Irene León: La Comuna venezolana es la antípoda del proyecto imperial

Autor: tomedes

  • Irene León: La Comuna venezolana es la antípoda del proyecto imperial

    Irene León: La Comuna venezolana es la antípoda del proyecto imperial

    Caracas, 24 de marzo de 2026.- “El mundo está en una disputa muy profunda de proyectos: entre el llamado proyecto de muerte —que es el que está construyendo el capitalismo con su modo de guerra sin fin, con su forma de apropiación del mundo— y, por el otro, el proyecto de vivir en comunidad y de construir solidaridades”.

    Estas fueron las palabras de la socióloga ecuatoriana Irene León, expresadas durante su participación en el programa “En clave comunal”, que tuvo como tema el significado de la Comuna venezolana en este nuevo momento geopolítico.

    Para la pensadora del Sur global, la experiencia venezolana visibiliza algo esencial: “Los seres humanos somos gregarios, no podemos vivir aislados los unos de los otros”, y la comuna permite materializar esa condición colectiva como horizonte de futuro.

    En un contexto marcado por el retorno al neoliberalismo planteado por el proyecto capitalista, señaló que es “indispensable la capacidad de actuar en colectivo”, especialmente frente a la individualización extrema que “busca que perdamos la capacidad de hablar en conjunto, de expresar ideas de soberanía, de definir un territorio que puede ser el escenario de este proyecto colectivo, de pensar la cultura entre distintos, de compartir las ideas también”, afirmó.

    León destacó que la propuesta comunal venezolana abre caminos de resistencia frente al proyecto neocolonial que hoy imponen las corporaciones globales. “La comuna abre la puerta a todas estas posibilidades de resistencia”, afirmó.

    Subrayó que Venezuela no solo construye una alternativa para sí misma, sino que, desde su historia independentista, aporta una visión regional: “Una iniciativa internacionalizable para crear una visión comunitaria de futuro”.

    Gran disputa por el proyecto mundial

    Sobre el modo de interconectividad geopolítica que sostiene al sistema-mundo actual, Irene León, directora de la Fundación de Estudios, Acción y Participación Social (Fedaeps) en Ecuador, indicó que actualmente “hay un puñado de empresas, corporaciones, megacorporaciones, fondos de inversión enormes como el de BlackRock” que han adquirido un poder desproporcionado.

    La socióloga explicó que estas grandes entidades llegan a ser consideradas “el quinto poder, incluso el tercer poder en algunos casos entre los países”, pese a no tener la naturaleza ni la legitimidad de un Estado.

    Para León, esta concentración corporativa coloca a la geopolítica “en el corazón de una gran disputa por el proyecto mundial”, donde se debate si el futuro será definido por proyectos colectivos de los pueblos o por intereses privados que avanzan sobre la economía global y el poder multilateral.

    En ese escenario, la pensadora advirtió que “la existencia misma de los países está en un gran desafío de continuidad”, pues el capitalismo corporativo impulsa un modelo donde no figuran la preservación del planeta ni el bien común.

    Frente a ello, destacó que “felizmente sí hay un escenario en el que se está manifestando esta capacidad de presentar otras ideas, entre ellas la propuesta del socialismo bolivariano en Venezuela, que se opone a la lógica individualista y exitista del capital”.

    De acuerdo con Irene León, esta alternativa se construye desde las sociedades mismas, como “una capacidad histórica de salir adelante colectivamente y hacerlo desde el Sur geopolítico; es decir: en articulación con África, con Asia, con Eurasia; buscando que el futuro sea uno para la humanidad, desde la humanidad, y pensando en una interrelación entre seres humanos y el planeta como un todo”.

    Desafíos ante las nuevas estrategias de dominación imperial

    Al abordar los desafíos que enfrentan los pueblos frente a las nuevas formas de dominación imperial, Irene León advirtió que “son muchísimos los desafíos”, pues los actuales proyectos de guerra están articulados a una fase del capitalismo dominada por “actores privados articulados en el sector corporativo”, especialmente aquellos vinculados a Estados Unidos.

    Según explicó, estas corporaciones buscan ejercer un poder aún mayor, no solo sobre la vida en el planeta, sino incluso más allá, puesto que quieren extender todos sus tentáculos hacia toda la vida humana del planeta e incluso cósmica.

    “Para lograrlo, han planteado un reordenamiento de todo: de las relaciones humanas, de la geografía, de los modos de hacer economía, de los modos de producir y reproducir la vida. En ese escenario, la guerra y el armamentismo son indispensables para desdibujar los países y reorganizar el mundo en función de los recursos”, enunció.

    León expuso que esta lógica bélica también opera como estrategia de supervivencia del capital, impulsada por “uno de los grandes poderes del mundo, el complejo industrial, militar y digital”, que visualiza su futuro económico en una “guerra sin fin”.

    “Son empresas con corporaciones que tienen su negocio en la producción de drones, inteligencia artificial, armamento y aeronáutica para la guerra, y para eso necesitan generar conflictos indefinidamente y caos en todos los niveles. En ese marco entra un nuevo tipo de agresión: la guerra cognitiva. La guerra cognitiva está articulada a este proyecto de ‘reordenamiento’, y para lo cual necesitan caos no solamente en los comportamientos individuales, sino en los comportamientos colectivos”, dijo.

    Irene León explicó que esta es “una guerra dirigida a modificar los comportamientos y los pensamientos” para adaptar a las poblaciones al proyecto del capital internacional. Manifestó que, aunque antes parecía ciencia ficción, hoy cuenta con marcos conceptuales e instituciones formales —“como la OTAN, por ejemplo”—.

    “Ya estamos en el marco de una incursión de esta forma de guerra en el mundo, entre cuyos efectos hemos visto, por ejemplo, la agresión que sucedió en enero en Venezuela, como un escenario ya reconocido como un colapso de guerra cognitiva”, argumentó.

    La ecuatoriana detalló que este tipo de guerra opera principalmente a través de la digitalización y de sistemas de control que buscan “inhibir la capacidad de los seres humanos de tener un desarrollo cognitivo”, especialmente mediante elementos de la cultura de realidad virtual que afectan a la niñez y la juventud.

    León describió que esta guerra tiene muchos niveles: unos pueden ser asociados a los medios digitales y de comunicación, “otros están asociados a las cuestiones ideológicas, políticas y de conciencia, y otros que ya directamente están asociados a crear condiciones para crear inestabilidad en los países”.

    Profundizó que a través de procesos informativos se busca “llevar a las colectividades a organizar sus comportamientos en función de los fines explícitos del capital —de un disciplinamiento, de un ordenamiento de los pueblos— y de actuar con poca autonomía de pensamiento, con poco criterio propio; y otros niveles que son dirigidos a crear, a través de las sensaciones y de los hábitos, tensiones, sentimientos, y provocar emociones de polarización en los pueblos, esperando —como dicen los textos de sus creadores— que estos pueblos lleguen a confrontarse internamente entre ellas y lleguen a enemistarse de tal modo que se autodestruyan entre ellas. Es decir: que el enemigo no necesite crear un campo de batalla en el que se confronten directamente, explícitamente y abiertamente las posiciones, sino que las polarizaciones se vayan desarrollando al punto en que implosionen”.

    En relación con ello, Irene León insistió en la necesidad de “armar muchos campos de defensa cognitiva” en todos los espacios: en el hogar, en las escuelas, en la comunidad. Destacó que uno de los elementos clave es la creación de pensamiento propio y crítico, una capacidad que “en Venezuela está muy viva” dentro del proyecto socialista comunal, pero que en muchas sociedades ha sido inhibida.

    Ecuador: destrucción institucional y retorno del capital corporativo

    Al reflexionar sobre las implicaciones de los gobiernos de extrema derecha en Ecuador, Irene León, integrante de la Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales en Defensa de la Humanidad (REDH), manifestó que existen muchísimas lecciones, pues el país ha atravesado un proceso “tan destructivo y en un plazo tan corto” que aún requiere un análisis profundo para encontrar salidas.

    Recordó que, tras un período de transformaciones con políticas redistributivas, economía orientada al bien común y el horizonte constitucional del buen vivir, Ecuador fue sometido a “un golpe blando, un golpe suave” que condujo a una transición indefinida. Ese proceso implicó “un desmontaje de la institucionalidad”, destruyendo el sistema estatal que garantizaba la vida en común sin ofrecer alternativas que organizaran la economía, la justicia o la reproducción de la vida en comunidad.

    León explicó que esta destrucción abrió paso al retorno de intereses corporativos y a mecanismos de vigilancia sobre el pueblo, acompañados de campañas comunicacionales que convencieron a sectores de que “había que cambiarlo todo supuestamente para estar mejor”. El resultado, afirmó, es un país irreconocible: “Ecuador era el país más seguro de América Latina y ahora está considerado entre los más violentos del mundo”.

    Sostiene que en Ecuador el retroceso ha sido tan profundo que incluso un país históricamente reconocido como petrolero —miembro de la OPEP y con una economía sostenida en ese recurso— “hoy prácticamente ha dejado de hablar de su propio petróleo”. Explicó que este sector, antes gestionado con criterios de soberanía nacional, ha vuelto a quedar en manos de corporaciones, anulando la capacidad del Estado de administrarlo en función del bien común.

    En conversa con la periodista venezolana, Nerliny Carucí, la socióloga ecuatoriana describió este proceso como un “caos inducido” que permitió la entrada indiscriminada de capitales, incluyendo “capitales ilícitos”, mientras desaparecían cooperativas y pequeñas iniciativas económicas.

    A pesar de este retroceso, la socióloga ecuatoriana subrayó que “felizmente el pueblo tiene memoria”, y que la visión de la Revolución Ciudadana sigue presente, al punto de que este movimiento continúa siendo la principal fuerza política del país.

    “Ecuador vive un proceso destructivo, pero siempre con la esperanza de reconstrucción: con la Constitución y sus principios de vida colectiva, aún es posible volver a construir el país en adelante”, afirmó.

    La comuna como horizonte de futuro

    Desde su experiencia en Ecuador, Irene León destacó que uno de los aprendizajes más importantes para Venezuela es reconocer que “la comuna, la visión del Estado comunal, es el acumulado más significativo que ha logrado Venezuela en estos años del proceso de la Revolución Bolivariana”.

    Consideró que se trata de un proyecto político y civilizatorio que reúne propuestas capaces de sostener la vida no solo en lo local, sino también de proyectar alternativas para la región y la humanidad. En sus palabras, la comuna constituye “un proyecto histórico” que permite imaginar y construir un futuro común.

    León advirtió que parte de lo ocurrido en Ecuador con la arremetida de la extrema derecha buscó precisamente “que perdamos el horizonte de futuro y perdamos esa perspectiva de comunidad”. Por ello, reiteró que la experiencia venezolana debe valorar y profundizar su camino comunal, pues representa “un proyecto increíble, histórico, que plantea desafíos no solo para Venezuela, sino para la región y el mundo”.

    La comuna como antídoto frente al proyecto neocolonial estadounidense

    Ante la pregunta sobre si las comunas y los consejos comunales interfieren con los intereses de Estados Unidos, Irene León fue categórica: “Absolutamente, están en las antípodas”.

    Alegó que mientras el pueblo organizado pueda expresarse, sostener un proyecto propio y hablar de soberanía “en voz alta”, representará una capacidad de autodeterminación que Estados Unidos busca eliminar.

    Para esta pensadora del Sur global, la comuna expresa una forma de soberanía que opera tanto en la gestión local como en la visión de país, convirtiéndose en “el mayor antídoto para la imposición capitalista que Estados Unidos quiere consumar en Venezuela y en toda América Latina y el Caribe”.

    Irene León advirtió que el proyecto neocolonial estadounidense pretende “subsumirnos como parte del gran Estados Unidos”, incluso redefiniendo fronteras y zonas de influencia en la región. Frente a ello, afirmó que “el gran antídoto es el proyecto comunal”, pues constituye una forma de organización que impide la subordinación política, económica y cultural.

    La comuna como proyecto de resistencia anticapitalista

    Al referirse a la comuna como espacio de lucha antiimperialista y anticapitalista, Irene León recordó que en América Latina y en la relación Norte-Sur “estamos inmersos en un desafío a los poderes del capital”.

    Sostuvo que estos poderes buscan organizar la vida desde un sentido estrictamente individual. Al respecto, la comuna propone un camino distinto: “Un proyecto alternativo que es resistencia en sí mismo”.

    Para la socióloga, el proyecto comunal constituye “la antítesis del proyecto imperialista que plantea el hemisferio total unificado”, donde todos los países quedarían subordinados a la dirección estadounidense y a sus corporaciones, algo que calificó como “muy peligroso para todos nuestros pueblos”. En contraste, sostuvo, la comuna sostiene una forma de organización colectiva que desafía esa lógica de dominación.

