 consejos comunales legitimen sus instancias de decisión. Hasta el momento, 7500 consejos comunales ya han sido renovados. “Como dato clave, los estados Zulia, Lara, Miranda y Monagas son los estados con mayor cantidad de consejos comunales renovados este año”, comentó la periodista y moderadora del programa, Nerliny Carucí.
Desafío de las nuevas vocerías
Carlos Rodríguez, responsable de la Brigada Comuna o Nada, afirmó que el principal desafío de las vocerías que emergen es mantener clara la perspectiva histórica del proyecto comunal. “La comuna tiene como objetivo poder generar un nuevo modelo civilizatorio, y ese objetivo estratégico legado de nuestro comandante Hugo Chávez no se puede perder ni difuminar”, señaló.
Indicó que las vocerías deben asumir un compromiso profundo y una ética enraizada en las realidades de sus comunidades, pero también comprender que su labor trasciende la gestión territorial inmediata.
El líder comunitario sostuvo que la crisis ecológica estructural —producto del sistema dominante y su modelo extractivista— exige que los comuneros y las comuneras se abanderen de la propuesta ecosocialista. “Este mundo para donde nos llevan los grandes intereses mundiales no es necesariamente el mundo que necesita la humanidad: todo lo contrario”, expresó.
Recordó que Hugo Chávez planteó en la Cumbre de Copenhague de 2009 que la única manera de salvar la vida en el planeta es cambiar el sistema, y que ese desafío recae directamente sobre las vocerías del poder popular: “No solo luchar por nuestra independencia, no solo construir el socialismo [territorial], sino también salvaguardar la vida toda en el planeta”.
Voluntad de servicio
“Camarada” Rodríguez explicó que para ser vocero o vocera de un consejo comunal se requiere, en primer lugar, tener más de 15 años de edad, lo que permite que la juventud participe plenamente en la vida política del territorio. “Nuestros jóvenes pueden elegir y ser elegidos. Lo importante es también tener la voluntad; es decir, que la persona quiera estar en determinado comité”, declaró.
Apuntó que el proceso inicia con la conformación de una comisión electoral, encargada de levantar el censo. “El consejo comunal es el que sabe cuánto tiempo tiene la gente viviendo allí; si son realmente del sector o son de otro lugar, o si solo están de visita. En ese sentido, con que una persona tenga más de tres años en una comunidad, ya se le categoriza como un habitante”, precisó.
El comunero expuso que, una vez elaborado el cuaderno electoral, la comisión convoca el proceso de renovación de vocerías. “La comisión electoral identifica a los hombres y mujeres que desean postularse y a quienes pueden ejercer su derecho al voto”, subrayó.
Recordó que cada consejo comunal debe definir al menos ocho instancias, adaptadas a su realidad territorial, y que uno de ellos debe ser siempre el comité de juventud para garantizar la continuidad generacional. “Posterior a eso se haría la elección y, seguidamente, lo que es el proceso de proclamación o de juramentación de estos voceros y voceras. Esto, a su vez, la que se encuentren posteriormente los voceros y las voceras de los otros consejos comunales para fortalecer lo que tienen que ver con las distintas comisiones de las comunas, con su Sala de Autogobierno y, a su vez, también desde el trabajo en cada una de las 7 transformaciones (7T)”, acotó.
Mesas técnicas de energía
Carlos “Camarada” Rodríguez señaló que, además del Comité de Juventud, uno de los sectores que requiere mayor atención es el de energía, especialmente en el contexto del fenómeno del Superniño. “Es vital que tengamos nuestras mesas técnicas de energía, a propósito de cómo se haría todo ese proceso de gestión de energía eléctrica en cada territorio”, indicó.
Manifestó que otro comité clave es el de Ecosocialismo, debido a las dificultades climáticas que atraviesan el país y el mundo. “El planeta Tierra ha existido muchísimo antes de que existiéramos nosotros, y ahora tiene esta situación en la cual hemos visto situaciones como el Niño y la Niña que se ven agudizadas con la crisis ambiental planetaria”, mencionó.
Destacó la importancia de la recuperación de terrenos, la siembra de árboles y, especialmente, la gestión del agua. “Para eso es importantísimo todo ese trabajo del ecosocialismo”, señaló.
Problematizar las causas de la crisis
El coordinador del Campamento Transitorio Narciso Gonell, ubicado en Catia La Mar, en conversa con la periodista Nerliny Carucí manifestó que uno de los retos centrales es ir más allá de los síntomas y comprender las causas profundas de la crisis ambiental planetaria. “Es parte de la problematización que hay que hacer en nuestras comunidades para tomar conciencia de las consecuencias de las acciones sobre el planeta Tierra”, afirmó.
Un elemento importantísimo ―dijo― son las mesas de agua con el tema del Superniño. “Se ha pronosticado que habrá disminución de aguas en algunos lugares, donde siempre, por lo general, había bastantes lluvias, y el aumento en donde había espacios de sequía, por ejemplo, en Venezuela, los ecólogos hablan de lluvias en la zona norte costera y de sequías en la zona sur del país donde justamente están las centrales hidroeléctricas. Entonces, por supuesto, esto va a traer una implicación en términos de la distribución de agua en el territorio nacional”, declaró.
Como segundo elemento, Rodríguez destacó la importancia de los comités de riesgo, especialmente en territorios como La Guaira, donde históricamente han ocurrido inundaciones, deslaves y aludes. Comentó que el doble terremoto sorprendió al país y demuestra la necesidad de fortalecer estas estructuras: “Es un elemento muy importante que debemos tener nosotros en nuestras comunidades”.
El comunero enumeró como tercer elemento el papel de los comités de igualdad y equidad de género, fundamentales para enfrentar la violencia y promover el empoderamiento femenino. Destacó que las mujeres ya son mayoría en la organización popular: “El 75 % de las vocerías, acercándose al 80 %, son ejercidas por mujeres de nuestras comunidades”, lo que representa una fortaleza para el poder popular.
Camarada indicó que, en el ámbito económico, los comités de planificación, economía comunal y producción son indispensables para el funcionamiento de cualquier comuna. “Una comuna sin planificación va a tener muchas dificultades. Son elementos que son importantísimos, que se trabajen desde la base, que en este caso son los consejos comunales, y así, a su vez, vaya creciendo este proceso tan bonito de organización popular y comunal”, disertó.
Transformar la realidad del territorio
Carlos “Camarada” Rodríguez enfatizó que el propósito central de las vocerías es transformar la realidad del territorio. “Y que esto impacte en la mejora de las condiciones de vida de nuestras comunidades. Estos hombres y mujeres deben enamorarse del trabajo comunitario”, remarcó.
Subrayó que esta voluntad debe complementarse con formación técnica y política: “Incorporamos ese elemento altruista con el conocimiento, la importancia que tiene ahora la Universidad Nacional de las Comunas (Unacom) y los procesos formativos a las voceras y los voceros, en los cuales pueden asumir herramientas técnicas, tecnológicas que les faciliten y les permitan profundizar mucho más el trabajo que hacen en cada uno de sus territorios”.
Indicó que más de 5000 comunas y circuitos comunales ya tienen sus agendas concretas de acción (ACA) y sus mapas de soluciones. “Vamos rumbo a los 6000. Ese es el gran reto que asumimos, y que hemos ido cumpliendo muy efectivamente también con este proceso de elevación de la orgánica comunal de circuitos a comunas”, afirmó.
La fuerza comunal y la juventud
Rodríguez manifestó que en las comunas debe germinar la fuerza comunal, y “una de esas fuerzas que está contenida en las comunas es la fuerza de la juventud. Lo vimos cuando se convocó el proceso de las consultas populares, específicamente para los jóvenes, una cantidad de ideas maravillosas y proyectos bonitos que pudimos ver, conocer e incluso inaugurar”.
El comunero venezolano sostuvo que la forma más auténtica de incorporar a la juventud es la lucha diaria en el territorio. “No hay mejor escuela que esa que nos permite resolver los problemas concretos y transformar realidades”, atestiguó.
Argumentó que la clave es vincular a los jóvenes con los problemas reales del territorio: “Vamos a identificar cuáles son esos problemas e incentivemos la vinculación de los jóvenes; porque el muchacho y la muchacha que, de alguna u otra forma, tiene limitaciones en su territorio, por ejemplo, con el tema del acceso al agua, al momento que se le plantee integrar a algún proyecto que pueda solventar esta problemática, seguro vamos a contar con él”.
Camarada destacó que los voceros y las voceras con experiencia deben actuar como maestros pueblo. “Orientando a la juventud en las dinámicas del poder popular, poniéndole en sus manos las herramientas para que los jóvenes construyan el presente y futuro”, aseveró.
El ejemplo como magisterio
El joven comunero remarcó que el ejemplo es una herramienta fundamental en la formación comunal. “Así nos sumamos nosotros a la Revolución Bolivariana. Recuerdo que inicié con una escuela de formación que precisamente priorizaba el tema del arte y la cultura; se llamaba la Escuela Crea y Combate, ubicada aquí en Caracas”, señaló.
Relató que desde allí comenzó a involucrarse en la producción de medios comunitarios alternativos: “Me vinculé a Catia TV con la producción de medios comunitarios, hacíamos nuestros programas. Uno tenía la afición con el tema de la cámara, luego editar, y, de allí, progresivamente nos fuimos como imbuyendo en este tema del debate en torno a la propiedad de los medios, cuáles son los mensajes que los medios hegemónicos nos decían o nos han estado imponiendo, y cuál era el mensaje que aspirábamos nosotros se comunicara por allí”.
En tal sentido, Rodríguez aseguró que su trayectoria en medios y formación comunitaria fortaleció su conciencia política. “Fuimos de abajo hacia arriba, ampliando nuestros niveles de conciencia, al término de que hoy somos comuneros convencidos”, testificó.
Expresó que esta experiencia se comparte hoy con la juventud a través de iniciativas como la Brigada Comuna o Nada.
Brigada Comuna o Nada tras el doble terremoto del 24 de junio
“Camarada” Rodríguez relató que “el 24 en la noche había muy poco que se sabía, pero ya el 25 en la mañana logramos tener comunicación mucho más fluida”, explicó.
Señaló que comuneros de distintos estados quisieron desplazarse de inmediato a la región capital: “Empezaron a llegar mensajes de personas que querían venir para brindar su apoyo y colaboración”.
Rodríguez indicó que la brigada se estructuró con especialidades técnicas según las capacidades de quienes llegaban. “Había doctores, había brigadas de jóvenes que vinieron dispuestos a mover escombros, hacer de rescatistas o topos, y se vinculaban también a muchas de las cooperaciones que vinieron de otras partes del mundo”, contó.
El comunero informó que en un primer momento las brigadas reunieron alrededor de 100 jóvenes, organizados en guardias rotativas. “Los llevábamos a una institución que estaba en Caracas, Fundación de Capacitación e Innovación para Apoyar la Revolución Agraria (Ciara); allí hicimos como un primer balance del equipo que teníamos, y todos los días bajábamos personal a La Guaira a trabajar, bien sea en esta atención médica o a reunirse con otros liderazgos comunitarios, porque también allí teníamos nuestros trabajadores del Ministerio de Comunas”, comentó.
El joven destacó que el trabajo continúa hoy en las comunidades afectadas mediante el Plan Venezuela Renace. “Continuamos este proceso de acompañamiento, con la distribución de materiales de construcción para casas que requieren reparaciones mínimas”, puntualizó.
Expresó que también se atiende la emergencia psicológica derivada del doblete sísmico: “Hacer contención emocional a muchos de nuestros hermanos y hermanas, con ataques de estrés o de ansiedad, que todavía lo viven”.
Experiencia personal del doblete sísmico en Punta Brisas
El líder comunero narró que los dos terremotos del 24 de junio fueron “bastante fuertes”, y lo sorprendieron en su vivienda en Macuto (La Guaira), comunidad Punta Brisas, junto a su familia. “Logramos salir de la estructura del edificio luego de los dos temblores. El edificio no colapsó por completo, pero los edificios de alrededor sí colapsaron en su totalidad”, dijo.
Indicó que la estructura donde vivía quedó muy afectada: “Le colocaron la etiqueta roja en una primera evaluación. Ahorita estamos esperando que se realicen las siguientes visitas, que son más a profundidad, para que nos indiquen cuál va a ser el destino de esa infraestructura”.
Carlos Rodríguez recordó que durante la noche del terremoto circularon rumores sobre la ausencia de equipos de rescate nacional, lo que calificó como parte de la guerra cognitiva. “Se corrió mucho esa bola de que no había personas que ayudaran y que rescataran. Yo estuve allí y sé que los primeros que llegaron con nosotros a eso de las 8, 9, 10 de la noche, fueron los bomberos y la Policía Nacional Bolivariana. Yo conversé con algunos de ellos; estaban de permiso, no estaban oficialmente en el puesto de comando, y eso fue lo que les dio también la posibilidad de llegar, porque el puesto de bomberos también se había afectado por el terremoto. Entonces me comentaron que se pusieron su uniforme y se acercaron hasta aquí y logramos, gracias a Dios, rescatar ocho personas con vidas. Fue muchísima la gente que se movilizó en todo el estado La Guaira para ayudar y contribuir”, refirió.
El militante comunitario destacó que la respuesta al terremoto movilizó a personal de emergencia de todo el país. “Teníamos en el estado de La Guaira personal de bomberos, de Protección Civil y de la Policía Nacional Bolivariana de todo el país”, afirmó.
En el campamento transitorio Narciso Gonell coincidieron jóvenes y rescatistas provenientes de Bolívar, Sucre, Aragua, Miranda y Carabobo: “Había muchísima gente de distintas partes del país”.
Carlos “Camarada” Rodríguez explicó que la metodología de los brigadistas Comuna o Nada se basa en ponerse a disposición de las comunidades afectadas. “Lo que la comunidad necesite, si hay que cargar comida, cargar agua, levantar escombros, eso lo hacemos”, afirmó.
Comentó que, cuando las condiciones lo permitían, las brigadas se quedaban en los territorios afectados formando campamentos junto a la comunidad. “Se armaba como una especie de campamento y ahí se estaba junto con la comunidad”, explicó.
Cuando no era posible permanecer en el lugar, regresaban a los campamentos transitorios bajo responsabilidad del Ministerio de Comunas: “Tenemos dos campamentos: uno en El Junquito y otro en Catia La Mar, el Narciso Gonell, donde yo estoy”.
