Comuneros de Tierra Gayona en Lara “saborean” la producción agroecológica

Autor: tomedes

  • Comuneros de Tierra Gayona en Lara “saborean” la producción agroecológica

    Comuneros de Tierra Gayona en Lara “saborean” la producción agroecológica

    Caracas, 11 de febrero de 2026.- “En comuna uno se siente en familia; trabajamos juntos por nuestros proyectos y por el bienestar de la comunidad. En la sociedad eso no se ve, porque cada quien va por lo suyo”. Estas fueron las palabras del campesino Albeth Rafael Guédez al marcar la diferencia entre vivir en comuna y hacerlo fuera de ella.

    Su testimonio nace desde la Comuna Socialista Tierra Gayona, un territorio conformado por 29 consejos comunales y 2685 familias, cuyas prácticas se han ido convirtiendo en una lección de agroecología territorializada y de reproducción de la vida. Esta comuna está ubicada en la vía principal de la carretera trasandina, parroquia Guarico, municipio Morán del estado Lara, a 1100 metros sobre el nivel del mar, en la zona alta del sur larense.

    En ese espacio comunitario, la producción de alimentos se ha convertido en una práctica cotidiana que articula saberes campesinos, organización popular y defensa de la madre tierra.

    Albeth Rafael Guédez explicó que su experiencia dentro de la Comuna Socialista Tierra Gayona ha estado centrada en la producción de alimentos inocuos y sanos, libres de pesticidas y químicos. Su trabajo se ha enfocado especialmente en el cultivo de hortalizas, en particular la lechuga repollada, y más recientemente en la producción de café.

    Recordó que su participación en la comuna comenzó con la formación de los consejos comunales durante el gobierno del presidente Hugo Chávez. Con el tiempo, ese proceso organizativo derivó en la constitución de la comuna, un camino que —según dijo— resultaba “lo más viable para una producción sustentable y sana”, orientada a garantizar alimentos para las mesas de las familias del territorio.

    El comunero larense relató que proviene de una familia de agricultores: es el antepenúltimo de diez hermanos, todos dedicados al trabajo de la tierra. Contó que cuando comenzó a sembrar lo hizo bajo el modelo convencional, pero incluso antes de la Revolución ya se preguntaba cómo transformar ese sistema hacia uno más saludable.

    A propósito de lo anterior, Guédez dijo que ese cuestionamiento lo llevó a indagar en la agroecología, un camino que ha ido recorriendo, poco a poco hasta asumirlo como práctica.

    Entre los aprendizajes más importantes, el larense destacó que la agricultura agroecológica enseña a cuidar a la madre tierra, proteger los suelos, la biodiversidad y el agua, bienes esenciales para producir alimentos sanos.

    Explicó que su transición comenzó al observar el desgaste de los suelos causado por el uso prolongado de pesticidas y agroquímicos. Ese proceso de reflexión lo llevó a encontrarse con personas con conocimientos agroecológicos que lo apoyaron en el cambio de un método a otro. Desde entonces, ha trabajado con microorganismos de montaña, bacterias y hongos como Bacillus thuringiensis, Trichoderma, Beauveria, entre otros, además de abonos orgánicos y prácticas como la cobertura del suelo y la sombra en el café. Indicó que con estas técnicas han avanzado mucho, aunque —manifestó— aún queda camino por recorrer para seguir produciendo de manera sana.

    El campesino Albeth Rafael Guédez expuso que al inicio obtenía los microorganismos necesarios para la agricultura agroecológica gracias a un amigo de la misma parroquia, quien los preparaba y se los hacía llegar porque también trabajaba en esa práctica. Con el tiempo, dijo, también los adquirió en algunas tiendas comerciales cuando no tenía disponibilidad para el momento.

    Señaló que, gracias a la inoculación de los suelos, hoy necesita aplicar “menos guarapo”, porque los suelos han mejorado notablemente.

    Guédez comentó que actualmente está dedicado a la caficultura —además de mantener parte de la producción de hortalizas—, aunque reconoció que el tiempo no siempre le permite abarcar todas las labores. Aun así, continúa sembrando maíz, auyamas, caraota y algunas especies como la canavalia, conocida como toddy blanco. Destacó que esta planta funciona como un “susurrador natural” que perfora el suelo con sus raíces, mejora su contextura, aumenta la esponjosidad y favorece la retención de agua, una práctica que describió como “sembrar el agua”.

    Trabajo comunitario en el territorio

    Albeth Rafael Guédez, integrante de la Comuna Socialista Tierra Gayona, declaró que su participación no se limita a la producción; también ha sido invitado a escuelas para dar talleres, charlas y conversatorios sobre agricultura, especialmente agroecológica, con el fin de que los niños aprendan desde temprano la importancia de cultivar de manera sana.

    Narró que comparte estas prácticas tanto con algunas familias de la comuna como con su propia familia, que vive agrupada en una extensión de una hectárea y cuarto. Dijo que en ese espacio cultiva en la zona de los tolares y en los terrenos disponibles.

    Guédez señaló que las prácticas agroecológicas han ido aumentando en la zona de Morán. Recordó que, desde que comenzó con este enfoque, insistía a sus amigos dedicados a la caficultura, a las hortalizas y a otros rubros que era necesario cambiar, porque la agricultura convencional acaba con los suelos y enferma a las personas. Para él, la transición hacia la agroecología es indispensable para lograr “suelos sanos, plantas sanas, alimentos sanos, hombres sanos y mujeres sanas”.

    Sobre las dudas iniciales de otros productores con respecto a la agroecología, Guédez contó que muchos le preguntaban cómo se trabajaba ese método. Él les daba orientaciones y los animaba a comenzar. Recordó que, en plena crisis económica producto del bloqueo imperial, llegó incluso a reunir orina para preparar abono foliar, una práctica que —explicó— resulta muy buena para las plantas. Apuntó que algunas especies pueden recibir ese abono por vía foliar y otras directamente en el suelo.

    El café como oportunidad para sanar los suelos

    El campesino larense Albeth Rafael Guédez explicó que su motivación para trabajar con el café —junto a un grupo de personas de la comuna— surgió al observar que la producción cafetalera había decaído en el territorio.

    A su juicio, ese deterioro estaba directamente relacionado con las prácticas de cultivo: la tala de árboles, así como el uso de glifosato y otros químicos que dañaban los suelos. Indicó que estos métodos provocaban deslaves, poca retención de agua y la ausencia de raíces que sostuvieran la tierra, problemas que se repetían cada vez que caía un “aguacero”.

    Frente a ese escenario, insistió en que era necesario “cambiar para bien”, mejorar y cuidar el territorio. Por eso decidieron enfocarse en el café como un rubro estratégico para contribuir con la madre tierra, aplicando prácticas como la cobertura del suelo, que comparó con la piel del cuerpo humano: “Si se quita, se sufre; lo mismo ocurre con la tierra, porque los suelos son vivos (no muertos), y sin vida no producen”.

    El comunero alegó que, tras analizar las condiciones del territorio, concluyó que es necesario sembrar todas las variedades de café bajo sombra. Advirtió que traer variedades que no son autóctonas conduce a repetir los errores del pasado, porque la gente tiende a sembrarlas a campo abierto, tumbando árboles y profundizando el daño a la madre naturaleza.

    Desde su perspectiva, trabajar con café bajo sombra es la vía coherente con la agroecología; permite mantener la cobertura del suelo, diversificar las plantas, favorecer el enraizamiento y contribuir al secuestro de carbono, un aspecto que considera fundamental ante los efectos de la crisis ambiental global.

    Guédez comentó que el café requiere un manejo muy riguroso, porque “el grano de café es un grano que se contamina con cualquier cosa”. Por eso, aunque aún no cuentan con una cadena de producción completa, están montándose en ese camino para alcanzar los estándares necesarios y consolidar una verdadera producción comunal.

    En relación con la articulación del proyecto cafetalero con las escuelas, Guédez detalló que actualmente están dando talleres en las escuelas de la zona, con el objetivo de formar y educar a los estudiantes en el camino de los huertos agroecológicos. Su intención es avanzar “con más ahínco y amor” hacia las metas que se han propuesto como comuna.

    Al ser consultado por la periodista Nerliny Carucí sobre el tipo de instituciones con las que trabajan, precisó que por ahora están vinculados con escuelas básicas en la parte rural.

    Saberes ancestrales y salud natural

    Al referirse a los aprendizajes heredados de los antepasados, Albeth Rafael Guédez, campesino larense, explicó que en la Comuna Socialista Tierra Gayona existe una iniciativa impulsada por un grupo de personas que trabajan con medicina natural.

    Detalló que se están realizando formaciones en las escuelas para enseñar a quienes estén interesados en la salud basada en prácticas naturales. Precisó que en esos talleres han participado personas provenientes de las zonas más altas de la montaña, portadoras de conocimientos ancestrales que ahora se están multiplicando para el bien comunitario en distintas poblaciones de la parroquia Guarico y en parroquias vecinas.

    Guédez destacó que estos grupos se están formando en medicina natural, utilizando hierbas y diversas formas de curación tradicionales, similares a las que practicaban chamanes, curanderos y parteras. Alegó que el objetivo es promover una salud preventiva, que permita no depender de los productos farmacéuticos de la medicina occidental que, según señaló, generan adicción y suelen ser recetados “casi de por vida”.

    Para el comunero, recuperar estas culturas y sus prácticas —como las de los gayones, pueblo ancestral de la zona— permitiría mantener a la población más sana, siempre acompañada de una buena alimentación con productos sanos y de un cuidado integral que también incluye la salud mental. En sus palabras, se trata de evitar “llenarse de tanta chatarra”, especialmente en lo relacionado con el sistema digestivo.

    Sobre las escuelas con las que están trabajando, Albeth Rafael Guédez puntualizó que actualmente participan en actividades formativas en la Escuela Manuel Gil El Alto, ubicada cerca del pueblo, en el caserío. También mencionó la Escuela Granja Guarico, donde están iniciando un programa y en la que ha participado impartiendo algunos talleres. Señaló que, aunque al principio la participación es limitada, “poco a poco más gente se va sumando a esta dinámica”.

    Sembrar conciencia desde la escuela

    Al hablar de la experiencia de compartir con las nuevas generaciones, Albeth Rafael Guédez explicó que en los talleres comienzan conversando con los estudiantes sobre la tierra, el suelo y sobre las plantas y las distintas semillas, insistiendo en la importancia de cuidarlas.

    Comentó que muchos alumnos muestran interés, hacen preguntas y buscan saber más, lo que permite que estos niños y adolescentes vayan construyendo una base de conocimiento que, en el futuro, pueda convertirse en una herencia de saberes “como una parte ancestral, pero con un bien común para mejorar nuestro sistema de vida”.

    El comunero indicó que ya existe un huerto escolar, y relató que debía hacer presencia en la Escuela Manuel Gil El Alto para impartir un taller sobre cómo germinar semillas, incluyendo el trabajo con semillas sexuales y asexuales, para que los estudiantes continúen ampliando sus conocimientos. Aseguró que ha visto que esta experiencia les gusta y los motiva a seguir aprendiendo.

    Vivir en comuna

    Sobre lo que significa vivir en comuna, Albeth Rafael Guédez expresó que para él es “vivir en humanidad, en asociación, el vivir viviendo para conseguir la felicidad plena”.

    Sobre cómo se materializa esa convivencia con familiares, vecinos y personas que piensan distinto, el comunero larense señaló que la clave está en mantener una comunicación asertiva, capaz de llegar incluso a quienes aún tienen dudas o no muestran interés. Considera que esa comunicación es fundamental para construir la capacidad de convivir “en un mundo mejor”.

