“Currículo educativo de la Unacom expresa territorialidad y especificidad al modo de vida comunitario”

Autor: tomedes

  • “Currículo educativo de la Unacom expresa territorialidad y especificidad al modo de vida comunitario”

    “Currículo educativo de la Unacom expresa territorialidad y especificidad al modo de vida comunitario”

    Caracas, 21 de abril de 2026.- “La Universidad Nacional de las Comunas (Unacom) viene a plantear un método opuesto al modelo de educación universitaria tradicional. Mientras en las instituciones convencionales es todo de papel, en la Unacom es todo de vida”. Estas fueron las palabras de Andrés Eloy Ruiz, profesor universitario, al ser consultado por la periodista Nerliny Carucí sobre el significado de contar hoy con esta casa formativa.

    Explicó que la universidad convencional se ha construido sobre la ausencia de afectividad, mientras que el proyecto comunal reivindica la dimensión emocional, política y territorial del aprendizaje. Para Ruiz, la Unacom nace precisamente para corregir esa desconexión histórica.

    “La educación es un proceso profundamente afectivo. Al aprender la tecnología —eso que suelen llamar la técnica, el dominio de la técnica pedagógica— es necesario entender que la educación es, ante todo, un hecho político, como decía Freire. Frente a la pretendida neutralidad emocional, es necesario reconocer el valor de la familia, del entorno, de la comunidad, del barrio, de la calle y de las amistades”, expresó Andrés Eloy Ruiz, uno de los impulsores de la Universidad Bolivariana de Venezuela y de la Misión Sucre, durante su participación en el programa radial “En clave comunal”.

    Desde esa premisa, planteó que los procesos formativos deben recuperar la dimensión humana y territorial del aprendizaje, especialmente en un momento histórico marcado por crisis y disputas.

    Reconocimiento de saberes

    El profesor Andrés Eloy Ruiz expuso que la Misión Sucre representó la primera gran ola de democratización educativa, orientada a “ocupar el territorio” y llevar la universidad a los lugares donde antes no llegaba.

    Sin embargo, advirtió que “no es suficiente que tenga territorialidad la universidad, sino que es necesario que, además de la territorialidad, tenga especificidad en la universidad a un modo de vida”.

    La Unacom, por su parte, corresponde a una segunda etapa: “Adecuada a un método, a una realidad práctica cotidiana que permite el reconocimiento de saberes, tradiciones, haceres y conocimientos, tanto los formales e institucionalizados como los ancestrales: los que vienen de nuestras abuelas y nuestros abuelos, los que provienen de los pueblos originarios y los que la juventud produce sin necesidad de títulos”.

    Ruiz destacó que en las más de cinco mil comunas del país existen personas que, día a día, desarrollan soluciones, metodologías y formas de trabajo propias. “Cada día en cada comuna tenemos personas que están desarrollando conocimiento. La universidad es un espacio para dialogar, hacer emerger y reconocer esos conocimientos. En esa etapa de la transformación de la educación universitaria se encuentra nuestra Universidad Nacional de las Comunas”, aseguró.

    El impacto de lo digital en la subjetividad contemporánea

    Andrés Eloy Ruiz señaló que estamos viviendo “el inicio de una ola de la transformación del impacto de lo digital sobre la vida humana”, un proceso que se aceleró con la pandemia.

    Aseveró que el virus de la covid-19 “forzó que en muchos espacios se acelerara” la incorporación de tecnologías que ya venían siendo desarrolladas por grandes corporaciones, abriendo la puerta a nuevas formas de interacción y consumo de información.

    En ese contexto, advirtió que hoy predomina “el entrenamiento de la atención para informaciones cortas y que no se cuestionen”, lo que configura un tipo de subjetividad funcional al mundo moderno capitalista.

    Frente a ese escenario de disputas y desafíos, Andrés Eloy Ruiz planteó que la educación debe recuperar una orientación metodológica anclada en la tradición pedagógica latinoamericana. Recordó que existen claves en los pensamientos de Simón Rodríguez, Martí, Mariátegui, Freire, Luis Bigott y Carlos Lanz, entre otros.

    Desde esa perspectiva, insistió en que la incorporación tecnológica debe ir acompañada de una dimensión convivencial. “¿Cuál es la cualidad de algo que nos permite reconocernos y qué es lo que debemos poner para que acompañe al mundo digital? Lo primero es la capacidad de escucha; pero lo digital no te escucha. Entonces tú te tienes que hacer escuchar con el otro, con la otra”, declaró.

    Ruiz sostuvo que la educación en tiempos digitales debe centrarse en dos capacidades fundamentales: la escucha y la confianza. “La capacidad de escucha tuya y mía y la capacidad de construir confianza tuya y mía no existen como un hecho digital”, reafirmó.

    Advirtió que en las redes sociales digitales “si tú colocas unas cosas y al algoritmo ‘no le gusta’, te cierran la cuenta”. Por ello llamó a confrontar críticamente la información. “Vamos a desarrollar el pensamiento crítico”, planteó.

    En tal sentido, el profesor enfatizó que la educación debe formar personas capaces de discernir entre lo verdadero y lo falso en un entorno repleto de contenidos.

    Reconstruir los vínculos para hacer posible la vida comunal

    Andrés Eloy Ruiz, asesor de la Universidad Nacional de las Comunas, expresó que el proyecto comunal solo puede consolidarse si se desmontan los elementos que históricamente se impusieron en los modelos educativos latinoamericanos: “La neutralidad, la carencia de afecto, la carencia de vínculos, la tecnologización de los procesos educativos”.

    Indicó que estas lógicas individualistas producen un mundo sin sensibilidad ni arraigo, por lo que la tarea actual consiste en “la reconstrucción de los espacios de reconocimiento de lo afectivo, de los vínculos comunitarios, de los vínculos de la familia, como nuestra primera comunidad”.

    Expuso que la construcción de la vida comunal ocurre en un “espacio de disputa”, donde se confrontan sentidos de vida distintos al mito moderno del “progreso”. En ese proceso, destacó que ha existido un impulso institucional continuo a la regeneración comunitaria. “El impulso que dio el comandante Chávez, el impulso que dio el presidente Maduro, el impulso que está dando la presidenta encargada Delcy Rodríguez, orientados a generar condiciones para que ese modo de vida emerja”, argumentó.

    Reiteró que hoy corresponde “acompañar avanzando, generando elementos que nos permitan hacer de esta nueva educación un espacio de práctica cotidiana”.

    Reconocer el conocimiento que ya existe en los territorios

    Andrés Eloy Ruiz afirmó que la Universidad Nacional de las Comunas acompaña y reconoce los saberes que ya existen en los territorios. Por eso, más que transmitir, la tarea es “reconocer el conocimiento que se tiene”.

    Ruiz alegó que el modelo de educación en el entorno parte de la idea de que “las personas saben, las personas hacen, las personas construyen, las personas transforman, las personas conviven, las personas aman”.

    Dijo que para que esa semilla pueda desplegarse, es necesario un espacio organizado. Ese lugar, afirmó, es la comuna. “Esa tierra fértil es el espacio comunal en el que las personas van a poder desplegarse, expresarse, hacerse”, recalcó.

    El profesor explicó que este enfoque requiere un modo distinto de aproximarse a las personas y a sus saberes. “Es saber que hay un modo de aproximarse para poder dialogar, que uno escucha y habla para poder comunicarse con la otra persona, para tener continuidad con la otra persona. El entorno es lo que tú eres y vas haciendo”, manifestó.

    Andrés Eloy Ruiz explicó que el modelo educativo que impulsa la Unacom nace de una concepción otra, desde el entorno. Señaló que dicho modelo no puede funcionar en espacios donde predomina la competencia, el individualismo o la verticalidad, porque “muy probablemente un método como este no sirve, aunque deje evidencias de su fortaleza”. Para él, la educación comunal requiere un ambiente que favorezca la colaboración y la horizontalidad.

    Ruiz afirmó que la tarea actual consiste en desmontar las estructuras que históricamente han limitado los procesos educativos. “Nos corresponde desestructurar todo el armado, toda la estructura, todo el esqueleto que se ha puesto al lado de los procesos educativos”, reflexionó.

    Explicó que el modelo comunal avanza por etapas y que ya existen experiencias exitosas en Venezuela, como los programas de estudios abiertos de la Universidad Kléber Ramírez en Mérida y la Asociación de Productores Integrales del Páramo (Proinpa), con el rescate de la semilla de papa.

    El docente destacó que los procesos de aprendizaje más relevantes ocurren fuera de los horarios rígidos y las aulas cerradas. Recordó que en la vida real “se aprende y después hay un momento de reflexión”, necesario para sistematizar y dar sentido a la experiencia.

    Armonizar la universidad con el ritmo de vida comunal

    Andrés Eloy Ruiz opinó que la universidad “tiene que armonizarse con el ritmo de vida de la comuna”, porque estas avanzan a su propia velocidad; es decir: la comuna ya lleva su propio ritmo. Por eso, afirmó que los espacios de reflexión deben ubicarse lo más cercano al espacio comunal.

    “Es así como nacen las comunidades de conocimiento para la transformación comunal, que aspiran a que, inicialmente organizadas por comuna, puedan después alcanzar otras escalas, las más cercanas si las hubiese. A veces, en los espacios urbanos, uno piensa en una comuna y piensa en una comuna que tiene varios consejos comunales muy próximos entre sí, precisamente porque es un entorno urbano. Pero, de repente, usted se va a un espacio rural y una comuna está a una hora de otra. Entonces, las comunidades de conocimiento se van a acercar más a ese espacio de la comuna”, declaró.

    Ruiz explicó que esta aproximación retoma la lógica de la primera ola de transformación universitaria —ocupar el territorio— y la combina con un segundo paso: “Aproximarse a la comprensión de lo que se vive, se requiere en esa comuna”, mediante procesos de reflexión, discusión y entreaprendizaje, como planteaba Freire.

    Andrés Eloy Ruiz, quien además es investigador en el Centro de Estudios Latinoamericanos y del Caribe Rómulo Gallegos (Celarg), cuestionó la colonialidad y la rigidez propias del modelo universitario tradicional, donde “el currículo es el rey” y determina qué se aprende y en qué orden, incluso cuando la realidad cambia más rápido que los programas.

    “El currículo es la herramienta, o el medio, que debe adecuarse y permitir que el movimiento fluido de los procesos se organice. El currículo, entonces, debe pasar de ser el rey organizador de todo al espacio donde se organiza todo. ¿Qué se organiza? Lo que ya existe, no lo que quedó prescrito. De esa manera también nos acercamos a las dinámicas de las comunas. Probablemente, como ocurre en todos lados, en una carrera tradicional uno aprende más de unas cosas que de otras”, subrayó.

    La sensibilidad comunal frente a la crisis ecológica

    Andrés Eloy Ruiz dijo que las comunidades poseen una conexión natural con su entorno, una cualidad que se fortalece cuando se desmontan los patrones impuestos por el modo de vida colonial capitalista/patriarcal.

    Declaró que, al liberar a las personas de esa “pesada armadura de los preceptos de ese modo de vida”, emerge un ser humano capaz de relacionarse de manera más plena con su entorno. En las comunas, añadió, esta sensibilidad aparece con mayor claridad.

    Ruiz señaló que el entorno primario de cualquier proceso educativo está conformado por “personas y naturaleza”, una relación que se vive de forma más intensa en los territorios comunales. Allí, dijo, las personas desarrollan mayor conciencia sobre la importancia de que el trabajo sea armónico, lo cual “se traduce en su hacer, en su aprender, en su reflexionar”.

    Para el docente, esta conexión directa con la vida cotidiana es la base para organizar proyectos que respondan a la crisis ambiental global desde prácticas concretas y colectivas.

    Sostuvo que, ante esta capacidad comunitaria para comprender y actuar sobre su entorno, la tarea de la universidad es acompañar esos procesos. “Lo que tiene que ser la universidad es reconocer, validar, permitir, propiciar, visibilizar y ayudar a organizar eso”, enfatizó.

    Referentes históricos para orientar la ruptura descolonial

    Andrés Eloy Ruiz, docente en el Programa Nacional de Formación Avanzada en Gestión Pública de la Universidad Politécnica Territorial de los Altos Mirandinos Cecilia Acosta, señaló que los procesos de planificación comunal deben partir del reconocimiento de las personas reales que habitan los territorios, con sus historias y modos de ser.

    Expresó que “nosotros estamos con personas que vienen de una historia, de unas interacciones y de un modo de ser en comunidad en un tiempo histórico determinado”, por lo que la ruptura con la carga colonial no puede hacerse desde abstracciones, sino desde referentes concretos.

    En el caso venezolano, afirmó que existen referentes que orientan ese camino, entre ellos Simón Bolívar, Simón Rodríguez, Ezequiel Zamora y Hugo Chávez, figuras que funcionan como faros para guiar los esfuerzos colectivos. Mencionó, además, a Kléber Ramírez, quien aportó tres principios fundamentales: “La capacidad de construir, de producir alimentos, de producir ciencia o conocimiento y producir dignidad”.

    Para Ruiz, estas orientaciones funcionan como una brújula que permite enfrentar la persistencia del mito del “progreso” y la colonialidad en la planificación territorial.

    Certificar desde la vida y no desde el papel

    Andrés Eloy Ruiz explicó que la certificación de saberes en la Universidad Nacional de las Comunas “se hace de dos maneras, dentro de la propia comunidad de conocimiento porque se incorporan todas las cosas que vas desarrollando en tu propia vida”. Detalló que esto incluye tanto experiencias formales como aprendizajes surgidos del trabajo, la práctica comunitaria o procesos inconclusos de formación académica.

