Caracas, 21 de julio de 2026.- En una conferencia vía telemática dirigida a formadores y formadoras, el vicerrector para la Economía Comunal, Hernán Vargas, presentó este martes la clase “Construcción del Mapa de Conocimientos para la Transformación Comunal”, orientada a fortalecer la creación de nuevas comunidades de conocimientos en los territorios del país, en el marco de la Universidad Nacional de las Comunas (Unacom).
Cabe destacar que con esta actividad se da inicio a un proceso de formación de formadores en los estados del país, para terminar de afinar la puesta en marcha de los programas de formación a partir del mes de septiembre de este año.
Durante su intervención, Vargas señaló que la activación de la Unacom en el territorio comienza con la decisión de los voceros y voceras de organizar la Escuela de Gobierno Popular. “Es decir: es el órgano de formación, de liderazgo, de vocerías comunitarias, que es la piedra fundacional de la universidad en cada comuna”, explicó.
Expuso que, una vez instalada la Escuela de Gobierno Popular, el siguiente paso es la elaboración del Mapa de Conocimientos. “La Comuna postula a la persona que va a estudiar en la universidad. Y una vez que esa persona esté postulada, acuerdan con la comuna los programas de formación que se correspondan con el Mapa de Conocimientos”, detalló.
Hernán Vargas dijo que los estudiantes postulados por la Comuna activan luego su comunidad de conocimiento y comienzan su recorrido universitario. “Inician su recorrido universitario, y el siguiente paso que van a tener es construir un proyecto integrador, ya no como un espacio práctico dentro de la Comuna, sino lo que logra integrar las distintas áreas de conocimiento que vamos a trabajar. Todas esas áreas de conocimiento se deben integrar en torno al trabajo en la comuna, y el instrumento para ello es lo que llamamos proyecto integrador”, precisó.
En tal sentido, el Vicerrector para la Economía Comunal indicó que “esto va a permitir ir organizando el proceso tramo a tramo. Dentro de nuestra universidad vamos a ir avanzando en nuestro proyecto integrador, y en cada cierre de ciclo vamos a ir evaluando, haciendo seguimiento a cómo está avanzando el proyecto integrador, cómo viene desarrollándose la evaluación del proceso formativo de cada uno de nosotros, rindiendo cuentas a la comuna que fue la que nos postuló, que fue con quien acordamos estudiar, que es quien guía nuestro proceso, y sistematizando cada uno de los aprendizajes, la teoría que hemos venido construyendo”.
Hernán Vargas enumeró que el séptimo paso de la ruta formativa de la Unacom es la integración productiva, un proceso que debe comenzar desde el inicio del recorrido universitario. Señaló que “la tarea nuestra como formadores es ir acompañando que cada estudiante, junto con su comuna, vaya definiendo cómo se va a integrar productivamente”, afirmó.
Puntualizó que esa integración puede expresarse en la creación de cooperativas, empresas de propiedad social o unidades de producción familiar, así como en acuerdos con instituciones públicas. “Yo puedo tener distintos tipos de integración productiva, tanto en el campo público como en el campo comunal, y por supuesto también en el sector privado”, indicó.
Hernán Vargas apuntó que el Mapa de Conocimientos debe permitir planificar desde el inicio cómo cada proceso formativo aportará a los objetivos estratégicos de la Unacom. Recordó que, tal como ha insistido el rector Jorge Arreaza, la eficiencia de la institución no se mide por la cantidad de estudiantes o programas, sino por su capacidad de orientar la formación hacia metas concretas del territorio. “No se trata de la cantidad de estudiantes que tiene, sino que todas esas son acciones que permiten tributar a unos objetivos claves, que es avanzar en la producción de alimentos y condiciones materiales de vida en cada Comuna”, aseveró.
El Vicerrector subrayó que estos objetivos estratégicos incluyen que las Comunas sean capaces de generar su propia ciencia, de desarrollar un esquema de autogobierno que les permita planificar cómo producen el conocimiento necesario y que les permita producir y reproducir las condiciones materiales de vida. “Entonces, estos son los objetivos estratégicos de nuestro trabajo día a día, tanto de los compañeros y las compañeras que ya tienen desde el año pasado trabajando en este proceso, como de quienes se están incorporando hoy a este recorrido de la Universidad Nacional de las Comunas”, manifestó.
Caracas, 21 de julio de 2026.- “En la historia de Venezuela siempre han ocurrido sismos. Primero es importante aclarar que sismo y terremoto son prácticamente lo mismo. La gente suele llamar terremoto a aquel movimiento que genera afectación, mientras que sismo se usa para referirse a los eventos que ocurren todos los días sin causar afectación. En ambos casos, emanan de una generación de energía a partir de un movimiento sísmico”.
Esta explicación la dio Víctor Cano, ingeniero geólogo venezolano, durante su participación en el programa radial “En clave comunal”, dedicado a las prácticas culturales y la gestión comunitaria del riesgo sísmico.
El geólogo recordó que el último terremoto que había causado afectación directa en Caracas y La Guaira ocurrió el 29 de julio de 1967, es decir: hace casi seis décadas. Dijo que el evento más cercano antes del doblete sísmico de 2026 fue el sismo de Cariaco ocurrido el 9 de julio de 1997, registrado hace 29 años. Estos largos lapsos, expuso, “hacen que no estemos alerta ante los eventos sísmicos; pero sí tenemos un país que tiene eventos sísmicos”.
Cano señaló que la historia sísmica nacional se remonta al primer sismo documentado en 1530, que afectó a Cumaná, y que desde entonces se han registrado eventos significativos en distintas regiones: Caracas en 1812, nuevamente en 1900, y múltiples localidades a lo largo de los siglos. “Si revisamos la historia, tenemos sismos desde 1530”, afirmó.
Recordó que Venezuela tiene cuatro sistemas de fallas importantes: “San Sebastián, Boconó, El Pilar, que está hacia el oriente, y otro que se llama Oca-Ancón, que está en el occidente, desde el sur y por el centro del estado Falcón”.
¿Por qué La Guaira sufrió mayor afectación?
“Es parte de las investigaciones que se están realizando desde el día uno que sucedió el evento. Una de las razones posiblemente sea la ubicación de los sismos. La ubicación de un sismo cercano a Yaracuy, de un 7.2, y el otro más cercano a La Guaira, el 7.5. Porque en sismología se espera que la mayor afectación a la población y sobre todo a la infraestructura sea cercana al epicentro del sismo. Entonces, si las investigaciones dan que el sismo es más hacia La Guaira, entendemos por qué hay mayores afectaciones hacia esta entidad”, manifestó Víctor Cano.
Sin embargo, aclaró que estas conclusiones forman parte de investigaciones que pueden tomar días, semanas o incluso años para determinar con precisión todos los factores involucrados.
El ingeniero destacó que, además de la cercanía al epicentro, existen fenómenos locales que influyen en la intensidad del daño. Uno de ellos es el efecto de sitio, estudiado en Caracas mediante la microzonificación sísmica. “Y es porque tenemos mayores espesores de sedimentos. Las edificaciones están sobre mayores espesores de sedimentos y esos espesores de sedimentos, que no es roca, generan lo que se llama una amplificación de la onda sísmica y amplifican la señal de la onda. Es como una caja de resonancia de la guitarra: la cuerda vibra, pero es la caja la que amplifica el sonido”, subrayó.
En tal sentido, comentó que, de igual manera, cuando la onda sísmica atraviesa sedimentos, la energía se potencia y genera mayor daño. “En La Guaira se puede explicar para el tema también de Caraballeda. Es un cono aluvial donde reportes preliminares de geofísica previamente hechos identifican que hay espesores de más de 300 metros de sedimentos en estos conos aluviales. Son conos aluviales de millones de años geológicos, que se han ido acumulando estos sedimentos y esto ha generado que tengamos zonas que potencialmente pueden amplificar la señal de un sismo”, destacó.
Víctor Cano señaló que otro factor determinante en la afectación sísmica es el tipo constructivo, pues algunas formas de edificación son más vulnerables que otras ante movimientos telúricos. “Son parte del estudio que se tiene que realizar luego del sismo. De hecho, en este momento se ha creado una comisión presidencial para este sismo de 2026. Una comisión presidencial que tiene que estudiar todas las aristas, las estructuras, la geología, la geotecnia, la geofísica, la geomorfología, la sismología. Todas las áreas relacionadas con el sismo, para poder documentar y efectivamente conocer este”, indicó.
El especialista destacó que este tipo de investigaciones permite documentar y comprender el comportamiento del sismo, lo cual es fundamental para prepararse ante futuros eventos. “Vivimos en un país que tiene una amenaza sísmica, y esa no la podemos eliminar. Lo que sí podemos reducir es nuestra vulnerabilidad. Ser lo menos vulnerables ante esa amenaza”, afirmó.
Cano explicó que la vulnerabilidad sísmica varía según el lugar donde se construya. “Es decir: no es lo mismo edificar en Caraballeda que en Carayaca, aun cuando ambas zonas pertenecen al estado La Guaira. Tampoco es igual construir en Altamira que en Caricuao, en Caracas”, comentó.
Además de los aspectos técnicos, Víctor Cano recalcó la importancia de disminuir la vulnerabilidad en la comunidad. “Es importantísima la comuna en eso. La comuna debe organizarse para ser lo menos vulnerable posible ante una amenaza sísmica”, apuntó.
Doblete sísmico
El geólogo explicó que, aunque la humanidad comenzó a medir sismos con tecnología alrededor del año 1900, Venezuela no tenía registro de un doblete sísmico como el ocurrido en 2026. “Para Venezuela no se había registrado por instrumentos un doblete sísmico, o sea, dos sismos en dos sistemas de falla y con un corto periodo de tiempo entre uno y el otro”, señaló.
Víctor Cano indicó que, si bien no existían antecedentes instrumentales, escritos de ese momento sí ofrecen pistas: “Uno de ellos que destaca es el doblete sísmico de 1812; por escritos, se puede interpretar que este sismo al menos tuvo dos epicentros: uno en Yaracuy y otro en La Guaira”, relató.
Añadió que el doble terremoto de 2026, con 39 segundos de diferencia entre ambos eventos, es coherente con la mecánica de las fallas transcurrentes venezolanas. “Una falla puede disparar que se genere el sismo en la otra falla. Es como cuando pones los dominós, uno tras el otro; genera el movimiento en un punto, y los dominós van empujando y empiezan a caerse las fichas una tras otra. Es decir: el primer sismo de 7.2 hizo que, en el otro extremo, en el otro sistema de falla, también se generara el 7.5, porque estaba ahí como la energía retenida, hizo que esa energía se liberara”, resaltó.
Aprendizajes luego del doblete sísmico
Víctor Cano señaló que uno de los aprendizajes fundamentales del doblete sísmico de 2026 es la necesidad de revisar y actualizar las normas sismorresistentes de construcción. “Aquí va a haber muchos estudios porque sucedieron dos sismos con una diferencia solamente de 39 segundos, donde las estructuras fueron sometidas a unas energías, a unas aceleraciones que, en principio, no se han visto en ningún otro lugar del planeta”, comentó.
El ingeniero geólogo destacó que el país debe asumir un cambio profundo en su cultura sísmica. “Quiero resaltar que tenemos que tener un cambio en nuestra cultura, como comunidad, como pueblo, y sobre todo como organización hacia las comunas, que tenemos que internalizar que somos un país con una amenaza sísmica y que en nuestro país se generan sismos, sismos capaces de producirse dobles, con magnitudes mayores a 7, que son sismos con energía importantísima”, sostuvo.
Cambios geológicos
Víctor Cano, quien posee un magíster en Geoamenazas, explicó que los sismos del 24 de junio de 2026 produjeron cambios en la geología venezolana. “El primer cambio es que nos movimos; Venezuela está en dos placas: la placa del Caribe y la placa suramericana. La placa del Caribe, que está al norte, se mueve hacia el oriente y la placa suramericana se mueve hacia el occidente. Y hay estudios que muestran deformaciones instantáneas hasta de 40 centímetros de movimiento de ambas placas”, relató.
Indicó que también se registraron procesos de licuación de suelos, fenómeno que obliga a revisar las condiciones de construcción en determinadas zonas. “Hay sitios donde no se puede construir o hay que construirlos de una manera adecuada porque son suelos con potencial de ser licuados al momento de un evento sísmico”, afirmó. Estos cambios, añadió, deben ser considerados en futuras evaluaciones de riesgo y planificación territorial.
El investigador señaló que los patrones de sismicidad también han cambiado tras el doblete sísmico. “Hemos tenido mucha sismicidad entre Yaracuy y Carabobo, en la región central, pero ya empezamos a tener algunos sismos en occidente. Hemos tenido sismos de alguna relevancia cercanos a magnitud cinco, cuatro para el oriente del país. Y podemos tener algunos sismos importantes para el occidente, hacia los estados andinos. Es decir: esto va a continuar progresivamente. El ajuste de todos los sistemas de falla después de estos eventos sísmicos seguirá desarrollándose. Esto puede continuar por meses, e incluso por años, porque las placas tectónicas tienen que irse ajustando a la nueva posición”, reiteró.
Mapas de riesgo y organización comunal
Daniel Moreno, quien también participó en esta edición del programa “En clave comunal”, explicó que, además del impacto psicológico que generan los sismos en la población cercana al epicentro, estos eventos pueden desencadenar riesgos asociados que deben ser comprendidos y gestionados desde las comunidades.
Señaló que es indispensable conocer la realidad sísmica del país y, al mismo tiempo, el mapa de riesgos de cada territorio donde las personas hacen vida. “Un sismo perfectamente puede generar un deslizamiento de tierra, que puede afectar una carretera, una escuela o un caserío”, afirmó.
El geógrafo egresado de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador (UPEL) Caracas advirtió que, si un sismo coincide con un período de lluvias intensas, puede producirse el represamiento de quebradas, seguido de una liberación súbita del agua que genere riadas capaces de afectar poblaciones o zonas productivas.
Recordó que Venezuela posee más de 2000 kilómetros de costa, y aunque la falla de San Sebastián no suele generar tsunamis, existen otras áreas del Caribe que sí podrían producirlos. En este sentido, comentó que desde 2011 se realizan ejercicios de desalojo por alarma de tsunami en las costas venezolanas, incluyendo el más reciente, efectuado en marzo en comunidades del estado La Guaira.
Moreno destacó que las comunas deben conocer los riesgos latentes de su territorio. “Cuáles son aquellos que pueden ser disparados por un evento como este, y tener su plan de acción familiar, colectivo y comunal, para reducir esas vulnerabilidades”, sugirió.
Por su parte, Víctor Cano destacó que la gestión comunitaria del riesgo sísmico debe asumirse desde una perspectiva integral basada en tres momentos: antes, durante y después del evento. “El antes es que tengamos conocimiento pleno de todas las amenazas a las que podemos estar sometidos, sísmicas, hidráulicas, por inundaciones, por crecidas de ríos, por geotecnia, o sea, deslizamientos, movimientos en masa. Conocer nuestro territorio es importantísimo, donde nuestra comuna se desarrolla, de manera tal que si yo sé que tengo un sitio que es muy propenso a generar deslizamientos, no voy a construir una casa comunal ahí, un colegio o una vivienda”, señaló.
El ingeniero geólogo recordó que la amenaza sísmica varía según la región, por lo que cada comuna debe conocer su nivel de exposición. “No es la misma amenaza sísmica de una comuna que haga vida en Ciudad Bolívar a una comuna que haga vida en Cumaná. Son dos amenazas sísmicas totalmente diferentes. La de Cumaná es alta o más alta, y la de Ciudad Bolívar es baja o muy baja”, detalló.
