Científicos venezolanos: Doblete sísmico debe significarnos “un aprendizaje doble” en autoconciencia y cultura comunitaria

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    Científicos venezolanos: Doblete sísmico debe significarnos “un aprendizaje doble” en autoconciencia y cultura comunitaria

    Caracas, 21 de julio de 2026.- “En la historia de Venezuela siempre han ocurrido sismos. Primero es importante aclarar que sismo y terremoto son prácticamente lo mismo. La gente suele llamar terremoto a aquel movimiento que genera afectación, mientras que sismo se usa para referirse a los eventos que ocurren todos los días sin causar afectación. En ambos casos, emanan de una generación de energía a partir de un movimiento sísmico”.

    Esta explicación la dio Víctor Cano, ingeniero geólogo venezolano, durante su participación en el programa radial “En clave comunal”, dedicado a las prácticas culturales y la gestión comunitaria del riesgo sísmico.

    El geólogo recordó que el último terremoto que había causado afectación directa en Caracas y La Guaira ocurrió el 29 de julio de 1967, es decir: hace casi seis décadas. Dijo que el evento más cercano antes del doblete sísmico de 2026 fue el sismo de Cariaco ocurrido el 9 de julio de 1997, registrado hace 29 años. Estos largos lapsos, expuso, “hacen que no estemos alerta ante los eventos sísmicos; pero sí tenemos un país que tiene eventos sísmicos”.

    Cano señaló que la historia sísmica nacional se remonta al primer sismo documentado en 1530, que afectó a Cumaná, y que desde entonces se han registrado eventos significativos en distintas regiones: Caracas en 1812, nuevamente en 1900, y múltiples localidades a lo largo de los siglos. “Si revisamos la historia, tenemos sismos desde 1530”, afirmó.

    Recordó que Venezuela tiene cuatro sistemas de fallas importantes: “San Sebastián, Boconó, El Pilar, que está hacia el oriente, y otro que se llama Oca-Ancón, que está en el occidente, desde el sur y por el centro del estado Falcón”.

    ¿Por qué La Guaira sufrió mayor afectación?

    “Es parte de las investigaciones que se están realizando desde el día uno que sucedió el evento. Una de las razones posiblemente sea la ubicación de los sismos. La ubicación de un sismo cercano a Yaracuy, de un 7.2, y el otro más cercano a La Guaira, el 7.5. Porque en sismología se espera que la mayor afectación a la población y sobre todo a la infraestructura sea cercana al epicentro del sismo. Entonces, si las investigaciones dan que el sismo es más hacia La Guaira, entendemos por qué hay mayores afectaciones hacia esta entidad”, manifestó Víctor Cano.

    Sin embargo, aclaró que estas conclusiones forman parte de investigaciones que pueden tomar días, semanas o incluso años para determinar con precisión todos los factores involucrados.

    El ingeniero destacó que, además de la cercanía al epicentro, existen fenómenos locales que influyen en la intensidad del daño. Uno de ellos es el efecto de sitio, estudiado en Caracas mediante la microzonificación sísmica. “Y es porque tenemos mayores espesores de sedimentos. Las edificaciones están sobre mayores espesores de sedimentos y esos espesores de sedimentos, que no es roca, generan lo que se llama una amplificación de la onda sísmica y amplifican la señal de la onda. Es como una caja de resonancia de la guitarra: la cuerda vibra, pero es la caja la que amplifica el sonido”, subrayó.

    En tal sentido, comentó que, de igual manera, cuando la onda sísmica atraviesa sedimentos, la energía se potencia y genera mayor daño. “En La Guaira se puede explicar para el tema también de Caraballeda. Es un cono aluvial donde reportes preliminares de geofísica previamente hechos identifican que hay espesores de más de 300 metros de sedimentos en estos conos aluviales. Son conos aluviales de millones de años geológicos, que se han ido acumulando estos sedimentos y esto ha generado que tengamos zonas que potencialmente pueden amplificar la señal de un sismo”, destacó.

    Víctor Cano señaló que otro factor determinante en la afectación sísmica es el tipo constructivo, pues algunas formas de edificación son más vulnerables que otras ante movimientos telúricos. “Son parte del estudio que se tiene que realizar luego del sismo. De hecho, en este momento se ha creado una comisión presidencial para este sismo de 2026. Una comisión presidencial que tiene que estudiar todas las aristas, las estructuras, la geología, la geotecnia, la geofísica, la geomorfología, la sismología. Todas las áreas relacionadas con el sismo, para poder documentar y efectivamente conocer este”, indicó.

    El especialista destacó que este tipo de investigaciones permite documentar y comprender el comportamiento del sismo, lo cual es fundamental para prepararse ante futuros eventos. “Vivimos en un país que tiene una amenaza sísmica, y esa no la podemos eliminar. Lo que sí podemos reducir es nuestra vulnerabilidad. Ser lo menos vulnerables ante esa amenaza”, afirmó.

    Cano explicó que la vulnerabilidad sísmica varía según el lugar donde se construya. “Es decir: no es lo mismo edificar en Caraballeda que en Carayaca, aun cuando ambas zonas pertenecen al estado La Guaira. Tampoco es igual construir en Altamira que en Caricuao, en Caracas”, comentó.

    Además de los aspectos técnicos, Víctor Cano recalcó la importancia de disminuir la vulnerabilidad en la comunidad. “Es importantísima la comuna en eso. La comuna debe organizarse para ser lo menos vulnerable posible ante una amenaza sísmica”, apuntó.

    Doblete sísmico

    El geólogo explicó que, aunque la humanidad comenzó a medir sismos con tecnología alrededor del año 1900, Venezuela no tenía registro de un doblete sísmico como el ocurrido en 2026. “Para Venezuela no se había registrado por instrumentos un doblete sísmico, o sea, dos sismos en dos sistemas de falla y con un corto periodo de tiempo entre uno y el otro”, señaló.

    Víctor Cano indicó que, si bien no existían antecedentes instrumentales, escritos de ese momento sí ofrecen pistas: “Uno de ellos que destaca es el doblete sísmico de 1812; por escritos, se puede interpretar que este sismo al menos tuvo dos epicentros: uno en Yaracuy y otro en La Guaira”, relató.

    Añadió que el doble terremoto de 2026, con 39 segundos de diferencia entre ambos eventos, es coherente con la mecánica de las fallas transcurrentes venezolanas. “Una falla puede disparar que se genere el sismo en la otra falla. Es como cuando pones los dominós, uno tras el otro; genera el movimiento en un punto, y los dominós van empujando y empiezan a caerse las fichas una tras otra. Es decir: el primer sismo de 7.2 hizo que, en el otro extremo, en el otro sistema de falla, también se generara el 7.5, porque estaba ahí como la energía retenida, hizo que esa energía se liberara”, resaltó.

    Aprendizajes luego del doblete sísmico

    Víctor Cano señaló que uno de los aprendizajes fundamentales del doblete sísmico de 2026 es la necesidad de revisar y actualizar las normas sismorresistentes de construcción. “Aquí va a haber muchos estudios porque sucedieron dos sismos con una diferencia solamente de 39 segundos, donde las estructuras fueron sometidas a unas energías, a unas aceleraciones que, en principio, no se han visto en ningún otro lugar del planeta”, comentó.

    El ingeniero geólogo destacó que el país debe asumir un cambio profundo en su cultura sísmica. “Quiero resaltar que tenemos que tener un cambio en nuestra cultura, como comunidad, como pueblo, y sobre todo como organización hacia las comunas, que tenemos que internalizar que somos un país con una amenaza sísmica y que en nuestro país se generan sismos, sismos capaces de producirse dobles, con magnitudes mayores a 7, que son sismos con energía importantísima”, sostuvo.

    Cambios geológicos

    Víctor Cano, quien posee un magíster en Geoamenazas, explicó que los sismos del 24 de junio de 2026 produjeron cambios en la geología venezolana. “El primer cambio es que nos movimos; Venezuela está en dos placas: la placa del Caribe y la placa suramericana. La placa del Caribe, que está al norte, se mueve hacia el oriente y la placa suramericana se mueve hacia el occidente. Y hay estudios que muestran deformaciones instantáneas hasta de 40 centímetros de movimiento de ambas placas”, relató.

    Indicó que también se registraron procesos de licuación de suelos, fenómeno que obliga a revisar las condiciones de construcción en determinadas zonas. “Hay sitios donde no se puede construir o hay que construirlos de una manera adecuada porque son suelos con potencial de ser licuados al momento de un evento sísmico”, afirmó. Estos cambios, añadió, deben ser considerados en futuras evaluaciones de riesgo y planificación territorial.

    El investigador señaló que los patrones de sismicidad también han cambiado tras el doblete sísmico. “Hemos tenido mucha sismicidad entre Yaracuy y Carabobo, en la región central, pero ya empezamos a tener algunos sismos en occidente. Hemos tenido sismos de alguna relevancia cercanos a magnitud cinco, cuatro para el oriente del país. Y podemos tener algunos sismos importantes para el occidente, hacia los estados andinos. Es decir: esto va a continuar progresivamente. El ajuste de todos los sistemas de falla después de estos eventos sísmicos seguirá desarrollándose. Esto puede continuar por meses, e incluso por años, porque las placas tectónicas tienen que irse ajustando a la nueva posición”, reiteró.

    Mapas de riesgo y organización comunal

    Daniel Moreno, quien también participó en esta edición del programa “En clave comunal”, explicó que, además del impacto psicológico que generan los sismos en la población cercana al epicentro, estos eventos pueden desencadenar riesgos asociados que deben ser comprendidos y gestionados desde las comunidades.

    Señaló que es indispensable conocer la realidad sísmica del país y, al mismo tiempo, el mapa de riesgos de cada territorio donde las personas hacen vida. “Un sismo perfectamente puede generar un deslizamiento de tierra, que puede afectar una carretera, una escuela o un caserío”, afirmó.

    El geógrafo egresado de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador (UPEL) Caracas advirtió que, si un sismo coincide con un período de lluvias intensas, puede producirse el represamiento de quebradas, seguido de una liberación súbita del agua que genere riadas capaces de afectar poblaciones o zonas productivas.

    Recordó que Venezuela posee más de 2000 kilómetros de costa, y aunque la falla de San Sebastián no suele generar tsunamis, existen otras áreas del Caribe que sí podrían producirlos. En este sentido, comentó que desde 2011 se realizan ejercicios de desalojo por alarma de tsunami en las costas venezolanas, incluyendo el más reciente, efectuado en marzo en comunidades del estado La Guaira.

    Moreno destacó que las comunas deben conocer los riesgos latentes de su territorio. “Cuáles son aquellos que pueden ser disparados por un evento como este, y tener su plan de acción familiar, colectivo y comunal, para reducir esas vulnerabilidades”, sugirió.

    Por su parte, Víctor Cano destacó que la gestión comunitaria del riesgo sísmico debe asumirse desde una perspectiva integral basada en tres momentos: antes, durante y después del evento. “El antes es que tengamos conocimiento pleno de todas las amenazas a las que podemos estar sometidos, sísmicas, hidráulicas, por inundaciones, por crecidas de ríos, por geotecnia, o sea, deslizamientos, movimientos en masa. Conocer nuestro territorio es importantísimo, donde nuestra comuna se desarrolla, de manera tal que si yo sé que tengo un sitio que es muy propenso a generar deslizamientos, no voy a construir una casa comunal ahí, un colegio o una vivienda”, señaló.

    El ingeniero geólogo recordó que la amenaza sísmica varía según la región, por lo que cada comuna debe conocer su nivel de exposición.  “No es la misma amenaza sísmica de una comuna que haga vida en Ciudad Bolívar a una comuna que haga vida en Cumaná. Son dos amenazas sísmicas totalmente diferentes. La de Cumaná es alta o más alta, y la de Ciudad Bolívar es baja o muy baja”, detalló.

    Durante un evento sísmico, Cano señaló que la comuna tiene un rol protagónico en la protección de las personas más vulnerables. “Saber cuáles son las personas más vulnerables ante un evento sísmico. Es decir: no es lo mismo una persona de 80 años o 70 años que tenga problemas de movilidad, que pueda salir de su casa luego de un evento sísmico y protegerse, refugiarse. Tenemos que conocer nuestra comuna y saber cómo apoyar a estas personas en caso de un evento sísmico”, acotó.

    Manifestó que las comunas deben participar en la evaluación de las edificaciones, aplicando el sistema de semáforo: verde para estructuras seguras, amarillo para aquellas que requieren reparaciones y rojo para edificaciones que no pueden ser habitadas debido a su alta vulnerabilidad ante réplicas.

    Después de un evento sísmico, Cano afirmó que la comuna debe realizar un reaprendizaje colectivo. “Es un reaprendizaje de las cosas que no hicimos bien o que no se tomaron en consideración, para que cuando suceda el próximo evento sísmico, seamos más fuertes y seamos menos vulnerables ante esa amenaza”, puntualizó.

    La escuela como motor de la cultura preventiva

    Daniel Moreno, quien posee un posgrado en Gerencia de Redes de Unidades de Información con énfasis en las geociencias, destacó que la escuela cumple un papel central en la organización territorial para la gestión del riesgo, especialmente en contextos sísmicos. “Lo primero es que la escuela, como órgano de organización territorial, debe tener un plan de emergencia, que incluya varias amenazas como incendios, sismos, derrumbes, inundaciones y otros eventos”, destacó.

    Explicó que la comunidad educativa debe identificar previamente su lugar de encuentro seguro. “Un lugar de encuentro que es un sitio despejado de elementos que puedan caer: edificios, árboles, tendido eléctrico. Y tener también luego una actuación de cómo van a administrar el estrés de la emergencia atendiendo a los niños. Cómo sería el método de que los padres retiren a sus niños al colegio”, resaltó.

    El investigador acentuó que la escuela no solo protege a los estudiantes, sino que también multiplica la cultura de prevención hacia los hogares. “Si la escuela, como espacio en el que habita la mayor cantidad de días y de horas del día, lo más valioso que tiene una nación, que es su juventud, sus infantes, es importante que esté preparada. La comunidad escolar debe promover que los niños y las niñas estimulen un plan de emergencia en su casa también, para que sus padres, sus hermanos, sus abuelos, sus tíos tengan un plan de emergencia. Porque, así como el sismo puede ocurrir en horario escolar, también puede ocurrir de noche”, sostuvo.

    Desafíos de las ingenierías

    Víctor Cano, director técnico del Instituto de Ingeniería para Investigación y Desarrollo Tecnológico, expuso que los retos que enfrenta la ingeniería venezolana tras los sismos del 24 de junio de 2026 no son fáciles.

    Explicó que, aunque han pasado pocos días, seguirán apareciendo datos provenientes de videos, testimonios, inspecciones de campo y análisis estructurales. “Analizar los materiales que se usaron para ese edificio, cómo se construyó el edificio, cuáles fueron las buenas prácticas que se hicieron o cuáles fueron las malas prácticas que se hicieron en un edificio. Todas esas preguntas van a servir para la ingeniería, para mejorar en cómo construir, en cómo diseñar espacios para el hábitat”, opinó el experto.

    El ingeniero geólogo indicó que la experiencia del 24 de junio podría llevar a revisar la cultura constructiva del país. “A lo mejor tenemos que cambiar nuestra cultura del modernismo y usar menos cabillas, concreto, y utilizar algunos otros materiales alternativos como madera, plástico, cosas que nos puedan ayudar a reducir el peso de nuestras edificaciones. Se abre un abanico de cosas que están por el desarrollo de hacer un hábitat lo menos vulnerable ante las amenazas a las que estamos sometidos”, ilustró.

    Cano recordó que Venezuela no enfrenta amenazas como volcanes o huracanes, pero sí una amenaza sísmica latente, por lo que todas las ramas de la ingeniería —civil, geológica, estructural, geotecnia y otras— deberán buscar soluciones que disminuyan la vulnerabilidad del entorno construido.