    Por último, el profesor subrayó que la acreditación en la Unacom no recae en los documentos, sino en la experiencia demostrada por cada sujeto. “La acreditación se hace entonces en una forma con la persona; la que se acredita es la persona, no los papeles que presenta la persona”, reafirmó.

  • Mapa de Conocimiento y planificación productiva marcan segundo día de jornada del 1er Encuentro UPAC

    Mapa de Conocimiento y planificación productiva marcan segundo día de jornada del 1er Encuentro UPAC

    Carabobo, 16 de abril de 2026.- La Universidad Nacional de las Comunas (Unacom) avanzó este jueves en el segundo día del 1er Encuentro de Unidades de Producción y Aprendizaje Comunal (UPAC), actividad que se desarrolla del 15 al 17 de abril en la sede de esta casa formativa ubicada en el estado Carabobo.

    Durante la jornada, las mesas de trabajo profundizaron en los procesos formativos orientados a fortalecer la medición, sistematización y planificación de la actividad productiva de las Comunas.

    Douglas Rangel, integrante del equipo del Vicerrectorado de Economía Comunal, destacó que el ejercicio de aprender a medir y manejar información es parte esencial de la vida productiva de los territorios.

    Señaló que este proceso permite planificar, rendir cuentas y fortalecer la organización interna: “Aprender a medir, aprender la información, es un ejercicio de la Comuna y de la vida productiva. Eso les va a servir para planificar y rendir cuenta a la comunidad”, manifestó a las comuneras y los comuneros.

    Magaly Newton, secretaria general de la Unacom, resaltó que la institución está comprometida con la construcción de un modelo universitario que se vincule de manera directa con los procesos productivos del país.

    “Estamos promoviendo una universidad distinta y reflexionamos bastante sobre cómo esta universidad se involucra de una vez en los procesos productivos del país”, expresó.

    Igualmente, destacó que la Unacom ha venido desarrollando herramientas para fortalecer la caracterización productiva de los territorios, entre ellas el Mapa de Conocimiento, instrumento que articula a las Unidades de Producción con las comunidades de saber.

    La profesora Aura Batista, integrante del equipo académico de la Unacom, explicó que el Mapa de Conocimiento es un instrumento que no solo organiza información, sino que orienta la transformación territorial: “El mapa del conocimiento es nuestra base; no solamente es de conocimiento, sino que es para la transformación. Es el piso que nos va a ayudar a ver qué es lo que vamos a transformar”.

    Añadió que es en la sistematización donde se reflejan los cambios alcanzados y donde se consolida el aprendizaje colectivo.

    Precisó que el proceso formativo implica una doble mirada que articula la experiencia individual con la historia productiva del territorio. Señaló que esta relación permite comprender las capacidades propias y las de la comunidad para fortalecer la planificación.

    Mesas de trabajo y construcción colectiva

    Al cierre de la jornada, las participantes y los participantes se organizarán en mesas de trabajo para profundizar en dos líneas centrales del proceso formativo: la elaboración de los Mapas de Conocimiento y los aportes al plan de estudios de las Unidades de Producción y Aprendizaje Comunal (UPAC).

  • Científica venezolana: En las abejas, las comunas pueden hallar claves para fortalecer sus procesos

    Científica venezolana: En las abejas, las comunas pueden hallar claves para fortalecer sus procesos

    Caracas, 30 de diciembre de 2025.- “Mi trabajo es encender en otros el deseo de conocer lo propio. Y lo hago a través de las abejas indígenas latinoamericanas, esencias vivas hacia nuestra memoria, territorio e identidad”. Así lo manifestó la investigadora venezolana Palmira Guevara, durante el programa radial “En clave comunal”.

    Una científica caraqueña que volvió al origen

    Palmira Guevara Trejo, investigadora caraqueña, de hermosos cabellos rizados, ha construido una trayectoria científica que va desde la biología celular hasta la genética molecular. Sin embargo, en esta etapa de su vida, afirmó que transita “una nueva vida haciendo ciencia”, una vida que la ha llevado a trabajar con abejas criollas (abejas sin aguijón), las abejitas nativas que habitan los territorios venezolanos.

    Doctora en biología celular, con un posdoctorado en Estados Unidos y especialista en genética de parásitos, Guevara ha desarrollado pruebas diagnósticas basadas en PCR para enfermedades como la leishmaniasis y la enfermedad de Chagas. Es integrante del Comité de Bioética del Ministerio del Poder Popular para Ciencia y Tecnología (Mincyt) y trabaja en el Instituto de Biología Experimental de la Universidad Central de Venezuela (UCV). Hoy, su mirada científica se entrelaza con una búsqueda más íntima con la madre tierra.

    Su relación con el territorio no nació en un laboratorio, sino en la memoria familiar. Palmira recordó a su abuela como una mujer que “sabía desde sacar una muela; coser (era sastre); parteaba; ordeñaba las vacas; hacía mantequilla, sombreros, alpargatas; cantaba; bailaba, tenía abejas”. Y lamentó que todo eso se haya perdido en una generación, una pérdida que atribuye al desarraigo producido por la migración del campo hacia la ciudad.

    Esa ruptura, dijo, forma parte de lo que llama la “ciudadanización pedagógica”, un proceso que “embrutece”. No lo afirma como ofensa, sino porque “te hace ignorante de los colores, de los calores, de los olores y de los gustos de tu territorio”. Para ella, la vida urbana desconecta de la vivencia sensorial profunda que sostiene la identidad comunitaria.

    La diferencia entre vivir el territorio y verlo desde la ciudad

    Palmira Guevara sostuvo que la relación con el entorno moldea la sensibilidad y el conocimiento. Por eso planteó que “no es lo mismo cuando te levantas frente al mar y ves el amanecer, que ver la vida desde una ciudad como Caracas”.

    Esa convicción la llevó a acampar entre flores, a observar de cerca a las abejitas nativas y a descubrir que la mayoría de los venezolanos no sabemos que existen abejas que no pican. “Lo primero que tú empiezas a preguntar a la gente es si conocen que hay abejas que no pican”, comentó durante la conversa con la periodista Nerliny Carucí.

    Palmira explicó que los llamados “pegones” —esas pequeñas abejas que a algunas personas se les enredan en el cabello— son, en realidad, abejas muy organizadas, tan importantes como las abejas melíferas. No obstante, las abejas nativas están invisibilizadas: “La gente no las ve, piensa que son mosquitos o moscas, y, por supuesto, las espanta”, desconociendo su papel fundamental en la vida del ecosistema.

    Refirió que las abejas meliponas corresponden solo a uno de los 27 géneros taxonómicos de abejas sin aguijón del continente americano. “En este continente podemos tener más de ochocientas especies de abejas indígenas latinoamericanas”, precisó.

    Para la científica venezolana, nombrar a las abejas como indígenas latinoamericanas no es un capricho, sino un acto cultural. “Es verdad que somos seres humanos, pero yo soy venezolana. Y de venezolana, además soy caraqueña”, dijo, subrayando que la identidad también se expresa en la biodiversidad que habitamos.

    Insistió que es necesario nombrar a estas abejitas desde su arraigo territorial. “Hasta que no se haga cotidiano que cada venezolano diga: ‘Sí, yo conozco al pegón, a la erica, a la guanota, al bayure, a la conguita, a la angelita…’, no habremos recuperado ese vínculo perdido”.

    Palmira agradeció “a la Providencia”, la posibilidad de vivir esta nueva etapa en la que hace ciencia desde los territorios. Para ella, el conocimiento no está solo en los laboratorios, sino “en donde están las comunas que producen nuestros alimentos y que cuidan nuestros bosques”.

    Jardines que dialogan con la naturaleza no humana

    Palmira Guevara aseguró que atraer abejas nativas a los jardines comienza por comprender la relación profunda entre los seres humanos y la naturaleza no humana. Para ella, no se trata de técnicas aisladas: “Tienes que entender que todo son ciclos, conexiones, comunicación”. Esa visión, manifestó, implica reconocer que no estamos separados de la madre tierra, aunque la modernidad insista en lo contrario.

    La destacada bióloga afirmó que incluso quienes viven en apartamentos deben reconciliarse con la presencia de otros seres vivos. “Tú tienes que empezar a querer que ellas (las abejas) vivan contigo”, señaló, especialmente en una ciudad como Caracas, a la que describe como “un jardín… un bosque urbanizado” que resiste a ser reducido a cemento y asfalto. Para ella, la capital sigue siendo un valle vivo que reclama convivencia.

    Guevara platicó que la clave para atraer abejas sin aguijón no está en comprar plantas ornamentales, sino en permitir que la vegetación local se exprese. “Lo que debes dejar es que en tu jardín crezcan todas las hierbas posibles”, propuso, porque son esas plantas las que las abejitas visitan. Advirtió que muchas veces se eligen especies introducidas que no sirven de alimento: “A lo mejor es una planta invasora”, comentó, y por eso no genera visitas de polinizadores nativos.

    Una red de proyectos que estudia y protege a las abejas nativas

    La científica forma parte de una red creciente de iniciativas comunitarias dedicadas a las abejas nativas. Relató que su propio camino comenzó con el proyecto Milagrosas Meliponas, desarrollado en Sabana Grande (Lara) y en comunidades campesinas de la región.

    Hoy, dijo, existen “5 o 6 proyectos financiados por el Fondo Nacional de Ciencia y Tecnología y el Ministerio de Ciencia y Tecnología” en estados como Aragua, Cojedes, Amazonas y Carabobo, además de otros esfuerzos independientes que ella llama “proyectos hermanos”.

    Entre ellos destaca uno que le conmueve especialmente: “Hay uno muy lindo que se llama ‘Mis vecinas las abejas’, que está aquí en Caracas”. Para la investigadora, estas iniciativas demuestran que una ciencia otra puede nacer desde los territorios y que la protección de las abejas nativas es una tarea colectiva que involucra a comunidades, investigadores, abejeros.

    Guevara trabaja también con abejeros y con la Facultad de Agronomía de la UCV, en particular con la profesora Mercedes Castro, quien desarrolla un estudio sobre la caracterización botánica de las mieles de Bobare. La caraqueña subrayó que “no hay una sola miel”, porque cada una es un reflejo del territorio que la produce. En sus lecturas encontró una frase que la marcó: “Hay un bosque en una gota de miel”.

    A criterio de Palmira Guevara, esa imagen resume la riqueza de las abejas nativas y la importancia de protegerlas. “Cuando tú tienes una cucharadita de miel, en realidad estás recibiendo los aromas, los colores, el polen, las proteínas y los fitoquímicos de miles de plantas que visitó esa abeja”, enfatizó.

    Abejas desplazadas por el crecimiento urbano

    Palmira Guevara indicó que el avance de la urbanización afecta directamente a las abejas nativas sin aguijón, porque “interviene su hábitat”.

    Relató que en Sabana Grande, en el estado Lara, donde reside, la mayoría de las abejitas —especialmente las ericas y las plebeias— han debido adaptarse a espacios artificiales: “Las conseguimos viviendo en los bloques, en los huequitos que se hacen en los bloques”. Señaló que esta reubicación obligada ocurre porque los árboles, que antes ofrecían cavidades naturales, han desaparecido del paisaje urbano.

    La investigadora hizo hincapié en que la pérdida de árboles afecta tanto la alimentación como la reproducción de estas especies. “Si no hay árboles, ellas no tienen espacios en donde hacer sus nidos. Las abejas necesitan, además, flores, flores que sean de su agrado, y esas flores solo existen si se preservan los bosques y la vegetación nativa”, afirmó.

    Palmira Guevara subrayó que cada especie de abeja tiene preferencias florales específicas, por lo que es necesario mirar hacia los ecosistemas que aún permanecen intactos. “Tendremos que fijarnos en el bosque, cuáles son las plantas con flores que ellas visitan más”, expuso.

    La polinización como base de la vida

    La bióloga Palmira Guevara resaltó que la presencia de abejas es esencial para la producción de alimentos, incluso en cultivos que muchos no asocian con la polinización. Recordó que organismos internacionales han documentado esta dependencia.

    “La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) nos da una cifra: 70% de los alimentos que nosotros consumimos son polinizados por abejas y otros insectos”, ilustró.

    La investigadora comentó que en Latinoamérica existe una enorme diversidad de abejas sin aguijón, muchas de ellas aún poco estudiadas. “Yo diría que como 600 especies de abejas visitan flores y pudieran haber más”, afirmó

    Apuntó que países como Colombia ya han caracterizado alrededor de 200 especies, mientras que Venezuela apenas supera las 90. Admitió la falta de entomólogos/as y botánicos/as que se dediquen al inventario riguroso de la biodiversidad.

    Abejas comunitarias y solitarias

    Palmira Guevara aclaró que no existe una sola forma de vida entre las abejas, sino múltiples organizaciones. “Son las abejas ―no es la abeja― las que viven en comunidad”, explicó.

    Detalló que la mayoría, de hecho, no forma colmenas complejas, pero todas cumplen funciones ecológicas esenciales. Esta diversidad, dijo, es un recordatorio de que la naturaleza rara vez opera bajo un único modelo.

    Palmira Guevara describió con detalle la estructura interna de una colmena, donde cada abeja cumple un rol específico según su etapa de vida. “Las abejas recién nacidas se ocupan de cuidar a las que están por nacer y, a medida que van adquiriendo experiencia, se convierten en abejas pecoreadoras. Incluso los machos participan en labores internas antes de cumplir su función reproductiva”, comentó.

    En su opinión, “la colmena es una organización, un todo”, un ejemplo de cooperación que las comunas podrían observar para fortalecer sus propios procesos colectivos.

