Investigador Éder Peña: “La comuna es la contrarregla frente al ‘estado de excepción’ global”

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  • Investigador Éder Peña: “La comuna es la contrarregla frente al ‘estado de excepción’ global”

    Investigador Éder Peña: “La comuna es la contrarregla frente al ‘estado de excepción’ global”

    Caracas, 21 de enero de 2026.- “La espiritualidad comunitaria ha sido, históricamente, la trinchera de resistencia de muchos pueblos y naciones, porque es allí donde la globalización y el capitalismo han dirigido con mayor fuerza sus ataques”, así lo dijo el investigador venezolano, Éder Peña.

    Durante su participación en el programa “En clave comunal”, Peña señaló que el llamado “tablero geopolítico” —la forma en la que se han configurado los países en el mundo— atraviesa actualmente un punto de inflexión.

    Explicó que, durante los últimos 30 o 40 años, la globalización se consolidó como un proceso que penetró todas las dimensiones de la vida humana, hasta el punto de reordenar incluso a la propia madre tierra, un fenómeno que diversos autores han denominado ‘Capitaloceno’.

    El analista geopolítico afirmó que este largo ciclo de globalización produjo un resultado inesperado para las élites occidentales. Mientras estas proyectaban un escenario de predominio unipolar y de imposición de los valores liberales y capitalistas, el propio proceso neoliberal terminó generando multipolaridad; es decir, la emergencia de nuevos polos de poder como China, India y Rusia. Venezuela —subrayó— se encuentra inscrita en ese marco de disputa global.

    En este contexto, interpretó la agresión militar a Venezuela por parte de Estados Unidos, el pasado 3 de enero, no como un intento por reinstalar su visión unipolar del mundo, sino como una respuesta directa a la multipolaridad, amparada en la Estrategia de Seguridad Nacional (ESN) publicada en diciembre. En ese documento, recordó Éder Peña, Estados Unidos reafirma que considera el hemisferio occidental como “su” hemisferio y que no permitirá la presencia de competidores extrahemisféricos. “Hoy no hay reglas”, citó.

    Aclaró que la Estrategia de Seguridad Nacional (ESN) no implica un repliegue estadounidense hacia su hemisferio, sino la continuidad de acciones de sabotaje y de mecanismos de presión en distintos puntos del planeta.

    Éder Peña vinculó esta lógica con la acción contra Irán, con posibles intervenciones futuras en África y con la forma en que fue “extinguida” la Franja de Gaza, hechos que, a su juicio, evidencian un reacomodo del poder más que una retirada estratégica.

    Advirtió que, en este contexto, es posible que en los próximos días se observen respuestas materiales, más allá de las narrativas diplomáticas o mediáticas, como parte de esta disputa global en curso.

    La necesidad de “re-existir”

    Para Éder Peña, especialista en agroecología insurgente, la dominación imperial no opera únicamente sobre los territorios y los bienes esenciales de la naturaleza, sino también sobre la forma en que las personas piensan, sienten y organizan la vida.

    Explicó que en Occidente existe una manera de existir “divorciada de la especie humana y de la cultura humana”, moldeada por las élites económicas y políticas.

    Estas élites, afirmó, han influido durante décadas en la forma en que las sociedades se comportan, comen, responden a las crisis e incluso imaginan el futuro, mediante discursos “ilusorios” que reproducen escenarios hollywoodenses.

    Frente a ello, insistió en la importancia de “re-existir” ―retomando la expresión de Porto Gonçalves― como un acto de retorno al territorio y a la vida comunitaria.

    El miedo como herramienta de colonización digital

    En relación con las redes sociales digitales y la inteligencia artificial generativa, el analista Éder Peña afirmó que su primer efecto es inocular el virus del miedo. Explicó que este miedo se manifiesta en múltiples dimensiones, desde jóvenes que se deprimen al compararse con vidas idealizadas en las redes sociales, hasta la manipulación del discurso liberal sobre los derechos humanos, que —según señaló— solo se aplica a ciertos sectores de la población.

    Peña denunció que ninguna ONG de derecha ni transnacional ha defendido los derechos humanos de las personas afectadas por los bombardeos recientes, porque “para ellos no existen”. Añadió que, en la lógica de las potencias, la receta para consolidarse como tales es siempre la misma: “Menospreciar al débil”.

    La ilusión del progreso

    Éder Peña, investigador del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), expresó que los relatos imperiales sobre el progreso y los derechos humanos funcionan como mecanismos de seducción global que ocultan profundas desigualdades.