    Un mundo vivo

    Daniel Moreno, quien actualmente dirige el Centro de Geomática del Instituto de Ingeniería, expresó que uno de los aprendizajes fundamentales tras los sismos del 24 de junio es comprender que “vivimos en un planeta vivo, tan vivo como los seres humanos, las plantas y la fauna”.

    “Tenemos que tener un aprendizaje doble, porque la naturaleza nos hizo el énfasis y nos subrayó con este doblete sísmico que el 90 % de la población venezolana vive, trabaja, estudia y hace comuna sobre un territorio sísmico”, remarcó.

    Renacer en cultura preventiva

    Daniel Moreno dijo que Venezuela ha tenido iniciativas importantes para fortalecer la cultura preventiva, como la declaración del 26 de marzo como Día Nacional de la Prevención Sísmica en el sector educativo, establecida en 2008 por el Ministerio de Educación. “Esa fecha era magnífica porque no era temporada de vacaciones, y en todas las escuelas se tenía que realizar un plan de emergencia y un simulacro de desalojo. Eso hay que retomarlo”, planteó.

    El experto insistió en que la cultura preventiva debe extenderse más allá de las escuelas hacia los lugares de trabajo y los hogares, integrándose como parte de la vida cotidiana.

    Llamó a las comunas venezolanas a aprovechar el momento histórico que ha abierto el doblete sísmico y las réplicas posteriores para fortalecer la cultura de prevención.

    “Ya todos sabemos reconocer cuando ocurre un evento sísmico, ya detectamos cuáles son los lugares más seguros o menos seguros de nuestra casa, de nuestros trabajos, de las escuelas, cuáles son los lugares más seguros y menos seguros si estás en la calle. Todo esto tiene que procesarse comunalmente para tener un sistema cultural de alerta, para saber qué hacer antes, durante y después de cualquier evento natural que está ahí latente en nuestro territorio”, declaró.

    Insistió en que Venezuela está entrando en una etapa de transformación: “Somos un país que va a renacer en conciencia, en conocimiento, en cultura de la prevención. ¡Vamos a renacer!”.

  • Unacom iniciará primer trayecto de programas de formación el 2 de septiembre

    Unacom iniciará primer trayecto de programas de formación el 2 de septiembre

    Caracas, 16 de julio de 2026.- El rector de la Universidad Nacional de las Comunas (Unacom), Jorge Arreaza, informó que en el mes de julio se debe completar el proceso de formación de las formadores y formadoras de esta institución educativa.

    Durante una videoconferencia con la comunidad universitaria, Arreaza también destacó que es fundamental que este proceso finalice en los estados Aragua, Miranda, Nueva Esparta, Bolívar, entre otros, a fin de iniciar el semestre en septiembre de este año. Aclaró que La Guaira tendrá un tratamiento especial.

    Los nuevos estudiantes se incorporarán a sus comunidades de conocimiento el 2 de septiembre. En este sentido, explicó que las postulaciones de estudiantes y los mapas del conocimiento deben culminar el 2 de agosto. El 7 de ese mismo mes cierran las labores del equipo administrativo y el 31 se incorporan nuevamente. «Aspiramos a que desde el 2 de septiembre hasta el 13 de diciembre comience el primer trayecto de los programas de formación (PNF) y el nuevo ciclo del calendario académico de la Unacom», resaltó.

    «15 semanas es el tiempo adecuado para la iniciación. Y esperamos que el 2027 continuemos, que sea un año de paz y de crecimiento económico», agregó el Rector de la Unacom.

    Hasta el momento hay 8.093 estudiantes postulados en todo el país. «En estos momentos tan difíciles, tener esta cantidad de postulados es una gran potencia. Todos los estudiantes de las comunidades pueden sumarse», sentenció.

    Jorge Arreaza reiteró que las personas que estudiarán en la Unacom aportarán sus conocimientos para fortalecer el desarrollo de su Comuna, «no solo recibirán una titulación, sino que darán a sus hermanos y comunidades todos sus aprendizajes».

    Por otra parte, instó a todos los profesores y profesoras a sumarse y facilitar la formación en los campamentos transitorios que se han establecido en los estados afectados por el doble terremoto.

    «Tenemos que hacer un gran esfuerzo para formar a todos los venezolanos y venezolanas en materia democracia comunal, Salas de Autogobierno, entre otros temas referidos a la convivencia en Comuna. Hay que evaluar cuáles son las necesidades de cada campamento», dijo el Rector.

    Participación activa

    Voceros de la Comuna Socialista El Viñedo, del estado Anzoátegui, señalaron que tienen el compromiso con la Patria, «desde la Unacom estamos activos con la formación comunal (…) La Universidad Nacional de las Comunas es un gran pilar para la comunidad, es una herramienta para avanzar».

    Por su parte, Nancy Espinoza, integrante de la comunidad de la Unacom desde Valencia, estado Carabobo, afirmó que esta universidad es la única opción para lograr la independencia definitiva. «Pese a los contratiempos, vamos a organizarnos».

  • Comunera caraqueña: Zona juventud de la parroquia La Vega fomenta la comunalidad

    Comunera caraqueña: Zona juventud de la parroquia La Vega fomenta la comunalidad

    Caracas, 16 de junio de 2026.- “La máxima expresión dentro del territorio son las asambleas comunales: allí surgen las decisiones, las propuestas, las soluciones. Es el pueblo quien construye su realidad”.

    Estas fueron las palabras de Leydi Mariana Cabrera Azuaje, integrante de la Comuna Renacer de Bolívar, en la parroquia La Vega, en Caracas, durante su participación en la edición número 100 del programa “En clave comunal”.

    La vocera comunal explicó que el sector Los Cangilones —territorio donde se ubica la comuna— fue fundado el 7 de agosto de 1965, producto de “las luchas populares de aquel tiempo” emprendidas por los pobladores.

    Detalló que la Comuna Renacer de Bolívar está integrada por ocho consejos comunales: Nueva Imagen, En la Unión está la Fuerza, Pedro José Llobera, Renacer el Milagro, Despertar de Los Cangilones, Triunfadores de Los Cangilones, Informal y Urbacaci 22.

    Sobre el origen del nombre del sector, Cabrera señaló que Los Cangilones debe su denominación a su “forma rocosa” y a la existencia de una quebrada que, con el tiempo, fue transformada en un desarenador. Además, precisó que el territorio está conformado por 2236 familias, articuladas en torno a la comuna y sus instancias de organización.

    En conversa con la moderadora del programa y periodista Nerliny Carucí, la comunera caraqueña afirmó que la organización dentro de la comuna es fundamental. Reiteró que las asambleas comunales son las que deciden y orientan “cómo hacerlo, qué debemos hacer y por dónde debemos comenzar” en cada proceso de autogestión.

    Destacó la importancia de la formación política, la organización y el trabajo en equipo para los comuneros y las comuneras de Renacer de Bolívar. Subrayó que “escuchar al más necesitado es importante” dentro del territorio comunal.

    Espacios de encuentro

    Leydi Mariana Cabrera comentó que la Comuna Renacer de Bolívar cuenta con una casa comunal y una sala de autogobierno, donde los voceros se reúnen “todos los jueves a las 6 de la tarde” para revisar avances, evaluar proyectos y coordinar actividades.

    Indicó que cada integrante asume responsabilidades específicas dentro del territorio y que el trabajo conjunto permite “apoyarnos juntos” y “salir adelante”. Las asambleas con la comunidad se realizan en la plaza Los Cangilones, donde se presentan rendiciones de cuenta, se escuchan propuestas y se convocan los procesos electorales de la comuna.

    La líder comunitaria también se refirió a la gestión de los conflictos dentro del territorio. Reseñó que “lo más importante es saber escuchar para poder dar respuestas”, pues las diferencias suelen surgir cuando “queremos esto; no queremos lo otro”.

    Sostuvo que el diálogo permite alcanzar “una solución clara y precisa” y que la armonía depende del trabajo en equipo y de la comunidad organizada. “Sin la comunidad no existen consejos comunales y sin consejos comunales no existen comunas; es decir: la comunidad es la estructura de la vida”, expresó.

    Proyectos vinculados al territorio

    La caraqueña Leydi Mariana Cabrera señaló que uno de los proyectos más emblemáticos desarrollados en la Comuna Renacer de Bolívar fue la sustitución de tuberías de agua potable, una obra prioritaria para los sectores ubicados en la parte alta del territorio comunal.

    Explicó que consejos comunales como Pedro José Llobera, En la Unión está la Fuerza, Urbacaci 22 y Nueva Imagen durante más de 15 años padecieron la escasez de agua. Con el acompañamiento de Hidrocapital, “hicieron el estudio; nos dijeron qué tipo de manguera teníamos que comprar, qué conectores teníamos que utilizar”, lo que permitió ejecutar la sustitución de más de 5000 metros de tuberías y beneficiar a una parte significativa de la población.

    Cabrera confirmó que hoy el servicio está garantizado. Puntualizó que la comuna opera con dos ciclos distintos de distribución, lo que permite asegurar el abastecimiento en todo el territorio. Añadió que estas decisiones se toman en asamblea, porque “cada sector es diferente, cada sector tiene un problema diferente”, y afirmó que las soluciones deben ser colectivas, sin dejar de atender las capacidades territoriales y las condiciones planetarias: “Debe abarcar los ocho consejos comunales, porque es una comuna, es una sola”.

    Liderazgo político en La Vega

    Leydi Mariana Cabrera relató que tiene 20 años de trayectoria organizativa, primero en el consejo comunal y luego en la comuna, donde hoy asume la responsabilidad de la Quinta Transformación (T5), relacionada con la conducción política del territorio.

    Expuso que su labor consiste en garantizar que los consejos comunales “estén actualizados”, mantengan el debate y cumplan con sus responsabilidades. Destacó que la Comuna Renacer de Bolívar es la primera en La Vega en contar con un banco comunal, parlamento e instancias comunales consolidadas, y que están a poco de completar su registro formal para convertirse en la primera comuna totalmente registrada en la parroquia.

    Vivir en comunidad y el papel de la juventud

    Para Leydi Mariana Cabrera, vivir en comunidad significa organización y “darle la respuesta y la felicidad al más necesitado”. Describió que su labor cotidiana consiste en ser “ese granito de arena” que aporta bienestar a la comuna, ayudando “lo más que se pueda” a quienes lo requieren. Según ella, la vida comunal se sustenta en la capacidad de servir al otro, un fundamento que diferencia la vida comunitaria de la lógica individualista del capitalismo.

    La vocera comunal apuntó que la responsabilidad comunal implica “una balanza total” entre la vida personal y la vida organizativa. Aseguró que siempre ha sentido inclinación por ayudar al más necesitado y brindar respuestas a quien realmente lo requiere.

    Cabrera también resaltó el rol de las juventudes en la comuna. Subrayó que cuentan con una zona de juventud integrada por más de 15 jóvenes, entre ellos el responsable de la escuela de fútbol comunal. Esta zona funciona en el módulo El Milagro, donde también opera un Centro de Educación Inicial Nacional (CEIN).

    Narró que, tras ganar un proyecto en la consulta juvenil, los jóvenes rehabilitaron el espacio con recursos propios de la comuna: “Había que dejarlos dar ese paso adelante”. Recalcó que lo más importante fue “darles la oportunidad de creer en su proyecto y de gestionar su mismo proyecto”, lo que permitió consolidar un espacio juvenil activo que hoy fomenta la comunalidad.

    Preparativos para la segunda consulta popular de 2026

    La comunera caraqueña Leydi Mariana Cabrera informó que los siete proyectos que la comuna presentará en la consulta del 12 de julio fueron aprobados en asamblea con la participación de “más de 140 familias”.

    Señaló que la jornada es asumida como “una fiesta para la comunidad”, un momento de alegría colectiva para volver a ejercer la consulta popular impulsada por el Gobierno nacional, con el objetivo de seguir dando respuestas a necesidades reales dentro del territorio.

    Cabrera expuso que la comuna trabaja por proyectos, y que de una de las consultas surgió la iniciativa de venta y financiamiento de cilindros de gas. Relató que comenzaron vendiendo cilindros y que los recursos generados se reinvirtieron para adquirir nuevos, permitiendo sostener el ciclo de abastecimiento.

    Conciencia ecológica

    Leydi Mariana Cabrera manifestó que escuchar a la madre tierra es un ejercicio de concientización, especialmente frente al modelo dominante que depreda y destruye el planeta. Reconoció que la comunidad también tiene corresponsabilidad, pues consume “muchísimos productos que a veces no necesitamos” y cuyos residuos terminan afectando los ecosistemas.

    “Cada papelito, cada pote que lanzamos al suelo es como un rasguño a la madre tierra”, expresó al subrayar la necesidad de modificar nuestros hábitos cotidianos. “No es dejar de consumir, es disminuir ese consumo excesivo que tenemos; es decir: consumir lo que verdaderamente necesitamos. Ser conscientes de las necesidades reales y las necesidades ficticias creadas por el capitalismo”, aclaró.

    Señaló que experiencias de otros territorios muestran la magnitud del problema: “Mensualmente, por cada mil familias se llegan a recoger hasta más de 20 toneladas de residuos plásticos: es bastante plástico”. Insistió en que la comunidad debe asumir que es corresponsable de la salud del planeta.

    Leydi Mariana Cabrera reflexionó sobre las razones por las cuales las personas responden de manera casi automática al modelo de consumo capitalista. Determinó que esa conducta tiene raíces profundas: “Viene de muchos años atrás, de hace 500 años”. En este sentido, apuntó a la necesidad de descolonizarnos, de recuperar el sentido comunitario, de construir otras formas de vida distintas a las lógicas modernas/coloniales.

    Aseveró que la descolonización comienza por las escuelas del territorio: “Pienso que podemos partir de unos puntos esenciales que son nuestras escuelas, concientizar al más pequeño del colegio”. Asimismo, destacó la importancia de enseñar desde temprano el amor y el respeto por la madre tierra.

    Al referirse al trabajo con las infancias, la líder comunitaria explicó que en la Escuela Vicente Emilio Sojo se desarrollan actividades de reciclaje con los niños, quienes clasifican papel, plástico y vidrio, además de recibir charlas de concientización ambiental.

    Mensaje final

    Leydi Mariana Cabrera reafirmó que la esencia del proceso comunal reside en la participación de todas las personas que habitan el territorio. Apuntó que “la clave comunal está en la voz del pueblo, en las mujeres comuneras, en el hombre comunero, en el niño y niña que habita el territorio, en los jóvenes que participan de la vida comunitaria”.

  • Comuneros y académicos coinciden en que la planificación comunal es clave para el ejercicio del poder

    Comuneros y académicos coinciden en que la planificación comunal es clave para el ejercicio del poder

    Caracas, 2 de junio de 2026.- “Las comunas son un laboratorio de conocimientos; siempre estamos en una formación continua y, a la vez, en disposición de compartir lo que cada uno de nosotros sabemos”. Así lo expresó Freddy Terán, integrante de la Comuna Cacique Yare, ubicada en el casco central de la parroquia San Antonio de Yare, en el municipio Simón Bolívar, estado Miranda.

    Comentó que tanto la Comuna Cacique Yare ―integrada por 3000 familias― como las otras ocho comunas del municipio Simón Bolívar mantienen una dinámica permanente de aprendizaje colectivo. Destacó que la Universidad Nacional de las Comunas (Unacom) ha acompañado este proceso mediante los programas nacionales de formación (PNF) en Agroalimentaria, Veterinaria, Administración y Deporte, que se desarrollan dentro del propio territorio.

    Durante su participación en el programa “En clave comunal”, Freddy Terán señaló también que el Instituto de Ingeniería ha brindado una formación estructurada en tres etapas, iniciando por la planificación. En esta fase aprendieron “las nociones básicas desde lo que es un problema hasta la posible solución”, lo que les permitió fortalecer su participación en las consultas nacionales que se realizan cada tres meses.

    El comunero explicó que esta capacitación les ha permitido analizar cada uno de los puntos en los cuales fueron formados: “Las causas, los actores, las consecuencias, y avanzar más allá; porque no se trata solo de ejecutar un proyecto, sino de analizar realmente cuáles son los avances o los aspectos negativos de la ejecución del proyecto que proponemos en cada una de las asambleas comunitarias”.