    Guédez narró que en su comuna cuentan con un juez de paz. Además, recordó que cada persona tiene su forma de pensar y vivir espiritualmente, y que lo importante es que exista respeto para poder convivir en comunidad.

    En cuanto a la gestión de la comunicación dentro de la comunidad y las familias, manifestó que participar implica también ponerse en el lugar del otro para comprender los problemas que puedan surgir.

    Reconoció que algunas personas pueden resolver sus dificultades con mayor facilidad, mientras que otras necesitan apoyo para comprender situaciones que desconocen por “ignorancia”. Aclaró que cuando habla de “ignorancia” no se refiere a una ofensa, sino a la falta de conocimiento en ciertos temas que impide fluir como individuo dentro de un tipo de sociedad que aspira a mirarse horizontalmente, en igualdad, para alcanzar el buen vivir que desean en la comuna.

    Un llamado a cambiar el sistema

    En su mensaje final, Albeth Rafael Guédez expresó su deseo como ser humano, como guariqueño y como hijo de la tierra gayona. Invitó a las personas a tomar conciencia sobre los problemas que atraviesa el planeta, desde las guerras hasta las consecuencias de la crisis ambiental global, que —dijo— han traído tantas tragedias. Para el larense, ha llegado el momento de repensar el futuro y mejorar las condiciones de vida mediante prácticas sanas, especialmente en la agricultura.

    Guédez insistió en que cualquier persona, independientemente de su oficio —sea maestro, doctor, abogado o trabajador de cualquier área— puede aportar si actúa con amor al prójimo, de manera desinteresada y no movida únicamente por lo material, sino por la humanidad. Solo así, afirmó, se podrá avanzar hacia un mundo mejor.

    El campesino recordó las palabras del comandante Hugo Chávez al afirmar que “un mundo nuevo y mejor es posible”, y que no hace falta cambiar el clima, sino cambiar el sistema.

  • Economía comunal siembra “alimentos, apoyo mutuo y prácticas ancestrales” en zonas urbanas de los Andes

    Economía comunal siembra “alimentos, apoyo mutuo y prácticas ancestrales” en zonas urbanas de los Andes

    Caracas, 4 de febrero de 2026.- “La producción comunal está dirigida a romper la lógica de acumulación del capitalista y garantizar el bienestar de la comunidad”. Fueron las palabras de Jofry Fernández, integrante de la Comuna Viviremos y Venceremos, ubicada en el sector La Milagrosa, del municipio Libertador, en el estado Mérida.

    El comunero explicó que la producción comunal debe orientarse a generar ingresos que se reinviertan en la propia comunidad para atender las necesidades reales y resolver los problemas más sentidos. Diferenció este modelo del capitalista, cuya lógica —dijo— se basa en acumular riqueza para unos pocos, sin traducirse en bienestar para el pueblo. En contraste, la producción comunal busca romper esa acumulación y dirigir los frutos del trabajo hacia el bienestar de la comunidad.

    Durante su participación en el programa radial “En clave comunal”, señaló que la Comuna Viviremos y Venceremos —integrada por 7200 familias— sostiene un proyecto socioproductivo que se ha consolidado en un territorio rodeado por algunos de los sectores populares más grandes de la zona norte de Mérida, lo que ha permitido dar respuesta comunitaria, especialmente en los últimos años de la agresión imperial contra Venezuela.

    En tal sentido, destacó la experiencia del sector textil en la comuna, que desde 2014 ha atendido la necesidad de uniformes escolares, para las etapas de preescolar, básica y media técnica. Comentó que, cada año, la comuna produce uniformes y morrales a bajo costo y de calidad, lo que ha fortalecido el vínculo con la comunidad.

    Señaló que otra fortaleza de la comuna es la producción de alimentos mediante siembras de ciclo corto, cría de cochinos y ferias de campo soberano cada 15 días, lo que permite ofrecer productos a precios justos y solidarios. Agregó que las ganancias se reinvierten en la comunidad a través de un fondo que atiende reparaciones en canchas, centros de diagnóstico integral (CDI), ambulatorios y otros espacios comunes. Afirmó que esta dinámica demuestra que la economía comunal “suma voluntades” y es valorada por la comunidad.

    Otros modos de relación con la madre tierra

    Para Jofry Fernández, responsable de la Sala de Autogobierno de la Comuna Viviremos y Venceremos, la experiencia productiva de la Comuna Viviremos y Venceremos ha generado transformaciones profundas en la relación entre las personas y la madre tierra. Señaló que, en este proceso, la comunidad ha reconocido a la naturaleza no humana como sujeto vivo y la importancia de su protección.

    Fernández destacó especialmente el papel de los adultos mayores, portadores de prácticas ecológicas que han guiado el tratamiento de la tierra en los conucos y huertos familiares. Indicó que la siembra de ciclo corto ha sorprendido por sus técnicas y materiales, completamente naturales y agroecológicos. “Vemos cómo se preparan los composteros, cómo se rota y cómo se nutre la tierra con recursos naturales”, apuntó.

    Alegó que estas prácticas representan un quiebre con la colonialidad impuesta por la agroindustria, al recuperar saberes propios y modos de cultivo que respetan los ciclos de la madre tierra y fortalecen la seguridad alimentaria de la comuna.

    En relación con el manejo del agua, Jofry Fernández explicó que Mérida ha enfrentado en los últimos años un problema “sumamente fuerte” con el servicio hídrico, producto del agotamiento de los cuerpos de agua de la región y de la propia configuración de la ciudad. Sin embargo, destacó que en el territorio se tiene la ventaja de que llueve mucho. A partir de esto, la comuna ha incorporado prácticas que permiten aprovechar de manera eficiente este recurso vital.

    Fernández expuso que la comunidad ha adoptado técnicas como el riego por goteo y la recolección del agua de lluvia, métodos que calificó como “maravillosos” por su efectividad y por el aprendizaje que han generado dentro del proceso productivo.

    Subrayó que estas prácticas requieren “mucha disciplina, mucha constancia” y una entrega orientada a preservar y cuidar la madre tierra, integrando el cuidado del agua como parte esencial de la vida comunal y de la producción agroecológica que sostiene a las familias del territorio.

    Organización productiva

    Sobre la participación directa de las familias en los procesos productivos, Jofry Fernández, docente egresado de la Universidad de Los Andes, detalló que el sector textil de la comuna está conformado por 72 familias, las cuales integran un núcleo de desarrollo endógeno.

    Señaló que esta organización ha logrado confeccionar hasta 2000 piezas de uniformes en una semana, cuando se ha requerido, lo que demuestra el compromiso comunitario con la satisfacción de necesidades escolares del territorio.

    En cuanto a la producción de alimentos, el comunero indicó que 27 familias están vinculadas a los conucos familiares y a la siembra de ciclo corto.

    Formación de nuevas generaciones

    Fernández resaltó que la comuna cuenta con tres escuelas de emprendimiento, integradas al territorio y orientadas a los saberes vinculados tanto a los conucos familiares como al sector textil. Consideró que esta estructura educativa es una fortaleza, porque permite generar procesos de enseñanza-aprendizaje que aseguran la continuidad de las actividades productivas soberanas en el tiempo.

    Ahondó en que estas escuelas facilitan el relevo, formando a las nuevas generaciones para que puedan asumir y sostener las prácticas de economía comunal.

    Intercambios comunales y saberes comunitarios

    En relación con el desarrollo de la economía comunal, Jofry Fernández explicó que los dos sectores más fuertes de la Comuna Viviremos y Venceremos —el textil y la producción de alimentos— se sostienen en un territorio urbano donde muchas viviendas cuentan con patio o solar.

    Recordó que el impulso inicial vino de las ideas del Comandante Hugo Chávez, cuando comenzó la siembra de plantas medicinales en los patios familiares. Con el tiempo, esa práctica se transformó en la siembra de rubros de ciclo corto, fortalecida luego por la coyuntura nacional y por la creación de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), que incrementaron la necesidad de producir alimentos desde la familia y el hogar.

    Fernández señaló que esta dinámica permitió avanzar hacia una soberanía alimentaria familiar que luego se expandió a la comunidad y, posteriormente, a los intercambios con otras comunas, tanto urbanas como rurales.

    Contó que la Comuna Viviremos y Venceremos —ubicada en uno de los barrios más populares de la ciudad de Mérida— llegó a establecer intercambios con territorios campesinos de la zona sur del lago de Maracaibo, donde ellos se movilizaban hacia el campo y, a su vez, los productores rurales subían a Mérida con plátano, yuca, ocumo y otros rubros. Este circuito fortaleció la economía comunal y consolidó vínculos entre territorios diversos.

    El merideño Jofry Fernández mencionó específicamente la Comuna “Che” Guevara, en Mesa Julia; la Comuna Pensamiento Bolivariano, en la parroquia Pulido Méndez; y las Comunas Macho Capaz y Comuna Tres Raíces en La Azulita, estado Mérida. Con todas ellas —dijo— se ha construido un tejido que ha fortalecido tanto la producción como la organización comunitaria.

    Recordó que, durante los años más duros de la coyuntura nacional —entre 2018 y 2021, en medio de la guerra económica y luego la pandemia— la comuna también impulsó un proyecto de panadería comunal, que permitió dar una respuesta puntual a la necesidad del pan en el territorio. Consideró que esta experiencia fue clave para sostener la vida cotidiana en momentos críticos.

    El docente merideño enfatizó que los intercambios con otras comunas no solo fortalecieron la producción, sino que generaron un tejido humano profundo, marcado por la solidaridad y el compañerismo. Aunque las comunidades estaban separadas por la distancia, compartían un mismo propósito: tender una mano amiga y ofrecer respuestas a sus territorios.

    Uno de los aprendizajes más valiosos — comentó Fernández— fue el intercambio de saberes entre una comuna urbana como Viviremos y Venceremos y las comunas rurales del sur del lago. Este diálogo permitió conocer nuevas técnicas socioproductivas, formas de cuidado de la tierra y recursos naturales para nutrir los suelos.

    Innovación alimentaria y recuperación de sabores propios

    Al referirse a la panadería comunal y al intercambio de saberes con otras comunas, Jofry Fernández, integrante de la Comuna Viviremos y Venceremos, explicó que uno de los aprendizajes más importantes fue la capacidad de repensar la nutrición y buscar alternativas más sanas frente a la colonización del gusto impuesta por la agroindustria.

    Indicó que, aunque las recetas tradicionales mantienen su lugar, muchas productoras comunales comenzaron a experimentar con fórmulas más saludables, incorporando ingredientes como zanahoria, afrecho y otros elementos naturales para la elaboración de un pan nutritivo.

    Fernández destacó que incluso lograron producir un pan con el nombre de la comuna, Viviremos y Venceremos, lo que se convirtió en un “_boom_ muy interesante” dentro del territorio. También mencionó la innovación en la elaboración de arepas de harina de trigo que comenzaron a mezclarse con fororo, afrecho, zanahoria, avena y otras materias primas, logrando versiones más nutritivas.

    Sobre el tema del trigo —un producto mayoritariamente importado—, Fernández recordó que en Mérida, especialmente en los páramos y en el pueblo de Los Nevados, antiguamente se producía un trigo criollo y autóctono, no tan refinado, pero fundamental para la elaboración de la arepa de trigo. Explicó que este recuerdo histórico abrió discusiones dentro de la comuna sobre cómo sustituir materias primas que no se producen en el país y sobre las cuales no existe control.