    Señaló que basta observar el modo de vida de la clase media estadounidense —no de los ricos, sino de quienes mueven la economía mundial mediante su consumo— para comprender que se trata de un modelo imposible de universalizar.

    “Tú le estás diciendo al resto del planeta que va a vivir como ellos, como la clase media estadounidense: que va a tener uno, dos o tres carros en su casa; que contará con agua todo el día; que dispondrá de electricidad para derrochar; que con solo aplaudir se enciende la luz, la cocina, la nevera, lo que sea. Pero el planeta no tiene capacidad para que todos vivamos así”, expuso.

    El analista recordó que hace una década se estimaba que se necesitaban tres planetas y medio para sostener el nivel de vida estadounidense, pero hoy su cálculo asciende a siete planetas Tierra. Explicó que este modelo no solo devora a la naturaleza no humana, sino que exige erradicar culturas y pueblos.

    Ante esto, destacó que la historia reciente de Venezuela ha sido una larga marcha de resistencia, ejercida tanto de manera consciente como inconsciente. “Hemos estado resistiendo a esa especie de aplanadora que nos han querido pasar por encima”, afirmó.

    Recuperar el sentido comunitario

    A juicio de Éder Peña, la primera tarea de los pueblos frente a la agresión militar, política, tecnológica y simbólica es renunciar a la creación del otro. Retomando a Enrique Dussel, explicó que la “invención del otro” como extraño o distante es una trampa que fragmenta. “Hay que bajarse de esa nube y recuperar el sentido comunitario”, apuntó.

    Advirtió que, si cada ser humano se convierte en depredador de otro, no se estaría ante una tercera guerra mundial, sino ante un escenario aún más grave: “Estaremos más fragmentados, más atomizados, y no seremos nada”.

    Recuperar la historia raptada

    Frente a la pregunta de la moderadora del programa y periodista Nerliny Carucí sobre cómo recuperar la historia arrebatada a los pueblos, Éder Peña enfatizó que está en “recabar los datos, los datos que nos hacen únicos, como país, como nación”.

    Precisó que esos datos no están únicamente en los archivos formales, sino en la música, en la cultura, en el conocimiento, en la creación, en las formas de sembrar, en las maneras de movilizarse y hasta en los chistes.

    Aseguró que este es un momento decisivo para asumir una identidad profunda y no superficial: “Si hay un momento para ser realmente venezolano, es hoy”.

    Construir un relato desde lo comunal

    Para Éder Peña, uno de los aprendizajes comunicacionales fundamentales frente a la agresión sostenida de Estados Unidos y a los procesos colonizadores que Europa ha ejercido durante más de cinco siglos es la necesidad de construir un relato propio. “Tenemos que construir nuestro propio relato —¡y lo tenemos construido!—. El problema es que ese ejercicio vicioso de responder siempre a lo que dicen en contra de nosotros nos mantiene entrampados”, aseguró.

    El investigador insistió en que Venezuela posee un acervo narrativo valioso: “Tenemos mucho que aportar como discurso, como relato, como historia, como narrativa”. Ese potencial —dijo— debe proyectarse al mundo desde la autenticidad del pueblo venezolano, un pueblo que trabaja, que construye y que encuentra en las comunas un espacio para cultivar esa identidad.

    Éder Peña argumentó que cada comuna está profundamente vinculada a su territorio, lo conoce y reconoce sus necesidades. En ese proceso, herramientas como los mapas de sueños y las cartografías son esenciales. “El mapa de sueños es el dibujo de la realidad posible que cada comuna va construyendo”, señaló. En cambio, la cartografía recoge “la historia de una comunidad, donde hay gente, sentimientos, historias comunes, familias y tensiones”, dijo.

    Subrayó que estas prácticas forman parte del método de la Revolución Bolivariana, un método latinoamericano que parte de la realidad concreta. Por eso, señaló que cuando actores externos intentan imponer políticas, la comunidad debe contrastarlas con su propia experiencia: “No hay nada mejor que estar apegado a la realidad”.

    Destacó además la autenticidad de los líderes comunales, convencidos de las posibilidades reales de sus territorios. Esa conexión profunda —“la gente casada con lo que su territorio es”— constituye, a su juicio, la base de la construcción comunal. Aunque reconoció que aún falta mucho por hacer.