    Terán agregó que la segunda etapa formativa estuvo dedicada a la geomática, donde trabajaron con herramientas de georreferenciación, elaboración de mapas y análisis de capas territoriales. Indicó que este aprendizaje les permite construir un mapa global de la comuna para tomar decisiones informadas en áreas como servicios, asuntos comunitarios e incluso “la defensa nacional”, tema que calificó como relevante para la custodia del territorio.

    La geomática como herramienta para comprender el territorio

    Giovanny Daza, investigador del Centro de Geomática del Instituto de Ingeniería, expuso que la geomática es “la geografía clásica con todo el apoyo tecnológico de la informática”, lo que permite trabajar con mapas digitales y sistemas de ubicación espacial.

    Dijo que todos los fenómenos de la vida tienen una localización geográfica y que, por ello, el objetivo del proceso formativo es “proveerles a las comunas todos los recursos de ubicación espacial”. Afirmó que este conocimiento permite a las comunidades manejar sus parcelas, conocer su terreno, identificar recursos y planificar con mayor precisión.

    Añadió que la geomática además permite a las comunas identificar “sus nidos de agua, sus acuíferos, sus recursos, su CDI”, y construir una visión integral del territorio para la toma de decisiones.

    El investigador manifestó que la geomática puede tener usos muy distintos de acuerdo con el enfoque desde el cual se aplique. Expresó que, en el ámbito privado, puede emplearse para “ubicar dónde hacer un banco”, lo que definió como geomática del capital. En contraste, afirmó que la geomática comunal se orienta a necesidades colectivas, como determinar “dónde podemos poner un CDI” o cómo garantizar que el agua llegue a todos los territorios.

    Daza destacó que la geomática “no soluciona nada, pero ayuda a solucionar todo”, porque, aunque no repara directamente un desagüe o un deslizamiento, sí permite planificar las acciones necesarias para atenderlos. Detalló que su principal ventaja es que “todo es espacializable, todo está geográficamente ubicado”.

    Intercambio de saberes y construcción conjunta del conocimiento

    Francisco Durán, presidente del Instituto de Ingeniería para Investigación y Desarrollo Tecnológico, aseveró que la investigación que se desarrolla en este instituto está estrechamente vinculada con el trabajo comunal.

    Argumentó que, en este proceso, los verdaderos investigadores no son solo los académicos, sino también los comuneros. Destacó que el intercambio de saberes entre ambas partes permite que los conocimientos institucionales y los conocimientos territoriales se complementen.

    Durán señaló que el Instituto de Ingeniería no funciona como una “oferta capitalista”, sino como parte de una propuesta de Estado comunal donde el poder popular dirige los procesos. Dijo que lo primero fue invitar a los comuneros a conocer el instituto para reconocer si lo que allí se hace es útil para ellos. “No conocían el Instituto de Ingeniería y nosotros no conocíamos la Comuna Cacique Yare”, relató. En tal sentido, subrayó que el primer paso fue “ponerse en común”.

    En conversa con la periodista Nerliny Carucí, el investigador explicó que los talleres iniciales se desarrollaron por la comunidad. “No era el instituto dando una clase, diciendo nosotros somos los ‘sabios’”, recalcó. En su lugar, organizaron diez mesas de trabajo mixtas, con comuneros e investigadores sentados juntos para intercambiar conocimientos y ordenar ideas.

    Destacó que el aprendizaje no fue unidireccional: “Aprendemos de los comuneros, de los investigadores que están en el territorio todos los días”. En esta etapa, el tema central fue la planificación, pero no como una clase tradicional, sino como un “intercambio metodológico” entre teoría y práctica para mejorar la formulación de planes, proyectos y consultas.

    Francisco Durán señaló que la investigación no terminó con los talleres en el Instituto. “Lo que hicimos, para poder elaborar ese plan, fue ir a las comunas. La primera sesión se realizó en el instituto, en forma de intercambio; pero el resto tuvo lugar allá, en el propio territorio: en una mata de mango, en una plaza, donde empezamos a ver todas las cosas que nosotros no sabemos y que ellos sí saben y conocen muchísimo más que nosotros. Eso nos permitió ir ordenando el trabajo. No es lo mismo presentar láminas o explicaciones desde afuera que intercambiar con el comunero en su propio territorio, donde se produce otro tipo de conocimiento que ya no pertenece ni al Instituto de Ingeniería ni a la comuna, sino a ambos como comunidad”, puntualizó.

    Reconocimiento del conocimiento popular

    Francisco Durán destacó que, para la formación en geomática dirigida a los comuneros y las comuneras, “no se requieren conocimientos previos, profesionales ni técnicos para poder hacer este curso”. Detalló que la investigación y la publicación elaboradas por el Instituto garantizan que cualquier persona de la comunidad pueda participar, pues el programa “está dirigido a toda la población estudiantil”.

    Freddy Terán añadió que el acompañamiento de los investigadores en el territorio fortaleció el proceso de aprendizaje. Contó que esta cercanía permitió que “muchos de nosotros entendiéramos todas las pautas” y que incluso se generara una participación significativa de jóvenes dentro de la formación.

    Giovanny Daza distinguió el aprendizaje mutuo que se produjo durante el proceso. Reconoció que los comuneros conocían el territorio “mil veces mejor que yo, que supuestamente era el experto”.

    Articulación territorial

    Freddy Terán expuso que el intercambio con el Instituto de Ingeniería ha fortalecido la capacidad de la Comuna Cacique Yare para organizar la ejecución de los proyectos aprobados en consulta popular.

    Contó que, cuando una propuesta resulta ganadora, “llamamos a todos los involucrados y empezamos a hacer el trabajo con ellos”, lo que implica articularse con los voceros del área correspondiente.

    Ilustró que, en proyectos como los tanques de almacenamiento de agua, “nuestros mejores aliados son los voceros de agua de cada una de las comunidades”, mientras que en la sustitución de cilindros de gas fueron los voceros de gas quienes identificaron beneficiarios y debilidades en el territorio.

    El comunero añadió que esta formación también ha permitido fortalecer la relación con instituciones del Estado en distintos niveles. Describió que, en proyectos como la recuperación de canchas o módulos de salud, han contado con “el apoyo de los ingenieros y de los técnicos, tanto de la alcaldía como de la gobernación”, además del acompañamiento del Consejo Federal de Gobierno, que realiza visitas periódicas para evaluar los avances.

    Afirmó que esta “autoformación y este acompañamiento” han mejorado la ejecución de cada consulta y que en cada ciclo incorporan aprendizajes nuevos para el manejo de los proyectos y de los recursos asignados.

    Potenciación digital de la planificación comunal

    El investigador Giovanny Daza señaló que las herramientas de planificación que ya utilizan las comunas —como la cartografía comunitaria, los mapas de soluciones y de sueños, y las agendas concretas de acción— “mantienen su esencia, solamente que van a tener más potencia” con la geomática.

    Declaró que esta tecnología permite digitalizar esos insumos y convertirlos en mapas consultables en pantalla, lo que facilita su uso práctico. Dio como ejemplo la gestión de tanques de agua o cilindros de gas: con un mapa digital de parcelas, “en cualquier momento puedes consultar quiénes tienen tanque y quiénes no”, lo que agiliza la toma de decisiones.

    Francisco Durán, especialista en ciencias políticas, complementó esta idea al explicar que una cartografía social convertida en digital “se potencia porque puedes incluir muchísimas otras cosas que no estaban en el papel”, incorporando capas distintas según cada territorio.

    Acentuó que esta herramienta no solo sirve para elaborar agendas concretas de acción, sino también para “planificar lo que yo llamaría el poder, un instrumento de la gestión popular del propio poder”, orientado al autogobierno.

    Durán afirmó que la planificación comunal debe entenderse como un instrumento para administrar el poder. Señaló que no se trata de la planificación tradicional, donde “una gente escribe unas cosas, tiene un documento, y esa es la santa palabra”, sino de un proceso donde “todos planifican, los que están a favor, pero también los que están en contra”.

    Resaltó que el caso del agua evidencia las tensiones entre necesidades territoriales y estructuras político-administrativas. Recordó que “si alguien tiene dificultades de agua es el Tuy”, pese a que buena parte del abastecimiento de Miranda proviene de esa zona. Explicó que la división político-territorial del Estado limita la integración necesaria para resolver el problema.

    Manifestó que, aunque “la cartografía y la geomática no permiten solucionar el problema del agua”, sí facilitan diagnosticarlo con precisión desde el territorio. El también docente señaló que los diagnósticos locales permiten identificar problemas y soluciones que no se observan desde una mirada estatal centralizada. Alegó que, con herramientas como la geomática, es posible reconocer redes de acueductos, ríos, hidrografía y rutas de abastecimiento; lo que abre la posibilidad de que varias comunas “puedan ponerse de acuerdo y hacer fases, proyectos conjuntos”.

    Aprendizajes territoriales frente a la inteligencia artificial

    Referente a inteligencia artificial, Giovanny Daza, comunero del Consejo Comunal Jacinto Convit, ubicado en los Valles del Tuy, estado Miranda, manifestó que esta tiene “su parte buena y su parte mala”. Explicó que su principal ventaja es acelerar tareas repetitivas, lo que representa un apoyo importante.

    No obstante, advirtió que cuando se trata de “planificación, de establecer caminos críticos, eso ya es muy delicado”, por lo que prefiere no apoyarse en la IA para decisiones estratégicas.

    Francisco Durán coincidió en que la inteligencia artificial tiene limitaciones en el ámbito comunal. Afirmó que “la inteligencia artificial no tiene mucho que ofrecer” frente a la dinámica del poder popular, porque tiende a generalizar y “toda comuna y todo espacio comunal es distinto”.

    Durán relató que muchos aprendizajes esenciales del proceso comunal no pueden ser captados por una inteligencia artificial. Recordó una visita a un establecimiento de salud gestionado por la comuna, donde comprendió de primera mano cómo se organizan servicios como odontología o pediatría. “Eso es un aprendizaje que no va a aparecer en ninguna inteligencia artificial, porque se trata de experiencias genuinas del territorio”, afirmó.

    Durán enfatizó que la inteligencia artificial debe ser tratada con ética y con claridad sobre sus límites.

    La transformación no depende de la técnica, sino del poder popular

    Francisco Durán, presidente del Instituto de Ingeniería, enfatizó que la transformación profunda de los procesos no proviene ni de la técnica ni de la planificación en sí mismas, sino de “la conciencia colectiva de los comuneros y las comuneras”.

    Advirtió que ni un curso ni la geomática pueden “resolver la vida” o “garantizar” soluciones por sí solos, incluso si permiten digitalizar información. Subrayó que el cambio real depende de fortalecer “una conciencia del Poder Popular”, la construcción del Estado comunal y un “espíritu comunal para construir el Poder Popular en ese nivel comunal”.

    El sentido colectivo como principio de la vida comunal

    Freddy Terán afirmó que vivir en comunidad parte de una convicción profunda de cada persona: “debe salir de cada uno de nosotros el concepto colectivo, más que una individualidad”. Expresó que lo que afecta a un vecino termina afectando al resto.

    “Vivir en comunidad creo que es un sueño que queremos todos”, así lo dijo el comunero, aunque reconoció que aún falta más comunicación, entusiasmo y mayor identificación con el proyecto comunal.

    Describió la visión de una comunidad con servicios públicos adecuados, espacios productivos y capacidad para generar sus propios alimentos y bienes esenciales: “Que podamos decir: mi comunidad produce los alimentos propios que consumimos”.

    Bienestar integral

    Sobre la disputa que puede existir entre el campo y la ciudad, el investigador y comunero Giovanny Daza afirmó que esta se explica por una noción reducida del concepto bienestar. Manifestó que “nos hemos vuelto una sociedad muy ‘materialista’ y consideramos que bienestar es bienestar económico”, cuando en realidad debería asumirse como un “bienestar integral”.

    Delineó que “el bienestar integral es en lo que debemos enfocarnos”; es decir: en relaciones distintas a las impuestas por el capitalismo, basadas en el respeto por la madre tierra y el amor por el otro como fundamentos para recuperar la vida comunitaria.

    Francisco Durán expresó que la división entre lo rural y lo urbano “es un producto del capitalismo”, así como la ciudad misma y los valores individualistas que promueve. Expuso que estas dinámicas dificultan la vida comunitaria porque “el capitalismo promueve los valores individualistas”.

    Por último, el investigador y docente añadió que la transformación requiere comprender que “todos estamos en la misma tierra, en la misma comunidad”.  Afirmó que esta lógica implica “elevar un nivel de conciencia para garantizar que todos los que están al lado de nosotros son parte integrante de cada uno de nosotros”.

  • Comunero carabobeño: La radio bemba es lo más efectivo para crear autoconciencia y afirmar lo nuestro

    Comunero carabobeño: La radio bemba es lo más efectivo para crear autoconciencia y afirmar lo nuestro

    Caracas, 26 de mayo de 2026.- “Conocer nuestra historia es clave para no ser transculturizados. Nosotros estamos en una constante resistencia contra la transculturización y debemos afirmar lo nuestro, lo venezolano, desde nuestra comunidad, desde nuestro territorio”. Así lo manifestó Abdrey Gutiérrez, integrante del Circuito Comunal Naguanagua Oeste, parroquia Naguanagua, municipio Naguanagua, estado Carabobo.

    El comunero relató que la vida en este circuito comunal está profundamente vinculada a su historia y geografía. Refirió que el territorio comunal colinda con el Cerro El Café, un pulmón vegetal, donde antiguamente hizo vida el cacique Inagoanagoa, de cuyo nombre procede Naguanagua, que significa “tierra de muchas aguas”.

    Afirmó que este arraigo histórico es la base para construir una comuna con identidad propia y vocación ecológica. “Somos ecologistas y, partiendo de allí, se organizó y se llevó la propuesta de un centro de recolección comunitario, con la iniciativa de nuestros hermanos del Partido Verde”, señaló en el programa “En clave comunal”, moderado por la periodista Nerliny Carucí.

    Gutiérrez narró que el proyecto se construyó desde la participación directa: “Nos fuimos casa a casa, a hablar con la gente, a conversar”. El equipo realizó un censo comunitario para conocer la percepción sobre el reciclaje y los residuos.

    Dijo que la encuesta reveló que “una familia de cuatro a cinco personas genera entre 15 a 20 kilos de plástico al mes”, cifra que, multiplicada por las 4557 familias del territorio, deriva en una significativa cantidad de residuos.

    Abdrey Gutiérrez, responsable del Comité Ecosocialista del integrante del Circuito Comunal Naguanagua Oeste, comentó que, en los debates comunitarios, “hemos caído en conciencia” sobre el origen de la basura y los patrones de consumo que la generan. Aunque reconoció que “tenemos un modo de vida consumista a veces incontrolable”.

    Aseveró que esta reflexión permitió comprender que el problema no es solo qué hacer con los residuos sólidos, sino por qué se generan, especialmente tratándose de esa cantidad de plásticos que terminan impactando negativamente los ecosistemas del planeta.

    El carabobeño explicó que, para enfrentar esta situación, la comunidad decidió aprovechar la articulación del Plan Chuquisaca, impulsado por el Ministerio del Ecosocialismo, que promueve la siembra de limones. “Entonces nos preguntamos: ¿cómo contrarrestar esa demanda de plástico que se está generando en las comunidades? Y allí surgió el tema de lo ancestral. Cuando hablamos de lo ancestral, podemos referirnos a un papelón con limón, que a cualquiera le encanta: el papelón refresca y es una alternativa saludable frente al tan dañino refresco que produce la agroindustria”, ilustró.

    Recuperar lo ancestral

    Abdrey Gutiérrez, quien también es vocero de Ecosocialismo del Consejo Comunal Valle Verde, subrayó que uno de los debates centrales en el circuito comunal es la transculturización, un proceso que —según dijo— afecta los modos de consumo y la relación con el territorio vivo.