    La escuela como espacio estratégico para la vida comunal

    Sobre el papel de la escuela en el contexto de la comuna, la pensadora ecuatoriana Irene León destacó que este espacio constituye “el punto de encuentro desde la primera niñez, el punto de encuentro de los pueblos, de la gente hasta la vida adulta”, donde se desarrolla un proceso formativo históricamente vinculado a la vida en comunidad.

    Aunque reconoció que “la escuela capitalista no siempre ha respondido a esa idea”, subrayó que la propuesta educativa asociada a la comuna implica aprender a vivir con otros, construir conocimiento colectivamente, compartir aprendizajes y generar experiencias transformadoras.

    Para León, los procesos educativos están “ineludiblemente vinculados a esta creación de una nueva vida a través de la vida comunal”, pero también a cualquier iniciativa de cambio profundo.

    Recordó que la educación y el conocimiento son hoy “uno de los principales escenarios de disputa, no solo de la ideología y de la vida política, sino de todo. Se dice que estamos en la sociedad del conocimiento, y todo eso empieza por la escuela desde su más pequeña instancia”.

    Reflexión final

    En su mensaje final al pueblo venezolano, Irene León subrayó que en este momento histórico resulta imprescindible “pensar en la libertad del presidente Nicolás Maduro y de la diputada Cilia Flores”.

    Afirmó que lo ocurrido forma parte de “una de las experiencias mundiales más duras que hemos tenido que vivir en la región”, vinculada a las nuevas formas de guerra cognitiva. Declaró que el operativo para secuestrar al presidente se basó en el uso de deepfakes, “mentiras profundas” generadas mediante inteligencia artificial para manipular percepciones y convencer a la población de falsedades.

    León destacó que esta campaña alcanzó una escala sin precedentes: “Se estima que una persona necesitaría 158 años para absorber todo ese material” difundido en apenas una semana. Por ello, insistió en que en toda América Latina —y especialmente en Venezuela— es necesario mantenerse atentos y atentas ante estas formas de agresión que buscan desestabilizar países enteros.

  • Comuna de Carora resolvió su acceso al agua mediante consulta y planificación populares

    Comuna de Carora resolvió su acceso al agua mediante consulta y planificación populares

    Caracas, 17 de marzo de 2026.- “La comuna es como una escuela. En la comuna andamos, nos escuchamos, nos entreayudamos; en la comuna materializamos las soluciones a nuestros problemas”. Estas fueron las palabras de Ronny Álvarez, integrante de la Comuna Maestro Jorge Rodríguez, una comuna urbana ubicada en el sector Cecilio Zubillaga, en Carora, municipio Pedro León Torres del estado Lara.

    La experiencia de esta organización territorial, que agrupa a más de 3000 familias, fue presentada por Álvarez durante su participación en el programa “En clave comunal”.

    El comunero larense explicó que su labor implica recorrer el territorio: “Andamos en la calle, visitando, escuchando”, porque solo a partir de ese contacto directo pueden “accionar y actuar en cualquiera de los escenarios” que se presenten. En ese momento, relató, se encontraban trabajando “día y noche” junto a las UBCh en el Instituto de Educación Especial Morere, como parte de las tareas comunitarias que sostienen la vida del territorio.

    Ronny José Álvarez Chirinos, caroreño de pura cepa, es además presidente de las comisiones electorales y registrador de las consultas populares ante el Sistema de Integración Comunal (Sinco) y el Consejo Federal de Gobierno.

    Organización territorial

    Al referirse a cómo se integran las más de 3000 familias que conforman la Comuna Maestro Jorge Rodríguez, Ronny Álvarez explicó que la dinámica organizativa conserva rasgos de vida rural, aun cuando el territorio es urbano.

    Señaló que la toma de decisiones se realiza de manera sencilla y cercana: “Empezamos debajo de la matica; en cualquier sitio nos reunimos, hablamos, debatimos los proyectos, las problemáticas, nos escuchamos”. Desde esos encuentros, afirmó, buscan soluciones colectivas.

    Álvarez también describió los límites y relaciones territoriales de la comuna, y detalló que colindan con “la avenida Fuerzas Armadas, Fuerte Manaure y parte del sector Cantaclaro”. Además, son vecinos del Hospital Pastor Oropeza, del Aeropuerto Internacional La Greda y de la Comuna General División Pedro León Torres.

    La Comuna Maestro Jorge Rodríguez la conforma seis consejos comunales: Ezequiel Zamora, Cecilio Zubillaga, Roble Viejo, 5 de Julio, Lezma Liscano, y San Roque-Mauricia.

    El agua como fuente de vida

    Sobre la situación del agua en Carora, Ronny Álvarez explicó que el agua es un bien fundamental para la vida cotidiana. Indicó que “el agua es vital, es fuente de vida”, pero que han tenido “problemas con la parte de acueducto por el crecimiento que ha tenido la ciudad”, ya que la red es insuficiente y “el acueducto es muy pequeño”.

    Refirió que antiguamente la infraestructura era más adecuada para abastecer la zona media y baja del casco central, pero hoy la demanda supera la capacidad instalada.

    El líder comunitario destacó que, ante estas limitaciones, las familias recurren a conocimientos heredados para aprovechar el agua de lluvia. Explicó que en casi todas las casas se mantiene la práctica de instalar “la churumba o el canal para recoger el agüita”, una técnica transmitida por los abuelos.

    Comentó que, aunque las precipitaciones son escasas, cuando llueve suele ser abundante, lo que permite recolectar agua para el uso doméstico. “Aprovechamos el agua que cae del cielo. Las familias se organizan para preparar los canales y almacenar cada gota”, comentó.

    Ronny Álvarez explicó que en Carora la percepción del agua ha cambiado profundamente debido a la crisis climática que afecta al territorio y al planeta. “Los pobladores contemporáneos se han dado cuenta de la importancia que tiene el agua para la vida”, afirmó.

    Destacó que en la comuna funcionan dos escuelas regulares y una de educación especial, donde se ha incorporado la enseñanza del cuidado del agua como parte de la formación diaria. Explicó que la educación ha sido clave para transformar la relación de la comunidad con el agua en medio de la bancarrota hídrica global.

    Señaló que desde las escuelas y el territorio se promueve la importancia de “racionar el agua, cuidar las fuentes de agua” y evitar fugas o desperdicios. Álvarez subrayó que este aprendizaje se refuerza tanto en la vida cotidiana como en los espacios educativos, donde se enseña a comprender los ciclos del agua y la necesidad de preservarla.

    Efectos de la crisis ambiental global

    Al referirse a los efectos de la crisis ambiental global en los últimos años, Álvarez fue contundente: “Terrible. Un impacto fuerte”. Recordó una experiencia crítica cuando los dos embalses que abastecen a la ciudad comenzaron a secarse debido a la evaporación acelerada por las altas temperaturas. “Fue una situación crítica que nunca habíamos tenido, el agua se estaba evaporando”, relató.

    Comentó que los niveles de agua descendieron de manera alarmante y obligaron a aplicar racionamientos rigurosos, una situación que marcó a la comunidad y reforzó la necesidad de cuidar el agua.

    Tras ver los impactos de la crisis ambiental global, la Comuna Maestro Jorge Rodríguez ha desarrollado mecanismos propios para enfrentar la escasez del agua. Ronny Álvarez contó que, ante aquella situación fueron “adecuando algunos puntos específicos, para puntos de acopio”, entre ellos un subterráneo de 55 000 litros en el Instituto de Educación Especial Morere, inicialmente destinado a la reserva y al apoyo de sectores vecinos como Ezequiel Zamora y Cecilio Zubillaga.

    Señaló que otras instituciones también se sumaron, como los laboratorios de la Universidad Nacional Experimental Politécnica Antonio José de Sucre (Unexpo), que permitieron “aportar ese granito y ayudar a la gente que no tenía agua”. Recordó que, durante los momentos más críticos, se formaban “colas y colas”, por lo que estos puntos estratégicos siguen activos “en caso de emergencia” para equilibrar la distribución del agua en el territorio.

    La Consulta Popular Nacional ha sido la vía que abrieron las más de 3 mil familias de la Comuna Maestro Jorge Rodríguez para la gestión comunal del agua.

    El comunero relató que la comuna articuló esfuerzos con instituciones públicas para mejorar la infraestructura hídrica, especialmente en el marco de la Tercera Consulta Popular Nacional de 2024. Describió que el proceso fue “muy asertivo”, pues permitió recorrer los territorios junto a la Hidrológica de Lara y las mesas técnicas de agua para emprender acciones concretas: “Saneamos la tubería principal de 20 pulgadas, eliminando tomas ilegales y estableciendo tubos tipo ‘flauta’”.

    Manifestó que esto permitió que “la misma presión de agua que me está llegando a mí es la misma presión que le está llegando al vecino”, subsanando un problema donde solo un 30 % de las familias recibía agua de manera regular. Hoy, afirmó, el suministro de agua alcanza al 90 % de las familias que habitan el territorio.

    Sin embargo, el vocero comunal reconoció que aún existen desafíos en sectores ubicados en zonas más elevadas, donde se requieren obras adicionales.

    Para organizar la gestión del agua en el marco de la consulta popular, Ronny Álvarez explicó que el proceso se estructuró desde las asambleas comunitarias utilizando un instrumento central: la agenda concreta de acción (ACA). “La ACA fue nuestra herramienta, nuestro instrumento principal en las asambleas”, señaló.

    Según Álvarez, la planificación se construyó colectivamente, guiándose por la ACA para definir rutas de trabajo y articularse con las instituciones técnicas involucradas.

    Aprovechamiento de aguas grises

    En cuanto al uso de aguas intermedias o aguas grises, Ronny Álvarez afirmó que la comunidad ha desarrollado prácticas sostenibles para aprovecharlas. “Sí, la gran mayoría utiliza esa agua para regar los árboles”, dijo.

    Además, declaró que algunas familias aplican procesos de sedimentación para reutilizar el agua en actividades agrícolas: “La utilizan para fertilizar, para echarles sus nutrientes a los cultivos”. Precisó que esta práctica es especialmente común en San Roque, donde muchas familias dependen de estos mecanismos para mantener sus siembras en un territorio marcado por la escasez de agua.

    Producción familiar y comunitaria para el autoabastecimiento

    Ronny Álvarez explicó que la producción de alimentos en la Comuna Maestro Jorge Rodríguez se desarrolla principalmente en pequeñas escalas, tanto en los hogares como en espacios comunitarios.

    Apuntó que “la mayoría tiene su siembra en las casas para su propio beneficio”, aunque también existen familias que cultivan de manera conjunta para abastecer a la comunidad o vender en el mercado.

    Consultado por la periodista Nerliny Carucí sobre los rubros que siembran, Álvarez detalló que se concentran en alimentos que se adaptan a las condiciones del suelo local: “Ají, tomate, pimentón, cilantro, cebolla”.

    Explicó que la tierra es “muy arcillosa y hay que trabajarla demasiado”, lo que limita la diversidad de cultivos. Aun así, el larense reiteró que con pequeños conucos y granjitas, las familias logran producir alimentos tanto para el consumo propio como para la comercialización.

    Además de los cultivos, Ronny Álvarez refirió que la comuna mantiene actividades pecuarias que complementan la producción alimentaria. Indicó que en algunos sectores se practica “el libre pastoreo”, donde se crían cabras, vacas y ganado bovino.

    En cuanto a la producción porcina, afirmó que “la gran mayoría se encuentra en la comunidad Lezma Liscano y San Roque‑La Mauricia”, zonas donde varias familias sostienen la cría de cerdos como parte de la economía local.

    Comunicación en el territorio

    Sobre las formas de comunicación dentro del territorio, el comunero Ronny Álvarez afirmó que la estrategia más efectiva sigue siendo el contacto directo. “El cara a cara”, aseguró.

    Explicó que él prefiere visitar personalmente a las familias para informar y escuchar, porque considera que “lo más asertivo es el encuentro”, un método que implementan en todo el territorio de la comuna para garantizar que la información circule.

    Álvarez también reflexionó sobre cómo ha cambiado su manera de ver el mundo desde que forma parte de la organización comunal. Describió la experiencia como “una maravilla” y recordó que tiene “16 años” trabajando por la comunidad, una labor que considera profundamente gratificante. Para él, lo más valioso es “el poder comunal, la comunidad”, la forma en que se organizan, se reúnen y resuelven juntos los problemas.

    En cuanto a las tensiones que a veces surgen en los territorios por prácticas individualistas o concepciones del poder como dominación, Ronny Álvarez reconoció que estas actitudes afectan el trabajo colectivo. “Eso entorpece el proceso”, expuso.