Durante un evento sísmico, Cano señaló que la comuna tiene un rol protagónico en la protección de las personas más vulnerables. “Saber cuáles son las personas más vulnerables ante un evento sísmico. Es decir: no es lo mismo una persona de 80 años o 70 años que tenga problemas de movilidad, que pueda salir de su casa luego de un evento sísmico y protegerse, refugiarse. Tenemos que conocer nuestra comuna y saber cómo apoyar a estas personas en caso de un evento sísmico”, acotó.
Manifestó que las comunas deben participar en la evaluación de las edificaciones, aplicando el sistema de semáforo: verde para estructuras seguras, amarillo para aquellas que requieren reparaciones y rojo para edificaciones que no pueden ser habitadas debido a su alta vulnerabilidad ante réplicas.
Después de un evento sísmico, Cano afirmó que la comuna debe realizar un reaprendizaje colectivo. “Es un reaprendizaje de las cosas que no hicimos bien o que no se tomaron en consideración, para que cuando suceda el próximo evento sísmico, seamos más fuertes y seamos menos vulnerables ante esa amenaza”, puntualizó.
La escuela como motor de la cultura preventiva
Daniel Moreno, quien posee un posgrado en Gerencia de Redes de Unidades de Información con énfasis en las geociencias, destacó que la escuela cumple un papel central en la organización territorial para la gestión del riesgo, especialmente en contextos sísmicos. “Lo primero es que la escuela, como órgano de organización territorial, debe tener un plan de emergencia, que incluya varias amenazas como incendios, sismos, derrumbes, inundaciones y otros eventos”, destacó.
Explicó que la comunidad educativa debe identificar previamente su lugar de encuentro seguro. “Un lugar de encuentro que es un sitio despejado de elementos que puedan caer: edificios, árboles, tendido eléctrico. Y tener también luego una actuación de cómo van a administrar el estrés de la emergencia atendiendo a los niños. Cómo sería el método de que los padres retiren a sus niños al colegio”, resaltó.
El investigador acentuó que la escuela no solo protege a los estudiantes, sino que también multiplica la cultura de prevención hacia los hogares. “Si la escuela, como espacio en el que habita la mayor cantidad de días y de horas del día, lo más valioso que tiene una nación, que es su juventud, sus infantes, es importante que esté preparada. La comunidad escolar debe promover que los niños y las niñas estimulen un plan de emergencia en su casa también, para que sus padres, sus hermanos, sus abuelos, sus tíos tengan un plan de emergencia. Porque, así como el sismo puede ocurrir en horario escolar, también puede ocurrir de noche”, sostuvo.
Desafíos de las ingenierías
Víctor Cano, director técnico del Instituto de Ingeniería para Investigación y Desarrollo Tecnológico, expuso que los retos que enfrenta la ingeniería venezolana tras los sismos del 24 de junio de 2026 no son fáciles.
Explicó que, aunque han pasado pocos días, seguirán apareciendo datos provenientes de videos, testimonios, inspecciones de campo y análisis estructurales. “Analizar los materiales que se usaron para ese edificio, cómo se construyó el edificio, cuáles fueron las buenas prácticas que se hicieron o cuáles fueron las malas prácticas que se hicieron en un edificio. Todas esas preguntas van a servir para la ingeniería, para mejorar en cómo construir, en cómo diseñar espacios para el hábitat”, opinó el experto.
El ingeniero geólogo indicó que la experiencia del 24 de junio podría llevar a revisar la cultura constructiva del país. “A lo mejor tenemos que cambiar nuestra cultura del modernismo y usar menos cabillas, concreto, y utilizar algunos otros materiales alternativos como madera, plástico, cosas que nos puedan ayudar a reducir el peso de nuestras edificaciones. Se abre un abanico de cosas que están por el desarrollo de hacer un hábitat lo menos vulnerable ante las amenazas a las que estamos sometidos”, ilustró.
Cano recordó que Venezuela no enfrenta amenazas como volcanes o huracanes, pero sí una amenaza sísmica latente, por lo que todas las ramas de la ingeniería —civil, geológica, estructural, geotecnia y otras— deberán buscar soluciones que disminuyan la vulnerabilidad del entorno construido.
Un mundo vivo
Daniel Moreno, quien actualmente dirige el Centro de Geomática del Instituto de Ingeniería, expresó que uno de los aprendizajes fundamentales tras los sismos del 24 de junio es comprender que “vivimos en un planeta vivo, tan vivo como los seres humanos, las plantas y la fauna”.
“Tenemos que tener un aprendizaje doble, porque la naturaleza nos hizo el énfasis y nos subrayó con este doblete sísmico que el 90 % de la población venezolana vive, trabaja, estudia y hace comuna sobre un territorio sísmico”, remarcó.
Renacer en cultura preventiva
Daniel Moreno dijo que Venezuela ha tenido iniciativas importantes para fortalecer la cultura preventiva, como la declaración del 26 de marzo como Día Nacional de la Prevención Sísmica en el sector educativo, establecida en 2008 por el Ministerio de Educación. “Esa fecha era magnífica porque no era temporada de vacaciones, y en todas las escuelas se tenía que realizar un plan de emergencia y un simulacro de desalojo. Eso hay que retomarlo”, planteó.
El experto insistió en que la cultura preventiva debe extenderse más allá de las escuelas hacia los lugares de trabajo y los hogares, integrándose como parte de la vida cotidiana.
Llamó a las comunas venezolanas a aprovechar el momento histórico que ha abierto el doblete sísmico y las réplicas posteriores para fortalecer la cultura de prevención.
“Ya todos sabemos reconocer cuando ocurre un evento sísmico, ya detectamos cuáles son los lugares más seguros o menos seguros de nuestra casa, de nuestros trabajos, de las escuelas, cuáles son los lugares más seguros y menos seguros si estás en la calle. Todo esto tiene que procesarse comunalmente para tener un sistema cultural de alerta, para saber qué hacer antes, durante y después de cualquier evento natural que está ahí latente en nuestro territorio”, declaró.
Insistió en que Venezuela está entrando en una etapa de transformación: “Somos un país que va a renacer en conciencia, en conocimiento, en cultura de la prevención. ¡Vamos a renacer!”.
Caracas, 7 de julio de 2026.- “El fenómeno telúrico ocurrido el 24 de junio en Venezuela debe asumirse como una oportunidad para crear una metodología de abordaje a nuestra gente y a nuestras comunidades; una metodología propia, nuestra, venezolana”.
Estas fueron las palabras de Róger Garcés, psicólogo clínico venezolano, durante su participación en el programa “En clave comunal”, en el que se abordaron las claves psicocomunitarias para la reconstrucción de la cotidianidad, desde las bases populares, tras el doblete sísmico en Venezuela.
El psicólogo describió una serie de principios que deberían orientar ese enfoque, y el primero de ellos es la “impermanencia”, entendida como la conciencia de que “todo es impermanente, nada permanece”. Para Garcés, este principio es esencial para desmontar la idea de que las experiencias dolorosas perduran indefinidamente: “Ni las cosas malas ni las cosas buenas van a perdurar en el tiempo”.
El doblete sísmico, afirmó, obliga a dirigir la mirada hacia otros valores no materiales y hacia formas de relación más profundas entre las personas. “Por ejemplo, el principio de la interdependencia. Entender que nosotros vivimos en interdependencia, vivimos vinculados. Nosotros no somos seres aislados y, por tanto, la resolución de nuestros problemas cae en nuestros hombros. Mucha gente tiene la idea de que ante una situación traumática como esta va a venir una ayuda de afuera y nos va a solucionar todos los problemas, y no es verdad. La solución la vamos a encontrar entre todos nosotros en un accionar colectivo”, explicó.
Garcés presentó también el principio de la sociedad hipercastigada. Expuso que «Venezuela tiene más de once años siendo castigada inmisericordemente con ‘sanciones’, atentados al sistema eléctrico, apagones, falta de gasolina y un dólar disparado”, atestiguó. En este contexto, el sismo se suma a una acumulación de daños que impacta la salud mental colectiva. Por eso propone el concepto de hipercastigo, una condición que “se parece mucho al estrés postraumático” y que debe ser considerada en cualquier metodología de acompañamiento psicológico y comunitario.
Evaluación clínica del impacto emocional tras el doblete sísmico
La psicóloga clínica Ovilia Suárez expresó que, cuando una persona, una familia o una comunidad se enfrenta a una catástrofe de gran magnitud como la del 24 de junio, se configura lo que en psicología se denomina trauma. “¿Por qué trauma? Porque es una situación que supera todo tipo de control, de cualquier habilidad para poder enfrentar una situación como esta. Cuando nos referimos a una situación como esa, tan grande, nosotros podemos estar hablando ya de lo que significa un trauma. Ese trauma por la intensidad y por el momento como se vive, estamos hablando de un trauma agudo o lo que también llaman ‘shock’ o ‘estrés agudo’”, manifestó.
Detalló que este impacto activa el sistema nervioso en estado de alerta y genera una serie de manifestaciones. “Hay una cantidad de manifestaciones emocionales; cuando digo emocionales, literalmente emociones, sentimientos, cognitivas, también que tienen que ver con pensamientos, con manera de interpretar la realidad y también conductuales, que van a dirigir todo lo que es el ser humano, porque el sistema nervioso en principio se pone en estado de alerta. Frente a un impacto tan grande como el que vivimos el 24 de junio, la respuesta de defensa, de sobrevivencia, de poder protegernos y salvaguardar la vida, es de defensa. ¿Cómo nos defendemos? Nos defendemos de la manera en que estoy diciendo; es decir: nos defendemos precisamente a través de las emociones y de las respuestas que el sistema límbico, el sistema más primitivo. Allí no solo vamos a tener emociones que van y vienen, la tristeza, la rabia, la frustración, la ira la impotencia, sino que también vamos a tener manifestaciones, digamos, corporales. Esas manifestaciones corporales pueden ser taquicardia, sudoración, temblores; vamos a poder sentir más frío de lo normal. Y todas estas cosas van a tener un impacto en nuestra cotidianidad como respuesta a este sistema nervioso”, reseñó.
En tal sentido, Ovilia Suárez agregó que una de las alteraciones más frecuentes es el cambio en el patrón del sueño. Suárez explicó que, en condiciones normales, el sistema parasimpático permite el descanso, pero tras un impacto traumático predomina el sistema de alarma, lo que dificulta dormir con regularidad. Aclaró que estas respuestas son normales y que, con el paso del tiempo, la mayoría de las personas tienden a regularse nuevamente, aunque la duración del proceso depende del nivel de afectación vivido.
La psicóloga venezolana destacó que no todas las personas experimentan el trauma de la misma manera. “No es lo mismo una persona que vio todo esto por las redes sociales [digitales], porque vive, digamos, en el estado Zulia, a los que vivimos y sentimos el temblor o a los que perdimos, digamos, la seguridad y la protección de nuestra casa, cuando nuestra casa sufrió un daño en su infraestructura y no podemos volver a habitarla, incluso a aquellos que la pierden totalmente y a los que pierden, además, seres queridos. Es decir: allí vamos a encontrar manifestaciones de otro tipo por un tiempo mayor”, puntualizó.
Razón y emoción como claves para procesar el miedo colectivo
Róger Garcés, cursante del doctorado en Estudios Nuestroamericanos, afirmó que, frente a un cuadro de conmoción como el que vive el país tras el doblete sísmico —y considerando además el historial de una sociedad hipercastigada— es necesario combinar razón y emoción.
“Se nos ha hecho creer que somos solamente razón. Platón decía que donde reina la razón desaparece la emoción. Pero no es verdad. Son dos fundamentos que están intrínsecamente relacionados, la razón y la emoción. De tal manera que a partir de la razón podemos entender nuestra emoción, pero también a partir de nuestra emoción podemos darle valor a la razón”, argumentó.
Garcés explicó que el miedo es una reacción extendida en la población y que debe ser validado como una respuesta normal. “Por ejemplo, tenemos miedo, sí, tenemos mucho miedo. Todos tenemos miedo. Entonces tenemos que validar nuestro miedo. Entender, como decía Ovilia, que no es patológico, que son reacciones absolutamente normales y que una de las maneras como podemos empezar a manejar nuestro miedo es hablándolo en una condición de interdependencia y de interrelación, en una condición de vínculo social en la comuna, en nuestros consejos comunales, en nuestras organizaciones populares, en nuestras familias. Hablar de lo que tenemos en el corazón. Hay que hablarlo, hablarlo, hablarlo mucho. Nosotros tenemos una mala conseja de que estamos contando problemas. Tenemos miedo porque vemos que la gente no habla de eso. ¡Cómo que no habla de eso! Tienen que hablarlo”, apuntó.
El psicólogo destacó que esta práctica forma parte de los primeros auxilios psicológicos, y añadió que, además de hablar, es necesario llorar. “Yo trabajo en mi grupo con estas técnicas, primero hablarlo, hablarlo mucho, cuantas veces sea necesario, y luego llorarlo, llorarlo. Pero como decía el poeta argentino Oliverio Girondo: “Llorarlo todo, pero llorarlo bien”. Nosotros lloramos muy mal. ¿Qué significa que lloramos muy mal? Lloramos trancados, trancando el llanto. No, así no podemos llorar, tenemos que llorar por fuera. Como dicen, a ‘mocos sueltos’. Y la otra cosa que lloramos muy mal es que lloramos en soledad. El llanto que se hace en soledad es un llanto que se re-edita una y otra vez. El verdadero llanto sanador es aquel que se hace ante una persona a quien tú le cuentas tus cosas. Es aquel que te vincula ante una persona en la dimensión de amor”, expresó.
Memorias traumáticas
Ovilia Suárez, psicóloga clínica con maestría en Psicología del Desarrollo Humano, resaltó “que la sociedad venezolana ha crecido, ha madurado, se ha desarrollado fuertemente en todos estos años. Es una sociedad que todo lo que se ha construido durante todo este tiempo ha permitido que una sociedad emerja en lo cotidiano, con una visión de futuro y principalmente en las situaciones emergentes sobrevenidas. Nosotros en Venezuela desde el año 1999 empezamos a crear una sociedad diferente, un país diferente. Y esa propuesta, ese sueño, esa sociedad distinta ha tenido siempre como un ataque permanente. Ese ataque permanente, además de ser como hipercastigada, también ha permitido la alternativa de una construcción diferente desde el punto de vista social y desde el punto de vista de los vínculos. Y yo creo que eso hay que fortalecerlo”, expuso.
Suárez explicó que el doble terremoto del 24 de junio tuvo una magnitud especialmente compleja porque reactivó memorias profundas en territorios como La Guaira, uno de los estados más golpeados históricamente, marcado por la tragedia de Vargas de 1999. Señaló que quienes vivieron aquella tragedia enfrentan hoy una reactivación emocional intensa: “El niño del año 1999 es el adulto de 2026. Es decir: ha enfrentado dos grandes tragedias, dos grandes catástrofes en su desarrollo humano y eso además tiene un impacto psicosocial importante”.
La psicóloga indicó que cada persona se ajustará de manera distinta según su experiencia. “Cada uno va a tener que, desde el punto de vista personal, irse ajustando de acuerdo con todo este impacto, igual que desde el punto de vista familiar, desde el punto de vista psicosocial o desde el punto de vista comunitario, pues aquí vamos a encontrar muchísimas situaciones mucho más complejas que las vividas anteriormente”, apuntó.