    Expuso que varios jóvenes del circuito participaron en una formación de gestión comunitaria facilitada por la Escuela de Pedagogía de la Juventud, lo que permitió fortalecer la reflexión colectiva.

    Gutiérrez agregó que esta expresión también se manifiesta en la recuperación de la medicina ancestral. Recordó que durante la pandemia de covid-19 las personas recurrían a “un guarapito de malojillo con naranja” para aliviar síntomas como la fiebre alta.

    Informó que, en el circuito comunal, se tomó la iniciativa de crear un vivero de medicina ancestral para cultivar plantas como malojillo, jengibre y yuquilla. Destacó que estas especies “tienen un tremendo impacto y una tremenda ayuda para los organismos”, y que el propósito es recuperar los saberes ancestrales.

    Soberanía alimentaria

    Abdrey Gutiérrez, estudiante de Ingeniería Agroalimentaria en la Universidad Popular del Ambiente Fruto Vivas (UPAFV), señaló que uno de los proyectos para el próximo semestre es identificar qué rubro es de esta zona y garantizar la producción local.

    “Como dije anteriormente, en el Cerro El Café hay algunas áreas que podemos recuperar para garantizar la seguridad alimentaria. Desde aquí, desde nuestra comunidad, creemos en lo agroecológico; creemos que una buena alimentación empieza desde lo comunal”, disertó. Recordó que la guerra económica de 2017 hizo a la Comuna venezolana reencontrarse con prácticas agroecológicas que hoy buscan fortalecer.

    El líder comunitario resaltó que en la zona existen experiencias como la siembra de yuca, cuyos productos se comparten entre los consejos comunales. Acentuó que la comunidad cuenta con 3026 adultos mayores, de los cuales “menos del 20 % tiene problemas de mala alimentación”, gracias a prácticas alimentarias sanas y a acuerdos solidarios con comerciantes locales de legumbres y hortalizas. Recalcó que estos convenios permiten apoyar a los abuelos y garantizar su acceso a alimentos frescos.

    Juventud y las mujeres

    El vocero comunal Abdrey Gutiérrez contó que el principal “gancho” que atrajo a los jóvenes hacia la consulta comunal fue el contacto directo con el territorio. Apuntó que viven en una zona privilegiada, con diversidad de árboles madereros y frutales, y mucha fauna silvestre”, donde el senderismo es una práctica frecuente.

    “En la próxima consulta —que es el 12 de julio— ya nos estamos preparando para eso. Queremos que este circuito comunal se convierta en comuna y que los jóvenes participen. ¿Y qué llamó a los jóvenes? El ecoturismo, el turismo consciente, el senderismo, el poder conocer su territorio. Entonces, empezar a recorrer por senderismo estas zonas, estas bellezas que tenemos en este municipio, llamó la atención de los jóvenes”, dijo.

    Relató que, a partir de ese interés, comenzaron a conversar sobre el tema comunal y sobre la necesidad de que la juventud asumiera su papel protagónico en el proceso comunitario. Hoy, afirmó, muchos de ellos están incorporados a programas como Soy Nieto del vértice Vamos a Crecer de la Gran Misión Venezuela Joven, que atiende a los adultos mayores del circuito.

    Abdrey Gutiérrez informó que en el circuito comunal viven 1656 jóvenes entre 12 y 18 años, de los cuales 42 participan activamente en la vida comunal. Expresó que, aunque la cifra pueda parecer pequeña, destacó que estos jóvenes “están activamente todos los días: llegan con ideas nuevas”, lo que enriquece el debate y la toma de decisiones en la Sala de Autogobierno. Subrayó que el rol de los adultos es acompañar y orientar.

    El comunero carabobeño también resaltó la relevancia de la participación femenina en el proceso organizativo, que ronda el 80 % frente al 20 %, que es masculina. Manifestó que esta presencia, sumada al empuje de la juventud, constituye la base política y operativa del territorio. “La mujer y la juventud son los pilares fundamentales de todo este proceso”, recalcó.

    Comunicación comunitaria y espacios de encuentro

    Abdrey Gutiérrez declaró que la comunicación dentro del circuito comunal se gestiona principalmente a través de la “radio bemba”, que definió como la manera más efectiva de difundir lo que se está haciendo en el territorio.

    Comentó que una vez por semana replican la información y los avances del trabajo comunal, aprovechando espacios de alta concurrencia como el campo deportivo que une a las once comunidades del circuito. Allí, dijo, “nos vamos a ver los jueguitos y empezamos a conversar”, generando debates espontáneos con vecinos que muchas veces desconocen las iniciativas del circuito comunal.

    El líder comunal destacó que estos intercambios permiten involucrar a personas que no participan regularmente en las estructuras organizativas, pero que encuentran en estos espacios deportivos un entorno para conversar y enterarse de los proyectos en acción. Reiteró que la participación juvenil es clave en estos diálogos, pues los jóvenes “participan en esos temas” y ayudan a dinamizar la conversación comunitaria.

    La madre tierra como sujeto de vida

    Sobre el sentido de la madre tierra para el Circuito Comunal Naguanagua Oeste, Gutiérrez afirmó que la visión del circuito es convertirse en una comuna ecológica. Argumentó que esta orientación responde tanto a la realidad del territorio como a la necesidad de enfrentar “un monstruo que es el capital”, lo que implica “producir un nuevo ser humano con conciencia ecológica”. Acentuó que la madre tierra es el único hogar que tenemos, la madre que nos alimenta.

    Gutiérrez agregó que este valor debe sembrarse desde la infancia. “Creemos en que podamos sembrar ese valor desde los más jóvenes, desde los más pequeños, desde los colegios”. Aseveró que la radio bemba también es una herramienta clave para “crear la autoconciencia y afirmar lo nuestro”, lo que refuerza la idea de que la comunicación popular es parte fundamental del proceso de educación ecocomunitaria.

  • Comunero de Altagracia: En la educación en el entorno nos encontramos todos

    Comunero de Altagracia: En la educación en el entorno nos encontramos todos

    Caracas, 19 de mayo de 2026.- “Tenemos que desnudar ese mito de que la ciencia moderna es la única forma de hacer ciencia; reconocer que también existen otras formas de conocimientos, como los de la señora que vive en comunidad, que posee saberes ancestrales, que conoce cada planta y sus usos, saberes de medicina tradicional”. Estas fueron las palabras de Luis Hernández, secretario del Comité Científico del Circuito Comunal Simón Bolívar en la parroquia Altagracia de Caracas.

    Hernández explicó que uno de los principales desafíos es “destrabar y quitarle esa tilde elitesca a lo que es la ciencia”, para que deje de percibirse como un ámbito exclusivo de laboratorios, batas blancas y aulas académicas. Ello significa avanzar en otro concepto de ciencia.

    El joven comunero afirmó que las comunidades deben comprender que “no tienen que ser espectadoras de la ciencia”, pues también producen conocimiento desde la experiencia territorial. Para él, el reto es lograr que ambas corrientes —la académica y la popular— se encuentren para fortalecer la gestión comunal.

    Luis Hernández señaló que este 2026 se conformó el Consejo Científico del Circuito Comunal Simón Bolívar. Relató que ya existían inquietudes previas sobre la necesidad de articular ciencia y comunidad, pero que luego de los hechos del 3 de enero, se apresuró la urgencia de consolidar esta estructura.

    Hernández explicó que por esta razón han mantenido un intenso intercambio con la Universidad Experimental de la Gran Caracas (Unexca), cuya misión es identificar necesidades y viabilizar soluciones. Señaló que el Comité Científico funciona como un “pivote de encuentro” entre profesionales, instituciones y habitantes del territorio, y que actualmente se encuentran en una “espiral de reclutar, de motivar” a más participantes.

    Este comité inició su labor con “una convocatoria abierta a toda la comunidad”, acompañada de un esfuerzo pedagógico para explicar “hacia dónde y qué busca el Comité Científico”, dado que se trata de una instancia novedosa.

    Hernández reconoció que en el circuito comunal aún existen vacíos, especialmente en la construcción de vocerías de los consejos comunales, por lo que los encuentros semanales —realizados los miércoles de 5 a 7 de la noche— buscan servir como “puente de encuentro” para fortalecer la participación.

    Destacó que la convocatoria no se limita a las vocerías de los consejos comunales, sino que incluye “a todas las fuerzas que hacen vida en el territorio” y a instituciones comprometidas con la gestión comunal.

    El líder juvenil mencionó la participación de jefes de comunidad, jefes de calle, movimientos sociales y diversas instituciones como el Seguro Social, el Centro de Especialidades Médicas Horacio Almeida, el Instituto de Previsión y Asistencia Social para el personal del Ministerio de Educación y otras que “se han incorporado en varias oportunidades a nuestras sesiones”.

    Durante su participación en el programa radial «En clave comunal», puntualizó que el objetivo es identificar “cómo podemos entre todos mejorar o corregir algunas debilidades”, dando seguimiento temático a cada encuentro.

    El vocero comunal refirió que las reuniones se realizan en el auditorio Santiago Magariño de la Unexca y en el Ministerio de Educación, que “han dispuesto todos sus espacios desde el día uno” para apoyar el trabajo del Comité Científico.

    Añadió que, en el marco de las Siete Transformaciones (7T), el método de trabajo ha evolucionado y hoy confluyen once instituciones educativas: siete escuelas, tres liceos y una universidad.

    Desafíos del Circuito Comunal Simón Bolívar

    Luis Hernández explicó que uno de los principales retos del Circuito Comunal Simón Bolívar —instancia que integra once comunidades y cinco mil familias— es construir una metodología común, “porque la misma palabra comuna y comunidad que tanto escuchamos tiene un concepto muy simple, que es reencontrarnos en los aspectos comunes, en donde podemos nosotros fortalecernos”.

    Afirmó que las diferencias y debilidades deben asumirse como oportunidades para convertirlas “en fortalezas, en potencialidades”, y que el objetivo es que “todos se sientan incluidos dentro de lo que es el Comité Científico”.

    El secretario del Comité Científico indicó que esta instancia puede convertirse en un “pivote para que exista una representación de confiabilidad y éxito dentro del modelo de gestión comunal”. Para ello, el primer desafío es la búsqueda de información, pues reconoció que en muchas comunidades es un “talón de Aquiles”. Argumentó que a veces alguien posee datos relevantes, pero “no los quiere compartir porque no quiere que los procesos pasen por él”, lo que obstaculiza la organización. Por eso insistió en que el primer paso es garantizar “información confiable” que permita identificar las necesidades reales del territorio.

    Hernández afirmó que, una vez identificadas las necesidades, deben generarse las formaciones necesarias. “Es decir: que todos, de alguna manera u otra, sientan que pueden potenciarse, porque, más allá de asumir responsabilidades y ser ese protagónico, es construir herramientas en colectivo para que esas personas puedan hacerlo. Pues si no, estamos entregándole como una responsabilidad a alguien que va a fracasar porque no tiene las herramientas suficientes”, dijo.

    Cartografía comunal y ecología de saberes

    Luis Hernández, ingeniero mecánico egresado de la Universidad Central de Venezuela (UCV), explicó que uno de los principales retos en la construcción del mapa georreferenciado de la comuna ha sido “sincerar lo que es el número de familias, el número de comunidades, las capacidades humanas y territoriales”, tarea en la que diversas instituciones han intentado avanzar.

    Reconoció el esfuerzo impulsado por la Vicepresidencia Social-Territorial, quien “ha dispuesto a todo un grupo de personas y profesionales” para fortalecer y retomar el camino de las Siete Transformaciones (7T), herramienta jurídica incorporada al Plan de la Patria.

    El secretario del Comité Científico del Circuito Comunal Simón Bolívar comentó que la Unexca se incorporará al proceso a través de la cátedra de Trabajo Social, con el objetivo de “instrumentalizar esos indicadores que serían de nuestro interés”. Explicó que el Comité Científico no solo trabaja desde la coyuntura inmediata, sino que busca “regresar a un ejercicio de planificación” para reducir los riesgos de la improvisación. Acentuó que, en la medida en que se planifique mejor, “el éxito de la gestión comunitaria va a ser superior”.

    El joven comunero detalló que, con apoyo de los estudiantes de Trabajo Social, se realizará un levantamiento de información que permita anticipar escenarios futuros. Como ejemplo, mencionó la importancia de tomar conciencia de la necesidad del ahorro energético y de cuál es la situación del planeta en el que vivimos.

    Luis Hernández expuso que uno de los proyectos más recientes del Comité Científico es su vinculación con el Instituto de Ingeniería, con el cual iniciaron un programa de formación orientado a comprender “cómo es la conceptualización internacional de lo que es el manejo de los residuos”.

    Apuntó que Caracas enfrenta un problema estructural en esta materia, que la Alcaldía de Caracas y el Gobierno del Distrito Capital intentan abordar mediante regulaciones de horarios y mejoras en la recolección, con el fin de “disminuir o mitigar las enfermedades” asociadas a la disposición inadecuada de los residuos.

    “Nos vinculamos al Instituto de Ingeniería con esta formación para aprovechar lo que sería una iniciativa de descomponer o clasificar los distintos residuos por categoría para convertirlos en un factor económico. Y, en este caso, poder, por ejemplo, con todos los residuos orgánicos, que en su mayoría entendemos que están alrededor del 70 % o 60 %, pudiéramos convertir en compostaje [reciclaje de materia orgánica]”, manifestó.

    Hernández destacó que esta iniciativa constituye una primera fase dentro de un enfoque más amplio, orientado a “convertir esta debilidad en una fortaleza” y transformar la gestión de residuos en una fuente de economía comunal. Subrayó que el objetivo es que la comuna pueda “subordinar” estos procesos a sus propias necesidades y avanzar hacia un modelo autosustentable.

    El líder comunitario reconoció que urge un cambio en las maneras en las que se dispone de la basura y en el repensar el origen de los residuos sólidos.

    Dijo que la mayoría de las personas no sabe cuántos kilos de basura produce cada día, un dato que —según dijo— le llamó profundamente la atención durante las formaciones en el Instituto de Ingeniería. Precisó que estas formaciones permiten analizar los residuos “a nivel de su masa, a nivel orgánico” y también clasificar otros tipos de residuos para evaluar su posible reutilización.

    Hernández subrayó que “el reto cada vez es mayor en el sentido de la responsabilidad”, pues nuestra relación con la basura tiene que ser el inicio de cambiar nuestra mirada del mundo y de cambiar nuestra forma de construcción de nuestro propio entorno.

    El vocero comunal declaró que la primera estrategia para involucrar a las más de cinco mil familias del circuito comunal en este tema es trazar una línea de formación. “Yo creo que en la educación en el entorno nos encontramos todos y todas”, sentenció.

    Destacó que la gestión de residuos también implica atender a las personas en situación de vulnerabilidad que suelen trabajar alrededor de la disposición de basura. “¿Qué pasa con estas personas? Bueno, mira: son personas que ya conocen el oficio, pero ¿qué hay que hacer? Dignificarlas, hacerlas parte del proyecto. Eso forma parte de la formación que recibimos allá, en el Instituto de Ingeniería. Nosotros, de manera empírica, hemos tratado de incluir a estos compañeros dentro de lo que planteaban los programas de gobierno: los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), Negra Hipólita. Ahora se abre la posibilidad de incorporarlas a una empresa productiva vinculada al manejo de residuos, donde reciban uniformes, herramientas de protección y un ingreso”, enfatizó.

    El joven caraqueño aseveró que esta propuesta permitiría “solucionar de manera integral la problemática de la disposición” de residuos. Subrayó que el reto es llevar los principios del proyecto comunal a acciones concretas en la vida cotidiana del territorio.

    Luis Hernández reiteró que el Comité Científico está “muy comprometido en avanzar en el tema de la concienciación a través de la formación”, ya que su función es preparar a la comunidad de manera responsable.

    Comentó que por ello mantienen una interacción constante con el Instituto Fundación de Ingeniería, donde ya culminó una primera cohorte que incluso contó con participantes de otros estados del país.

