Comuna Histórica Simón Bolívar adopta la comunicación popular como clave de organización política en el territorio

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  • Comuna Histórica Simón Bolívar adopta la comunicación popular como clave de organización política en el territorio

    Comuna Histórica Simón Bolívar adopta la comunicación popular como clave de organización política en el territorio

    Caracas, 23 de junio de 2026.- “La comunicación popular, para nosotros, es un método que nace de nuestras propias palabras y de nuestros propios espacios. Se construye en las asambleas comunitarias, en la calle, en la vereda, en cada lugar donde ocurre el encuentro cara a cara. Es la manera de saber qué se está desarrollando día a día en nuestras comunidades, e incluso de conectarnos con lo que sucede a nivel nacional e internacional”.

    Así lo expresó Luciano Alvarado, integrante de la Comuna Histórica Simón Bolívar, en Caracas, durante su participación en el programa “En clave comunal”, que tuvo como tema de conversa las experiencias y los desafíos de la comunicación popular.

    Luciano Alvarado destacó que la comunicación popular es clave para sostener la organización política en el territorio, particularmente en un contexto donde existe “un ataque fuerte a nuestra psiquis”. Añadió que las comunidades deben aprender a interpretar, contrastar y desmentir informaciones falsas que existen en las redes sociales digitales.

    Recordó un caso reciente en el que circuló por las redes sociales digitales la falsa información de que desaparecerían las organizaciones de base: “Había cuadros nuestros que se lo creyeron”. Ante ello, la comuna tuvo que reunirse con ellos para enseñarles a “visualizar mejor las cosas en las redes sociales [digitales]” y evitar caer en manipulaciones.

    El comunero, quien también es responsable de planificación en el Consejo Comunal Corazón de Altagracia, en la parroquia Altagracia, en Caracas, comentó que la estrategia en el territorio son las asambleas comunales y los espacios de encuentro. Agregó que, con las consultas populares en marcha, el desafío es que la información llegue a todos los sectores, incluidos los condominios incorporados recientemente.

    Alvarado señaló que cuentan con herramientas como el manual de redes, medios, calles y paredes, así como con la práctica de radio bemba, que buscan poner en funcionamiento con apoyo de personas formadas en comunicación popular.

    Entre lo digital y lo comunitario
    Luciano Alvarado indicó que, pese a la masificación de las tecnologías digitales, es necesario impulsar y fortalecer las radios populares, un medio que la comuna está intentando activar. “Hemos estado ensayando algunas cosas, tratando de impulsar la radio en la comuna”, dijo.

    El vocero comunal subrayó, además, que el ejercicio del “cara a cara” no debe perderse, porque permite mirar a la persona y sostener vínculos reales.

    Alvarado advirtió que las tecnologías digitales, como los celulares, “nos están deshumanizando totalmente”, al punto de alejarnos incluso de nuestras familias. Consideró necesario abrir grandes debates sobre este tema.

    Para Alvarado, humanizar la comunicación se trata de volver al encuentro directo: “Estar de frente a la persona; no dejar que las redes sociales digitales nos consuman”. Según él, la clave está en compartir, conversar con los abuelos, con las familias y con toda la comunidad, generando debates dentro del territorio que fortalezcan los lazos comunitarios.

    Estética comunal
    El líder comunitario Luciano Alvarado explicó que la estética comunal es parte fundamental de la comunicación en el territorio; en el caso de la Comuna Histórica Simón Bolívar, esta “representa la historia de Venezuela”.

    Comentó que están impulsando con fuerza el componente cultural, apoyados por ejercicios promovidos junto al Ministerio de la Cultura, que incluyen rutas turísticas y zonas gastronómicas donde se reconocen los olores, los sabores y las prácticas que forman parte de la identidad local. “Yo creo que esa es también una manera de comunicar: con nuestra comida, con nuestros dulces”, afirmó.

    Alvarado añadió que la Comuna Histórica Simón Bolívar desarrolla asambleas vinculadas al tema turístico, en las que se han definido tres rutas que permiten narrar la historia del territorio. Mencionó zonas tradicionales como La Trilla, conocida por su actividad cafetera, y sectores como Guanábano, cuyo nombre deriva de la fruta que allí se producía. “Nuestra comuna tiene mucha historia. Y toda esa historia hay que trabajarla, contarla”, expresó.

    Sistematización comunal
    El caraqueño contó que la Comuna Histórica Simón Bolívar está desarrollando, en el ámbito tecnológico, una cartilla social digital, una herramienta proporcionada por la Vicepresidencia de la República que permite caracterizar todos los datos del territorio.