    Sin embargo, destacó que la comuna ha aprendido a enfrentar estas situaciones sin detener la marcha: “Hay que rodearlo, hay que seguir”. Sustentó que, con “mucho debate, con mucha asamblea”, han logrado abrir espacios de participación incluso para quienes inicialmente obstaculizaban el proceso. “Los invitamos a que escuchen lo que se está haciendo, para que entiendan que la cuestión no es solamente para algunos, sino que es para todos, sin distinción política”, afirmó.

    Palabras finales

    Al culminar su participación en el espacio radial, Ronny Álvarez llamó a mantener la constancia y la voluntad colectiva. “Sigamos, sigamos adelante con pie de lucha, mucha voluntad propia”, declaró.

    Subrayó que la comuna no pertenece a unos pocos, sino que es de todos y todas. Para el líder comunitario, el horizonte es claro: “Trabajar por el futuro de nuestros niños y niñas, de la autodeterminación de los pueblos, de las comunidades y del fortalecimiento popular para nuestro futuro”.

  • Comuna F‑27 teje la organización territorial desde lo femenino y la conciencia popular

    Comuna F‑27 teje la organización territorial desde lo femenino y la conciencia popular

    Caracas, 10 de marzo de 2026.- “En la Comuna (en construcción) F-27 hemos comprendido que, mucho más allá del bloque y la cabilla, la verdadera obra es la construcción de una conciencia que fortalezca la identidad, la organización territorial y la capacidad de pensar colectivamente”.

    Estas fueron las palabras de Betty Vargas, integrante de la Comuna (en construcción) F-27, ubicada en la parroquia Osuna Rodríguez, municipio Libertador del estado Mérida, durante su participación en el programa radial “En clave comunal”.

    Desde este espacio, la vocera reconoció que “no es una tarea fácil”, pero destacó que la comuna ha logrado sostener “ese espíritu comunitario, ese espíritu comunero” que impulsa tanto la acción material como la formación política.

    Betty Vargas señaló que el territorio comunal está integrado por cerca de dos mil familias y está conformado por cinco consejos comunales: Antonio José de Sucre, Corazón de María, La Mata, Campo Claro y Los Eucaliptos.

    Explicó que cuentan con una casa de los saberes, donde funciona un núcleo de la Universidad Politécnica Territorial de Mérida, un espacio concebido para “la formación del conocimiento en lo académico, pero también la autoconciencia”.

    Para la comunera, esta comunidad de aprendizaje tiene un propósito claro: fortalecer la identidad y la cohesión del territorio. Señaló que el objetivo ha sido “seguir alimentando ese espíritu comunitario, ese espíritu de amor a la patria, de seguir avanzando con lo que tenemos, con lo que somos”.

    Uno de los retos más importantes, explicó Vargas, es integrar a los jóvenes en los debates y las reflexiones de la comuna, especialmente en un contexto marcado por la guerra cognitiva y la influencia de las redes sociales digitales ―sobre todas las redes sociales, dijo―.

    Informó que actualmente jóvenes del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA), capítulo Mérida, se encuentran en un proceso de formación política y académica. Vargas explicó que están recibiendo acompañamiento del Ministerio de Planificación y participan en seminarios diseñados para que puedan “conocer el gran monstruo… el monstruo de mil cabezas, que son los medios de comunicación”.

    Advirtió que los medios de comunicación occidentales y las redes sociales digitales manipulan profundamente el pensamiento, particularmente entre los jóvenes. Por ello, los encuentros semanales buscan desmontar narrativas y promover pensamiento crítico.

    Según relató Betty Vargas, estos espacios han permitido, además, “despertar en ellos ese tipo de conciencia al punto de estar integrados plenamente en todo lo que es este trabajo”.

    De acuerdo con la lideresa comunitaria, actualmente “están participando 35” jóvenes del movimiento social MRTA. Destacó el compromiso de quienes se trasladan desde distintos puntos del estado Mérida para integrarse a las actividades: “Algunos suben desde El Vigía hasta aquí, hasta la Casa de los Saberes”, afirmó.

    Participación comunal en la consulta popular

    La Comuna (en construcción) F-27 también tuvo una participación activa en la primera edición de la Consulta Popular Nacional 2026. Según relató Betty Vargas, la jornada fue “bastante buena”, en donde volvió a resultar seleccionado el proyecto para la cancha del Liceo Aristóbulo Istúriz.

    Expuso que esta propuesta ha sido priorizada reiteradamente porque “es el tercer proyecto que se descarga allí porque es necesario”, ya que el liceo no cuenta con una cancha techada, pese a atender a la mayoría de los jóvenes de la parroquia Osuna Rodríguez.

    Aclaró que, aunque el liceo no se encuentra dentro del perímetro directo de la comuna, Vargas enfatizó que la decisión de apoyar el proyecto responde a una visión territorial más amplia. “Todos aportamos porque estamos en la misma parroquia”, afirmó.

    Para la vocera comunal, la consulta popular permitió que la comunidad asumiera colectivamente la responsabilidad de mejorar un espacio educativo fundamental para la juventud del territorio.

    Igualmente, resaltó que los jóvenes tuvieron un rol determinante en la jornada, tanto como votantes como actores conscientes de la importancia del proyecto. Señaló que “los jóvenes participaron, los estudiantes que están allí, conscientes de resolver y atender a su necesidad”, expresó.

    Betty informó que, fruto de las gestiones comunales en la F-27, más de 2000 familias han presentado su solicitud de título de tierra, así como la transformación de 221 viviendas en el territorio. Esta última experiencia «no solo se reduce a un asunto de bloques, cemento y cabillas; sino, sobre todo, a una vivencia de siembra de conciencia comunitaria».

    Construcción de confianza

    Para Betty Vargas, quien próximamente recibirá una acreditación de saberes en Ciencias Comunales por la Universidad Politécnica Territorial Kléber Ramírez, la Comuna (en construcción) F-27 ha logrado consolidar un tejido comunitario sustentado en el respeto y en una atención libre de discriminación política.

    Dijo que “tenemos que entender que no todos tienen que pensar de la misma manera; existe una diversidad”. Subrayó que desde los espacios comunitarios se trabaja con todas las familias “con la misma cercanía, la misma dedicación y el mismo interés”.

    Reconoció que los medios de comunicación han influido en la percepción de algunos sectores de la población y que “hay gente dentro del proceso que ha cometido errores”, lo que puede generar desconfianza. Sin embargo, resaltó que el trabajo constante ha permitido recuperar la credibilidad de la comunidad: “Eso la gente lo agradece, eso la gente lo reconoce”.

    Declaró que el trabajo comunitario, al que ha dedicado casi cuatro décadas, le ha permitido “reencontrarse y reconocerse en el otro”.

    Protagonismo femenino en la vida comunal

    En la Comuna (en construcción) F-27, las mujeres han asumido un rol determinante en la organización y en la toma de decisiones. Así lo afirmó Betty Vargas, quien destacó que “el encabezamiento de la mujer ha sido muy grande” y que en las asambleas la participación femenina supera ampliamente a la masculina.

    Según la comunera merideña, este protagonismo no es fortuito, sino resultado de una práctica cotidiana que combina responsabilidades del hogar con compromiso político. Vargas argumentó que, aunque las mujeres atienden el hogar, la familia y el estudio, también son quienes impulsan la planificación y la resolución de problemas en el territorio.

    “Estamos generando ideas, plasmando y definiendo cómo ir articulándolas: cómo debe estructurarse la propuesta para concretar un proyecto, para llevar a cabo una acción o para convocar la asamblea que corresponda”, manifestó.

    A pesar de estos avances, la líder comunitaria reconoció que persisten patrones patriarcales que limitan la visibilidad de las mujeres en cargos de dirección. Relató que, en un proceso de formación con Rosiris Berroterán, de Tatuy TV, revisaron colectivamente estas contradicciones: “Las mujeres participamos, las mujeres hacemos, las mujeres construimos, pero a la hora de poner a alguien en un cargo, pues postulamos al hombre”. Para ella, este comportamiento evidencia que “seguimos con una mentalidad patriarcal muchas veces”, un aspecto que están abordando de manera consciente.

    Aclaró que el verdadero feminismo no es una confrontación entre mujeres y hombres ni busca desplazar a los hombres, sino integrarlos en la construcción del cuidado y del bien común. Sostuvo que hombres y mujeres crean y sostienen juntos la comunidad y el futuro.

    Betty Vargas señaló que la tarea es “seguirnos empoderando a las mujeres” y asumir no solo el impulso del proceso revolucionario, sino también su conducción. “Más allá de ponerle el combustible a este proceso revolucionario, es también nosotras manejarlo: ser la cabeza”, apuntó.

    Horizontes

    En la Comuna (en construcción) F-27, la comunicación popular es entendida como una práctica cotidiana que sostiene la organización y la conciencia colectiva. Betty Vargas explicó que cuentan con una radio comunitaria, aunque el recurso más valioso sigue siendo el encuentro cara a cara. “Se está haciendo uso de ella permanentemente, pero también la visita, el contacto nos ha dejado una gran experiencia”, afirmó.

    Señaló que el diálogo directo con la comunidad también permite definir los horizontes estratégicos de la comuna, más allá de las urgencias coyunturales. Insistió en que es fundamental comprender que “el pueblo es el que genera el poder” y que el autogobierno es un proceso en construcción.

    Reafirmó que la organización popular es la energía que impulsa el proyecto comunal. Aseguró que “el pueblo es el combustible, es la maquinaria que va a alimentar esta historia”.

    Asimismo, dijo que no hay que perder de vista que nuestro horizonte es el Sur, una metáfora que reivindica la identidad latinoamericana y la orientación emancipadora del proyecto bolivariano. Expresó que es necesario que el pueblo “reconozca las fauces del monstruo imperialista que solo quiere devorar nuestro país”.

    Finalmente, la líder comunitaria reiteró su llamado a construir el horizonte comunal, a sentir el espíritu de la comuna en el territorio, una invitación que —recordó— hizo el presidente Hugo Chávez.

  • Estudiantes de turismo del Complejo Educativo Campo de Carabobo fortalecen conocimientos en la Unacom

    Estudiantes de turismo del Complejo Educativo Campo de Carabobo fortalecen conocimientos en la Unacom

    Carabobo, 5 de marzo de 2026.- En una jornada marcada por el entusiasmo y el aprendizaje, estudiantes de cuarto año de la mención Turismo del Complejo Educativo Campo de Carabobo (Comuna Brisas del Campo) realizaron una visita guiada a las instalaciones de la Universidad Nacional de las Comunas (Unacom).

    La actividad, que se realizó durante horas de la mañana, tuvo como objetivo principal acercar a los jóvenes al ámbito universitario y fortalecer sus competencias en el área de hospitalidad.

    Como parte central del recorrido, los estudiantes recibieron una charla formativa sobre protocolo, dictada por Emigles Colmenares, encargada de dicha área en la institución, quien compartió herramientas claves para el desempeño profesional en el sector turístico.

    Las docentes acompañantes calificaron la jornada como «excelente» y destacaron la hospitalidad del personal universitario. Roselis Quintana, docente del plantel, subrayó la importancia de estos vínculos institucionales:
    «Los muchachos están encantadísimos con todo lo que aquí se realiza. El taller de protocolo fue gratificante porque nosotros también tenemos esa área allá y estamos aprendiendo. La idea es motivarlos para que al salir del instituto vengan a estudiar acá».

    Por su parte, la docente Dayanir Ramírez enfatizó el impacto positivo en la visión de futuro de los alumnos:

    «Los muchachos han tenido una receptividad muy buena. Esta visita busca motivarlos a entender que sí podemos tener un futuro mejor. Agradecemos en nombre de nuestro director por el trato
    maravilloso que nos han brindado».

    Este encuentro reafirma el papel de la Unacom como un espacio de puertas abiertas para la formación de la juventud del municipio Libertador, en el estado Carabobo, promoviendo el desarrollo de proyectos socioproductivos y educativos que nacen desde el corazón de las Comunas.

  • Investigadora venezolana: Las comunas deben tomar decisiones desde el conocimiento para proteger las fuentes de agua

    Investigadora venezolana: Las comunas deben tomar decisiones desde el conocimiento para proteger las fuentes de agua

    Caracas, 3 de marzo de 2026.- “Muchas veces, cuando hablamos del acceso al agua, no reflexionamos sobre la cantidad de energía necesaria para que una persona reciba agua potable por tubería”. Estas fueron las apreciaciones de la investigadora del Instituto de Ingeniería para Investigación y Desarrollo Tecnológico, Miriam Suárez Sánchez, a propósito de los desafíos de la comuna frente al escenario global de acceso al agua dulce.

    “Tenemos la responsabilidad como seres humanos de devolver aguas que cumplan con las condiciones y no afecten esos ríos, manantiales o pozos que nos surten diariamente”, afirmó en el programa radial “En clave comunal”, transmitido por Radio Nacional de Venezuela (RNV) todos los martes.