    El líder comunal contó que la formación recibida permitió identificar múltiples indicadores vinculados a la futura creación de una Empresa de Producción Comunal. Subrayó que no se trata solo de observar el proceso como espectadores, sino de preguntarse: “¿Cómo me involucro yo, siendo una de esas cinco mil familias dentro de ese proceso y cómo me veo beneficiado en mi accionar?”. Entre los retos, mencionó la reducción de costos asociados a la recolección de residuos y la necesidad de comprender integralmente el sistema de gestión de residuos.

    Hernández recalcó que la formación también permite reconocer prácticas de “ingeniería popular” que ya existen en el territorio, como métodos improvisados pero ingeniosos utilizados por trabajadores de la recolección.

    “¿Cómo hacer para reforzar eso? No se trata solo de conocer esa faceta, sino de llegar, por ejemplo, a todo el encadenamiento: ¿cómo se comportan los rellenos sanitarios?, ¿cómo está ese sistema?, ¿qué inversiones debe hacer el Estado para que eso se mantenga?, ¿por qué?, ¿y hasta dónde va a parar lo que llega a ese relleno sanitario? Todo esto para que podamos ver cuáles son las consecuencias que generamos desde la familia: desde la producción de residuos hasta su disposición final”, enunció.

    Consumo, cultura rentista y corresponsabilidad ambiental

    Luis Alejandro Hernández, quien también es profesor de geopolítica y economía, señaló que el problema del consumo excesivo en Venezuela es producto del modelo capitalista, que se acentúa con la cultura rentista.

    Manifestó que esta lógica ha generado permisividad en prácticas cotidianas, como la utilización indiscriminada de envases. “Resulta que algunos envases pueden reciclarse varias veces: van aumentando de grado y cambiando su uso. Pero llega un momento en que ese material ya no puede reciclarse más y, bueno, termina en el mar. Y ahí aparece una consecuencia que termina pagando nuestro ecosistema”, expuso.

    El joven comunero advirtió que estas prácticas tienen efectos directos en la crisis climática global, un fenómeno que “se está dando” y frente al cual muchas personas no reconocen su corresponsabilidad. “En este tema tenemos ciertos niveles de corresponsabilidad y la idea es concienciar. Si queremos que la vida humana y no humana continúe en este planeta, todos debemos ser partícipes en construir un modelo nuevo”, reflexionó.

    Compostaje y articulación con movimientos campesinos

    Luis Hernández indicó que, aunque no pueden compararse con estados altamente productivos como Portuguesa, el Circuito Comunal Simón Bolívar puede asumir el reto de transformar los residuos orgánicos en compostaje, pero también comenzar a revertir “ese factor consumista” propio del estilo de vida moderno, además de reflexionar sobre las limitaciones que impone la propia configuración de la ciudad moderna.

    El vocero comunal añadió que esta iniciativa permitiría vincularse con los movimientos campesinos para convertir el desecho orgánico en una “potencialidad” destinada al engorde o tratamiento de animales, así como a la “recomposición de los suelos” mediante el aprovechamiento del compostaje.

    Hacia una comuna modelo y articulación con otros territorios

    Luis Hernández, secretario del Comité Científico del Circuito Comunal Simón Bolívar en la parroquia Altagracia de Caracas, comentó que, desde la Vicepresidencia Social-Territorial, la orientación inicial ha sido fortalecer al máximo las capacidades del circuito comunal para elaborar “una especie de manual” que les permitiera convertirse en “la comuna modelo”.

    Dijo que, aunque todavía no han alcanzado la formalidad de comuna, esperan que, una vez consolidado ese nivel, puedan establecer “interacciones mucho más reales desde el ámbito productivo, formativo y del accionar” con otras comunas del país.

    Sobre las debilidades, especialmente en la participación y en la vocería, que tiene el circuito comunal, expresó que estas limitaciones no son exclusivas del territorio: “Hay una coyuntura nacional, internacional y económica que a veces empuja hacia eso”. Aun así, afirmó que el reto es “revertir” esa situación y lograr que la gente se identifique con cada parte de la comunidad y sus procesos.

    Juventud comunera

    El líder juvenil destacó que el Comité Científico cuenta con “muchos jóvenes profesionales muy entusiasmados”, a quienes han venido identificando y caracterizando a partir del trabajo comunitario.

    Relató que la experiencia acumulada en espacios como el CLAP y las jefaturas de comunidad —especialmente durante el confinamiento por covid-19— permitió “acercarnos a nuestra comunidad, independientemente de su pertinencia política”.

    Apuntó que en zonas urbanas como la del Circuito Comunal Simón Bolívar las necesidades son más amplias, y mencionó como ejemplo el tema de los ascensores, una demanda que, según dijo, fue una bandera pionera del circuito por su impacto en la vida de los adultos mayores.

    Luis Hernández contó que muchos de estos procesos han sido impulsados por la juventud en articulación con la Universidad Experimental de la Gran Caracas (Unexca), institución que “recibe a todos una vez que se postulen a inscribirse”.  

    Señaló que existe un fenómeno creciente de jóvenes que buscan “estudiar, formarse, retomar el camino a los estudios”, y que este impulso académico fortalece la gestión comunal. “Ahí estamos encaminados y tomados de la mano para caminar ese aspecto”, expresó Hernández.

  • Grosfoguel: Comuna venezolana debe profundizar la soberanía económica desde “abajo” ante la encrucijada imperial

    Grosfoguel: Comuna venezolana debe profundizar la soberanía económica desde “abajo” ante la encrucijada imperial

    Caracas, 5 de mayo de 2026.- “La ofensiva del imperio estadounidense no es solo contra Venezuela, es contra toda América Latina. Lo vengo diciendo desde hace años: el imperio tiene una estrategia global de recolonizar América Latina”. Estas fueron algunas de las palabras del sociólogo puertorriqueño Ramón Grosfoguel en conversa con la periodista venezolana Nerliny Carucí, en la que debatieron sobre la realidad política de la Comuna venezolana en la encrucijada imperial.

    Para este maestro descolonial, la escalada imperialista es muy “lógica” si se observan los acontecimientos mundiales.

    Aseguró que Estados Unidos perdió mercados estratégicos en Asia durante la guerra comercial con China. “China le ha dado una paliza en Asia a Estados Unidos. Perdió la guerra comercial en África frente a China. Además, ha perdido las guerras militares en el Medio Oriente. Y las sigue perdiendo, porque en este momento está perdiendo la guerra con Irán”, ilustró.

    En este sentido, afirmó que actualmente Estados Unidos no tiene capacidad para competir económicamente con potencias como Rusia y China, “porque ha estado los últimos 40 años botando dinero en guerras inútiles”. Añadió que muchas de las guerras de las últimas décadas en el mundo responden a “un interés sionista que logra hackear la política exterior estadounidense y la política militar”.

    Recordó que Estados Unidos es el país más endeudado del mundo. “Mientras ellos botaban dinero en guerras inútiles, China, Rusia, el mismo Irán y otras potencias emergentes como Brasil estaban invirtiendo en nuevas tecnologías de producción”. Esa situación, señaló, obliga a Washington a recurrir al “juego sucio de las ‘sanciones’, de los golpes de Estado, de las guerras, de las amenazas”, lo que “tira el tablero del orden internacional al aire”.

    Ante este panorama, reiteró que es “muy obvio que los Estados Unidos vuelven a América Latina” con una ofensiva contrarrevolucionaria a escala continental “para recuperar lo perdido”.

    Desafíos de la comuna

    En este contexto de reconfiguración del imperialismo, el pensador puertorriqueño exhortó a comprender que la contrarrevolución imperial “empezó desde hace rato a operar en el continente”. Recordó “el golpe de Estado a Castillo en Perú”, la caída del proyecto político de Rafael Correa bajo el gobierno de Lenín Moreno, “la caída de los Fernández, la emergencia de Milei, la emergencia de Katz”. Mencionó también “la caída del gobierno de transformación de Bolivia y, ahora, el ascenso de extrema derecha en Bolivia y Honduras”.

    En ese escenario geopolítico, Grosfoguel consideró fundamental que la Comuna venezolana profundice el proceso de comunalización de la economía y del poder, porque constituye “la mejor defensa que tiene Venezuela ante cualquier agresión imperial y ante cualquier tipo de bloqueos económicos”.

    Recalcó que el horizonte estratégico debe seguir siendo el planteado por Hugo Chávez: “Comuna o nada”; es decir: “la comunalización del Estado, la comunalización de todo como objetivo y horizonte estratégico”.

    Dejó claro que es un proceso que no se hace de la noche a la mañana. “Sencillamente ir caminando en esa dirección, en ese horizonte. No perderlo de vista. No transformar el objetivo estratégico en consumir más o en volver otra vez a restaurar las formas capitalistas tradicionales de producción”, advirtió. Consideró que ese desvío conduciría nuevamente a desigualdades y a un horizonte desarrollista contrario al proyecto bolivariano.

    El pensador del Sur global insistió en la necesidad de profundizar la revolución internamente. “Es la mejor defensa frente a la agresión imperialista, no solamente en términos económicos y políticos, sino también en términos militares”. Subrayó que Venezuela tiene que fortalecer su producción nacional para enfrentar cualquier fase de confrontación, dado que “el imperialismo se encuentra en decadencia” y busca recuperar el continente latinoamericano “porque es lo único que les queda”.

    Ramón Grosfoguel manifestó que, si Estados Unidos pierde América Latina, perdería su estatus imperial. “Todo imperio necesita periferia para dominarla y explotarla. Entonces, si pierde el continente latinoamericano como periferia, a Estados Unidos no le queda prácticamente nada: implosionaría como imperio. Por esta razón, es que estamos viviendo momentos muy difíciles y violentos”, indicó.

    Flexibilidad táctica y astucia estratégica

    Ramón Grosfoguel, coautor del libro El imperialismo al desnudo. Modalidades de guerra y colonización en el tablero geopolítico del siglo XXI, explicó que la flexibilidad táctica es un recurso histórico de los movimientos revolucionarios en contextos de poder desigual.

    Apuntó que se trata de momentos en los que “el poder desigual obliga a tener que dar un repliegue táctico frente al imperialismo”, y afirmó que esa es precisamente “la situación que vive Venezuela hoy”.

    El pensador puertorriqueño subrayó que los procesos históricos no avanzan de manera lineal. Aseguró que “la historia no camina en líneas rectas”, sino que posee una “temporalidad en zigzag”, marcada por los obstáculos que el imperialismo coloca frente a las revoluciones.

    Sostuvo que en ocasiones hay que dar dos pasos atrás para poder dar tres adelante, y que esos retrocesos tácticos permiten ganar tiempo. “Yo pongo el ejemplo siempre de Gaddafi. Gaddafi, lamentablemente, cuando recibió las amenazas imperialistas de invadir el país, de bloqueos, ‘sanciones’ y todo eso, la respuesta de él fue ceder petróleo. Le cedió pozos petroleros al imperialismo, a las compañías internacionales del imperialismo, tanto europeas como estadounidenses. ¿Qué pasó? Bueno, la historia ya nos da la respuesta. Lo mataron y destruyeron Libia. Eso demuestra que en el imperialismo no se puede confiar”, advirtió.

    Asimismo, expuso la experiencia de la isla de Granada: “Había un gobierno revolucionario allí en el año 83, y una de las cosas que hicieron los Estados Unidos, precisamente para destruirlo —después de haber intentado acabar con ese gobierno de múltiples maneras y no lograrlo—, fue acudir a una estrategia que les funcionó. ¿Cuál fue esa estrategia? El rumor. La misma CIA (Agencia Central de Inteligencia) difundió el rumor de que un bando de la revolución granadina se había vendido a la CIA y al imperialismo, y que el otro bando también lo había hecho; había rumores contra ambos lados. Se empezaron a matar unos a otros con estas acusaciones y estos rumores, y eso permitió entonces al imperialismo invadir el país y destruir al gobierno revolucionario de Granada”.

    Grosfoguel insistió en que, si se realizan acuerdos tácticos o concesiones momentáneas, estos deben hacerse “sin ingenuidad estratégica”. Aseveró que el imperialismo “pacta para ganar tiempo”, mientras que para los revolucionarios ganar tiempo significa “prepararnos mejor para las próximas batallas, organizarnos desde abajo más fuertemente, profundizar la revolución”. Enfatizó que es indispensable aprender de los errores del 3 de enero para estar “mejor preparados para las próximas batallas”.

    En esta línea, para reforzar su punto, el puertorriqueño refirió el caso de “Lenin en el Tratado de Brest-Litovsk, en el que Rusia le cedió a Alemania, en 1918, una buena porción del territorio soviético con tal de ganar tiempo y evitar una invasión en ese momento. Está también el ejemplo de la Unión Soviética en los años treinta, cuando tuvo que pactar nuevamente con Alemania —esta vez la Alemania nazi— en el Pacto Ribbentrop-Mólotov, para ganar tiempo igualmente. El tratado entre Mao Zedong y Chiang Kai-shek —dos enemigos históricos que estaban en guerra civil—, mediante el cual Mao promovió, junto con la Fuerza Revolucionaria, una alianza con su enemigo histórico, el ‘lacayo’ y representante de los terratenientes chinos, Chiang Kai-shek y el Kuomintang, se vio determinado por la invasión japonesa: no puedes estar en guerra civil en el momento en que te invade un país imperialista; tienes que unirte. Está, además, el ejemplo de Fidel Castro en el ‘período especial’, en los años noventa, cuando invitó a inversiones extranjeras en la industria hotelera y en el turismo como parte de la estrategia para enfrentar la caída de la Unión Soviética. En ese contexto, la Unión Soviética dejó de comprar el azúcar —la principal industria de Cuba—, por lo que tuvieron que reorientar la estrategia económica: la industria azucarera colapsó y pasaron a las inversiones extranjeras como una manera de sobrevivir, en una especie de retirada táctica para poder avanzar mientras ganaban tiempo”.

    También, citó el “por ahora” de Hugo Chávez como ejemplo de flexibilidad táctica con astucia estratégica. “Es decir: con astucia estratégica él dice ‘por ahora, no hemos logrado nuestros objetivos’ y llama a entregar las armas y a replegarse del movimiento insurreccional que organiza, y en ese momento se repliega, protege su fuerza, porque, si no, hubieran sido sometidos a una masacre. Sus fuerzas las protege, gana tiempo y Chávez regresa con el triunfo electoral del año 98. “Entonces, cuando yo digo flexibilidad táctica, es necesario hacer lo que se está haciendo hoy en Venezuela”, declaró Grosfoguel, y añadió: “Pero siempre velando que se haga con astucia estratégica, sin caer en la ‘flexibilidad táctica con ingenuidad estratégica’ en que cayó Gaddafi al pensar que, cediendo pozos petroleros, lo iban a dejar quieto”.

    Comunas y soberanía en tiempos de amenaza imperial

    Ramón Grosfoguel, investigador en temas como la filosofía de la liberación latinoamericana, la perspectiva de la colonialidad del poder y la comuna como una esperanza real de futuro y de paz, expresó que, en un escenario donde existen presiones externas y parciales entregas de soberanía, el papel de las comunas es decisivo.

    La tarea central de la comuna es “profundizar la soberanía económica de Venezuela desde abajo, desde el plano popular, desde el pueblo, pero también la soberanía política y militar. Es decir: las comunas tienen que ser núcleos de preparación para futuras batallas. Las comunas tienen que ser como ese centro, no solamente el objetivo estratégico de la Revolución Bolivariana como utopía, comunalizar todo, sino también en este momento histórico las comunas son fundamentales para la defensa soberana y la seguridad de Venezuela. Yo creo que hay que confiar en el pueblo, que hay que fortalecer el poder comunal”.