    A partir de ese debate, Jofry Fernández contó que la Comuna Viviremos y Venceremos decidió volver a las raíces y mirar hacia territorios con gran riqueza agrícola, como la zona sur del lago. Allí identificaron alternativas naturales y nutritivas, especialmente la posibilidad de producir harina de plátano y harina de yuca, ambas capaces de convertirse en sustitutos locales de la harina de trigo importada.

    El comunero merideño enfatizó que estas opciones no solo fortalecen la soberanía alimentaria, sino que permiten avanzar hacia una dieta más saludable y menos dependiente de insumos externos.

    Economía del cuidado

    En conversa con la periodista Nerliny Carucí y ante la pregunta de un radioescucha sobre cómo se trabaja la economía del cuidado dentro de la Comuna Viviremos y Venceremos, Jofry Fernández respondió que, al ser una comuna urbana ubicada en la ciudad de Mérida, el intercambio con comunas rurales ha fortalecido prácticas profundamente vinculadas al respeto por la madre tierra.

    Reiteró que en los patios productivos y huertos familiares se trabaja con recursos naturales, generando procesos orgánicos basados en la descomposición de alimentos, lo que contribuye a nutrir el suelo de manera sostenible.

    Destacó la importancia de la rotación de cultivos que ha permitido fortalecer la tierra y mejorar los alimentos.

    Para Fernández, la economía del cuidado solo es posible cuando existe unidad en la familia y en la comunidad. Explicó que esta forma de organización requiere propósito compartido, participación de todos los miembros del hogar y apoyo mutuo.

    Manifestó que esa cohesión es la que garantiza que la economía del cuidado sea una realidad dentro del territorio comunal, que sostiene tanto la producción como los vínculos que permiten que la vida comunitaria se mantenga.

  • Unacom despliega Plan de Activación del Corredor Vial Caracas-La Guaira desde el Núcleo Endógeno Fabricio Ojeda

    Unacom despliega Plan de Activación del Corredor Vial Caracas-La Guaira desde el Núcleo Endógeno Fabricio Ojeda

    Caracas, 31 de enero de 2026.- El Plan de Activación del Corredor Vial Caracas-La Guaira se desplegó este sábado con una jornada de trabajo realizada en el Núcleo Endógeno Fabricio Ojeda, parroquia Sucre, en el municipio Libertador, en Caracas, donde instituciones, vocerías comunales y equipos técnicos se reunieron para evaluar necesidades, articular proyectos y fortalecer la organización territorial en los ejes que conforman este corredor estratégico.

    Este plan contempla convertir el corredor en un ejemplo modelo de la aplicación del método de la universidad, y se plantea como un intensivo para que se avance aceleradamente en los procesos de la casa de estudios.

    Durante su intervención, el rector de la Universidad Nacional de las Comunas (Unacom), Jorge Arreaza, destacó el papel central que tendrá este territorio en la consolidación del modelo formativo y organizativo impulsado por el Poder Popular. “Ustedes aquí en este corredor van a ser el núcleo para que luego Catia, la parroquia Sucre, se extienda y logremos tener una Caracas bien organizada”, afirmó.

    Arreaza recordó el origen de la Universidad Nacional de las Comunas y el mandato presidencial de convertirla en un espacio de transformación profunda. “Nuestro medidor es transformativo; nos importa que quienes estén estudiando estén transformando, cumpliendo con la Agenda Concreta de Acción y generando conocimiento para construir una sociedad nueva”, declaró.

    El Rector de la Unacom llamó a las comunidades del corredor a asumir con disciplina y compromiso el trabajo organizativo que se está desarrollando en el territorio, destacando que su éxito tendrá un efecto multiplicador en toda la ciudad. “Hagamos el esfuerzo, compañeros y compañeras, si nosotros lo hacemos bien aquí en el corredor, lo hacemos bien en la parroquia Sucre, lo demás va a venir solo”, expresó.

    La vicerrectora para la Democracia y Sociedad Comunal de la Unacom, Kelly Pacheco, señaló que el contexto actual exige una revisión profunda de los proyectos estratégicos que demanda el nuevo Estado comunal. Subrayó que este proceso requiere serenidad, claridad y trabajo interno en las comunidades.

    Pacheco resaltó la importancia de fortalecer los procesos internos —el micelio comunal— para consolidar una gobernanza sólida. “Vernos juntos en 15 territorios que conforman un corredor Caracas-La Guaira no es nada fácil, pero es una tarea estratégica en este momento”, puntualizó.

    El vicerrector para la Economía Popular de la Unacom, Hernán Vargas, explicó que uno de los objetivos del plan es articular el trabajo formativo de la universidad con el fortalecimiento del corredor. Señaló que la Unacom nace con la misión de consolidar el poder comunal como modelo de gestión y de sociedad.

    Vargas añadió que la autonomía comunal implica tanto la producción material como la generación de conocimiento que permita sostener la vida en los territorios. “Cada comuna tiene que ser capaz de producir lo que necesita materialmente —el alimento, el vestimento, la ropa—, pero también producir el conocimiento necesario para producir esos alimentos”, apuntó.

    Ciro Rodríguez, director territorial de la Unacom, destacó que el impulso del Plan de Atención del Corredor Caracas-La Guaira responde a una orientación estratégica sostenida desde la Presidencia de la República, lo que ha permitido acelerar la articulación institucional y comunitaria. “Este plan de atención al corredor viene con una orientación desde meses atrás del presidente Nicolás Maduro; la presidenta encargada Delcy Rodríguez orientó al Ministro y al Rector que aceleráramos el paso”, subrayó.

    Andrés Cisneros, presidente de la Fundación Ciara, enfatizó que las comunidades están llamadas a asumir los retos planteados por el proyecto estratégico legado por el comandante Chávez. “Este pueblo tiene delante grandes desafíos y ustedes, como constructores del proyecto, están llamados a ponerse al frente”, dijo dirigiéndose a los comuneros y las comuneras.

    Joyce Peña, vocera de la comuna Ciudad Caribia, resaltó los avances organizativos alcanzados en el territorio y la importancia de fortalecer las empresas de propiedad social como base del desarrollo productivo del corredor. “Ya tenemos 16 empresas de producción social (EPS) para registrar y un avance del 60 % en todo lo orgánico”, indicó. Igualmente, llamó a las comunidades a asumir un rol formativo y multiplicador: “La educación y la formación son pertinentes para que podamos seguir avanzando”.

    Con este despliegue, las instituciones y las Comunas reafirman su voluntad de avanzar de manera permanente en la construcción del corredor Caracas-La Guaira, consolidándolo como un espacio de planificación, producción y organización popular orientado al desarrollo integral del territorio.

  • Filósofa Katya Colmenares: Comunicación revolucionaria debe ponerse a la altura de los problemas a los que estamos expuestos

    Filósofa Katya Colmenares: Comunicación revolucionaria debe ponerse a la altura de los problemas a los que estamos expuestos

    Caracas, 27 de enero de 2026.- “La humanidad no ha tomado plena conciencia de la manera en que la inteligencia artificial ha penetrado al interior de nuestros hogares”. Así lo afirmó la filósofa mexicana Katya Colmenares en la edición del martes 27 de enero del programa “En clave comunal”, dedicado a analizar los retos de la comunicación revolucionaria frente a los nuevos métodos de colonización moderna.

    La maestra descolonial explicó que esta tecnología construye “un capitalismo a medida”, capaz de convertir a cada persona en un consumidor perfecto al mostrarle un mercado ajustado a sus gustos e intereses.

    “La inteligencia artificial ha automatizado el manejo de la información hasta un punto que nos obliga a repensar el cruce de datos como nunca antes lo habíamos hecho”, dijo.

    Colmenares explicó que, si en el pasado las guerras se definían por el poder destructivo de cada contrincante, hoy existen armas que no requieren explosivos: “Es un arma de guerra también el poder simplemente apagar el suiche del adversario”. Señaló que mediante algoritmos es posible manipular información digital, intervenir radares o destruir sistemas completos, configurando un escenario bélico radicalmente distinto al conocido.

    Frente a este panorama, Colmenares sostuvo que los pueblos deben “reinventarse y ponerse a la altura de los problemas a los cuales estamos expuestos hoy en día”.

    Fortalecer la relación comunitaria

    Para Katya Colmenares, uno de los desafíos centrales ante este “capitalismo a la medida” es fortalecer la relación comunitaria, una relación que —subrayó— solo puede construirse de manera presencial. Aunque las redes sociales digitales ofrecen la apariencia de “estar todos juntos”, advirtió que entre las personas “hay algoritmos” que median permanentemente las interacciones. Dijo que esa mediación altera la percepción de comunidad y condiciona la forma en que se establecen los vínculos humanos.

    Insistió en que no se puede perder de vista que el Internet utilizado actualmente es “un Internet imperial”. Por ello, cualquier intento de resistencia no puede basarse en plataformas que no pertenecen a los pueblos ni están bajo su control, pues eso abre la puerta a malentendidos, desinformación y manipulación. “Hay alguien más que decide qué se comunica y qué no se comunica y cómo se comunica”, afirmó.

    La filósofa sostuvo que es indispensable avanzar en la creación de medios paralelos para comunicarnos. Además, llamó a llenar todos los espacios posibles con información propia, porque cada vacío será ocupado por “el algoritmo, el imperio, este capitalismo de vigilancia”. En el caso venezolano —advirtió— no existe el lujo de dejar espacios sin disputar.

    Precisó que si esos espacios se descuidan, serán ocupados por la especulación y por los medios del imperio “para poner ahí su verdad”. Por ello, planteó la necesidad de construir medios con un sentido comunitario, donde la información circule “de arriba para abajo, de abajo para arriba, de izquierda a derecha”, declaró.

    Claves del imperio

    Katya Colmenares señaló que toda tecnología porta una cosmovisión, tal como lo ha planteado el sociólogo puertorriqueño Ramón Grosfoguel. “La tecnología tiene también su cosmovisión. No podemos escapar de ello”, afirmó.

    En la conversa radial con la periodista venezolana Nerliny Carucí, la pensadora mexicana advirtió que las herramientas modernas que hoy se utilizan fueron diseñadas desde lógicas que enfatizan el individualismo. En ese marco, cada persona termina comunicándose según sus propios intereses, sin que exista un horizonte de bien común que articule la vida comunitaria.

    Colmenares sostuvo que, lejos de garantizar un derecho a estar informados, los medios digitales actuales configuran una guerra ideológica, una “guerra cognitiva”, donde quienes poseen más presupuesto, capital o poder deciden qué se comunica y qué se silencia. Por ello, insistió en que los pueblos deben salirse de las claves del imperio, porque en ese terreno —donde el imperio tiene el dominio de lo digital— no es posible disputar nada en igualdad de condiciones.

    Aunque reconoció la necesidad de “tomar las calles” y también “tomar las redes”, Colmenares dijo que el poder que hoy se ejerce mediante la inteligencia artificial es enorme.

    Recuperar nuestro origen comunitario

    A criterio de la mexicana Katya Colmenares, autora de los textos Hacia una ciencia de la lógica de la liberación y Hacia una comunidad de vida, dotar de sentido a una comunicación revolucionaria exige recordar algo elemental pero profundamente olvidado: “Somos comunidad en esencia”.

    Explicó que esta verdad se ha desdibujado porque vivimos bajo un bombardeo permanente de mensajes propagandísticos que exacerban la identidad individual. “Nos olvidamos porque todo el tiempo estamos siendo bombardeados con la idea de que somos individuos”, afirmó.

    En este contexto, indicó que se busca romper la relación que nos conecta con nuestros padres, abuelos, antepasados, con la patria y, en última instancia, con el principio mismo de la vida.