El comunero relató que, una vez consolidados los campamentos, se generaron condiciones dignas para las familias afectadas.
Camarada afirmó que las brigadas no llegan a ningún territorio sin articulación previa con los consejos comunales y comunas. “Ese era nuestro primer punto de partida”, aseguró. Subrayó que, una vez recibida la solicitud de las estructuras de base, se desplegaban según las necesidades: “Nos íbamos a desplegar con la solicitud que nos hicieran: psicológica, atención médica”.
Resaltó que la Brigada Comuna o Nada mantiene canales abiertos para la comunicación directa con las comunidades: “Pueden anotar mi número de teléfono, estamos a disposición en el 0412‑3823177 y a través de las redes sociales @carloskamarada”. Reiteró que la brigada se mantiene disponible para atender solicitudes, coordinar apoyos y acompañar procesos comunitarios en los territorios afectados.
Espacios estratégicos para la reflexión comunal
Carlos “Camarada” Rodríguez señaló que la creación de Salas de Pensamiento Hugo Chávez en las comunas es una tarea pendiente y necesaria. “Eso es una tarea que ya debemos haber hecho hace tiempo, porque el pensamiento de nuestro comandante Hugo Chávez sobre la comuna es clave para la vida de nuestro proyecto bolivariano”, expresó.
Indicó que estos espacios de estudio y reflexión deben expandirse: “Sería ideal que las pudiésemos diseminar y promover para que se constituyan muchas más comunas”.
Palabras finales
Rodríguez afirmó que la unidad es un elemento decisivo para enfrentar la escalada de agresiones contra los pueblos. “La unidad es también un elemento clave, ya lo ha demostrado la historia”, señaló.
Enfatizó que la unidad es una condición estratégica para sostener cualquier proyecto emancipador. “Los pueblos que no logran constituirse en una unidad máxima sucumben. Frente al hegemón militar está la unión de los pueblos, está la lucha por construir otra forma de vivir, donde se priorice la vida toda en el planeta”, sostuvo.
Caracas, 11 de agosto de 2026.- Para el científico Éder Peña, lo que estamos viviendo hoy con las olas de calor en el territorio nacional son las manifestaciones de un Niño que se intensifica por los síntomas de una crisis civilizatoria integral. La preparación de la Comuna venezolana para enfrentar a lo que mediáticamente se le denomina “Superniño” se inscribe en un contexto de vulnerabilidad estructural que no puede resolverse únicamente con acciones corticales y de gestión de la emergencia, porque se trata de una crisis cuyas raíces profundas requieren transformaciones radicales.
Esto fue lo que dijo el investigador venezolano, Éder Peña, durante su participación en el programa “En clave comunal”, que tuvo como tema de conversa los retos de la preparación comunitaria de Venezuela para enfrentar el Superniño y el contexto de vulnerabilidad ecológica estructural.
El biólogo explicó que el nombre del Niño surgió de la experiencia de los pescadores de Ecuador y Perú, quienes observaban que el calentamiento de las aguas del Pacífico este coincidía con la época navideña. “Como ocurría cerca de Navidad, empezaron a decir que era el Niño que venía. Cuando este proceso se invertía; es decir: cuando había enfriamiento de la costa, empezaron a decirle la Niña”, señaló.
“Cuando comenzó la navegación española y portuguesa en América, los pueblos indígenas de Perú y Ecuador ya tenían conocimientos y registros propios del Niño; incluso contaban con preparación para este tipo de fenómeno y con señales que tenían que ver con la temperatura”, adicionó.
Peña aclaró que, más que un calentamiento, el Niño es una oscilación del perfil térmico del océano Pacífico. “Hay diferentes temperaturas y esas temperaturas modulan muchas cosas, la humedad de los vientos; eso determina cómo son las lluvias, las temperaturas tanto oceánicas como terrestres. Los cambios de presión en la superficie oceánica con respecto a la atmósfera también determinan las lluvias, determinan incluso los huracanes, pero también determinan las sequías”, explicó.
Detalló que el fenómeno se activa cuando la llamada “piscina caliente” —una masa de agua cálida ubicada frente a Australia, Japón y el sudeste asiático— se desplaza hacia el este. “En realidad, nada se mueve; lo que se mueve es la temperatura, y esto cambia también los patrones de lluvias en unas partes del planeta y en otros produce sequía. Eso es lo que se conoce como el Niño, esa oscilación de ese perfil de temperatura en el océano Pacífico”, precisó.
Antecedentes en Venezuela
El investigador caraqueño recordó que Venezuela ya vivió una experiencia crítica en 2016, cuando la presencia del Niño afectó la represa de Guri y otros embalses del país. “Tuvimos limitaciones en el acceso a servicios públicos”, señaló.
Éder Peña indicó que en 2026 se habla de Superniño porque se anticipan sequías y lluvias extremas. “Lo de Superniño es una construcción mediática, es un nombre para denominar a una situación extrema del fenómeno; es como cuando tú dices un supertifón, no existe un supertifón, existe tifón o un superhuracán que en realidad es un huracán que tiene sus características exacerbadas, de alta velocidad. En el caso del Niño, se espera que las sequías sean muy extremas y que las lluvias también sean extremas”, dilucidó.
El Niño y el calentamiento global
Éder Peña explicó que los científicos del Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) dicen que el calentamiento global no produce el Niño, pues este fenómeno ya existía desde hace tiempo. “Lo que sí ocurre entre el Niño y el calentamiento global es que, por el calentamiento global, las manifestaciones del Niño son mucho más exacerbadas. También se dice que, si la frecuencia y la intensidad de este fenómeno ocurrían cada cinco años, seis años, ahora puede ocurrir cada tres años”, acotó.
El investigador indicó que esta intensificación no depende únicamente del calentamiento global, sino también de cambios en otros componentes del sistema terrestre. “Uno de ellos es lo que llaman la corriente del vuelco meridional, que es una corriente que circula por el Atlántico, como una especie de correa de transmisión de aguas calientes y aguas frías; su energía ha ido mermando, y eso también está amenazando de alguna manera la normalidad que tenemos como clima”, comentó.
Impactos
Éder Peña señaló que, en la vida cotidiana, los efectos del Niño y del Superniño deben entenderse desde la interconexión de los sistemas que sostienen la vida. “Lamentablemente, la ciencia [moderna] se ha prestado a compartimentar este fenómeno; es decir: la economía es una cosa, la alimentación es otra, la salud es otra. Quien vive la vida real, sabe que todo está interconectado: la salud tiene que ver con la alimentación, la alimentación tiene que ver con la agricultura; se establecen redes que van afectando unas a otras”, indicó.
Peña, dedicado al estudio de procesos socioambientales, argumentó que las sequías extremas reducen la producción agrícola. “Si se ve mermada la producción agrícola, se ve mermado también el acceso a los alimentos, pero también se ven mermadas las fuentes de agua; es decir: el acceso al agua es también limitante. En el caso de Venezuela, que la mayoría de su energía es hidroeléctrica, se ve afectada también la electricidad, y si se ve afectada la electricidad, se ve afectada la comunicación, se ve afectada la producción de alimentos también. Se va creando como una viralización compleja de un problema”, sostuvo.
Éder Peña explicó que los cambios abruptos asociados al Niño y al Superniño tienen una relación directa con los ecosistemas y la biodiversidad. “El patrón agrícola que nosotros utilizamos, que es el monocultivo, está basado en la deforestación. Cuando esto ocurre, los bosques son sabanizados; es decir: pasan de ser un entramado de árboles a ser un entramado de hierbas, de plantas herbáceas, que son altamente combustibles. Las altas temperaturas terminan produciendo, además casi siempre con intervención humana, incendios forestales”, detalló.
El investigador advirtió que estos incendios no solo afectan sabanas y áreas rurales, sino también bosques, zonas urbanas y periurbanas. “Lo estamos viendo en Europa con incendios incontrolables”, dijo.
Crisis ambiental global, agua y límites planetarios
En conversa con la periodista y moderadora del programa Nerliny Carucí, el biólogo caraqueño Éder Peña manifestó que la crisis ambiental global no es únicamente climática. Ahondó que el término cambio climático “se lo puso un político, pero no es cambio climático, es calentamiento global, porque la manifestación son altas temperaturas, pero además hay pérdida de biodiversidad por múltiples razones, y una de ellas es el patrón agrícola. Pero ese mismo patrón agrícola ha puesto a circular dentro de los ecosistemas del planeta altas cantidades de nitrógeno y fósforo. Eso es lo que se llaman ciclos biogeoquímicos”, subrayó.
Peña explicó que el exceso de nitrógeno y fósforo afecta las aguas. “Afectan las aguas porque aumentan la disponibilidad de nutrientes y rompen el equilibrio que hay entre las comunidades acuáticas. Entonces tenemos problemas también en los cuerpos de agua, en el acceso al agua dulce, porque lagos y ríos terminan siendo contaminados por eutrofización masiva. La eutrofización es la abundancia de nutrientes, produce la abundancia de organismos, sobre todo fotosintéticos, algas, y eso hace que las aguas terminen, a lo largo del tiempo, perdiendo la disponibilidad de oxígeno y el agua ya no es potable, ya no sirve para los peces, hay un desequilibrio”, afirmó.
El investigador recordó que la humanidad ha vivido durante el Holoceno dentro de nueve límites biofísicos que garantizan la habitabilidad del planeta. “Ya la especie humana ha traspasado siete de esos nueve límites”, alertó.
Venezuela, crisis hídrica y la ocupación del territorio
Éder Peña, quien ha acompañado a las comunidades en el tema de la gestión ambiental, la planificación y el tema de la cartografía territorial, expresó que la crisis ambiental global se expresa en Venezuela como un efecto sistémico. “Es decir: hay una viralización que se mete en todos lados el problema, porque nosotros también tenemos cuerpos de agua contaminados, problemas para el acceso al agua”, declaró.
Detalló que para que un litro de agua llegue a Caracas se requiere una enorme inversión energética. “El patrón de ocupación del territorio venezolano no es el óptimo, no permite que tengamos acceso al agua de una manera que no demande tanta energía y tanta infraestructura, porque las ciudades nuestras se han hecho en lugares muy altos, en donde el agua de los ríos de montaña no es suficiente y para que un litro de agua llegue a Caracas, la cantidad de energía fósil que hay que invertir: petróleo y gas; además, inversión en infraestructura, construcción de represas, construcción y compra de tuberías, compra de maquinaria, esa es la expresión de la crisis hídrica que ha tenido Venezuela, que en realidad no es una crisis, sino es una condición, nuestras ciudades nacieron así, nacieron con esa condición moderna/colonial”, expuso.
Frente a la idea de la ONU sobre una bancarrota hídrica global, el biólogo venezolano puntualizó que las demandas de agua de las sociedades modernas son mayores que lo que pueda otorgar la naturaleza no humana. “Hasta que la naturaleza [no humana] no deje de ser considerada mercancía, pues seguiremos en esa dicotomía”, aseguró.
Los desafíos de la ciencia moderna ante la crisis ambiental
El analista geopolítico Éder Peña manifestó que la ciencia moderna enfrenta grandes desafíos frente a la crisis ambiental global, porque “no puede resolver los problemas con la misma lógica que los ha generado”.
Explicó que buena parte de la ciencia moderna ha operado bajo jerarquías, “en función de agendas que parten de intereses concretos, intereses transnacionales, y una ciencia [moderna] que también se ha vestido, de alguna manera, de actor, de solucionador de algunos problemas que se han generado dentro de su misma lógica. Es decir: todos sabemos que la ciencia [moderna] ha sido impulsada, fundamentalmente, por la guerra, y que además ha partido de esta dualidad entre naturaleza y cultura, naturaleza y especie humana”, apuntó.
Esa lógica, afirmó, además ha contribuido a la construcción de un modelo agrourbano industrial que “concibe la naturaleza como un escaparate, un clóset, una alacena de la cual tomas recursos sin devolver más que basura”, refirió.
El investigador advirtió que, cuando la ciencia moderna aborda los problemas generados por sí misma, lo hace de manera forense: “Ya está hecho el mal. Cuando ofrece soluciones, las soluciones son dentro de esa misma lógica; es más energía, más acumulación de capital en las mismas manos”.
La comunidad como horizonte de sentido ante la crisis ambiental planetaria
Éder Peña afirmó que uno de los asuntos centrales para enfrentar la crisis ambiental planetaria es la reconstrucción de la comunidad, una tarea que no corresponde solo a la ciencia, sino a la humanidad toda.
Advirtió que, si se mantiene la mentalidad de guerra contra la naturaleza no humana, cultivada por las redes sociales digitales, la música, el cine y la televisión, se seguirá profundizando el individualismo, la alienación y el divorcio del otro. “Si solo nos interesa lo que nos da placer temporal, vamos a seguir ahondando en esta crisis”, señaló.
Peña sostuvo que la crisis ambiental planetaria es un síntoma, una fiebre que revela una enfermedad más profunda. “Cuando tú estás enfermo, te da fiebre; es como la corrupción, la corrupción es un síntoma del sistema, pero el sistema es una enfermedad más grave. La crisis ambiental planetaria es una crisis de sentido de la humanidad; es lo que está demostrando esa evidencia, que lo que no hay es un horizonte de sentido, no sabemos a dónde vamos como especie. El sistema nos está llevando como ovejas al matadero”, disertó.
Mapa de sueños
Éder Peña afirmó que, ante la crisis ambiental global y la carrera desenfrenada hacia la muerte que ha provocado el sistema dominante, la Comuna venezolana cuenta con una herramienta poderosísima: el mapa de sueños. “Las comunidades tienen ese método de soñarse a sí mismas, de decir lo que quieren ser en el futuro”, comentó.
El especialista en agroecología insurgente señaló que, aunque algunos se burlaron cuando Hugo Chávez habló del gallinero vertical, lo que realmente estaba planteando —y lo que el pueblo ha ido construyendo— es la idea de soñarse vivos, en movimiento, en construcción, haciendo realidad sus proyectos. “Y eso tiene que ver con el territorio, con los servicios públicos, con el modo como se educan y crecen nuestros niños”, dijo.
Subrayó que el mapa de sueños es una herramienta excepcional porque casi ninguna comunidad en el mundo decide cómo quiere ser, cómo quiere vivir o cómo quiere crecer. En contraste, aseguró que las comunas venezolanas han comenzado a hacerlo.