    Para el investigador de IVIC, el escenario global marcado por la violencia, la agresión y la imposición de la fuerza como norma, la Comuna venezolana representa exactamente lo contrario. “La contrarregla: la comuna es la contrarregla”, enunció.

    Subrayó que, aunque entre los países prevalece la fuerza como ley, las comunas deben ser espacios donde esa lógica no tenga cabida. “Las comunas no pueden ser espacios donde la fuerza sea la ley”, insistió, definiéndolas como territorios que encarnan una alternativa ética y política frente al orden global dominante.

    Deber ético de la comunidad investigadora

    Sobre el papel de la comunidad científica venezolana en el escenario actual, el mensaje del analista geopolítico Éder Peña es claro: “Aterrizar”. Con esta palabra sintetizó la necesidad de que investigadores e investigadoras toquen tierra, abandonen las pretensiones abstractas asociadas a las tecnologías del mundo moderno y orienten su trabajo a mejorar las condiciones de vida de los venezolanos y las venezolanas.

    Éder Peña insistió en que la investigación debe pensar en las generaciones futuras y en los desafíos que enfrentarán, desafíos que no se limitan a figuras políticas como Donald Trump, sino que incluyen la crisis ambiental global y la pérdida de biodiversidad. “Cómo estas generaciones van a poder comer, van a poder vivir en condiciones de crisis ambiental global”, planteó como una de las preguntas centrales que deben guiar la producción de conocimiento.

    El investigador señaló que este aterrizaje implica también reconstruir la escuela como centro de vida comunitaria y reconstruir la universidad como espacio para la discusión, el debate y la construcción del conocimiento. Subrayó que la comunidad científica venezolana debe “desertar de la alienación en la que se encuentra” y asumir una ciencia orientada a la vida comunitaria.

    En su reflexión, el investigador Éder Peña explicó que actualmente están desarrollando una investigación sobre la historia de la ecología en Venezuela, y ese trabajo ha revelado un patrón: “Siempre fue una ciencia subsidiaria”.

    Señaló que gran parte del conocimiento producido en el país fue exportado y quedó fuera del alcance nacional, disperso en bibliotecas de Alemania, España y otros países. Aclaró que no se trata de documentos recientes en inglés, sino de materiales del siglo XVII y XVIII escritos en otros idiomas.

    A su criterio, el verdadero propósito debería ser darle valor al conocimiento que ya existe en el país y aprovecharlo de una manera “cercana a la naturaleza y no distante de la naturaleza”.

    El desafío de transformar la academia

    Sobre los métodos contemporáneos de dominación colonial, Éder Peña señaló que estos mecanismos no solo operan en los medios de comunicación, sino que están profundamente arraigados en la academia.

    “Esos métodos están en la academia, están en las universidades”, afirmó, advirtiendo que es allí donde se forman los profesionales que luego reproducen el miedo como norma. Según explicó, muchos estudiantes y docentes actúan condicionados por el temor a ser sancionados por pensar o expresarse de manera distinta: “El profesional sale con el sello del miedo, porque yo dije tal cosa o me atrevía a pensar de tal manera”.

    Sostuvo que el problema se encuentra “en el origen”, en la estructura misma de la formación académica.

    Al cerrar su intervención, Éder Peña dirigió un mensaje directo a las comunas del país: “¡Levantemos la cara! ¡Mantengamos de pie! Seamos valientes, seamos creativos y seamos sinceros, seamos auténticos”, expresó.

  • Radiotón por Palestina | Karina Ochoa: “Violencia contra Palestina y asedio contra Venezuela son expresiones de una misma lógica colonial”

    Radiotón por Palestina | Karina Ochoa: “Violencia contra Palestina y asedio contra Venezuela son expresiones de una misma lógica colonial”

    Caracas, 1 de octubre de 2025.- “Lo ocurrido con el genocidio en Palestina, encabezado por el régimen sionista de Israel, y el asedio contra Venezuela por parte de Estados Unidos constituyen dos ejemplos de las dinámicas coloniales e imperiales que buscan reposicionar un modelo que ya no pretende enarbolar las banderas de la democracia ni de los derechos humanos. Dichas banderas son, en realidad, mascaradas discursivas sobre las cuales se sostiene la falacia del proyecto moderno, sustentado en la famosa promesa de la emancipación humana”.

    Así lo dijo la socióloga mexicana Karina Ochoa, en conversa con la periodista venezolana Nerliny Carucí, en el programa radial “En clave comunal”, transmitido por la emisora Radio Nacional de Venezuela (RNV).