    Puso como ejemplo el caso del Instituto de Ingeniería, donde trabaja, que se abastece desde la planta de bombeo de Las Morochas. “¿Pero de dónde viene esa agua? Esa agua viene de Calabozo”, señaló. Refirió que entre Caracas y Calabozo hay siete u ocho horas de viaje por carretera, lo que permite dimensionar la magnitud del sistema: una extensa red de distribución, múltiples estaciones de bombeo y la necesidad de elevar el agua cientos de metros antes de almacenarla en tanques y distribuirla. “¿Cuánta energía se emplea? ¡Mucha energía!”, aseguró.

    Para la investigadora caraqueña, contar con agua implica un entramado de naturaleza, infraestructura y trabajo humano. “Cuánta naturaleza [no humana], cuántas manos, cuántos seres humanos están ahí que dedican su vida para garantizar que yo llegue a mi casa, abra un chorro y pueda lavar la verdura o bañarme”, expresó.

    Consultada por la periodista Nerliny Carucí, moderadora del programa “En clave comunal”, sobre dónde se traza la línea entre el derecho al agua y el respeto a la madre tierra, Suárez afirmó que se trata de “una línea muy delgada”.

    Explicó que los seres humanos pueden pasar días sin comer, pero no sin agua: la deshidratación puede poner en riesgo la vida en muy poco tiempo. “El cuerpo es 70 % agua, somos agua, el mundo es agua”, recordó. Esta condición implica comprender el agua no solo como un servicio, sino como un elemento vital cuya protección es indispensable para la supervivencia del ser humano y de la vida toda.

    Tecnología para identificar y gestionar acuíferos

    Miriam Suárez, máster en Gestión de la Calidad y del Ambiente, explicó que el Instituto de Ingeniería para Investigación y Desarrollo Tecnológico desarrolla diversas áreas de trabajo orientadas a inventariar y gestionar el recurso hídrico, especialmente las aguas subterráneas.

    Detalló que una de estas áreas es el procesamiento digital de imágenes donde aplican geomática para estudiar el territorio. “A través de imágenes satelitales, de la geomorfología y de las características de los terrenos, podemos determinar la presencia o no presencia de acuíferos”, señaló.

    Comentó que esta tecnología también permite identificar zonas de recarga, así como visibilizar ríos, riachuelos y manantiales en distintas regiones del país.

    La investigadora destacó que el Instituto de Ingeniería cuenta además con el Centro de Tecnología de Materiales, la Unidad de Química y Ambiente y laboratorios ambientales capaces de analizar la calidad del agua. Recordó que Venezuela posee un marco legal que regula estos parámetros: “Está el decreto 883, que nos permite determinar, dependiendo del origen del agua, si está apta o no apta para consumo humano”.

    Explicó que, incluso cuando el agua no cumple inicialmente con los estándares, puede hacerse apta mediante tratamientos convencionales. El mismo decreto, añadió, establece criterios para medir aguas contaminadas y residuales, según su destino: redes cloacales, cuerpos de agua o el mar. “Tenemos la capacidad de hacer esas mediciones y clasificar ese acuífero”, afirmó.

    Suárez expuso que el Instituto ha desarrollado varios proyectos vinculados al agua, entre ellos uno ejecutado entre 2006 y 2014 con comunidades indígenas warao. El objetivo fue diseñar plantas potabilizadoras para poblaciones de hasta 100 habitantes, pero lo más significativo fue la relación construida con estas comunidades.

    Recordó que para los pueblos originarios el río es proveedor de todo: “Les provee belleza, tranquilidad, paz, higiene, alimentos. El río es su cultura, es su forma de vivir, es su todo. Es sagrado”, dijo.

    La investigadora destacó que todo esto fue considerado en el diseño del proyecto de potabilización desarrollado por el Instituto de Ingeniería para las comunidades warao. “Fue un diseño adecuado a las características culturales de las comunidades”, explicó.

    La demanda comunal por el agua

    Miriam Suárez, investigadora del Instituto de Ingeniería, señaló que, en el marco de la Consulta Popular Nacional del 8 de marzo, es previsible que se repitan las tendencias observadas en procesos anteriores, donde “el mayor porcentaje de los proyectos priorizados está vinculado al tema de agua potable”.

    Argumentó que la falta de agua en muchas comunidades obliga a evaluar alternativas para garantizar el acceso al recurso. Entre esas opciones, mencionó “buscar afloramientos, manantiales o también la construcción o búsqueda de pozos de agua”, soluciones que suelen surgir como respuesta directa a las necesidades locales.

    La científica venezolana insistió en que cualquier decisión relacionada con la apertura de pozos debe tomarse “desde el conocimiento”. Platicó que hay zonas del país con abundante agua subterránea, como los altos mirandinos, donde existen múltiples puntos potenciales para excavar.

    No obstante, advirtió que “no todos los pozos de agua son adecuados” y que es fundamental evaluar si el caudal disponible puede realmente abastecer a la comunidad. Además, Miriam Suárez Sánchez subrayó que excavar un pozo implica un costo elevado y una afectación ambiental significativa, pues el rango usual de perforación de la tierra es de 100 a 120 metros, incluso hasta 200 metros.

    En este contexto, alegó que antes de abrir un pozo es indispensable identificar la zona de recarga y analizar qué ocurre alrededor de ella. Manifestó que, en ocasiones, varias comunidades pueden estar pensando en perforar en el mismo sector, lo que genera riesgos: “Si yo abro mi pozo, puedo causar una afectación ecológica”.

    Además del impacto ambiental, podría disminuir el rendimiento de los pozos que ya se surten de esa misma cuenca o subcuenca. Por ello, enfatizó que “antes de cualquier cosa, de tomar la decisión, hay que hacer los estudios pertinentes”, realizados por geólogos, geógrafos y geodestas disponibles en instituciones del Estado.

    La investigadora caraqueña adicionó que también existen empresas especializadas que pueden acompañar estos procesos, especialmente en la caracterización del agua. Destacó que algunas cuentan con la permisología del Ministerio de Ecosocialismo, lo cual es clave para garantizar la validez de los resultados.

    Puntualizó que, para reportar información ambientalmente confiable, los laboratorios deben cumplir con los lineamientos establecidos y estar registrados ante el Ministerio, ya que solo así pueden emitir análisis ajustados al decreto 883, la norma que determina la calidad de los cuerpos de agua en Venezuela.

    Miriam Suárez Sánchez advirtió que perforar un pozo en una zona no apta puede generar múltiples alteraciones en el entorno si no se realizan los estudios previos necesarios. Señaló que, si se hace con los estudios necesarios, es posible mitigar los efectos, pero recordó que la intervención siempre implica cambios: existe vegetación y fauna asociada que se verá afectada, y la instalación del pozo requiere infraestructura, electricidad y un recubrimiento en concreto.

    Comentó que cada pozo tiene características propias determinadas por su geología, por lo que es indispensable “hacer toda una caracterización y determinación de metales pesados”, ya que los seres humanos son sensibles a elementos como hierro, calcio o magnesio.

    Asimismo, la científica explicó que, aun cuando un pozo no presente coliformes —microorganismos como Escherichia coli, Pseudomonas, Cryptosporidium, levaduras y otros—, estos pueden aparecer por procesos socionaturales asociados al ciclo de lluvias.

    Refirió que durante mayo, cuando comienzan las precipitaciones, “las aguas se revuelven”, porque las lluvias arrastran materiales desde la superficie. Parte de esa agua llega a ríos y cuerpos superficiales, pero otra se infiltra y percola hacia los acuíferos, aumentando las variables del agua.

    Miriam Suárez advirtió que la apertura descontrolada de pozos por parte de varias comunidades puede generar un daño ecológico severo. Apuntó que, cuando se perfora sin estudios y sin considerar la capacidad natural del subsuelo, se puede acabar con el acuífero, porque cada sistema tiene un límite de recarga.

    Explicó que si ese límite se sobrepasa, se estaría causando precisamente un desastre hídrico, ya que el acuífero no logra reponerse y termina agotándose, afectando tanto a las comunidades que dependen de él como al equilibrio ecológico del territorio.

    La investigadora insistió en que cualquier proyecto para mejorar el acceso al agua debe realizarse de manera organizada y con estudios previos. “Tenemos que hacer un estudio de riesgo”, reiteró.

    Resaltó que el país dispone de laboratorios adscritos al Ministerio de Ciencia y Tecnología con “capacidades técnico-científicas para poder hacer análisis confiables”, así como instituciones capaces de apoyar con geomática e imágenes satelitales para identificar los mejores sitios de perforación.

    Suárez enfatizó que abrir un pozo no significa que la responsabilidad haya terminado. “Ese pozo va a funcionar siempre y cuando yo respete la naturaleza”, dijo. Apuntó la necesidad de arborización, conservación y supervisión adecuada de cualquier intervención.

    Acompañamiento de las comunidades

    Miriam Suárez Sánchez explicó que el Instituto de Ingeniería desarrolla un proyecto en la comunidad de Hoyo de la Puerta. Señaló que la iniciativa es ejecutada por dos investigadoras del Instituto, Coromoto Aldana y Neyla Camacho, quienes trabajan en “el fortalecimiento y el desarrollo de metodologías para análisis microbiológico de aguas”.

    El objetivo central, afirmó, es “evaluar las características de diferentes fuentes de agua de la comunidad de Hoyo de la Puerta”, un territorio cercano al Instituto y considerado su “punto y círculo”.

    Suárez Sánchez destacó que el proyecto responde a necesidades reales de la comunidad. Subrayó la importancia de acompañar a las comunidades en el control y análisis de sus fuentes naturales de agua, especialmente en zonas donde pozos y manantiales son la principal vía de abastecimiento.

    Vulnerabilidad hídrica en la región centro-norte-costero

    Miriam Suárez, quien también es profesora de posgrado de Aseguramiento de la Calidad en la Facultad de Farmacia de la Universidad Central de Venezuela (UCV), expuso que las zonas con mayor vulnerabilidad hídrica en Venezuela coinciden con las áreas más pobladas del país (región centro-norte-costero).

    En este aspecto, precisó que, producto de la modernidad y de decisiones históricas de planificación, cerca del 80 % de la población venezolana vive lejos de las fuentes de agua, lo que la hace especialmente vulnerable. Recordó además el llamado del presidente Hugo Chávez a “cambiar la demografía” y a replantear la visión que tenemos con la madre tierra.

    Manifestó que, pese a esta vulnerabilidad, el país cuenta con amplias zonas con abundantes recursos hídricos, especialmente en los Llanos. “Tenemos muchísimas potencialidades hacia la zona de nuestros llanos, una cantidad de recursos hídricos importante”, afirmó.

    Canales de contacto entre las comunas y el Instituto de Ingeniería

    Miriam Suárez, quien coordina proyectos de investigación vinculados con la industria y con las comunas en áreas vitales como la calidad del agua y del aire, informó que el Instituto de Ingeniería para Investigación y Desarrollo Tecnológico dispone de varios mecanismos para que las comunas y cualquier persona pueda establecer comunicación directa.

    Apuntó que la institución cuenta con la página web https://www.fii.gob.ve/. Además, recordó que la sede del Instituto está ubicada en Sartenejas, en el sector Hoyo de la Puerta, accesible tanto por La Trinidad como por la Autopista Regional del Centro (ARC), dentro del Polo Científico-Tecnológico cercano a la Universidad Simón Bolívar. “Ahí estamos a la orden, nos pueden visitar”, afirmó.

    Suárez añadió que el Instituto también ofrece canales de comunicación más directos para facilitar la articulación con las comunas. Indicó que pueden contactarlos a través de Telegram, en el canal “Instituto de Ingeniería”, donde el equipo de Atención al Ciudadano recibe las solicitudes y las dirige a las áreas competentes.

    Asimismo, se puso a disposición los números telefónicos 04264148979 y 04265169298, en los cuales los mensajes que se reciban serán canalizados a los distintos investigadores del centro de investigación.

  • El perdón como clave para reconstruir la convivencia en Venezuela

    El perdón como clave para reconstruir la convivencia en Venezuela

    Caracas, 25 de febrero de 2026.- “El perdón tiene una dinámica psicosocial profunda, determinante para comprender y ejercer correctamente este proceso”. Estas fueron las palabras del psicólogo clínico Róger Garcés al referirse a la amnistía y a la construcción de convivencia comunitaria.

    Durante su participación en el programa radial “En clave comunal”, Garcés destacó que saluda todos los esfuerzos que se hagan en el país para construir una vida armónica, una vida en convivencia, capaz de superar las diferencias y el odio que —según señaló— sembró un sector extremista de la actividad política.