    El conocimiento campesino como brújula del territorio

    La investigadora Palmira Guevara destacó que los comuneros venezolanos poseen un saber profundo sobre las abejas nativas y su entorno. “Ellos conocen el territorio muy bien, ellos saben que son distintas”, expresó.

    La científica enumeró los nombres populares que manejan con naturalidad: bayure, guanota, erica, conguita, mosquita, pegones, boca llana. Además, recalcó que reconocen las diferencias entre las mieles y sus usos medicinales, un conocimiento transmitido por generaciones.

    Guevara señaló que estas mieles no forman parte del mundo comercial, sino de la vida cotidiana campesina. “Son unas mieles con una vinculación muy íntima con la vida campesina. Usadas para tratar catarros, cataratas, mejorar la fertilidad o aprovechar la borra —el polen fermentado que las abejas guardan como fuente de proteínas—”, mencionó.

    Sin embargo, advirtió que la revolución verde y los agrotóxicos han erosionado estos saberes. “A ellos también los disocian, los absorben de su conocimiento natural”, aseveró. Aun así, Palmira reconoció cuánto ha aprendido de los abejeros de Sabana Grande, Boro, Bobare, Caspo, Villa Rosa, La Ceibita y Monte Carmelo, a quienes nombra con afecto y respeto.

    La biología caraqueña también reflexionó sobre la participación de las mujeres en estas prácticas. Argumentó que muchas no se involucran porque son tareas que históricamente han recaído en varones. Pero su propia presencia —“esta señora con el pelo canoso”, como se describió— ha servido para abrir caminos y entusiasmar a otras mujeres. “Tenemos que promover que ellas se incorporen en el cuido y cría de esas abejas”, apuntó.

    Semillas para la descolonización cotidiana

    Palmira Guevara manifestó que uno de los aprendizajes más profundos en su trabajo con comunidades es comprender que la descolonización no es un concepto abstracto, sino una práctica diaria.

    Guevara reconoció que cambiar la mirada sobre la naturaleza no humana y sobre uno mismo es un proceso complejo, pero necesario. “Ya voy como por tres metamorfosis. ¡No sé cuántas me van a faltar!”, dijo entre risas, aludiendo a su propio tránsito vital.

    Para ella, descolonizarse implica abrirse a ser distinto, cuestionar lo aprendido y reafirmarse desde otros conocimientos: “Tienes que dudar”. Ese proceso, recalcó, también exige superar la visión utilitaria sobre la madre tierra, dejar de verla solo como un objeto y comenzar a reconocerla como un tejido vivo del que somos parte. En ese camino, advirtió sobre la crisis mundial de desaparición de insectos, un fenómeno que afecta directamente la polinización, “uno de los procesos fundamentales en que los insectos diurnos y nocturnos participan”.

    La investigadora insistió en que los insectos no solo polinizan, sino que “participan en muchísimos otros procesos de transformación cíclica de los elementos de la naturaleza”, como la creación de suelos fértiles.

    En tal sentido, consideró urgente fortalecer la educación territorial y comunitaria. Anunció que esperan organizar en 2026 un encuentro de saberes con compañeros y compañeras interesados en la protección de polinizadores”.

    Abejas nativas frente a la crisis ambiental global

    Palmira Guevara advirtió que la crisis ambiental planetaria afecta directamente a las abejas sin aguijón, cuya existencia depende de condiciones ambientales muy específicas. Alegó que estas especies no se pueden criar o no viven fuera de la franja pantropical, un corredor climático que sostiene su temperatura ideal.

    La investigadora señaló que el incremento del calor puede obligar a las abejas nativas a desplazarse hacia otros territorios en busca de condiciones adecuadas. “Si se incrementa el calor, pues ellas empezarán a migrar a otros espacios”, afirmó. Aunque reconoció que esta movilidad podría generar efectos positivos —como la polinización de nuevas especies—, insiste en que se trata de un reacomodo forzado por la crisis ambiental.

    Guevara subrayó que las abejas no están aisladas de los procesos globales, sino que responden a ellos igual que cualquier forma de vida. “Ellas no están ajenas a lo que está pasando en el planeta. Todo el mundo se va a reacomodar, todos nos estamos reacomodando”, dijo.

    La meliponicultura como práctica ancestral y actual

    La bióloga Palmira Guevara expuso que la cría de abejas nativas sin aguijón no es una novedad, sino una tradición profundamente arraigada en la vida campesina. Señaló que “el campesino siempre está acompañado de una colmenita en su casa guindando”, especialmente en zonas semiáridas como el estado Lara, donde suelen conservarlas en cajitas o tubos de PVC.

    La investigadora caraqueña recordó que existen métodos de cría desarrollados por pueblos mesoamericanos, pero advirtió que cada especie tiene características propias. “Hay unas chiquiticas, unas más grandes”, dijo, y explicó que en Venezuela las especies más trabajadas han sido “la guanota, la érica y la angelita, y alguna especie de pegón”.

    Guevara insistió en que la meliponicultura exige formación y humildad. “Antes de ponerte con la fauna silvestre, tú tienes que estudiar, tienes que aprender de los abejeros y de las abejeras”, reafirmó. Recordó que incluso las abejas que pican nunca llegan a domesticarse por completo.

    Recomendó acudir tanto a la experiencia comunitaria como a la bibliografía académica; en particular, sugirió la lectura del libro Abejas criollas sin aguijón, de Rafael Rivero Oramas, una referencia importante en este campo.

    Mensaje final

    Para finalizar, Palmira Guevara reiteró que la existencia humana está profundamente entrelazada con la de los polinizadores. Para ello citó un pensamiento del escritor Maurice Maeterlinck, autor de La inteligencia de las abejas: “Se calcula, en efecto, que desaparecerían más de cien mil especies de plantas si las abejas cesaran de visitarlas”. Con esta frase, subrayó la magnitud del papel que cumplen estos pequeños seres vivos en la continuidad de los ecosistemas.

    Guevara destacó que la advertencia de Maurice Maeterlinck no se limita al mundo vegetal, sino que alcanza a la propia humanidad. “Y quién sabe, quizás nuestra misma civilización, porque todo se encadena en estos misterios”, leyó.

    La investigadora invitó a las comunas y a la audiencia a desarrollar una sensibilidad más profunda hacia la madre naturaleza. Expresó que basta con observar y sentir para reconocer la complejidad de ese tejido vital: “Solo tenemos que despertar a que veamos cómo esa interacción se da con el sentido del gusto, del tacto, de la vista, de la química”.

    Redacción: José Tomedes Gutiérrez

  • Leyes comunales han sido “ancla” en la construcción del poder popular en Venezuela

    Leyes comunales han sido “ancla” en la construcción del poder popular en Venezuela

    Caracas, 7 de abril de 2026.- “El poder popular es la génesis de la construcción de nuestros propios destinos, a partir de las decisiones que tomamos como pueblo en función de nuestra fortaleza, de nuestra potencialidad y de nuestra realidad e identidad histórica y cultural. Es esa capacidad la que nos permite construir nuestro propio destino y marcar nuestros propios procesos de gobernanza”.

    Estas fueron las palabras de Sandino Marcano, director general de la Oficina Estratégica de Seguimiento y Evaluación de Políticas Públicas del Ministerio del Poder Popular para las Comunas y los Movimientos Sociales, referente a la construcción del poder como política de liberación, a propósito de los veinte años de la primera Ley de Consejos Comunales en Venezuela.

    Para Marcano, el poder popular implica que las comunidades puedan priorizar problemáticas, gestionar soluciones y activar las capacidades presentes en cada ámbito territorial, «en función no solo de las necesidades, sino de sus sueños».

    Recordó que esta visión ha estado presente desde los planteamientos iniciales del proyecto político que impulsó la organización comunitaria como eje de transformación. “Estaba revisando un poco el Libro Azul, y allí Chávez lo enmarcaba muy bien; ¡siempre lo tuvo claro! El comandante tenía claridad desde su pensamiento inicial y en la manera de trazar su plan de la nación cuando decidió transitar la vía pacífica para acceder al poder: ese camino debía ser siempre con la gente organizada, con el poder popular ―digámoslo así― originario”, señaló.

    Superar la visión liberal del poder

    Durante su participación en el programa “En clave comunal”, Sandino Marcano, jefe del Observatorio de Información e Indicadores del Poder Popular, explicó que durante décadas se instaló una concepción del poder que reducía la participación popular al acto de votar y delegar decisiones en representantes durante largos períodos.

    Señaló que esa visión, sostenida por estructuras históricas, contribuyó a que las sociedades fueran dominadas más por la ignorancia que por la fuerza, al hacer creer que el ejercicio del poder se limitaba a elegir a alguien que luego decidiría por la gente.

    “Chávez nos demostró que no era así. Y es un tema de formación, es un tema ideológico, es un tema cultural que, cada día —hoy, después de veinticinco años de revolución—, tenemos que seguir profundizando: creernos que somos sujetos activos, que podemos construir nuestra propia historia y tomar nuestras propias decisiones”, aseguró.

    Precisó que, aunque el marco institucional vigente contempla la delegación de ciertas responsabilidades administrativas, ello no implica renunciar al carácter originario del poder popular. Según Marcano, esa delegación no debe convertirse en apropiación ni en desplazamiento de las necesidades y requerimientos de las comunidades, que continúan siendo el núcleo del poder constituyente.

    El consejo comunal como resistencia popular

    Sandino Marcano afirmó que, tras la partida física de Hugo Chávez y en medio de las dificultades enfrentadas por el presidente Nicolás Maduro, la clave para sostener el proceso político ha sido “cultivar al poder popular”.

    Explicó que este proceso ha permitido que muchas personas asuman la comunidad como un modo de vida y de organización, y se convencieran de que podían ser “importantes para las transformaciones que se debieran generar en sus territorios, y desde ahí al país entero”.

    Marcano destacó que los consejos comunales y el andamiaje jurídico comunal han sido decisivos en ese proceso. Señaló que la organización de la gente en torno a estas instancias fortaleció la capacidad de gobernar desde lo local y de resolver situaciones concretas con los recursos disponibles. A su juicio, este tejido comunitario generó “un proceso de resistencia popular importante”, al punto de considerar que, sin los consejos comunales, “tal vez hoy, tras toda la escalada imperialista, no estuviéramos aquí”.

    Sostuvo que la permanencia del proyecto político ha dependido de la consolidación de estas formas de organización territorial, cuyo desarrollo ha tenido a las leyes comunales como «ancla». Aseguró que, frente a los intentos de desestabilización, la conciencia generada en las comunidades ha sido determinante: “Si nos dejamos quitar esto, entonces, ¿a dónde vamos?”, expresó al referirse al riesgo de retrocesos históricos.

    En este sentido, resaltó que los consejos comunales, las comunas y los circuitos comunales constituyen expresiones complementarias que han permitido sostener la participación popular en distintos niveles.

    Formación y comunicación para fortalecer la gestión comunal

    Sandino Marcano reseñó que en Venezuela existe un conjunto de políticas públicas orientadas a consolidar las capacidades de los consejos comunales, especialmente en materia de formación. Explicó que “todo el plan de formación del Ministerio de las Comunas tributa a ese proceso”, en referencia al fortalecimiento de las vocerías y de la organización comunitaria en los territorios.

    Indicó que este esfuerzo se ha vuelto aún más relevante debido a la renovación constante de las vocerías en los consejos comunales. Según afirmó, “hay muchas nuevas vocerías, porque ha habido un proceso de renovación permanente de estas estructuras orgánicas”, lo que exige mecanismos de capacitación que acompañen a quienes asumen responsabilidades en la gestión local.

    Marcano enfatizó que instituciones como la Escuela de Fortalecimiento del Poder Popular y la Universidad Nacional de las Comunas (Unacom) están generando procesos formativos que permiten a las comunidades reflexionar sobre la trayectoria de estas dos décadas de organización territorial. Apuntó que estas instancias buscan que las vocerías “tengan cada día más herramientas para la dirección política” en sus espacios.

    El poder popular como motor de resistencia y autoconciencia territorial

    Sandino Marcano aseveró que, en el contexto actual, el papel del poder popular consiste en “marcar la diferencia y mantener activos en los territorios la lucha, la resistencia y la organización” construidas durante años.

    Alegó que estas dinámicas comunitarias han demostrado que existe capacidad para sostener procesos de gobierno propio desde los territorios, a través de formas de organización, planificación y gestión como los gobiernos populares. Afirmó que las comunas y las Salas de Autogobierno tienen hoy “un rol fundamental”, tanto para sostener la resistencia creativa como para mantener la autoformación, la autoconciencia, en cada uno de sus territorios.

    Dijo que, en los territorios, la organización comunitaria ha sido decisiva para mantenerse “de pie en la lucha”, y que el desafío actual es profundizar la fuerza, la resistencia y la capacidad de dirección desde las bases.

    Luchas territoriales contra el racismo, el colonialismo y el patriarcado

    En conversa con la periodista Nerliny Carucí, el director general de la Oficina Estratégica de Seguimiento y Evaluación de Políticas Públicas del Ministerio del Poder Popular para las Comunas, Sandino Marcano, afirmó que el proceso de conciencia impulsado en revolución ha permitido que muchas organizaciones comunitarias asuman en sus territorios banderas de lucha contra el racismo, el colonialismo, el patriarcado y el imperialismo.

    Subrayó que, aunque aún persisten vestigios de estas problemáticas en algunas comunidades, se han producido avances significativos en el respeto y la participación de sectores históricamente inferiorizados. Destacó que mujeres, pueblos afrodescendientes y diversos movimientos sociales han logrado “cada vez mayor participación e incorporación de sus premisas” en los espacios organizativos, lo que considera fundamental para la transformación cultural.