    Relató que este proceso es clave para sincerar la información disponible en el territorio. Indicó que toda esta información se está organizando en un banco de datos, dentro de una sala equipada para trabajar con un sistema por capas que integra elementos de la ciudad humana, la comunicación y los murales comunitarios.

    Alvarado añadió que este trabajo se comparte con comunas vecinas, como la Comuna Soraya Sanz, interesadas en replicar la experiencia. Explicó que la cartografía digital es muy importante, ya que permite registrar “absolutamente todas las necesidades, lo que necesita el mapa de los sueños” y facilita identificar los problemas del territorio.

    Comunicación comunal frente a la comunicación del capital
    Luciano Alvarado señaló que existen “muchas diferencias” entre la comunicación comunal y la comunicación del capital. Expuso que la del capital “te engaña” y es “aberrante”, porque construye ficciones y vuelve ajeno lo propio, mientras que la comunicación comunal “habla con la verdad” y parte de las realidades del territorio.

    Sobre la comunicación con los jóvenes, reconoció que esta se debe fortalecer: “Es diferente el código del viejo al código del chamo”. Por ello, consideró necesario encontrar formas de interacción que permitan el intercambio. “Aprender de ellos y ellos aprender de nosotros”, declaró.

    Vínculos con la naturaleza no humana en una comuna urbana
    El vocero comunal describió a la Comuna Histórica Simón Bolívar como un territorio compuesto por “96 edificios, dos barrios pequeños y muy poca tierra”, pero donde aun así persiste un vínculo vivo con la naturaleza no humana a través de la quebrada Catuche, “donde uno ve la tierra, el río y donde uno se puede conectar con la tierra”.

    Explicó que, pese a las limitaciones urbanas, la comuna busca formas de interactuar con lo que otros producen, establecer acuerdos y articular proyectos productivos que permitan integrarse a las dinámicas de abastecimiento comunitario.

    Dijo que dentro de la comuna han discutido la posibilidad de sembrar árboles frutales en zonas de la quebrada Catuche donde “se puedan sembrar muchas cosas”.

    Memoria ancestral y expresión cultural como identidad comunal
    Luciano Alvarado señaló que en el territorio de la Comuna Histórica Simón Bolívar habitaron los toromaimas, una de las tribus originarias. Indicó que incluso existen espacios de carácter religioso asociados a esa presencia ancestral y que es necesario “profundizarlo, para darle una identidad a la carta fundacional”.

    El caraqueño recordó que el territorio también resguarda hitos históricos como los restos del Libertador, las figuras de heroínas populares y espacios emblemáticos como la Casa de las Primeras Letras José Martí. Ahondó en que, a partir de esta riqueza histórica, lograron articularse con la diputada Gabriela Simoza, quien impulsó un mes completo de actividades culturales y un festival en la Plaza de la Moneda, donde participaron los 11 consejos comunales. “Fue algo muy bonito, muy significativo”, afirmó.

    El comunero relató que el evento incluyó obras teatrales protagonizadas también por jóvenes. Una de ellas abordaba el impacto de las redes sociales digitales: “Se ponían unas máscaras y, con los celulares en las manos, simularon estar completamente aislados de la realidad. Solo cuando se las quitaron y dejaron los teléfonos a un lado apareció el gesto del abrazo”, muestra de la recuperación del vínculo con el otro.

    Conectar comunas como colmenas
    Luciano Alvarado subrayó que la comuna debe comunicarse no solo dentro de su propio territorio, sino también con otros espacios: “Tenemos que hablar de la comuna en otros espacios también”. Para él, el desafío es construir una gran conexión entre comunas, “como un gran enjambre, como una colmena”, donde los comuneros y comuneras se articulen y compartan experiencias, criterios y prácticas comunicacionales.

    Dijo que las consultas públicas son ejercicios de participación muy importantes dentro del territorio. Remarcó la importancia de “dar más debates en las comunidades del contexto local, nacional e internacional” y evitar que las “cadenas comunicacionales que responden a los factores imperiales” dañen la psiquis colectiva.

    Alvarado insistió en que es necesario desarrollar programas educativos desde las escuelas, liceos y hogares para enseñar el uso crítico de las redes sociales digitales, porque “las tecnologías modernas se hicieron para deshumanizar, para separar a las familias, para fomentar la individualidad”. Consideró que la comunidad debe estar consciente de este desafío y asumirlo como parte de la lucha comunicacional desde el territorio.

    El periodismo en el territorio
    Luciano Alvarado afirmó que el periodismo tiene “un rol muy importante” en Venezuela, pero subrayó que su verdadero sentido se cumple de la siguiente manera: “Cuando el periodista esté más en la calle con nosotros, sea parte de nosotros”.