    La maestra descolonial explicó que el asedio contra Venezuela por parte de los Estados Unidos y la violencia extrema ejercida por Israel sobre Palestina son expresiones de una misma lógica colonial.

    “Creo que Venezuela también se convertirá en un referente, porque así como sostenemos que la defensa de Palestina es la defensa de la humanidad —y esto no es una metáfora—, hoy tampoco podemos negar que defender a Venezuela es defender a toda la región de la Abya Yala frente a la perpetuación de ese orden neocolonial e imperial, encabezado por el gobierno de Donald Trump”.

    Venezuela como blanco de una guerra narrativa

    La socióloga descolonial Karina Ochoa sostiene que el ataque imperial contra Venezuela debe entenderse como parte de una reconfiguración del orden neocolonial que se actualiza sin máscaras. “Hoy se derrumban los cánones del proyecto neoliberal, pero eso no significa que se esté derrumbando el sistema neocolonial que se ha sostenido por más de 500 años”, advirtió.

    “Se están desestructurando, se están fisurando, se están rompiendo las narrativas que sostenían la promesa de emancipación humana”, agregó Ochoa. Manifestó que, en su lugar, emergen políticas abiertamente neocoloniales, articuladas por gobiernos como el de Donald Trump, que construyen discursos falaces para justificar el asedio a Venezuela.

    Según ella, esta ofensiva responde al intento de Estados Unidos por mantener su hegemonía sobre América Latina, única región que aún le sirve de resguardo frente “al gran fracaso” de su proyecto imperial.

    La pensadora mexicana subrayó que la descomposición interna de los Estados Unidos, marcada por una guerra civil y el colapso de su estructura legal, se refleja también en el apoyo que ha brindado al genocidio en Palestina.

    “Estados Unidos atraviesa, evidentemente, una guerra civil latente. Trump y las élites del poder económico y político han contribuido a descomponer —o digamos desestructurar— el entramado legal que sostenía al Estado, tanto en el ámbito nacional como en el internacional. Esta desestructuración se ha visto reforzada por el respaldo que Estados Unidos, Gran Bretaña y otros gobiernos han brindado, por ejemplo, al genocidio en Palestina. Lo que estamos presenciando es, precisamente, la desestructuración —incluso de la plataforma legal— que durante mucho tiempo sostuvo a los Estados nacionales liberales, y, en particular, a los Estados Unidos. Es evidente: ya no puede silenciarse ni encubrirse que el ataque de Estados Unidos contra Venezuela responde al intento de preservar su hegemonía global, y procurar ejercer control sobre nuestra América como mecanismo de reposicionamiento imperial”, alegó.

    Para Ochoa, esta desestructuración revela el principio imperial de anulación de la alteridad, que hoy —reiteró— se manifiesta con un ataque narrativo insostenible contra Venezuela. “La defensa de Venezuela va a ser la defensa de la región latinoamericana, de la región del Caribe y la defensa que tendremos que hacer todos y todas en Abya Yala”, insistió.

    Redes sociales digitales entre un doble juego

    Karina Ochoa advirtió que las redes sociales digitales ocupan un lugar estratégico en las reconfiguraciones contemporáneas del capitalismo imperial. “Estas redes sociales forman parte de las dinámicas del enriquecimiento global y están en manos de los dueños del poder y del dinero”, señaló.

    La maestra descolonial hizo énfasis en la necesidad de reflexionar respecto a qué derivas nos pueden plantear las plataformas virtuales y el desarrollo tecnológico de la inteligencia artificial, pues está generando también percepciones de mundo entre los usuarios y las usuarias de estas redes.

    No obstante, la socióloga mexicana dijo que las redes sociales digitales no solo reproducen narrativas falaces —como las fake news que desconectan a los pueblos de sus realidades territoriales—, sino que también permiten porosidades que revelan lo que los gobiernos y poderes hegemónicos intentan silenciar.

    “Por eso yo no hablo solamente de la anulación y el borramiento, sino de la desconexión. Las redes [sociales digitales] han generado dinámicas que desconectan a las personas de las realidades concretas. Sin embargo, también han abierto múltiples porosidades y han sido utilizadas para visibilizar aquello que los gobiernos y los grandes poderes han intentado ocultar: desde protestas masivas hasta manifestaciones particulares contra el genocidio en Palestina. Hoy, las redes sociales [digitales] hacen circular lo que se ha querido acallar y que, pese a los intentos, no ha podido ser silenciado. Entonces, yo creo que las redes sociales [digitales] tienen ese doble juego”, indicó.