    Declaró que estas luchas no pueden verse separadas de la organización comunal, pues forman parte de un mismo proceso.

    Relató que, en un encuentro con una comunidad pesquera, insistió en que asumir el ejercicio comunal es clave para acelerar los avances colectivos. “Yo, en estos días, estaba en una comunidad pesquera y les decía a los pescadores: ‘El día que ustedes asuman que son parte del ejercicio comunal, y que pueden asumir el poder —incluso como vocerías de esa comuna—, verán que van a avanzar más rápido’. Porque, a veces, pareciera que nosotros somos los pescadores y tenemos nuestra parcela como pescadores, y allá, aparte, está algo que se llama la comuna. ¡No!: somos parte de lo mismo. Tenemos que incorporarnos, tenemos que articularnos, tenemos que fortalecerlo”, contó.

    La consulta popular como política pública de origen comunal

    Sandino Marcano explicó que la consulta popular, aun cuando se ejecuta desde las instituciones del Estado, mantiene su carácter comunal porque el proyecto no es impuesto desde arriba, sino que surge de las necesidades colectivas definidas en los territorios.

    Declaró que se trata de una política pública “porque es que el poder popular, como gobierno popular, también desarrolla políticas públicas, también planifica”, y destacó que el Estado no determina los proyectos, sino que estos nacen del ejercicio de gobierno popular que prioriza, decide y luego los somete a elección para su atención inmediata.

    Descolonizar prácticas y subjetividades dentro de la organización comunal

    Sandino Marcano expresó que uno de los principales desafíos en los territorios es avanzar en la descolonización del pensamiento y de las prácticas cotidianas. Manifestó que persisten comportamientos heredados de estructuras tradicionales que influyen incluso en la organización comunitaria.

    Puntualizó que, en ciertos casos, un representante puede “institucionalizarse, y perder la objetividad de lo que es la lucha del poder popular”, adoptando comportamientos que imitan formas de autoridad tradicionales, como “quererse ver como el alcalde chiquitico de ese espacio territorial”.

    Marcano afirmó que superar estas distorsiones es un reto central para la construcción de nuevas formas de gobierno desde los territorios. Consideró que la descolonización debe expresarse en prácticas más humanas y orientadas al servicio comunitario. Según indicó, el objetivo es que “el nuevo Estado que queremos construir se vea en esas nuevas realidades, en esas nuevas prácticas más humanas, más sanas… desde el servicio al otro”.

    La economía comunal como el mayor desafío estructural

    Sandino Marcano aseguró que la economía comunal constituye “el desafío más grande” dentro del proceso organizativo, especialmente porque muchos proyectos productivos aún se desarrollan bajo lógicas heredadas del sistema tradicional.

    Expuso que, aunque en la reciente consulta popular surgieron “casi mil proyectos de la primera transformación”, vinculados al área económica, persiste la dependencia de los mismos mecanismos del mercado capitalista.

    Marcano apuntó que uno de los retos centrales es “romper con los esquemas para desarrollar una economía diferente”, evitando caer en el facilismo de pensar que basta con que una actividad sea ejecutada por la comuna para que sea realmente transformadora.

    Servicios públicos y prioridades comunes en las consultas populares

    Sandino Marcano, jefe del Observatorio de Información e Indicadores del Poder Popular, remarcó que, aunque cada territorio posee particularidades e historias propias, las comunidades han atravesado un ciclo de agresiones económicas que ha impactado de manera similar a todo el país.

    Refirió que, debido a ese contexto, muchas comunas comparten necesidades urgentes. “Pasamos por muchas situaciones con la guerra económica, las medidas coercitivas unilaterales y el bloqueo, y uno de los sectores que más resultó afectado en nuestras comunidades fue el de los servicios: el agua, la electricidad, la vida cotidiana misma, que requiere recursos importantes. Son áreas que demandan una inversión considerable”, recordó.

    Indicó que, ante la llegada de recursos directos a través de la consulta popular, las comunidades priorizan resolver estas carencias estructurales. Afirmó que “la gente lo primero que quiere solventar es el tema del agua, es el tema de la electricidad, es el tema de la vialidad”, lo que explica la similitud entre los proyectos presentados en distintos territorios. Sin embargo, aclaró que, al analizar cada caso, se observan diferencias específicas: “Mientras en un lugar se requiere un transformador, en otro se necesita el tendido eléctrico completo o solo luminarias”.

    Marcano también destacó que, aunque la producción es una categoría ampliamente postulada, no siempre resulta prioritaria al momento de elegir proyectos ganadores.

    “Es un tema que ha venido escalando un poco y que, incluso, pudiera resultar contradictorio, porque, cuando vemos los más de 280 mil proyectos que se han postulado desde que inició la consulta —postulados, no ganadores, sino postulados—, la primera categoría con más proyectos presentados es la económica. Sin embargo, no es la que tiene más proyectos ganadores. La gente, al tener la oportunidad de postular sus siete proyectos en cada consulta, siempre incluye uno o dos de la economía; pero, ante la necesidad real —por ejemplo, de lo que hablo respecto a los servicios—, termina dejándolos de lado y se impone la coyuntura. En esta consulta de 2026, que tenía esa particularidad de la Transformación 2 (Transformación para la Independencia, la Cultura, la Ciencia y la Tecnología) y la Transformación 1 (Transformación Económica), fíjate que solo alrededor de mil proyectos —1000 de 5336 que debían quedar ganadores— fueron los que quedaron en esa Transformación 1. El resto sigue siendo del tema de los servicios”, observó.

    Participación en las consultas

    Ante la pregunta de uno de los radioyentes sobre si existe una base de datos oficial que consolide el porcentaje de participación en las consultas populares, Sandino Marcano comentó que no, debido a que se ha evitado que estos procesos puedan verse como un hecho competitivo territorial.

    Dijo que, aunque no hay un registro nacional unificado, sí se manejan referencias sobre estados con mayor participación como Zulia, Miranda, Caracas, Lara; y un aumento en participación en estados como Sucre, Trujillo y Monagas.

    Contó, además, que cada comuna lleva su propio conteo al cierre de la consulta, lo que permite mantener un histórico interno sin desvirtuar el carácter comunitario del proceso.

    ‘Transferencia de competencias’

    Para finalizar, Sandino Marcano refirió que la ‘transferencia de competencias’ al poder popular, pese a ser un precepto constitucional y un objetivo político debatido durante años, ha sido una política incipiente.

    “Eso no quiere decir que no haya experiencias relevantes en algunos estados, algunas alcaldías o algunos ministerios que se han atrevido. Yo, por ejemplo, en su momento asumí una responsabilidad en Infocentro. Infocentro era punta de lanza en el ejercicio de transferencia de competencias al poder popular. En ese sentido, tal vez algunas alcaldías se han quedado solo en el tema de los desechos sólidos, pero han logrado transferir competencias; así como el gas, entre otros, en algunos territorios”, concluyó.

  • Irene León: La Comuna venezolana es la antípoda del proyecto imperial

    Irene León: La Comuna venezolana es la antípoda del proyecto imperial

    Caracas, 24 de marzo de 2026.- “El mundo está en una disputa muy profunda de proyectos: entre el llamado proyecto de muerte —que es el que está construyendo el capitalismo con su modo de guerra sin fin, con su forma de apropiación del mundo— y, por el otro, el proyecto de vivir en comunidad y de construir solidaridades”.

    Estas fueron las palabras de la socióloga ecuatoriana Irene León, expresadas durante su participación en el programa “En clave comunal”, que tuvo como tema el significado de la Comuna venezolana en este nuevo momento geopolítico.

    Para la pensadora del Sur global, la experiencia venezolana visibiliza algo esencial: “Los seres humanos somos gregarios, no podemos vivir aislados los unos de los otros”, y la comuna permite materializar esa condición colectiva como horizonte de futuro.

    En un contexto marcado por el retorno al neoliberalismo planteado por el proyecto capitalista, señaló que es “indispensable la capacidad de actuar en colectivo”, especialmente frente a la individualización extrema que “busca que perdamos la capacidad de hablar en conjunto, de expresar ideas de soberanía, de definir un territorio que puede ser el escenario de este proyecto colectivo, de pensar la cultura entre distintos, de compartir las ideas también”, afirmó.

    León destacó que la propuesta comunal venezolana abre caminos de resistencia frente al proyecto neocolonial que hoy imponen las corporaciones globales. “La comuna abre la puerta a todas estas posibilidades de resistencia”, afirmó.

    Subrayó que Venezuela no solo construye una alternativa para sí misma, sino que, desde su historia independentista, aporta una visión regional: “Una iniciativa internacionalizable para crear una visión comunitaria de futuro”.

    Gran disputa por el proyecto mundial

    Sobre el modo de interconectividad geopolítica que sostiene al sistema-mundo actual, Irene León, directora de la Fundación de Estudios, Acción y Participación Social (Fedaeps) en Ecuador, indicó que actualmente “hay un puñado de empresas, corporaciones, megacorporaciones, fondos de inversión enormes como el de BlackRock” que han adquirido un poder desproporcionado.

    La socióloga explicó que estas grandes entidades llegan a ser consideradas “el quinto poder, incluso el tercer poder en algunos casos entre los países”, pese a no tener la naturaleza ni la legitimidad de un Estado.

    Para León, esta concentración corporativa coloca a la geopolítica “en el corazón de una gran disputa por el proyecto mundial”, donde se debate si el futuro será definido por proyectos colectivos de los pueblos o por intereses privados que avanzan sobre la economía global y el poder multilateral.

    En ese escenario, la pensadora advirtió que “la existencia misma de los países está en un gran desafío de continuidad”, pues el capitalismo corporativo impulsa un modelo donde no figuran la preservación del planeta ni el bien común.

    Frente a ello, destacó que “felizmente sí hay un escenario en el que se está manifestando esta capacidad de presentar otras ideas, entre ellas la propuesta del socialismo bolivariano en Venezuela, que se opone a la lógica individualista y exitista del capital”.

    De acuerdo con Irene León, esta alternativa se construye desde las sociedades mismas, como “una capacidad histórica de salir adelante colectivamente y hacerlo desde el Sur geopolítico; es decir: en articulación con África, con Asia, con Eurasia; buscando que el futuro sea uno para la humanidad, desde la humanidad, y pensando en una interrelación entre seres humanos y el planeta como un todo”.

    Desafíos ante las nuevas estrategias de dominación imperial

    Al abordar los desafíos que enfrentan los pueblos frente a las nuevas formas de dominación imperial, Irene León advirtió que “son muchísimos los desafíos”, pues los actuales proyectos de guerra están articulados a una fase del capitalismo dominada por “actores privados articulados en el sector corporativo”, especialmente aquellos vinculados a Estados Unidos.

    Según explicó, estas corporaciones buscan ejercer un poder aún mayor, no solo sobre la vida en el planeta, sino incluso más allá, puesto que quieren extender todos sus tentáculos hacia toda la vida humana del planeta e incluso cósmica.

    “Para lograrlo, han planteado un reordenamiento de todo: de las relaciones humanas, de la geografía, de los modos de hacer economía, de los modos de producir y reproducir la vida. En ese escenario, la guerra y el armamentismo son indispensables para desdibujar los países y reorganizar el mundo en función de los recursos”, enunció.

    León expuso que esta lógica bélica también opera como estrategia de supervivencia del capital, impulsada por “uno de los grandes poderes del mundo, el complejo industrial, militar y digital”, que visualiza su futuro económico en una “guerra sin fin”.

    “Son empresas con corporaciones que tienen su negocio en la producción de drones, inteligencia artificial, armamento y aeronáutica para la guerra, y para eso necesitan generar conflictos indefinidamente y caos en todos los niveles. En ese marco entra un nuevo tipo de agresión: la guerra cognitiva. La guerra cognitiva está articulada a este proyecto de ‘reordenamiento’, y para lo cual necesitan caos no solamente en los comportamientos individuales, sino en los comportamientos colectivos”, dijo.

    Irene León explicó que esta es “una guerra dirigida a modificar los comportamientos y los pensamientos” para adaptar a las poblaciones al proyecto del capital internacional. Manifestó que, aunque antes parecía ciencia ficción, hoy cuenta con marcos conceptuales e instituciones formales —“como la OTAN, por ejemplo”—.

    “Ya estamos en el marco de una incursión de esta forma de guerra en el mundo, entre cuyos efectos hemos visto, por ejemplo, la agresión que sucedió en enero en Venezuela, como un escenario ya reconocido como un colapso de guerra cognitiva”, argumentó.

    La ecuatoriana detalló que este tipo de guerra opera principalmente a través de la digitalización y de sistemas de control que buscan “inhibir la capacidad de los seres humanos de tener un desarrollo cognitivo”, especialmente mediante elementos de la cultura de realidad virtual que afectan a la niñez y la juventud.

    León describió que esta guerra tiene muchos niveles: unos pueden ser asociados a los medios digitales y de comunicación, “otros están asociados a las cuestiones ideológicas, políticas y de conciencia, y otros que ya directamente están asociados a crear condiciones para crear inestabilidad en los países”.

    Profundizó que a través de procesos informativos se busca “llevar a las colectividades a organizar sus comportamientos en función de los fines explícitos del capital —de un disciplinamiento, de un ordenamiento de los pueblos— y de actuar con poca autonomía de pensamiento, con poco criterio propio; y otros niveles que son dirigidos a crear, a través de las sensaciones y de los hábitos, tensiones, sentimientos, y provocar emociones de polarización en los pueblos, esperando —como dicen los textos de sus creadores— que estos pueblos lleguen a confrontarse internamente entre ellas y lleguen a enemistarse de tal modo que se autodestruyan entre ellas. Es decir: que el enemigo no necesite crear un campo de batalla en el que se confronten directamente, explícitamente y abiertamente las posiciones, sino que las polarizaciones se vayan desarrollando al punto en que implosionen”.