Recordó que en Venezuela no se habla solo de vivienda, sino de vivienda y hábitat. “Eso tú no lo vas a conseguir en muchos sitios del planeta”, aseveró.
Planificar en colectivo: pensar, construir y soñar como comunidad
Éder Peña afirmó que uno de los desafíos centrales del mapa de sueños en tiempos de guerra cognitiva y colonialidad es asumir la incertidumbre como un valor. “Porque cuando tú te enfrentas a la incertidumbre, tú te tienes que hacer preguntas, y cuando tú te haces preguntas tienes que conversarlas, tienes que manifestarlas, y ese diálogo, esa conversa, esa construcción, esa discusión, que a veces trae peleas, a veces trae contradicciones, es un valor en sí”, expresó.
El analista manifestó que los conflictos comunitarios se resuelven con comunicación: “Yo hablo, tú hablas, yo escucho, tú escuchas, todos escuchamos. Una comunicación no solo entre seres humanos, sino también con la madre tierra”.
Advirtió que vivimos en un planeta donde el mandato ha sustituido al diálogo, y que esa lógica es origen de conflictos. “Debemos retornar al diálogo, a la construcción de los sueños, a la planificación en colectivo, a pensar y construir en colectivo, siendo pueblo, comunidad, hermanos, amigos, pobladores, hijos e hijas de la Tierra”, propuso.
El investigador añadió que este proceso debe acompañarse de preguntas prácticas sobre la vida cotidiana: “Cómo recolectamos agua, cómo la reservamos, cómo ahorramos energía, cómo usamos la energía, cómo evitamos que los alimentos nos enfermen, cómo comemos sano. Son preguntas que parecieran existenciales, pero son preguntas que en cada comuna se deberían estar discutiendo, generando alternativas, y a eso es a lo que apunta el Estado comunal”.
El valor de la producción comunitaria
El biólogo caraqueño aclaró que el Niño y el calentamiento global no producen terremotos. “Lo que sí tiene que ver el Niño, el calentamiento global y los terremotos es que de alguna manera estamos siendo convocados a mirar más hacia la naturaleza [no humana], a estar cada vez más conscientes de que está allí y se está manifestando. Es un planeta que se está moviendo y que está vivo. Pero de ahí a que los terremotos se producen por calor no es cierto, no está probado. Es parte del metabolismo de la Tierra”, expresó.
Éder Peña afirmó que la construcción comunal, especialmente para combatir la pobreza, debe partir desde la reproducción de la vida. “Más allá de hablar de pobreza y riqueza, de lo que hay que hablar es de la vida como un valor. Nosotros tenemos que preservar la vida toda, amar y proteger a la madre tierra. Tenemos una responsabilidad con las generaciones que vienen después de nosotros, nuestros hijos, nuestras hijas, nuestros nietos y nuestras nietas. Y esa construcción tiene que darse en colectivo”, expuso.
El investigador señaló que los temas ambientales son estructurales y existenciales, y que cada acción cuenta. “Nadie puede pensar que en el patio de su casa, porque tiene sembrado un cebollín, una albahaca, esa sea una solución a todos los problemas del mundo; es cierto, pero no deja de ser una solución. Alguien me preguntaba: ¿Qué haces tú para contrarrestar al niño? Respondo que yo no tengo que hacer nada, porque somos nosotros los que tenemos que hacer, no yo solo. Las soluciones individuales no nos han llevado a nada. Es decir: nosotros tenemos 40 años reciclando, 40 años desconectando el cargador, la licuadora, el televisor para ahorrar energía, mientras las élites del planeta hacen lo que quieren. A nosotros nos dicen: Apaga la luz de tu casa. Sí, yo la puedo apagar, pero yo sé que no estoy solucionando el problema”, disertó.
Peña sostuvo que el verdadero desafío es demoler el sistema dominante que produce la crisis ambiental. “¿Cómo hacemos para demolerlo y quedar vivos? Ese es el verdadero desafío. Porque el sistema no se va a dejar demoler. Entonces cambiar el modo de producción y el ideal de la producción”, dijo.
La política como faro de la comuna
Éder Peña afirmó que pensar la comuna es fundamental porque, más allá de avanzar como bloque, la discusión política es el faro que permite aterrizar el proyecto comunal. “La política es el faro de la comuna”, declaró.
Destacó que las comunas venezolanas están llenas de gente brillante en el pensar, y que el hacer es el complemento natural de ese pensamiento. “El hacer es materializar todos esos sueños y luchar para que se hagan realidad”, afirmó. El investigador llamó a recuperar los valores del sentir y del amor, tanto por la madre tierra como por el otro. “Todos los tenemos incorporados, solo tenemos que recuperarlos y manifestarlos”, finalizó
Caracas, 28 de julio de 2026.- “La comunidad hay que redefinirla. La comunidad es todo aquello que nos permite vivir con dignidad”. Así lo planteó Luis Delgado Arria, vicerrector de Investigación y Creación Intelectual de la Universidad Internacional de las Comunicaciones (Lauicom), durante su participación en el programa “En clave comunal”.
El investigador venezolano dijo que la comunidad se expresa en gestos cotidianos. “Si hay una pareja que te hace vivir con dignidad, esa pareja te está transformando en comunidad. Si hay un vecino que te trata con respeto, con cariño, ese vecino está construyendo comunidad en ti”, señaló.
Por otra parte, manifestó que está la (ir)racionalidad del capital que es una (ir)racionalidad contraria a la vida y, por tanto, contraria a la comunidad. Explicó que la lógica dominante —“la lógica de que el hombre es lobo del hombre”— ha formado subjetividades individualistas, en la que cada acercamiento es interpretado como una amenaza o una intención de quitar algo.
El vicerrector ahondó en que la comunidad se funda en la relación yo‑tú. “Cuando una vecina te dice: ‘Mira, te hice un postre, pruébalo, te traje un poquito porque sé que te sientes mal’. Ese gesto es un gesto en que un yo sale de sí mismo para ir a un tú, y esa relación yo-tú es clave”, ejemplificó.
Delgado Arria sostuvo que estos intercambios cotidianos son prácticas de construcción de comunidad, porque permiten “poner en común” aquello que sostiene la vida.
Recordó que “todos los seres humanos tenemos un ombligo, y ese ombligo nos queda allí en nuestra corporalidad viviente, para recordarnos no solamente que provenimos de una madre y de un padre; sino que también provenimos de una madre tierra, que siempre hemos estado ligados indisolublemente a ella, y realmente nunca, aun cuando pareciera ser invisible, ese cordón umbilical no se rompe nunca”.
La subjetividad cosificada y la educación del capital
El licenciado en Letras señaló que uno de los grandes desafíos contemporáneos es cómo transitar desde una subjetividad cosificada hacia una subjetividad capaz de hacer frente a la (ir)racionalidad del capital. “La gran pregunta es cómo superar el pasaje de una subjetividad cosificada, de una subjetividad traumada, de una subjetividad bestializada”, expresó.
Delgado Arria indicó que la educación moderna ha sido uno de los dispositivos centrales para esa subjetividad cosificada. “Es el resultado de la educación y de la historia del capital. Nos han enseñado que tenemos que ir a la escuela a sacar las notas más altas, pero no para aprender o para tener la experiencia transformadora del conocimiento y de la sensibilidad; sino para tú derrotar a toda tu generación en el ámbito de las oportunidades, de los mayores salarios, las mayores oportunidades profesionales. Es decir: para competir. El ser para competir es exactamente la antípoda o lo contrario del ser para compartir”, subrayó.
La guerra cognitiva como sustracción de lo humano
Luis Delgado Arria describió la guerra cognitiva como una operación que busca sustraer las capacidades genuinamente humanas, reduciendo al sujeto a una cosa “sacada de un thriller, de una película de terror”.
Para explicar esta lógica, el docente venezolano recurrió a una metáfora basada en programas televisivos. “Hay un canal que se llama History Channel, donde hay un programa en el que versan historias horribles. Por ejemplo, donde hay una pareja de 80 años de edad, tienen 60 años de matrimonio, pero durante los últimos 5 años la esposa ha estado poniéndole un veneno todas las mañanas en el café al hombre para matarlo. Y todos los programas son así. Es decir: ¿cuál es el subtexto de esto? Lo que están buscando decir es que ni siquiera una pareja que tiene 60 años de matrimonio puede confiar uno en el otro”, ilustró.
Arria apuntó que estas narrativas buscan sembrar la discordia, la duda y la imposibilidad de la comunidad, negando la confianza como fundamento de la vida en común. “La persona que crea el guion de esas historias las está postulando como lo normal, incluso como una suerte de lección”, aseguró.
Durante la conversa con la periodista y moderadora del programa, Nerliny Carucí, el vicerrector Delgado Arria reconoció que no hay comunidad perfecta. “Es importante revisar que cuando se habla de la comunidad, este tema generalmente es un tema muy difícil, porque como dice el filósofo boliviano Rafael Bautista Segales: ‘¿Dónde usted consigue una comunidad perfecta?’. No existe una comunidad perfecta. En toda comunidad, en toda familia, hay problemas, hay confrontaciones, hay desacuerdos; a veces hasta personas que no se hablan unas con las otras. Hay todo eso, pero ese es el lugar donde hay que hacer la transformación, para transformar la relación en algo hermoso, en algo tierno, en algo donde todo el mundo se sienta invitado”, enfatizó.
Recalcó el papel histórico de las abuelas, madres y matronas, quienes han sostenido la tarea de transformar la vida familiar frente a las lógicas individualistas promovidas por medios, empresas, escuelas e iglesias. “Todos nos venden la idea de que hay que estar primero ante las puertas del cielo antes que mi madre, antes que mi padre. Esa lógica del individualismo a muerte. Entonces, ¿cómo aparece la comunidad en el presente? Es un espacio, por definición imperfecto, por definición agraviado, empobrecido, traumado por el capital; pero que necesita ser curado, reverdecido, renacido”, aseveró.
Recordó que la patria es como la comunidad. “Una amiga me decía que la política es el espacio donde no hay amigos eternos ni odios irreconciliables, porque siempre tenemos que, en algún momento, sentarnos a hacer política. La política es superar las contradicciones adjetivas para ir a lo sustantivo”, comentó.
Delgado Arria señaló que, frente a las dificultades vividas en Venezuela —las restricciones económicas, el tema de la luz y los recientes terremotos en La Guaira—, la tarea es deponer las actitudes de confrontación fratricida y construir el país como familia nacional. “Este es el momento de la reconciliación nacional”, afirmó.
La guerra cognitiva en la tragedia de La Guaira
Luis Delgado Arria, doctorante en Creación Intelectual, afirmó que los sismos del 24 de junio en La Guaira hicieron visible, con crudeza, la expresión más perversa de la guerra cognitiva.
“Nosotros acabamos de ver en La Guaira algo que ya veníamos viendo desde antes, pero que aquí fue todavía mucho más evidente: la guerra cognitiva. En un momento en el que la familia nacional tiene un conjunto de seres humanos que murieron, otros que salieron gravemente heridos, entre los cuales hay una gran cantidad de niños y niñas, de jóvenes, muchachas y muchachos, abuelos y abuelas, porque a veces se habla de las personas como si no tuvieran nada que ver conmigo, pero son nuestros hijos, hijas, abuelos, nuestros vecinos, amigos”, declaró.
El docente venezolano evocó las palabras del poeta John Donne: “Siempre que oigas las campanas doblar, nunca te preguntes por quién están doblando las campanas, las campanas siempre doblan por ti”.
En la charla, recordó también los rituales de despedida de su abuela. “Mi abuela siempre, cuando nos despedía, ella pasaba alrededor de 20-30 minutos despidiéndose con un rosario en la mano y haciendo una suerte como de misa de despedida. Eso duraba 20-30 minutos mientras nosotros nos apuntábamos en el carro, todo el muchachero. Ese acto es un acto de despedida sagrada. Cuando en la política se pierde la noción de la sacralidad, se pierde todo”, dijo.
El vicerrector denunció que, durante la emergencia por el doble terremoto, se difundieron narrativas destinadas a re‑victimizar a las víctimas y obstaculizar la labor de rescate. “Es en ese momento donde un conjunto de personas malsanas, en su gran mayoría que están en el exterior, inoculadas de un odio enfermizo, habían sembrado la idea de que aquí en Venezuela venía un tsunami para evitar que fueran rescatadas las víctimas que estaban sepultadas. Difundieron que había un gobierno que estaba vendiendo niños y niñas víctimas de la tragedia, que había una operación para impedir que llegara la ayuda humanitaria; incluso llegaron a decir que el Gobierno se estaba robando la ayuda humanitaria. Atacaron la Gran Misión Vivienda Venezuela al punto de decir que eran casas de anime. Todas esas tesis son terribles. Todas esas operaciones son operaciones perversas, malévolas, mezquinas”, relató.
Delgado Arria advirtió que estas narrativas se sostienen en un aparataje mediático nacional e internacional que amplifica el daño y profundiza la humillación, y busca capitalizar políticamente.
Ante este escenario, el investigador acentuó que el país necesita hacer un punto y aparte para pensarse en una nueva Venezuela construida con la fuerza y la conciencia de todos. “Porque un país dividido es un país que no tiene posibilidades de existencia, que lo que le viene es tragedia. La política no es algo que está al margen de mis decisiones personales, familiares, de grupo o partido; sino que el proyecto de construir el país —como decía Chávez: la patria— es algo que nos debe aunar a todos los venezolanos y las venezolanas, porque la patria son los niños, las niñas, la humanidad toda”, puntualizó.
Señaló que las revoluciones son “grandes terremotos”, porque los pueblos llegan a un punto en el que pareciera que ya no pueden soportar más perversidad. “Yo creo que estamos ante un próximo terremoto mundial, pero un terremoto por las clases humildes y las comunidades de todo el mundo, que saldrían a decir que no pueden seguir sosteniendo a una élite. Estamos frente a una oportunidad histórica de juntarnos los pueblos, de hacer comunidad en los países del Sur global y de crear una nueva vida bonita, digna, hermosa”, aseguró.
Mensaje a la comuna
El vicerrector Luis Delgado Arria declaró que la comuna es un aparecer cotidiano. “La comuna aparece como una recriminación de nuestra madre, nuestra pareja, de nuestros hijos, para que seamos mejores, para que estemos más a la altura de los grandes desafíos. Eso sucede en los trabajos, eso sucede en los proyectos políticos. Nuestros partidos políticos tienen que repensarse, tienen que renacerse, tienen que abrirse a lo nuevo, a lo bonito”, planteó.