Por ello, insistió en aplicar los principios de los primeros auxilios psicológicos también en el ámbito social. “Lo primero es que la persona se sienta segura. Y cuando hablo de seguridad, estoy hablando no solamente de la seguridad mínima, elemental, física; sino también de una seguridad emocional, una seguridad cognitiva, una seguridad en el entorno. La segunda es la calma, pero la calma no se impone. Por eso es que, si tenemos ganas de llorar, lloramos. Si hay niños o personas con irritación, pues se suelta la irritación y después, de alguna manera, contenemos, apoyamos, acompañamos. Es decir: estamos ahí presentes en todo ese proceso”, subrayó.
Ovilia Suárez destacó que, tras un desastre de gran magnitud, la conexión es fundamental. “Es importantísima porque ante estos desastres tendemos un poco a desconectarnos. A desconectarnos de todo lo que tiene que ver con nuestras personas cercanas y nuestros entornos, nuestros vínculos. Entonces, allí hay que ayudar en el proceso, en el proceso de reconexión, en el proceso de duelo, que eso es otra cosa de la que debemos hablar, los duelos. Hay que ver la autoeficacia que tenemos nosotros en la comunidad, la autoeficacia que tenemos a nivel social y la autoeficacia que tenemos a nivel de un gobierno que desde el año 1999 se ha mostrado humano”, expuso.
Otro de los elementos centrales que mencionó fue la esperanza. “Las personas que tienen esperanza, los países que tienen esperanza se recuperan con mucha mayor eficiencia y de una manera mucho más firme, más estable, que aquellos que no la tienen. La esperanza es parte, yo creo, de lo que nos define como venezolanas y venezolanos, y es la resistencia social, la resistencia popular. Es decir: pese a la sociedad hipercastigada, nosotros también tenemos una resistencia contundente ante eso y una capacidad de respuesta comunitaria y colectiva”, aseveró.
Indicó que la reconstrucción será un proceso por etapas. “Y yo creo que hay que subrayarlo, porque no hay tiempo definido; es decir: que no podemos decir en tanto tiempo esto va a pasar. Eso va a depender de muchos factores, pero sabemos que tenemos un Gobierno, un Estado, un poder popular, digamos, conectado, consolidado, para nosotros poder alcanzar aquello que nosotros requerimos para poder sentir seguros, conectados y confiados de que todo esto lo vamos a poder reconstruir”, precisó.
Manifestó que aceptar lo que se está viviendo implica poder expresar las emociones con otro. “Aceptar lo que estamos viviendo significa que tú puedas expresar lo que tienes con el otro. Y esa escucha, que también son principios de las ayudas psicológicas, el observar, el escuchar y el conectar, escuchar al otro sin ser invasivo, sin invalidar lo que siente, porque es que a veces decimos por buena gente: “No te pongas así, estás vivo”. Eso significa que estamos invalidando lo que la persona está sintiendo. Y todo lo que podamos sentir es normal. Y cada uno de acuerdo con sus circunstancias; cada quien hace lo que puede”, recalcó.
Para dar una idea de la proporcionalidad del dolor, Suárez explicó que “el niño que llora desconsoladamente porque perdió sus juguetes y además los necesita para poder dormir tranquilo; ese dolor que tiene ese niño no es menor a como lo puede vivir una persona que ha perdido su casa completa. Es más o menos proporcional, porque depende de muchos factores este dolor”, refirió.
Flechas en flores
A criterio de Róger Garcés, uno de los desafíos más complejos tras el doblete sísmico es la sobrecarga de información que circula en medios hegemónicos y redes sociales digitales. “No podemos desligar el papel de las redes sociales [digitales] de la generación de angustia. Me parece perversa la utilización de este momento tan doloroso, tan frágil para el pueblo venezolano, que un sector de la extrema derecha esté tratando de generar angustia a través de las redes sociales [digitales], creando videos de que a la gente se le va a caer el apartamento porque están hechos de cartón, de que no quieren entregar los insumos de la ayuda humanitaria que viene de otros países, que están violando a los niños en los refugios. Insisto: eso me parece perverso y eso es el consumo de mucha gente que cree que la información la va a tener a través de las redes sociales [digitales]. Hay que tener claro algo: todo lo que salga en las redes tiene una direccionalidad, eso es una regla fundamental; uno tiene que identificar cuándo una cosa que salga en las redes [digitales] le va a hacer bien, cuándo es bueno y cuándo es malo. Si usted cuando ve el video siente una angustia en el pecho, una incomodidad, déjeme decirle que hay alguien que está buscando que usted sienta eso; entonces ese alguien no es su amigo, ese alguien es su enemigo”, alegó.
Indicó que, por el contrario, los mensajes que transmiten paz contribuyen en la dimensión del amor. “Si usted siente paz, sosiego y ganas de trabajar, en la dimensión de la esperanza, entonces ese mensaje es para la construcción de la sociedad en la dimensión del amor. Ese mensaje sí es bueno. Porque lamentablemente hay gente que está utilizando las redes sociales [digitales] para la desestabilización; hay una dimensión donde nosotros podemos empezar a cultivar nuestra acción y que sea justamente la acción la que nos garantice nuestra paz, que es el trabajo comunitario”, reflexionó.
Garcés afirmó que la salida no está en la acción individualista ni en la soledad. “Mucha gente o algunas personas desarrollan una iniciativa individualista en soledad, porque creen que va a solucionar su problema, y no es verdad. Hay un axioma dentro de la espiritualidad que dice que no hay salvación individual. Entonces, tenemos que necesariamente empezar a desarrollar habilidades para relacionarnos con el otro, habilidades como aprender a hablar, aprender a escuchar, aprender a tolerar, aprender a relacionarnos con el otro, ser objetivo, desarrollar lo que se llama presión y soledad, pero son un montón de cosas que sabemos que hasta ahorita no hemos desarrollado. Capacidad de organizar una idea, una reunión y poder ponernos de acuerdo, son muchas cosas”, aseguró.
El psicólogo sostuvo que, aunque el momento es difícil, también puede convertirse en una oportunidad de avanzar. “Yo siento que este momento en particular, este doble terremoto terrible, nos puede ayudar, no todo es malo. Nosotros podemos convertir flechas en flores y podemos convertir el veneno en medicina, de tal manera que de todo lo que nos pase podemos notarle algo positivo. Y si ese doblete sísmico nos da la posibilidad de crecer como pueblo, de ser un pueblo más maduro, menos dependiente de las redes sociales [digitales] y más conectado directamente cara a cara con el otro en la organización y en la acción comunitaria, entonces estaremos convirtiendo flechas en flores y convirtiendo el veneno en medicina”, enunció.
La esperanza se construye en colectivo
Ovilia Suárez advirtió que, en el contexto posterior al doble sismo del 24 de junio, la guerra cognitiva se ha convertido en un factor para manipular la fragilidad emocional de la población. “Es superimportante que nosotros entendamos que la construcción de esta sociedad que intentamos, contra viento y marea, tiene un detractor profundamente fuerte en la guerra cognitiva desatada en este momento. ¿Qué significa? Significa que se está utilizando, se está aprovechando la vulnerabilidad de un pueblo para incrementar la duda y generar un estado o una conmoción que termine derrocando o imponiendo un Gobierno diferente. Yo creo allí que es importante que nosotros, en algún momento, sobre todo los menos afectados, podamos llevar un análisis profundo de esto. ¿Por qué? Porque lo que está a la vista no necesita anteojos y frente a que la persona que es auxiliada, o todos que somos de alguna manera auxiliados, entendamos que eso existe y podamos llegar a creer que eso es verdad porque nos están dando la mano, comienza una campaña muy fuerte, muy miserable, un esfuerzo extraordinario para que esas flechas jamás sean flores, sino que más bien sean flechas que nos destruyen”, declaró.
Suárez describió cómo esta dinámica se expresó en La Guaira durante la emergencia: “¡Salgan todos de La Guaira, hay una alerta de tsunami, corran a la montaña!’. Imagínate tú lo que eso significa, en una devastación absoluta de todos tus recursos. Que te digan “ves que no llega nadie”, y es que no es que llegue nadie, sino que todos están en la autopista tratando de llegar por la gran cantidad de vehículos, pero que, además, cuando empiezan a llegar las personas o todas las autoridades a ayudarte, todos gritan “hay un tsunami, corran”, y otra vez es la sensación de abandono, de desprotección, de inseguridad que te acaba de dejar los terremotos. Eso, desde el punto de vista psicosocial, y no es solamente psicosocial, eso es importante”, describió.
La psicóloga explicó que el objetivo de esta guerra cognitiva es aumentar la duda hasta el punto de desconfiar de quienes ayudan. “Yo creo que quienes hacen eso saben perfectamente todos los avances en las neurociencias y en la ciencia de la conducta, y saben lo que pasa en el organismo para que actúe de una manera determinada. Eso se hace y se utiliza en las redes sociales [digitales] con la inteligencia artificial también para afectar directamente la estabilidad, la tranquilidad, incluso lo que también nos ha caracterizado como personas, que es la parte racional y social. Entonces, al generar y aumentar la duda, te vas a desconfiar de todo el que se te acerca a ayudar”, manifestó.
Además, dijo que la sobresaturación de información y de imágenes de La Guaira reactivan el dolor. “No son imágenes de esperanza, no son imágenes del esfuerzo que se está haciendo para organizarlo. No, son imágenes que te van a conectar con lo que no quieren que te conectes. Por ejemplo, al principio, todos los videos de rescate generalmente eran por personas o familiares. No había en las redes [sociales digitales] ningún video que mostrara al Estado trabajando. Eso acompañado de que el Estado no se había movido. La duda psicosocial es muy fuerte porque tú confías en ti; un poco lo que está diciendo Róger Garcés: están fortaleciendo la soledad. Es decir: de esto salgo yo solo. Y no estamos hablando de la interdependencia. Cuando hablamos de interdependencia y de vincularnos con el otro, estamos hablando del amor, de la solidaridad, de la compasión, de la empatía y de otras cosas que se construyen en colectivo, como la esperanza. La esperanza se construye en colectivo”, expuso.
Técnica para manejar el miedo
Róger Garcés expresó que uno de los temores más extendidos en la población tras el doblete sísmico es el miedo. “Una de las cosas que viene atormentándonos a todos los venezolanos en la noche es el miedo. Sentimos un trueno y creemos que está temblando. Sentimos que alguien está roncando y sentimos que está temblando otra vez”, comentó.
El psicólogo compartió una técnica de la psicología budista, conocida como Tonglen, que puede ayudar a manejar ese miedo. “Háganla esta misma noche para que ustedes vean cómo la cosa les va a cambiar. Lo primero que hay que hacer es reconocer el dolor que uno tiene. Uno tiene dolor, llámese tristeza, miedo, pánico… llámese como se llame. Uno pone el nombre que uno quiere. Yo puedo decir: “Yo tengo miedo”. Ah, muy bien, yo tengo miedo. Primero, validar eso. Pero la técnica viene aquí. Usted se va a imaginar a una persona que tiene un miedo como el que usted tiene. Puede ser su esposa, puede ser su marido, puede ser su hermana, puede ser quien sea. O si no tiene nadie que tenga un miedo como usted tiene, usted lo inventa. No importa, lo importante es que haga el ejercicio de imaginación. Usted se imagina que está frente a esa persona que tiene un miedo como el que usted tiene. Va a servirse de la respiración y cuando inspire, cuando agarre aire, usted se imagina que está absorbiendo el dolor o el miedo de la otra persona. En forma de un humo negro, aceitoso, lo absorbe. Y cuando expire, cuando saque el aire, le va a mandar a la otra persona una luz blanca de felicidad y protección”, describió.
Garcés indicó que este proceso debe repetirse tres veces, imaginando que el alma funciona como “una fábrica alquímica” capaz de transformar el dolor en luz protectora. Afirmó que la técnica es “tremendamente efectiva”. Citó a Buda para reforzar la idea de que la eficacia del ejercicio debe comprobarse en la práctica: “No crean mis palabras porque yo lo digo; háganlo y compruébenlo”.
Regulación emocional
La psicóloga Ovilia Suárez indicó que, tras un evento traumático como el doble terremoto, se han difundido diversas técnicas para regular el miedo, la tristeza y la angustia, “emociones que van a estar presentes un tiempo. En un autoexamen que hacemos cada uno. ¿Cómo nos sentimos? Decimos, ¿cómo estaba yo el 25 o el 24 en la noche, en la escala del 0 al 10? ¿Y cómo estamos ahorita? Cuando eso se mantiene en la misma intensidad. Cuando eso, además, no permite ni siquiera que hagas cualquier ejercicio de los que pueden recomendar cualquier profesional o cualquier persona que maneje, digamos, estas técnicas, cuando no puedes cuidarte a ti mismo ni a los demás, ahí debes buscar ayuda. Y eso es muy importante. Cuando, además, lo que sientes puede atentar contra tu propia vida o la vida de los familiares, pues también tienes que buscar ayuda”, enfatizó.
La psicóloga destacó que esta situación puede convertirse en un reto social que fortalezca la organización y la solidaridad, tal como ocurrió cuando el Gobierno abrió las puertas a pueblos, instituciones y países que ofrecieron apoyo, y cuando voluntarios y servidores públicos participaron en las labores de rescate. “Bueno, de la misma manera, nosotros también tenemos que saber que esto va a requerir una ayuda de todos nosotros, de la parte educativa, por supuesto, porque nosotros no tenemos una cultura sísmica y eso hay que también decirlo. Es decir: hemos insistido, las personas que tienen de 65 años hacia abajo no han vivido un terremoto en Venezuela y eso no queda en la cultura ni en la memoria individual. Entonces, a partir del 2026 va a aparecer en la memoria lo que se vivió en Venezuela, en Caracas, en La Guaira, en el 2026”, declaró.
En conversa con Nerliny Carucí, periodista y moderadora del programa “En clave comunal”, Ovilia Suárez explicó que una cultura sísmica no se limita a normas de construcción o infraestructura, “sino también a lo que tiene que ver con cómo ayudarnos y ayudar al otro, y cómo recuperarnos. Frente a eso, me parece que, como decíamos antes, la venezolana y el venezolano tenemos maestría, decimos nosotros, tenemos doctorado, hemos pasado por situaciones muy, muy, muy complejas”, recordó.
La experta señaló que, incluso en medio de la vulnerabilidad, siempre aparece la solidaridad. “Hay uno que se quiere aprovechar, pero hay cien que quieren ayudar. La mayoría quiere ayudar, la mayoría es amorosa, la mayoría es noble. Los que no lo son, yo creo que se encargará la propia vida, la propia sociedad, y los que tienen sus creencias en ideologías religiosas, pues verán cómo lo resuelve cada una de sus religiones. Pero tenemos el temple. Solo que esta vulnerabilidad es donde nosotros más necesitamos blindar lo que somos. Para que justamente el que quiera aprovecharse no se cuele por esa grieta y destruya lo que, con tanto esfuerzo, tanto amor se ha construido”, expresó.
El pueblo que comunica
Sobre el papel de la comunicación en estos momentos, Róger Garcés recordó una instrucción, “una enseñanza que nos ha dado el presidente Nicolás Maduro acerca de la comunicación con cuatro ideas fundamentales, que son las calles, redes, medios, paredes y radio bemba. Porque las paredes también hablan, porque en verdad los medios hay que utilizarlos, pero el contacto directo con la persona hay que usarlo”, explicó.