    El psicólogo venezolano recordó que la palabra amnistía proviene de an (eliminar) y mnésis (memoria), lo que la vincula con una “amnesia voluntaria” orientada a trascender lo ocurrido. En este sentido, Garcés citó a Martín Fierro para reforzar la idea de que “olvidar lo malo también es tener memoria”, una frase que, según explicó, invita a comprender el perdón como un acto de liberación.

    Errores al perdonar

    Róger Garcés, máster en Psicología y doctorante en Estudios Nuestroamericanos, enumeró cinco errores fundamentales que suelen cometerse al intentar perdonar.

    El primero es creer que el perdón es un acto. “El perdón no es un acto, es un proceso”, enfatizó. Refirió la enseñanza del maestro Jesús sobre perdonar “setenta veces siete”, como una invitación a comprender que el perdón requiere constancia y profundidad.

    El segundo elemento es que el perdón funciona como un límite: protege a la persona agraviada para que no siga siendo objeto de daño y establece una frontera para evitar que la conducta agresiva se repita. “Si yo te perdono y tú me sigues pegando con un palo; de ahí, no hacemos mucho”, ejemplificó.

    El tercer punto es que el perdón puede ser un “acto íntimo”, que no necesariamente debe comunicarse a la persona involucrada. Mencionó que, incluso cuando alguien ha fallecido, es posible perdonar internamente sin necesidad de un interlocutor.

    El cuarto elemento es que “se perdona la conducta, no a la persona”; porque los seres humanos “hacemos conducta, pero no somos la conducta”. Explicó que la persona que comete un error no es la misma que luego lo reconoce, y por eso el perdón debe dirigirse a la acción, no a la identidad.

    El quinto error que se comete está en convertir la conducta en una identidad permanente. “Si dices una mentira, eres mentiroso para siempre”, dijo. Advirtió que esto dificulta cualquier proceso de reconciliación.

    Responsabilidades del perdonado

    En su conversa con la periodista Nerliny Carucí, el psicólogo clínico Róger Garcés destacó que, así como quien perdona debe atravesar un proceso, la persona perdonada también tiene responsabilidades.

    Explicó que existen tres elementos que permiten evaluar si alguien está realmente en condiciones de ser perdonado: “Sentimiento de culpa, actitud reparatoria y juicio crítico. Si la persona no presenta ninguno de estos tres componentes, está mal la cosa”, argumentó.

    Garcés insistió en que, sin actitud reparatoria, sin sentimiento de culpa y sin juicio crítico —es decir: sin la capacidad de dar cuenta de su propia conducta dentro de un contexto— resulta muy difícil que el perdón pueda ser efectivo. Para él, la ausencia de estos elementos impide que la persona reconozca el daño causado y, por lo tanto, obstaculiza cualquier proceso de reconciliación.

    Róger Garcés expuso que la persona responsable de un daño debe desarrollar sentimiento de culpa, juicio crítico y conciencia. En tal sentido, refirió la enseñanza ancestral de los pueblos originarios: los antiguos mayas, quienes se saludaban diciendo In Lak’ech (“yo soy otro tú”), a lo que se respondía Ala k’in (“tú eres otro yo”).

    Desde esa perspectiva, “si yo soy otro tú y te hago daño, también me lo hago a mí mismo. Pero cuando alguien cree que existe una separación entre su persona y la del otro —cuando piensa que no tiene nada que ver con los demás y que vivimos en individualidades aisladas— olvida que todos los seres humanos estamos vinculados y vivimos en interdependencia. No hay acción en la comunidad que no involucre al otro”, aseguró.

    Garcés advirtió que, cuando nunca se nos enseña que nuestra conducta está directamente relacionada con los demás, se fomenta el egoísmo y el individualismo, y de allí “hay solo un paso” al fascismo.

    Deshumanizar al otro

    Sobre los efectos de no reconocer y deshumanizar al otro, Róger Garcés, investigador en el área de guerra cognitiva, arguyó que “la deshumanización crea las condiciones para la eliminación física del otro. Establece un mecanismo que hace contacto con lo que Martha Nussbaum llamaba ‘el asco proyectivo’. Es decir: se va generando asco del otro. Y el asco está muy relacionado con una palabra que está muy cercana, que es la ‘repugnancia’”, aseveró.

    Explicó que el “asco” psicológicamente conecta al ser humano con la violencia. “La cultura de la cancelación tiene como objetivo ser el precursor de una agresión violenta más tarde. Un ejemplo es la guerra que inició Occidente contra los rusos. Es el mismo hecho cuando un sector se refiere a los chavistas como ‘desdentados’, ‘sucios’ y otros descalificativos. El propósito es deshumanizar para eliminar; ese es el objetivo del fascista”, dijo.

    Reconstruir la convivencia

    Al abordar la importancia de reconstruir la convivencia solidaria y pacífica, Róger Garcés reiteró que los seres humanos “vivimos en interdependencia”, vinculados unos con otros, y no aislados. Por ello, insistió en que la convivencia no puede sostenerse desde una sola parte, como ha ocurrido durante los últimos 500 años.

    En su reflexión, señaló que la oposición extremista “ha entrenado a sus adeptos para el ejercicio de la violencia”, en lugar de formarlos para la función política basada en la comunicación y en el uso de la palabra.

    Sin embargo, el máster en Psicología destacó que existe también una oposición democrática que sí cree en el diálogo. Subrayó que es fundamental que quienes adversan al Gobierno comprendan que el juego democrático requiere del uso de la palabra y de los mecanismos institucionales que ofrece el Estado para dirimir diferencias.

    Errores comunicacionales y la necesidad de pedir perdón

    Róger Garcés, investigador en la Universidad Internacional de las Comunicaciones (Uicom), expuso que, además del uso de la palabra y de los mecanismos constitucionales, se necesita recuperar el nivel comunicacional, ya que “se han cometido muchos errores de parte y parte, tanto de la oposición como del chavismo”.

    Entre ellos, mencionó la descalificación, que considera un obstáculo para la convivencia democrática. En este contexto, reafirmó que así como es importante que las personas entiendan que pueden ser perdonadas, también es necesario pedir perdón por los errores cometidos, como condición para construir un futuro más armónico.

    Recordó una idea que considera esencial: “La semejanza nos une, la diferencia nos hace crecer”. Y añadió que, aunque “amar al prójimo” es importante, lo es aún más amar “al que está lejos, al distinto, incluso a quien sostiene ideas contrarias”. Para Garcés, ese es el verdadero desafío ético-político.

    Manifestó la necesidad de desarrollar mecanismos que permitan que la palabra se convierta en un punto central en la dinámica colectiva, eliminando prácticas que han sido “terribles para el ejercicio democrático”, como la burla, el insulto y la descalificación.

    A su juicio, uno de los factores que más incide en estos comportamientos es el ego, pues muchas personas creen que su idea política forma parte de su identidad. “Eso no es verdad”, afirmó.

    Violencia política y el extremismo

    Durante el desarrollo del programa radial, el psicólogo clínico Róger Garcés recordó haber vivido de cerca un suceso vinculado a la violencia política. Evocó un episodio ocurrido en 2017, cuando trasladaba en su vehículo a un familiar con un accidente cerebrovascular (ACV) y pidió permiso para pasar por una vía trancada por grupos “guarimberos”. “Me tiraron una molotov en el carro”, relató. Para él, hechos como ese no representan ejercicio político, sino expresiones de fundamentalismo y extremismo.

    Garcés lamentó que la política haya sido tergiversada. Dijo que su sentido original —derivado de la polis griega— es el de permitir que las personas resuelvan sus problemas mediante la discusión y la asamblea. En contraste, explicó que el fundamentalismo surge cuando alguien cree que su tesis es la única correcta, con un carácter “mesiánico” y “sagrado”, sin derecho a discusión. Esa degeneración, añadió, puede derivar en el extremismo, una forma aún más peligrosa de acción política.

    Para ilustrar cómo se distribuyen estas conductas, el investigador venezolano mencionó que “de cada diez personas que abrazan una idea política, solo una toma conducta; de cada diez personas que toman conducta, una adopta una conducta extrema. No son datos comprobables, pero es una forma de entender estos hechos. Es decir: un pequeño partido de mil personas puede tener diez extremistas, y diez personas pueden paralizar un país”, comentó.

    El perdón libera

    Al responder a la pregunta sobre si el perdón es unilateral o si requiere un proceso compartido entre quien perdona y quien es perdonado, Róger Garcés relató una historia transmitida por su maestra, Venerable Damchö, periodista estadounidense que trabajó con veteranos de guerra.

    Garcés contó que dos soldados estadounidenses, capturados al inicio de la guerra de Vietnam, pasaron ocho años presos, sometidos a golpes y maltratos constantes. Décadas después, en un encuentro de veteranos, uno de ellos preguntó al otro si recordaba al sargento vietnamita que los torturaba: “‘Sí, me acuerdo’, respondió. ‘¿Ya lo perdonaste?’, insistió el primero. ‘No, no lo he perdonado’. A lo que su compañero le dijo: ‘Entonces todavía te tienen preso’”.

    Con esta anécdota, el investigador venezolano subrayó que el perdón no es un acto que libera únicamente a quien se perdona, sino también —y sobre todo— a quien perdona.

    Caminos hacia la paz

    El psicólogo clínico Róger Garcés reconoció que existen problemas en distintos niveles del país: judiciales, policiales, económicos, sociales, en la administración de justicia y en la de salud. No obstante, planteó una pregunta clave: “¿Qué tal si empezamos a restar problemas?”. Para él, la salida pasa porque todos pongan “su granito de arena, arrimen el hombro y trabajen por la armonía colectiva”.

    Señaló que tal vez sea necesario atravesar procesos de amnistía, asumir momentos de “tragar grueso”, desarrollar la conciencia y anular el ego. Garcés recordó que Buda decía que “el perdón es una cancelación del pasado”, lo que subraya la profundidad de ese proceso.

    En ese sentido, insistió en que Venezuela debe empeñarse en cancelar el pasado de violencia que surgió del odio político. Retomó además una reflexión de Shantideva: “Lo único que nosotros podemos odiar es al odio mismo”. Para Róger Garcés, el uso del odio como herramienta política ha sido “el peor error” cometido en el país.

    Por ello, Róger Garcés afirmó que, de aquí en adelante, cualquier confrontación política debe darse desde la comunidad, desde el ejercicio de la palabra, el respeto y la tolerancia. Solo así —concluyó— será posible tener una política que contribuya a la convivencia y no a la destrucción.

  • Comuneros de Tierra Gayona en Lara “saborean” la producción agroecológica

    Comuneros de Tierra Gayona en Lara “saborean” la producción agroecológica

    Caracas, 11 de febrero de 2026.- “En comuna uno se siente en familia; trabajamos juntos por nuestros proyectos y por el bienestar de la comunidad. En la sociedad eso no se ve, porque cada quien va por lo suyo”. Estas fueron las palabras del campesino Albeth Rafael Guédez al marcar la diferencia entre vivir en comuna y hacerlo fuera de ella.

    Su testimonio nace desde la Comuna Socialista Tierra Gayona, un territorio conformado por 29 consejos comunales y 2685 familias, cuyas prácticas se han ido convirtiendo en una lección de agroecología territorializada y de reproducción de la vida. Esta comuna está ubicada en la vía principal de la carretera trasandina, parroquia Guarico, municipio Morán del estado Lara, a 1100 metros sobre el nivel del mar, en la zona alta del sur larense.

    En ese espacio comunitario, la producción de alimentos se ha convertido en una práctica cotidiana que articula saberes campesinos, organización popular y defensa de la madre tierra.

    Albeth Rafael Guédez explicó que su experiencia dentro de la Comuna Socialista Tierra Gayona ha estado centrada en la producción de alimentos inocuos y sanos, libres de pesticidas y químicos. Su trabajo se ha enfocado especialmente en el cultivo de hortalizas, en particular la lechuga repollada, y más recientemente en la producción de café.

    Recordó que su participación en la comuna comenzó con la formación de los consejos comunales durante el gobierno del presidente Hugo Chávez. Con el tiempo, ese proceso organizativo derivó en la constitución de la comuna, un camino que —según dijo— resultaba “lo más viable para una producción sustentable y sana”, orientada a garantizar alimentos para las mesas de las familias del territorio.

    El comunero larense relató que proviene de una familia de agricultores: es el antepenúltimo de diez hermanos, todos dedicados al trabajo de la tierra. Contó que cuando comenzó a sembrar lo hizo bajo el modelo convencional, pero incluso antes de la Revolución ya se preguntaba cómo transformar ese sistema hacia uno más saludable.

    A propósito de lo anterior, Guédez dijo que ese cuestionamiento lo llevó a indagar en la agroecología, un camino que ha ido recorriendo, poco a poco hasta asumirlo como práctica.