Expresó que existe una necesidad de una nueva estética asociada a la reproducción de la vida, de un nuevo impulso hasta juvenil. “Necesitamos esa fuerza de los jóvenes para parir esta nueva patria bonita, y cuando digo la patria no solamente me refiero a la venezolana, sino a la latinoamericana, al Sur global. Parirnos de nuevo, desde una nueva sensibilidad, desde una ética de la vida, donde la ternura sea lo que nos defina”, finalizó.
Caracas, 21 de julio de 2026.- En una conferencia vía telemática dirigida a formadores y formadoras, el vicerrector para la Economía Comunal, Hernán Vargas, presentó este martes la clase “Construcción del Mapa de Conocimientos para la Transformación Comunal”, orientada a fortalecer la creación de nuevas comunidades de conocimientos en los territorios del país, en el marco de la Universidad Nacional de las Comunas (Unacom).
Cabe destacar que con esta actividad se da inicio a un proceso de formación de formadores en los estados del país, para terminar de afinar la puesta en marcha de los programas de formación a partir del mes de septiembre de este año.
Durante su intervención, Vargas señaló que la activación de la Unacom en el territorio comienza con la decisión de los voceros y voceras de organizar la Escuela de Gobierno Popular. “Es decir: es el órgano de formación, de liderazgo, de vocerías comunitarias, que es la piedra fundacional de la universidad en cada comuna”, explicó.
Expuso que, una vez instalada la Escuela de Gobierno Popular, el siguiente paso es la elaboración del Mapa de Conocimientos. “La Comuna postula a la persona que va a estudiar en la universidad. Y una vez que esa persona esté postulada, acuerdan con la comuna los programas de formación que se correspondan con el Mapa de Conocimientos”, detalló.
Hernán Vargas dijo que los estudiantes postulados por la Comuna activan luego su comunidad de conocimiento y comienzan su recorrido universitario. “Inician su recorrido universitario, y el siguiente paso que van a tener es construir un proyecto integrador, ya no como un espacio práctico dentro de la Comuna, sino lo que logra integrar las distintas áreas de conocimiento que vamos a trabajar. Todas esas áreas de conocimiento se deben integrar en torno al trabajo en la comuna, y el instrumento para ello es lo que llamamos proyecto integrador”, precisó.
En tal sentido, el Vicerrector para la Economía Comunal indicó que “esto va a permitir ir organizando el proceso tramo a tramo. Dentro de nuestra universidad vamos a ir avanzando en nuestro proyecto integrador, y en cada cierre de ciclo vamos a ir evaluando, haciendo seguimiento a cómo está avanzando el proyecto integrador, cómo viene desarrollándose la evaluación del proceso formativo de cada uno de nosotros, rindiendo cuentas a la comuna que fue la que nos postuló, que fue con quien acordamos estudiar, que es quien guía nuestro proceso, y sistematizando cada uno de los aprendizajes, la teoría que hemos venido construyendo”.
Hernán Vargas enumeró que el séptimo paso de la ruta formativa de la Unacom es la integración productiva, un proceso que debe comenzar desde el inicio del recorrido universitario. Señaló que “la tarea nuestra como formadores es ir acompañando que cada estudiante, junto con su comuna, vaya definiendo cómo se va a integrar productivamente”, afirmó.
Puntualizó que esa integración puede expresarse en la creación de cooperativas, empresas de propiedad social o unidades de producción familiar, así como en acuerdos con instituciones públicas. “Yo puedo tener distintos tipos de integración productiva, tanto en el campo público como en el campo comunal, y por supuesto también en el sector privado”, indicó.
Hernán Vargas apuntó que el Mapa de Conocimientos debe permitir planificar desde el inicio cómo cada proceso formativo aportará a los objetivos estratégicos de la Unacom. Recordó que, tal como ha insistido el rector Jorge Arreaza, la eficiencia de la institución no se mide por la cantidad de estudiantes o programas, sino por su capacidad de orientar la formación hacia metas concretas del territorio. “No se trata de la cantidad de estudiantes que tiene, sino que todas esas son acciones que permiten tributar a unos objetivos claves, que es avanzar en la producción de alimentos y condiciones materiales de vida en cada Comuna”, aseveró.
El Vicerrector subrayó que estos objetivos estratégicos incluyen que las Comunas sean capaces de generar su propia ciencia, de desarrollar un esquema de autogobierno que les permita planificar cómo producen el conocimiento necesario y que les permita producir y reproducir las condiciones materiales de vida. “Entonces, estos son los objetivos estratégicos de nuestro trabajo día a día, tanto de los compañeros y las compañeras que ya tienen desde el año pasado trabajando en este proceso, como de quienes se están incorporando hoy a este recorrido de la Universidad Nacional de las Comunas”, manifestó.
Caracas, 21 de julio de 2026.- “En la historia de Venezuela siempre han ocurrido sismos. Primero es importante aclarar que sismo y terremoto son prácticamente lo mismo. La gente suele llamar terremoto a aquel movimiento que genera afectación, mientras que sismo se usa para referirse a los eventos que ocurren todos los días sin causar afectación. En ambos casos, emanan de una generación de energía a partir de un movimiento sísmico”.
Esta explicación la dio Víctor Cano, ingeniero geólogo venezolano, durante su participación en el programa radial “En clave comunal”, dedicado a las prácticas culturales y la gestión comunitaria del riesgo sísmico.
El geólogo recordó que el último terremoto que había causado afectación directa en Caracas y La Guaira ocurrió el 29 de julio de 1967, es decir: hace casi seis décadas. Dijo que el evento más cercano antes del doblete sísmico de 2026 fue el sismo de Cariaco ocurrido el 9 de julio de 1997, registrado hace 29 años. Estos largos lapsos, expuso, “hacen que no estemos alerta ante los eventos sísmicos; pero sí tenemos un país que tiene eventos sísmicos”.
Cano señaló que la historia sísmica nacional se remonta al primer sismo documentado en 1530, que afectó a Cumaná, y que desde entonces se han registrado eventos significativos en distintas regiones: Caracas en 1812, nuevamente en 1900, y múltiples localidades a lo largo de los siglos. “Si revisamos la historia, tenemos sismos desde 1530”, afirmó.
Recordó que Venezuela tiene cuatro sistemas de fallas importantes: “San Sebastián, Boconó, El Pilar, que está hacia el oriente, y otro que se llama Oca-Ancón, que está en el occidente, desde el sur y por el centro del estado Falcón”.
¿Por qué La Guaira sufrió mayor afectación?
“Es parte de las investigaciones que se están realizando desde el día uno que sucedió el evento. Una de las razones posiblemente sea la ubicación de los sismos. La ubicación de un sismo cercano a Yaracuy, de un 7.2, y el otro más cercano a La Guaira, el 7.5. Porque en sismología se espera que la mayor afectación a la población y sobre todo a la infraestructura sea cercana al epicentro del sismo. Entonces, si las investigaciones dan que el sismo es más hacia La Guaira, entendemos por qué hay mayores afectaciones hacia esta entidad”, manifestó Víctor Cano.
Sin embargo, aclaró que estas conclusiones forman parte de investigaciones que pueden tomar días, semanas o incluso años para determinar con precisión todos los factores involucrados.
El ingeniero destacó que, además de la cercanía al epicentro, existen fenómenos locales que influyen en la intensidad del daño. Uno de ellos es el efecto de sitio, estudiado en Caracas mediante la microzonificación sísmica. “Y es porque tenemos mayores espesores de sedimentos. Las edificaciones están sobre mayores espesores de sedimentos y esos espesores de sedimentos, que no es roca, generan lo que se llama una amplificación de la onda sísmica y amplifican la señal de la onda. Es como una caja de resonancia de la guitarra: la cuerda vibra, pero es la caja la que amplifica el sonido”, subrayó.
En tal sentido, comentó que, de igual manera, cuando la onda sísmica atraviesa sedimentos, la energía se potencia y genera mayor daño. “En La Guaira se puede explicar para el tema también de Caraballeda. Es un cono aluvial donde reportes preliminares de geofísica previamente hechos identifican que hay espesores de más de 300 metros de sedimentos en estos conos aluviales. Son conos aluviales de millones de años geológicos, que se han ido acumulando estos sedimentos y esto ha generado que tengamos zonas que potencialmente pueden amplificar la señal de un sismo”, destacó.
Víctor Cano señaló que otro factor determinante en la afectación sísmica es el tipo constructivo, pues algunas formas de edificación son más vulnerables que otras ante movimientos telúricos. “Son parte del estudio que se tiene que realizar luego del sismo. De hecho, en este momento se ha creado una comisión presidencial para este sismo de 2026. Una comisión presidencial que tiene que estudiar todas las aristas, las estructuras, la geología, la geotecnia, la geofísica, la geomorfología, la sismología. Todas las áreas relacionadas con el sismo, para poder documentar y efectivamente conocer este”, indicó.
El especialista destacó que este tipo de investigaciones permite documentar y comprender el comportamiento del sismo, lo cual es fundamental para prepararse ante futuros eventos. “Vivimos en un país que tiene una amenaza sísmica, y esa no la podemos eliminar. Lo que sí podemos reducir es nuestra vulnerabilidad. Ser lo menos vulnerables ante esa amenaza”, afirmó.
Cano explicó que la vulnerabilidad sísmica varía según el lugar donde se construya. “Es decir: no es lo mismo edificar en Caraballeda que en Carayaca, aun cuando ambas zonas pertenecen al estado La Guaira. Tampoco es igual construir en Altamira que en Caricuao, en Caracas”, comentó.
Además de los aspectos técnicos, Víctor Cano recalcó la importancia de disminuir la vulnerabilidad en la comunidad. “Es importantísima la comuna en eso. La comuna debe organizarse para ser lo menos vulnerable posible ante una amenaza sísmica”, apuntó.
Doblete sísmico
El geólogo explicó que, aunque la humanidad comenzó a medir sismos con tecnología alrededor del año 1900, Venezuela no tenía registro de un doblete sísmico como el ocurrido en 2026. “Para Venezuela no se había registrado por instrumentos un doblete sísmico, o sea, dos sismos en dos sistemas de falla y con un corto periodo de tiempo entre uno y el otro”, señaló.
Víctor Cano indicó que, si bien no existían antecedentes instrumentales, escritos de ese momento sí ofrecen pistas: “Uno de ellos que destaca es el doblete sísmico de 1812; por escritos, se puede interpretar que este sismo al menos tuvo dos epicentros: uno en Yaracuy y otro en La Guaira”, relató.
Añadió que el doble terremoto de 2026, con 39 segundos de diferencia entre ambos eventos, es coherente con la mecánica de las fallas transcurrentes venezolanas. “Una falla puede disparar que se genere el sismo en la otra falla. Es como cuando pones los dominós, uno tras el otro; genera el movimiento en un punto, y los dominós van empujando y empiezan a caerse las fichas una tras otra. Es decir: el primer sismo de 7.2 hizo que, en el otro extremo, en el otro sistema de falla, también se generara el 7.5, porque estaba ahí como la energía retenida, hizo que esa energía se liberara”, resaltó.
Aprendizajes luego del doblete sísmico
Víctor Cano señaló que uno de los aprendizajes fundamentales del doblete sísmico de 2026 es la necesidad de revisar y actualizar las normas sismorresistentes de construcción. “Aquí va a haber muchos estudios porque sucedieron dos sismos con una diferencia solamente de 39 segundos, donde las estructuras fueron sometidas a unas energías, a unas aceleraciones que, en principio, no se han visto en ningún otro lugar del planeta”, comentó.
El ingeniero geólogo destacó que el país debe asumir un cambio profundo en su cultura sísmica. “Quiero resaltar que tenemos que tener un cambio en nuestra cultura, como comunidad, como pueblo, y sobre todo como organización hacia las comunas, que tenemos que internalizar que somos un país con una amenaza sísmica y que en nuestro país se generan sismos, sismos capaces de producirse dobles, con magnitudes mayores a 7, que son sismos con energía importantísima”, sostuvo.
Cambios geológicos
Víctor Cano, quien posee un magíster en Geoamenazas, explicó que los sismos del 24 de junio de 2026 produjeron cambios en la geología venezolana. “El primer cambio es que nos movimos; Venezuela está en dos placas: la placa del Caribe y la placa suramericana. La placa del Caribe, que está al norte, se mueve hacia el oriente y la placa suramericana se mueve hacia el occidente. Y hay estudios que muestran deformaciones instantáneas hasta de 40 centímetros de movimiento de ambas placas”, relató.
Indicó que también se registraron procesos de licuación de suelos, fenómeno que obliga a revisar las condiciones de construcción en determinadas zonas. “Hay sitios donde no se puede construir o hay que construirlos de una manera adecuada porque son suelos con potencial de ser licuados al momento de un evento sísmico”, afirmó. Estos cambios, añadió, deben ser considerados en futuras evaluaciones de riesgo y planificación territorial.
El investigador señaló que los patrones de sismicidad también han cambiado tras el doblete sísmico. “Hemos tenido mucha sismicidad entre Yaracuy y Carabobo, en la región central, pero ya empezamos a tener algunos sismos en occidente. Hemos tenido sismos de alguna relevancia cercanos a magnitud cinco, cuatro para el oriente del país. Y podemos tener algunos sismos importantes para el occidente, hacia los estados andinos. Es decir: esto va a continuar progresivamente. El ajuste de todos los sistemas de falla después de estos eventos sísmicos seguirá desarrollándose. Esto puede continuar por meses, e incluso por años, porque las placas tectónicas tienen que irse ajustando a la nueva posición”, reiteró.
Mapas de riesgo y organización comunal
Daniel Moreno, quien también participó en esta edición del programa “En clave comunal”, explicó que, además del impacto psicológico que generan los sismos en la población cercana al epicentro, estos eventos pueden desencadenar riesgos asociados que deben ser comprendidos y gestionados desde las comunidades.
Señaló que es indispensable conocer la realidad sísmica del país y, al mismo tiempo, el mapa de riesgos de cada territorio donde las personas hacen vida. “Un sismo perfectamente puede generar un deslizamiento de tierra, que puede afectar una carretera, una escuela o un caserío”, afirmó.