    Consideró que quienes ejercen el periodismo deben involucrarse en la vida comunitaria porque “el periodista también vive y es parte del territorio”, y por tanto tiene que ser parte de la transformación que allí se impulsa.

    Acerca de su experiencia de vivir en comunidad, el caraqueño señaló que este proceso le ha permitido “conocer más a las personas, ver la realidad de cada quien”, especialmente en una comuna donde habitan muchos abuelos. Relató que han visitado a adultos mayores con diversas necesidades y que el desafío es incentivar al vecino para que se involucre: “Hay algunas personas que los tienen al lado, pero no les interesa; hay que buscar la manera de humanizar eso”. Para él, lo más satisfactorio es “estar el día a día con nuestra gente”, comprender sus problemas y buscar formas de atenderlos.

    El líder comunitario mencionó que en la comuna se busca impulsar el programa Soy Nieto de la Gran Misión Venezuela Joven, orientado a unir a jóvenes con adultos mayores. “Que los nietos puedan ayudar a sus abuelos o a otros abuelos que no son de ellos”. Reconoció que no es un proceso fácil, pero destacó que están trabajando para que los jóvenes se involucren más con las abuelas y los abuelos del territorio.

  • Investigador Éder Peña: “La comuna es la contrarregla frente al ‘estado de excepción’ global”

    Investigador Éder Peña: “La comuna es la contrarregla frente al ‘estado de excepción’ global”

    Caracas, 21 de enero de 2026.- “La espiritualidad comunitaria ha sido, históricamente, la trinchera de resistencia de muchos pueblos y naciones, porque es allí donde la globalización y el capitalismo han dirigido con mayor fuerza sus ataques”, así lo dijo el investigador venezolano, Éder Peña.

    Durante su participación en el programa “En clave comunal”, Peña señaló que el llamado “tablero geopolítico” —la forma en la que se han configurado los países en el mundo— atraviesa actualmente un punto de inflexión.

    Explicó que, durante los últimos 30 o 40 años, la globalización se consolidó como un proceso que penetró todas las dimensiones de la vida humana, hasta el punto de reordenar incluso a la propia madre tierra, un fenómeno que diversos autores han denominado ‘Capitaloceno’.

    El analista geopolítico afirmó que este largo ciclo de globalización produjo un resultado inesperado para las élites occidentales. Mientras estas proyectaban un escenario de predominio unipolar y de imposición de los valores liberales y capitalistas, el propio proceso neoliberal terminó generando multipolaridad; es decir, la emergencia de nuevos polos de poder como China, India y Rusia. Venezuela —subrayó— se encuentra inscrita en ese marco de disputa global.

    En este contexto, interpretó la agresión militar a Venezuela por parte de Estados Unidos, el pasado 3 de enero, no como un intento por reinstalar su visión unipolar del mundo, sino como una respuesta directa a la multipolaridad, amparada en la Estrategia de Seguridad Nacional (ESN) publicada en diciembre. En ese documento, recordó Éder Peña, Estados Unidos reafirma que considera el hemisferio occidental como “su” hemisferio y que no permitirá la presencia de competidores extrahemisféricos. “Hoy no hay reglas”, citó.

    Aclaró que la Estrategia de Seguridad Nacional (ESN) no implica un repliegue estadounidense hacia su hemisferio, sino la continuidad de acciones de sabotaje y de mecanismos de presión en distintos puntos del planeta.

    Éder Peña vinculó esta lógica con la acción contra Irán, con posibles intervenciones futuras en África y con la forma en que fue “extinguida” la Franja de Gaza, hechos que, a su juicio, evidencian un reacomodo del poder más que una retirada estratégica.

    Advirtió que, en este contexto, es posible que en los próximos días se observen respuestas materiales, más allá de las narrativas diplomáticas o mediáticas, como parte de esta disputa global en curso.

    La necesidad de “re-existir”

    Para Éder Peña, especialista en agroecología insurgente, la dominación imperial no opera únicamente sobre los territorios y los bienes esenciales de la naturaleza, sino también sobre la forma en que las personas piensan, sienten y organizan la vida.

    Explicó que en Occidente existe una manera de existir “divorciada de la especie humana y de la cultura humana”, moldeada por las élites económicas y políticas.

    Estas élites, afirmó, han influido durante décadas en la forma en que las sociedades se comportan, comen, responden a las crisis e incluso imaginan el futuro, mediante discursos “ilusorios” que reproducen escenarios hollywoodenses.

