Biólogo caraqueño: Crisis ambiental no es más que una crisis de sentido

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    Biólogo caraqueño: Crisis ambiental no es más que una crisis de sentido

    Caracas, 11 de agosto de 2026.- Para el científico Éder Peña, lo que estamos viviendo hoy con las olas de calor en el territorio nacional son las manifestaciones de un Niño que se intensifica por los síntomas de una crisis civilizatoria integral. La preparación de la Comuna venezolana para enfrentar a lo que mediáticamente se le denomina “Superniño” se inscribe en un contexto de vulnerabilidad estructural que no puede resolverse únicamente con acciones corticales y de gestión de la emergencia, porque se trata de una crisis cuyas raíces profundas requieren transformaciones radicales.

    Esto fue lo que dijo el investigador venezolano, Éder Peña, durante su participación en el programa “En clave comunal”, que tuvo como tema de conversa los retos de la preparación comunitaria de Venezuela para enfrentar el Superniño y el contexto de vulnerabilidad ecológica estructural.

    El biólogo explicó que el nombre del Niño surgió de la experiencia de los pescadores de Ecuador y Perú, quienes observaban que el calentamiento de las aguas del Pacífico este coincidía con la época navideña. “Como ocurría cerca de Navidad, empezaron a decir que era el Niño que venía. Cuando este proceso se invertía; es decir: cuando había enfriamiento de la costa, empezaron a decirle la Niña”, señaló.

    “Cuando comenzó la navegación española y portuguesa en América, los pueblos indígenas de Perú y Ecuador ya tenían conocimientos y registros propios del Niño; incluso contaban con preparación para este tipo de fenómeno y con señales que tenían que ver con la temperatura”, adicionó.

    Peña aclaró que, más que un calentamiento, el Niño es una oscilación del perfil térmico del océano Pacífico. “Hay diferentes temperaturas y esas temperaturas modulan muchas cosas, la humedad de los vientos; eso determina cómo son las lluvias, las temperaturas tanto oceánicas como terrestres. Los cambios de presión en la superficie oceánica con respecto a la atmósfera también determinan las lluvias, determinan incluso los huracanes, pero también determinan las sequías”, explicó.

    Detalló que el fenómeno se activa cuando la llamada “piscina caliente” —una masa de agua cálida ubicada frente a Australia, Japón y el sudeste asiático— se desplaza hacia el este. “En realidad, nada se mueve; lo que se mueve es la temperatura, y esto cambia también los patrones de lluvias en unas partes del planeta y en otros produce sequía. Eso es lo que se conoce como el Niño, esa oscilación de ese perfil de temperatura en el océano Pacífico”, precisó.

    Antecedentes en Venezuela

    El investigador caraqueño recordó que Venezuela ya vivió una experiencia crítica en 2016, cuando la presencia del Niño afectó la represa de Guri y otros embalses del país. “Tuvimos limitaciones en el acceso a servicios públicos”, señaló.

    Éder Peña indicó que en 2026 se habla de Superniño porque se anticipan sequías y lluvias extremas. “Lo de Superniño es una construcción mediática, es un nombre para denominar a una situación extrema del fenómeno; es como cuando tú dices un supertifón, no existe un supertifón, existe tifón o un superhuracán que en realidad es un huracán que tiene sus características exacerbadas, de alta velocidad. En el caso del Niño, se espera que las sequías sean muy extremas y que las lluvias también sean extremas”, dilucidó.

    El Niño y el calentamiento global

    Éder Peña explicó que los científicos del Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) dicen que el calentamiento global no produce el Niño, pues este fenómeno ya existía desde hace tiempo. “Lo que sí ocurre entre el Niño y el calentamiento global es que, por el calentamiento global, las manifestaciones del Niño son mucho más exacerbadas. También se dice que, si la frecuencia y la intensidad de este fenómeno ocurrían cada cinco años, seis años, ahora puede ocurrir cada tres años”, acotó.

    El investigador indicó que esta intensificación no depende únicamente del calentamiento global, sino también de cambios en otros componentes del sistema terrestre.  “Uno de ellos es lo que llaman la corriente del vuelco meridional, que es una corriente que circula por el Atlántico, como una especie de correa de transmisión de aguas calientes y aguas frías; su energía ha ido mermando, y eso también está amenazando de alguna manera la normalidad que tenemos como clima”, comentó.