    Grosfoguel puntualizó que los bloqueos económicos suelen apuntar a los puertos y el comercio internacional de un país, por lo que la producción nacional es vital para resistir. “Si tú produces nacionalmente lo que te comes, vas a tener posibilidades de maniobrar como hizo Vietnam, como hicieron otros países que fueron intervenidos por el imperialismo. La resistencia se basó en el hecho de que tuvieran una economía comunal desde abajo. Y, además, la preparación de las milicias populares. Yo creo que eso no se puede subestimar, porque ahora mismo el imperio reconoce que Venezuela puede ser otro Vietnam”.

    Advirtió que la defensa militar de un país no puede depender del espacio digital, “porque, si estás dependiendo de eso, ellos [el imperialismo], con las nuevas tecnologías, te paralizan eso en 10 minutos como hicieron el 3 de enero en Venezuela. Tienes que tener formas de defensa militar que no sean dependientes del espacio digital. Es decir: que sean formas autónomas, soberanas del pueblo. Fíjense cómo los iraníes encontraron su manera. Yo no estoy diciendo que se imite a Irán. Siempre hay que buscar las formas propias de cada pueblo y cada país, de resistencia y de defensa militar y soberana de su país”.

    En este aspecto, el sociólogo insistió en buscar maneras de descolonizar la defensa militar, “para no ser dependientes ni de armas ni de espacios, como el digital, que son controlados por el imperialismo.

    De cara al pueblo

    Ante la pregunta vía telefónica de un comunero venezolano sobre cuál sería la fórmula o política que se debería aplicar en las comunas para avanzar en la construcción de territorios comunales unidos, Ramón Grosfoguel respondió que “tiene que haber una actitud en la subjetividad de los comuneros de solidaridad y de cooperativismo con otras comunas”.

    Señaló que no se puede concebir la comuna desde una mentalidad capitalista de competitividad entre comunas. “Eso sería absurdo. Tiene que ser la colaboración y solidaridad entre comunas para fortalecerse”, acentuó.

    El pensador descolonial consideró fundamental abordar el tema comunicacional desde un discurso propio. “Hay un discurso que es necesario y que hay que apoyarlo, que es el que hace la compañera presidenta encargada, Delcy Rodríguez, frente al imperio. Pero hay que hacer también comunicacionalmente un discurso propio, o sea, un discurso de cara al pueblo”, expuso.

    Argumentó que cuando se le habla al imperio en esa flexibilidad táctica, en esos acuerdos tácticos, “se le habla con un contenido muy diferente a lo que sería la comunicación popular. Sí, flexibilidad táctica es necesaria. Los acuerdos que se han hecho son necesarios en este momento para la sobrevivencia de la Revolución Bolivariana. Pero flexibilidad táctica con astucias estratégicas, sin ingenuidad estratégica. ¡Ese es mi llamado! Siempre preparándose para las futuras batallas durante este tiempo que se gana con los pactos de la flexibilidad táctica”, dijo.

    Mensaje final

    Para finalizar, Ramón Grosfoguel afirmó que las comunas venezolanas poseen “un espacio de maniobra y de autonomía” que les permite organizarse y profundizar el proceso revolucionario en los planos político, militar y económico.

    No obstante, indicó que esa autonomía “no es absoluta”, particularmente si no existe una preparación frente a la ofensiva imperialista que busca acabar con la Revolución Bolivariana. El investigador descolonial recalcó que el momento actual exige actuar con prudencia. “Hay que tener cautela en los pasos que se dan en este momento donde no tienes todas las de ganar, pero al mismo tiempo tienes

  • “Currículo educativo de la Unacom expresa territorialidad y especificidad al modo de vida comunitario”

    “Currículo educativo de la Unacom expresa territorialidad y especificidad al modo de vida comunitario”

    Caracas, 21 de abril de 2026.- “La Universidad Nacional de las Comunas (Unacom) viene a plantear un método opuesto al modelo de educación universitaria tradicional. Mientras en las instituciones convencionales es todo de papel, en la Unacom es todo de vida”. Estas fueron las palabras de Andrés Eloy Ruiz, profesor universitario, al ser consultado por la periodista Nerliny Carucí sobre el significado de contar hoy con esta casa formativa.

    Explicó que la universidad convencional se ha construido sobre la ausencia de afectividad, mientras que el proyecto comunal reivindica la dimensión emocional, política y territorial del aprendizaje. Para Ruiz, la Unacom nace precisamente para corregir esa desconexión histórica.

    “La educación es un proceso profundamente afectivo. Al aprender la tecnología —eso que suelen llamar la técnica, el dominio de la técnica pedagógica— es necesario entender que la educación es, ante todo, un hecho político, como decía Freire. Frente a la pretendida neutralidad emocional, es necesario reconocer el valor de la familia, del entorno, de la comunidad, del barrio, de la calle y de las amistades”, expresó Andrés Eloy Ruiz, uno de los impulsores de la Universidad Bolivariana de Venezuela y de la Misión Sucre, durante su participación en el programa radial “En clave comunal”.

    Desde esa premisa, planteó que los procesos formativos deben recuperar la dimensión humana y territorial del aprendizaje, especialmente en un momento histórico marcado por crisis y disputas.

    Reconocimiento de saberes

    El profesor Andrés Eloy Ruiz expuso que la Misión Sucre representó la primera gran ola de democratización educativa, orientada a “ocupar el territorio” y llevar la universidad a los lugares donde antes no llegaba.

    Sin embargo, advirtió que “no es suficiente que tenga territorialidad la universidad, sino que es necesario que, además de la territorialidad, tenga especificidad en la universidad a un modo de vida”.

    La Unacom, por su parte, corresponde a una segunda etapa: “Adecuada a un método, a una realidad práctica cotidiana que permite el reconocimiento de saberes, tradiciones, haceres y conocimientos, tanto los formales e institucionalizados como los ancestrales: los que vienen de nuestras abuelas y nuestros abuelos, los que provienen de los pueblos originarios y los que la juventud produce sin necesidad de títulos”.

    Ruiz destacó que en las más de cinco mil comunas del país existen personas que, día a día, desarrollan soluciones, metodologías y formas de trabajo propias. “Cada día en cada comuna tenemos personas que están desarrollando conocimiento. La universidad es un espacio para dialogar, hacer emerger y reconocer esos conocimientos. En esa etapa de la transformación de la educación universitaria se encuentra nuestra Universidad Nacional de las Comunas”, aseguró.

    El impacto de lo digital en la subjetividad contemporánea

    Andrés Eloy Ruiz señaló que estamos viviendo “el inicio de una ola de la transformación del impacto de lo digital sobre la vida humana”, un proceso que se aceleró con la pandemia.

    Aseveró que el virus de la covid-19 “forzó que en muchos espacios se acelerara” la incorporación de tecnologías que ya venían siendo desarrolladas por grandes corporaciones, abriendo la puerta a nuevas formas de interacción y consumo de información.

    En ese contexto, advirtió que hoy predomina “el entrenamiento de la atención para informaciones cortas y que no se cuestionen”, lo que configura un tipo de subjetividad funcional al mundo moderno capitalista.

    Frente a ese escenario de disputas y desafíos, Andrés Eloy Ruiz planteó que la educación debe recuperar una orientación metodológica anclada en la tradición pedagógica latinoamericana. Recordó que existen claves en los pensamientos de Simón Rodríguez, Martí, Mariátegui, Freire, Luis Bigott y Carlos Lanz, entre otros.

    Desde esa perspectiva, insistió en que la incorporación tecnológica debe ir acompañada de una dimensión convivencial. “¿Cuál es la cualidad de algo que nos permite reconocernos y qué es lo que debemos poner para que acompañe al mundo digital? Lo primero es la capacidad de escucha; pero lo digital no te escucha. Entonces tú te tienes que hacer escuchar con el otro, con la otra”, declaró.

    Ruiz sostuvo que la educación en tiempos digitales debe centrarse en dos capacidades fundamentales: la escucha y la confianza. “La capacidad de escucha tuya y mía y la capacidad de construir confianza tuya y mía no existen como un hecho digital”, reafirmó.

    Advirtió que en las redes sociales digitales “si tú colocas unas cosas y al algoritmo ‘no le gusta’, te cierran la cuenta”. Por ello llamó a confrontar críticamente la información. “Vamos a desarrollar el pensamiento crítico”, planteó.

    En tal sentido, el profesor enfatizó que la educación debe formar personas capaces de discernir entre lo verdadero y lo falso en un entorno repleto de contenidos.

    Reconstruir los vínculos para hacer posible la vida comunal

    Andrés Eloy Ruiz, asesor de la Universidad Nacional de las Comunas, expresó que el proyecto comunal solo puede consolidarse si se desmontan los elementos que históricamente se impusieron en los modelos educativos latinoamericanos: “La neutralidad, la carencia de afecto, la carencia de vínculos, la tecnologización de los procesos educativos”.

    Indicó que estas lógicas individualistas producen un mundo sin sensibilidad ni arraigo, por lo que la tarea actual consiste en “la reconstrucción de los espacios de reconocimiento de lo afectivo, de los vínculos comunitarios, de los vínculos de la familia, como nuestra primera comunidad”.

    Expuso que la construcción de la vida comunal ocurre en un “espacio de disputa”, donde se confrontan sentidos de vida distintos al mito moderno del “progreso”. En ese proceso, destacó que ha existido un impulso institucional continuo a la regeneración comunitaria. “El impulso que dio el comandante Chávez, el impulso que dio el presidente Maduro, el impulso que está dando la presidenta encargada Delcy Rodríguez, orientados a generar condiciones para que ese modo de vida emerja”, argumentó.

    Reiteró que hoy corresponde “acompañar avanzando, generando elementos que nos permitan hacer de esta nueva educación un espacio de práctica cotidiana”.

    Reconocer el conocimiento que ya existe en los territorios

    Andrés Eloy Ruiz afirmó que la Universidad Nacional de las Comunas acompaña y reconoce los saberes que ya existen en los territorios. Por eso, más que transmitir, la tarea es “reconocer el conocimiento que se tiene”.

    Ruiz alegó que el modelo de educación en el entorno parte de la idea de que “las personas saben, las personas hacen, las personas construyen, las personas transforman, las personas conviven, las personas aman”.

    Dijo que para que esa semilla pueda desplegarse, es necesario un espacio organizado. Ese lugar, afirmó, es la comuna. “Esa tierra fértil es el espacio comunal en el que las personas van a poder desplegarse, expresarse, hacerse”, recalcó.

    El profesor explicó que este enfoque requiere un modo distinto de aproximarse a las personas y a sus saberes. “Es saber que hay un modo de aproximarse para poder dialogar, que uno escucha y habla para poder comunicarse con la otra persona, para tener continuidad con la otra persona. El entorno es lo que tú eres y vas haciendo”, manifestó.

    Andrés Eloy Ruiz explicó que el modelo educativo que impulsa la Unacom nace de una concepción otra, desde el entorno. Señaló que dicho modelo no puede funcionar en espacios donde predomina la competencia, el individualismo o la verticalidad, porque “muy probablemente un método como este no sirve, aunque deje evidencias de su fortaleza”. Para él, la educación comunal requiere un ambiente que favorezca la colaboración y la horizontalidad.

    Ruiz afirmó que la tarea actual consiste en desmontar las estructuras que históricamente han limitado los procesos educativos. “Nos corresponde desestructurar todo el armado, toda la estructura, todo el esqueleto que se ha puesto al lado de los procesos educativos”, reflexionó.

    Explicó que el modelo comunal avanza por etapas y que ya existen experiencias exitosas en Venezuela, como los programas de estudios abiertos de la Universidad Kléber Ramírez en Mérida y la Asociación de Productores Integrales del Páramo (Proinpa), con el rescate de la semilla de papa.

    El docente destacó que los procesos de aprendizaje más relevantes ocurren fuera de los horarios rígidos y las aulas cerradas. Recordó que en la vida real “se aprende y después hay un momento de reflexión”, necesario para sistematizar y dar sentido a la experiencia.

    Armonizar la universidad con el ritmo de vida comunal

    Andrés Eloy Ruiz opinó que la universidad “tiene que armonizarse con el ritmo de vida de la comuna”, porque estas avanzan a su propia velocidad; es decir: la comuna ya lleva su propio ritmo. Por eso, afirmó que los espacios de reflexión deben ubicarse lo más cercano al espacio comunal.

    “Es así como nacen las comunidades de conocimiento para la transformación comunal, que aspiran a que, inicialmente organizadas por comuna, puedan después alcanzar otras escalas, las más cercanas si las hubiese. A veces, en los espacios urbanos, uno piensa en una comuna y piensa en una comuna que tiene varios consejos comunales muy próximos entre sí, precisamente porque es un entorno urbano. Pero, de repente, usted se va a un espacio rural y una comuna está a una hora de otra. Entonces, las comunidades de conocimiento se van a acercar más a ese espacio de la comuna”, declaró.

    Ruiz explicó que esta aproximación retoma la lógica de la primera ola de transformación universitaria —ocupar el territorio— y la combina con un segundo paso: “Aproximarse a la comprensión de lo que se vive, se requiere en esa comuna”, mediante procesos de reflexión, discusión y entreaprendizaje, como planteaba Freire.

    Andrés Eloy Ruiz, quien además es investigador en el Centro de Estudios Latinoamericanos y del Caribe Rómulo Gallegos (Celarg), cuestionó la colonialidad y la rigidez propias del modelo universitario tradicional, donde “el currículo es el rey” y determina qué se aprende y en qué orden, incluso cuando la realidad cambia más rápido que los programas.

    “El currículo es la herramienta, o el medio, que debe adecuarse y permitir que el movimiento fluido de los procesos se organice. El currículo, entonces, debe pasar de ser el rey organizador de todo al espacio donde se organiza todo. ¿Qué se organiza? Lo que ya existe, no lo que quedó prescrito. De esa manera también nos acercamos a las dinámicas de las comunas. Probablemente, como ocurre en todos lados, en una carrera tradicional uno aprende más de unas cosas que de otras”, subrayó.

    La sensibilidad comunal frente a la crisis ecológica

    Andrés Eloy Ruiz dijo que las comunidades poseen una conexión natural con su entorno, una cualidad que se fortalece cuando se desmontan los patrones impuestos por el modo de vida colonial capitalista/patriarcal.

    Declaró que, al liberar a las personas de esa “pesada armadura de los preceptos de ese modo de vida”, emerge un ser humano capaz de relacionarse de manera más plena con su entorno. En las comunas, añadió, esta sensibilidad aparece con mayor claridad.

    Ruiz señaló que el entorno primario de cualquier proceso educativo está conformado por “personas y naturaleza”, una relación que se vive de forma más intensa en los territorios comunales. Allí, dijo, las personas desarrollan mayor conciencia sobre la importancia de que el trabajo sea armónico, lo cual “se traduce en su hacer, en su aprender, en su reflexionar”.

    Para el docente, esta conexión directa con la vida cotidiana es la base para organizar proyectos que respondan a la crisis ambiental global desde prácticas concretas y colectivas.

    Sostuvo que, ante esta capacidad comunitaria para comprender y actuar sobre su entorno, la tarea de la universidad es acompañar esos procesos. “Lo que tiene que ser la universidad es reconocer, validar, permitir, propiciar, visibilizar y ayudar a organizar eso”, enfatizó.

    Referentes históricos para orientar la ruptura descolonial

    Andrés Eloy Ruiz, docente en el Programa Nacional de Formación Avanzada en Gestión Pública de la Universidad Politécnica Territorial de los Altos Mirandinos Cecilia Acosta, señaló que los procesos de planificación comunal deben partir del reconocimiento de las personas reales que habitan los territorios, con sus historias y modos de ser.

    Expresó que “nosotros estamos con personas que vienen de una historia, de unas interacciones y de un modo de ser en comunidad en un tiempo histórico determinado”, por lo que la ruptura con la carga colonial no puede hacerse desde abstracciones, sino desde referentes concretos.

    En el caso venezolano, afirmó que existen referentes que orientan ese camino, entre ellos Simón Bolívar, Simón Rodríguez, Ezequiel Zamora y Hugo Chávez, figuras que funcionan como faros para guiar los esfuerzos colectivos. Mencionó, además, a Kléber Ramírez, quien aportó tres principios fundamentales: “La capacidad de construir, de producir alimentos, de producir ciencia o conocimiento y producir dignidad”.