    Colmenares recordó que “todos juntos formamos una misma vida”, una continuidad que se extiende desde hace 3500 millones de años. No obstante, subrayó que esta conciencia fue erosionada por un proceso histórico que intentó convencer a la humanidad de que no era naturaleza, sino algo separado de ella.

    Alegó que, mientras los pueblos originarios se comprendieron como hijos de la tierra, parte de una comunidad de vida donde naturaleza, seres humanos y ancestros forman un mismo tejido de vida, la modernidad impuso una ruptura: “Convertirnos en ‘señores de la tierra’, propietarios y no pertenecientes a ella”.

    De acuerdo con la filósofa descolonial, esta separación abrió una transformación profunda de la subjetividad humana. La subjetividad comunitaria que acompañó a los pueblos durante miles de años fue sustituida por una subjetividad social, centrada en el individuo. “La sociedad moderna nos ha convencido de que somos individuos”, señaló.

    Esta lógica produce una estructura sujeto-objeto, donde las otras personas y la madre tierra son cosificadas. Indicó que el resultado es una realidad rota, en la que cada quien persigue su propio beneficio, estableciendo “una guerra de todos contra todos”.

    Restablecer la relación con la madre tierra

    Para Katya Colmenares, superar una comunicación que reduce todo a objeto exige restablecer la relación comunitaria desde la naturaleza no humana, entendida como madre y como sujeto.

    Explicó que la madre tierra no puede ser vista como algo externo, sino como parte constitutiva de la propia existencia: “La naturaleza no es un objeto que está ahí delante de mí, sino que soy yo misma y estamos en una relación de reciprocidad, de codependencia”.

    Dijo que, aunque la modernidad ha desprestigiado la palabra codependencia, sin esta relación —sin comer de la madre tierra, sin ser acogidos por ella— la existencia del ser humano no sería posible. “Esto implica reconocer que yo no me basto a mí misma, que necesito de otros, que entre todos podemos construir una mejor vida para todos: una vida buena, una vida de dignidad”, sostuvo.

    La maestra descolonial señaló que otro elemento fundamental es recuperar la historia, porque es ella la que ofrece una perspectiva real de la realidad. Invitó a mirar a las personas más allá de las apariencias: “Si yo miro los ojos de la otra persona y pienso todo lo que hay detrás, es enorme”, dijo, refiriéndose a miles de años de evolución y transformación de la vida.

    Sin embargo, la conciencia moderna —añadió— nos mantiene en la inconsciencia, viendo solo la superficie. “Es decir: solo vemos con los puros ojos. Vemos las apariencias y nos quedamos ahí. No vemos lo que hay detrás”, explicó.

    Colmenares afirmó que, si pudiéramos ver lo que hay detrás de cada cosa, cambiaría nuestra relación con la vida y con los demás. Puso como ejemplo los diamantes exhibidos en los centros comerciales del imperio: “Si viéramos que están chorreando sangre de toda la explotación y la dominación, no quisiéramos adquirirlos. Pero todo eso está encubierto”, refirió.

    En tal sentido, insistió en que la historia permite sopesar y dimensionar la realidad, y desde allí construir relaciones más cercanas a lo que debería ser la vida en común. Manifestó que, cuando esa perspectiva se recupera, “el otro se vuelve una persona digna, el otro se vuelve sagrado casi en sí mismo”.

    Arte popular

    Transformar la autoconciencia en una vanguardia estética capaz de conmover exige reconocer la tarea enorme que tienen los artistas; así lo aseveró la mexicana Katya Colmenares. Ellos —afirmó— poseen la capacidad de “hacer brillar la historia en lo que nos aparece delante”, de convertir un objeto moderno en algo que habla “desde el principio de los tiempos”.

    Sin embargo, subrayó que esta potencia no reside en el arte moderno, sino en el arte popular, un arte que se vive y no se contempla.

    Colmenares recordó que los pueblos originarios tejían sus historias, valores, mitos y ritos, integrando la comunidad en cada objeto cotidiano. “El plato en el que se come también te cuenta algo, que lo construyó alguien, que la comunidad ha comido en él. Es decir: todo el tiempo la comunidad está contenida en los objetos que se utilizan para vivir”, argumentó.

    La filósofa advirtió que el arte moderno, encerrado en museos como objeto de contemplación, funciona como una “nostalgia de la comunidad” que no logra activarla. En cambio, el arte popular mantiene viva la experiencia compartida porque está integrado a la vida cotidiana. Por eso, reiteró que el desafío no es solo producir arte, sino vivir de manera estética. “El arte popular es un arte que se baila, que se vive, que se viste, que se come. Y eso es lo que tenemos que recuperar. Es decir: tenemos que recuperar la vida en comunidad”, exhortó.

    La comuna es vida

    Para culminar su participación en el programa «En clave comunal», la filósofa mexicana Katya Colmenares expresó que el modelo comunal de Venezuela debería ser replicado por toda la humanidad. “En estos momentos de crisis tan dura, el camino de ustedes es el camino. El camino de la inteligencia artificial es el camino a la destrucción de la humanidad y de la vida”, enfatizó.

    A sus palabras añadió que la inteligencia artificial está al servicio de los grandes capitales, del enriquecimiento de unos pocos, no al servicio de la vida. “La única salida es construir comunidad. Aquel Golpe de Timón al que llamó Hugo Chávez —donde decía que había que dar un golpe de timón en la Revolución Bolivariana—, yo diría que es el mismo golpe de timón que hoy necesita la humanidad. Porque implica volver al carril, volver a la historia, volver al futuro, volver a la construcción de la utopía”, subrayó.

    Katya Colmenares reiteró que, así como la comunidad es nuestra esencia, “también es nuestra utopía: la construcción de una comunidad lograda, plena, feliz, de fiesta comunitaria. Y esa fiesta comunitaria que se construye en revolución es la que debe ensanchar sus caminos y sus militantes. Ustedes son también la gran conciencia de esta humanidad. ¡Siempre acompañaremos a Venezuela!”, finalizó.

  • Investigador Éder Peña: “La comuna es la contrarregla frente al ‘estado de excepción’ global”

    Investigador Éder Peña: “La comuna es la contrarregla frente al ‘estado de excepción’ global”

    Caracas, 21 de enero de 2026.- “La espiritualidad comunitaria ha sido, históricamente, la trinchera de resistencia de muchos pueblos y naciones, porque es allí donde la globalización y el capitalismo han dirigido con mayor fuerza sus ataques”, así lo dijo el investigador venezolano, Éder Peña.

    Durante su participación en el programa “En clave comunal”, Peña señaló que el llamado “tablero geopolítico” —la forma en la que se han configurado los países en el mundo— atraviesa actualmente un punto de inflexión.

    Explicó que, durante los últimos 30 o 40 años, la globalización se consolidó como un proceso que penetró todas las dimensiones de la vida humana, hasta el punto de reordenar incluso a la propia madre tierra, un fenómeno que diversos autores han denominado ‘Capitaloceno’.

    El analista geopolítico afirmó que este largo ciclo de globalización produjo un resultado inesperado para las élites occidentales. Mientras estas proyectaban un escenario de predominio unipolar y de imposición de los valores liberales y capitalistas, el propio proceso neoliberal terminó generando multipolaridad; es decir, la emergencia de nuevos polos de poder como China, India y Rusia. Venezuela —subrayó— se encuentra inscrita en ese marco de disputa global.

    En este contexto, interpretó la agresión militar a Venezuela por parte de Estados Unidos, el pasado 3 de enero, no como un intento por reinstalar su visión unipolar del mundo, sino como una respuesta directa a la multipolaridad, amparada en la Estrategia de Seguridad Nacional (ESN) publicada en diciembre. En ese documento, recordó Éder Peña, Estados Unidos reafirma que considera el hemisferio occidental como “su” hemisferio y que no permitirá la presencia de competidores extrahemisféricos. “Hoy no hay reglas”, citó.

    Aclaró que la Estrategia de Seguridad Nacional (ESN) no implica un repliegue estadounidense hacia su hemisferio, sino la continuidad de acciones de sabotaje y de mecanismos de presión en distintos puntos del planeta.

    Éder Peña vinculó esta lógica con la acción contra Irán, con posibles intervenciones futuras en África y con la forma en que fue “extinguida” la Franja de Gaza, hechos que, a su juicio, evidencian un reacomodo del poder más que una retirada estratégica.

    Advirtió que, en este contexto, es posible que en los próximos días se observen respuestas materiales, más allá de las narrativas diplomáticas o mediáticas, como parte de esta disputa global en curso.

    La necesidad de “re-existir”

    Para Éder Peña, especialista en agroecología insurgente, la dominación imperial no opera únicamente sobre los territorios y los bienes esenciales de la naturaleza, sino también sobre la forma en que las personas piensan, sienten y organizan la vida.

    Explicó que en Occidente existe una manera de existir “divorciada de la especie humana y de la cultura humana”, moldeada por las élites económicas y políticas.

    Estas élites, afirmó, han influido durante décadas en la forma en que las sociedades se comportan, comen, responden a las crisis e incluso imaginan el futuro, mediante discursos “ilusorios” que reproducen escenarios hollywoodenses.

    Frente a ello, insistió en la importancia de “re-existir” ―retomando la expresión de Porto Gonçalves― como un acto de retorno al territorio y a la vida comunitaria.

    El miedo como herramienta de colonización digital

    En relación con las redes sociales digitales y la inteligencia artificial generativa, el analista Éder Peña afirmó que su primer efecto es inocular el virus del miedo. Explicó que este miedo se manifiesta en múltiples dimensiones, desde jóvenes que se deprimen al compararse con vidas idealizadas en las redes sociales, hasta la manipulación del discurso liberal sobre los derechos humanos, que —según señaló— solo se aplica a ciertos sectores de la población.

    Peña denunció que ninguna ONG de derecha ni transnacional ha defendido los derechos humanos de las personas afectadas por los bombardeos recientes, porque “para ellos no existen”. Añadió que, en la lógica de las potencias, la receta para consolidarse como tales es siempre la misma: “Menospreciar al débil”.

    La ilusión del progreso

    Éder Peña, investigador del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), expresó que los relatos imperiales sobre el progreso y los derechos humanos funcionan como mecanismos de seducción global que ocultan profundas desigualdades.

    Señaló que basta observar el modo de vida de la clase media estadounidense —no de los ricos, sino de quienes mueven la economía mundial mediante su consumo— para comprender que se trata de un modelo imposible de universalizar.

    “Tú le estás diciendo al resto del planeta que va a vivir como ellos, como la clase media estadounidense: que va a tener uno, dos o tres carros en su casa; que contará con agua todo el día; que dispondrá de electricidad para derrochar; que con solo aplaudir se enciende la luz, la cocina, la nevera, lo que sea. Pero el planeta no tiene capacidad para que todos vivamos así”, expuso.

    El analista recordó que hace una década se estimaba que se necesitaban tres planetas y medio para sostener el nivel de vida estadounidense, pero hoy su cálculo asciende a siete planetas Tierra. Explicó que este modelo no solo devora a la naturaleza no humana, sino que exige erradicar culturas y pueblos.

    Ante esto, destacó que la historia reciente de Venezuela ha sido una larga marcha de resistencia, ejercida tanto de manera consciente como inconsciente. “Hemos estado resistiendo a esa especie de aplanadora que nos han querido pasar por encima”, afirmó.

    Recuperar el sentido comunitario

    A juicio de Éder Peña, la primera tarea de los pueblos frente a la agresión militar, política, tecnológica y simbólica es renunciar a la creación del otro. Retomando a Enrique Dussel, explicó que la “invención del otro” como extraño o distante es una trampa que fragmenta. “Hay que bajarse de esa nube y recuperar el sentido comunitario”, apuntó.