    La pensadora mexicana subrayó que el debate pendiente es el papel que jugarán la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías en la reconfiguración global, en un escenario “donde Europa —herida desde hace mucho tiempo y moribunda— y Estados Unidos —en una debacle— no están dispuestos a perder”.

    La Comuna como Estado

    La socióloga mexicana Karina Ochoa identificó en la guerra cognitiva uno de los desafíos que enfrenta la Comuna venezolana. “Es algo que la Comuna venezolana está viviendo desde hace mucho tiempo”, afirmó.

    Para Ochoa, este cerco no ha logrado desquebrajar la apuesta política, ética, social y cultural que encarna el Estado bolivariano, gracias a la fuerza interna del proyecto comunal.

    Sostuvo que Venezuela ha sido laboratorio de bloqueos múltiples, no solo económicos, sino también informativos. “Sabemos que, durante mucho tiempo, se construyó —a través de las fake news— un montaje destinado a desvirtuar profundamente lo que realmente ocurría en Venezuela. Sin embargo, esa batalla tampoco ha sido ganada [por el imperio]. Hoy noto, veo, experimento un apoyo creciente; percibo que, fuera de Venezuela, muchos de los velos han caído. No toda la gente, pero sí una parte significativa —sobre todo la gente que está movilizada— comienza a percibir, de manera clara y nítida, que estos intentos por distorsionar las realidades concretas que se viven en Venezuela se están desmoronando”, puntualizó.

    La mexicana apuntó que la Comuna venezolana aparece en este contexto como una alternativa replicable en América Latina. “Es decir: la apuesta de la Comuna tiene que salir de las fronteras venezolanas, traspasar ese intento de barrera que se ha pretendido construir en las últimas décadas. Creo que Venezuela nos tiene que mostrar lo que ha logrado y cómo lo que ha logrado está permitiendo esas resistencias frente a esta embestida de los imperios neocoloniales como el de los Estados Unidos. Estoy convencida de que en Venezuela se va a mantener la apuesta porque está construida desde abajo y porque se construyó como una apuesta que está encarnada en la comuna”, expresó.

    La Comuna como forma de vida

    Para la pensadora descolonial Karina Ochoa, la alternativa comunal venezolana no solo representa una instancia política, sino una forma de relación humana. “La comuna nos vuelve a recordar que la reproducción de la vida está asociada al territorio, está asociada a las personas que nos relacionamos en esos territorios”, afirmó.

    La socióloga subrayó que la comuna se fortalece al resistir los borramientos y desconexiones que impone el orden dominante. “La comuna hará uso —como lo hacemos todos— de las nuevas tecnologías, del celular, de las plataformas virtuales. Pero no lo hará para reproducir las lógicas de la dominación, sino que apelará a estos recursos tecnológicos para potenciar la relacionalidad humana”, precisó.

    Ochoa ubica la apuesta comunal como una de las cuatro “patas” de los proyectos ético-políticos construidos en las últimas décadas en América Latina. De acuerdo con la investigadora mexicana, la primera es el debate descolonial, que permite cartografiar la dominación y descomponer esas lógicas del poder que se han construido desde hace 500 años. La segunda es el buen vivir, surgido desde el mundo andino y las raíces ancestrales. La tercera es el Estado plurinacional, hoy puesto en jaque, que revela la necesidad de construir desde abajo. Y la cuarta es el Estado comunal.

    “Esta última quizá ha sido la dimensión menos mostrada, la menos evidenciada —y lo entiendo—, porque el proyecto del Estado comunal no se prefiguró como si contáramos con un manifiesto del Estado ideal al que había que arribar. El proyecto del Estado comunal se fue andando, se fue caminando, se fue construyendo. Y, por supuesto, el comandante Chávez, como estratega y como gran pedagogo, supo recorrer ese camino, comprendiendo progresivamente hacia dónde debía dirigirse. Ese proceso también se dio en momentos críticos, precisamente cuando el proyecto fue puesto en cuestión: intentos de golpe de Estado, desestabilización, confrontación. En esos contexto, el comandante Chávez entendió que, lejos de ceder, había que profundizar el proyecto”, declaró Ochoa.