    Frente a ello, insistió en la importancia de “re-existir” ―retomando la expresión de Porto Gonçalves― como un acto de retorno al territorio y a la vida comunitaria.

    El miedo como herramienta de colonización digital

    En relación con las redes sociales digitales y la inteligencia artificial generativa, el analista Éder Peña afirmó que su primer efecto es inocular el virus del miedo. Explicó que este miedo se manifiesta en múltiples dimensiones, desde jóvenes que se deprimen al compararse con vidas idealizadas en las redes sociales, hasta la manipulación del discurso liberal sobre los derechos humanos, que —según señaló— solo se aplica a ciertos sectores de la población.

    Peña denunció que ninguna ONG de derecha ni transnacional ha defendido los derechos humanos de las personas afectadas por los bombardeos recientes, porque “para ellos no existen”. Añadió que, en la lógica de las potencias, la receta para consolidarse como tales es siempre la misma: “Menospreciar al débil”.

    La ilusión del progreso

    Éder Peña, investigador del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), expresó que los relatos imperiales sobre el progreso y los derechos humanos funcionan como mecanismos de seducción global que ocultan profundas desigualdades.

    Señaló que basta observar el modo de vida de la clase media estadounidense —no de los ricos, sino de quienes mueven la economía mundial mediante su consumo— para comprender que se trata de un modelo imposible de universalizar.

    “Tú le estás diciendo al resto del planeta que va a vivir como ellos, como la clase media estadounidense: que va a tener uno, dos o tres carros en su casa; que contará con agua todo el día; que dispondrá de electricidad para derrochar; que con solo aplaudir se enciende la luz, la cocina, la nevera, lo que sea. Pero el planeta no tiene capacidad para que todos vivamos así”, expuso.

    El analista recordó que hace una década se estimaba que se necesitaban tres planetas y medio para sostener el nivel de vida estadounidense, pero hoy su cálculo asciende a siete planetas Tierra. Explicó que este modelo no solo devora a la naturaleza no humana, sino que exige erradicar culturas y pueblos.

    Ante esto, destacó que la historia reciente de Venezuela ha sido una larga marcha de resistencia, ejercida tanto de manera consciente como inconsciente. “Hemos estado resistiendo a esa especie de aplanadora que nos han querido pasar por encima”, afirmó.

    Recuperar el sentido comunitario

    A juicio de Éder Peña, la primera tarea de los pueblos frente a la agresión militar, política, tecnológica y simbólica es renunciar a la creación del otro. Retomando a Enrique Dussel, explicó que la “invención del otro” como extraño o distante es una trampa que fragmenta. “Hay que bajarse de esa nube y recuperar el sentido comunitario”, apuntó.

    Advirtió que, si cada ser humano se convierte en depredador de otro, no se estaría ante una tercera guerra mundial, sino ante un escenario aún más grave: “Estaremos más fragmentados, más atomizados, y no seremos nada”.

    Recuperar la historia raptada

    Frente a la pregunta de la moderadora del programa y periodista Nerliny Carucí sobre cómo recuperar la historia arrebatada a los pueblos, Éder Peña enfatizó que está en “recabar los datos, los datos que nos hacen únicos, como país, como nación”.

    Precisó que esos datos no están únicamente en los archivos formales, sino en la música, en la cultura, en el conocimiento, en la creación, en las formas de sembrar, en las maneras de movilizarse y hasta en los chistes.

    Aseguró que este es un momento decisivo para asumir una identidad profunda y no superficial: “Si hay un momento para ser realmente venezolano, es hoy”.

    Construir un relato desde lo comunal

    Para Éder Peña, uno de los aprendizajes comunicacionales fundamentales frente a la agresión sostenida de Estados Unidos y a los procesos colonizadores que Europa ha ejercido durante más de cinco siglos es la necesidad de construir un relato propio. “Tenemos que construir nuestro propio relato —¡y lo tenemos construido!—. El problema es que ese ejercicio vicioso de responder siempre a lo que dicen en contra de nosotros nos mantiene entrampados”, aseguró.

    El investigador insistió en que Venezuela posee un acervo narrativo valioso: “Tenemos mucho que aportar como discurso, como relato, como historia, como narrativa”. Ese potencial —dijo— debe proyectarse al mundo desde la autenticidad del pueblo venezolano, un pueblo que trabaja, que construye y que encuentra en las comunas un espacio para cultivar esa identidad.

    Éder Peña argumentó que cada comuna está profundamente vinculada a su territorio, lo conoce y reconoce sus necesidades. En ese proceso, herramientas como los mapas de sueños y las cartografías son esenciales. “El mapa de sueños es el dibujo de la realidad posible que cada comuna va construyendo”, señaló. En cambio, la cartografía recoge “la historia de una comunidad, donde hay gente, sentimientos, historias comunes, familias y tensiones”, dijo.