    Entre los aprendizajes más importantes, el larense destacó que la agricultura agroecológica enseña a cuidar a la madre tierra, proteger los suelos, la biodiversidad y el agua, bienes esenciales para producir alimentos sanos.

    Explicó que su transición comenzó al observar el desgaste de los suelos causado por el uso prolongado de pesticidas y agroquímicos. Ese proceso de reflexión lo llevó a encontrarse con personas con conocimientos agroecológicos que lo apoyaron en el cambio de un método a otro. Desde entonces, ha trabajado con microorganismos de montaña, bacterias y hongos como Bacillus thuringiensis, Trichoderma, Beauveria, entre otros, además de abonos orgánicos y prácticas como la cobertura del suelo y la sombra en el café. Indicó que con estas técnicas han avanzado mucho, aunque —manifestó— aún queda camino por recorrer para seguir produciendo de manera sana.

    El campesino Albeth Rafael Guédez expuso que al inicio obtenía los microorganismos necesarios para la agricultura agroecológica gracias a un amigo de la misma parroquia, quien los preparaba y se los hacía llegar porque también trabajaba en esa práctica. Con el tiempo, dijo, también los adquirió en algunas tiendas comerciales cuando no tenía disponibilidad para el momento.

    Señaló que, gracias a la inoculación de los suelos, hoy necesita aplicar “menos guarapo”, porque los suelos han mejorado notablemente.

    Guédez comentó que actualmente está dedicado a la caficultura —además de mantener parte de la producción de hortalizas—, aunque reconoció que el tiempo no siempre le permite abarcar todas las labores. Aun así, continúa sembrando maíz, auyamas, caraota y algunas especies como la canavalia, conocida como toddy blanco. Destacó que esta planta funciona como un “susurrador natural” que perfora el suelo con sus raíces, mejora su contextura, aumenta la esponjosidad y favorece la retención de agua, una práctica que describió como “sembrar el agua”.

    Trabajo comunitario en el territorio

    Albeth Rafael Guédez, integrante de la Comuna Socialista Tierra Gayona, declaró que su participación no se limita a la producción; también ha sido invitado a escuelas para dar talleres, charlas y conversatorios sobre agricultura, especialmente agroecológica, con el fin de que los niños aprendan desde temprano la importancia de cultivar de manera sana.

    Narró que comparte estas prácticas tanto con algunas familias de la comuna como con su propia familia, que vive agrupada en una extensión de una hectárea y cuarto. Dijo que en ese espacio cultiva en la zona de los tolares y en los terrenos disponibles.

    Guédez señaló que las prácticas agroecológicas han ido aumentando en la zona de Morán. Recordó que, desde que comenzó con este enfoque, insistía a sus amigos dedicados a la caficultura, a las hortalizas y a otros rubros que era necesario cambiar, porque la agricultura convencional acaba con los suelos y enferma a las personas. Para él, la transición hacia la agroecología es indispensable para lograr “suelos sanos, plantas sanas, alimentos sanos, hombres sanos y mujeres sanas”.

    Sobre las dudas iniciales de otros productores con respecto a la agroecología, Guédez contó que muchos le preguntaban cómo se trabajaba ese método. Él les daba orientaciones y los animaba a comenzar. Recordó que, en plena crisis económica producto del bloqueo imperial, llegó incluso a reunir orina para preparar abono foliar, una práctica que —explicó— resulta muy buena para las plantas. Apuntó que algunas especies pueden recibir ese abono por vía foliar y otras directamente en el suelo.

    El café como oportunidad para sanar los suelos

    El campesino larense Albeth Rafael Guédez explicó que su motivación para trabajar con el café —junto a un grupo de personas de la comuna— surgió al observar que la producción cafetalera había decaído en el territorio.

    A su juicio, ese deterioro estaba directamente relacionado con las prácticas de cultivo: la tala de árboles, así como el uso de glifosato y otros químicos que dañaban los suelos. Indicó que estos métodos provocaban deslaves, poca retención de agua y la ausencia de raíces que sostuvieran la tierra, problemas que se repetían cada vez que caía un “aguacero”.

    Frente a ese escenario, insistió en que era necesario “cambiar para bien”, mejorar y cuidar el territorio. Por eso decidieron enfocarse en el café como un rubro estratégico para contribuir con la madre tierra, aplicando prácticas como la cobertura del suelo, que comparó con la piel del cuerpo humano: “Si se quita, se sufre; lo mismo ocurre con la tierra, porque los suelos son vivos (no muertos), y sin vida no producen”.

    El comunero alegó que, tras analizar las condiciones del territorio, concluyó que es necesario sembrar todas las variedades de café bajo sombra. Advirtió que traer variedades que no son autóctonas conduce a repetir los errores del pasado, porque la gente tiende a sembrarlas a campo abierto, tumbando árboles y profundizando el daño a la madre naturaleza.

    Desde su perspectiva, trabajar con café bajo sombra es la vía coherente con la agroecología; permite mantener la cobertura del suelo, diversificar las plantas, favorecer el enraizamiento y contribuir al secuestro de carbono, un aspecto que considera fundamental ante los efectos de la crisis ambiental global.

    Guédez comentó que el café requiere un manejo muy riguroso, porque “el grano de café es un grano que se contamina con cualquier cosa”. Por eso, aunque aún no cuentan con una cadena de producción completa, están montándose en ese camino para alcanzar los estándares necesarios y consolidar una verdadera producción comunal.

    En relación con la articulación del proyecto cafetalero con las escuelas, Guédez detalló que actualmente están dando talleres en las escuelas de la zona, con el objetivo de formar y educar a los estudiantes en el camino de los huertos agroecológicos. Su intención es avanzar “con más ahínco y amor” hacia las metas que se han propuesto como comuna.

    Al ser consultado por la periodista Nerliny Carucí sobre el tipo de instituciones con las que trabajan, precisó que por ahora están vinculados con escuelas básicas en la parte rural.

    Saberes ancestrales y salud natural

    Al referirse a los aprendizajes heredados de los antepasados, Albeth Rafael Guédez, campesino larense, explicó que en la Comuna Socialista Tierra Gayona existe una iniciativa impulsada por un grupo de personas que trabajan con medicina natural.

    Detalló que se están realizando formaciones en las escuelas para enseñar a quienes estén interesados en la salud basada en prácticas naturales. Precisó que en esos talleres han participado personas provenientes de las zonas más altas de la montaña, portadoras de conocimientos ancestrales que ahora se están multiplicando para el bien comunitario en distintas poblaciones de la parroquia Guarico y en parroquias vecinas.

    Guédez destacó que estos grupos se están formando en medicina natural, utilizando hierbas y diversas formas de curación tradicionales, similares a las que practicaban chamanes, curanderos y parteras. Alegó que el objetivo es promover una salud preventiva, que permita no depender de los productos farmacéuticos de la medicina occidental que, según señaló, generan adicción y suelen ser recetados “casi de por vida”.

    Para el comunero, recuperar estas culturas y sus prácticas —como las de los gayones, pueblo ancestral de la zona— permitiría mantener a la población más sana, siempre acompañada de una buena alimentación con productos sanos y de un cuidado integral que también incluye la salud mental. En sus palabras, se trata de evitar “llenarse de tanta chatarra”, especialmente en lo relacionado con el sistema digestivo.

    Sobre las escuelas con las que están trabajando, Albeth Rafael Guédez puntualizó que actualmente participan en actividades formativas en la Escuela Manuel Gil El Alto, ubicada cerca del pueblo, en el caserío. También mencionó la Escuela Granja Guarico, donde están iniciando un programa y en la que ha participado impartiendo algunos talleres. Señaló que, aunque al principio la participación es limitada, “poco a poco más gente se va sumando a esta dinámica”.

    Sembrar conciencia desde la escuela

    Al hablar de la experiencia de compartir con las nuevas generaciones, Albeth Rafael Guédez explicó que en los talleres comienzan conversando con los estudiantes sobre la tierra, el suelo y sobre las plantas y las distintas semillas, insistiendo en la importancia de cuidarlas.

    Comentó que muchos alumnos muestran interés, hacen preguntas y buscan saber más, lo que permite que estos niños y adolescentes vayan construyendo una base de conocimiento que, en el futuro, pueda convertirse en una herencia de saberes “como una parte ancestral, pero con un bien común para mejorar nuestro sistema de vida”.

    El comunero indicó que ya existe un huerto escolar, y relató que debía hacer presencia en la Escuela Manuel Gil El Alto para impartir un taller sobre cómo germinar semillas, incluyendo el trabajo con semillas sexuales y asexuales, para que los estudiantes continúen ampliando sus conocimientos. Aseguró que ha visto que esta experiencia les gusta y los motiva a seguir aprendiendo.

    Vivir en comuna

    Sobre lo que significa vivir en comuna, Albeth Rafael Guédez expresó que para él es “vivir en humanidad, en asociación, el vivir viviendo para conseguir la felicidad plena”.

    Sobre cómo se materializa esa convivencia con familiares, vecinos y personas que piensan distinto, el comunero larense señaló que la clave está en mantener una comunicación asertiva, capaz de llegar incluso a quienes aún tienen dudas o no muestran interés. Considera que esa comunicación es fundamental para construir la capacidad de convivir “en un mundo mejor”.

    Guédez narró que en su comuna cuentan con un juez de paz. Además, recordó que cada persona tiene su forma de pensar y vivir espiritualmente, y que lo importante es que exista respeto para poder convivir en comunidad.

    En cuanto a la gestión de la comunicación dentro de la comunidad y las familias, manifestó que participar implica también ponerse en el lugar del otro para comprender los problemas que puedan surgir.

    Reconoció que algunas personas pueden resolver sus dificultades con mayor facilidad, mientras que otras necesitan apoyo para comprender situaciones que desconocen por “ignorancia”. Aclaró que cuando habla de “ignorancia” no se refiere a una ofensa, sino a la falta de conocimiento en ciertos temas que impide fluir como individuo dentro de un tipo de sociedad que aspira a mirarse horizontalmente, en igualdad, para alcanzar el buen vivir que desean en la comuna.

    Un llamado a cambiar el sistema

    En su mensaje final, Albeth Rafael Guédez expresó su deseo como ser humano, como guariqueño y como hijo de la tierra gayona. Invitó a las personas a tomar conciencia sobre los problemas que atraviesa el planeta, desde las guerras hasta las consecuencias de la crisis ambiental global, que —dijo— han traído tantas tragedias. Para el larense, ha llegado el momento de repensar el futuro y mejorar las condiciones de vida mediante prácticas sanas, especialmente en la agricultura.

    Guédez insistió en que cualquier persona, independientemente de su oficio —sea maestro, doctor, abogado o trabajador de cualquier área— puede aportar si actúa con amor al prójimo, de manera desinteresada y no movida únicamente por lo material, sino por la humanidad. Solo así, afirmó, se podrá avanzar hacia un mundo mejor.

    El campesino recordó las palabras del comandante Hugo Chávez al afirmar que “un mundo nuevo y mejor es posible”, y que no hace falta cambiar el clima, sino cambiar el sistema.

  • Economía comunal siembra “alimentos, apoyo mutuo y prácticas ancestrales” en zonas urbanas de los Andes

    Economía comunal siembra “alimentos, apoyo mutuo y prácticas ancestrales” en zonas urbanas de los Andes

    Caracas, 4 de febrero de 2026.- “La producción comunal está dirigida a romper la lógica de acumulación del capitalista y garantizar el bienestar de la comunidad”. Fueron las palabras de Jofry Fernández, integrante de la Comuna Viviremos y Venceremos, ubicada en el sector La Milagrosa, del municipio Libertador, en el estado Mérida.

    El comunero explicó que la producción comunal debe orientarse a generar ingresos que se reinviertan en la propia comunidad para atender las necesidades reales y resolver los problemas más sentidos. Diferenció este modelo del capitalista, cuya lógica —dijo— se basa en acumular riqueza para unos pocos, sin traducirse en bienestar para el pueblo. En contraste, la producción comunal busca romper esa acumulación y dirigir los frutos del trabajo hacia el bienestar de la comunidad.

    Durante su participación en el programa radial “En clave comunal”, señaló que la Comuna Viviremos y Venceremos —integrada por 7200 familias— sostiene un proyecto socioproductivo que se ha consolidado en un territorio rodeado por algunos de los sectores populares más grandes de la zona norte de Mérida, lo que ha permitido dar respuesta comunitaria, especialmente en los últimos años de la agresión imperial contra Venezuela.

    En tal sentido, destacó la experiencia del sector textil en la comuna, que desde 2014 ha atendido la necesidad de uniformes escolares, para las etapas de preescolar, básica y media técnica. Comentó que, cada año, la comuna produce uniformes y morrales a bajo costo y de calidad, lo que ha fortalecido el vínculo con la comunidad.