El especialista destacó que los medios deben utilizarse, pero que el cara a cara con las personas es indispensable, especialmente en momentos de conmoción social. “Nosotros tenemos la tendencia a ignorar que somos comunicadores simplemente por el hecho de pertenecer a una sociedad y a una comunidad, y ahí estamos comunicando cosas. Asumir nuestra posición de comunicadores para transmitir que tiene que ver con la posibilidad de entreayudarnos y que esté signada en una condición del amor, de la armonía y del avance de nuestra patria”, manifestó.
Por su parte, Ovilia Suárez opinó que la historia reciente del país demuestra la importancia de la defensa comunicacional en momentos de crisis. “Yo creo que la historia está ahí. Cuando el golpe de Estado de 2002 contra el presidente comandante Hugo Chávez, nosotros en esa oportunidad veíamos por todos los medios de comunicación una cosa que no era lo que estaba pasando. Y nosotros nos empoderamos y empezamos a decir qué estaba pasando. Aquí se ha hecho un gran esfuerzo a través de los consejos comunales, de las comunas, de los medios comunitarios, de las vocerías, de los grupos de Telegram, de WhatsApp; es decir: usando incluso los medios que nos han golpeado. Nosotros, el pueblo, nos hemos convertido en medios de defensa y de contraataque. Hay que contar la historia y yo creo que hay que llevar a la gente a mirar. A veces uno ve personas que hablan y hablan y hablan y las contradicciones las tienen justamente al frente”, expresó.
Relató que algunos vecinos afirman que “el Gobierno no está haciendo nada”, mientras reconocen que familiares y voluntarios sí están actuando. “Hay que inundar también el contraataque. Aquí siempre dijimos desde el grupo de colegas, de psicólogas y psicólogos, siempre hemos dicho que hay una guerra psicológica y nosotros, el pueblo, debemos ser garantes de tener defensa psicológica, en este caso defensa comunicacional, pero también de contraataque”, acentuó.
La psicóloga señaló que muchas opiniones sobre refugios, campamentos o espacios temporales provienen de personas que nunca han estado en ellos. “En nuestro caso, con el colega Róger Garcés, estuvimos en los refugios, y acompañamos el empoderamiento del poder popular. Algunos dijeron que las casas de la Gran Misión Vivienda Venezuela son de cartón; ya las estadísticas han mostrado que eso no es verdad. Lo que pasa es que queda marcada la primera información que te da. Una vez que tienes una imagen, que se te da algo, por más que tú lo desmientas, ya eso quedó marcado en la memoria. Afortunadamente, esas situaciones pasan también rápidamente de la memoria, no quedan en una memoria permanente y esa memoria permanente solo te la va a dar la práctica en el transcurso de tu propio proceso. Por eso es que todas las cosas que vivimos se olvidan fácilmente. ¿Por qué? Porque te dicen una cosa y te impacta, y ya un tiempo después eso ya no está almacenado en el cerebro ni almacenado en ningún otro lugar, a menos que te haya dejado una huella lo suficientemente fuerte como este doblete sísmico”, alegó.
Ovilia Suárez explicó que la pérdida de una vivienda no implica solo la desaparición de sus paredes, sino también la ruptura de todo lo que esa casa representa simbólicamente. “Es decir: alguien que se le afectó la casa, pero incluso no la perdió del todo, y tú dices: “¿Pero por qué estaba tan triste si no perdió la casa? Bueno, porque perdió la seguridad, la sensación de sentirse protegido, perdió lo que siente en ella como refugio, perdió la seguridad al fracturarse su casa”, declaró.
Advirtió que no toda compañía es acompañamiento real. “Si ocurre que alguien te acompaña y te genera angustia, zozobra, incertidumbre, no te está acompañando nada, te está empujando hacia donde tú no quieres ir. Y ahí nosotros tenemos que discernir. Si no tenemos esa capacidad, porque estamos muy afectados, pues buscamos en aquellas personas en las que confiamos para que nos protejan o nos acompañen en esa protección”, puntualizó.
Suárez señaló que, en este contexto, algunos actores mediáticos y figuras públicas están demostrando “de qué lado están”, comparando su actuación con la de alguien que, ante un niño herido, en lugar de auxiliarlo, lo mata. “Creo que los medios de comunicación nuevamente, sobre todo las redes [sociales digitales], y personeros muy puntuales, están demostrando que son. Porque es como que tú a un niño herido, en lugar de recogerlo y auxiliarlo, aprovechas que está herido para dejarlo. Yo creo que la mayoría lo auxilia, insisto, y el que lo quiere dejar y hacerse el tonto y decir que fue porque lo estaba ayudando, ya este pueblo no es tonto, ya nosotros sabemos realmente de dónde venimos y quiénes son las personas. Lo que creo que debemos hacer es estar juntos y hablar”, expuso.
La experta recomendó limitar la exposición a imágenes sensacionalistas y a contenidos que reactivan el dolor. “A veces decimos: ‘voy a descansar un rato’, y entonces nos acostamos un ratito y, en lugar de acostarnos y oír música, meditar, respirar, conversar con un ser querido, nos quedamos viendo todas las imágenes por las redes [sociales digitales] o por la televisión más sensacionalista. Eso no debe ser. Róger Garcés daba una técnica para quitarse el miedo, para dormir mejor. Otra técnica es justamente apagar las pantallas por lo menos una hora, dos horas antes de descansar. Descansar es descansar. Respirar pausado y consciente para decirle a nuestro cuerpo: estoy segura, puedo descansar”, finalizó.
Nota: Si usted quiere conversar con algún psicólogo, el Colectivo de Psicólogas y Psicólogos por el Socialismo se ofrece a escucharlo. Ellos ponen a disposición los números 0414-9006481 y 0412-5974370.
Caracas, 16 de junio de 2026.- “La máxima expresión dentro del territorio son las asambleas comunales: allí surgen las decisiones, las propuestas, las soluciones. Es el pueblo quien construye su realidad”.
Estas fueron las palabras de Leydi Mariana Cabrera Azuaje, integrante de la Comuna Renacer de Bolívar, en la parroquia La Vega, en Caracas, durante su participación en la edición número 100 del programa “En clave comunal”.
La vocera comunal explicó que el sector Los Cangilones —territorio donde se ubica la comuna— fue fundado el 7 de agosto de 1965, producto de “las luchas populares de aquel tiempo” emprendidas por los pobladores.
Detalló que la Comuna Renacer de Bolívar está integrada por ocho consejos comunales: Nueva Imagen, En la Unión está la Fuerza, Pedro José Llobera, Renacer el Milagro, Despertar de Los Cangilones, Triunfadores de Los Cangilones, Informal y Urbacaci 22.
Sobre el origen del nombre del sector, Cabrera señaló que Los Cangilones debe su denominación a su “forma rocosa” y a la existencia de una quebrada que, con el tiempo, fue transformada en un desarenador. Además, precisó que el territorio está conformado por 2236 familias, articuladas en torno a la comuna y sus instancias de organización.
En conversa con la moderadora del programa y periodista Nerliny Carucí, la comunera caraqueña afirmó que la organización dentro de la comuna es fundamental. Reiteró que las asambleas comunales son las que deciden y orientan “cómo hacerlo, qué debemos hacer y por dónde debemos comenzar” en cada proceso de autogestión.
Destacó la importancia de la formación política, la organización y el trabajo en equipo para los comuneros y las comuneras de Renacer de Bolívar. Subrayó que “escuchar al más necesitado es importante” dentro del territorio comunal.
Espacios de encuentro
Leydi Mariana Cabrera comentó que la Comuna Renacer de Bolívar cuenta con una casa comunal y una sala de autogobierno, donde los voceros se reúnen “todos los jueves a las 6 de la tarde” para revisar avances, evaluar proyectos y coordinar actividades.
Indicó que cada integrante asume responsabilidades específicas dentro del territorio y que el trabajo conjunto permite “apoyarnos juntos” y “salir adelante”. Las asambleas con la comunidad se realizan en la plaza Los Cangilones, donde se presentan rendiciones de cuenta, se escuchan propuestas y se convocan los procesos electorales de la comuna.
La líder comunitaria también se refirió a la gestión de los conflictos dentro del territorio. Reseñó que “lo más importante es saber escuchar para poder dar respuestas”, pues las diferencias suelen surgir cuando “queremos esto; no queremos lo otro”.
Sostuvo que el diálogo permite alcanzar “una solución clara y precisa” y que la armonía depende del trabajo en equipo y de la comunidad organizada. “Sin la comunidad no existen consejos comunales y sin consejos comunales no existen comunas; es decir: la comunidad es la estructura de la vida”, expresó.
Proyectos vinculados al territorio
La caraqueña Leydi Mariana Cabrera señaló que uno de los proyectos más emblemáticos desarrollados en la Comuna Renacer de Bolívar fue la sustitución de tuberías de agua potable, una obra prioritaria para los sectores ubicados en la parte alta del territorio comunal.
Explicó que consejos comunales como Pedro José Llobera, En la Unión está la Fuerza, Urbacaci 22 y Nueva Imagen durante más de 15 años padecieron la escasez de agua. Con el acompañamiento de Hidrocapital, “hicieron el estudio; nos dijeron qué tipo de manguera teníamos que comprar, qué conectores teníamos que utilizar”, lo que permitió ejecutar la sustitución de más de 5000 metros de tuberías y beneficiar a una parte significativa de la población.
Cabrera confirmó que hoy el servicio está garantizado. Puntualizó que la comuna opera con dos ciclos distintos de distribución, lo que permite asegurar el abastecimiento en todo el territorio. Añadió que estas decisiones se toman en asamblea, porque “cada sector es diferente, cada sector tiene un problema diferente”, y afirmó que las soluciones deben ser colectivas, sin dejar de atender las capacidades territoriales y las condiciones planetarias: “Debe abarcar los ocho consejos comunales, porque es una comuna, es una sola”.
Liderazgo político en La Vega
Leydi Mariana Cabrera relató que tiene 20 años de trayectoria organizativa, primero en el consejo comunal y luego en la comuna, donde hoy asume la responsabilidad de la Quinta Transformación (T5), relacionada con la conducción política del territorio.
Expuso que su labor consiste en garantizar que los consejos comunales “estén actualizados”, mantengan el debate y cumplan con sus responsabilidades. Destacó que la Comuna Renacer de Bolívar es la primera en La Vega en contar con un banco comunal, parlamento e instancias comunales consolidadas, y que están a poco de completar su registro formal para convertirse en la primera comuna totalmente registrada en la parroquia.
Vivir en comunidad y el papel de la juventud
Para Leydi Mariana Cabrera, vivir en comunidad significa organización y “darle la respuesta y la felicidad al más necesitado”. Describió que su labor cotidiana consiste en ser “ese granito de arena” que aporta bienestar a la comuna, ayudando “lo más que se pueda” a quienes lo requieren. Según ella, la vida comunal se sustenta en la capacidad de servir al otro, un fundamento que diferencia la vida comunitaria de la lógica individualista del capitalismo.
La vocera comunal apuntó que la responsabilidad comunal implica “una balanza total” entre la vida personal y la vida organizativa. Aseguró que siempre ha sentido inclinación por ayudar al más necesitado y brindar respuestas a quien realmente lo requiere.
Cabrera también resaltó el rol de las juventudes en la comuna. Subrayó que cuentan con una zona de juventud integrada por más de 15 jóvenes, entre ellos el responsable de la escuela de fútbol comunal. Esta zona funciona en el módulo El Milagro, donde también opera un Centro de Educación Inicial Nacional (CEIN).
Narró que, tras ganar un proyecto en la consulta juvenil, los jóvenes rehabilitaron el espacio con recursos propios de la comuna: “Había que dejarlos dar ese paso adelante”. Recalcó que lo más importante fue “darles la oportunidad de creer en su proyecto y de gestionar su mismo proyecto”, lo que permitió consolidar un espacio juvenil activo que hoy fomenta la comunalidad.
Preparativos para la segunda consulta popular de 2026
La comunera caraqueña Leydi Mariana Cabrera informó que los siete proyectos que la comuna presentará en la consulta del 12 de julio fueron aprobados en asamblea con la participación de “más de 140 familias”.
Señaló que la jornada es asumida como “una fiesta para la comunidad”, un momento de alegría colectiva para volver a ejercer la consulta popular impulsada por el Gobierno nacional, con el objetivo de seguir dando respuestas a necesidades reales dentro del territorio.
Cabrera expuso que la comuna trabaja por proyectos, y que de una de las consultas surgió la iniciativa de venta y financiamiento de cilindros de gas. Relató que comenzaron vendiendo cilindros y que los recursos generados se reinvirtieron para adquirir nuevos, permitiendo sostener el ciclo de abastecimiento.
Conciencia ecológica
Leydi Mariana Cabrera manifestó que escuchar a la madre tierra es un ejercicio de concientización, especialmente frente al modelo dominante que depreda y destruye el planeta. Reconoció que la comunidad también tiene corresponsabilidad, pues consume “muchísimos productos que a veces no necesitamos” y cuyos residuos terminan afectando los ecosistemas.
“Cada papelito, cada pote que lanzamos al suelo es como un rasguño a la madre tierra”, expresó al subrayar la necesidad de modificar nuestros hábitos cotidianos. “No es dejar de consumir, es disminuir ese consumo excesivo que tenemos; es decir: consumir lo que verdaderamente necesitamos. Ser conscientes de las necesidades reales y las necesidades ficticias creadas por el capitalismo”, aclaró.
Señaló que experiencias de otros territorios muestran la magnitud del problema: “Mensualmente, por cada mil familias se llegan a recoger hasta más de 20 toneladas de residuos plásticos: es bastante plástico”. Insistió en que la comunidad debe asumir que es corresponsable de la salud del planeta.
Leydi Mariana Cabrera reflexionó sobre las razones por las cuales las personas responden de manera casi automática al modelo de consumo capitalista. Determinó que esa conducta tiene raíces profundas: “Viene de muchos años atrás, de hace 500 años”. En este sentido, apuntó a la necesidad de descolonizarnos, de recuperar el sentido comunitario, de construir otras formas de vida distintas a las lógicas modernas/coloniales.
Aseveró que la descolonización comienza por las escuelas del territorio: “Pienso que podemos partir de unos puntos esenciales que son nuestras escuelas, concientizar al más pequeño del colegio”. Asimismo, destacó la importancia de enseñar desde temprano el amor y el respeto por la madre tierra.
Al referirse al trabajo con las infancias, la líder comunitaria explicó que en la Escuela Vicente Emilio Sojo se desarrollan actividades de reciclaje con los niños, quienes clasifican papel, plástico y vidrio, además de recibir charlas de concientización ambiental.
Mensaje final
Leydi Mariana Cabrera reafirmó que la esencia del proceso comunal reside en la participación de todas las personas que habitan el territorio. Apuntó que “la clave comunal está en la voz del pueblo, en las mujeres comuneras, en el hombre comunero, en el niño y niña que habita el territorio, en los jóvenes que participan de la vida comunitaria”.
Caracas, 2 de junio de 2026.- “Las comunas son un laboratorio de conocimientos; siempre estamos en una formación continua y, a la vez, en disposición de compartir lo que cada uno de nosotros sabemos”. Así lo expresó Freddy Terán, integrante de la Comuna Cacique Yare, ubicada en el casco central de la parroquia San Antonio de Yare, en el municipio Simón Bolívar, estado Miranda.
Comentó que tanto la Comuna Cacique Yare ―integrada por 3000 familias― como las otras ocho comunas del municipio Simón Bolívar mantienen una dinámica permanente de aprendizaje colectivo. Destacó que la Universidad Nacional de las Comunas (Unacom) ha acompañado este proceso mediante los programas nacionales de formación (PNF) en Agroalimentaria, Veterinaria, Administración y Deporte, que se desarrollan dentro del propio territorio.