    En relación con ello, Irene León insistió en la necesidad de “armar muchos campos de defensa cognitiva” en todos los espacios: en el hogar, en las escuelas, en la comunidad. Destacó que uno de los elementos clave es la creación de pensamiento propio y crítico, una capacidad que “en Venezuela está muy viva” dentro del proyecto socialista comunal, pero que en muchas sociedades ha sido inhibida.

    Ecuador: destrucción institucional y retorno del capital corporativo

    Al reflexionar sobre las implicaciones de los gobiernos de extrema derecha en Ecuador, Irene León, integrante de la Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales en Defensa de la Humanidad (REDH), manifestó que existen muchísimas lecciones, pues el país ha atravesado un proceso “tan destructivo y en un plazo tan corto” que aún requiere un análisis profundo para encontrar salidas.

    Recordó que, tras un período de transformaciones con políticas redistributivas, economía orientada al bien común y el horizonte constitucional del buen vivir, Ecuador fue sometido a “un golpe blando, un golpe suave” que condujo a una transición indefinida. Ese proceso implicó “un desmontaje de la institucionalidad”, destruyendo el sistema estatal que garantizaba la vida en común sin ofrecer alternativas que organizaran la economía, la justicia o la reproducción de la vida en comunidad.

    León explicó que esta destrucción abrió paso al retorno de intereses corporativos y a mecanismos de vigilancia sobre el pueblo, acompañados de campañas comunicacionales que convencieron a sectores de que “había que cambiarlo todo supuestamente para estar mejor”. El resultado, afirmó, es un país irreconocible: “Ecuador era el país más seguro de América Latina y ahora está considerado entre los más violentos del mundo”.

    Sostiene que en Ecuador el retroceso ha sido tan profundo que incluso un país históricamente reconocido como petrolero —miembro de la OPEP y con una economía sostenida en ese recurso— “hoy prácticamente ha dejado de hablar de su propio petróleo”. Explicó que este sector, antes gestionado con criterios de soberanía nacional, ha vuelto a quedar en manos de corporaciones, anulando la capacidad del Estado de administrarlo en función del bien común.

    En conversa con la periodista venezolana, Nerliny Carucí, la socióloga ecuatoriana describió este proceso como un “caos inducido” que permitió la entrada indiscriminada de capitales, incluyendo “capitales ilícitos”, mientras desaparecían cooperativas y pequeñas iniciativas económicas.

    A pesar de este retroceso, la socióloga ecuatoriana subrayó que “felizmente el pueblo tiene memoria”, y que la visión de la Revolución Ciudadana sigue presente, al punto de que este movimiento continúa siendo la principal fuerza política del país.

    “Ecuador vive un proceso destructivo, pero siempre con la esperanza de reconstrucción: con la Constitución y sus principios de vida colectiva, aún es posible volver a construir el país en adelante”, afirmó.

    La comuna como horizonte de futuro

    Desde su experiencia en Ecuador, Irene León destacó que uno de los aprendizajes más importantes para Venezuela es reconocer que “la comuna, la visión del Estado comunal, es el acumulado más significativo que ha logrado Venezuela en estos años del proceso de la Revolución Bolivariana”.

    Consideró que se trata de un proyecto político y civilizatorio que reúne propuestas capaces de sostener la vida no solo en lo local, sino también de proyectar alternativas para la región y la humanidad. En sus palabras, la comuna constituye “un proyecto histórico” que permite imaginar y construir un futuro común.

    León advirtió que parte de lo ocurrido en Ecuador con la arremetida de la extrema derecha buscó precisamente “que perdamos el horizonte de futuro y perdamos esa perspectiva de comunidad”. Por ello, reiteró que la experiencia venezolana debe valorar y profundizar su camino comunal, pues representa “un proyecto increíble, histórico, que plantea desafíos no solo para Venezuela, sino para la región y el mundo”.

    La comuna como antídoto frente al proyecto neocolonial estadounidense

    Ante la pregunta sobre si las comunas y los consejos comunales interfieren con los intereses de Estados Unidos, Irene León fue categórica: “Absolutamente, están en las antípodas”.

    Alegó que mientras el pueblo organizado pueda expresarse, sostener un proyecto propio y hablar de soberanía “en voz alta”, representará una capacidad de autodeterminación que Estados Unidos busca eliminar.

    Para esta pensadora del Sur global, la comuna expresa una forma de soberanía que opera tanto en la gestión local como en la visión de país, convirtiéndose en “el mayor antídoto para la imposición capitalista que Estados Unidos quiere consumar en Venezuela y en toda América Latina y el Caribe”.

    Irene León advirtió que el proyecto neocolonial estadounidense pretende “subsumirnos como parte del gran Estados Unidos”, incluso redefiniendo fronteras y zonas de influencia en la región. Frente a ello, afirmó que “el gran antídoto es el proyecto comunal”, pues constituye una forma de organización que impide la subordinación política, económica y cultural.

    La comuna como proyecto de resistencia anticapitalista

    Al referirse a la comuna como espacio de lucha antiimperialista y anticapitalista, Irene León recordó que en América Latina y en la relación Norte-Sur “estamos inmersos en un desafío a los poderes del capital”.

    Sostuvo que estos poderes buscan organizar la vida desde un sentido estrictamente individual. Al respecto, la comuna propone un camino distinto: “Un proyecto alternativo que es resistencia en sí mismo”.

    Para la socióloga, el proyecto comunal constituye “la antítesis del proyecto imperialista que plantea el hemisferio total unificado”, donde todos los países quedarían subordinados a la dirección estadounidense y a sus corporaciones, algo que calificó como “muy peligroso para todos nuestros pueblos”. En contraste, sostuvo, la comuna sostiene una forma de organización colectiva que desafía esa lógica de dominación.

    La escuela como espacio estratégico para la vida comunal

    Sobre el papel de la escuela en el contexto de la comuna, la pensadora ecuatoriana Irene León destacó que este espacio constituye “el punto de encuentro desde la primera niñez, el punto de encuentro de los pueblos, de la gente hasta la vida adulta”, donde se desarrolla un proceso formativo históricamente vinculado a la vida en comunidad.

    Aunque reconoció que “la escuela capitalista no siempre ha respondido a esa idea”, subrayó que la propuesta educativa asociada a la comuna implica aprender a vivir con otros, construir conocimiento colectivamente, compartir aprendizajes y generar experiencias transformadoras.

    Para León, los procesos educativos están “ineludiblemente vinculados a esta creación de una nueva vida a través de la vida comunal”, pero también a cualquier iniciativa de cambio profundo.

    Recordó que la educación y el conocimiento son hoy “uno de los principales escenarios de disputa, no solo de la ideología y de la vida política, sino de todo. Se dice que estamos en la sociedad del conocimiento, y todo eso empieza por la escuela desde su más pequeña instancia”.

    Reflexión final

    En su mensaje final al pueblo venezolano, Irene León subrayó que en este momento histórico resulta imprescindible “pensar en la libertad del presidente Nicolás Maduro y de la diputada Cilia Flores”.

    Afirmó que lo ocurrido forma parte de “una de las experiencias mundiales más duras que hemos tenido que vivir en la región”, vinculada a las nuevas formas de guerra cognitiva. Declaró que el operativo para secuestrar al presidente se basó en el uso de deepfakes, “mentiras profundas” generadas mediante inteligencia artificial para manipular percepciones y convencer a la población de falsedades.

    León destacó que esta campaña alcanzó una escala sin precedentes: “Se estima que una persona necesitaría 158 años para absorber todo ese material” difundido en apenas una semana. Por ello, insistió en que en toda América Latina —y especialmente en Venezuela— es necesario mantenerse atentos y atentas ante estas formas de agresión que buscan desestabilizar países enteros.

  • Comuna de Carora resolvió su acceso al agua mediante consulta y planificación populares

    Comuna de Carora resolvió su acceso al agua mediante consulta y planificación populares

    Caracas, 17 de marzo de 2026.- “La comuna es como una escuela. En la comuna andamos, nos escuchamos, nos entreayudamos; en la comuna materializamos las soluciones a nuestros problemas”. Estas fueron las palabras de Ronny Álvarez, integrante de la Comuna Maestro Jorge Rodríguez, una comuna urbana ubicada en el sector Cecilio Zubillaga, en Carora, municipio Pedro León Torres del estado Lara.

    La experiencia de esta organización territorial, que agrupa a más de 3000 familias, fue presentada por Álvarez durante su participación en el programa “En clave comunal”.

    El comunero larense explicó que su labor implica recorrer el territorio: “Andamos en la calle, visitando, escuchando”, porque solo a partir de ese contacto directo pueden “accionar y actuar en cualquiera de los escenarios” que se presenten. En ese momento, relató, se encontraban trabajando “día y noche” junto a las UBCh en el Instituto de Educación Especial Morere, como parte de las tareas comunitarias que sostienen la vida del territorio.

    Ronny José Álvarez Chirinos, caroreño de pura cepa, es además presidente de las comisiones electorales y registrador de las consultas populares ante el Sistema de Integración Comunal (Sinco) y el Consejo Federal de Gobierno.

    Organización territorial

    Al referirse a cómo se integran las más de 3000 familias que conforman la Comuna Maestro Jorge Rodríguez, Ronny Álvarez explicó que la dinámica organizativa conserva rasgos de vida rural, aun cuando el territorio es urbano.

    Señaló que la toma de decisiones se realiza de manera sencilla y cercana: “Empezamos debajo de la matica; en cualquier sitio nos reunimos, hablamos, debatimos los proyectos, las problemáticas, nos escuchamos”. Desde esos encuentros, afirmó, buscan soluciones colectivas.

    Álvarez también describió los límites y relaciones territoriales de la comuna, y detalló que colindan con “la avenida Fuerzas Armadas, Fuerte Manaure y parte del sector Cantaclaro”. Además, son vecinos del Hospital Pastor Oropeza, del Aeropuerto Internacional La Greda y de la Comuna General División Pedro León Torres.

    La Comuna Maestro Jorge Rodríguez la conforma seis consejos comunales: Ezequiel Zamora, Cecilio Zubillaga, Roble Viejo, 5 de Julio, Lezma Liscano, y San Roque-Mauricia.

    El agua como fuente de vida

    Sobre la situación del agua en Carora, Ronny Álvarez explicó que el agua es un bien fundamental para la vida cotidiana. Indicó que “el agua es vital, es fuente de vida”, pero que han tenido “problemas con la parte de acueducto por el crecimiento que ha tenido la ciudad”, ya que la red es insuficiente y “el acueducto es muy pequeño”.

    Refirió que antiguamente la infraestructura era más adecuada para abastecer la zona media y baja del casco central, pero hoy la demanda supera la capacidad instalada.

    El líder comunitario destacó que, ante estas limitaciones, las familias recurren a conocimientos heredados para aprovechar el agua de lluvia. Explicó que en casi todas las casas se mantiene la práctica de instalar “la churumba o el canal para recoger el agüita”, una técnica transmitida por los abuelos.

    Comentó que, aunque las precipitaciones son escasas, cuando llueve suele ser abundante, lo que permite recolectar agua para el uso doméstico. “Aprovechamos el agua que cae del cielo. Las familias se organizan para preparar los canales y almacenar cada gota”, comentó.

    Ronny Álvarez explicó que en Carora la percepción del agua ha cambiado profundamente debido a la crisis climática que afecta al territorio y al planeta. “Los pobladores contemporáneos se han dado cuenta de la importancia que tiene el agua para la vida”, afirmó.

    Destacó que en la comuna funcionan dos escuelas regulares y una de educación especial, donde se ha incorporado la enseñanza del cuidado del agua como parte de la formación diaria. Explicó que la educación ha sido clave para transformar la relación de la comunidad con el agua en medio de la bancarrota hídrica global.

    Señaló que desde las escuelas y el territorio se promueve la importancia de “racionar el agua, cuidar las fuentes de agua” y evitar fugas o desperdicios. Álvarez subrayó que este aprendizaje se refuerza tanto en la vida cotidiana como en los espacios educativos, donde se enseña a comprender los ciclos del agua y la necesidad de preservarla.

    Efectos de la crisis ambiental global

    Al referirse a los efectos de la crisis ambiental global en los últimos años, Álvarez fue contundente: “Terrible. Un impacto fuerte”. Recordó una experiencia crítica cuando los dos embalses que abastecen a la ciudad comenzaron a secarse debido a la evaporación acelerada por las altas temperaturas. “Fue una situación crítica que nunca habíamos tenido, el agua se estaba evaporando”, relató.

    Comentó que los niveles de agua descendieron de manera alarmante y obligaron a aplicar racionamientos rigurosos, una situación que marcó a la comunidad y reforzó la necesidad de cuidar el agua.

    Tras ver los impactos de la crisis ambiental global, la Comuna Maestro Jorge Rodríguez ha desarrollado mecanismos propios para enfrentar la escasez del agua. Ronny Álvarez contó que, ante aquella situación fueron “adecuando algunos puntos específicos, para puntos de acopio”, entre ellos un subterráneo de 55 000 litros en el Instituto de Educación Especial Morere, inicialmente destinado a la reserva y al apoyo de sectores vecinos como Ezequiel Zamora y Cecilio Zubillaga.