El geógrafo egresado de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador (UPEL) Caracas advirtió que, si un sismo coincide con un período de lluvias intensas, puede producirse el represamiento de quebradas, seguido de una liberación súbita del agua que genere riadas capaces de afectar poblaciones o zonas productivas.
Recordó que Venezuela posee más de 2000 kilómetros de costa, y aunque la falla de San Sebastián no suele generar tsunamis, existen otras áreas del Caribe que sí podrían producirlos. En este sentido, comentó que desde 2011 se realizan ejercicios de desalojo por alarma de tsunami en las costas venezolanas, incluyendo el más reciente, efectuado en marzo en comunidades del estado La Guaira.
Moreno destacó que las comunas deben conocer los riesgos latentes de su territorio. “Cuáles son aquellos que pueden ser disparados por un evento como este, y tener su plan de acción familiar, colectivo y comunal, para reducir esas vulnerabilidades”, sugirió.
Por su parte, Víctor Cano destacó que la gestión comunitaria del riesgo sísmico debe asumirse desde una perspectiva integral basada en tres momentos: antes, durante y después del evento. “El antes es que tengamos conocimiento pleno de todas las amenazas a las que podemos estar sometidos, sísmicas, hidráulicas, por inundaciones, por crecidas de ríos, por geotecnia, o sea, deslizamientos, movimientos en masa. Conocer nuestro territorio es importantísimo, donde nuestra comuna se desarrolla, de manera tal que si yo sé que tengo un sitio que es muy propenso a generar deslizamientos, no voy a construir una casa comunal ahí, un colegio o una vivienda”, señaló.
El ingeniero geólogo recordó que la amenaza sísmica varía según la región, por lo que cada comuna debe conocer su nivel de exposición. “No es la misma amenaza sísmica de una comuna que haga vida en Ciudad Bolívar a una comuna que haga vida en Cumaná. Son dos amenazas sísmicas totalmente diferentes. La de Cumaná es alta o más alta, y la de Ciudad Bolívar es baja o muy baja”, detalló.
Durante un evento sísmico, Cano señaló que la comuna tiene un rol protagónico en la protección de las personas más vulnerables. “Saber cuáles son las personas más vulnerables ante un evento sísmico. Es decir: no es lo mismo una persona de 80 años o 70 años que tenga problemas de movilidad, que pueda salir de su casa luego de un evento sísmico y protegerse, refugiarse. Tenemos que conocer nuestra comuna y saber cómo apoyar a estas personas en caso de un evento sísmico”, acotó.
Manifestó que las comunas deben participar en la evaluación de las edificaciones, aplicando el sistema de semáforo: verde para estructuras seguras, amarillo para aquellas que requieren reparaciones y rojo para edificaciones que no pueden ser habitadas debido a su alta vulnerabilidad ante réplicas.
Después de un evento sísmico, Cano afirmó que la comuna debe realizar un reaprendizaje colectivo. “Es un reaprendizaje de las cosas que no hicimos bien o que no se tomaron en consideración, para que cuando suceda el próximo evento sísmico, seamos más fuertes y seamos menos vulnerables ante esa amenaza”, puntualizó.
La escuela como motor de la cultura preventiva
Daniel Moreno, quien posee un posgrado en Gerencia de Redes de Unidades de Información con énfasis en las geociencias, destacó que la escuela cumple un papel central en la organización territorial para la gestión del riesgo, especialmente en contextos sísmicos. “Lo primero es que la escuela, como órgano de organización territorial, debe tener un plan de emergencia, que incluya varias amenazas como incendios, sismos, derrumbes, inundaciones y otros eventos”, destacó.
Explicó que la comunidad educativa debe identificar previamente su lugar de encuentro seguro. “Un lugar de encuentro que es un sitio despejado de elementos que puedan caer: edificios, árboles, tendido eléctrico. Y tener también luego una actuación de cómo van a administrar el estrés de la emergencia atendiendo a los niños. Cómo sería el método de que los padres retiren a sus niños al colegio”, resaltó.
El investigador acentuó que la escuela no solo protege a los estudiantes, sino que también multiplica la cultura de prevención hacia los hogares. “Si la escuela, como espacio en el que habita la mayor cantidad de días y de horas del día, lo más valioso que tiene una nación, que es su juventud, sus infantes, es importante que esté preparada. La comunidad escolar debe promover que los niños y las niñas estimulen un plan de emergencia en su casa también, para que sus padres, sus hermanos, sus abuelos, sus tíos tengan un plan de emergencia. Porque, así como el sismo puede ocurrir en horario escolar, también puede ocurrir de noche”, sostuvo.
Desafíos de las ingenierías
Víctor Cano, director técnico del Instituto de Ingeniería para Investigación y Desarrollo Tecnológico, expuso que los retos que enfrenta la ingeniería venezolana tras los sismos del 24 de junio de 2026 no son fáciles.
Explicó que, aunque han pasado pocos días, seguirán apareciendo datos provenientes de videos, testimonios, inspecciones de campo y análisis estructurales. “Analizar los materiales que se usaron para ese edificio, cómo se construyó el edificio, cuáles fueron las buenas prácticas que se hicieron o cuáles fueron las malas prácticas que se hicieron en un edificio. Todas esas preguntas van a servir para la ingeniería, para mejorar en cómo construir, en cómo diseñar espacios para el hábitat”, opinó el experto.
El ingeniero geólogo indicó que la experiencia del 24 de junio podría llevar a revisar la cultura constructiva del país. “A lo mejor tenemos que cambiar nuestra cultura del modernismo y usar menos cabillas, concreto, y utilizar algunos otros materiales alternativos como madera, plástico, cosas que nos puedan ayudar a reducir el peso de nuestras edificaciones. Se abre un abanico de cosas que están por el desarrollo de hacer un hábitat lo menos vulnerable ante las amenazas a las que estamos sometidos”, ilustró.
Cano recordó que Venezuela no enfrenta amenazas como volcanes o huracanes, pero sí una amenaza sísmica latente, por lo que todas las ramas de la ingeniería —civil, geológica, estructural, geotecnia y otras— deberán buscar soluciones que disminuyan la vulnerabilidad del entorno construido.
Un mundo vivo
Daniel Moreno, quien actualmente dirige el Centro de Geomática del Instituto de Ingeniería, expresó que uno de los aprendizajes fundamentales tras los sismos del 24 de junio es comprender que “vivimos en un planeta vivo, tan vivo como los seres humanos, las plantas y la fauna”.
“Tenemos que tener un aprendizaje doble, porque la naturaleza nos hizo el énfasis y nos subrayó con este doblete sísmico que el 90 % de la población venezolana vive, trabaja, estudia y hace comuna sobre un territorio sísmico”, remarcó.
Renacer en cultura preventiva
Daniel Moreno dijo que Venezuela ha tenido iniciativas importantes para fortalecer la cultura preventiva, como la declaración del 26 de marzo como Día Nacional de la Prevención Sísmica en el sector educativo, establecida en 2008 por el Ministerio de Educación. “Esa fecha era magnífica porque no era temporada de vacaciones, y en todas las escuelas se tenía que realizar un plan de emergencia y un simulacro de desalojo. Eso hay que retomarlo”, planteó.
El experto insistió en que la cultura preventiva debe extenderse más allá de las escuelas hacia los lugares de trabajo y los hogares, integrándose como parte de la vida cotidiana.
Llamó a las comunas venezolanas a aprovechar el momento histórico que ha abierto el doblete sísmico y las réplicas posteriores para fortalecer la cultura de prevención.
“Ya todos sabemos reconocer cuando ocurre un evento sísmico, ya detectamos cuáles son los lugares más seguros o menos seguros de nuestra casa, de nuestros trabajos, de las escuelas, cuáles son los lugares más seguros y menos seguros si estás en la calle. Todo esto tiene que procesarse comunalmente para tener un sistema cultural de alerta, para saber qué hacer antes, durante y después de cualquier evento natural que está ahí latente en nuestro territorio”, declaró.
Insistió en que Venezuela está entrando en una etapa de transformación: “Somos un país que va a renacer en conciencia, en conocimiento, en cultura de la prevención. ¡Vamos a renacer!”.
Caracas, 7 de julio de 2026.- “El fenómeno telúrico ocurrido el 24 de junio en Venezuela debe asumirse como una oportunidad para crear una metodología de abordaje a nuestra gente y a nuestras comunidades; una metodología propia, nuestra, venezolana”.
Estas fueron las palabras de Róger Garcés, psicólogo clínico venezolano, durante su participación en el programa “En clave comunal”, en el que se abordaron las claves psicocomunitarias para la reconstrucción de la cotidianidad, desde las bases populares, tras el doblete sísmico en Venezuela.
El psicólogo describió una serie de principios que deberían orientar ese enfoque, y el primero de ellos es la “impermanencia”, entendida como la conciencia de que “todo es impermanente, nada permanece”. Para Garcés, este principio es esencial para desmontar la idea de que las experiencias dolorosas perduran indefinidamente: “Ni las cosas malas ni las cosas buenas van a perdurar en el tiempo”.
El doblete sísmico, afirmó, obliga a dirigir la mirada hacia otros valores no materiales y hacia formas de relación más profundas entre las personas. “Por ejemplo, el principio de la interdependencia. Entender que nosotros vivimos en interdependencia, vivimos vinculados. Nosotros no somos seres aislados y, por tanto, la resolución de nuestros problemas cae en nuestros hombros. Mucha gente tiene la idea de que ante una situación traumática como esta va a venir una ayuda de afuera y nos va a solucionar todos los problemas, y no es verdad. La solución la vamos a encontrar entre todos nosotros en un accionar colectivo”, explicó.
Garcés presentó también el principio de la sociedad hipercastigada. Expuso que «Venezuela tiene más de once años siendo castigada inmisericordemente con ‘sanciones’, atentados al sistema eléctrico, apagones, falta de gasolina y un dólar disparado”, atestiguó. En este contexto, el sismo se suma a una acumulación de daños que impacta la salud mental colectiva. Por eso propone el concepto de hipercastigo, una condición que “se parece mucho al estrés postraumático” y que debe ser considerada en cualquier metodología de acompañamiento psicológico y comunitario.
Evaluación clínica del impacto emocional tras el doblete sísmico
La psicóloga clínica Ovilia Suárez expresó que, cuando una persona, una familia o una comunidad se enfrenta a una catástrofe de gran magnitud como la del 24 de junio, se configura lo que en psicología se denomina trauma. “¿Por qué trauma? Porque es una situación que supera todo tipo de control, de cualquier habilidad para poder enfrentar una situación como esta. Cuando nos referimos a una situación como esa, tan grande, nosotros podemos estar hablando ya de lo que significa un trauma. Ese trauma por la intensidad y por el momento como se vive, estamos hablando de un trauma agudo o lo que también llaman ‘shock’ o ‘estrés agudo’”, manifestó.
Detalló que este impacto activa el sistema nervioso en estado de alerta y genera una serie de manifestaciones. “Hay una cantidad de manifestaciones emocionales; cuando digo emocionales, literalmente emociones, sentimientos, cognitivas, también que tienen que ver con pensamientos, con manera de interpretar la realidad y también conductuales, que van a dirigir todo lo que es el ser humano, porque el sistema nervioso en principio se pone en estado de alerta. Frente a un impacto tan grande como el que vivimos el 24 de junio, la respuesta de defensa, de sobrevivencia, de poder protegernos y salvaguardar la vida, es de defensa. ¿Cómo nos defendemos? Nos defendemos de la manera en que estoy diciendo; es decir: nos defendemos precisamente a través de las emociones y de las respuestas que el sistema límbico, el sistema más primitivo. Allí no solo vamos a tener emociones que van y vienen, la tristeza, la rabia, la frustración, la ira la impotencia, sino que también vamos a tener manifestaciones, digamos, corporales. Esas manifestaciones corporales pueden ser taquicardia, sudoración, temblores; vamos a poder sentir más frío de lo normal. Y todas estas cosas van a tener un impacto en nuestra cotidianidad como respuesta a este sistema nervioso”, reseñó.
En tal sentido, Ovilia Suárez agregó que una de las alteraciones más frecuentes es el cambio en el patrón del sueño. Suárez explicó que, en condiciones normales, el sistema parasimpático permite el descanso, pero tras un impacto traumático predomina el sistema de alarma, lo que dificulta dormir con regularidad. Aclaró que estas respuestas son normales y que, con el paso del tiempo, la mayoría de las personas tienden a regularse nuevamente, aunque la duración del proceso depende del nivel de afectación vivido.
La psicóloga venezolana destacó que no todas las personas experimentan el trauma de la misma manera. “No es lo mismo una persona que vio todo esto por las redes sociales [digitales], porque vive, digamos, en el estado Zulia, a los que vivimos y sentimos el temblor o a los que perdimos, digamos, la seguridad y la protección de nuestra casa, cuando nuestra casa sufrió un daño en su infraestructura y no podemos volver a habitarla, incluso a aquellos que la pierden totalmente y a los que pierden, además, seres queridos. Es decir: allí vamos a encontrar manifestaciones de otro tipo por un tiempo mayor”, puntualizó.
Razón y emoción como claves para procesar el miedo colectivo
Róger Garcés, cursante del doctorado en Estudios Nuestroamericanos, afirmó que, frente a un cuadro de conmoción como el que vive el país tras el doblete sísmico —y considerando además el historial de una sociedad hipercastigada— es necesario combinar razón y emoción.
“Se nos ha hecho creer que somos solamente razón. Platón decía que donde reina la razón desaparece la emoción. Pero no es verdad. Son dos fundamentos que están intrínsecamente relacionados, la razón y la emoción. De tal manera que a partir de la razón podemos entender nuestra emoción, pero también a partir de nuestra emoción podemos darle valor a la razón”, argumentó.
Garcés explicó que el miedo es una reacción extendida en la población y que debe ser validado como una respuesta normal. “Por ejemplo, tenemos miedo, sí, tenemos mucho miedo. Todos tenemos miedo. Entonces tenemos que validar nuestro miedo. Entender, como decía Ovilia, que no es patológico, que son reacciones absolutamente normales y que una de las maneras como podemos empezar a manejar nuestro miedo es hablándolo en una condición de interdependencia y de interrelación, en una condición de vínculo social en la comuna, en nuestros consejos comunales, en nuestras organizaciones populares, en nuestras familias. Hablar de lo que tenemos en el corazón. Hay que hablarlo, hablarlo, hablarlo mucho. Nosotros tenemos una mala conseja de que estamos contando problemas. Tenemos miedo porque vemos que la gente no habla de eso. ¡Cómo que no habla de eso! Tienen que hablarlo”, apuntó.