    Señaló que otra fortaleza de la comuna es la producción de alimentos mediante siembras de ciclo corto, cría de cochinos y ferias de campo soberano cada 15 días, lo que permite ofrecer productos a precios justos y solidarios. Agregó que las ganancias se reinvierten en la comunidad a través de un fondo que atiende reparaciones en canchas, centros de diagnóstico integral (CDI), ambulatorios y otros espacios comunes. Afirmó que esta dinámica demuestra que la economía comunal “suma voluntades” y es valorada por la comunidad.

    Otros modos de relación con la madre tierra

    Para Jofry Fernández, responsable de la Sala de Autogobierno de la Comuna Viviremos y Venceremos, la experiencia productiva de la Comuna Viviremos y Venceremos ha generado transformaciones profundas en la relación entre las personas y la madre tierra. Señaló que, en este proceso, la comunidad ha reconocido a la naturaleza no humana como sujeto vivo y la importancia de su protección.

    Fernández destacó especialmente el papel de los adultos mayores, portadores de prácticas ecológicas que han guiado el tratamiento de la tierra en los conucos y huertos familiares. Indicó que la siembra de ciclo corto ha sorprendido por sus técnicas y materiales, completamente naturales y agroecológicos. “Vemos cómo se preparan los composteros, cómo se rota y cómo se nutre la tierra con recursos naturales”, apuntó.

    Alegó que estas prácticas representan un quiebre con la colonialidad impuesta por la agroindustria, al recuperar saberes propios y modos de cultivo que respetan los ciclos de la madre tierra y fortalecen la seguridad alimentaria de la comuna.

    En relación con el manejo del agua, Jofry Fernández explicó que Mérida ha enfrentado en los últimos años un problema “sumamente fuerte” con el servicio hídrico, producto del agotamiento de los cuerpos de agua de la región y de la propia configuración de la ciudad. Sin embargo, destacó que en el territorio se tiene la ventaja de que llueve mucho. A partir de esto, la comuna ha incorporado prácticas que permiten aprovechar de manera eficiente este recurso vital.

    Fernández expuso que la comunidad ha adoptado técnicas como el riego por goteo y la recolección del agua de lluvia, métodos que calificó como “maravillosos” por su efectividad y por el aprendizaje que han generado dentro del proceso productivo.

    Subrayó que estas prácticas requieren “mucha disciplina, mucha constancia” y una entrega orientada a preservar y cuidar la madre tierra, integrando el cuidado del agua como parte esencial de la vida comunal y de la producción agroecológica que sostiene a las familias del territorio.

    Organización productiva

    Sobre la participación directa de las familias en los procesos productivos, Jofry Fernández, docente egresado de la Universidad de Los Andes, detalló que el sector textil de la comuna está conformado por 72 familias, las cuales integran un núcleo de desarrollo endógeno.

    Señaló que esta organización ha logrado confeccionar hasta 2000 piezas de uniformes en una semana, cuando se ha requerido, lo que demuestra el compromiso comunitario con la satisfacción de necesidades escolares del territorio.

    En cuanto a la producción de alimentos, el comunero indicó que 27 familias están vinculadas a los conucos familiares y a la siembra de ciclo corto.

    Formación de nuevas generaciones

    Fernández resaltó que la comuna cuenta con tres escuelas de emprendimiento, integradas al territorio y orientadas a los saberes vinculados tanto a los conucos familiares como al sector textil. Consideró que esta estructura educativa es una fortaleza, porque permite generar procesos de enseñanza-aprendizaje que aseguran la continuidad de las actividades productivas soberanas en el tiempo.

    Ahondó en que estas escuelas facilitan el relevo, formando a las nuevas generaciones para que puedan asumir y sostener las prácticas de economía comunal.

    Intercambios comunales y saberes comunitarios

    En relación con el desarrollo de la economía comunal, Jofry Fernández explicó que los dos sectores más fuertes de la Comuna Viviremos y Venceremos —el textil y la producción de alimentos— se sostienen en un territorio urbano donde muchas viviendas cuentan con patio o solar.

    Recordó que el impulso inicial vino de las ideas del Comandante Hugo Chávez, cuando comenzó la siembra de plantas medicinales en los patios familiares. Con el tiempo, esa práctica se transformó en la siembra de rubros de ciclo corto, fortalecida luego por la coyuntura nacional y por la creación de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), que incrementaron la necesidad de producir alimentos desde la familia y el hogar.

    Fernández señaló que esta dinámica permitió avanzar hacia una soberanía alimentaria familiar que luego se expandió a la comunidad y, posteriormente, a los intercambios con otras comunas, tanto urbanas como rurales.

    Contó que la Comuna Viviremos y Venceremos —ubicada en uno de los barrios más populares de la ciudad de Mérida— llegó a establecer intercambios con territorios campesinos de la zona sur del lago de Maracaibo, donde ellos se movilizaban hacia el campo y, a su vez, los productores rurales subían a Mérida con plátano, yuca, ocumo y otros rubros. Este circuito fortaleció la economía comunal y consolidó vínculos entre territorios diversos.

    El merideño Jofry Fernández mencionó específicamente la Comuna “Che” Guevara, en Mesa Julia; la Comuna Pensamiento Bolivariano, en la parroquia Pulido Méndez; y las Comunas Macho Capaz y Comuna Tres Raíces en La Azulita, estado Mérida. Con todas ellas —dijo— se ha construido un tejido que ha fortalecido tanto la producción como la organización comunitaria.

    Recordó que, durante los años más duros de la coyuntura nacional —entre 2018 y 2021, en medio de la guerra económica y luego la pandemia— la comuna también impulsó un proyecto de panadería comunal, que permitió dar una respuesta puntual a la necesidad del pan en el territorio. Consideró que esta experiencia fue clave para sostener la vida cotidiana en momentos críticos.

    El docente merideño enfatizó que los intercambios con otras comunas no solo fortalecieron la producción, sino que generaron un tejido humano profundo, marcado por la solidaridad y el compañerismo. Aunque las comunidades estaban separadas por la distancia, compartían un mismo propósito: tender una mano amiga y ofrecer respuestas a sus territorios.

    Uno de los aprendizajes más valiosos — comentó Fernández— fue el intercambio de saberes entre una comuna urbana como Viviremos y Venceremos y las comunas rurales del sur del lago. Este diálogo permitió conocer nuevas técnicas socioproductivas, formas de cuidado de la tierra y recursos naturales para nutrir los suelos.

    Innovación alimentaria y recuperación de sabores propios

    Al referirse a la panadería comunal y al intercambio de saberes con otras comunas, Jofry Fernández, integrante de la Comuna Viviremos y Venceremos, explicó que uno de los aprendizajes más importantes fue la capacidad de repensar la nutrición y buscar alternativas más sanas frente a la colonización del gusto impuesta por la agroindustria.

    Indicó que, aunque las recetas tradicionales mantienen su lugar, muchas productoras comunales comenzaron a experimentar con fórmulas más saludables, incorporando ingredientes como zanahoria, afrecho y otros elementos naturales para la elaboración de un pan nutritivo.

    Fernández destacó que incluso lograron producir un pan con el nombre de la comuna, Viviremos y Venceremos, lo que se convirtió en un “_boom_ muy interesante” dentro del territorio. También mencionó la innovación en la elaboración de arepas de harina de trigo que comenzaron a mezclarse con fororo, afrecho, zanahoria, avena y otras materias primas, logrando versiones más nutritivas.

    Sobre el tema del trigo —un producto mayoritariamente importado—, Fernández recordó que en Mérida, especialmente en los páramos y en el pueblo de Los Nevados, antiguamente se producía un trigo criollo y autóctono, no tan refinado, pero fundamental para la elaboración de la arepa de trigo. Explicó que este recuerdo histórico abrió discusiones dentro de la comuna sobre cómo sustituir materias primas que no se producen en el país y sobre las cuales no existe control.

    A partir de ese debate, Jofry Fernández contó que la Comuna Viviremos y Venceremos decidió volver a las raíces y mirar hacia territorios con gran riqueza agrícola, como la zona sur del lago. Allí identificaron alternativas naturales y nutritivas, especialmente la posibilidad de producir harina de plátano y harina de yuca, ambas capaces de convertirse en sustitutos locales de la harina de trigo importada.

    El comunero merideño enfatizó que estas opciones no solo fortalecen la soberanía alimentaria, sino que permiten avanzar hacia una dieta más saludable y menos dependiente de insumos externos.

    Economía del cuidado

    En conversa con la periodista Nerliny Carucí y ante la pregunta de un radioescucha sobre cómo se trabaja la economía del cuidado dentro de la Comuna Viviremos y Venceremos, Jofry Fernández respondió que, al ser una comuna urbana ubicada en la ciudad de Mérida, el intercambio con comunas rurales ha fortalecido prácticas profundamente vinculadas al respeto por la madre tierra.

    Reiteró que en los patios productivos y huertos familiares se trabaja con recursos naturales, generando procesos orgánicos basados en la descomposición de alimentos, lo que contribuye a nutrir el suelo de manera sostenible.

    Destacó la importancia de la rotación de cultivos que ha permitido fortalecer la tierra y mejorar los alimentos.

    Para Fernández, la economía del cuidado solo es posible cuando existe unidad en la familia y en la comunidad. Explicó que esta forma de organización requiere propósito compartido, participación de todos los miembros del hogar y apoyo mutuo.

    Manifestó que esa cohesión es la que garantiza que la economía del cuidado sea una realidad dentro del territorio comunal, que sostiene tanto la producción como los vínculos que permiten que la vida comunitaria se mantenga.

  • Unacom despliega Plan de Activación del Corredor Vial Caracas-La Guaira desde el Núcleo Endógeno Fabricio Ojeda

    Unacom despliega Plan de Activación del Corredor Vial Caracas-La Guaira desde el Núcleo Endógeno Fabricio Ojeda

    Caracas, 31 de enero de 2026.- El Plan de Activación del Corredor Vial Caracas-La Guaira se desplegó este sábado con una jornada de trabajo realizada en el Núcleo Endógeno Fabricio Ojeda, parroquia Sucre, en el municipio Libertador, en Caracas, donde instituciones, vocerías comunales y equipos técnicos se reunieron para evaluar necesidades, articular proyectos y fortalecer la organización territorial en los ejes que conforman este corredor estratégico.

    Este plan contempla convertir el corredor en un ejemplo modelo de la aplicación del método de la universidad, y se plantea como un intensivo para que se avance aceleradamente en los procesos de la casa de estudios.

    Durante su intervención, el rector de la Universidad Nacional de las Comunas (Unacom), Jorge Arreaza, destacó el papel central que tendrá este territorio en la consolidación del modelo formativo y organizativo impulsado por el Poder Popular. “Ustedes aquí en este corredor van a ser el núcleo para que luego Catia, la parroquia Sucre, se extienda y logremos tener una Caracas bien organizada”, afirmó.

    Arreaza recordó el origen de la Universidad Nacional de las Comunas y el mandato presidencial de convertirla en un espacio de transformación profunda. “Nuestro medidor es transformativo; nos importa que quienes estén estudiando estén transformando, cumpliendo con la Agenda Concreta de Acción y generando conocimiento para construir una sociedad nueva”, declaró.

    El Rector de la Unacom llamó a las comunidades del corredor a asumir con disciplina y compromiso el trabajo organizativo que se está desarrollando en el territorio, destacando que su éxito tendrá un efecto multiplicador en toda la ciudad. “Hagamos el esfuerzo, compañeros y compañeras, si nosotros lo hacemos bien aquí en el corredor, lo hacemos bien en la parroquia Sucre, lo demás va a venir solo”, expresó.

    La vicerrectora para la Democracia y Sociedad Comunal de la Unacom, Kelly Pacheco, señaló que el contexto actual exige una revisión profunda de los proyectos estratégicos que demanda el nuevo Estado comunal. Subrayó que este proceso requiere serenidad, claridad y trabajo interno en las comunidades.

    Pacheco resaltó la importancia de fortalecer los procesos internos —el micelio comunal— para consolidar una gobernanza sólida. “Vernos juntos en 15 territorios que conforman un corredor Caracas-La Guaira no es nada fácil, pero es una tarea estratégica en este momento”, puntualizó.

    El vicerrector para la Economía Popular de la Unacom, Hernán Vargas, explicó que uno de los objetivos del plan es articular el trabajo formativo de la universidad con el fortalecimiento del corredor. Señaló que la Unacom nace con la misión de consolidar el poder comunal como modelo de gestión y de sociedad.