    Para Ruiz, estas orientaciones funcionan como una brújula que permite enfrentar la persistencia del mito del “progreso” y la colonialidad en la planificación territorial.

    Certificar desde la vida y no desde el papel

    Andrés Eloy Ruiz explicó que la certificación de saberes en la Universidad Nacional de las Comunas “se hace de dos maneras, dentro de la propia comunidad de conocimiento porque se incorporan todas las cosas que vas desarrollando en tu propia vida”. Detalló que esto incluye tanto experiencias formales como aprendizajes surgidos del trabajo, la práctica comunitaria o procesos inconclusos de formación académica.

    Por último, el profesor subrayó que la acreditación en la Unacom no recae en los documentos, sino en la experiencia demostrada por cada sujeto. “La acreditación se hace entonces en una forma con la persona; la que se acredita es la persona, no los papeles que presenta la persona”, reafirmó.

  • Científica venezolana: En las abejas, las comunas pueden hallar claves para fortalecer sus procesos

    Científica venezolana: En las abejas, las comunas pueden hallar claves para fortalecer sus procesos

    Caracas, 30 de diciembre de 2025.- “Mi trabajo es encender en otros el deseo de conocer lo propio. Y lo hago a través de las abejas indígenas latinoamericanas, esencias vivas hacia nuestra memoria, territorio e identidad”. Así lo manifestó la investigadora venezolana Palmira Guevara, durante el programa radial “En clave comunal”.

    Una científica caraqueña que volvió al origen

    Palmira Guevara Trejo, investigadora caraqueña, de hermosos cabellos rizados, ha construido una trayectoria científica que va desde la biología celular hasta la genética molecular. Sin embargo, en esta etapa de su vida, afirmó que transita “una nueva vida haciendo ciencia”, una vida que la ha llevado a trabajar con abejas criollas (abejas sin aguijón), las abejitas nativas que habitan los territorios venezolanos.

    Doctora en biología celular, con un posdoctorado en Estados Unidos y especialista en genética de parásitos, Guevara ha desarrollado pruebas diagnósticas basadas en PCR para enfermedades como la leishmaniasis y la enfermedad de Chagas. Es integrante del Comité de Bioética del Ministerio del Poder Popular para Ciencia y Tecnología (Mincyt) y trabaja en el Instituto de Biología Experimental de la Universidad Central de Venezuela (UCV). Hoy, su mirada científica se entrelaza con una búsqueda más íntima con la madre tierra.

    Su relación con el territorio no nació en un laboratorio, sino en la memoria familiar. Palmira recordó a su abuela como una mujer que “sabía desde sacar una muela; coser (era sastre); parteaba; ordeñaba las vacas; hacía mantequilla, sombreros, alpargatas; cantaba; bailaba, tenía abejas”. Y lamentó que todo eso se haya perdido en una generación, una pérdida que atribuye al desarraigo producido por la migración del campo hacia la ciudad.

    Esa ruptura, dijo, forma parte de lo que llama la “ciudadanización pedagógica”, un proceso que “embrutece”. No lo afirma como ofensa, sino porque “te hace ignorante de los colores, de los calores, de los olores y de los gustos de tu territorio”. Para ella, la vida urbana desconecta de la vivencia sensorial profunda que sostiene la identidad comunitaria.

    La diferencia entre vivir el territorio y verlo desde la ciudad

    Palmira Guevara sostuvo que la relación con el entorno moldea la sensibilidad y el conocimiento. Por eso planteó que “no es lo mismo cuando te levantas frente al mar y ves el amanecer, que ver la vida desde una ciudad como Caracas”.

    Esa convicción la llevó a acampar entre flores, a observar de cerca a las abejitas nativas y a descubrir que la mayoría de los venezolanos no sabemos que existen abejas que no pican. “Lo primero que tú empiezas a preguntar a la gente es si conocen que hay abejas que no pican”, comentó durante la conversa con la periodista Nerliny Carucí.

    Palmira explicó que los llamados “pegones” —esas pequeñas abejas que a algunas personas se les enredan en el cabello— son, en realidad, abejas muy organizadas, tan importantes como las abejas melíferas. No obstante, las abejas nativas están invisibilizadas: “La gente no las ve, piensa que son mosquitos o moscas, y, por supuesto, las espanta”, desconociendo su papel fundamental en la vida del ecosistema.

    Refirió que las abejas meliponas corresponden solo a uno de los 27 géneros taxonómicos de abejas sin aguijón del continente americano. “En este continente podemos tener más de ochocientas especies de abejas indígenas latinoamericanas”, precisó.

    Para la científica venezolana, nombrar a las abejas como indígenas latinoamericanas no es un capricho, sino un acto cultural. “Es verdad que somos seres humanos, pero yo soy venezolana. Y de venezolana, además soy caraqueña”, dijo, subrayando que la identidad también se expresa en la biodiversidad que habitamos.

    Insistió que es necesario nombrar a estas abejitas desde su arraigo territorial. “Hasta que no se haga cotidiano que cada venezolano diga: ‘Sí, yo conozco al pegón, a la erica, a la guanota, al bayure, a la conguita, a la angelita…’, no habremos recuperado ese vínculo perdido”.

    Palmira agradeció “a la Providencia”, la posibilidad de vivir esta nueva etapa en la que hace ciencia desde los territorios. Para ella, el conocimiento no está solo en los laboratorios, sino “en donde están las comunas que producen nuestros alimentos y que cuidan nuestros bosques”.

    Jardines que dialogan con la naturaleza no humana

    Palmira Guevara aseguró que atraer abejas nativas a los jardines comienza por comprender la relación profunda entre los seres humanos y la naturaleza no humana. Para ella, no se trata de técnicas aisladas: “Tienes que entender que todo son ciclos, conexiones, comunicación”. Esa visión, manifestó, implica reconocer que no estamos separados de la madre tierra, aunque la modernidad insista en lo contrario.

    La destacada bióloga afirmó que incluso quienes viven en apartamentos deben reconciliarse con la presencia de otros seres vivos. “Tú tienes que empezar a querer que ellas (las abejas) vivan contigo”, señaló, especialmente en una ciudad como Caracas, a la que describe como “un jardín… un bosque urbanizado” que resiste a ser reducido a cemento y asfalto. Para ella, la capital sigue siendo un valle vivo que reclama convivencia.

    Guevara platicó que la clave para atraer abejas sin aguijón no está en comprar plantas ornamentales, sino en permitir que la vegetación local se exprese. “Lo que debes dejar es que en tu jardín crezcan todas las hierbas posibles”, propuso, porque son esas plantas las que las abejitas visitan. Advirtió que muchas veces se eligen especies introducidas que no sirven de alimento: “A lo mejor es una planta invasora”, comentó, y por eso no genera visitas de polinizadores nativos.

    Una red de proyectos que estudia y protege a las abejas nativas

    La científica forma parte de una red creciente de iniciativas comunitarias dedicadas a las abejas nativas. Relató que su propio camino comenzó con el proyecto Milagrosas Meliponas, desarrollado en Sabana Grande (Lara) y en comunidades campesinas de la región.

    Hoy, dijo, existen “5 o 6 proyectos financiados por el Fondo Nacional de Ciencia y Tecnología y el Ministerio de Ciencia y Tecnología” en estados como Aragua, Cojedes, Amazonas y Carabobo, además de otros esfuerzos independientes que ella llama “proyectos hermanos”.

    Entre ellos destaca uno que le conmueve especialmente: “Hay uno muy lindo que se llama ‘Mis vecinas las abejas’, que está aquí en Caracas”. Para la investigadora, estas iniciativas demuestran que una ciencia otra puede nacer desde los territorios y que la protección de las abejas nativas es una tarea colectiva que involucra a comunidades, investigadores, abejeros.

    Guevara trabaja también con abejeros y con la Facultad de Agronomía de la UCV, en particular con la profesora Mercedes Castro, quien desarrolla un estudio sobre la caracterización botánica de las mieles de Bobare. La caraqueña subrayó que “no hay una sola miel”, porque cada una es un reflejo del territorio que la produce. En sus lecturas encontró una frase que la marcó: “Hay un bosque en una gota de miel”.

    A criterio de Palmira Guevara, esa imagen resume la riqueza de las abejas nativas y la importancia de protegerlas. “Cuando tú tienes una cucharadita de miel, en realidad estás recibiendo los aromas, los colores, el polen, las proteínas y los fitoquímicos de miles de plantas que visitó esa abeja”, enfatizó.

    Abejas desplazadas por el crecimiento urbano

    Palmira Guevara indicó que el avance de la urbanización afecta directamente a las abejas nativas sin aguijón, porque “interviene su hábitat”.

    Relató que en Sabana Grande, en el estado Lara, donde reside, la mayoría de las abejitas —especialmente las ericas y las plebeias— han debido adaptarse a espacios artificiales: “Las conseguimos viviendo en los bloques, en los huequitos que se hacen en los bloques”. Señaló que esta reubicación obligada ocurre porque los árboles, que antes ofrecían cavidades naturales, han desaparecido del paisaje urbano.

    La investigadora hizo hincapié en que la pérdida de árboles afecta tanto la alimentación como la reproducción de estas especies. “Si no hay árboles, ellas no tienen espacios en donde hacer sus nidos. Las abejas necesitan, además, flores, flores que sean de su agrado, y esas flores solo existen si se preservan los bosques y la vegetación nativa”, afirmó.

    Palmira Guevara subrayó que cada especie de abeja tiene preferencias florales específicas, por lo que es necesario mirar hacia los ecosistemas que aún permanecen intactos. “Tendremos que fijarnos en el bosque, cuáles son las plantas con flores que ellas visitan más”, expuso.

    La polinización como base de la vida

    La bióloga Palmira Guevara resaltó que la presencia de abejas es esencial para la producción de alimentos, incluso en cultivos que muchos no asocian con la polinización. Recordó que organismos internacionales han documentado esta dependencia.

    “La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) nos da una cifra: 70% de los alimentos que nosotros consumimos son polinizados por abejas y otros insectos”, ilustró.

    La investigadora comentó que en Latinoamérica existe una enorme diversidad de abejas sin aguijón, muchas de ellas aún poco estudiadas. “Yo diría que como 600 especies de abejas visitan flores y pudieran haber más”, afirmó

    Apuntó que países como Colombia ya han caracterizado alrededor de 200 especies, mientras que Venezuela apenas supera las 90. Admitió la falta de entomólogos/as y botánicos/as que se dediquen al inventario riguroso de la biodiversidad.

    Abejas comunitarias y solitarias

    Palmira Guevara aclaró que no existe una sola forma de vida entre las abejas, sino múltiples organizaciones. “Son las abejas ―no es la abeja― las que viven en comunidad”, explicó.

    Detalló que la mayoría, de hecho, no forma colmenas complejas, pero todas cumplen funciones ecológicas esenciales. Esta diversidad, dijo, es un recordatorio de que la naturaleza rara vez opera bajo un único modelo.

    Palmira Guevara describió con detalle la estructura interna de una colmena, donde cada abeja cumple un rol específico según su etapa de vida. “Las abejas recién nacidas se ocupan de cuidar a las que están por nacer y, a medida que van adquiriendo experiencia, se convierten en abejas pecoreadoras. Incluso los machos participan en labores internas antes de cumplir su función reproductiva”, comentó.

    En su opinión, “la colmena es una organización, un todo”, un ejemplo de cooperación que las comunas podrían observar para fortalecer sus propios procesos colectivos.

    El conocimiento campesino como brújula del territorio

    La investigadora Palmira Guevara destacó que los comuneros venezolanos poseen un saber profundo sobre las abejas nativas y su entorno. “Ellos conocen el territorio muy bien, ellos saben que son distintas”, expresó.

    La científica enumeró los nombres populares que manejan con naturalidad: bayure, guanota, erica, conguita, mosquita, pegones, boca llana. Además, recalcó que reconocen las diferencias entre las mieles y sus usos medicinales, un conocimiento transmitido por generaciones.

    Guevara señaló que estas mieles no forman parte del mundo comercial, sino de la vida cotidiana campesina. “Son unas mieles con una vinculación muy íntima con la vida campesina. Usadas para tratar catarros, cataratas, mejorar la fertilidad o aprovechar la borra —el polen fermentado que las abejas guardan como fuente de proteínas—”, mencionó.

    Sin embargo, advirtió que la revolución verde y los agrotóxicos han erosionado estos saberes. “A ellos también los disocian, los absorben de su conocimiento natural”, aseveró. Aun así, Palmira reconoció cuánto ha aprendido de los abejeros de Sabana Grande, Boro, Bobare, Caspo, Villa Rosa, La Ceibita y Monte Carmelo, a quienes nombra con afecto y respeto.

    La biología caraqueña también reflexionó sobre la participación de las mujeres en estas prácticas. Argumentó que muchas no se involucran porque son tareas que históricamente han recaído en varones. Pero su propia presencia —“esta señora con el pelo canoso”, como se describió— ha servido para abrir caminos y entusiasmar a otras mujeres. “Tenemos que promover que ellas se incorporen en el cuido y cría de esas abejas”, apuntó.

    Semillas para la descolonización cotidiana

    Palmira Guevara manifestó que uno de los aprendizajes más profundos en su trabajo con comunidades es comprender que la descolonización no es un concepto abstracto, sino una práctica diaria.

    Guevara reconoció que cambiar la mirada sobre la naturaleza no humana y sobre uno mismo es un proceso complejo, pero necesario. “Ya voy como por tres metamorfosis. ¡No sé cuántas me van a faltar!”, dijo entre risas, aludiendo a su propio tránsito vital.

    Para ella, descolonizarse implica abrirse a ser distinto, cuestionar lo aprendido y reafirmarse desde otros conocimientos: “Tienes que dudar”. Ese proceso, recalcó, también exige superar la visión utilitaria sobre la madre tierra, dejar de verla solo como un objeto y comenzar a reconocerla como un tejido vivo del que somos parte. En ese camino, advirtió sobre la crisis mundial de desaparición de insectos, un fenómeno que afecta directamente la polinización, “uno de los procesos fundamentales en que los insectos diurnos y nocturnos participan”.

    La investigadora insistió en que los insectos no solo polinizan, sino que “participan en muchísimos otros procesos de transformación cíclica de los elementos de la naturaleza”, como la creación de suelos fértiles.

    En tal sentido, consideró urgente fortalecer la educación territorial y comunitaria. Anunció que esperan organizar en 2026 un encuentro de saberes con compañeros y compañeras interesados en la protección de polinizadores”.

    Abejas nativas frente a la crisis ambiental global

    Palmira Guevara advirtió que la crisis ambiental planetaria afecta directamente a las abejas sin aguijón, cuya existencia depende de condiciones ambientales muy específicas. Alegó que estas especies no se pueden criar o no viven fuera de la franja pantropical, un corredor climático que sostiene su temperatura ideal.

    La investigadora señaló que el incremento del calor puede obligar a las abejas nativas a desplazarse hacia otros territorios en busca de condiciones adecuadas. “Si se incrementa el calor, pues ellas empezarán a migrar a otros espacios”, afirmó. Aunque reconoció que esta movilidad podría generar efectos positivos —como la polinización de nuevas especies—, insiste en que se trata de un reacomodo forzado por la crisis ambiental.

    Guevara subrayó que las abejas no están aisladas de los procesos globales, sino que responden a ellos igual que cualquier forma de vida. “Ellas no están ajenas a lo que está pasando en el planeta. Todo el mundo se va a reacomodar, todos nos estamos reacomodando”, dijo.

    La meliponicultura como práctica ancestral y actual

    La bióloga Palmira Guevara expuso que la cría de abejas nativas sin aguijón no es una novedad, sino una tradición profundamente arraigada en la vida campesina. Señaló que “el campesino siempre está acompañado de una colmenita en su casa guindando”, especialmente en zonas semiáridas como el estado Lara, donde suelen conservarlas en cajitas o tubos de PVC.