    Señaló que otras instituciones también se sumaron, como los laboratorios de la Universidad Nacional Experimental Politécnica Antonio José de Sucre (Unexpo), que permitieron “aportar ese granito y ayudar a la gente que no tenía agua”. Recordó que, durante los momentos más críticos, se formaban “colas y colas”, por lo que estos puntos estratégicos siguen activos “en caso de emergencia” para equilibrar la distribución del agua en el territorio.

    La Consulta Popular Nacional ha sido la vía que abrieron las más de 3 mil familias de la Comuna Maestro Jorge Rodríguez para la gestión comunal del agua.

    El comunero relató que la comuna articuló esfuerzos con instituciones públicas para mejorar la infraestructura hídrica, especialmente en el marco de la Tercera Consulta Popular Nacional de 2024. Describió que el proceso fue “muy asertivo”, pues permitió recorrer los territorios junto a la Hidrológica de Lara y las mesas técnicas de agua para emprender acciones concretas: “Saneamos la tubería principal de 20 pulgadas, eliminando tomas ilegales y estableciendo tubos tipo ‘flauta’”.

    Manifestó que esto permitió que “la misma presión de agua que me está llegando a mí es la misma presión que le está llegando al vecino”, subsanando un problema donde solo un 30 % de las familias recibía agua de manera regular. Hoy, afirmó, el suministro de agua alcanza al 90 % de las familias que habitan el territorio.

    Sin embargo, el vocero comunal reconoció que aún existen desafíos en sectores ubicados en zonas más elevadas, donde se requieren obras adicionales.

    Para organizar la gestión del agua en el marco de la consulta popular, Ronny Álvarez explicó que el proceso se estructuró desde las asambleas comunitarias utilizando un instrumento central: la agenda concreta de acción (ACA). “La ACA fue nuestra herramienta, nuestro instrumento principal en las asambleas”, señaló.

    Según Álvarez, la planificación se construyó colectivamente, guiándose por la ACA para definir rutas de trabajo y articularse con las instituciones técnicas involucradas.

    Aprovechamiento de aguas grises

    En cuanto al uso de aguas intermedias o aguas grises, Ronny Álvarez afirmó que la comunidad ha desarrollado prácticas sostenibles para aprovecharlas. “Sí, la gran mayoría utiliza esa agua para regar los árboles”, dijo.

    Además, declaró que algunas familias aplican procesos de sedimentación para reutilizar el agua en actividades agrícolas: “La utilizan para fertilizar, para echarles sus nutrientes a los cultivos”. Precisó que esta práctica es especialmente común en San Roque, donde muchas familias dependen de estos mecanismos para mantener sus siembras en un territorio marcado por la escasez de agua.

    Producción familiar y comunitaria para el autoabastecimiento

    Ronny Álvarez explicó que la producción de alimentos en la Comuna Maestro Jorge Rodríguez se desarrolla principalmente en pequeñas escalas, tanto en los hogares como en espacios comunitarios.

    Apuntó que “la mayoría tiene su siembra en las casas para su propio beneficio”, aunque también existen familias que cultivan de manera conjunta para abastecer a la comunidad o vender en el mercado.

    Consultado por la periodista Nerliny Carucí sobre los rubros que siembran, Álvarez detalló que se concentran en alimentos que se adaptan a las condiciones del suelo local: “Ají, tomate, pimentón, cilantro, cebolla”.

    Explicó que la tierra es “muy arcillosa y hay que trabajarla demasiado”, lo que limita la diversidad de cultivos. Aun así, el larense reiteró que con pequeños conucos y granjitas, las familias logran producir alimentos tanto para el consumo propio como para la comercialización.

    Además de los cultivos, Ronny Álvarez refirió que la comuna mantiene actividades pecuarias que complementan la producción alimentaria. Indicó que en algunos sectores se practica “el libre pastoreo”, donde se crían cabras, vacas y ganado bovino.

    En cuanto a la producción porcina, afirmó que “la gran mayoría se encuentra en la comunidad Lezma Liscano y San Roque‑La Mauricia”, zonas donde varias familias sostienen la cría de cerdos como parte de la economía local.

    Comunicación en el territorio

    Sobre las formas de comunicación dentro del territorio, el comunero Ronny Álvarez afirmó que la estrategia más efectiva sigue siendo el contacto directo. “El cara a cara”, aseguró.

    Explicó que él prefiere visitar personalmente a las familias para informar y escuchar, porque considera que “lo más asertivo es el encuentro”, un método que implementan en todo el territorio de la comuna para garantizar que la información circule.

    Álvarez también reflexionó sobre cómo ha cambiado su manera de ver el mundo desde que forma parte de la organización comunal. Describió la experiencia como “una maravilla” y recordó que tiene “16 años” trabajando por la comunidad, una labor que considera profundamente gratificante. Para él, lo más valioso es “el poder comunal, la comunidad”, la forma en que se organizan, se reúnen y resuelven juntos los problemas.

    En cuanto a las tensiones que a veces surgen en los territorios por prácticas individualistas o concepciones del poder como dominación, Ronny Álvarez reconoció que estas actitudes afectan el trabajo colectivo. “Eso entorpece el proceso”, expuso.

    Sin embargo, destacó que la comuna ha aprendido a enfrentar estas situaciones sin detener la marcha: “Hay que rodearlo, hay que seguir”. Sustentó que, con “mucho debate, con mucha asamblea”, han logrado abrir espacios de participación incluso para quienes inicialmente obstaculizaban el proceso. “Los invitamos a que escuchen lo que se está haciendo, para que entiendan que la cuestión no es solamente para algunos, sino que es para todos, sin distinción política”, afirmó.

    Palabras finales

    Al culminar su participación en el espacio radial, Ronny Álvarez llamó a mantener la constancia y la voluntad colectiva. “Sigamos, sigamos adelante con pie de lucha, mucha voluntad propia”, declaró.

    Subrayó que la comuna no pertenece a unos pocos, sino que es de todos y todas. Para el líder comunitario, el horizonte es claro: “Trabajar por el futuro de nuestros niños y niñas, de la autodeterminación de los pueblos, de las comunidades y del fortalecimiento popular para nuestro futuro”.

  • Comuna F‑27 teje la organización territorial desde lo femenino y la conciencia popular

    Comuna F‑27 teje la organización territorial desde lo femenino y la conciencia popular

    Caracas, 10 de marzo de 2026.- “En la Comuna (en construcción) F-27 hemos comprendido que, mucho más allá del bloque y la cabilla, la verdadera obra es la construcción de una conciencia que fortalezca la identidad, la organización territorial y la capacidad de pensar colectivamente”.

    Estas fueron las palabras de Betty Vargas, integrante de la Comuna (en construcción) F-27, ubicada en la parroquia Osuna Rodríguez, municipio Libertador del estado Mérida, durante su participación en el programa radial “En clave comunal”.

    Desde este espacio, la vocera reconoció que “no es una tarea fácil”, pero destacó que la comuna ha logrado sostener “ese espíritu comunitario, ese espíritu comunero” que impulsa tanto la acción material como la formación política.

    Betty Vargas señaló que el territorio comunal está integrado por cerca de dos mil familias y está conformado por cinco consejos comunales: Antonio José de Sucre, Corazón de María, La Mata, Campo Claro y Los Eucaliptos.

    Explicó que cuentan con una casa de los saberes, donde funciona un núcleo de la Universidad Politécnica Territorial de Mérida, un espacio concebido para “la formación del conocimiento en lo académico, pero también la autoconciencia”.

    Para la comunera, esta comunidad de aprendizaje tiene un propósito claro: fortalecer la identidad y la cohesión del territorio. Señaló que el objetivo ha sido “seguir alimentando ese espíritu comunitario, ese espíritu de amor a la patria, de seguir avanzando con lo que tenemos, con lo que somos”.

    Uno de los retos más importantes, explicó Vargas, es integrar a los jóvenes en los debates y las reflexiones de la comuna, especialmente en un contexto marcado por la guerra cognitiva y la influencia de las redes sociales digitales ―sobre todas las redes sociales, dijo―.

    Informó que actualmente jóvenes del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA), capítulo Mérida, se encuentran en un proceso de formación política y académica. Vargas explicó que están recibiendo acompañamiento del Ministerio de Planificación y participan en seminarios diseñados para que puedan “conocer el gran monstruo… el monstruo de mil cabezas, que son los medios de comunicación”.

    Advirtió que los medios de comunicación occidentales y las redes sociales digitales manipulan profundamente el pensamiento, particularmente entre los jóvenes. Por ello, los encuentros semanales buscan desmontar narrativas y promover pensamiento crítico.

    Según relató Betty Vargas, estos espacios han permitido, además, “despertar en ellos ese tipo de conciencia al punto de estar integrados plenamente en todo lo que es este trabajo”.

    De acuerdo con la lideresa comunitaria, actualmente “están participando 35” jóvenes del movimiento social MRTA. Destacó el compromiso de quienes se trasladan desde distintos puntos del estado Mérida para integrarse a las actividades: “Algunos suben desde El Vigía hasta aquí, hasta la Casa de los Saberes”, afirmó.

    Participación comunal en la consulta popular

    La Comuna (en construcción) F-27 también tuvo una participación activa en la primera edición de la Consulta Popular Nacional 2026. Según relató Betty Vargas, la jornada fue “bastante buena”, en donde volvió a resultar seleccionado el proyecto para la cancha del Liceo Aristóbulo Istúriz.

    Expuso que esta propuesta ha sido priorizada reiteradamente porque “es el tercer proyecto que se descarga allí porque es necesario”, ya que el liceo no cuenta con una cancha techada, pese a atender a la mayoría de los jóvenes de la parroquia Osuna Rodríguez.

    Aclaró que, aunque el liceo no se encuentra dentro del perímetro directo de la comuna, Vargas enfatizó que la decisión de apoyar el proyecto responde a una visión territorial más amplia. “Todos aportamos porque estamos en la misma parroquia”, afirmó.

    Para la vocera comunal, la consulta popular permitió que la comunidad asumiera colectivamente la responsabilidad de mejorar un espacio educativo fundamental para la juventud del territorio.

    Igualmente, resaltó que los jóvenes tuvieron un rol determinante en la jornada, tanto como votantes como actores conscientes de la importancia del proyecto. Señaló que “los jóvenes participaron, los estudiantes que están allí, conscientes de resolver y atender a su necesidad”, expresó.

    Betty informó que, fruto de las gestiones comunales en la F-27, más de 2000 familias han presentado su solicitud de título de tierra, así como la transformación de 221 viviendas en el territorio. Esta última experiencia «no solo se reduce a un asunto de bloques, cemento y cabillas; sino, sobre todo, a una vivencia de siembra de conciencia comunitaria».

    Construcción de confianza

    Para Betty Vargas, quien próximamente recibirá una acreditación de saberes en Ciencias Comunales por la Universidad Politécnica Territorial Kléber Ramírez, la Comuna (en construcción) F-27 ha logrado consolidar un tejido comunitario sustentado en el respeto y en una atención libre de discriminación política.

    Dijo que “tenemos que entender que no todos tienen que pensar de la misma manera; existe una diversidad”. Subrayó que desde los espacios comunitarios se trabaja con todas las familias “con la misma cercanía, la misma dedicación y el mismo interés”.

    Reconoció que los medios de comunicación han influido en la percepción de algunos sectores de la población y que “hay gente dentro del proceso que ha cometido errores”, lo que puede generar desconfianza. Sin embargo, resaltó que el trabajo constante ha permitido recuperar la credibilidad de la comunidad: “Eso la gente lo agradece, eso la gente lo reconoce”.

    Declaró que el trabajo comunitario, al que ha dedicado casi cuatro décadas, le ha permitido “reencontrarse y reconocerse en el otro”.

    Protagonismo femenino en la vida comunal

    En la Comuna (en construcción) F-27, las mujeres han asumido un rol determinante en la organización y en la toma de decisiones. Así lo afirmó Betty Vargas, quien destacó que “el encabezamiento de la mujer ha sido muy grande” y que en las asambleas la participación femenina supera ampliamente a la masculina.

    Según la comunera merideña, este protagonismo no es fortuito, sino resultado de una práctica cotidiana que combina responsabilidades del hogar con compromiso político. Vargas argumentó que, aunque las mujeres atienden el hogar, la familia y el estudio, también son quienes impulsan la planificación y la resolución de problemas en el territorio.

    “Estamos generando ideas, plasmando y definiendo cómo ir articulándolas: cómo debe estructurarse la propuesta para concretar un proyecto, para llevar a cabo una acción o para convocar la asamblea que corresponda”, manifestó.

    A pesar de estos avances, la líder comunitaria reconoció que persisten patrones patriarcales que limitan la visibilidad de las mujeres en cargos de dirección. Relató que, en un proceso de formación con Rosiris Berroterán, de Tatuy TV, revisaron colectivamente estas contradicciones: “Las mujeres participamos, las mujeres hacemos, las mujeres construimos, pero a la hora de poner a alguien en un cargo, pues postulamos al hombre”. Para ella, este comportamiento evidencia que “seguimos con una mentalidad patriarcal muchas veces”, un aspecto que están abordando de manera consciente.

    Aclaró que el verdadero feminismo no es una confrontación entre mujeres y hombres ni busca desplazar a los hombres, sino integrarlos en la construcción del cuidado y del bien común. Sostuvo que hombres y mujeres crean y sostienen juntos la comunidad y el futuro.

    Betty Vargas señaló que la tarea es “seguirnos empoderando a las mujeres” y asumir no solo el impulso del proceso revolucionario, sino también su conducción. “Más allá de ponerle el combustible a este proceso revolucionario, es también nosotras manejarlo: ser la cabeza”, apuntó.