    Vargas añadió que la autonomía comunal implica tanto la producción material como la generación de conocimiento que permita sostener la vida en los territorios. “Cada comuna tiene que ser capaz de producir lo que necesita materialmente —el alimento, el vestimento, la ropa—, pero también producir el conocimiento necesario para producir esos alimentos”, apuntó.

    Ciro Rodríguez, director territorial de la Unacom, destacó que el impulso del Plan de Atención del Corredor Caracas-La Guaira responde a una orientación estratégica sostenida desde la Presidencia de la República, lo que ha permitido acelerar la articulación institucional y comunitaria. “Este plan de atención al corredor viene con una orientación desde meses atrás del presidente Nicolás Maduro; la presidenta encargada Delcy Rodríguez orientó al Ministro y al Rector que aceleráramos el paso”, subrayó.

    Andrés Cisneros, presidente de la Fundación Ciara, enfatizó que las comunidades están llamadas a asumir los retos planteados por el proyecto estratégico legado por el comandante Chávez. “Este pueblo tiene delante grandes desafíos y ustedes, como constructores del proyecto, están llamados a ponerse al frente”, dijo dirigiéndose a los comuneros y las comuneras.

    Joyce Peña, vocera de la comuna Ciudad Caribia, resaltó los avances organizativos alcanzados en el territorio y la importancia de fortalecer las empresas de propiedad social como base del desarrollo productivo del corredor. “Ya tenemos 16 empresas de producción social (EPS) para registrar y un avance del 60 % en todo lo orgánico”, indicó. Igualmente, llamó a las comunidades a asumir un rol formativo y multiplicador: “La educación y la formación son pertinentes para que podamos seguir avanzando”.

    Con este despliegue, las instituciones y las Comunas reafirman su voluntad de avanzar de manera permanente en la construcción del corredor Caracas-La Guaira, consolidándolo como un espacio de planificación, producción y organización popular orientado al desarrollo integral del territorio.

  • Filósofa Katya Colmenares: Comunicación revolucionaria debe ponerse a la altura de los problemas a los que estamos expuestos

    Filósofa Katya Colmenares: Comunicación revolucionaria debe ponerse a la altura de los problemas a los que estamos expuestos

    Caracas, 27 de enero de 2026.- “La humanidad no ha tomado plena conciencia de la manera en que la inteligencia artificial ha penetrado al interior de nuestros hogares”. Así lo afirmó la filósofa mexicana Katya Colmenares en la edición del martes 27 de enero del programa “En clave comunal”, dedicado a analizar los retos de la comunicación revolucionaria frente a los nuevos métodos de colonización moderna.

    La maestra descolonial explicó que esta tecnología construye “un capitalismo a medida”, capaz de convertir a cada persona en un consumidor perfecto al mostrarle un mercado ajustado a sus gustos e intereses.

    “La inteligencia artificial ha automatizado el manejo de la información hasta un punto que nos obliga a repensar el cruce de datos como nunca antes lo habíamos hecho”, dijo.

    Colmenares explicó que, si en el pasado las guerras se definían por el poder destructivo de cada contrincante, hoy existen armas que no requieren explosivos: “Es un arma de guerra también el poder simplemente apagar el suiche del adversario”. Señaló que mediante algoritmos es posible manipular información digital, intervenir radares o destruir sistemas completos, configurando un escenario bélico radicalmente distinto al conocido.

    Frente a este panorama, Colmenares sostuvo que los pueblos deben “reinventarse y ponerse a la altura de los problemas a los cuales estamos expuestos hoy en día”.

    Fortalecer la relación comunitaria

    Para Katya Colmenares, uno de los desafíos centrales ante este “capitalismo a la medida” es fortalecer la relación comunitaria, una relación que —subrayó— solo puede construirse de manera presencial. Aunque las redes sociales digitales ofrecen la apariencia de “estar todos juntos”, advirtió que entre las personas “hay algoritmos” que median permanentemente las interacciones. Dijo que esa mediación altera la percepción de comunidad y condiciona la forma en que se establecen los vínculos humanos.

    Insistió en que no se puede perder de vista que el Internet utilizado actualmente es “un Internet imperial”. Por ello, cualquier intento de resistencia no puede basarse en plataformas que no pertenecen a los pueblos ni están bajo su control, pues eso abre la puerta a malentendidos, desinformación y manipulación. “Hay alguien más que decide qué se comunica y qué no se comunica y cómo se comunica”, afirmó.

    La filósofa sostuvo que es indispensable avanzar en la creación de medios paralelos para comunicarnos. Además, llamó a llenar todos los espacios posibles con información propia, porque cada vacío será ocupado por “el algoritmo, el imperio, este capitalismo de vigilancia”. En el caso venezolano —advirtió— no existe el lujo de dejar espacios sin disputar.

    Precisó que si esos espacios se descuidan, serán ocupados por la especulación y por los medios del imperio “para poner ahí su verdad”. Por ello, planteó la necesidad de construir medios con un sentido comunitario, donde la información circule “de arriba para abajo, de abajo para arriba, de izquierda a derecha”, declaró.

    Claves del imperio

    Katya Colmenares señaló que toda tecnología porta una cosmovisión, tal como lo ha planteado el sociólogo puertorriqueño Ramón Grosfoguel. “La tecnología tiene también su cosmovisión. No podemos escapar de ello”, afirmó.

    En la conversa radial con la periodista venezolana Nerliny Carucí, la pensadora mexicana advirtió que las herramientas modernas que hoy se utilizan fueron diseñadas desde lógicas que enfatizan el individualismo. En ese marco, cada persona termina comunicándose según sus propios intereses, sin que exista un horizonte de bien común que articule la vida comunitaria.

    Colmenares sostuvo que, lejos de garantizar un derecho a estar informados, los medios digitales actuales configuran una guerra ideológica, una “guerra cognitiva”, donde quienes poseen más presupuesto, capital o poder deciden qué se comunica y qué se silencia. Por ello, insistió en que los pueblos deben salirse de las claves del imperio, porque en ese terreno —donde el imperio tiene el dominio de lo digital— no es posible disputar nada en igualdad de condiciones.

    Aunque reconoció la necesidad de “tomar las calles” y también “tomar las redes”, Colmenares dijo que el poder que hoy se ejerce mediante la inteligencia artificial es enorme.

    Recuperar nuestro origen comunitario

    A criterio de la mexicana Katya Colmenares, autora de los textos Hacia una ciencia de la lógica de la liberación y Hacia una comunidad de vida, dotar de sentido a una comunicación revolucionaria exige recordar algo elemental pero profundamente olvidado: “Somos comunidad en esencia”.

    Explicó que esta verdad se ha desdibujado porque vivimos bajo un bombardeo permanente de mensajes propagandísticos que exacerban la identidad individual. “Nos olvidamos porque todo el tiempo estamos siendo bombardeados con la idea de que somos individuos”, afirmó.

    En este contexto, indicó que se busca romper la relación que nos conecta con nuestros padres, abuelos, antepasados, con la patria y, en última instancia, con el principio mismo de la vida.

    Colmenares recordó que “todos juntos formamos una misma vida”, una continuidad que se extiende desde hace 3500 millones de años. No obstante, subrayó que esta conciencia fue erosionada por un proceso histórico que intentó convencer a la humanidad de que no era naturaleza, sino algo separado de ella.

    Alegó que, mientras los pueblos originarios se comprendieron como hijos de la tierra, parte de una comunidad de vida donde naturaleza, seres humanos y ancestros forman un mismo tejido de vida, la modernidad impuso una ruptura: “Convertirnos en ‘señores de la tierra’, propietarios y no pertenecientes a ella”.

    De acuerdo con la filósofa descolonial, esta separación abrió una transformación profunda de la subjetividad humana. La subjetividad comunitaria que acompañó a los pueblos durante miles de años fue sustituida por una subjetividad social, centrada en el individuo. “La sociedad moderna nos ha convencido de que somos individuos”, señaló.

    Esta lógica produce una estructura sujeto-objeto, donde las otras personas y la madre tierra son cosificadas. Indicó que el resultado es una realidad rota, en la que cada quien persigue su propio beneficio, estableciendo “una guerra de todos contra todos”.

    Restablecer la relación con la madre tierra

    Para Katya Colmenares, superar una comunicación que reduce todo a objeto exige restablecer la relación comunitaria desde la naturaleza no humana, entendida como madre y como sujeto.

    Explicó que la madre tierra no puede ser vista como algo externo, sino como parte constitutiva de la propia existencia: “La naturaleza no es un objeto que está ahí delante de mí, sino que soy yo misma y estamos en una relación de reciprocidad, de codependencia”.

    Dijo que, aunque la modernidad ha desprestigiado la palabra codependencia, sin esta relación —sin comer de la madre tierra, sin ser acogidos por ella— la existencia del ser humano no sería posible. “Esto implica reconocer que yo no me basto a mí misma, que necesito de otros, que entre todos podemos construir una mejor vida para todos: una vida buena, una vida de dignidad”, sostuvo.

    La maestra descolonial señaló que otro elemento fundamental es recuperar la historia, porque es ella la que ofrece una perspectiva real de la realidad. Invitó a mirar a las personas más allá de las apariencias: “Si yo miro los ojos de la otra persona y pienso todo lo que hay detrás, es enorme”, dijo, refiriéndose a miles de años de evolución y transformación de la vida.

    Sin embargo, la conciencia moderna —añadió— nos mantiene en la inconsciencia, viendo solo la superficie. “Es decir: solo vemos con los puros ojos. Vemos las apariencias y nos quedamos ahí. No vemos lo que hay detrás”, explicó.

    Colmenares afirmó que, si pudiéramos ver lo que hay detrás de cada cosa, cambiaría nuestra relación con la vida y con los demás. Puso como ejemplo los diamantes exhibidos en los centros comerciales del imperio: “Si viéramos que están chorreando sangre de toda la explotación y la dominación, no quisiéramos adquirirlos. Pero todo eso está encubierto”, refirió.

    En tal sentido, insistió en que la historia permite sopesar y dimensionar la realidad, y desde allí construir relaciones más cercanas a lo que debería ser la vida en común. Manifestó que, cuando esa perspectiva se recupera, “el otro se vuelve una persona digna, el otro se vuelve sagrado casi en sí mismo”.

    Arte popular

    Transformar la autoconciencia en una vanguardia estética capaz de conmover exige reconocer la tarea enorme que tienen los artistas; así lo aseveró la mexicana Katya Colmenares. Ellos —afirmó— poseen la capacidad de “hacer brillar la historia en lo que nos aparece delante”, de convertir un objeto moderno en algo que habla “desde el principio de los tiempos”.

    Sin embargo, subrayó que esta potencia no reside en el arte moderno, sino en el arte popular, un arte que se vive y no se contempla.

    Colmenares recordó que los pueblos originarios tejían sus historias, valores, mitos y ritos, integrando la comunidad en cada objeto cotidiano. “El plato en el que se come también te cuenta algo, que lo construyó alguien, que la comunidad ha comido en él. Es decir: todo el tiempo la comunidad está contenida en los objetos que se utilizan para vivir”, argumentó.

    La filósofa advirtió que el arte moderno, encerrado en museos como objeto de contemplación, funciona como una “nostalgia de la comunidad” que no logra activarla. En cambio, el arte popular mantiene viva la experiencia compartida porque está integrado a la vida cotidiana. Por eso, reiteró que el desafío no es solo producir arte, sino vivir de manera estética. “El arte popular es un arte que se baila, que se vive, que se viste, que se come. Y eso es lo que tenemos que recuperar. Es decir: tenemos que recuperar la vida en comunidad”, exhortó.

    La comuna es vida

    Para culminar su participación en el programa «En clave comunal», la filósofa mexicana Katya Colmenares expresó que el modelo comunal de Venezuela debería ser replicado por toda la humanidad. “En estos momentos de crisis tan dura, el camino de ustedes es el camino. El camino de la inteligencia artificial es el camino a la destrucción de la humanidad y de la vida”, enfatizó.

    A sus palabras añadió que la inteligencia artificial está al servicio de los grandes capitales, del enriquecimiento de unos pocos, no al servicio de la vida. “La única salida es construir comunidad. Aquel Golpe de Timón al que llamó Hugo Chávez —donde decía que había que dar un golpe de timón en la Revolución Bolivariana—, yo diría que es el mismo golpe de timón que hoy necesita la humanidad. Porque implica volver al carril, volver a la historia, volver al futuro, volver a la construcción de la utopía”, subrayó.

    Katya Colmenares reiteró que, así como la comunidad es nuestra esencia, “también es nuestra utopía: la construcción de una comunidad lograda, plena, feliz, de fiesta comunitaria. Y esa fiesta comunitaria que se construye en revolución es la que debe ensanchar sus caminos y sus militantes. Ustedes son también la gran conciencia de esta humanidad. ¡Siempre acompañaremos a Venezuela!”, finalizó.