Durante su participación en el programa “En clave comunal”, Freddy Terán señaló también que el Instituto de Ingeniería ha brindado una formación estructurada en tres etapas, iniciando por la planificación. En esta fase aprendieron “las nociones básicas desde lo que es un problema hasta la posible solución”, lo que les permitió fortalecer su participación en las consultas nacionales que se realizan cada tres meses.
El comunero explicó que esta capacitación les ha permitido analizar cada uno de los puntos en los cuales fueron formados: “Las causas, los actores, las consecuencias, y avanzar más allá; porque no se trata solo de ejecutar un proyecto, sino de analizar realmente cuáles son los avances o los aspectos negativos de la ejecución del proyecto que proponemos en cada una de las asambleas comunitarias”.
Terán agregó que la segunda etapa formativa estuvo dedicada a la geomática, donde trabajaron con herramientas de georreferenciación, elaboración de mapas y análisis de capas territoriales. Indicó que este aprendizaje les permite construir un mapa global de la comuna para tomar decisiones informadas en áreas como servicios, asuntos comunitarios e incluso “la defensa nacional”, tema que calificó como relevante para la custodia del territorio.
La geomática como herramienta para comprender el territorio
Giovanny Daza, investigador del Centro de Geomática del Instituto de Ingeniería, expuso que la geomática es “la geografía clásica con todo el apoyo tecnológico de la informática”, lo que permite trabajar con mapas digitales y sistemas de ubicación espacial.
Dijo que todos los fenómenos de la vida tienen una localización geográfica y que, por ello, el objetivo del proceso formativo es “proveerles a las comunas todos los recursos de ubicación espacial”. Afirmó que este conocimiento permite a las comunidades manejar sus parcelas, conocer su terreno, identificar recursos y planificar con mayor precisión.
Añadió que la geomática además permite a las comunas identificar “sus nidos de agua, sus acuíferos, sus recursos, su CDI”, y construir una visión integral del territorio para la toma de decisiones.
El investigador manifestó que la geomática puede tener usos muy distintos de acuerdo con el enfoque desde el cual se aplique. Expresó que, en el ámbito privado, puede emplearse para “ubicar dónde hacer un banco”, lo que definió como geomática del capital. En contraste, afirmó que la geomática comunal se orienta a necesidades colectivas, como determinar “dónde podemos poner un CDI” o cómo garantizar que el agua llegue a todos los territorios.
Daza destacó que la geomática “no soluciona nada, pero ayuda a solucionar todo”, porque, aunque no repara directamente un desagüe o un deslizamiento, sí permite planificar las acciones necesarias para atenderlos. Detalló que su principal ventaja es que “todo es espacializable, todo está geográficamente ubicado”.
Intercambio de saberes y construcción conjunta del conocimiento
Francisco Durán, presidente del Instituto de Ingeniería para Investigación y Desarrollo Tecnológico, aseveró que la investigación que se desarrolla en este instituto está estrechamente vinculada con el trabajo comunal.
Argumentó que, en este proceso, los verdaderos investigadores no son solo los académicos, sino también los comuneros. Destacó que el intercambio de saberes entre ambas partes permite que los conocimientos institucionales y los conocimientos territoriales se complementen.
Durán señaló que el Instituto de Ingeniería no funciona como una “oferta capitalista”, sino como parte de una propuesta de Estado comunal donde el poder popular dirige los procesos. Dijo que lo primero fue invitar a los comuneros a conocer el instituto para reconocer si lo que allí se hace es útil para ellos. “No conocían el Instituto de Ingeniería y nosotros no conocíamos la Comuna Cacique Yare”, relató. En tal sentido, subrayó que el primer paso fue “ponerse en común”.
En conversa con la periodista Nerliny Carucí, el investigador explicó que los talleres iniciales se desarrollaron por la comunidad. “No era el instituto dando una clase, diciendo nosotros somos los ‘sabios’”, recalcó. En su lugar, organizaron diez mesas de trabajo mixtas, con comuneros e investigadores sentados juntos para intercambiar conocimientos y ordenar ideas.
Destacó que el aprendizaje no fue unidireccional: “Aprendemos de los comuneros, de los investigadores que están en el territorio todos los días”. En esta etapa, el tema central fue la planificación, pero no como una clase tradicional, sino como un “intercambio metodológico” entre teoría y práctica para mejorar la formulación de planes, proyectos y consultas.
Francisco Durán señaló que la investigación no terminó con los talleres en el Instituto. “Lo que hicimos, para poder elaborar ese plan, fue ir a las comunas. La primera sesión se realizó en el instituto, en forma de intercambio; pero el resto tuvo lugar allá, en el propio territorio: en una mata de mango, en una plaza, donde empezamos a ver todas las cosas que nosotros no sabemos y que ellos sí saben y conocen muchísimo más que nosotros. Eso nos permitió ir ordenando el trabajo. No es lo mismo presentar láminas o explicaciones desde afuera que intercambiar con el comunero en su propio territorio, donde se produce otro tipo de conocimiento que ya no pertenece ni al Instituto de Ingeniería ni a la comuna, sino a ambos como comunidad”, puntualizó.
Reconocimiento del conocimiento popular
Francisco Durán destacó que, para la formación en geomática dirigida a los comuneros y las comuneras, “no se requieren conocimientos previos, profesionales ni técnicos para poder hacer este curso”. Detalló que la investigación y la publicación elaboradas por el Instituto garantizan que cualquier persona de la comunidad pueda participar, pues el programa “está dirigido a toda la población estudiantil”.
Freddy Terán añadió que el acompañamiento de los investigadores en el territorio fortaleció el proceso de aprendizaje. Contó que esta cercanía permitió que “muchos de nosotros entendiéramos todas las pautas” y que incluso se generara una participación significativa de jóvenes dentro de la formación.
Giovanny Daza distinguió el aprendizaje mutuo que se produjo durante el proceso. Reconoció que los comuneros conocían el territorio “mil veces mejor que yo, que supuestamente era el experto”.
Articulación territorial
Freddy Terán expuso que el intercambio con el Instituto de Ingeniería ha fortalecido la capacidad de la Comuna Cacique Yare para organizar la ejecución de los proyectos aprobados en consulta popular.
Contó que, cuando una propuesta resulta ganadora, “llamamos a todos los involucrados y empezamos a hacer el trabajo con ellos”, lo que implica articularse con los voceros del área correspondiente.
Ilustró que, en proyectos como los tanques de almacenamiento de agua, “nuestros mejores aliados son los voceros de agua de cada una de las comunidades”, mientras que en la sustitución de cilindros de gas fueron los voceros de gas quienes identificaron beneficiarios y debilidades en el territorio.
El comunero añadió que esta formación también ha permitido fortalecer la relación con instituciones del Estado en distintos niveles. Describió que, en proyectos como la recuperación de canchas o módulos de salud, han contado con “el apoyo de los ingenieros y de los técnicos, tanto de la alcaldía como de la gobernación”, además del acompañamiento del Consejo Federal de Gobierno, que realiza visitas periódicas para evaluar los avances.
Afirmó que esta “autoformación y este acompañamiento” han mejorado la ejecución de cada consulta y que en cada ciclo incorporan aprendizajes nuevos para el manejo de los proyectos y de los recursos asignados.
Potenciación digital de la planificación comunal
El investigador Giovanny Daza señaló que las herramientas de planificación que ya utilizan las comunas —como la cartografía comunitaria, los mapas de soluciones y de sueños, y las agendas concretas de acción— “mantienen su esencia, solamente que van a tener más potencia” con la geomática.
Declaró que esta tecnología permite digitalizar esos insumos y convertirlos en mapas consultables en pantalla, lo que facilita su uso práctico. Dio como ejemplo la gestión de tanques de agua o cilindros de gas: con un mapa digital de parcelas, “en cualquier momento puedes consultar quiénes tienen tanque y quiénes no”, lo que agiliza la toma de decisiones.
Francisco Durán, especialista en ciencias políticas, complementó esta idea al explicar que una cartografía social convertida en digital “se potencia porque puedes incluir muchísimas otras cosas que no estaban en el papel”, incorporando capas distintas según cada territorio.
Acentuó que esta herramienta no solo sirve para elaborar agendas concretas de acción, sino también para “planificar lo que yo llamaría el poder, un instrumento de la gestión popular del propio poder”, orientado al autogobierno.
Durán afirmó que la planificación comunal debe entenderse como un instrumento para administrar el poder. Señaló que no se trata de la planificación tradicional, donde “una gente escribe unas cosas, tiene un documento, y esa es la santa palabra”, sino de un proceso donde “todos planifican, los que están a favor, pero también los que están en contra”.
Resaltó que el caso del agua evidencia las tensiones entre necesidades territoriales y estructuras político-administrativas. Recordó que “si alguien tiene dificultades de agua es el Tuy”, pese a que buena parte del abastecimiento de Miranda proviene de esa zona. Explicó que la división político-territorial del Estado limita la integración necesaria para resolver el problema.
Manifestó que, aunque “la cartografía y la geomática no permiten solucionar el problema del agua”, sí facilitan diagnosticarlo con precisión desde el territorio. El también docente señaló que los diagnósticos locales permiten identificar problemas y soluciones que no se observan desde una mirada estatal centralizada. Alegó que, con herramientas como la geomática, es posible reconocer redes de acueductos, ríos, hidrografía y rutas de abastecimiento; lo que abre la posibilidad de que varias comunas “puedan ponerse de acuerdo y hacer fases, proyectos conjuntos”.
Aprendizajes territoriales frente a la inteligencia artificial
Referente a inteligencia artificial, Giovanny Daza, comunero del Consejo Comunal Jacinto Convit, ubicado en los Valles del Tuy, estado Miranda, manifestó que esta tiene “su parte buena y su parte mala”. Explicó que su principal ventaja es acelerar tareas repetitivas, lo que representa un apoyo importante.
No obstante, advirtió que cuando se trata de “planificación, de establecer caminos críticos, eso ya es muy delicado”, por lo que prefiere no apoyarse en la IA para decisiones estratégicas.
Francisco Durán coincidió en que la inteligencia artificial tiene limitaciones en el ámbito comunal. Afirmó que “la inteligencia artificial no tiene mucho que ofrecer” frente a la dinámica del poder popular, porque tiende a generalizar y “toda comuna y todo espacio comunal es distinto”.
Durán relató que muchos aprendizajes esenciales del proceso comunal no pueden ser captados por una inteligencia artificial. Recordó una visita a un establecimiento de salud gestionado por la comuna, donde comprendió de primera mano cómo se organizan servicios como odontología o pediatría. “Eso es un aprendizaje que no va a aparecer en ninguna inteligencia artificial, porque se trata de experiencias genuinas del territorio”, afirmó.
Durán enfatizó que la inteligencia artificial debe ser tratada con ética y con claridad sobre sus límites.
La transformación no depende de la técnica, sino del poder popular
Francisco Durán, presidente del Instituto de Ingeniería, enfatizó que la transformación profunda de los procesos no proviene ni de la técnica ni de la planificación en sí mismas, sino de “la conciencia colectiva de los comuneros y las comuneras”.
Advirtió que ni un curso ni la geomática pueden “resolver la vida” o “garantizar” soluciones por sí solos, incluso si permiten digitalizar información. Subrayó que el cambio real depende de fortalecer “una conciencia del Poder Popular”, la construcción del Estado comunal y un “espíritu comunal para construir el Poder Popular en ese nivel comunal”.
El sentido colectivo como principio de la vida comunal
Freddy Terán afirmó que vivir en comunidad parte de una convicción profunda de cada persona: “debe salir de cada uno de nosotros el concepto colectivo, más que una individualidad”. Expresó que lo que afecta a un vecino termina afectando al resto.
“Vivir en comunidad creo que es un sueño que queremos todos”, así lo dijo el comunero, aunque reconoció que aún falta más comunicación, entusiasmo y mayor identificación con el proyecto comunal.
Describió la visión de una comunidad con servicios públicos adecuados, espacios productivos y capacidad para generar sus propios alimentos y bienes esenciales: “Que podamos decir: mi comunidad produce los alimentos propios que consumimos”.
Bienestar integral
Sobre la disputa que puede existir entre el campo y la ciudad, el investigador y comunero Giovanny Daza afirmó que esta se explica por una noción reducida del concepto bienestar. Manifestó que “nos hemos vuelto una sociedad muy ‘materialista’ y consideramos que bienestar es bienestar económico”, cuando en realidad debería asumirse como un “bienestar integral”.
Delineó que “el bienestar integral es en lo que debemos enfocarnos”; es decir: en relaciones distintas a las impuestas por el capitalismo, basadas en el respeto por la madre tierra y el amor por el otro como fundamentos para recuperar la vida comunitaria.
Francisco Durán expresó que la división entre lo rural y lo urbano “es un producto del capitalismo”, así como la ciudad misma y los valores individualistas que promueve. Expuso que estas dinámicas dificultan la vida comunitaria porque “el capitalismo promueve los valores individualistas”.
Por último, el investigador y docente añadió que la transformación requiere comprender que “todos estamos en la misma tierra, en la misma comunidad”. Afirmó que esta lógica implica “elevar un nivel de conciencia para garantizar que todos los que están al lado de nosotros son parte integrante de cada uno de nosotros”.
Caracas, 26 de mayo de 2026.- “Conocer nuestra historia es clave para no ser transculturizados. Nosotros estamos en una constante resistencia contra la transculturización y debemos afirmar lo nuestro, lo venezolano, desde nuestra comunidad, desde nuestro territorio”. Así lo manifestó Abdrey Gutiérrez, integrante del Circuito Comunal Naguanagua Oeste, parroquia Naguanagua, municipio Naguanagua, estado Carabobo.
El comunero relató que la vida en este circuito comunal está profundamente vinculada a su historia y geografía. Refirió que el territorio comunal colinda con el Cerro El Café, un pulmón vegetal, donde antiguamente hizo vida el cacique Inagoanagoa, de cuyo nombre procede Naguanagua, que significa “tierra de muchas aguas”.
Afirmó que este arraigo histórico es la base para construir una comuna con identidad propia y vocación ecológica. “Somos ecologistas y, partiendo de allí, se organizó y se llevó la propuesta de un centro de recolección comunitario, con la iniciativa de nuestros hermanos del Partido Verde”, señaló en el programa “En clave comunal”, moderado por la periodista Nerliny Carucí.
Gutiérrez narró que el proyecto se construyó desde la participación directa: “Nos fuimos casa a casa, a hablar con la gente, a conversar”. El equipo realizó un censo comunitario para conocer la percepción sobre el reciclaje y los residuos.
Dijo que la encuesta reveló que “una familia de cuatro a cinco personas genera entre 15 a 20 kilos de plástico al mes”, cifra que, multiplicada por las 4557 familias del territorio, deriva en una significativa cantidad de residuos.
Abdrey Gutiérrez, responsable del Comité Ecosocialista del integrante del Circuito Comunal Naguanagua Oeste, comentó que, en los debates comunitarios, “hemos caído en conciencia” sobre el origen de la basura y los patrones de consumo que la generan. Aunque reconoció que “tenemos un modo de vida consumista a veces incontrolable”.
Aseveró que esta reflexión permitió comprender que el problema no es solo qué hacer con los residuos sólidos, sino por qué se generan, especialmente tratándose de esa cantidad de plásticos que terminan impactando negativamente los ecosistemas del planeta.