    La investigadora caraqueña recordó que existen métodos de cría desarrollados por pueblos mesoamericanos, pero advirtió que cada especie tiene características propias. “Hay unas chiquiticas, unas más grandes”, dijo, y explicó que en Venezuela las especies más trabajadas han sido “la guanota, la érica y la angelita, y alguna especie de pegón”.

    Guevara insistió en que la meliponicultura exige formación y humildad. “Antes de ponerte con la fauna silvestre, tú tienes que estudiar, tienes que aprender de los abejeros y de las abejeras”, reafirmó. Recordó que incluso las abejas que pican nunca llegan a domesticarse por completo.

    Recomendó acudir tanto a la experiencia comunitaria como a la bibliografía académica; en particular, sugirió la lectura del libro Abejas criollas sin aguijón, de Rafael Rivero Oramas, una referencia importante en este campo.

    Mensaje final

    Para finalizar, Palmira Guevara reiteró que la existencia humana está profundamente entrelazada con la de los polinizadores. Para ello citó un pensamiento del escritor Maurice Maeterlinck, autor de La inteligencia de las abejas: “Se calcula, en efecto, que desaparecerían más de cien mil especies de plantas si las abejas cesaran de visitarlas”. Con esta frase, subrayó la magnitud del papel que cumplen estos pequeños seres vivos en la continuidad de los ecosistemas.

    Guevara destacó que la advertencia de Maurice Maeterlinck no se limita al mundo vegetal, sino que alcanza a la propia humanidad. “Y quién sabe, quizás nuestra misma civilización, porque todo se encadena en estos misterios”, leyó.

    La investigadora invitó a las comunas y a la audiencia a desarrollar una sensibilidad más profunda hacia la madre naturaleza. Expresó que basta con observar y sentir para reconocer la complejidad de ese tejido vital: “Solo tenemos que despertar a que veamos cómo esa interacción se da con el sentido del gusto, del tacto, de la vista, de la química”.

    Redacción: José Tomedes Gutiérrez

  • Leyes comunales han sido “ancla” en la construcción del poder popular en Venezuela

    Leyes comunales han sido “ancla” en la construcción del poder popular en Venezuela

    Caracas, 7 de abril de 2026.- “El poder popular es la génesis de la construcción de nuestros propios destinos, a partir de las decisiones que tomamos como pueblo en función de nuestra fortaleza, de nuestra potencialidad y de nuestra realidad e identidad histórica y cultural. Es esa capacidad la que nos permite construir nuestro propio destino y marcar nuestros propios procesos de gobernanza”.

    Estas fueron las palabras de Sandino Marcano, director general de la Oficina Estratégica de Seguimiento y Evaluación de Políticas Públicas del Ministerio del Poder Popular para las Comunas y los Movimientos Sociales, referente a la construcción del poder como política de liberación, a propósito de los veinte años de la primera Ley de Consejos Comunales en Venezuela.

    Para Marcano, el poder popular implica que las comunidades puedan priorizar problemáticas, gestionar soluciones y activar las capacidades presentes en cada ámbito territorial, «en función no solo de las necesidades, sino de sus sueños».

    Recordó que esta visión ha estado presente desde los planteamientos iniciales del proyecto político que impulsó la organización comunitaria como eje de transformación. “Estaba revisando un poco el Libro Azul, y allí Chávez lo enmarcaba muy bien; ¡siempre lo tuvo claro! El comandante tenía claridad desde su pensamiento inicial y en la manera de trazar su plan de la nación cuando decidió transitar la vía pacífica para acceder al poder: ese camino debía ser siempre con la gente organizada, con el poder popular ―digámoslo así― originario”, señaló.

    Superar la visión liberal del poder

    Durante su participación en el programa “En clave comunal”, Sandino Marcano, jefe del Observatorio de Información e Indicadores del Poder Popular, explicó que durante décadas se instaló una concepción del poder que reducía la participación popular al acto de votar y delegar decisiones en representantes durante largos períodos.

    Señaló que esa visión, sostenida por estructuras históricas, contribuyó a que las sociedades fueran dominadas más por la ignorancia que por la fuerza, al hacer creer que el ejercicio del poder se limitaba a elegir a alguien que luego decidiría por la gente.

    “Chávez nos demostró que no era así. Y es un tema de formación, es un tema ideológico, es un tema cultural que, cada día —hoy, después de veinticinco años de revolución—, tenemos que seguir profundizando: creernos que somos sujetos activos, que podemos construir nuestra propia historia y tomar nuestras propias decisiones”, aseguró.

    Precisó que, aunque el marco institucional vigente contempla la delegación de ciertas responsabilidades administrativas, ello no implica renunciar al carácter originario del poder popular. Según Marcano, esa delegación no debe convertirse en apropiación ni en desplazamiento de las necesidades y requerimientos de las comunidades, que continúan siendo el núcleo del poder constituyente.

    El consejo comunal como resistencia popular

    Sandino Marcano afirmó que, tras la partida física de Hugo Chávez y en medio de las dificultades enfrentadas por el presidente Nicolás Maduro, la clave para sostener el proceso político ha sido “cultivar al poder popular”.

    Explicó que este proceso ha permitido que muchas personas asuman la comunidad como un modo de vida y de organización, y se convencieran de que podían ser “importantes para las transformaciones que se debieran generar en sus territorios, y desde ahí al país entero”.

    Marcano destacó que los consejos comunales y el andamiaje jurídico comunal han sido decisivos en ese proceso. Señaló que la organización de la gente en torno a estas instancias fortaleció la capacidad de gobernar desde lo local y de resolver situaciones concretas con los recursos disponibles. A su juicio, este tejido comunitario generó “un proceso de resistencia popular importante”, al punto de considerar que, sin los consejos comunales, “tal vez hoy, tras toda la escalada imperialista, no estuviéramos aquí”.

    Sostuvo que la permanencia del proyecto político ha dependido de la consolidación de estas formas de organización territorial, cuyo desarrollo ha tenido a las leyes comunales como «ancla». Aseguró que, frente a los intentos de desestabilización, la conciencia generada en las comunidades ha sido determinante: “Si nos dejamos quitar esto, entonces, ¿a dónde vamos?”, expresó al referirse al riesgo de retrocesos históricos.

    En este sentido, resaltó que los consejos comunales, las comunas y los circuitos comunales constituyen expresiones complementarias que han permitido sostener la participación popular en distintos niveles.

    Formación y comunicación para fortalecer la gestión comunal

    Sandino Marcano reseñó que en Venezuela existe un conjunto de políticas públicas orientadas a consolidar las capacidades de los consejos comunales, especialmente en materia de formación. Explicó que “todo el plan de formación del Ministerio de las Comunas tributa a ese proceso”, en referencia al fortalecimiento de las vocerías y de la organización comunitaria en los territorios.

    Indicó que este esfuerzo se ha vuelto aún más relevante debido a la renovación constante de las vocerías en los consejos comunales. Según afirmó, “hay muchas nuevas vocerías, porque ha habido un proceso de renovación permanente de estas estructuras orgánicas”, lo que exige mecanismos de capacitación que acompañen a quienes asumen responsabilidades en la gestión local.

    Marcano enfatizó que instituciones como la Escuela de Fortalecimiento del Poder Popular y la Universidad Nacional de las Comunas (Unacom) están generando procesos formativos que permiten a las comunidades reflexionar sobre la trayectoria de estas dos décadas de organización territorial. Apuntó que estas instancias buscan que las vocerías “tengan cada día más herramientas para la dirección política” en sus espacios.

    El poder popular como motor de resistencia y autoconciencia territorial

    Sandino Marcano aseveró que, en el contexto actual, el papel del poder popular consiste en “marcar la diferencia y mantener activos en los territorios la lucha, la resistencia y la organización” construidas durante años.

    Alegó que estas dinámicas comunitarias han demostrado que existe capacidad para sostener procesos de gobierno propio desde los territorios, a través de formas de organización, planificación y gestión como los gobiernos populares. Afirmó que las comunas y las Salas de Autogobierno tienen hoy “un rol fundamental”, tanto para sostener la resistencia creativa como para mantener la autoformación, la autoconciencia, en cada uno de sus territorios.

    Dijo que, en los territorios, la organización comunitaria ha sido decisiva para mantenerse “de pie en la lucha”, y que el desafío actual es profundizar la fuerza, la resistencia y la capacidad de dirección desde las bases.

    Luchas territoriales contra el racismo, el colonialismo y el patriarcado

    En conversa con la periodista Nerliny Carucí, el director general de la Oficina Estratégica de Seguimiento y Evaluación de Políticas Públicas del Ministerio del Poder Popular para las Comunas, Sandino Marcano, afirmó que el proceso de conciencia impulsado en revolución ha permitido que muchas organizaciones comunitarias asuman en sus territorios banderas de lucha contra el racismo, el colonialismo, el patriarcado y el imperialismo.

    Subrayó que, aunque aún persisten vestigios de estas problemáticas en algunas comunidades, se han producido avances significativos en el respeto y la participación de sectores históricamente inferiorizados. Destacó que mujeres, pueblos afrodescendientes y diversos movimientos sociales han logrado “cada vez mayor participación e incorporación de sus premisas” en los espacios organizativos, lo que considera fundamental para la transformación cultural.

    Declaró que estas luchas no pueden verse separadas de la organización comunal, pues forman parte de un mismo proceso.

    Relató que, en un encuentro con una comunidad pesquera, insistió en que asumir el ejercicio comunal es clave para acelerar los avances colectivos. “Yo, en estos días, estaba en una comunidad pesquera y les decía a los pescadores: ‘El día que ustedes asuman que son parte del ejercicio comunal, y que pueden asumir el poder —incluso como vocerías de esa comuna—, verán que van a avanzar más rápido’. Porque, a veces, pareciera que nosotros somos los pescadores y tenemos nuestra parcela como pescadores, y allá, aparte, está algo que se llama la comuna. ¡No!: somos parte de lo mismo. Tenemos que incorporarnos, tenemos que articularnos, tenemos que fortalecerlo”, contó.

    La consulta popular como política pública de origen comunal

    Sandino Marcano explicó que la consulta popular, aun cuando se ejecuta desde las instituciones del Estado, mantiene su carácter comunal porque el proyecto no es impuesto desde arriba, sino que surge de las necesidades colectivas definidas en los territorios.

    Declaró que se trata de una política pública “porque es que el poder popular, como gobierno popular, también desarrolla políticas públicas, también planifica”, y destacó que el Estado no determina los proyectos, sino que estos nacen del ejercicio de gobierno popular que prioriza, decide y luego los somete a elección para su atención inmediata.

    Descolonizar prácticas y subjetividades dentro de la organización comunal

    Sandino Marcano expresó que uno de los principales desafíos en los territorios es avanzar en la descolonización del pensamiento y de las prácticas cotidianas. Manifestó que persisten comportamientos heredados de estructuras tradicionales que influyen incluso en la organización comunitaria.

    Puntualizó que, en ciertos casos, un representante puede “institucionalizarse, y perder la objetividad de lo que es la lucha del poder popular”, adoptando comportamientos que imitan formas de autoridad tradicionales, como “quererse ver como el alcalde chiquitico de ese espacio territorial”.

    Marcano afirmó que superar estas distorsiones es un reto central para la construcción de nuevas formas de gobierno desde los territorios. Consideró que la descolonización debe expresarse en prácticas más humanas y orientadas al servicio comunitario. Según indicó, el objetivo es que “el nuevo Estado que queremos construir se vea en esas nuevas realidades, en esas nuevas prácticas más humanas, más sanas… desde el servicio al otro”.

    La economía comunal como el mayor desafío estructural

    Sandino Marcano aseguró que la economía comunal constituye “el desafío más grande” dentro del proceso organizativo, especialmente porque muchos proyectos productivos aún se desarrollan bajo lógicas heredadas del sistema tradicional.

    Expuso que, aunque en la reciente consulta popular surgieron “casi mil proyectos de la primera transformación”, vinculados al área económica, persiste la dependencia de los mismos mecanismos del mercado capitalista.

    Marcano apuntó que uno de los retos centrales es “romper con los esquemas para desarrollar una economía diferente”, evitando caer en el facilismo de pensar que basta con que una actividad sea ejecutada por la comuna para que sea realmente transformadora.

    Servicios públicos y prioridades comunes en las consultas populares

    Sandino Marcano, jefe del Observatorio de Información e Indicadores del Poder Popular, remarcó que, aunque cada territorio posee particularidades e historias propias, las comunidades han atravesado un ciclo de agresiones económicas que ha impactado de manera similar a todo el país.

    Refirió que, debido a ese contexto, muchas comunas comparten necesidades urgentes. “Pasamos por muchas situaciones con la guerra económica, las medidas coercitivas unilaterales y el bloqueo, y uno de los sectores que más resultó afectado en nuestras comunidades fue el de los servicios: el agua, la electricidad, la vida cotidiana misma, que requiere recursos importantes. Son áreas que demandan una inversión considerable”, recordó.

    Indicó que, ante la llegada de recursos directos a través de la consulta popular, las comunidades priorizan resolver estas carencias estructurales. Afirmó que “la gente lo primero que quiere solventar es el tema del agua, es el tema de la electricidad, es el tema de la vialidad”, lo que explica la similitud entre los proyectos presentados en distintos territorios. Sin embargo, aclaró que, al analizar cada caso, se observan diferencias específicas: “Mientras en un lugar se requiere un transformador, en otro se necesita el tendido eléctrico completo o solo luminarias”.

    Marcano también destacó que, aunque la producción es una categoría ampliamente postulada, no siempre resulta prioritaria al momento de elegir proyectos ganadores.

    “Es un tema que ha venido escalando un poco y que, incluso, pudiera resultar contradictorio, porque, cuando vemos los más de 280 mil proyectos que se han postulado desde que inició la consulta —postulados, no ganadores, sino postulados—, la primera categoría con más proyectos presentados es la económica. Sin embargo, no es la que tiene más proyectos ganadores. La gente, al tener la oportunidad de postular sus siete proyectos en cada consulta, siempre incluye uno o dos de la economía; pero, ante la necesidad real —por ejemplo, de lo que hablo respecto a los servicios—, termina dejándolos de lado y se impone la coyuntura. En esta consulta de 2026, que tenía esa particularidad de la Transformación 2 (Transformación para la Independencia, la Cultura, la Ciencia y la Tecnología) y la Transformación 1 (Transformación Económica), fíjate que solo alrededor de mil proyectos —1000 de 5336 que debían quedar ganadores— fueron los que quedaron en esa Transformación 1. El resto sigue siendo del tema de los servicios”, observó.

    Participación en las consultas

    Ante la pregunta de uno de los radioyentes sobre si existe una base de datos oficial que consolide el porcentaje de participación en las consultas populares, Sandino Marcano comentó que no, debido a que se ha evitado que estos procesos puedan verse como un hecho competitivo territorial.

    Dijo que, aunque no hay un registro nacional unificado, sí se manejan referencias sobre estados con mayor participación como Zulia, Miranda, Caracas, Lara; y un aumento en participación en estados como Sucre, Trujillo y Monagas.

    Contó, además, que cada comuna lleva su propio conteo al cierre de la consulta, lo que permite mantener un histórico interno sin desvirtuar el carácter comunitario del proceso.

    ‘Transferencia de competencias’

    Para finalizar, Sandino Marcano refirió que la ‘transferencia de competencias’ al poder popular, pese a ser un precepto constitucional y un objetivo político debatido durante años, ha sido una política incipiente.

    “Eso no quiere decir que no haya experiencias relevantes en algunos estados, algunas alcaldías o algunos ministerios que se han atrevido. Yo, por ejemplo, en su momento asumí una responsabilidad en Infocentro. Infocentro era punta de lanza en el ejercicio de transferencia de competencias al poder popular. En ese sentido, tal vez algunas alcaldías se han quedado solo en el tema de los desechos sólidos, pero han logrado transferir competencias; así como el gas, entre otros, en algunos territorios”, concluyó.