    Subrayó que estas prácticas forman parte del método de la Revolución Bolivariana, un método latinoamericano que parte de la realidad concreta. Por eso, señaló que cuando actores externos intentan imponer políticas, la comunidad debe contrastarlas con su propia experiencia: “No hay nada mejor que estar apegado a la realidad”.

    Destacó además la autenticidad de los líderes comunales, convencidos de las posibilidades reales de sus territorios. Esa conexión profunda —“la gente casada con lo que su territorio”— constituye, a su juicio, la base de la construcción comunal. Aunque reconoció que aún falta mucho por hacer.

    Para el investigador de IVIC, el escenario global marcado por la violencia, la agresión y la imposición de la fuerza como norma, la Comuna venezolana representa exactamente lo contrario. “La contrarregla: la comuna es la contrarregla”, enunció.

    Subrayó que, aunque entre los países prevalece la fuerza como ley, las comunas deben ser espacios donde esa lógica no tenga cabida. “Las comunas no pueden ser espacios donde la fuerza sea la ley”, insistió, definiéndolas como territorios que encarnan una alternativa ética y política frente al orden global dominante.

    Deber ético de la comunidad investigadora

    Sobre el papel de la comunidad científica venezolana en el escenario actual, el mensaje del analista geopolítico Éder Peña es claro: “Aterrizar”. Con esta palabra sintetizó la necesidad de que investigadores e investigadoras toquen tierra, abandonen las pretensiones abstractas asociadas a las tecnologías del mundo moderno y orienten su trabajo a mejorar las condiciones de vida de los venezolanos y las venezolanas.

    Éder Peña insistió en que la investigación debe pensar en las generaciones futuras y en los desafíos que enfrentarán, desafíos que no se limitan a figuras políticas como Donald Trump, sino que incluyen la crisis ambiental global y la pérdida de biodiversidad. “Cómo estas generaciones van a poder comer, van a poder vivir en condiciones de crisis ambiental global”, planteó como una de las preguntas centrales que deben guiar la producción de conocimiento.

    El investigador señaló que este aterrizaje implica también reconstruir la escuela como centro de vida comunitaria y reconstruir la universidad como espacio para la discusión, el debate y la construcción del conocimiento. Subrayó que la comunidad científica venezolana debe “desertar de la alienación en la que se encuentra” y asumir una ciencia orientada a la vida comunitaria.

    En su reflexión, el investigador Éder Peña explicó que actualmente están desarrollando una investigación sobre la historia de la ecología en Venezuela, y ese trabajo ha revelado un patrón: “Siempre fue una ciencia subsidiaria”.

    Señaló que gran parte del conocimiento producido en el país fue exportado y quedó fuera del alcance nacional, disperso en bibliotecas de Alemania, España y otros países. Aclaró que no se trata de documentos recientes en inglés, sino de materiales del siglo XVII y XVIII escritos en otros idiomas.

    A su criterio, el verdadero propósito debería ser darle valor al conocimiento que ya existe en el país y aprovecharlo de una manera “cercana a la naturaleza y no distante de la naturaleza”.

    El desafío de transformar la academia

    Sobre los métodos contemporáneos de dominación colonial, Éder Peña señaló que estos mecanismos no solo operan en los medios de comunicación, sino que están profundamente arraigados en la academia.

    “Esos métodos están en la academia, están en las universidades”, afirmó, advirtiendo que es allí donde se forman los profesionales que luego reproducen el miedo como norma. Según explicó, muchos estudiantes y docentes actúan condicionados por el temor a ser sancionados por pensar o expresarse de manera distinta: “El profesional sale con el sello del miedo, porque yo dije tal cosa o me atrevía a pensar de tal manera”.

    Sostuvo que el problema se encuentra “en el origen”, en la estructura misma de la formación académica.

    Al cerrar su intervención, Éder Peña dirigió un mensaje directo a las comunas del país: “¡Levantemos la cara! ¡Mantengamos de pie! Seamos valientes, seamos creativos y seamos sinceros, seamos auténticos”, expresó.