    Horizontes

    En la Comuna (en construcción) F-27, la comunicación popular es entendida como una práctica cotidiana que sostiene la organización y la conciencia colectiva. Betty Vargas explicó que cuentan con una radio comunitaria, aunque el recurso más valioso sigue siendo el encuentro cara a cara. “Se está haciendo uso de ella permanentemente, pero también la visita, el contacto nos ha dejado una gran experiencia”, afirmó.

    Señaló que el diálogo directo con la comunidad también permite definir los horizontes estratégicos de la comuna, más allá de las urgencias coyunturales. Insistió en que es fundamental comprender que “el pueblo es el que genera el poder” y que el autogobierno es un proceso en construcción.

    Reafirmó que la organización popular es la energía que impulsa el proyecto comunal. Aseguró que “el pueblo es el combustible, es la maquinaria que va a alimentar esta historia”.

    Asimismo, dijo que no hay que perder de vista que nuestro horizonte es el Sur, una metáfora que reivindica la identidad latinoamericana y la orientación emancipadora del proyecto bolivariano. Expresó que es necesario que el pueblo “reconozca las fauces del monstruo imperialista que solo quiere devorar nuestro país”.

    Finalmente, la líder comunitaria reiteró su llamado a construir el horizonte comunal, a sentir el espíritu de la comuna en el territorio, una invitación que —recordó— hizo el presidente Hugo Chávez.

  • Estudiantes de turismo del Complejo Educativo Campo de Carabobo fortalecen conocimientos en la Unacom

    Estudiantes de turismo del Complejo Educativo Campo de Carabobo fortalecen conocimientos en la Unacom

    Carabobo, 5 de marzo de 2026.- En una jornada marcada por el entusiasmo y el aprendizaje, estudiantes de cuarto año de la mención Turismo del Complejo Educativo Campo de Carabobo (Comuna Brisas del Campo) realizaron una visita guiada a las instalaciones de la Universidad Nacional de las Comunas (Unacom).

    La actividad, que se realizó durante horas de la mañana, tuvo como objetivo principal acercar a los jóvenes al ámbito universitario y fortalecer sus competencias en el área de hospitalidad.

    Como parte central del recorrido, los estudiantes recibieron una charla formativa sobre protocolo, dictada por Emigles Colmenares, encargada de dicha área en la institución, quien compartió herramientas claves para el desempeño profesional en el sector turístico.

    Las docentes acompañantes calificaron la jornada como «excelente» y destacaron la hospitalidad del personal universitario. Roselis Quintana, docente del plantel, subrayó la importancia de estos vínculos institucionales:
    «Los muchachos están encantadísimos con todo lo que aquí se realiza. El taller de protocolo fue gratificante porque nosotros también tenemos esa área allá y estamos aprendiendo. La idea es motivarlos para que al salir del instituto vengan a estudiar acá».

    Por su parte, la docente Dayanir Ramírez enfatizó el impacto positivo en la visión de futuro de los alumnos:

    «Los muchachos han tenido una receptividad muy buena. Esta visita busca motivarlos a entender que sí podemos tener un futuro mejor. Agradecemos en nombre de nuestro director por el trato
    maravilloso que nos han brindado».

    Este encuentro reafirma el papel de la Unacom como un espacio de puertas abiertas para la formación de la juventud del municipio Libertador, en el estado Carabobo, promoviendo el desarrollo de proyectos socioproductivos y educativos que nacen desde el corazón de las Comunas.

  • Investigadora venezolana: Las comunas deben tomar decisiones desde el conocimiento para proteger las fuentes de agua

    Investigadora venezolana: Las comunas deben tomar decisiones desde el conocimiento para proteger las fuentes de agua

    Caracas, 3 de marzo de 2026.- “Muchas veces, cuando hablamos del acceso al agua, no reflexionamos sobre la cantidad de energía necesaria para que una persona reciba agua potable por tubería”. Estas fueron las apreciaciones de la investigadora del Instituto de Ingeniería para Investigación y Desarrollo Tecnológico, Miriam Suárez Sánchez, a propósito de los desafíos de la comuna frente al escenario global de acceso al agua dulce.

    “Tenemos la responsabilidad como seres humanos de devolver aguas que cumplan con las condiciones y no afecten esos ríos, manantiales o pozos que nos surten diariamente”, afirmó en el programa radial “En clave comunal”, transmitido por Radio Nacional de Venezuela (RNV) todos los martes.

    Puso como ejemplo el caso del Instituto de Ingeniería, donde trabaja, que se abastece desde la planta de bombeo de Las Morochas. “¿Pero de dónde viene esa agua? Esa agua viene de Calabozo”, señaló. Refirió que entre Caracas y Calabozo hay siete u ocho horas de viaje por carretera, lo que permite dimensionar la magnitud del sistema: una extensa red de distribución, múltiples estaciones de bombeo y la necesidad de elevar el agua cientos de metros antes de almacenarla en tanques y distribuirla. “¿Cuánta energía se emplea? ¡Mucha energía!”, aseguró.

    Para la investigadora caraqueña, contar con agua implica un entramado de naturaleza, infraestructura y trabajo humano. “Cuánta naturaleza [no humana], cuántas manos, cuántos seres humanos están ahí que dedican su vida para garantizar que yo llegue a mi casa, abra un chorro y pueda lavar la verdura o bañarme”, expresó.

    Consultada por la periodista Nerliny Carucí, moderadora del programa “En clave comunal”, sobre dónde se traza la línea entre el derecho al agua y el respeto a la madre tierra, Suárez afirmó que se trata de “una línea muy delgada”.

    Explicó que los seres humanos pueden pasar días sin comer, pero no sin agua: la deshidratación puede poner en riesgo la vida en muy poco tiempo. “El cuerpo es 70 % agua, somos agua, el mundo es agua”, recordó. Esta condición implica comprender el agua no solo como un servicio, sino como un elemento vital cuya protección es indispensable para la supervivencia del ser humano y de la vida toda.

    Tecnología para identificar y gestionar acuíferos

    Miriam Suárez, máster en Gestión de la Calidad y del Ambiente, explicó que el Instituto de Ingeniería para Investigación y Desarrollo Tecnológico desarrolla diversas áreas de trabajo orientadas a inventariar y gestionar el recurso hídrico, especialmente las aguas subterráneas.

    Detalló que una de estas áreas es el procesamiento digital de imágenes donde aplican geomática para estudiar el territorio. “A través de imágenes satelitales, de la geomorfología y de las características de los terrenos, podemos determinar la presencia o no presencia de acuíferos”, señaló.

    Comentó que esta tecnología también permite identificar zonas de recarga, así como visibilizar ríos, riachuelos y manantiales en distintas regiones del país.

    La investigadora destacó que el Instituto de Ingeniería cuenta además con el Centro de Tecnología de Materiales, la Unidad de Química y Ambiente y laboratorios ambientales capaces de analizar la calidad del agua. Recordó que Venezuela posee un marco legal que regula estos parámetros: “Está el decreto 883, que nos permite determinar, dependiendo del origen del agua, si está apta o no apta para consumo humano”.

    Explicó que, incluso cuando el agua no cumple inicialmente con los estándares, puede hacerse apta mediante tratamientos convencionales. El mismo decreto, añadió, establece criterios para medir aguas contaminadas y residuales, según su destino: redes cloacales, cuerpos de agua o el mar. “Tenemos la capacidad de hacer esas mediciones y clasificar ese acuífero”, afirmó.

    Suárez expuso que el Instituto ha desarrollado varios proyectos vinculados al agua, entre ellos uno ejecutado entre 2006 y 2014 con comunidades indígenas warao. El objetivo fue diseñar plantas potabilizadoras para poblaciones de hasta 100 habitantes, pero lo más significativo fue la relación construida con estas comunidades.

    Recordó que para los pueblos originarios el río es proveedor de todo: “Les provee belleza, tranquilidad, paz, higiene, alimentos. El río es su cultura, es su forma de vivir, es su todo. Es sagrado”, dijo.

    La investigadora destacó que todo esto fue considerado en el diseño del proyecto de potabilización desarrollado por el Instituto de Ingeniería para las comunidades warao. “Fue un diseño adecuado a las características culturales de las comunidades”, explicó.

    La demanda comunal por el agua

    Miriam Suárez, investigadora del Instituto de Ingeniería, señaló que, en el marco de la Consulta Popular Nacional del 8 de marzo, es previsible que se repitan las tendencias observadas en procesos anteriores, donde “el mayor porcentaje de los proyectos priorizados está vinculado al tema de agua potable”.

    Argumentó que la falta de agua en muchas comunidades obliga a evaluar alternativas para garantizar el acceso al recurso. Entre esas opciones, mencionó “buscar afloramientos, manantiales o también la construcción o búsqueda de pozos de agua”, soluciones que suelen surgir como respuesta directa a las necesidades locales.

    La científica venezolana insistió en que cualquier decisión relacionada con la apertura de pozos debe tomarse “desde el conocimiento”. Platicó que hay zonas del país con abundante agua subterránea, como los altos mirandinos, donde existen múltiples puntos potenciales para excavar.

    No obstante, advirtió que “no todos los pozos de agua son adecuados” y que es fundamental evaluar si el caudal disponible puede realmente abastecer a la comunidad. Además, Miriam Suárez Sánchez subrayó que excavar un pozo implica un costo elevado y una afectación ambiental significativa, pues el rango usual de perforación de la tierra es de 100 a 120 metros, incluso hasta 200 metros.

    En este contexto, alegó que antes de abrir un pozo es indispensable identificar la zona de recarga y analizar qué ocurre alrededor de ella. Manifestó que, en ocasiones, varias comunidades pueden estar pensando en perforar en el mismo sector, lo que genera riesgos: “Si yo abro mi pozo, puedo causar una afectación ecológica”.

    Además del impacto ambiental, podría disminuir el rendimiento de los pozos que ya se surten de esa misma cuenca o subcuenca. Por ello, enfatizó que “antes de cualquier cosa, de tomar la decisión, hay que hacer los estudios pertinentes”, realizados por geólogos, geógrafos y geodestas disponibles en instituciones del Estado.

    La investigadora caraqueña adicionó que también existen empresas especializadas que pueden acompañar estos procesos, especialmente en la caracterización del agua. Destacó que algunas cuentan con la permisología del Ministerio de Ecosocialismo, lo cual es clave para garantizar la validez de los resultados.

    Puntualizó que, para reportar información ambientalmente confiable, los laboratorios deben cumplir con los lineamientos establecidos y estar registrados ante el Ministerio, ya que solo así pueden emitir análisis ajustados al decreto 883, la norma que determina la calidad de los cuerpos de agua en Venezuela.

    Miriam Suárez Sánchez advirtió que perforar un pozo en una zona no apta puede generar múltiples alteraciones en el entorno si no se realizan los estudios previos necesarios. Señaló que, si se hace con los estudios necesarios, es posible mitigar los efectos, pero recordó que la intervención siempre implica cambios: existe vegetación y fauna asociada que se verá afectada, y la instalación del pozo requiere infraestructura, electricidad y un recubrimiento en concreto.

    Comentó que cada pozo tiene características propias determinadas por su geología, por lo que es indispensable “hacer toda una caracterización y determinación de metales pesados”, ya que los seres humanos son sensibles a elementos como hierro, calcio o magnesio.

    Asimismo, la científica explicó que, aun cuando un pozo no presente coliformes —microorganismos como Escherichia coli, Pseudomonas, Cryptosporidium, levaduras y otros—, estos pueden aparecer por procesos socionaturales asociados al ciclo de lluvias.

    Refirió que durante mayo, cuando comienzan las precipitaciones, “las aguas se revuelven”, porque las lluvias arrastran materiales desde la superficie. Parte de esa agua llega a ríos y cuerpos superficiales, pero otra se infiltra y percola hacia los acuíferos, aumentando las variables del agua.

    Miriam Suárez advirtió que la apertura descontrolada de pozos por parte de varias comunidades puede generar un daño ecológico severo. Apuntó que, cuando se perfora sin estudios y sin considerar la capacidad natural del subsuelo, se puede acabar con el acuífero, porque cada sistema tiene un límite de recarga.

    Explicó que si ese límite se sobrepasa, se estaría causando precisamente un desastre hídrico, ya que el acuífero no logra reponerse y termina agotándose, afectando tanto a las comunidades que dependen de él como al equilibrio ecológico del territorio.

    La investigadora insistió en que cualquier proyecto para mejorar el acceso al agua debe realizarse de manera organizada y con estudios previos. “Tenemos que hacer un estudio de riesgo”, reiteró.

    Resaltó que el país dispone de laboratorios adscritos al Ministerio de Ciencia y Tecnología con “capacidades técnico-científicas para poder hacer análisis confiables”, así como instituciones capaces de apoyar con geomática e imágenes satelitales para identificar los mejores sitios de perforación.

    Suárez enfatizó que abrir un pozo no significa que la responsabilidad haya terminado. “Ese pozo va a funcionar siempre y cuando yo respete la naturaleza”, dijo. Apuntó la necesidad de arborización, conservación y supervisión adecuada de cualquier intervención.

    Acompañamiento de las comunidades

    Miriam Suárez Sánchez explicó que el Instituto de Ingeniería desarrolla un proyecto en la comunidad de Hoyo de la Puerta. Señaló que la iniciativa es ejecutada por dos investigadoras del Instituto, Coromoto Aldana y Neyla Camacho, quienes trabajan en “el fortalecimiento y el desarrollo de metodologías para análisis microbiológico de aguas”.

    El objetivo central, afirmó, es “evaluar las características de diferentes fuentes de agua de la comunidad de Hoyo de la Puerta”, un territorio cercano al Instituto y considerado su “punto y círculo”.