El carabobeño explicó que, para enfrentar esta situación, la comunidad decidió aprovechar la articulación del Plan Chuquisaca, impulsado por el Ministerio del Ecosocialismo, que promueve la siembra de limones. “Entonces nos preguntamos: ¿cómo contrarrestar esa demanda de plástico que se está generando en las comunidades? Y allí surgió el tema de lo ancestral. Cuando hablamos de lo ancestral, podemos referirnos a un papelón con limón, que a cualquiera le encanta: el papelón refresca y es una alternativa saludable frente al tan dañino refresco que produce la agroindustria”, ilustró.
Recuperar lo ancestral
Abdrey Gutiérrez, quien también es vocero de Ecosocialismo del Consejo Comunal Valle Verde, subrayó que uno de los debates centrales en el circuito comunal es la transculturización, un proceso que —según dijo— afecta los modos de consumo y la relación con el territorio vivo.
Expuso que varios jóvenes del circuito participaron en una formación de gestión comunitaria facilitada por la Escuela de Pedagogía de la Juventud, lo que permitió fortalecer la reflexión colectiva.
Gutiérrez agregó que esta expresión también se manifiesta en la recuperación de la medicina ancestral. Recordó que durante la pandemia de covid-19 las personas recurrían a “un guarapito de malojillo con naranja” para aliviar síntomas como la fiebre alta.
Informó que, en el circuito comunal, se tomó la iniciativa de crear un vivero de medicina ancestral para cultivar plantas como malojillo, jengibre y yuquilla. Destacó que estas especies “tienen un tremendo impacto y una tremenda ayuda para los organismos”, y que el propósito es recuperar los saberes ancestrales.
Soberanía alimentaria
Abdrey Gutiérrez, estudiante de Ingeniería Agroalimentaria en la Universidad Popular del Ambiente Fruto Vivas (UPAFV), señaló que uno de los proyectos para el próximo semestre es identificar qué rubro es de esta zona y garantizar la producción local.
“Como dije anteriormente, en el Cerro El Café hay algunas áreas que podemos recuperar para garantizar la seguridad alimentaria. Desde aquí, desde nuestra comunidad, creemos en lo agroecológico; creemos que una buena alimentación empieza desde lo comunal”, disertó. Recordó que la guerra económica de 2017 hizo a la Comuna venezolana reencontrarse con prácticas agroecológicas que hoy buscan fortalecer.
El líder comunitario resaltó que en la zona existen experiencias como la siembra de yuca, cuyos productos se comparten entre los consejos comunales. Acentuó que la comunidad cuenta con 3026 adultos mayores, de los cuales “menos del 20 % tiene problemas de mala alimentación”, gracias a prácticas alimentarias sanas y a acuerdos solidarios con comerciantes locales de legumbres y hortalizas. Recalcó que estos convenios permiten apoyar a los abuelos y garantizar su acceso a alimentos frescos.
Juventud y las mujeres
El vocero comunal Abdrey Gutiérrez contó que el principal “gancho” que atrajo a los jóvenes hacia la consulta comunal fue el contacto directo con el territorio. Apuntó que viven en una zona privilegiada, con diversidad de árboles madereros y frutales, y mucha fauna silvestre”, donde el senderismo es una práctica frecuente.
“En la próxima consulta —que es el 12 de julio— ya nos estamos preparando para eso. Queremos que este circuito comunal se convierta en comuna y que los jóvenes participen. ¿Y qué llamó a los jóvenes? El ecoturismo, el turismo consciente, el senderismo, el poder conocer su territorio. Entonces, empezar a recorrer por senderismo estas zonas, estas bellezas que tenemos en este municipio, llamó la atención de los jóvenes”, dijo.
Relató que, a partir de ese interés, comenzaron a conversar sobre el tema comunal y sobre la necesidad de que la juventud asumiera su papel protagónico en el proceso comunitario. Hoy, afirmó, muchos de ellos están incorporados a programas como Soy Nieto del vértice Vamos a Crecer de la Gran Misión Venezuela Joven, que atiende a los adultos mayores del circuito.
Abdrey Gutiérrez informó que en el circuito comunal viven 1656 jóvenes entre 12 y 18 años, de los cuales 42 participan activamente en la vida comunal. Expresó que, aunque la cifra pueda parecer pequeña, destacó que estos jóvenes “están activamente todos los días: llegan con ideas nuevas”, lo que enriquece el debate y la toma de decisiones en la Sala de Autogobierno. Subrayó que el rol de los adultos es acompañar y orientar.
El comunero carabobeño también resaltó la relevancia de la participación femenina en el proceso organizativo, que ronda el 80 % frente al 20 %, que es masculina. Manifestó que esta presencia, sumada al empuje de la juventud, constituye la base política y operativa del territorio. “La mujer y la juventud son los pilares fundamentales de todo este proceso”, recalcó.
Comunicación comunitaria y espacios de encuentro
Abdrey Gutiérrez declaró que la comunicación dentro del circuito comunal se gestiona principalmente a través de la “radio bemba”, que definió como la manera más efectiva de difundir lo que se está haciendo en el territorio.
Comentó que una vez por semana replican la información y los avances del trabajo comunal, aprovechando espacios de alta concurrencia como el campo deportivo que une a las once comunidades del circuito. Allí, dijo, “nos vamos a ver los jueguitos y empezamos a conversar”, generando debates espontáneos con vecinos que muchas veces desconocen las iniciativas del circuito comunal.
El líder comunal destacó que estos intercambios permiten involucrar a personas que no participan regularmente en las estructuras organizativas, pero que encuentran en estos espacios deportivos un entorno para conversar y enterarse de los proyectos en acción. Reiteró que la participación juvenil es clave en estos diálogos, pues los jóvenes “participan en esos temas” y ayudan a dinamizar la conversación comunitaria.
La madre tierra como sujeto de vida
Sobre el sentido de la madre tierra para el Circuito Comunal Naguanagua Oeste, Gutiérrez afirmó que la visión del circuito es convertirse en una comuna ecológica. Argumentó que esta orientación responde tanto a la realidad del territorio como a la necesidad de enfrentar “un monstruo que es el capital”, lo que implica “producir un nuevo ser humano con conciencia ecológica”. Acentuó que la madre tierra es el único hogar que tenemos, la madre que nos alimenta.
Gutiérrez agregó que este valor debe sembrarse desde la infancia. “Creemos en que podamos sembrar ese valor desde los más jóvenes, desde los más pequeños, desde los colegios”. Aseveró que la radio bemba también es una herramienta clave para “crear la autoconciencia y afirmar lo nuestro”, lo que refuerza la idea de que la comunicación popular es parte fundamental del proceso de educación ecocomunitaria.
Caracas, 19 de mayo de 2026.- “Tenemos que desnudar ese mito de que la ciencia moderna es la única forma de hacer ciencia; reconocer que también existen otras formas de conocimientos, como los de la señora que vive en comunidad, que posee saberes ancestrales, que conoce cada planta y sus usos, saberes de medicina tradicional”. Estas fueron las palabras de Luis Hernández, secretario del Comité Científico del Circuito Comunal Simón Bolívar en la parroquia Altagracia de Caracas.
Hernández explicó que uno de los principales desafíos es “destrabar y quitarle esa tilde elitesca a lo que es la ciencia”, para que deje de percibirse como un ámbito exclusivo de laboratorios, batas blancas y aulas académicas. Ello significa avanzar en otro concepto de ciencia.
El joven comunero afirmó que las comunidades deben comprender que “no tienen que ser espectadoras de la ciencia”, pues también producen conocimiento desde la experiencia territorial. Para él, el reto es lograr que ambas corrientes —la académica y la popular— se encuentren para fortalecer la gestión comunal.
Luis Hernández señaló que este 2026 se conformó el Consejo Científico del Circuito Comunal Simón Bolívar. Relató que ya existían inquietudes previas sobre la necesidad de articular ciencia y comunidad, pero que luego de los hechos del 3 de enero, se apresuró la urgencia de consolidar esta estructura.
Hernández explicó que por esta razón han mantenido un intenso intercambio con la Universidad Experimental de la Gran Caracas (Unexca), cuya misión es identificar necesidades y viabilizar soluciones. Señaló que el Comité Científico funciona como un “pivote de encuentro” entre profesionales, instituciones y habitantes del territorio, y que actualmente se encuentran en una “espiral de reclutar, de motivar” a más participantes.
Este comité inició su labor con “una convocatoria abierta a toda la comunidad”, acompañada de un esfuerzo pedagógico para explicar “hacia dónde y qué busca el Comité Científico”, dado que se trata de una instancia novedosa.
Hernández reconoció que en el circuito comunal aún existen vacíos, especialmente en la construcción de vocerías de los consejos comunales, por lo que los encuentros semanales —realizados los miércoles de 5 a 7 de la noche— buscan servir como “puente de encuentro” para fortalecer la participación.
Destacó que la convocatoria no se limita a las vocerías de los consejos comunales, sino que incluye “a todas las fuerzas que hacen vida en el territorio” y a instituciones comprometidas con la gestión comunal.
El líder juvenil mencionó la participación de jefes de comunidad, jefes de calle, movimientos sociales y diversas instituciones como el Seguro Social, el Centro de Especialidades Médicas Horacio Almeida, el Instituto de Previsión y Asistencia Social para el personal del Ministerio de Educación y otras que “se han incorporado en varias oportunidades a nuestras sesiones”.
Durante su participación en el programa radial «En clave comunal», puntualizó que el objetivo es identificar “cómo podemos entre todos mejorar o corregir algunas debilidades”, dando seguimiento temático a cada encuentro.
El vocero comunal refirió que las reuniones se realizan en el auditorio Santiago Magariño de la Unexca y en el Ministerio de Educación, que “han dispuesto todos sus espacios desde el día uno” para apoyar el trabajo del Comité Científico.
Añadió que, en el marco de las Siete Transformaciones (7T), el método de trabajo ha evolucionado y hoy confluyen once instituciones educativas: siete escuelas, tres liceos y una universidad.
Desafíos del Circuito Comunal Simón Bolívar
Luis Hernández explicó que uno de los principales retos del Circuito Comunal Simón Bolívar —instancia que integra once comunidades y cinco mil familias— es construir una metodología común, “porque la misma palabra comuna y comunidad que tanto escuchamos tiene un concepto muy simple, que es reencontrarnos en los aspectos comunes, en donde podemos nosotros fortalecernos”.
Afirmó que las diferencias y debilidades deben asumirse como oportunidades para convertirlas “en fortalezas, en potencialidades”, y que el objetivo es que “todos se sientan incluidos dentro de lo que es el Comité Científico”.
El secretario del Comité Científico indicó que esta instancia puede convertirse en un “pivote para que exista una representación de confiabilidad y éxito dentro del modelo de gestión comunal”. Para ello, el primer desafío es la búsqueda de información, pues reconoció que en muchas comunidades es un “talón de Aquiles”. Argumentó que a veces alguien posee datos relevantes, pero “no los quiere compartir porque no quiere que los procesos pasen por él”, lo que obstaculiza la organización. Por eso insistió en que el primer paso es garantizar “información confiable” que permita identificar las necesidades reales del territorio.
Hernández afirmó que, una vez identificadas las necesidades, deben generarse las formaciones necesarias. “Es decir: que todos, de alguna manera u otra, sientan que pueden potenciarse, porque, más allá de asumir responsabilidades y ser ese protagónico, es construir herramientas en colectivo para que esas personas puedan hacerlo. Pues si no, estamos entregándole como una responsabilidad a alguien que va a fracasar porque no tiene las herramientas suficientes”, dijo.
Cartografía comunal y ecología de saberes
Luis Hernández, ingeniero mecánico egresado de la Universidad Central de Venezuela (UCV), explicó que uno de los principales retos en la construcción del mapa georreferenciado de la comuna ha sido “sincerar lo que es el número de familias, el número de comunidades, las capacidades humanas y territoriales”, tarea en la que diversas instituciones han intentado avanzar.
Reconoció el esfuerzo impulsado por la Vicepresidencia Social-Territorial, quien “ha dispuesto a todo un grupo de personas y profesionales” para fortalecer y retomar el camino de las Siete Transformaciones (7T), herramienta jurídica incorporada al Plan de la Patria.
El secretario del Comité Científico del Circuito Comunal Simón Bolívar comentó que la Unexca se incorporará al proceso a través de la cátedra de Trabajo Social, con el objetivo de “instrumentalizar esos indicadores que serían de nuestro interés”. Explicó que el Comité Científico no solo trabaja desde la coyuntura inmediata, sino que busca “regresar a un ejercicio de planificación” para reducir los riesgos de la improvisación. Acentuó que, en la medida en que se planifique mejor, “el éxito de la gestión comunitaria va a ser superior”.
El joven comunero detalló que, con apoyo de los estudiantes de Trabajo Social, se realizará un levantamiento de información que permita anticipar escenarios futuros. Como ejemplo, mencionó la importancia de tomar conciencia de la necesidad del ahorro energético y de cuál es la situación del planeta en el que vivimos.
Luis Hernández expuso que uno de los proyectos más recientes del Comité Científico es su vinculación con el Instituto de Ingeniería, con el cual iniciaron un programa de formación orientado a comprender “cómo es la conceptualización internacional de lo que es el manejo de los residuos”.
Apuntó que Caracas enfrenta un problema estructural en esta materia, que la Alcaldía de Caracas y el Gobierno del Distrito Capital intentan abordar mediante regulaciones de horarios y mejoras en la recolección, con el fin de “disminuir o mitigar las enfermedades” asociadas a la disposición inadecuada de los residuos.
“Nos vinculamos al Instituto de Ingeniería con esta formación para aprovechar lo que sería una iniciativa de descomponer o clasificar los distintos residuos por categoría para convertirlos en un factor económico. Y, en este caso, poder, por ejemplo, con todos los residuos orgánicos, que en su mayoría entendemos que están alrededor del 70 % o 60 %, pudiéramos convertir en compostaje [reciclaje de materia orgánica]”, manifestó.
Hernández destacó que esta iniciativa constituye una primera fase dentro de un enfoque más amplio, orientado a “convertir esta debilidad en una fortaleza” y transformar la gestión de residuos en una fuente de economía comunal. Subrayó que el objetivo es que la comuna pueda “subordinar” estos procesos a sus propias necesidades y avanzar hacia un modelo autosustentable.
El líder comunitario reconoció que urge un cambio en las maneras en las que se dispone de la basura y en el repensar el origen de los residuos sólidos.
Dijo que la mayoría de las personas no sabe cuántos kilos de basura produce cada día, un dato que —según dijo— le llamó profundamente la atención durante las formaciones en el Instituto de Ingeniería. Precisó que estas formaciones permiten analizar los residuos “a nivel de su masa, a nivel orgánico” y también clasificar otros tipos de residuos para evaluar su posible reutilización.
Hernández subrayó que “el reto cada vez es mayor en el sentido de la responsabilidad”, pues nuestra relación con la basura tiene que ser el inicio de cambiar nuestra mirada del mundo y de cambiar nuestra forma de construcción de nuestro propio entorno.
El vocero comunal declaró que la primera estrategia para involucrar a las más de cinco mil familias del circuito comunal en este tema es trazar una línea de formación. “Yo creo que en la educación en el entorno nos encontramos todos y todas”, sentenció.