  • Radiotón por Palestina | Karina Ochoa: “Violencia contra Palestina y asedio contra Venezuela son expresiones de una misma lógica colonial”

    Radiotón por Palestina | Karina Ochoa: “Violencia contra Palestina y asedio contra Venezuela son expresiones de una misma lógica colonial”

    Caracas, 1 de octubre de 2025.- “Lo ocurrido con el genocidio en Palestina, encabezado por el régimen sionista de Israel, y el asedio contra Venezuela por parte de Estados Unidos constituyen dos ejemplos de las dinámicas coloniales e imperiales que buscan reposicionar un modelo que ya no pretende enarbolar las banderas de la democracia ni de los derechos humanos. Dichas banderas son, en realidad, mascaradas discursivas sobre las cuales se sostiene la falacia del proyecto moderno, sustentado en la famosa promesa de la emancipación humana”.

    Así lo dijo la socióloga mexicana Karina Ochoa, en conversa con la periodista venezolana Nerliny Carucí, en el programa radial “En clave comunal”, transmitido por la emisora Radio Nacional de Venezuela (RNV).

    La maestra descolonial explicó que el asedio contra Venezuela por parte de los Estados Unidos y la violencia extrema ejercida por Israel sobre Palestina son expresiones de una misma lógica colonial.

    “Creo que Venezuela también se convertirá en un referente, porque así como sostenemos que la defensa de Palestina es la defensa de la humanidad —y esto no es una metáfora—, hoy tampoco podemos negar que defender a Venezuela es defender a toda la región de la Abya Yala frente a la perpetuación de ese orden neocolonial e imperial, encabezado por el gobierno de Donald Trump”.

    Venezuela como blanco de una guerra narrativa

    La socióloga descolonial Karina Ochoa sostiene que el ataque imperial contra Venezuela debe entenderse como parte de una reconfiguración del orden neocolonial que se actualiza sin máscaras. “Hoy se derrumban los cánones del proyecto neoliberal, pero eso no significa que se esté derrumbando el sistema neocolonial que se ha sostenido por más de 500 años”, advirtió.

    “Se están desestructurando, se están fisurando, se están rompiendo las narrativas que sostenían la promesa de emancipación humana”, agregó Ochoa. Manifestó que, en su lugar, emergen políticas abiertamente neocoloniales, articuladas por gobiernos como el de Donald Trump, que construyen discursos falaces para justificar el asedio a Venezuela.

    Según ella, esta ofensiva responde al intento de Estados Unidos por mantener su hegemonía sobre América Latina, única región que aún le sirve de resguardo frente “al gran fracaso” de su proyecto imperial.

    La pensadora mexicana subrayó que la descomposición interna de los Estados Unidos, marcada por una guerra civil y el colapso de su estructura legal, se refleja también en el apoyo que ha brindado al genocidio en Palestina.

    “Estados Unidos atraviesa, evidentemente, una guerra civil latente. Trump y las élites del poder económico y político han contribuido a descomponer —o digamos desestructurar— el entramado legal que sostenía al Estado, tanto en el ámbito nacional como en el internacional. Esta desestructuración se ha visto reforzada por el respaldo que Estados Unidos, Gran Bretaña y otros gobiernos han brindado, por ejemplo, al genocidio en Palestina. Lo que estamos presenciando es, precisamente, la desestructuración —incluso de la plataforma legal— que durante mucho tiempo sostuvo a los Estados nacionales liberales, y, en particular, a los Estados Unidos. Es evidente: ya no puede silenciarse ni encubrirse que el ataque de Estados Unidos contra Venezuela responde al intento de preservar su hegemonía global, y procurar ejercer control sobre nuestra América como mecanismo de reposicionamiento imperial”, alegó.

    Para Ochoa, esta desestructuración revela el principio imperial de anulación de la alteridad, que hoy —reiteró— se manifiesta con un ataque narrativo insostenible contra Venezuela. “La defensa de Venezuela va a ser la defensa de la región latinoamericana, de la región del Caribe y la defensa que tendremos que hacer todos y todas en Abya Yala”, insistió.

    Redes sociales digitales entre un doble juego

    Karina Ochoa advirtió que las redes sociales digitales ocupan un lugar estratégico en las reconfiguraciones contemporáneas del capitalismo imperial. “Estas redes sociales forman parte de las dinámicas del enriquecimiento global y están en manos de los dueños del poder y del dinero”, señaló.

    La maestra descolonial hizo énfasis en la necesidad de reflexionar respecto a qué derivas nos pueden plantear las plataformas virtuales y el desarrollo tecnológico de la inteligencia artificial, pues está generando también percepciones de mundo entre los usuarios y las usuarias de estas redes.

    No obstante, la socióloga mexicana dijo que las redes sociales digitales no solo reproducen narrativas falaces —como las fake news que desconectan a los pueblos de sus realidades territoriales—, sino que también permiten porosidades que revelan lo que los gobiernos y poderes hegemónicos intentan silenciar.