El psicólogo destacó que esta práctica forma parte de los primeros auxilios psicológicos, y añadió que, además de hablar, es necesario llorar. “Yo trabajo en mi grupo con estas técnicas, primero hablarlo, hablarlo mucho, cuantas veces sea necesario, y luego llorarlo, llorarlo. Pero como decía el poeta argentino Oliverio Girondo: “Llorarlo todo, pero llorarlo bien”. Nosotros lloramos muy mal. ¿Qué significa que lloramos muy mal? Lloramos trancados, trancando el llanto. No, así no podemos llorar, tenemos que llorar por fuera. Como dicen, a ‘mocos sueltos’. Y la otra cosa que lloramos muy mal es que lloramos en soledad. El llanto que se hace en soledad es un llanto que se re-edita una y otra vez. El verdadero llanto sanador es aquel que se hace ante una persona a quien tú le cuentas tus cosas. Es aquel que te vincula ante una persona en la dimensión de amor”, expresó.
Memorias traumáticas
Ovilia Suárez, psicóloga clínica con maestría en Psicología del Desarrollo Humano, resaltó “que la sociedad venezolana ha crecido, ha madurado, se ha desarrollado fuertemente en todos estos años. Es una sociedad que todo lo que se ha construido durante todo este tiempo ha permitido que una sociedad emerja en lo cotidiano, con una visión de futuro y principalmente en las situaciones emergentes sobrevenidas. Nosotros en Venezuela desde el año 1999 empezamos a crear una sociedad diferente, un país diferente. Y esa propuesta, ese sueño, esa sociedad distinta ha tenido siempre como un ataque permanente. Ese ataque permanente, además de ser como hipercastigada, también ha permitido la alternativa de una construcción diferente desde el punto de vista social y desde el punto de vista de los vínculos. Y yo creo que eso hay que fortalecerlo”, expuso.
Suárez explicó que el doble terremoto del 24 de junio tuvo una magnitud especialmente compleja porque reactivó memorias profundas en territorios como La Guaira, uno de los estados más golpeados históricamente, marcado por la tragedia de Vargas de 1999. Señaló que quienes vivieron aquella tragedia enfrentan hoy una reactivación emocional intensa: “El niño del año 1999 es el adulto de 2026. Es decir: ha enfrentado dos grandes tragedias, dos grandes catástrofes en su desarrollo humano y eso además tiene un impacto psicosocial importante”.
La psicóloga indicó que cada persona se ajustará de manera distinta según su experiencia. “Cada uno va a tener que, desde el punto de vista personal, irse ajustando de acuerdo con todo este impacto, igual que desde el punto de vista familiar, desde el punto de vista psicosocial o desde el punto de vista comunitario, pues aquí vamos a encontrar muchísimas situaciones mucho más complejas que las vividas anteriormente”, apuntó.
Por ello, insistió en aplicar los principios de los primeros auxilios psicológicos también en el ámbito social. “Lo primero es que la persona se sienta segura. Y cuando hablo de seguridad, estoy hablando no solamente de la seguridad mínima, elemental, física; sino también de una seguridad emocional, una seguridad cognitiva, una seguridad en el entorno. La segunda es la calma, pero la calma no se impone. Por eso es que, si tenemos ganas de llorar, lloramos. Si hay niños o personas con irritación, pues se suelta la irritación y después, de alguna manera, contenemos, apoyamos, acompañamos. Es decir: estamos ahí presentes en todo ese proceso”, subrayó.
Ovilia Suárez destacó que, tras un desastre de gran magnitud, la conexión es fundamental. “Es importantísima porque ante estos desastres tendemos un poco a desconectarnos. A desconectarnos de todo lo que tiene que ver con nuestras personas cercanas y nuestros entornos, nuestros vínculos. Entonces, allí hay que ayudar en el proceso, en el proceso de reconexión, en el proceso de duelo, que eso es otra cosa de la que debemos hablar, los duelos. Hay que ver la autoeficacia que tenemos nosotros en la comunidad, la autoeficacia que tenemos a nivel social y la autoeficacia que tenemos a nivel de un gobierno que desde el año 1999 se ha mostrado humano”, expuso.
Otro de los elementos centrales que mencionó fue la esperanza. “Las personas que tienen esperanza, los países que tienen esperanza se recuperan con mucha mayor eficiencia y de una manera mucho más firme, más estable, que aquellos que no la tienen. La esperanza es parte, yo creo, de lo que nos define como venezolanas y venezolanos, y es la resistencia social, la resistencia popular. Es decir: pese a la sociedad hipercastigada, nosotros también tenemos una resistencia contundente ante eso y una capacidad de respuesta comunitaria y colectiva”, aseveró.
Indicó que la reconstrucción será un proceso por etapas. “Y yo creo que hay que subrayarlo, porque no hay tiempo definido; es decir: que no podemos decir en tanto tiempo esto va a pasar. Eso va a depender de muchos factores, pero sabemos que tenemos un Gobierno, un Estado, un poder popular, digamos, conectado, consolidado, para nosotros poder alcanzar aquello que nosotros requerimos para poder sentir seguros, conectados y confiados de que todo esto lo vamos a poder reconstruir”, precisó.
Manifestó que aceptar lo que se está viviendo implica poder expresar las emociones con otro. “Aceptar lo que estamos viviendo significa que tú puedas expresar lo que tienes con el otro. Y esa escucha, que también son principios de las ayudas psicológicas, el observar, el escuchar y el conectar, escuchar al otro sin ser invasivo, sin invalidar lo que siente, porque es que a veces decimos por buena gente: “No te pongas así, estás vivo”. Eso significa que estamos invalidando lo que la persona está sintiendo. Y todo lo que podamos sentir es normal. Y cada uno de acuerdo con sus circunstancias; cada quien hace lo que puede”, recalcó.
Para dar una idea de la proporcionalidad del dolor, Suárez explicó que “el niño que llora desconsoladamente porque perdió sus juguetes y además los necesita para poder dormir tranquilo; ese dolor que tiene ese niño no es menor a como lo puede vivir una persona que ha perdido su casa completa. Es más o menos proporcional, porque depende de muchos factores este dolor”, refirió.
Flechas en flores
A criterio de Róger Garcés, uno de los desafíos más complejos tras el doblete sísmico es la sobrecarga de información que circula en medios hegemónicos y redes sociales digitales. “No podemos desligar el papel de las redes sociales [digitales] de la generación de angustia. Me parece perversa la utilización de este momento tan doloroso, tan frágil para el pueblo venezolano, que un sector de la extrema derecha esté tratando de generar angustia a través de las redes sociales [digitales], creando videos de que a la gente se le va a caer el apartamento porque están hechos de cartón, de que no quieren entregar los insumos de la ayuda humanitaria que viene de otros países, que están violando a los niños en los refugios. Insisto: eso me parece perverso y eso es el consumo de mucha gente que cree que la información la va a tener a través de las redes sociales [digitales]. Hay que tener claro algo: todo lo que salga en las redes tiene una direccionalidad, eso es una regla fundamental; uno tiene que identificar cuándo una cosa que salga en las redes [digitales] le va a hacer bien, cuándo es bueno y cuándo es malo. Si usted cuando ve el video siente una angustia en el pecho, una incomodidad, déjeme decirle que hay alguien que está buscando que usted sienta eso; entonces ese alguien no es su amigo, ese alguien es su enemigo”, alegó.
Indicó que, por el contrario, los mensajes que transmiten paz contribuyen en la dimensión del amor. “Si usted siente paz, sosiego y ganas de trabajar, en la dimensión de la esperanza, entonces ese mensaje es para la construcción de la sociedad en la dimensión del amor. Ese mensaje sí es bueno. Porque lamentablemente hay gente que está utilizando las redes sociales [digitales] para la desestabilización; hay una dimensión donde nosotros podemos empezar a cultivar nuestra acción y que sea justamente la acción la que nos garantice nuestra paz, que es el trabajo comunitario”, reflexionó.
Garcés afirmó que la salida no está en la acción individualista ni en la soledad. “Mucha gente o algunas personas desarrollan una iniciativa individualista en soledad, porque creen que va a solucionar su problema, y no es verdad. Hay un axioma dentro de la espiritualidad que dice que no hay salvación individual. Entonces, tenemos que necesariamente empezar a desarrollar habilidades para relacionarnos con el otro, habilidades como aprender a hablar, aprender a escuchar, aprender a tolerar, aprender a relacionarnos con el otro, ser objetivo, desarrollar lo que se llama presión y soledad, pero son un montón de cosas que sabemos que hasta ahorita no hemos desarrollado. Capacidad de organizar una idea, una reunión y poder ponernos de acuerdo, son muchas cosas”, aseguró.
El psicólogo sostuvo que, aunque el momento es difícil, también puede convertirse en una oportunidad de avanzar. “Yo siento que este momento en particular, este doble terremoto terrible, nos puede ayudar, no todo es malo. Nosotros podemos convertir flechas en flores y podemos convertir el veneno en medicina, de tal manera que de todo lo que nos pase podemos notarle algo positivo. Y si ese doblete sísmico nos da la posibilidad de crecer como pueblo, de ser un pueblo más maduro, menos dependiente de las redes sociales [digitales] y más conectado directamente cara a cara con el otro en la organización y en la acción comunitaria, entonces estaremos convirtiendo flechas en flores y convirtiendo el veneno en medicina”, enunció.
La esperanza se construye en colectivo
Ovilia Suárez advirtió que, en el contexto posterior al doble sismo del 24 de junio, la guerra cognitiva se ha convertido en un factor para manipular la fragilidad emocional de la población. “Es superimportante que nosotros entendamos que la construcción de esta sociedad que intentamos, contra viento y marea, tiene un detractor profundamente fuerte en la guerra cognitiva desatada en este momento. ¿Qué significa? Significa que se está utilizando, se está aprovechando la vulnerabilidad de un pueblo para incrementar la duda y generar un estado o una conmoción que termine derrocando o imponiendo un Gobierno diferente. Yo creo allí que es importante que nosotros, en algún momento, sobre todo los menos afectados, podamos llevar un análisis profundo de esto. ¿Por qué? Porque lo que está a la vista no necesita anteojos y frente a que la persona que es auxiliada, o todos que somos de alguna manera auxiliados, entendamos que eso existe y podamos llegar a creer que eso es verdad porque nos están dando la mano, comienza una campaña muy fuerte, muy miserable, un esfuerzo extraordinario para que esas flechas jamás sean flores, sino que más bien sean flechas que nos destruyen”, declaró.
Suárez describió cómo esta dinámica se expresó en La Guaira durante la emergencia: “¡Salgan todos de La Guaira, hay una alerta de tsunami, corran a la montaña!’. Imagínate tú lo que eso significa, en una devastación absoluta de todos tus recursos. Que te digan “ves que no llega nadie”, y es que no es que llegue nadie, sino que todos están en la autopista tratando de llegar por la gran cantidad de vehículos, pero que, además, cuando empiezan a llegar las personas o todas las autoridades a ayudarte, todos gritan “hay un tsunami, corran”, y otra vez es la sensación de abandono, de desprotección, de inseguridad que te acaba de dejar los terremotos. Eso, desde el punto de vista psicosocial, y no es solamente psicosocial, eso es importante”, describió.
La psicóloga explicó que el objetivo de esta guerra cognitiva es aumentar la duda hasta el punto de desconfiar de quienes ayudan. “Yo creo que quienes hacen eso saben perfectamente todos los avances en las neurociencias y en la ciencia de la conducta, y saben lo que pasa en el organismo para que actúe de una manera determinada. Eso se hace y se utiliza en las redes sociales [digitales] con la inteligencia artificial también para afectar directamente la estabilidad, la tranquilidad, incluso lo que también nos ha caracterizado como personas, que es la parte racional y social. Entonces, al generar y aumentar la duda, te vas a desconfiar de todo el que se te acerca a ayudar”, manifestó.
Además, dijo que la sobresaturación de información y de imágenes de La Guaira reactivan el dolor. “No son imágenes de esperanza, no son imágenes del esfuerzo que se está haciendo para organizarlo. No, son imágenes que te van a conectar con lo que no quieren que te conectes. Por ejemplo, al principio, todos los videos de rescate generalmente eran por personas o familiares. No había en las redes [sociales digitales] ningún video que mostrara al Estado trabajando. Eso acompañado de que el Estado no se había movido. La duda psicosocial es muy fuerte porque tú confías en ti; un poco lo que está diciendo Róger Garcés: están fortaleciendo la soledad. Es decir: de esto salgo yo solo. Y no estamos hablando de la interdependencia. Cuando hablamos de interdependencia y de vincularnos con el otro, estamos hablando del amor, de la solidaridad, de la compasión, de la empatía y de otras cosas que se construyen en colectivo, como la esperanza. La esperanza se construye en colectivo”, expuso.
Técnica para manejar el miedo
Róger Garcés expresó que uno de los temores más extendidos en la población tras el doblete sísmico es el miedo. “Una de las cosas que viene atormentándonos a todos los venezolanos en la noche es el miedo. Sentimos un trueno y creemos que está temblando. Sentimos que alguien está roncando y sentimos que está temblando otra vez”, comentó.
El psicólogo compartió una técnica de la psicología budista, conocida como Tonglen, que puede ayudar a manejar ese miedo. “Háganla esta misma noche para que ustedes vean cómo la cosa les va a cambiar. Lo primero que hay que hacer es reconocer el dolor que uno tiene. Uno tiene dolor, llámese tristeza, miedo, pánico… llámese como se llame. Uno pone el nombre que uno quiere. Yo puedo decir: “Yo tengo miedo”. Ah, muy bien, yo tengo miedo. Primero, validar eso. Pero la técnica viene aquí. Usted se va a imaginar a una persona que tiene un miedo como el que usted tiene. Puede ser su esposa, puede ser su marido, puede ser su hermana, puede ser quien sea. O si no tiene nadie que tenga un miedo como usted tiene, usted lo inventa. No importa, lo importante es que haga el ejercicio de imaginación. Usted se imagina que está frente a esa persona que tiene un miedo como el que usted tiene. Va a servirse de la respiración y cuando inspire, cuando agarre aire, usted se imagina que está absorbiendo el dolor o el miedo de la otra persona. En forma de un humo negro, aceitoso, lo absorbe. Y cuando expire, cuando saque el aire, le va a mandar a la otra persona una luz blanca de felicidad y protección”, describió.