    Suárez Sánchez destacó que el proyecto responde a necesidades reales de la comunidad. Subrayó la importancia de acompañar a las comunidades en el control y análisis de sus fuentes naturales de agua, especialmente en zonas donde pozos y manantiales son la principal vía de abastecimiento.

    Vulnerabilidad hídrica en la región centro-norte-costero

    Miriam Suárez, quien también es profesora de posgrado de Aseguramiento de la Calidad en la Facultad de Farmacia de la Universidad Central de Venezuela (UCV), expuso que las zonas con mayor vulnerabilidad hídrica en Venezuela coinciden con las áreas más pobladas del país (región centro-norte-costero).

    En este aspecto, precisó que, producto de la modernidad y de decisiones históricas de planificación, cerca del 80 % de la población venezolana vive lejos de las fuentes de agua, lo que la hace especialmente vulnerable. Recordó además el llamado del presidente Hugo Chávez a “cambiar la demografía” y a replantear la visión que tenemos con la madre tierra.

    Manifestó que, pese a esta vulnerabilidad, el país cuenta con amplias zonas con abundantes recursos hídricos, especialmente en los Llanos. “Tenemos muchísimas potencialidades hacia la zona de nuestros llanos, una cantidad de recursos hídricos importante”, afirmó.

    Canales de contacto entre las comunas y el Instituto de Ingeniería

    Miriam Suárez, quien coordina proyectos de investigación vinculados con la industria y con las comunas en áreas vitales como la calidad del agua y del aire, informó que el Instituto de Ingeniería para Investigación y Desarrollo Tecnológico dispone de varios mecanismos para que las comunas y cualquier persona pueda establecer comunicación directa.

    Apuntó que la institución cuenta con la página web https://www.fii.gob.ve/. Además, recordó que la sede del Instituto está ubicada en Sartenejas, en el sector Hoyo de la Puerta, accesible tanto por La Trinidad como por la Autopista Regional del Centro (ARC), dentro del Polo Científico-Tecnológico cercano a la Universidad Simón Bolívar. “Ahí estamos a la orden, nos pueden visitar”, afirmó.

    Suárez añadió que el Instituto también ofrece canales de comunicación más directos para facilitar la articulación con las comunas. Indicó que pueden contactarlos a través de Telegram, en el canal “Instituto de Ingeniería”, donde el equipo de Atención al Ciudadano recibe las solicitudes y las dirige a las áreas competentes.

    Asimismo, se puso a disposición los números telefónicos 04264148979 y 04265169298, en los cuales los mensajes que se reciban serán canalizados a los distintos investigadores del centro de investigación.

  • El perdón como clave para reconstruir la convivencia en Venezuela

    El perdón como clave para reconstruir la convivencia en Venezuela

    Caracas, 25 de febrero de 2026.- “El perdón tiene una dinámica psicosocial profunda, determinante para comprender y ejercer correctamente este proceso”. Estas fueron las palabras del psicólogo clínico Róger Garcés al referirse a la amnistía y a la construcción de convivencia comunitaria.

    Durante su participación en el programa radial “En clave comunal”, Garcés destacó que saluda todos los esfuerzos que se hagan en el país para construir una vida armónica, una vida en convivencia, capaz de superar las diferencias y el odio que —según señaló— sembró un sector extremista de la actividad política.

    El psicólogo venezolano recordó que la palabra amnistía proviene de an (eliminar) y mnésis (memoria), lo que la vincula con una “amnesia voluntaria” orientada a trascender lo ocurrido. En este sentido, Garcés citó a Martín Fierro para reforzar la idea de que “olvidar lo malo también es tener memoria”, una frase que, según explicó, invita a comprender el perdón como un acto de liberación.

    Errores al perdonar

    Róger Garcés, máster en Psicología y doctorante en Estudios Nuestroamericanos, enumeró cinco errores fundamentales que suelen cometerse al intentar perdonar.

    El primero es creer que el perdón es un acto. “El perdón no es un acto, es un proceso”, enfatizó. Refirió la enseñanza del maestro Jesús sobre perdonar “setenta veces siete”, como una invitación a comprender que el perdón requiere constancia y profundidad.

    El segundo elemento es que el perdón funciona como un límite: protege a la persona agraviada para que no siga siendo objeto de daño y establece una frontera para evitar que la conducta agresiva se repita. “Si yo te perdono y tú me sigues pegando con un palo; de ahí, no hacemos mucho”, ejemplificó.

    El tercer punto es que el perdón puede ser un “acto íntimo”, que no necesariamente debe comunicarse a la persona involucrada. Mencionó que, incluso cuando alguien ha fallecido, es posible perdonar internamente sin necesidad de un interlocutor.

    El cuarto elemento es que “se perdona la conducta, no a la persona”; porque los seres humanos “hacemos conducta, pero no somos la conducta”. Explicó que la persona que comete un error no es la misma que luego lo reconoce, y por eso el perdón debe dirigirse a la acción, no a la identidad.

    El quinto error que se comete está en convertir la conducta en una identidad permanente. “Si dices una mentira, eres mentiroso para siempre”, dijo. Advirtió que esto dificulta cualquier proceso de reconciliación.

    Responsabilidades del perdonado

    En su conversa con la periodista Nerliny Carucí, el psicólogo clínico Róger Garcés destacó que, así como quien perdona debe atravesar un proceso, la persona perdonada también tiene responsabilidades.

    Explicó que existen tres elementos que permiten evaluar si alguien está realmente en condiciones de ser perdonado: “Sentimiento de culpa, actitud reparatoria y juicio crítico. Si la persona no presenta ninguno de estos tres componentes, está mal la cosa”, argumentó.

    Garcés insistió en que, sin actitud reparatoria, sin sentimiento de culpa y sin juicio crítico —es decir: sin la capacidad de dar cuenta de su propia conducta dentro de un contexto— resulta muy difícil que el perdón pueda ser efectivo. Para él, la ausencia de estos elementos impide que la persona reconozca el daño causado y, por lo tanto, obstaculiza cualquier proceso de reconciliación.

    Róger Garcés expuso que la persona responsable de un daño debe desarrollar sentimiento de culpa, juicio crítico y conciencia. En tal sentido, refirió la enseñanza ancestral de los pueblos originarios: los antiguos mayas, quienes se saludaban diciendo In Lak’ech (“yo soy otro tú”), a lo que se respondía Ala k’in (“tú eres otro yo”).

    Desde esa perspectiva, “si yo soy otro tú y te hago daño, también me lo hago a mí mismo. Pero cuando alguien cree que existe una separación entre su persona y la del otro —cuando piensa que no tiene nada que ver con los demás y que vivimos en individualidades aisladas— olvida que todos los seres humanos estamos vinculados y vivimos en interdependencia. No hay acción en la comunidad que no involucre al otro”, aseguró.

    Garcés advirtió que, cuando nunca se nos enseña que nuestra conducta está directamente relacionada con los demás, se fomenta el egoísmo y el individualismo, y de allí “hay solo un paso” al fascismo.

    Deshumanizar al otro

    Sobre los efectos de no reconocer y deshumanizar al otro, Róger Garcés, investigador en el área de guerra cognitiva, arguyó que “la deshumanización crea las condiciones para la eliminación física del otro. Establece un mecanismo que hace contacto con lo que Martha Nussbaum llamaba ‘el asco proyectivo’. Es decir: se va generando asco del otro. Y el asco está muy relacionado con una palabra que está muy cercana, que es la ‘repugnancia’”, aseveró.

    Explicó que el “asco” psicológicamente conecta al ser humano con la violencia. “La cultura de la cancelación tiene como objetivo ser el precursor de una agresión violenta más tarde. Un ejemplo es la guerra que inició Occidente contra los rusos. Es el mismo hecho cuando un sector se refiere a los chavistas como ‘desdentados’, ‘sucios’ y otros descalificativos. El propósito es deshumanizar para eliminar; ese es el objetivo del fascista”, dijo.

    Reconstruir la convivencia

    Al abordar la importancia de reconstruir la convivencia solidaria y pacífica, Róger Garcés reiteró que los seres humanos “vivimos en interdependencia”, vinculados unos con otros, y no aislados. Por ello, insistió en que la convivencia no puede sostenerse desde una sola parte, como ha ocurrido durante los últimos 500 años.

    En su reflexión, señaló que la oposición extremista “ha entrenado a sus adeptos para el ejercicio de la violencia”, en lugar de formarlos para la función política basada en la comunicación y en el uso de la palabra.

    Sin embargo, el máster en Psicología destacó que existe también una oposición democrática que sí cree en el diálogo. Subrayó que es fundamental que quienes adversan al Gobierno comprendan que el juego democrático requiere del uso de la palabra y de los mecanismos institucionales que ofrece el Estado para dirimir diferencias.

    Errores comunicacionales y la necesidad de pedir perdón

    Róger Garcés, investigador en la Universidad Internacional de las Comunicaciones (Uicom), expuso que, además del uso de la palabra y de los mecanismos constitucionales, se necesita recuperar el nivel comunicacional, ya que “se han cometido muchos errores de parte y parte, tanto de la oposición como del chavismo”.

    Entre ellos, mencionó la descalificación, que considera un obstáculo para la convivencia democrática. En este contexto, reafirmó que así como es importante que las personas entiendan que pueden ser perdonadas, también es necesario pedir perdón por los errores cometidos, como condición para construir un futuro más armónico.

    Recordó una idea que considera esencial: “La semejanza nos une, la diferencia nos hace crecer”. Y añadió que, aunque “amar al prójimo” es importante, lo es aún más amar “al que está lejos, al distinto, incluso a quien sostiene ideas contrarias”. Para Garcés, ese es el verdadero desafío ético-político.

    Manifestó la necesidad de desarrollar mecanismos que permitan que la palabra se convierta en un punto central en la dinámica colectiva, eliminando prácticas que han sido “terribles para el ejercicio democrático”, como la burla, el insulto y la descalificación.

    A su juicio, uno de los factores que más incide en estos comportamientos es el ego, pues muchas personas creen que su idea política forma parte de su identidad. “Eso no es verdad”, afirmó.

    Violencia política y el extremismo

    Durante el desarrollo del programa radial, el psicólogo clínico Róger Garcés recordó haber vivido de cerca un suceso vinculado a la violencia política. Evocó un episodio ocurrido en 2017, cuando trasladaba en su vehículo a un familiar con un accidente cerebrovascular (ACV) y pidió permiso para pasar por una vía trancada por grupos “guarimberos”. “Me tiraron una molotov en el carro”, relató. Para él, hechos como ese no representan ejercicio político, sino expresiones de fundamentalismo y extremismo.

    Garcés lamentó que la política haya sido tergiversada. Dijo que su sentido original —derivado de la polis griega— es el de permitir que las personas resuelvan sus problemas mediante la discusión y la asamblea. En contraste, explicó que el fundamentalismo surge cuando alguien cree que su tesis es la única correcta, con un carácter “mesiánico” y “sagrado”, sin derecho a discusión. Esa degeneración, añadió, puede derivar en el extremismo, una forma aún más peligrosa de acción política.

    Para ilustrar cómo se distribuyen estas conductas, el investigador venezolano mencionó que “de cada diez personas que abrazan una idea política, solo una toma conducta; de cada diez personas que toman conducta, una adopta una conducta extrema. No son datos comprobables, pero es una forma de entender estos hechos. Es decir: un pequeño partido de mil personas puede tener diez extremistas, y diez personas pueden paralizar un país”, comentó.

    El perdón libera

    Al responder a la pregunta sobre si el perdón es unilateral o si requiere un proceso compartido entre quien perdona y quien es perdonado, Róger Garcés relató una historia transmitida por su maestra, Venerable Damchö, periodista estadounidense que trabajó con veteranos de guerra.

    Garcés contó que dos soldados estadounidenses, capturados al inicio de la guerra de Vietnam, pasaron ocho años presos, sometidos a golpes y maltratos constantes. Décadas después, en un encuentro de veteranos, uno de ellos preguntó al otro si recordaba al sargento vietnamita que los torturaba: “‘Sí, me acuerdo’, respondió. ‘¿Ya lo perdonaste?’, insistió el primero. ‘No, no lo he perdonado’. A lo que su compañero le dijo: ‘Entonces todavía te tienen preso’”.

    Con esta anécdota, el investigador venezolano subrayó que el perdón no es un acto que libera únicamente a quien se perdona, sino también —y sobre todo— a quien perdona.

    Caminos hacia la paz

    El psicólogo clínico Róger Garcés reconoció que existen problemas en distintos niveles del país: judiciales, policiales, económicos, sociales, en la administración de justicia y en la de salud. No obstante, planteó una pregunta clave: “¿Qué tal si empezamos a restar problemas?”. Para él, la salida pasa porque todos pongan “su granito de arena, arrimen el hombro y trabajen por la armonía colectiva”.

    Señaló que tal vez sea necesario atravesar procesos de amnistía, asumir momentos de “tragar grueso”, desarrollar la conciencia y anular el ego. Garcés recordó que Buda decía que “el perdón es una cancelación del pasado”, lo que subraya la profundidad de ese proceso.

    En ese sentido, insistió en que Venezuela debe empeñarse en cancelar el pasado de violencia que surgió del odio político. Retomó además una reflexión de Shantideva: “Lo único que nosotros podemos odiar es al odio mismo”. Para Róger Garcés, el uso del odio como herramienta política ha sido “el peor error” cometido en el país.

    Por ello, Róger Garcés afirmó que, de aquí en adelante, cualquier confrontación política debe darse desde la comunidad, desde el ejercicio de la palabra, el respeto y la tolerancia. Solo así —concluyó— será posible tener una política que contribuya a la convivencia y no a la destrucción.