    “Por eso yo no hablo solamente de la anulación y el borramiento, sino de la desconexión. Las redes [sociales digitales] han generado dinámicas que desconectan a las personas de las realidades concretas. Sin embargo, también han abierto múltiples porosidades y han sido utilizadas para visibilizar aquello que los gobiernos y los grandes poderes han intentado ocultar: desde protestas masivas hasta manifestaciones particulares contra el genocidio en Palestina. Hoy, las redes sociales [digitales] hacen circular lo que se ha querido acallar y que, pese a los intentos, no ha podido ser silenciado. Entonces, yo creo que las redes sociales [digitales] tienen ese doble juego”, indicó.

    La pensadora mexicana subrayó que el debate pendiente es el papel que jugarán la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías en la reconfiguración global, en un escenario “donde Europa —herida desde hace mucho tiempo y moribunda— y Estados Unidos —en una debacle— no están dispuestos a perder”.

    La Comuna como Estado

    La socióloga mexicana Karina Ochoa identificó en la guerra cognitiva uno de los desafíos que enfrenta la Comuna venezolana. “Es algo que la Comuna venezolana está viviendo desde hace mucho tiempo”, afirmó.

    Para Ochoa, este cerco no ha logrado desquebrajar la apuesta política, ética, social y cultural que encarna el Estado bolivariano, gracias a la fuerza interna del proyecto comunal.

    Sostuvo que Venezuela ha sido laboratorio de bloqueos múltiples, no solo económicos, sino también informativos. “Sabemos que, durante mucho tiempo, se construyó —a través de las fake news— un montaje destinado a desvirtuar profundamente lo que realmente ocurría en Venezuela. Sin embargo, esa batalla tampoco ha sido ganada [por el imperio]. Hoy noto, veo, experimento un apoyo creciente; percibo que, fuera de Venezuela, muchos de los velos han caído. No toda la gente, pero sí una parte significativa —sobre todo la gente que está movilizada— comienza a percibir, de manera clara y nítida, que estos intentos por distorsionar las realidades concretas que se viven en Venezuela se están desmoronando”, puntualizó.

    La mexicana apuntó que la Comuna venezolana aparece en este contexto como una alternativa replicable en América Latina. “Es decir: la apuesta de la Comuna tiene que salir de las fronteras venezolanas, traspasar ese intento de barrera que se ha pretendido construir en las últimas décadas. Creo que Venezuela nos tiene que mostrar lo que ha logrado y cómo lo que ha logrado está permitiendo esas resistencias frente a esta embestida de los imperios neocoloniales como el de los Estados Unidos. Estoy convencida de que en Venezuela se va a mantener la apuesta porque está construida desde abajo y porque se construyó como una apuesta que está encarnada en la comuna”, expresó.

    La Comuna como forma de vida

    Para la pensadora descolonial Karina Ochoa, la alternativa comunal venezolana no solo representa una instancia política, sino una forma de relación humana. “La comuna nos vuelve a recordar que la reproducción de la vida está asociada al territorio, está asociada a las personas que nos relacionamos en esos territorios”, afirmó.

    La socióloga subrayó que la comuna se fortalece al resistir los borramientos y desconexiones que impone el orden dominante. “La comuna hará uso —como lo hacemos todos— de las nuevas tecnologías, del celular, de las plataformas virtuales. Pero no lo hará para reproducir las lógicas de la dominación, sino que apelará a estos recursos tecnológicos para potenciar la relacionalidad humana”, precisó.

    Ochoa ubica la apuesta comunal como una de las cuatro “patas” de los proyectos ético-políticos construidos en las últimas décadas en América Latina. De acuerdo con la investigadora mexicana, la primera es el debate descolonial, que permite cartografiar la dominación y descomponer esas lógicas del poder que se han construido desde hace 500 años. La segunda es el buen vivir, surgido desde el mundo andino y las raíces ancestrales. La tercera es el Estado plurinacional, hoy puesto en jaque, que revela la necesidad de construir desde abajo. Y la cuarta es el Estado comunal.

    “Esta última quizá ha sido la dimensión menos mostrada, la menos evidenciada —y lo entiendo—, porque el proyecto del Estado comunal no se prefiguró como si contáramos con un manifiesto del Estado ideal al que había que arribar. El proyecto del Estado comunal se fue andando, se fue caminando, se fue construyendo. Y, por supuesto, el comandante Chávez, como estratega y como gran pedagogo, supo recorrer ese camino, comprendiendo progresivamente hacia dónde debía dirigirse. Ese proceso también se dio en momentos críticos, precisamente cuando el proyecto fue puesto en cuestión: intentos de golpe de Estado, desestabilización, confrontación. En esos contexto, el comandante Chávez entendió que, lejos de ceder, había que profundizar el proyecto”, declaró Ochoa.