    Advirtió que, si cada ser humano se convierte en depredador de otro, no se estaría ante una tercera guerra mundial, sino ante un escenario aún más grave: “Estaremos más fragmentados, más atomizados, y no seremos nada”.

    Recuperar la historia raptada

    Frente a la pregunta de la moderadora del programa y periodista Nerliny Carucí sobre cómo recuperar la historia arrebatada a los pueblos, Éder Peña enfatizó que está en “recabar los datos, los datos que nos hacen únicos, como país, como nación”.

    Precisó que esos datos no están únicamente en los archivos formales, sino en la música, en la cultura, en el conocimiento, en la creación, en las formas de sembrar, en las maneras de movilizarse y hasta en los chistes.

    Aseguró que este es un momento decisivo para asumir una identidad profunda y no superficial: “Si hay un momento para ser realmente venezolano, es hoy”.

    Construir un relato desde lo comunal

    Para Éder Peña, uno de los aprendizajes comunicacionales fundamentales frente a la agresión sostenida de Estados Unidos y a los procesos colonizadores que Europa ha ejercido durante más de cinco siglos es la necesidad de construir un relato propio. “Tenemos que construir nuestro propio relato —¡y lo tenemos construido!—. El problema es que ese ejercicio vicioso de responder siempre a lo que dicen en contra de nosotros nos mantiene entrampados”, aseguró.

    El investigador insistió en que Venezuela posee un acervo narrativo valioso: “Tenemos mucho que aportar como discurso, como relato, como historia, como narrativa”. Ese potencial —dijo— debe proyectarse al mundo desde la autenticidad del pueblo venezolano, un pueblo que trabaja, que construye y que encuentra en las comunas un espacio para cultivar esa identidad.

    Éder Peña argumentó que cada comuna está profundamente vinculada a su territorio, lo conoce y reconoce sus necesidades. En ese proceso, herramientas como los mapas de sueños y las cartografías son esenciales. “El mapa de sueños es el dibujo de la realidad posible que cada comuna va construyendo”, señaló. En cambio, la cartografía recoge “la historia de una comunidad, donde hay gente, sentimientos, historias comunes, familias y tensiones”, dijo.

    Subrayó que estas prácticas forman parte del método de la Revolución Bolivariana, un método latinoamericano que parte de la realidad concreta. Por eso, señaló que cuando actores externos intentan imponer políticas, la comunidad debe contrastarlas con su propia experiencia: “No hay nada mejor que estar apegado a la realidad”.

    Destacó además la autenticidad de los líderes comunales, convencidos de las posibilidades reales de sus territorios. Esa conexión profunda —“la gente casada con lo que su territorio es”— constituye, a su juicio, la base de la construcción comunal. Aunque reconoció que aún falta mucho por hacer.

    Para el investigador de IVIC, el escenario global marcado por la violencia, la agresión y la imposición de la fuerza como norma, la Comuna venezolana representa exactamente lo contrario. “La contrarregla: la comuna es la contrarregla”, enunció.

    Subrayó que, aunque entre los países prevalece la fuerza como ley, las comunas deben ser espacios donde esa lógica no tenga cabida. “Las comunas no pueden ser espacios donde la fuerza sea la ley”, insistió, definiéndolas como territorios que encarnan una alternativa ética y política frente al orden global dominante.

    Deber ético de la comunidad investigadora

    Sobre el papel de la comunidad científica venezolana en el escenario actual, el mensaje del analista geopolítico Éder Peña es claro: “Aterrizar”. Con esta palabra sintetizó la necesidad de que investigadores e investigadoras toquen tierra, abandonen las pretensiones abstractas asociadas a las tecnologías del mundo moderno y orienten su trabajo a mejorar las condiciones de vida de los venezolanos y las venezolanas.

    Éder Peña insistió en que la investigación debe pensar en las generaciones futuras y en los desafíos que enfrentarán, desafíos que no se limitan a figuras políticas como Donald Trump, sino que incluyen la crisis ambiental global y la pérdida de biodiversidad. “Cómo estas generaciones van a poder comer, van a poder vivir en condiciones de crisis ambiental global”, planteó como una de las preguntas centrales que deben guiar la producción de conocimiento.

    El investigador señaló que este aterrizaje implica también reconstruir la escuela como centro de vida comunitaria y reconstruir la universidad como espacio para la discusión, el debate y la construcción del conocimiento. Subrayó que la comunidad científica venezolana debe “desertar de la alienación en la que se encuentra” y asumir una ciencia orientada a la vida comunitaria.

    En su reflexión, el investigador Éder Peña explicó que actualmente están desarrollando una investigación sobre la historia de la ecología en Venezuela, y ese trabajo ha revelado un patrón: “Siempre fue una ciencia subsidiaria”.

    Señaló que gran parte del conocimiento producido en el país fue exportado y quedó fuera del alcance nacional, disperso en bibliotecas de Alemania, España y otros países. Aclaró que no se trata de documentos recientes en inglés, sino de materiales del siglo XVII y XVIII escritos en otros idiomas.

    A su criterio, el verdadero propósito debería ser darle valor al conocimiento que ya existe en el país y aprovecharlo de una manera “cercana a la naturaleza y no distante de la naturaleza”.

    El desafío de transformar la academia

    Sobre los métodos contemporáneos de dominación colonial, Éder Peña señaló que estos mecanismos no solo operan en los medios de comunicación, sino que están profundamente arraigados en la academia.

    “Esos métodos están en la academia, están en las universidades”, afirmó, advirtiendo que es allí donde se forman los profesionales que luego reproducen el miedo como norma. Según explicó, muchos estudiantes y docentes actúan condicionados por el temor a ser sancionados por pensar o expresarse de manera distinta: “El profesional sale con el sello del miedo, porque yo dije tal cosa o me atrevía a pensar de tal manera”.

    Sostuvo que el problema se encuentra “en el origen”, en la estructura misma de la formación académica.

    Al cerrar su intervención, Éder Peña dirigió un mensaje directo a las comunas del país: “¡Levantemos la cara! ¡Mantengamos de pie! Seamos valientes, seamos creativos y seamos sinceros, seamos auténticos”, expresó.

  • Karina Ochoa: El colonialismo es la única vía que le queda a EE. UU. para “salvar” su hegemonía

    Karina Ochoa: El colonialismo es la única vía que le queda a EE. UU. para “salvar” su hegemonía

    Caracas, 14 de enero de 2026.- “El ataque contra Venezuela ha dejado al descubierto una intención manifiesta, presente desde hace décadas: convertir al mundo, y en especial a los Sures globales, en una nueva hacienda colonial destinada a salvaguardar el dominio imperial de Estados Unidos y sus aliados”.

    Estas fueron las palabras de la socióloga mexicana Karina Ochoa al referirse al violento e ilegal ataque perpetrado por Estados Unidos contra la soberanía de Venezuela, durante el cual fueron secuestrados el presidente Nicolás Maduro y la primera combatiente, Cilia Flores.

    Para Karina Ochoa, lo ocurrido el 3 de enero solo puede comprenderse dentro de un proceso más amplio: el colapso del orden político internacional que durante décadas reguló las relaciones entre Estados. Según explicó, ese derrumbe no es accidental, sino una condición necesaria para que Estados Unidos pueda imponer su hegemonía en los nuevos escenarios neocoloniales.

    En tal sentido, la maestra descolonial señaló que, desde hace años, existe un intento deliberado por desestructurar el orden global, mediante acciones que Venezuela ha experimentado de forma directa en las últimas décadas.

    Afirmó que estas agresiones buscan preparar el terreno para un nuevo sistema de relaciones internacionales donde Estados Unidos actúe “no solo como capataz, sino como dueño de la hacienda al viejo estilo del oeste”, imponiendo sus prerrogativas económicas y militares por encima de cualquier Estado soberano y de cualquier pueblo con derecho al autogobierno.

    Durante su participación en el programa “En clave comunal”, moderado por la periodista Nerliny Carucí, la socióloga advirtió que Estados Unidos “está haciendo uso del ejercicio de la violencia no solo como un instrumento punitivo, sino como un mecanismo sine qua non de la nueva dinámica geoglobal que posiciona, insisto, al mundo del Sur como el terreno apto para la neocolonización y sus intenciones son manifiestas”.

    Dijo que estas intenciones, por un lado, buscan instaurar un orden basado en el vasallaje político y económico, mediante la creación de protectorados destinados a facilitar la apropiación de recursos energéticos estratégicos; por otro, formalizar la apropiación territorial mediante el aniquilamiento de poblaciones enteras a través del genocidio y de la guerra.

    “Esto es grave. Creo que, como se ha dicho muchas veces, la defensa de Venezuela es la defensa de toda nuestra América frente a esta embestida imperial y colonial encabezada por Estados Unidos y sus aliados”, destacó.

    Una hegemonía en declive

    Según Karina Ochoa, la ofensiva reciente de Estados Unidos contra Venezuela debe leerse como parte de una reorganización geopolítica que evidencia un derrumbe inminente de su hegemonía. Retomó una idea del sociólogo puertorriqueño Ramón Grosfoguel, quien ha señalado que, “cuando el tigre está herido, arremete con más fuerza contra sus presas”, una metáfora que, a su juicio, describe con claridad el comportamiento del Gobierno estadounidense.

    La mexicana explicó que la incursión militar ejecutada por Donald Trump contra el Estado venezolano forma parte de una estrategia orientada a sostener el dominio sobre el llamado hemisferio occidental; es decir: sobre nuestra América. Sin embargo, afirmó que esta maniobra no está produciendo los resultados esperados. Como ejemplo, mencionó la reunión entre Trump y ejecutivos petroleros, que dejó en evidencia que el mandatario no está logrando imponer plenamente sus objetivos.

    La socióloga aseveró que el recrudecimiento de las amenazas contra Cuba es un intento de Trump por mantener un relato triunfalista tras la acción militar contra Venezuela. Recordó que la isla ha sido históricamente un símbolo de resistencia frente al imperialismo, y que la operación que derivó en el secuestro del presidente Nicolás Maduro y de la primera combatiente, Cilia Flores, no generó el caos que Washington anticipaba.

    “Venezuela sigue manteniendo un gobierno sostenido bajo el proyecto bolivariano que inició Hugo Chávez, y es una nación que no se va a someter a los designios y a los mandatos de Estados Unidos”, afirmó.

    Como tercer elemento, Ochoa señaló que tiene que ver con la crisis interna que atraviesa Estados Unidos. Recordó que las políticas contra migrantes —que no son nuevas— derivaron recientemente en el asesinato de Renee Nicole Good a manos de un agente del ICE, un hecho que ha provocado importantes movilizaciones dentro del propio país.

    Apuntó que estas protestas evidencian que el gobierno de Trump no solo está violando normas internacionales, sino también las plataformas institucionales y legales domésticas de Estados Unidos, lo que lo coloca en un escenario político adverso.

    Disputa por el orden mundial

    En opinión de Karina Ochoa, las motivaciones más visibles detrás de la agresión estadounidense —como el control del petróleo y de las rutas marítimas para el transporte de energéticos— solo representan la superficie del problema. A su parecer, existe un telón de fondo histórico y estructural que solo puede comprenderse desde una lectura descolonial.

    Explicó que, en el actual reordenamiento mundial, Estados Unidos ha quedado en desventaja frente a potencias emergentes como China y Rusia, países que han consolidado acuerdos comerciales y tecnológicos que les permiten sostener su propio poder económico.

    Frente a este escenario adverso, Washington recurre a una estrategia que se inscribe en una larga historia de colonialismo, primero europeo y luego estadounidense, especialmente tras su reposicionamiento como potencia hegemónica después de la Segunda Guerra Mundial.