    Karina Ochoa llamó a reconstruir esa genealogía, a evidenciar el trayecto que llevó a la Comuna como Estado, y a incorporarla como vértice de transformación en Abya Yala.

    Feminizar la comuna

    Para la socióloga mexicana Karina Ochoa, la Comuna no es solo una forma de organización estatal, sino “el ámbito de la posibilidad de la existencia”. En ese sentido, mencionó que las economías comunales deben ser espacios de defensa de la plena existencia frente a los mecanismos de anulación y borramiento, entre ellos la violencia ejercida sobre cuerpos feminizados, infantiles, ancianos y jóvenes.

    Ochoa remarcó que las mujeres han sido históricamente parte de los ciclos de cuidado y reproducción de la vida, no solo en el hogar, sino en el barrio, el territorio y los espacios públicos. “Las mujeres nos metemos con facilidad para resolver problemas cotidianos en nuestros edificios, en nuestras calles. Por eso, cuando hablamos de feminización, lo que deberíamos plantear —fundamentalmente— son estrategias que las mujeres hemos desplegado históricamente para sostener y entretejer redes de reproducción y cuidado de la vida. Redes que, aunque han sido protagonizadas por mujeres, no les son exclusivas. Por eso no se trata solo de hablar de mujeres, sino de feminizar las lógicas comunitarias para garantizar la reproducción de la vida”, señaló.

    Precisó que “feminizar” no significa exclusividad femenina. “Hay hombres que también feminizan su existencia y se comprometen activamente con las redes de cuidado y de reproducción de la vida. Lo hacen de múltiples maneras: a través de la acción política, del compromiso territorial en el barrio y en la comuna, de la representación pública, pero también en el ámbito familiar, en el cuidado cotidiano, en la crianza”, expuso.

    Karina Ochoa afirmó que feminizar la comuna no es solamente incorporar a las mujeres, “es entender que hay una lógica de reproducir la vida, de generar redes de cuidado de todos y de todas, que generalmente asociamos —por ejemplo— con las abuelas, las mamás, las tías, y que es un referente también para hacer de las comunas espacios de cuidado y de reproducción comunitaria”, manifestó.

    Ontología relacional y defensa de la madre tierra

    La investigadora mexicana Karina Ochoa afirmó que la lógica de reproducción de la vida que encarna la comuna incluye necesariamente la defensa de los cuerpos feminizados, entre ellos la madre tierra.

    “Es la defensa de los ríos, de la posibilidad de acceso al agua. Pero ese acceso no puede reducirse a una lógica de desarrollo que entuba los cauces; implica, más bien, comprender que los ríos no solo alimentan a las personas, sino también a los árboles, a los animales, que conforman una ontología relacional de la que debemos hacernos conscientes”, dijo.

    La socióloga mexicana propone que el proyecto comunal sea punta de lanza de una apuesta a otra, “de una apuesta que reconoce las redes de reproducción de la vida y del cuidado, donde no es nada más el cuidado de las personas, sino también el cuidado de la Tierra, del barrio, es el cuidado de todo lo que posibilita entendernos en relacionalidad para reproducir la vida. Y creo que las comunas pueden ser ese punto de partida, como lo han sido las comunidades indígenas, cuando proyectan desde el buen vivir una apuesta ética que se traduce en una propuesta política: la construcción de Estados plurinacionales, que hoy deben ser profundizados, porque los ataques también los están fisurando”, planteó.

    En tal sentido, Ochoa alentó a recuperar la enseñanza de Chávez que implica reconocer que el Estado comunal ofrece pistas para pensarnos desde otro lugar. “Pero ese proyecto también tiene que ser profundizado, en el sentido de entender que no solo es la defensa de la Comuna, sino que es la defensa de la madre tierra, de la ontología de una relacionalidad donde yo no estoy separada del entorno, no estoy separada del territorio, no estoy separada de la Pachamama, no estoy separada de las formas como nos relacionamos en nuestras propias comunidades rurales, urbanas o rururbanas”, argumentó.

    ¡No están solos/solas!

    Para cerrar su intervención en el programa “En clave comunal”, la maestra descolonial Karina Ochoa reiteró que la defensa de Venezuela representa la defensa de toda la región de Abya Yala, de toda la región latinoamericana y del Caribe.

    “Entonces quiero transmitirles desde fuera de Venezuela que ustedes son un referente y que no están solos, no están solas, y que el imperio no va a poder contra pueblos que tenemos 500 años de experiencia, de resistencia”, finalizó.