Destacó que la gestión de residuos también implica atender a las personas en situación de vulnerabilidad que suelen trabajar alrededor de la disposición de basura. “¿Qué pasa con estas personas? Bueno, mira: son personas que ya conocen el oficio, pero ¿qué hay que hacer? Dignificarlas, hacerlas parte del proyecto. Eso forma parte de la formación que recibimos allá, en el Instituto de Ingeniería. Nosotros, de manera empírica, hemos tratado de incluir a estos compañeros dentro de lo que planteaban los programas de gobierno: los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), Negra Hipólita. Ahora se abre la posibilidad de incorporarlas a una empresa productiva vinculada al manejo de residuos, donde reciban uniformes, herramientas de protección y un ingreso”, enfatizó.
El joven caraqueño aseveró que esta propuesta permitiría “solucionar de manera integral la problemática de la disposición” de residuos. Subrayó que el reto es llevar los principios del proyecto comunal a acciones concretas en la vida cotidiana del territorio.
Luis Hernández reiteró que el Comité Científico está “muy comprometido en avanzar en el tema de la concienciación a través de la formación”, ya que su función es preparar a la comunidad de manera responsable.
Comentó que por ello mantienen una interacción constante con el Instituto Fundación de Ingeniería, donde ya culminó una primera cohorte que incluso contó con participantes de otros estados del país.
El líder comunal contó que la formación recibida permitió identificar múltiples indicadores vinculados a la futura creación de una Empresa de Producción Comunal. Subrayó que no se trata solo de observar el proceso como espectadores, sino de preguntarse: “¿Cómo me involucro yo, siendo una de esas cinco mil familias dentro de ese proceso y cómo me veo beneficiado en mi accionar?”. Entre los retos, mencionó la reducción de costos asociados a la recolección de residuos y la necesidad de comprender integralmente el sistema de gestión de residuos.
Hernández recalcó que la formación también permite reconocer prácticas de “ingeniería popular” que ya existen en el territorio, como métodos improvisados pero ingeniosos utilizados por trabajadores de la recolección.
“¿Cómo hacer para reforzar eso? No se trata solo de conocer esa faceta, sino de llegar, por ejemplo, a todo el encadenamiento: ¿cómo se comportan los rellenos sanitarios?, ¿cómo está ese sistema?, ¿qué inversiones debe hacer el Estado para que eso se mantenga?, ¿por qué?, ¿y hasta dónde va a parar lo que llega a ese relleno sanitario? Todo esto para que podamos ver cuáles son las consecuencias que generamos desde la familia: desde la producción de residuos hasta su disposición final”, enunció.
Consumo, cultura rentista y corresponsabilidad ambiental
Luis Alejandro Hernández, quien también es profesor de geopolítica y economía, señaló que el problema del consumo excesivo en Venezuela es producto del modelo capitalista, que se acentúa con la cultura rentista.
Manifestó que esta lógica ha generado permisividad en prácticas cotidianas, como la utilización indiscriminada de envases. “Resulta que algunos envases pueden reciclarse varias veces: van aumentando de grado y cambiando su uso. Pero llega un momento en que ese material ya no puede reciclarse más y, bueno, termina en el mar. Y ahí aparece una consecuencia que termina pagando nuestro ecosistema”, expuso.
El joven comunero advirtió que estas prácticas tienen efectos directos en la crisis climática global, un fenómeno que “se está dando” y frente al cual muchas personas no reconocen su corresponsabilidad. “En este tema tenemos ciertos niveles de corresponsabilidad y la idea es concienciar. Si queremos que la vida humana y no humana continúe en este planeta, todos debemos ser partícipes en construir un modelo nuevo”, reflexionó.
Compostaje y articulación con movimientos campesinos
Luis Hernández indicó que, aunque no pueden compararse con estados altamente productivos como Portuguesa, el Circuito Comunal Simón Bolívar puede asumir el reto de transformar los residuos orgánicos en compostaje, pero también comenzar a revertir “ese factor consumista” propio del estilo de vida moderno, además de reflexionar sobre las limitaciones que impone la propia configuración de la ciudad moderna.
El vocero comunal añadió que esta iniciativa permitiría vincularse con los movimientos campesinos para convertir el desecho orgánico en una “potencialidad” destinada al engorde o tratamiento de animales, así como a la “recomposición de los suelos” mediante el aprovechamiento del compostaje.
Hacia una comuna modelo y articulación con otros territorios
Luis Hernández, secretario del Comité Científico del Circuito Comunal Simón Bolívar en la parroquia Altagracia de Caracas, comentó que, desde la Vicepresidencia Social-Territorial, la orientación inicial ha sido fortalecer al máximo las capacidades del circuito comunal para elaborar “una especie de manual” que les permitiera convertirse en “la comuna modelo”.
Dijo que, aunque todavía no han alcanzado la formalidad de comuna, esperan que, una vez consolidado ese nivel, puedan establecer “interacciones mucho más reales desde el ámbito productivo, formativo y del accionar” con otras comunas del país.
Sobre las debilidades, especialmente en la participación y en la vocería, que tiene el circuito comunal, expresó que estas limitaciones no son exclusivas del territorio: “Hay una coyuntura nacional, internacional y económica que a veces empuja hacia eso”. Aun así, afirmó que el reto es “revertir” esa situación y lograr que la gente se identifique con cada parte de la comunidad y sus procesos.
Juventud comunera
El líder juvenil destacó que el Comité Científico cuenta con “muchos jóvenes profesionales muy entusiasmados”, a quienes han venido identificando y caracterizando a partir del trabajo comunitario.
Relató que la experiencia acumulada en espacios como el CLAP y las jefaturas de comunidad —especialmente durante el confinamiento por covid-19— permitió “acercarnos a nuestra comunidad, independientemente de su pertinencia política”.
Apuntó que en zonas urbanas como la del Circuito Comunal Simón Bolívar las necesidades son más amplias, y mencionó como ejemplo el tema de los ascensores, una demanda que, según dijo, fue una bandera pionera del circuito por su impacto en la vida de los adultos mayores.
Luis Hernández contó que muchos de estos procesos han sido impulsados por la juventud en articulación con la Universidad Experimental de la Gran Caracas (Unexca), institución que “recibe a todos una vez que se postulen a inscribirse”.
Señaló que existe un fenómeno creciente de jóvenes que buscan “estudiar, formarse, retomar el camino a los estudios”, y que este impulso académico fortalece la gestión comunal. “Ahí estamos encaminados y tomados de la mano para caminar ese aspecto”, expresó Hernández.
Carabobo, 14 de mayo de 2026.- Durante el desarrollo de una jornada de Formación de Formadores y Formadoras Comunales de la Universidad Nacional de las Comunas (Unacom), profesores y facilitadores compartieron reflexiones sobre el modelo educativo territorial que impulsa esta casa de estudios.
El profesor Andrés Eloy Ruiz, durante su exposición titulada “La universidad es la comuna, la comuna es la universidad. Filosofía de la Unacom”, destacó que este modelo formativo va más allá de la educación convencional y se fundamenta en el aprendizaje situado en el entorno.
Explicó que en la Unacom “nadie aprende solo, todos aprendemos en conjunto”, frase que retoma el principio robinsoniano del entreayudar y entreaprender como base de la formación comunal.
Ruiz señaló que esta perspectiva implica resignificar los procesos educativos y diferenciarse de la universidad tradicional. Reiteró que la Unacom concibe el aprendizaje como un proceso colectivo en el que las personas se relacionan con su entorno y se apoyan mutuamente para producir saberes.
El profesor y vicerrector para la Economía Comunal de la Unacom, Hernán Vargas, presentó la ponencia “Conocer para transformar: Mapas de conocimiento. Proyecto integrador”, en la que destacó que la producción de alimentos, ciencia y dignidad debe partir de las vocaciones reales de cada comunidad.
Puso como ejemplo que, en muchos territorios, una de las actividades centrales es la cría de cerdos, por lo que la universidad debe orientar su acompañamiento hacia el fortalecimiento de esa capacidad productiva.
Vargas advirtió que uno de los principales desafíos en esa área es la dependencia de insumos importados, tanto en el “paquete sanitario, del alimento y de la genética que utilizamos”. Subrayó que esta situación obliga a las comunidades a comprar insumos y animales cuyo origen no controlan.
En este sentido, sostuvo que producir ciencia desde la Unacom significa romper con esos niveles de dependencia mediante el estudio y la innovación comunitaria.
La profesora Myriam Anzola, en su presentación “Identificando herramientas para estimular el deseo de aprender y los aprendizajes (neurociencias)”, enfatizó la importancia de comprender las capacidades biológicas que permiten a los estudiantes universitarios aprender y crear conocimiento.
Indicó que el desafío de la educación universitaria es acompañar procesos formativos, para lo cual es necesario reconocer la dotación biológica del ser humano. “Nosotros, como facilitadores del aprendizaje, como formadores de personas creativas que van a producir conocimiento, necesitamos saber de qué dispone el cerebro para que la persona pueda no solamente entender, sino crear conocimiento”, dijo.
Anzola manifestó que el cerebro humano es un órgano excepcional, compuesto por estructuras especializadas que procesan la información proveniente del entorno que habitamos.
Caracas, 5 de mayo de 2026.- “La ofensiva del imperio estadounidense no es solo contra Venezuela, es contra toda América Latina. Lo vengo diciendo desde hace años: el imperio tiene una estrategia global de recolonizar América Latina”. Estas fueron algunas de las palabras del sociólogo puertorriqueño Ramón Grosfoguel en conversa con la periodista venezolana Nerliny Carucí, en la que debatieron sobre la realidad política de la Comuna venezolana en la encrucijada imperial.
Para este maestro descolonial, la escalada imperialista es muy “lógica” si se observan los acontecimientos mundiales.
Aseguró que Estados Unidos perdió mercados estratégicos en Asia durante la guerra comercial con China. “China le ha dado una paliza en Asia a Estados Unidos. Perdió la guerra comercial en África frente a China. Además, ha perdido las guerras militares en el Medio Oriente. Y las sigue perdiendo, porque en este momento está perdiendo la guerra con Irán”, ilustró.
En este sentido, afirmó que actualmente Estados Unidos no tiene capacidad para competir económicamente con potencias como Rusia y China, “porque ha estado los últimos 40 años botando dinero en guerras inútiles”. Añadió que muchas de las guerras de las últimas décadas en el mundo responden a “un interés sionista que logra hackear la política exterior estadounidense y la política militar”.
Recordó que Estados Unidos es el país más endeudado del mundo. “Mientras ellos botaban dinero en guerras inútiles, China, Rusia, el mismo Irán y otras potencias emergentes como Brasil estaban invirtiendo en nuevas tecnologías de producción”. Esa situación, señaló, obliga a Washington a recurrir al “juego sucio de las ‘sanciones’, de los golpes de Estado, de las guerras, de las amenazas”, lo que “tira el tablero del orden internacional al aire”.
Ante este panorama, reiteró que es “muy obvio que los Estados Unidos vuelven a América Latina” con una ofensiva contrarrevolucionaria a escala continental “para recuperar lo perdido”.
Desafíos de la comuna
En este contexto de reconfiguración del imperialismo, el pensador puertorriqueño exhortó a comprender que la contrarrevolución imperial “empezó desde hace rato a operar en el continente”. Recordó “el golpe de Estado a Castillo en Perú”, la caída del proyecto político de Rafael Correa bajo el gobierno de Lenín Moreno, “la caída de los Fernández, la emergencia de Milei, la emergencia de Katz”. Mencionó también “la caída del gobierno de transformación de Bolivia y, ahora, el ascenso de extrema derecha en Bolivia y Honduras”.
En ese escenario geopolítico, Grosfoguel consideró fundamental que la Comuna venezolana profundice el proceso de comunalización de la economía y del poder, porque constituye “la mejor defensa que tiene Venezuela ante cualquier agresión imperial y ante cualquier tipo de bloqueos económicos”.
Recalcó que el horizonte estratégico debe seguir siendo el planteado por Hugo Chávez: “Comuna o nada”; es decir: “la comunalización del Estado, la comunalización de todo como objetivo y horizonte estratégico”.
Dejó claro que es un proceso que no se hace de la noche a la mañana. “Sencillamente ir caminando en esa dirección, en ese horizonte. No perderlo de vista. No transformar el objetivo estratégico en consumir más o en volver otra vez a restaurar las formas capitalistas tradicionales de producción”, advirtió. Consideró que ese desvío conduciría nuevamente a desigualdades y a un horizonte desarrollista contrario al proyecto bolivariano.
El pensador del Sur global insistió en la necesidad de profundizar la revolución internamente. “Es la mejor defensa frente a la agresión imperialista, no solamente en términos económicos y políticos, sino también en términos militares”. Subrayó que Venezuela tiene que fortalecer su producción nacional para enfrentar cualquier fase de confrontación, dado que “el imperialismo se encuentra en decadencia” y busca recuperar el continente latinoamericano “porque es lo único que les queda”.
Ramón Grosfoguel manifestó que, si Estados Unidos pierde América Latina, perdería su estatus imperial. “Todo imperio necesita periferia para dominarla y explotarla. Entonces, si pierde el continente latinoamericano como periferia, a Estados Unidos no le queda prácticamente nada: implosionaría como imperio. Por esta razón, es que estamos viviendo momentos muy difíciles y violentos”, indicó.
Flexibilidad táctica y astucia estratégica
Ramón Grosfoguel, coautor del libro El imperialismo al desnudo. Modalidades de guerra y colonización en el tablero geopolítico del siglo XXI, explicó que la flexibilidad táctica es un recurso histórico de los movimientos revolucionarios en contextos de poder desigual.
Apuntó que se trata de momentos en los que “el poder desigual obliga a tener que dar un repliegue táctico frente al imperialismo”, y afirmó que esa es precisamente “la situación que vive Venezuela hoy”.
El pensador puertorriqueño subrayó que los procesos históricos no avanzan de manera lineal. Aseguró que “la historia no camina en líneas rectas”, sino que posee una “temporalidad en zigzag”, marcada por los obstáculos que el imperialismo coloca frente a las revoluciones.
Sostuvo que en ocasiones hay que dar dos pasos atrás para poder dar tres adelante, y que esos retrocesos tácticos permiten ganar tiempo. “Yo pongo el ejemplo siempre de Gaddafi. Gaddafi, lamentablemente, cuando recibió las amenazas imperialistas de invadir el país, de bloqueos, ‘sanciones’ y todo eso, la respuesta de él fue ceder petróleo. Le cedió pozos petroleros al imperialismo, a las compañías internacionales del imperialismo, tanto europeas como estadounidenses. ¿Qué pasó? Bueno, la historia ya nos da la respuesta. Lo mataron y destruyeron Libia. Eso demuestra que en el imperialismo no se puede confiar”, advirtió.
Asimismo, expuso la experiencia de la isla de Granada: “Había un gobierno revolucionario allí en el año 83, y una de las cosas que hicieron los Estados Unidos, precisamente para destruirlo —después de haber intentado acabar con ese gobierno de múltiples maneras y no lograrlo—, fue acudir a una estrategia que les funcionó. ¿Cuál fue esa estrategia? El rumor. La misma CIA (Agencia Central de Inteligencia) difundió el rumor de que un bando de la revolución granadina se había vendido a la CIA y al imperialismo, y que el otro bando también lo había hecho; había rumores contra ambos lados. Se empezaron a matar unos a otros con estas acusaciones y estos rumores, y eso permitió entonces al imperialismo invadir el país y destruir al gobierno revolucionario de Granada”.