    “Esta historia colonial ha sido una historia marcada y sellada en las memorias del poder, porque ha funcionado como garante del colonialismo y de todos los procesos de apropiación: no solo de los recursos naturales de los pueblos que fuimos colonizados, sino también de los territorios, de los cuerpos y de las vidas”, indicó la pensadora mexicana.

    Afirmó que Estados Unidos sabe que esta vía es la única que le queda para intentar mantenerse como potencia, dado que es uno de los países más endeudados del mundo, ha perdido terreno en la economía global y no posee reservas petroleras suficientes para sostener una hegemonía prolongada.

    En este contexto, Karina Ochoa insistió en que los pueblos deben asumir acciones, reflexiones y posicionamientos descoloniales, recordando que también poseen una larga memoria de liberación y resistencia.

    La guerra cognitiva

    En cuanto al rol de las redes sociales digitales y de las tecnologías contemporáneas como parte integral de la estrategia de la guerra imperial, Karina Ochoa señaló que estas están caracterizadas por la ausencia de ética, por el aniquilamiento y por la anulación. Precisó que Estados Unidos y sus aliados han ganado terreno en este ámbito no solo por el control que ejercen sobre medios y plataformas, sino porque han intentado construir verdades basadas en principios falaces.

    La socióloga descolonial argumentó que estas tecnologías se han convertido en un instrumento central de la llamada “guerra cognitiva”, una estrategia que busca naturalizar narrativas supuestamente orientadas a la lucha contra el narcotráfico, pese a que —recordó— Estados Unidos ha cooperado históricamente con organizaciones del crimen organizado y desorganizado, integrándolas a sus propias lógicas de dominio territorial y político.

    Ante a este panorama, la socióloga destacó la importancia del sentido crítico como herramienta para fisurar las narrativas impuestas. Recordó que, tras la incursión militar contra Venezuela, Donald Trump declaró, de manera acelerada, que ya había logrado la rendición y el control del país, afirmaciones que se desmoronaron con el paso de los días.

    Ochoa señaló que la convocatoria de la Asamblea Nacional de Venezuela, la designación de Delcy Rodríguez como presidenta encargada y la postura firme del presidente Nicolás Maduro ante la corte estadounidense evidenciaron que las versiones difundidas carecían de sustento. “El Gobierno de Venezuela sigue en pie, no hay caos interno. La autoridad nacional sigue ejerciendo la gestión política de este Estado-Nación soberano”, reiteró.

    Insistió en que apelar a la experiencia concreta y a la realidad vivida permite contrarrestar la desinformación que circula en las redes sociales digitales bajo la lógica de la guerra cognitiva. Subrayó, además, la necesidad de fortalecer el trabajo comunicacional comunitario, dialogando con la familia, los vecinos, las redes humanas más cercanas y las comunas para complementar información y construir análisis colectivos.

    Mensajes de dignidad

    De acuerdo con la socióloga mexicana Karina Ochoa, la breve aparición televisiva del presidente Nicolás Maduro durante su secuestro constituyó un gesto político de enorme relevancia. Aunque tuvo poco tiempo para hablar, afirmó que sus palabras apelaron directamente a la verdad.

    Cuando Maduro expresó: “Yo soy un hombre decente. Yo soy el presidente constitucional de Venezuela, y me considero un preso de guerra”, Ochoa consideró que realizó “ubicaciones muy precisas”, desmontando la narrativa construida en el marco de la guerra cognitiva y reposicionando el debate en el terreno de lo real: el secuestro del jefe de Estado y la incursión militar ilegal ejecutada por Estados Unidos.

    La pensadora descolonial destacó que las imágenes mostraron a un Maduro afectado físicamente, pero firme y sonriente, lo que calificó como un acto de dignificación. “No se vio a un hombre derrotado, sino a alguien seguro del respaldo de su pueblo. Yo creo que tanto Nicolás Maduro como Cilia Flores sabían que Venezuela no se arrodillaría y que, aun en condición de preso de guerra, debían mantener la confianza en la fuerza popular”, dijo.

    Señaló que esta postura contribuyó a desquebrajar la narrativa que durante meses intentó instalar dudas sobre la legitimidad del proceso electoral venezolano y sobre la estabilidad del país. “Nicolás Maduro no se presentó como un detenido cabizbajo, sino como representante de una nación, respaldado por amplios sectores de la sociedad y consciente de los riesgos que ha implicado para Venezuela construir, durante el último cuarto de siglo, una vía alternativa en nuestra América frente a las lógicas imperiales y neocoloniales”, expresó.

    A juicio de Karina Ochoa, Venezuela debe sentirse orgullosa de haber resistido una agresión que, en otros países —como Haití o diversas naciones del Medio Oriente— ha derivado en caos y desestabilización profunda. “Hoy eso no pasó en Venezuela y eso hay que tenerlo muy claro. Trump no ha logrado lo que pretendió y poco a poco se va evidenciando que no lo ha logrado”, afirmó.

    Reconoció que persisten desafíos para el Gobierno venezolano y para el pueblo de la Revolución Bolivariana, e insistió en la necesidad de mantener la esperanza, la alerta y la movilización. También llamó a tender puentes con otros pueblos, movimientos y Gobiernos que hoy se manifiestan y están dispuestos a respaldar a Venezuela en este contexto de agresión.

    La comuna como realidad

    Para Karina Ochoa, el horizonte estratégico frente a la agresión imperial pasa necesariamente por la comuna, a la que definió como “el corazón de la apuesta que se ha construido en Venezuela”.

    Señaló que esta propuesta —pensar al Estado como comuna y a la comuna como Estado— sigue en proceso de construcción y aún tiene mucho que aportar. “No es un camino sencillo porque implica crear algo nuevo en lugar de seguir rutas ya establecidas”, acentuó.

    La socióloga descolonial recalcó que el desafío central es construir la comuna, retomando la tesis planteada por Hugo Chávez en el Golpe de Timón, una orientación que —dijo— “ha sido desarrollada tanto por el gobierno encabezado por el presidente Nicolás Maduro como por el esfuerzo sostenido de un pueblo que ha resistido embestidas económicas, políticas y, ahora, militares”.

    Subrayó la importancia de volver a la raíz cuando la brújula colectiva parezca desviarse: regresar al origen, a los principios que dieron sentido e inspiración al proyecto bolivariano. Reafirmó que la comuna es sustento y principio; al estar en construcción, no ofrece “recetas de cocina”.

    Karina Ochoa, una de las pensadoras más destacadas de los Sures globales, llamó a repensarse a la luz de esos principios y horizontes. Destacó el carácter visionario del comandante Chávez, cuyos discursos circulan hoy nuevamente como guía para el pueblo. “Son totalmente vigentes”, afirmó.

    Por último, invitó a volver a esas directrices, “a escucharnos y a pensarnos desde la realidad de una comuna que ya no es solo horizonte, sino que ahora es una realidad”.

  • Autoridades de la Unacom anuncian el reinicio nacional de actividades formativas para este 12 de enero

    Autoridades de la Unacom anuncian el reinicio nacional de actividades formativas para este 12 de enero

    Caracas, 10 de enero de 2026.- Durante una reunión telemática con vicerrectores, vicerrectoras, formadores, formadoras y equipos regionales de la Universidad Nacional de las Comunas (Unacom), el rector Jorge Arreaza informó que este lunes 12 de enero de 2026 se reanudarán las actividades formativas en todas las instancias de la institución.

    Este llamado se articula con el anuncio de la presidenta encargada Delcy Rodríguez sobre el retorno a las actividades escolares en todo el país para la misma fecha, en medio del proceso de estabilización nacional tras los hechos del 3 de enero, cuando fueron secuestrados el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y la primera dama, Cilia Flores, por parte del Gobierno de Estados Unidos.

    “Les pido, queridos compañeros y compañeras: sé que a veces suena extraño, pero debemos volver a la normalidad, a las clases. Empezamos las comunidades de conocimiento para la transformación comunal a partir del lunes».

    En su intervención, el Rector advirtió que la agresión sufrida por el país el pasado 3 de enero podría repetirse, recordando que “¿ustedes creen que Donald Trump ya se cansó? No, no, no”. Ante ese escenario, instó a preparar a las Comunas para responder a lo esencial, especialmente en materia de producción de alimentos, siguiendo la orientación histórica de Kléber Ramírez.

    Destacó la importancia de que cada área de estudio aporte soluciones concretas a las necesidades comunales. “Volquémonos a eso. Quien esté estudiando ingeniería eléctrica debe pensar, por ejemplo, en cómo garantizar la electricidad necesaria para mantener la cadena de frío y conservar los alimentos en la Comuna. Quien esté en veterinaria, agroalimentaria o agroecología, tiene una vinculación directa con este objetivo. Pensemos en un proyecto que articule todo esto: un proyecto integrador de la Comuna que podamos proponer desde la Unacom para asegurar la autogestión en lo más elemental, que es el alimento”, alentó.

    El rector Jorge Arreaza insistió en que el país necesita señales claras de avance, control y estabilidad. “El lunes comienzan todas las universidades. Las instituciones de formato tradicional, de formación en sede, también arrancan ese día. Démosle confianza a nuestros estudiantes y transmitámosles la certeza de que avanzamos. Hablemos de la necesidad de ser autogestionarios, de contar con un proyecto que nos unifique en el territorio, de discutirlo con la Comuna y de ponernos al servicio de la Comuna en la ejecución de esos proyectos”, dijo.

    Llamó a quitar cualquier obstáculo interno para avanzar: “Este no es momento para estar cargando con rémoras. Quiten las dudas. Barran las intrigas. Eliminen los rumores. Garanticen la unidad”. Manifestó que la unidad debe ser, desde ahora, “nuestro único camino y nuestro único destino”, en defensa de la paz y del futuro de las generaciones actuales y venideras.

    Por último, Jorge Arreaza afirmó con certeza que “la Universidad Nacional de las Comunas va a ser una de las herramientas más poderosas para la construcción del Estado y de la sociedad comunal”.

    Por su parte, la vicerrectora de Formación e Investigación Comunal, Eulalia Tabares, llamó a los formadores y formadoras a iniciar con determinación el ciclo académico del lunes 12 de enero: “Arranquemos con fuerza y con firmeza”. Explicó que la Unacom estará monitoreando todas las comunidades de conocimiento para acompañar su desarrollo, precisar los días de encuentro y atender inquietudes, al tiempo que avanzan en la identificación de saberes territoriales que puedan socializarse a escala nacional.

    El vicerrector para la Economía Comunal, Hernán Vargas, resaltó el papel estratégico de la Unacom en la defensa integral del país. Afirmó que “esta universidad, más que nunca, tiene que asumir que debe ser un instrumento para generar las condiciones de vida que nos permitan disputar nuestra soberanía”. Además, subrayó que la Unacom debe contribuir a romper la desinformación y fortalecer la conciencia colectiva.

    La vicerrectora para la Democracia y Sociedad Comunal, Kelly Pacheco, destacó desde el territorio la importancia de fortalecer la cohesión nacional: “Es el momento de la unidad, de la unidad de nuestro pueblo”. Explicó que actualmente se realiza un levantamiento de los conucos familiares y de la vocación productiva de cada comuna. Señaló que estos serán los proyectos en los que la Unacom deberá profundizar para consolidar su papel en la transformación comunal.