    Karina Ochoa llamó a reconstruir esa genealogía, a evidenciar el trayecto que llevó a la Comuna como Estado, y a incorporarla como vértice de transformación en Abya Yala.

    Feminizar la comuna

    Para la socióloga mexicana Karina Ochoa, la Comuna no es solo una forma de organización estatal, sino “el ámbito de la posibilidad de la existencia”. En ese sentido, mencionó que las economías comunales deben ser espacios de defensa de la plena existencia frente a los mecanismos de anulación y borramiento, entre ellos la violencia ejercida sobre cuerpos feminizados, infantiles, ancianos y jóvenes.

    Ochoa remarcó que las mujeres han sido históricamente parte de los ciclos de cuidado y reproducción de la vida, no solo en el hogar, sino en el barrio, el territorio y los espacios públicos. “Las mujeres nos metemos con facilidad para resolver problemas cotidianos en nuestros edificios, en nuestras calles. Por eso, cuando hablamos de feminización, lo que deberíamos plantear —fundamentalmente— son estrategias que las mujeres hemos desplegado históricamente para sostener y entretejer redes de reproducción y cuidado de la vida. Redes que, aunque han sido protagonizadas por mujeres, no les son exclusivas. Por eso no se trata solo de hablar de mujeres, sino de feminizar las lógicas comunitarias para garantizar la reproducción de la vida”, señaló.

    Precisó que “feminizar” no significa exclusividad femenina. “Hay hombres que también feminizan su existencia y se comprometen activamente con las redes de cuidado y de reproducción de la vida. Lo hacen de múltiples maneras: a través de la acción política, del compromiso territorial en el barrio y en la comuna, de la representación pública, pero también en el ámbito familiar, en el cuidado cotidiano, en la crianza”, expuso.

    Karina Ochoa afirmó que feminizar la comuna no es solamente incorporar a las mujeres, “es entender que hay una lógica de reproducir la vida, de generar redes de cuidado de todos y de todas, que generalmente asociamos —por ejemplo— con las abuelas, las mamás, las tías, y que es un referente también para hacer de las comunas espacios de cuidado y de reproducción comunitaria”, manifestó.

    Ontología relacional y defensa de la madre tierra

    La investigadora mexicana Karina Ochoa afirmó que la lógica de reproducción de la vida que encarna la comuna incluye necesariamente la defensa de los cuerpos feminizados, entre ellos la madre tierra.

    “Es la defensa de los ríos, de la posibilidad de acceso al agua. Pero ese acceso no puede reducirse a una lógica de desarrollo que entuba los cauces; implica, más bien, comprender que los ríos no solo alimentan a las personas, sino también a los árboles, a los animales, que conforman una ontología relacional de la que debemos hacernos conscientes”, dijo.

    La socióloga mexicana propone que el proyecto comunal sea punta de lanza de una apuesta a otra, “de una apuesta que reconoce las redes de reproducción de la vida y del cuidado, donde no es nada más el cuidado de las personas, sino también el cuidado de la Tierra, del barrio, es el cuidado de todo lo que posibilita entendernos en relacionalidad para reproducir la vida. Y creo que las comunas pueden ser ese punto de partida, como lo han sido las comunidades indígenas, cuando proyectan desde el buen vivir una apuesta ética que se traduce en una propuesta política: la construcción de Estados plurinacionales, que hoy deben ser profundizados, porque los ataques también los están fisurando”, planteó.

    En tal sentido, Ochoa alentó a recuperar la enseñanza de Chávez que implica reconocer que el Estado comunal ofrece pistas para pensarnos desde otro lugar. “Pero ese proyecto también tiene que ser profundizado, en el sentido de entender que no solo es la defensa de la Comuna, sino que es la defensa de la madre tierra, de la ontología de una relacionalidad donde yo no estoy separada del entorno, no estoy separada del territorio, no estoy separada de la Pachamama, no estoy separada de las formas como nos relacionamos en nuestras propias comunidades rurales, urbanas o rururbanas”, argumentó.

    ¡No están solos/solas!

    Para cerrar su intervención en el programa “En clave comunal”, la maestra descolonial Karina Ochoa reiteró que la defensa de Venezuela representa la defensa de toda la región de Abya Yala, de toda la región latinoamericana y del Caribe.

    “Entonces quiero transmitirles desde fuera de Venezuela que ustedes son un referente y que no están solos, no están solas, y que el imperio no va a poder contra pueblos que tenemos 500 años de experiencia, de resistencia”, finalizó.