Garcés indicó que este proceso debe repetirse tres veces, imaginando que el alma funciona como “una fábrica alquímica” capaz de transformar el dolor en luz protectora. Afirmó que la técnica es “tremendamente efectiva”. Citó a Buda para reforzar la idea de que la eficacia del ejercicio debe comprobarse en la práctica: “No crean mis palabras porque yo lo digo; háganlo y compruébenlo”.
Regulación emocional
La psicóloga Ovilia Suárez indicó que, tras un evento traumático como el doble terremoto, se han difundido diversas técnicas para regular el miedo, la tristeza y la angustia, “emociones que van a estar presentes un tiempo. En un autoexamen que hacemos cada uno. ¿Cómo nos sentimos? Decimos, ¿cómo estaba yo el 25 o el 24 en la noche, en la escala del 0 al 10? ¿Y cómo estamos ahorita? Cuando eso se mantiene en la misma intensidad. Cuando eso, además, no permite ni siquiera que hagas cualquier ejercicio de los que pueden recomendar cualquier profesional o cualquier persona que maneje, digamos, estas técnicas, cuando no puedes cuidarte a ti mismo ni a los demás, ahí debes buscar ayuda. Y eso es muy importante. Cuando, además, lo que sientes puede atentar contra tu propia vida o la vida de los familiares, pues también tienes que buscar ayuda”, enfatizó.
La psicóloga destacó que esta situación puede convertirse en un reto social que fortalezca la organización y la solidaridad, tal como ocurrió cuando el Gobierno abrió las puertas a pueblos, instituciones y países que ofrecieron apoyo, y cuando voluntarios y servidores públicos participaron en las labores de rescate. “Bueno, de la misma manera, nosotros también tenemos que saber que esto va a requerir una ayuda de todos nosotros, de la parte educativa, por supuesto, porque nosotros no tenemos una cultura sísmica y eso hay que también decirlo. Es decir: hemos insistido, las personas que tienen de 65 años hacia abajo no han vivido un terremoto en Venezuela y eso no queda en la cultura ni en la memoria individual. Entonces, a partir del 2026 va a aparecer en la memoria lo que se vivió en Venezuela, en Caracas, en La Guaira, en el 2026”, declaró.
En conversa con Nerliny Carucí, periodista y moderadora del programa “En clave comunal”, Ovilia Suárez explicó que una cultura sísmica no se limita a normas de construcción o infraestructura, “sino también a lo que tiene que ver con cómo ayudarnos y ayudar al otro, y cómo recuperarnos. Frente a eso, me parece que, como decíamos antes, la venezolana y el venezolano tenemos maestría, decimos nosotros, tenemos doctorado, hemos pasado por situaciones muy, muy, muy complejas”, recordó.
La experta señaló que, incluso en medio de la vulnerabilidad, siempre aparece la solidaridad. “Hay uno que se quiere aprovechar, pero hay cien que quieren ayudar. La mayoría quiere ayudar, la mayoría es amorosa, la mayoría es noble. Los que no lo son, yo creo que se encargará la propia vida, la propia sociedad, y los que tienen sus creencias en ideologías religiosas, pues verán cómo lo resuelve cada una de sus religiones. Pero tenemos el temple. Solo que esta vulnerabilidad es donde nosotros más necesitamos blindar lo que somos. Para que justamente el que quiera aprovecharse no se cuele por esa grieta y destruya lo que, con tanto esfuerzo, tanto amor se ha construido”, expresó.
El pueblo que comunica
Sobre el papel de la comunicación en estos momentos, Róger Garcés recordó una instrucción, “una enseñanza que nos ha dado el presidente Nicolás Maduro acerca de la comunicación con cuatro ideas fundamentales, que son las calles, redes, medios, paredes y radio bemba. Porque las paredes también hablan, porque en verdad los medios hay que utilizarlos, pero el contacto directo con la persona hay que usarlo”, explicó.
El especialista destacó que los medios deben utilizarse, pero que el cara a cara con las personas es indispensable, especialmente en momentos de conmoción social. “Nosotros tenemos la tendencia a ignorar que somos comunicadores simplemente por el hecho de pertenecer a una sociedad y a una comunidad, y ahí estamos comunicando cosas. Asumir nuestra posición de comunicadores para transmitir que tiene que ver con la posibilidad de entreayudarnos y que esté signada en una condición del amor, de la armonía y del avance de nuestra patria”, manifestó.
Por su parte, Ovilia Suárez opinó que la historia reciente del país demuestra la importancia de la defensa comunicacional en momentos de crisis. “Yo creo que la historia está ahí. Cuando el golpe de Estado de 2002 contra el presidente comandante Hugo Chávez, nosotros en esa oportunidad veíamos por todos los medios de comunicación una cosa que no era lo que estaba pasando. Y nosotros nos empoderamos y empezamos a decir qué estaba pasando. Aquí se ha hecho un gran esfuerzo a través de los consejos comunales, de las comunas, de los medios comunitarios, de las vocerías, de los grupos de Telegram, de WhatsApp; es decir: usando incluso los medios que nos han golpeado. Nosotros, el pueblo, nos hemos convertido en medios de defensa y de contraataque. Hay que contar la historia y yo creo que hay que llevar a la gente a mirar. A veces uno ve personas que hablan y hablan y hablan y las contradicciones las tienen justamente al frente”, expresó.
Relató que algunos vecinos afirman que “el Gobierno no está haciendo nada”, mientras reconocen que familiares y voluntarios sí están actuando. “Hay que inundar también el contraataque. Aquí siempre dijimos desde el grupo de colegas, de psicólogas y psicólogos, siempre hemos dicho que hay una guerra psicológica y nosotros, el pueblo, debemos ser garantes de tener defensa psicológica, en este caso defensa comunicacional, pero también de contraataque”, acentuó.
La psicóloga señaló que muchas opiniones sobre refugios, campamentos o espacios temporales provienen de personas que nunca han estado en ellos. “En nuestro caso, con el colega Róger Garcés, estuvimos en los refugios, y acompañamos el empoderamiento del poder popular. Algunos dijeron que las casas de la Gran Misión Vivienda Venezuela son de cartón; ya las estadísticas han mostrado que eso no es verdad. Lo que pasa es que queda marcada la primera información que te da. Una vez que tienes una imagen, que se te da algo, por más que tú lo desmientas, ya eso quedó marcado en la memoria. Afortunadamente, esas situaciones pasan también rápidamente de la memoria, no quedan en una memoria permanente y esa memoria permanente solo te la va a dar la práctica en el transcurso de tu propio proceso. Por eso es que todas las cosas que vivimos se olvidan fácilmente. ¿Por qué? Porque te dicen una cosa y te impacta, y ya un tiempo después eso ya no está almacenado en el cerebro ni almacenado en ningún otro lugar, a menos que te haya dejado una huella lo suficientemente fuerte como este doblete sísmico”, alegó.
Ovilia Suárez explicó que la pérdida de una vivienda no implica solo la desaparición de sus paredes, sino también la ruptura de todo lo que esa casa representa simbólicamente. “Es decir: alguien que se le afectó la casa, pero incluso no la perdió del todo, y tú dices: “¿Pero por qué estaba tan triste si no perdió la casa? Bueno, porque perdió la seguridad, la sensación de sentirse protegido, perdió lo que siente en ella como refugio, perdió la seguridad al fracturarse su casa”, declaró.
Advirtió que no toda compañía es acompañamiento real. “Si ocurre que alguien te acompaña y te genera angustia, zozobra, incertidumbre, no te está acompañando nada, te está empujando hacia donde tú no quieres ir. Y ahí nosotros tenemos que discernir. Si no tenemos esa capacidad, porque estamos muy afectados, pues buscamos en aquellas personas en las que confiamos para que nos protejan o nos acompañen en esa protección”, puntualizó.
Suárez señaló que, en este contexto, algunos actores mediáticos y figuras públicas están demostrando “de qué lado están”, comparando su actuación con la de alguien que, ante un niño herido, en lugar de auxiliarlo, lo mata. “Creo que los medios de comunicación nuevamente, sobre todo las redes [sociales digitales], y personeros muy puntuales, están demostrando que son. Porque es como que tú a un niño herido, en lugar de recogerlo y auxiliarlo, aprovechas que está herido para dejarlo. Yo creo que la mayoría lo auxilia, insisto, y el que lo quiere dejar y hacerse el tonto y decir que fue porque lo estaba ayudando, ya este pueblo no es tonto, ya nosotros sabemos realmente de dónde venimos y quiénes son las personas. Lo que creo que debemos hacer es estar juntos y hablar”, expuso.
La experta recomendó limitar la exposición a imágenes sensacionalistas y a contenidos que reactivan el dolor. “A veces decimos: ‘voy a descansar un rato’, y entonces nos acostamos un ratito y, en lugar de acostarnos y oír música, meditar, respirar, conversar con un ser querido, nos quedamos viendo todas las imágenes por las redes [sociales digitales] o por la televisión más sensacionalista. Eso no debe ser. Róger Garcés daba una técnica para quitarse el miedo, para dormir mejor. Otra técnica es justamente apagar las pantallas por lo menos una hora, dos horas antes de descansar. Descansar es descansar. Respirar pausado y consciente para decirle a nuestro cuerpo: estoy segura, puedo descansar”, finalizó.
Nota: Si usted quiere conversar con algún psicólogo, el Colectivo de Psicólogas y Psicólogos por el Socialismo se ofrece a escucharlo. Ellos ponen a disposición los números 0414-9006481 y 0412-5974370.
Caracas, 23 de junio de 2026.- “La comunicación popular, para nosotros, es un método que nace de nuestras propias palabras y de nuestros propios espacios. Se construye en las asambleas comunitarias, en la calle, en la vereda, en cada lugar donde ocurre el encuentro cara a cara. Es la manera de saber qué se está desarrollando día a día en nuestras comunidades, e incluso de conectarnos con lo que sucede a nivel nacional e internacional”.
Así lo expresó Luciano Alvarado, integrante de la Comuna Histórica Simón Bolívar, en Caracas, durante su participación en el programa “En clave comunal”, que tuvo como tema de conversa las experiencias y los desafíos de la comunicación popular.
Luciano Alvarado destacó que la comunicación popular es clave para sostener la organización política en el territorio, particularmente en un contexto donde existe “un ataque fuerte a nuestra psiquis”. Añadió que las comunidades deben aprender a interpretar, contrastar y desmentir informaciones falsas que existen en las redes sociales digitales.
Recordó un caso reciente en el que circuló por las redes sociales digitales la falsa información de que desaparecerían las organizaciones de base: “Había cuadros nuestros que se lo creyeron”. Ante ello, la comuna tuvo que reunirse con ellos para enseñarles a “visualizar mejor las cosas en las redes sociales [digitales]” y evitar caer en manipulaciones.
El comunero, quien también es responsable de planificación en el Consejo Comunal Corazón de Altagracia, en la parroquia Altagracia, en Caracas, comentó que la estrategia en el territorio son las asambleas comunales y los espacios de encuentro. Agregó que, con las consultas populares en marcha, el desafío es que la información llegue a todos los sectores, incluidos los condominios incorporados recientemente.
Alvarado señaló que cuentan con herramientas como el manual de redes, medios, calles y paredes, así como con la práctica de radio bemba, que buscan poner en funcionamiento con apoyo de personas formadas en comunicación popular.
Entre lo digital y lo comunitario Luciano Alvarado indicó que, pese a la masificación de las tecnologías digitales, es necesario impulsar y fortalecer las radios populares, un medio que la comuna está intentando activar. “Hemos estado ensayando algunas cosas, tratando de impulsar la radio en la comuna”, dijo.
El vocero comunal subrayó, además, que el ejercicio del “cara a cara” no debe perderse, porque permite mirar a la persona y sostener vínculos reales.
Alvarado advirtió que las tecnologías digitales, como los celulares, “nos están deshumanizando totalmente”, al punto de alejarnos incluso de nuestras familias. Consideró necesario abrir grandes debates sobre este tema.
Para Alvarado, humanizar la comunicación se trata de volver al encuentro directo: “Estar de frente a la persona; no dejar que las redes sociales digitales nos consuman”. Según él, la clave está en compartir, conversar con los abuelos, con las familias y con toda la comunidad, generando debates dentro del territorio que fortalezcan los lazos comunitarios.
Estética comunal El líder comunitario Luciano Alvarado explicó que la estética comunal es parte fundamental de la comunicación en el territorio; en el caso de la Comuna Histórica Simón Bolívar, esta “representa la historia de Venezuela”.
Comentó que están impulsando con fuerza el componente cultural, apoyados por ejercicios promovidos junto al Ministerio de la Cultura, que incluyen rutas turísticas y zonas gastronómicas donde se reconocen los olores, los sabores y las prácticas que forman parte de la identidad local. “Yo creo que esa es también una manera de comunicar: con nuestra comida, con nuestros dulces”, afirmó.
Alvarado añadió que la Comuna Histórica Simón Bolívar desarrolla asambleas vinculadas al tema turístico, en las que se han definido tres rutas que permiten narrar la historia del territorio. Mencionó zonas tradicionales como La Trilla, conocida por su actividad cafetera, y sectores como Guanábano, cuyo nombre deriva de la fruta que allí se producía. “Nuestra comuna tiene mucha historia. Y toda esa historia hay que trabajarla, contarla”, expresó.
Sistematización comunal El caraqueño contó que la Comuna Histórica Simón Bolívar está desarrollando, en el ámbito tecnológico, una cartilla social digital, una herramienta proporcionada por la Vicepresidencia de la República que permite caracterizar todos los datos del territorio.
Relató que este proceso es clave para sincerar la información disponible en el territorio. Indicó que toda esta información se está organizando en un banco de datos, dentro de una sala equipada para trabajar con un sistema por capas que integra elementos de la ciudad humana, la comunicación y los murales comunitarios.
Alvarado añadió que este trabajo se comparte con comunas vecinas, como la Comuna Soraya Sanz, interesadas en replicar la experiencia. Explicó que la cartografía digital es muy importante, ya que permite registrar “absolutamente todas las necesidades, lo que necesita el mapa de los sueños” y facilita identificar los problemas del territorio.