  • Diputado Jorge Arreaza asegura que unidad de los poderes públicos es clave para Venezuela

    Diputado Jorge Arreaza asegura que unidad de los poderes públicos es clave para Venezuela

    Caracas, 7 de enero de 2026.- El diputado a la Asamblea Nacional, Jorge Arreaza, destacó la necesidad de que las instituciones del Estado funcionen plenamente frente a la compleja situación que atraviesa la República, tras los hechos ocurridos el pasado 3 de enero, cuando fueron secuestrados el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y la primera dama, Cilia Flores, por parte del Gobierno de Estados Unidos.

    Arreaza subrayó que, a menos de 24 horas de la instalación del Parlamento, se notificó al Poder Judicial (TSJ) sobre la activación de la Asamblea, enfatizando que “debe haber una corresponsabilidad más unitaria que nunca entre los poderes públicos”.

    En este sentido, llamó a respaldar a la presidenta encargada Delcy Rodríguez “desde todas las instancias de la institucionalidad venezolana, mucha comunicación y, por supuesto, que los intereses de la República estén siempre por encima y que el poder nacional se exprese desde las instituciones y desde el pueblo en las bases”.

    El diputado resaltó además el papel del pueblo venezolano, al que rindió homenaje por su nivel de conciencia y capacidad de respuesta ante la coyuntura. “Nuestro pueblo podemos rendirle homenaje, un pueblo con conciencia, un pueblo con un nivel de pulso de la situación impresionante que está volviendo a la normalidad, a sus actividades comerciales, económicas, de transporte, educativas, de trabajo, de empleo, pero conscientes y alertas de que solo protegiendo nuestra soberanía podremos nosotros garantizar la prosperidad y el futuro de nuestros hijos”, aseguró.

  • “En la Navidad encontramos siempre lo comunitario”

    “En la Navidad encontramos siempre lo comunitario”

    Caracas, 26 de diciembre de 2025.- “En la Navidad lo que encontramos siempre es lo comunitario: la comunidad. Y en la comunidad estamos todos, están todos, todos formamos parte de ella: hombres, mujeres, niños, niñas”. Así lo manifestó el músico y compositor venezolano Ignacio Barreto, rector de la Universidad Nacional Experimental de las Artes (Unearte) y viceministro de Identidad y Diversidad Cultural, durante el programa “En clave comunal”, transmitido por Radio Nacional de Venezuela.

    La edición inició con la interpretación de “El nacimiento” en la voz de Cecilia Todd, un aguinaldo que evoca la tradición de construir el pesebre como símbolo de unión familiar y comunitaria.

    Barreto agradeció la invitación de la periodista Nerliny Carucí y destacó que este espacio radial se ha convertido en un rito navideño compartido. Recordó al compositor Henry Martínez, autor del aguinaldo que abrió el programa, quien falleció recientemente y cuya obra retrata con afectividad la tradición del nacimiento en Venezuela.

    El rector de Unearte subrayó que el nacimiento, aunque se arma en los hogares, tiene un carácter comunitario: “No hay nada que enorgullezca más a una casa que mostrar a los vecinos su nacimiento, su pesebre”. Explicó que las piezas usadas —animalitos con orejas rotas, figuras desgastadas por el tiempo— poseen un valor mágico y místico, pues no se trata de objetos comerciales, sino de símbolos que transmiten memoria y afecto.

    Añadió que la preparación del nacimiento reúne a la familia y genera una “sana competencia” entre vecinos por la creatividad y las novedades que cada pesebre incorpora. Relató que en comunidades como Curiepe y Higuerote, en el estado Miranda, existen casas reconocidas por sus nacimientos, que se convierten en puntos de visita obligada durante las festividades, especialmente en la cabalgata de los Reyes Magos.

    En Caracas, Ignacio Barreto mencionó la tradición de la Biblioteca Nacional, donde cada año los trabajadores elaboran un nacimiento temático como expresión de compañerismo y espíritu colectivo. Uno de los más recordados fue el nacimiento ambientado en la Cueva del Guácharo, con estalactitas y estalagmitas recreadas para sorprender a los visitantes. “Ese espíritu colectivo lo tenemos en Venezuela, pero se exalta mucho en la época navideña”, expresó.

    Para el músico, las tradiciones navideñas en los Andes venezolanos poseen una belleza particular que se mantiene viva en las comunidades. Relató que, en su vida diaria, en Caracas él comparte con vecinos provenientes de Lobatera, estado Táchira, quienes conservan la costumbre de preparar un pesebre cada año, transmitido de generación en generación.

    Barreto destacó, además, la tradición de la parranda del 30 de diciembre en La Carlota, que ya suma 45 años de historia y que se ha convertido en un rito comunitario. Explicó que los vecinos están promoviendo su inscripción en el Censo del Patrimonio Cultural, como reconocimiento a esta práctica que fortalece la identidad y la memoria colectiva.

    La alegría como resistencia

    Para el compositor Ignacio Barreto, la Navidad en Venezuela tiene un carácter especial porque, pese a las adversidades, la alegría permanece como signo de identidad colectiva. “Nadie nos quita la alegría; somos un pueblo alegre y sabemos que estamos enfrentados nada más y nada menos que al imperio más poderoso del mundo, pero ese imperio no nos va a quitar a nosotros la alegría de la Navidad”, afirmó.

    Barreto recordó que, aunque siempre existen personas que rechazan esa alegría, la tradición musical ha sabido retratar a los “malhumorados” desde el siglo XIX. En tal sentido, mencionó el aguinaldo caraqueño “Tún tún, ¿quién es?” ―sonado en el programa―, recopilado por el maestro Vicente Emilio Sojo, que describe con humor a quienes se incomodan con la celebración navideña.

    Destacó la interpretación del tema por el grupo Rucaneo del Mabil, con el maestro Ismael Querales como solista, quien además rinde homenaje a su padre, Teodoro Capriles, antiguo integrante de la agrupación de aguinaldos de Sojo. Según Barreto, Querales logra transmitir con histrionismo cómo “cada vez que triunfa la paz, cada vez que triunfa la sensatez, se ponen así [los malhumorados], se engrinchan”, dijo jocosamente.

    Platicó que este relato musical trata de unos parranderos que llegan a cantar a la puerta de un vecino que, molesto por la Navidad, se niega a levantarse de su cama.

    Convivencia desde el amor

    En opinión de Ignacio Barreto, rector de la Universidad Nacional Experimental de las Artes, la convivencia con quienes no creen en la Navidad debe gestionarse siempre desde el amor. “Sería una enorme contradicción ponerse inquisitorial: todo lo contrario”, afirmó, enfatizando en que la celebración trasciende lo religioso y se expresa en lo humano.

    El músico subrayó que la Navidad es un espacio para demostrar humanidad y mantenerla en la cotidianidad como principio rector. “Al final, yo creo que terminamos seduciéndolos”, señaló.

    Rechazó cualquier actitud de señalamiento o satanización hacia quienes no participan de las festividades decembrinas: “Eso no va a amargar a nosotros nuestra Navidad. Pero no es nuestro papel ni el señalarlos, ni el satanizarlos”.

    Barreto coincidió con la periodista Nerliny Carucí en que la modernidad ha impuesto procesos de secularización, pero destacó que la espiritualidad no pertenece exclusivamente a una religión o iglesia. “La espiritualidad se manifiesta de miles de maneras. Y en esa diversidad es que hay esa diversidad a la que tenemos que defender”, declaró.

    Tradiciones desde la conciencia crítica

    A juicio de Ignacio Barreto, viceministro de Identidad y Diversidad Cultural, las tradiciones deben ser asumidas con conciencia crítica, pues los antivalores del colonialismo —como el patriarcado, el racismo— pueden permear incluso las manifestaciones culturales más arraigadas.

    “No podemos idealizar la tradición, tenemos que ser sumamente críticos con eso y mantener el pensamiento crítico en torno a eso”, advirtió, señalando que algunas expresiones musicales tradicionales reproducen rasgos machistas, xenófobos u homófobos que deben ser superados.

    El músico subrayó que la esencia de la tradición no está en esas exclusiones, sino en lo espiritual, y en lo espiritual no puede haber diferencias de género ni discriminación. “Lo que mantiene la tradición tiene que ver con lo espiritual”, afirmó.

    Barreto destacó que en el ciclo festivo navideño lo que se encuentra siempre es lo comunitario: “En la comunidad, repito, están todos, estamos todos, todos estamos en la comunidad: las mujeres, los hombres, los afrodescendientes, los indígenas, los que llegaron de otras tierras para aceptarse en este país”.

    La Navidad y la madre tierra

    Desde la perspectiva de Ignacio Barreto, músico venezolano, las tradiciones navideñas también implican un reconocimiento a la madre tierra. Explicó que muchas de estas prácticas son anteriores o distintas a la religión católica y que se han ido adaptando con el tiempo.

    Señaló que es muy probable que Jesús de Nazaret no haya nacido el 24 de diciembre, pero la fecha se fijó, porque coincide con el solsticio de invierno, momento en que se celebra el renacimiento de la naturaleza no humana.

    “La naturaleza renacerá pronto y en el invierno simplemente es un momento del resguardo, del descanso de la naturaleza para después volver otra vez a surgir”, expresó.

    Barreto recalcó que parte de las convicciones descoloniales se fundamentan en la sabiduría de los pueblos originarios, que han mantenido un equilibrio y una relación de confianza con la naturaleza no humana. “Al contrario de lo que ocurre con la modernidad, está siempre ese respeto a la madre tierra”, aseguró.

    El viceministro destacó la riqueza de las tradiciones navideñas en el oriente del país, particularmente en Nueva Esparta y Sucre, donde los aguinaldos y parrandas mantienen un vínculo estrecho con la naturaleza.

    Mencionó al grupo Los Topotopos de Margarita, intérpretes de un aguinaldo dedicado a Jesús Silva, conocido como “Al guanaguanare”, uno de los grandes compositores populares de la región.

    Barreto recordó que Silva fue autor de temas emblemáticos como “Guanaguanare”, popularizado por Nancy Ramos, y señaló que en la tradición oriental los aguinaldos suelen estar inspirados en la flora, la fauna y el mar. “Generalmente los aguinaldos orientales tienen siempre una temática que va relacionada con la naturaleza, o con las flores del campo, o con la fauna”, explicó.

    En Sucre, refirió los aguinaldos de María Rodríguez, mientras que en Nueva Esparta resaltó los de Chelias Villarroel, todos con referencias al entorno natural.

    Cantar a la comunidad

    Para Ignacio Barreto, comprender el significado de la Navidad implica reconocer el pasado y entender los procesos que han precedido a la humanidad. “Para avanzar debemos saber de dónde venimos y debemos, además, entender todo ese proceso que nos ha precedido”, afirmó.

    Resaltó que la evolución no debe entenderse en términos darwinianos, sino como un hecho cultural. Conocer esos avances, añadió, permite tener mayor claridad en el camino que se debe construir comunitariamente.

    El programa concluyó con un gesto musical de Ignacio Barreto, quien interpretó versos de un aguinaldo tradicional acompañado con música de “Parranda del Niño” en las Voces Risueñas de Carayaca. En su canto, evocó la paz, la fraternidad y el deseo de una feliz Navidad para las comunas, resaltando la unión de San José, la Virgen, el niño y los pastores como símbolos de bendición.

    “San José y la Virgen, el Niño y pastores,

    brindan bendiciones a los pescadores,

    brindan bendiciones a los pescadores.

    El niño Jesús, que vive en la sierra,

    no quiere que al pueblo lo alcance la guerra,

    no quiere que al pueblo lo alcance la guerra.

    Los Tres Reyes Magos, junto a Nicolás,

    quieren para el mundo que triunfe la paz,

    quieren para el mundo que triunfe la paz.

    Para las comunas, con toda humildad,

    deseamos que tengan feliz Navidad,

    deseamos que tengan feliz Navidad.