Grosfoguel insistió en que, si se realizan acuerdos tácticos o concesiones momentáneas, estos deben hacerse “sin ingenuidad estratégica”. Aseveró que el imperialismo “pacta para ganar tiempo”, mientras que para los revolucionarios ganar tiempo significa “prepararnos mejor para las próximas batallas, organizarnos desde abajo más fuertemente, profundizar la revolución”. Enfatizó que es indispensable aprender de los errores del 3 de enero para estar “mejor preparados para las próximas batallas”.
En esta línea, para reforzar su punto, el puertorriqueño refirió el caso de “Lenin en el Tratado de Brest-Litovsk, en el que Rusia le cedió a Alemania, en 1918, una buena porción del territorio soviético con tal de ganar tiempo y evitar una invasión en ese momento. Está también el ejemplo de la Unión Soviética en los años treinta, cuando tuvo que pactar nuevamente con Alemania —esta vez la Alemania nazi— en el Pacto Ribbentrop-Mólotov, para ganar tiempo igualmente. El tratado entre Mao Zedong y Chiang Kai-shek —dos enemigos históricos que estaban en guerra civil—, mediante el cual Mao promovió, junto con la Fuerza Revolucionaria, una alianza con su enemigo histórico, el ‘lacayo’ y representante de los terratenientes chinos, Chiang Kai-shek y el Kuomintang, se vio determinado por la invasión japonesa: no puedes estar en guerra civil en el momento en que te invade un país imperialista; tienes que unirte. Está, además, el ejemplo de Fidel Castro en el ‘período especial’, en los años noventa, cuando invitó a inversiones extranjeras en la industria hotelera y en el turismo como parte de la estrategia para enfrentar la caída de la Unión Soviética. En ese contexto, la Unión Soviética dejó de comprar el azúcar —la principal industria de Cuba—, por lo que tuvieron que reorientar la estrategia económica: la industria azucarera colapsó y pasaron a las inversiones extranjeras como una manera de sobrevivir, en una especie de retirada táctica para poder avanzar mientras ganaban tiempo”.
También, citó el “por ahora” de Hugo Chávez como ejemplo de flexibilidad táctica con astucia estratégica. “Es decir: con astucia estratégica él dice ‘por ahora, no hemos logrado nuestros objetivos’ y llama a entregar las armas y a replegarse del movimiento insurreccional que organiza, y en ese momento se repliega, protege su fuerza, porque, si no, hubieran sido sometidos a una masacre. Sus fuerzas las protege, gana tiempo y Chávez regresa con el triunfo electoral del año 98. “Entonces, cuando yo digo flexibilidad táctica, es necesario hacer lo que se está haciendo hoy en Venezuela”, declaró Grosfoguel, y añadió: “Pero siempre velando que se haga con astucia estratégica, sin caer en la ‘flexibilidad táctica con ingenuidad estratégica’ en que cayó Gaddafi al pensar que, cediendo pozos petroleros, lo iban a dejar quieto”.
Comunas y soberanía en tiempos de amenaza imperial
Ramón Grosfoguel, investigador en temas como la filosofía de la liberación latinoamericana, la perspectiva de la colonialidad del poder y la comuna como una esperanza real de futuro y de paz, expresó que, en un escenario donde existen presiones externas y parciales entregas de soberanía, el papel de las comunas es decisivo.
La tarea central de la comuna es “profundizar la soberanía económica de Venezuela desde abajo, desde el plano popular, desde el pueblo, pero también la soberanía política y militar. Es decir: las comunas tienen que ser núcleos de preparación para futuras batallas. Las comunas tienen que ser como ese centro, no solamente el objetivo estratégico de la Revolución Bolivariana como utopía, comunalizar todo, sino también en este momento histórico las comunas son fundamentales para la defensa soberana y la seguridad de Venezuela. Yo creo que hay que confiar en el pueblo, que hay que fortalecer el poder comunal”.
Grosfoguel puntualizó que los bloqueos económicos suelen apuntar a los puertos y el comercio internacional de un país, por lo que la producción nacional es vital para resistir. “Si tú produces nacionalmente lo que te comes, vas a tener posibilidades de maniobrar como hizo Vietnam, como hicieron otros países que fueron intervenidos por el imperialismo. La resistencia se basó en el hecho de que tuvieran una economía comunal desde abajo. Y, además, la preparación de las milicias populares. Yo creo que eso no se puede subestimar, porque ahora mismo el imperio reconoce que Venezuela puede ser otro Vietnam”.
Advirtió que la defensa militar de un país no puede depender del espacio digital, “porque, si estás dependiendo de eso, ellos [el imperialismo], con las nuevas tecnologías, te paralizan eso en 10 minutos como hicieron el 3 de enero en Venezuela. Tienes que tener formas de defensa militar que no sean dependientes del espacio digital. Es decir: que sean formas autónomas, soberanas del pueblo. Fíjense cómo los iraníes encontraron su manera. Yo no estoy diciendo que se imite a Irán. Siempre hay que buscar las formas propias de cada pueblo y cada país, de resistencia y de defensa militar y soberana de su país”.
En este aspecto, el sociólogo insistió en buscar maneras de descolonizar la defensa militar, “para no ser dependientes ni de armas ni de espacios, como el digital, que son controlados por el imperialismo.
De cara al pueblo
Ante la pregunta vía telefónica de un comunero venezolano sobre cuál sería la fórmula o política que se debería aplicar en las comunas para avanzar en la construcción de territorios comunales unidos, Ramón Grosfoguel respondió que “tiene que haber una actitud en la subjetividad de los comuneros de solidaridad y de cooperativismo con otras comunas”.
Señaló que no se puede concebir la comuna desde una mentalidad capitalista de competitividad entre comunas. “Eso sería absurdo. Tiene que ser la colaboración y solidaridad entre comunas para fortalecerse”, acentuó.
El pensador descolonial consideró fundamental abordar el tema comunicacional desde un discurso propio. “Hay un discurso que es necesario y que hay que apoyarlo, que es el que hace la compañera presidenta encargada, Delcy Rodríguez, frente al imperio. Pero hay que hacer también comunicacionalmente un discurso propio, o sea, un discurso de cara al pueblo”, expuso.
Argumentó que cuando se le habla al imperio en esa flexibilidad táctica, en esos acuerdos tácticos, “se le habla con un contenido muy diferente a lo que sería la comunicación popular. Sí, flexibilidad táctica es necesaria. Los acuerdos que se han hecho son necesarios en este momento para la sobrevivencia de la Revolución Bolivariana. Pero flexibilidad táctica con astucias estratégicas, sin ingenuidad estratégica. ¡Ese es mi llamado! Siempre preparándose para las futuras batallas durante este tiempo que se gana con los pactos de la flexibilidad táctica”, dijo.
Mensaje final
Para finalizar, Ramón Grosfoguel afirmó que las comunas venezolanas poseen “un espacio de maniobra y de autonomía” que les permite organizarse y profundizar el proceso revolucionario en los planos político, militar y económico.
No obstante, indicó que esa autonomía “no es absoluta”, particularmente si no existe una preparación frente a la ofensiva imperialista que busca acabar con la Revolución Bolivariana. El investigador descolonial recalcó que el momento actual exige actuar con prudencia. “Hay que tener cautela en los pasos que se dan en este momento donde no tienes todas las de ganar, pero al mismo tiempo tienes
Caracas, 28 de abril de 2026.- “Estamos viviendo un momento histórico mundial de reconfiguración del sistema, profundizando las políticas neocoloniales e imperiales”. Con estas palabras se manifestó la socióloga mexicana Karina Ochoa a propósito de los desafíos que implica la configuración de economías y modos de vida comunales.
Durante su participación en el programa radial “En clave comunal”, la pensadora latinoamericana expuso que hoy las estrategias de dominación se sostienen en “poderes transnacionales, que exhiben el formato de franquicias que va más allá del Estado, lo que pone en evidencia que la soberanía de los pueblos y los acuerdos internacionales ya no son respetados”.
Señaló que esta transformación revela un hecho alarmante: para los poderes fácticos, “el 80 % de la población de este mundo es una población que puede desecharse, que puede aniquilarse”.
Ochoa aseguró que lo que ocurre en Gaza, Líbano y Asia Occidental “es una muestra de estas políticas de genocidio, de aniquilamiento de la vida, que, además, no son nuevas”.
La maestra descolonial recordó los genocidios de la conquista desde 1492 en Abya Yala, la esclavización de poblaciones africanas y el asedio impuesto a Haití desde 1804 por el Imperio francés. Por ende, aseveró que “lo que estamos viviendo hoy es lo que ha vivido Haití desde hace 200 años”. En tal sentido, llamó a “voltear a nuestra historia para entender nuestro presente”.
Desafíos para la construcción comunal en Venezuela
Frente a estas lógicas y métodos de dominación colonial, la pensadora mexicana Karina Ochoa subrayó que hay que estar muy alertas. Afirmó que, afortunadamente, Venezuela cuenta con una conciencia política que se ha desarrollado en las últimas décadas.
Esta conciencia “inicia de la mano con el comandante Hugo Chávez”, a quien definió como “un pedagogo popular comprometido” que comprendió, junto a su pueblo, la necesidad de profundizar el proyecto comunal.
La socióloga refirió que Chávez atravesó un proceso de transformación conceptual que marcó el rumbo del país. Recordó que “Chávez no llegó hablando de la comuna cuando logra ganar las elecciones; Chávez empieza hablando de humanizar el capitalismo, pero Chávez en ese trayecto se da cuenta de que es imposible humanizar el capitalismo”, dijo.
Señaló que Chávez fue “capaz, en cada quiebre, de entender que había que profundizar el proyecto [comunal] y ahí, en ese andar, es donde se perfila la apuesta del Estado comunal y de la comuna como Estado”.
Karina Ochoa destacó que en Venezuela “ya están sentadas las bases” para avanzar en este modelo, a diferencia de otros territorios donde esas condiciones no existen. Aseguró que en el país “hay un fundamento que se ha construido desde Chávez, pero que también se ha mantenido durante los gobiernos del presidente Nicolás Maduro y que hoy tiene como desafío consolidarse y mantenerse” ante un contexto planetario adverso.
En un mundo donde “la política de muerte prevalece, donde el genocidio y la guerra son las armas de los poderosos”, la socióloga indicó que a los pueblos les corresponde “la reivindicación de la vida”.
Sostuvo que reivindicar la vida no es una metáfora: “Es una realidad que tiene que ser concretada en los territorios y Venezuela tiene la enorme posibilidad a través de la comuna de empezar a construir esa apuesta por la vida”.
Karina Ochoa expresó que “la defensa de Venezuela no es una defensa que se va a dar en el discurso: es una defensa que se va a dar en la tarea de construir o consolidar la comuna, y desde abajo reconstruir hacia arriba”.
Dentro de esta perspectiva, consideró indispensable que las comunas generen espacios de discusión, reflexión y acción que permitan “construir economía comunal, educación comunal, apuesta de vida comunal y conciencia comunal”.
Agregó que “la conciencia comunal significa romper con el paradigma, con el criterio, con el principio de lo que ha constituido hoy el sistema imperial, colonial, capitalista, y ese principio ha sido justamente el principio de la muerte, el principio de la anulación de la vida, el principio del no reconocimiento de la existencia plena de seres humanos y de no humanos”.
Por lo tanto, Ochoa insistió en construir la vida “desde los territorios y desde la comuna de manera muy concreta, repensando cómo hacemos la política, la economía, la estrategia comunicacional, la educación, cómo reproducimos la vida en nuestros territorios, en nuestros barrios, en nuestras comunidades”.
Economía comunal y descolonización del “bienestar”
En conversa con la periodista venezolana Nerliny Carucí, la socióloga descolonial mexicana Karina Ochoa subrayó que, para poder construir otro tipo de economías, otro tipo de ciencia, otra lógica de vida, es necesario romper con la idea de que estas se reducen a recursos monetarios o financieros.
Aclaró que “la economía es una relación comunitaria y, en ese sentido, si es una relación comunitaria, no solamente tiene implicaciones en el ámbito monetario y en el ámbito de los bienes. Es una relación que está mediada por los bienes, pero que tiene que ver con cómo reproducimos la vida”.
La pensadora del Sur global alegó que esta comprensión permite desmontar la noción de bienestar asociada al consumo y abrir paso a formas comunitarias de organización económica.
“Lo que nos han enseñado los pueblos indígenas de nuestra América es que no es lo mismo el buen vivir o el vivir bien que el ‘bienestar’ o que el ‘vivir mejor’. Porque en la lógica del ‘vivir mejor’ tiene como corazón o como elemento central la lógica individual e individualizante de mejorar yo, de mejorar mi familia, de mejorar mi persona”; mientras que, “cuando nosotros pensamos en la economía como una relación social y pensamos en el buen vivir o el vivir bien, lo que estamos pensando no es desde la lógica individual, sino desde la lógica comunitaria, y la reproducción de la vida implica la reproducción de la comunidad, de todo mi entorno, pero, además, también reconocerme como parte de un entorno donde la naturaleza también es un sujeto vivo con el que yo me relaciono para esa reproducción de la vida”, explicó.
Sostuvo que es posible construir alternativas desde lo territorial, pues está convencida de que “podemos escalar desde lo local, desde la existencia y desde la experiencia territorial. Podemos ir escalando las reflexiones y las acciones, llegando hasta el ámbito de lo internacional”.
Karina Ochoa señaló que, aunque en el ámbito internacional intervienen factores geopolíticos complejos, las propuestas transformadoras pueden surgir desde lo micro y lo regional.
“Evidentemente, en el ámbito internacional se juegan otros elementos que tienen que ver con geopolítica, con otro tipo de disputas que también tendrían que ubicarnos en esa escala, pero yo creo que, desde la escala micro, desde la escala de lo regional y de lo local, se puede ir pensando y se puede ir apostando y apuntalando propuestas que también tengan dimensión en lo internacional. Pero eso está por construirse, no hay respuestas unívocas o no hay recetas de cocina en este momento; tenemos que empezar a construir también desde lo local”, advirtió.
Transformar el sentido común
La socióloga descolonial Karina Ochoa afirmó que la economía capitalista “lo impregna todo”, por lo que las alternativas no pueden limitarse al intercambio de mercancías. “Justamente, el desafío que tenemos es que nuestra mirada vaya impregnando la forma de vida y que empecemos a explorarlo en nuestra vida misma”, comentó.
En ese sentido, invitó a ir generando “otra subjetividad, otra forma de materializar esa subjetividad, como lo planteaba el maestro descolonial Enrique Dussel. Él decía que cuando hacemos revolución, tenemos que hacer revolución cultural; es decir: revolución de las conciencias, y cuando nos damos cuenta de que esa revolución de las conciencias está teniendo efecto sobre nuestros pueblos, se cambia el sentido común. Cuando cambiemos nuestro sentido común, también vamos a cambiar nuestra práctica, nuestro accionar, nuestro hacer y nuestro existir en el mundo”.
Afirmó que la economía comunal implica construir “una relacionalidad con el ámbito de la vida que también atraviesa el ámbito de la naturaleza [no humana]”. Por ello, reiteró que el alcance del proyecto comunal es amplio, pero debe comenzar desde lo inmediato: “El espacio de los territorios, de la comuna, del barrio”.
Mensaje final
En su reflexión final para el programa “En clave comunal”, la mexicana Karina Ochoa reafirmó que, en el contexto actual, “Chávez está vivo”, y que su legado constituye una guía fundamental para los desafíos que atraviesan Venezuela y el mundo.
“La figura de Chávez tiene que ser nuestro horizonte y nuestra guía; por eso el horizonte está en la comuna. La vida solo puede ser comunitaria”, concluyó.
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