Comunicación comunal frente a la comunicación del capital Luciano Alvarado señaló que existen “muchas diferencias” entre la comunicación comunal y la comunicación del capital. Expuso que la del capital “te engaña” y es “aberrante”, porque construye ficciones y vuelve ajeno lo propio, mientras que la comunicación comunal “habla con la verdad” y parte de las realidades del territorio.
Sobre la comunicación con los jóvenes, reconoció que esta se debe fortalecer: “Es diferente el código del viejo al código del chamo”. Por ello, consideró necesario encontrar formas de interacción que permitan el intercambio. “Aprender de ellos y ellos aprender de nosotros”, declaró.
Vínculos con la naturaleza no humana en una comuna urbana El vocero comunal describió a la Comuna Histórica Simón Bolívar como un territorio compuesto por “96 edificios, dos barrios pequeños y muy poca tierra”, pero donde aun así persiste un vínculo vivo con la naturaleza no humana a través de la quebrada Catuche, “donde uno ve la tierra, el río y donde uno se puede conectar con la tierra”.
Explicó que, pese a las limitaciones urbanas, la comuna busca formas de interactuar con lo que otros producen, establecer acuerdos y articular proyectos productivos que permitan integrarse a las dinámicas de abastecimiento comunitario.
Dijo que dentro de la comuna han discutido la posibilidad de sembrar árboles frutales en zonas de la quebrada Catuche donde “se puedan sembrar muchas cosas”.
Memoria ancestral y expresión cultural como identidad comunal Luciano Alvarado señaló que en el territorio de la Comuna Histórica Simón Bolívar habitaron los toromaimas, una de las tribus originarias. Indicó que incluso existen espacios de carácter religioso asociados a esa presencia ancestral y que es necesario “profundizarlo, para darle una identidad a la carta fundacional”.
El caraqueño recordó que el territorio también resguarda hitos históricos como los restos del Libertador, las figuras de heroínas populares y espacios emblemáticos como la Casa de las Primeras Letras José Martí. Ahondó en que, a partir de esta riqueza histórica, lograron articularse con la diputada Gabriela Simoza, quien impulsó un mes completo de actividades culturales y un festival en la Plaza de la Moneda, donde participaron los 11 consejos comunales. “Fue algo muy bonito, muy significativo”, afirmó.
El comunero relató que el evento incluyó obras teatrales protagonizadas también por jóvenes. Una de ellas abordaba el impacto de las redes sociales digitales: “Se ponían unas máscaras y, con los celulares en las manos, simularon estar completamente aislados de la realidad. Solo cuando se las quitaron y dejaron los teléfonos a un lado apareció el gesto del abrazo”, muestra de la recuperación del vínculo con el otro.
Conectar comunas como colmenas Luciano Alvarado subrayó que la comuna debe comunicarse no solo dentro de su propio territorio, sino también con otros espacios: “Tenemos que hablar de la comuna en otros espacios también”. Para él, el desafío es construir una gran conexión entre comunas, “como un gran enjambre, como una colmena”, donde los comuneros y comuneras se articulen y compartan experiencias, criterios y prácticas comunicacionales.
Dijo que las consultas públicas son ejercicios de participación muy importantes dentro del territorio. Remarcó la importancia de “dar más debates en las comunidades del contexto local, nacional e internacional” y evitar que las “cadenas comunicacionales que responden a los factores imperiales” dañen la psiquis colectiva.
Alvarado insistió en que es necesario desarrollar programas educativos desde las escuelas, liceos y hogares para enseñar el uso crítico de las redes sociales digitales, porque “las tecnologías modernas se hicieron para deshumanizar, para separar a las familias, para fomentar la individualidad”. Consideró que la comunidad debe estar consciente de este desafío y asumirlo como parte de la lucha comunicacional desde el territorio.
El periodismo en el territorio Luciano Alvarado afirmó que el periodismo tiene “un rol muy importante” en Venezuela, pero subrayó que su verdadero sentido se cumple de la siguiente manera: “Cuando el periodista esté más en la calle con nosotros, sea parte de nosotros”.
Consideró que quienes ejercen el periodismo deben involucrarse en la vida comunitaria porque “el periodista también vive y es parte del territorio”, y por tanto tiene que ser parte de la transformación que allí se impulsa.
Acerca de su experiencia de vivir en comunidad, el caraqueño señaló que este proceso le ha permitido “conocer más a las personas, ver la realidad de cada quien”, especialmente en una comuna donde habitan muchos abuelos. Relató que han visitado a adultos mayores con diversas necesidades y que el desafío es incentivar al vecino para que se involucre: “Hay algunas personas que los tienen al lado, pero no les interesa; hay que buscar la manera de humanizar eso”. Para él, lo más satisfactorio es “estar el día a día con nuestra gente”, comprender sus problemas y buscar formas de atenderlos.
El líder comunitario mencionó que en la comuna se busca impulsar el programa Soy Nieto de la Gran Misión Venezuela Joven, orientado a unir a jóvenes con adultos mayores. “Que los nietos puedan ayudar a sus abuelos o a otros abuelos que no son de ellos”. Reconoció que no es un proceso fácil, pero destacó que están trabajando para que los jóvenes se involucren más con las abuelas y los abuelos del territorio.
Caracas, 16 de junio de 2026.- “La máxima expresión dentro del territorio son las asambleas comunales: allí surgen las decisiones, las propuestas, las soluciones. Es el pueblo quien construye su realidad”.
Estas fueron las palabras de Leydi Mariana Cabrera Azuaje, integrante de la Comuna Renacer de Bolívar, en la parroquia La Vega, en Caracas, durante su participación en la edición número 100 del programa “En clave comunal”.
La vocera comunal explicó que el sector Los Cangilones —territorio donde se ubica la comuna— fue fundado el 7 de agosto de 1965, producto de “las luchas populares de aquel tiempo” emprendidas por los pobladores.
Detalló que la Comuna Renacer de Bolívar está integrada por ocho consejos comunales: Nueva Imagen, En la Unión está la Fuerza, Pedro José Llobera, Renacer el Milagro, Despertar de Los Cangilones, Triunfadores de Los Cangilones, Informal y Urbacaci 22.
Sobre el origen del nombre del sector, Cabrera señaló que Los Cangilones debe su denominación a su “forma rocosa” y a la existencia de una quebrada que, con el tiempo, fue transformada en un desarenador. Además, precisó que el territorio está conformado por 2236 familias, articuladas en torno a la comuna y sus instancias de organización.
En conversa con la moderadora del programa y periodista Nerliny Carucí, la comunera caraqueña afirmó que la organización dentro de la comuna es fundamental. Reiteró que las asambleas comunales son las que deciden y orientan “cómo hacerlo, qué debemos hacer y por dónde debemos comenzar” en cada proceso de autogestión.
Destacó la importancia de la formación política, la organización y el trabajo en equipo para los comuneros y las comuneras de Renacer de Bolívar. Subrayó que “escuchar al más necesitado es importante” dentro del territorio comunal.
Espacios de encuentro
Leydi Mariana Cabrera comentó que la Comuna Renacer de Bolívar cuenta con una casa comunal y una sala de autogobierno, donde los voceros se reúnen “todos los jueves a las 6 de la tarde” para revisar avances, evaluar proyectos y coordinar actividades.
Indicó que cada integrante asume responsabilidades específicas dentro del territorio y que el trabajo conjunto permite “apoyarnos juntos” y “salir adelante”. Las asambleas con la comunidad se realizan en la plaza Los Cangilones, donde se presentan rendiciones de cuenta, se escuchan propuestas y se convocan los procesos electorales de la comuna.
La líder comunitaria también se refirió a la gestión de los conflictos dentro del territorio. Reseñó que “lo más importante es saber escuchar para poder dar respuestas”, pues las diferencias suelen surgir cuando “queremos esto; no queremos lo otro”.
Sostuvo que el diálogo permite alcanzar “una solución clara y precisa” y que la armonía depende del trabajo en equipo y de la comunidad organizada. “Sin la comunidad no existen consejos comunales y sin consejos comunales no existen comunas; es decir: la comunidad es la estructura de la vida”, expresó.
Proyectos vinculados al territorio
La caraqueña Leydi Mariana Cabrera señaló que uno de los proyectos más emblemáticos desarrollados en la Comuna Renacer de Bolívar fue la sustitución de tuberías de agua potable, una obra prioritaria para los sectores ubicados en la parte alta del territorio comunal.
Explicó que consejos comunales como Pedro José Llobera, En la Unión está la Fuerza, Urbacaci 22 y Nueva Imagen durante más de 15 años padecieron la escasez de agua. Con el acompañamiento de Hidrocapital, “hicieron el estudio; nos dijeron qué tipo de manguera teníamos que comprar, qué conectores teníamos que utilizar”, lo que permitió ejecutar la sustitución de más de 5000 metros de tuberías y beneficiar a una parte significativa de la población.
Cabrera confirmó que hoy el servicio está garantizado. Puntualizó que la comuna opera con dos ciclos distintos de distribución, lo que permite asegurar el abastecimiento en todo el territorio. Añadió que estas decisiones se toman en asamblea, porque “cada sector es diferente, cada sector tiene un problema diferente”, y afirmó que las soluciones deben ser colectivas, sin dejar de atender las capacidades territoriales y las condiciones planetarias: “Debe abarcar los ocho consejos comunales, porque es una comuna, es una sola”.
Liderazgo político en La Vega
Leydi Mariana Cabrera relató que tiene 20 años de trayectoria organizativa, primero en el consejo comunal y luego en la comuna, donde hoy asume la responsabilidad de la Quinta Transformación (T5), relacionada con la conducción política del territorio.
Expuso que su labor consiste en garantizar que los consejos comunales “estén actualizados”, mantengan el debate y cumplan con sus responsabilidades. Destacó que la Comuna Renacer de Bolívar es la primera en La Vega en contar con un banco comunal, parlamento e instancias comunales consolidadas, y que están a poco de completar su registro formal para convertirse en la primera comuna totalmente registrada en la parroquia.
Vivir en comunidad y el papel de la juventud
Para Leydi Mariana Cabrera, vivir en comunidad significa organización y “darle la respuesta y la felicidad al más necesitado”. Describió que su labor cotidiana consiste en ser “ese granito de arena” que aporta bienestar a la comuna, ayudando “lo más que se pueda” a quienes lo requieren. Según ella, la vida comunal se sustenta en la capacidad de servir al otro, un fundamento que diferencia la vida comunitaria de la lógica individualista del capitalismo.
La vocera comunal apuntó que la responsabilidad comunal implica “una balanza total” entre la vida personal y la vida organizativa. Aseguró que siempre ha sentido inclinación por ayudar al más necesitado y brindar respuestas a quien realmente lo requiere.
Cabrera también resaltó el rol de las juventudes en la comuna. Subrayó que cuentan con una zona de juventud integrada por más de 15 jóvenes, entre ellos el responsable de la escuela de fútbol comunal. Esta zona funciona en el módulo El Milagro, donde también opera un Centro de Educación Inicial Nacional (CEIN).
Narró que, tras ganar un proyecto en la consulta juvenil, los jóvenes rehabilitaron el espacio con recursos propios de la comuna: “Había que dejarlos dar ese paso adelante”. Recalcó que lo más importante fue “darles la oportunidad de creer en su proyecto y de gestionar su mismo proyecto”, lo que permitió consolidar un espacio juvenil activo que hoy fomenta la comunalidad.
Preparativos para la segunda consulta popular de 2026
La comunera caraqueña Leydi Mariana Cabrera informó que los siete proyectos que la comuna presentará en la consulta del 12 de julio fueron aprobados en asamblea con la participación de “más de 140 familias”.
Señaló que la jornada es asumida como “una fiesta para la comunidad”, un momento de alegría colectiva para volver a ejercer la consulta popular impulsada por el Gobierno nacional, con el objetivo de seguir dando respuestas a necesidades reales dentro del territorio.
Cabrera expuso que la comuna trabaja por proyectos, y que de una de las consultas surgió la iniciativa de venta y financiamiento de cilindros de gas. Relató que comenzaron vendiendo cilindros y que los recursos generados se reinvirtieron para adquirir nuevos, permitiendo sostener el ciclo de abastecimiento.
Conciencia ecológica
Leydi Mariana Cabrera manifestó que escuchar a la madre tierra es un ejercicio de concientización, especialmente frente al modelo dominante que depreda y destruye el planeta. Reconoció que la comunidad también tiene corresponsabilidad, pues consume “muchísimos productos que a veces no necesitamos” y cuyos residuos terminan afectando los ecosistemas.
“Cada papelito, cada pote que lanzamos al suelo es como un rasguño a la madre tierra”, expresó al subrayar la necesidad de modificar nuestros hábitos cotidianos. “No es dejar de consumir, es disminuir ese consumo excesivo que tenemos; es decir: consumir lo que verdaderamente necesitamos. Ser conscientes de las necesidades reales y las necesidades ficticias creadas por el capitalismo”, aclaró.
Señaló que experiencias de otros territorios muestran la magnitud del problema: “Mensualmente, por cada mil familias se llegan a recoger hasta más de 20 toneladas de residuos plásticos: es bastante plástico”. Insistió en que la comunidad debe asumir que es corresponsable de la salud del planeta.
Leydi Mariana Cabrera reflexionó sobre las razones por las cuales las personas responden de manera casi automática al modelo de consumo capitalista. Determinó que esa conducta tiene raíces profundas: “Viene de muchos años atrás, de hace 500 años”. En este sentido, apuntó a la necesidad de descolonizarnos, de recuperar el sentido comunitario, de construir otras formas de vida distintas a las lógicas modernas/coloniales.
Aseveró que la descolonización comienza por las escuelas del territorio: “Pienso que podemos partir de unos puntos esenciales que son nuestras escuelas, concientizar al más pequeño del colegio”. Asimismo, destacó la importancia de enseñar desde temprano el amor y el respeto por la madre tierra.
Al referirse al trabajo con las infancias, la líder comunitaria explicó que en la Escuela Vicente Emilio Sojo se desarrollan actividades de reciclaje con los niños, quienes clasifican papel, plástico y vidrio, además de recibir charlas de concientización ambiental.
Mensaje final
Leydi Mariana Cabrera reafirmó que la esencia del proceso comunal reside en la participación de todas las personas que habitan el territorio. Apuntó que “la clave comunal está en la voz del pueblo, en las mujeres comuneras, en el hombre comunero, en el niño y niña que habita el territorio, en los jóvenes que participan de la vida comunitaria”.
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