    Le canto a Nerliny y al pueblo que adora,

    viva Curarigua, que viva Carora,

    viva Curarigua, que viva Carora”.

  • Maestras comunales venezolanas trabajan en descolonizar saberes y prácticas educativas

    Maestras comunales venezolanas trabajan en descolonizar saberes y prácticas educativas

    Caracas, 11 de diciembre de 2025.- “Es importante que las maestras y los maestros reconozcan y se apropien de los saberes y haceres de la comuna. Que la educación que se imparta en cada escuela se nutra también del saber comunitario”. Así lo dijo la profesora Zaida Echarry al abordar las miradas sobre la comunalización de la educación.

    Echarry explicó que este proceso no se limita al conocimiento académico, sino que integra también el saber empírico de los pueblos. Recordó que esta visión se inspira en el pensamiento de Simón Rodríguez, quien defendía el “aprender haciendo”, y que hoy se puede ver en el Vicerrectorado de Comunalización de la Educación de la Universidad Nacional Experimental del Magisterio Samuel Robinson.

    La profesora Mirna Monserrat Fernández complementó que esta universidad, creada hace siete años, aunque joven, ya resuena en todo el territorio nacional. Con sede principal en la torre del Ministerio del Poder Popular para la Educación, funciona como una institución territorializada. “Nosotros somos formadores de maestros y, por supuesto, tenemos presencia allí. Estamos en cada escuela, acompañando y construyendo educación desde el territorio”, apuntó.

    Fernández subrayó que se trata de la única universidad de maestros que cuenta con un Vicerrectorado de Comunalización de la Educación, lo que constituye un enlace directo entre escuela y comuna. “La comuna va avanzando a pasos gigantescos en nuestro territorio nacional y la escuela no puede quedarse atrás”, señaló durante su participación en el programa radial “En clave comunal”, transmitido por Radio Nacional de Venezuela (RNV).

    El maestro como agente de descolonización

    Para Mirna Monserrat Fernández, maestra en ciencias sociales, la tarea de comunalizar la educación es compleja porque implica enfrentar las huellas de la colonialidad que aún persisten en la conciencia colectiva.

    “Es difícil la tarea. Por eso es que el maestro no puede estar colonizado. El maestro tiene que brillar en su pensamiento”, afirmó, reivindicando la necesidad de una formación inspirada en el pensamiento original planteado por Samuel Robinson y en la pedagogía crítica de Paulo Freire.

    Fernández advirtió que la falta de identidad nacional y la influencia de culturas ajenas, transmitidas de manera directa a través de la tecnología, han debilitado el vínculo con los saberes ancestrales. “Nos huele mal tener orígenes de nuestros indígenas. Y eso es lo que nos ha llevado a asumir una cultura equivocada, que hoy se encuentra en boga entre nuestros jóvenes. Es allí donde entra la escuela, es allí donde está el maestro formado para impulsar una nueva transformación con enfoque comunitario”, manifestó.

    Sobre el tema de la transformación curricular en Venezuela, Mirna Monserrat Fernández expresó que esta debe surgir de la vida comunitaria. “Eso nace en la comuna. Y es lo que nosotros estamos insistiendo, que el maestro debe formarse en, por y para la comuna. Allí está la clave: los saberes del pueblo (el pueblo autoconsciente y soberano), el saber del poder popular, el convivir en comunidad”, aseguró.

    La docente explicó que la base de cualquier cambio educativo debe estar en los espacios donde niños, niñas, padres y representantes hacen vida cotidiana. “La transformación curricular debe nacer en la comunidad, en la comuna donde nuestros niños y niñas hacen vida y donde nuestros padres y representantes conviven. Es allí donde debemos recoger esa esencia y esos saberes que brotan y se han venido forjando desde la historia en cada una de nuestras comunas”, insistió.

    Educación en clave de descolonización

    En conversa con la periodista Nerliny Carucí, la directora de movimientos sociales Zaida Echarry opinó que la ciencia no debe imponerse como conocimiento superior, sino ponerse al servicio de los saberes y haceres de los pueblos.

    Recordó que desde 1492 se instaló una modernidad sostenida por la colonialidad, y que hoy el desafío es avanzar en un proceso de descolonización. Ese camino, explicó, se concreta en el Vicerrectorado de Comunalización de la Educación, concebido como un espacio para descolonizar el pensamiento de maestras y maestros.

    Echarry señaló que anteriormente los docentes vivían aislados de la realidad de las comunidades. Actualmente, desde el Movimiento Pedagógico Nacional Robinsoniano, los educadores se organizan para participar en los procesos comunitarios y en las consultas nacionales. “Es parte de la descolonización: son procesos que, aunque todavía pequeños, cobran sentido frente a nuestra larga historia de más de 500 años de colonización. Son precisamente estos procesos los que hoy nos permiten acercarnos más y ser parte activa de las comunas”, declaró.

    Con respecto a la descolonización, la docente expuso que no es solo un ejercicio intelectual, sino un proceso cotidiano que transforma la manera de mirar, sentir y relacionarse con la comunidad. Relató su experiencia como maestra en la escuela Comandante Supremo Hugo Rafael Chávez Frías, ubicada en el urbanismo La Limonera, donde comprendió que, para establecer un verdadero vínculo, con la comunidad debía conocer sus prácticas, sus saberes y su identidad.

    “Estar en esa comunidad, aprender sus haceres y saberes, cómo sembraban, lo importante que era para ellos su parte de identidad, cómo se reconocían, eso me ayudó a mí y a mis estudiantes”, explicó.

    Para Zaida Echarry, este acercamiento fue profundamente transformador, pues reafirmó que la comuna no es únicamente una instancia política, sino una forma de relación humana.

    Formar al maestro comunal desde la raíz

    Según Mirna Monserrat Fernández, doctora en Ciencias Pedagógicas, el compromiso de formar maestros comunales ha sido uno de los grandes retos de la Universidad Nacional Experimental del Magisterio Samuel Robinson.

    “Nuestra universidad, muy pequeña, tiene siete años de gestación, de haberla parido esta Revolución Bolivariana, y que para formar a un maestro distinto, a un maestro comunal, para nosotros ha sido un gran reto”, expresó.

    Subrayó que el maestro comunal debe enseñar desde la recuperación de los ancestros y las raíces, construyendo una identidad nacional verdadera, sin menosprecios, y basada en la esencia de los saberes que nacen y conviven en la comuna. Para ello, señaló, es indispensable que el maestro descolonial se forme con unas herramientas específicas como la asamblea, la cartografía socioeducativa y el reconocimiento de cómo los saberes del pueblo ayudan a formar a niños y niñas con el deseo de comuna.

    Asimismo, planteó la importancia de la comunalidad como práctica cotidiana, vinculada a la querencia y la topofilia: “Ese amor por los espacios de vida —las casas, las cuadras, la escuela, el CDI— y la experiencia de recorrerlos y convivirlos a diario. Para nosotros, es indispensable en la formación del maestro comunal”, recalcó.

    En cuanto a los retos que enfrenta el maestro comunal en Venezuela, la profesora Fernández dijo que son múltiples y atraviesan tanto lo tecnológico como lo humano. “El maestro tiene desafíos incluso del ser”, señaló.

    Destacó que el momento histórico que vive el país exige un compromiso profundo, pues está en juego la posibilidad de seguir siendo en esencia venezolanos. “Nos estamos jugando la historia, nos estamos jugando el poder ser realmente”, enfatizó.

    Cultura digital

    A juicio de la profesora venezolana Zaida Echarry, la cultura digital tiene un efecto de borradura sobre los saberes y haceres de los pueblos, anulando la memoria histórica y debilitando la comunalidad. “La comunalidad es el espíritu de vernos desde la otredad, de ver cómo estamos, de ayudarnos y entreayudarnos; de ahí nace la comunalización”, explicó.

    Echarry advirtió que el uso del teléfono desvincula a las personas de la realidad, alejándolas de la parte humana y espiritual. “Estamos alienados. Cada día nos estamos alejando más de la familia, de la sociedad y del espacio donde nosotros estamos viviendo”, indicó.

    Identidad y orgullo nacional en la formación de los jóvenes

    Sobre el papel del maestro en tiempos de guerra cognitiva, Mirna Monserrat Fernández dijo que debe estar orientado en el pensar y actuar siempre en función de la formación de niños, niñas y adolescentes, quienes representan el futuro de Venezuela.

    Fernández insistió en que los jóvenes deben ser formados con amor propio y con la certeza de ser venezolanos. “Que se sientan realmente profundamente venezolanos. Y este sentimiento va más allá, quizás, de cantar el himno o de arroparse con nuestra bandera; se trata, más bien, de lograr que nuestros saberes y nuestros ancestros se sientan orgullosos de que somos venezolanos, haciendo que esos saberes se renombren y se realcen en cada uno de los días de sus vidas”, puntualizó.

    Manos a la siembra: identidad y memoria comunitaria

    Para Zaida Echarry, reconectar a las juventudes con la tierra y con la cultura ancestral pasa por fortalecer programas como Manos a la siembra, iniciativa que —afirmó— se ha mantenido en el tiempo y sigue siendo impulsada por la Universidad Nacional Experimental del Magisterio Samuel Robinson junto a maestras y maestros en todo el país.

    La directora de movimientos sociales destacó que, aunque no todos saben sembrar, muchos padres de los estudiantes sí poseen ese conocimiento, transmitido como parte de su identidad. Recordó un congreso de docentes en el estado Zulia, donde se resaltó la importancia del calendario agrícola como guía cultural para la siembra. “Así como ellos luchaban y hablaban de su identidad, así tiene que hablar cada una de nuestras comunas”, señaló.

    La profesora subrayó que la cartografía socioeducativa es una herramienta clave para indagar en los espacios comunitarios cuáles son los lugares productivos y qué se cultivaba anteriormente. “Es importante la historia de nuestros territorios”, reiteró.

    Soberanía alimentaria y proyectos comunitarios

    De acuerdo con Mirna Monserrat Fernández, la soberanía alimentaria constituye una de las líneas de investigación más relevantes del Vicerrectorado de Comunalización de la Educación. Explicó que actualmente están en concreción un proyecto de siembra de tilapias en el estado Carabobo, junto a otras iniciativas vinculadas al patrimonio cultural de la Ruta del Cacao y la Ruta del Mango.

    La maestra en ciencias sociales relató que hace dos meses se desarrolló un proyecto en cinco municipios del estado Sucre, centrado en la Ruta del Cacao, donde participaron comuneros, productores, maestros y miembros de la Defensa Civil en un diplomado no conducente a grado.

    “Esto fue de gran valía para estos cinco municipios, porque de allí emergieron muchísimos proyectos comunitarios: la producción de bombones, de tortas; los mismos productores y las amas de casa que estuvieron con nosotros estudiando en este proyecto, en este diplomado, realizaron múltiples iniciativas de emprendimiento que les sirvieron para su beneficio propio y, además, asumieron ese reto ancestral. Este diplomado resultó muy provechoso para todos ellos”, contó Fernández.

    El llamado al maestro comunal

    Para finalizar su participación en el programa “En clave comunal”, Zaida Echarry hizo un llamado a las maestras y los maestros para que se incorporen a la Universidad Nacional Experimental del Magisterio Samuel Robinson. “El maestro debe experimentar la comuna para que sea valorado dentro de la comuna, para que sea valorado desde ese liderazgo positivo para nuestros niños, niñas y adolescentes”, expresó.

    Por su parte, Mirna Monserrat Fernández invitó a comenzar por reconocerse como maestros comunales, recordando que cada docente, además de ser maestro, pertenece a la comunidad.