    Impactos

    Éder Peña señaló que, en la vida cotidiana, los efectos del Niño y del Superniño deben entenderse desde la interconexión de los sistemas que sostienen la vida. “Lamentablemente, la ciencia [moderna] se ha prestado a compartimentar este fenómeno; es decir: la economía es una cosa, la alimentación es otra, la salud es otra. Quien vive la vida real, sabe que todo está interconectado: la salud tiene que ver con la alimentación, la alimentación tiene que ver con la agricultura; se establecen redes que van afectando unas a otras”, indicó.

    Peña, dedicado al estudio de procesos socioambientales, argumentó que las sequías extremas reducen la producción agrícola. “Si se ve mermada la producción agrícola, se ve mermado también el acceso a los alimentos, pero también se ven mermadas las fuentes de agua; es decir: el acceso al agua es también limitante. En el caso de Venezuela, que la mayoría de su energía es hidroeléctrica, se ve afectada también la electricidad, y si se ve afectada la electricidad, se ve afectada la comunicación, se ve afectada la producción de alimentos también. Se va creando como una viralización compleja de un problema”, sostuvo. 

    Éder Peña explicó que los cambios abruptos asociados al Niño y al Superniño tienen una relación directa con los ecosistemas y la biodiversidad. “El patrón agrícola que nosotros utilizamos, que es el monocultivo, está basado en la deforestación. Cuando esto ocurre, los bosques son sabanizados; es decir: pasan de ser un entramado de árboles a ser un entramado de hierbas, de plantas herbáceas, que son altamente combustibles. Las altas temperaturas terminan produciendo, además casi siempre con intervención humana, incendios forestales”, detalló.

    El investigador advirtió que estos incendios no solo afectan sabanas y áreas rurales, sino también bosques, zonas urbanas y periurbanas. “Lo estamos viendo en Europa con incendios incontrolables”, dijo.

    Crisis ambiental global, agua y límites planetarios

    En conversa con la periodista y moderadora del programa Nerliny Carucí, el biólogo caraqueño Éder Peña manifestó que la crisis ambiental global no es únicamente climática. Ahondó que el término cambio climático “se lo puso un político, pero no es cambio climático, es calentamiento global, porque la manifestación son altas temperaturas, pero además hay pérdida de biodiversidad por múltiples razones, y una de ellas es el patrón agrícola. Pero ese mismo patrón agrícola ha puesto a circular dentro de los ecosistemas del planeta altas cantidades de nitrógeno y fósforo. Eso es lo que se llaman ciclos biogeoquímicos”, subrayó.

    Peña explicó que el exceso de nitrógeno y fósforo afecta las aguas. “Afectan las aguas porque aumentan la disponibilidad de nutrientes y rompen el equilibrio que hay entre las comunidades acuáticas. Entonces tenemos problemas también en los cuerpos de agua, en el acceso al agua dulce, porque lagos y ríos terminan siendo contaminados por eutrofización masiva. La eutrofización es la abundancia de nutrientes, produce la abundancia de organismos, sobre todo fotosintéticos, algas, y eso hace que las aguas terminen, a lo largo del tiempo, perdiendo la disponibilidad de oxígeno y el agua ya no es potable, ya no sirve para los peces, hay un desequilibrio”, afirmó.

    El investigador recordó que la humanidad ha vivido durante el Holoceno dentro de nueve límites biofísicos que garantizan la habitabilidad del planeta. “Ya la especie humana ha traspasado siete de esos nueve límites”, alertó.

    Venezuela, crisis hídrica y la ocupación del territorio

    Éder Peña, quien ha acompañado a las comunidades en el tema de la gestión ambiental, la planificación y el tema de la cartografía territorial, expresó que la crisis ambiental global se expresa en Venezuela como un efecto sistémico. “Es decir: hay una viralización que se mete en todos lados el problema, porque nosotros también tenemos cuerpos de agua contaminados, problemas para el acceso al agua”, declaró.

    Detalló que para que un litro de agua llegue a Caracas se requiere una enorme inversión energética. “El patrón de ocupación del territorio venezolano no es el óptimo, no permite que tengamos acceso al agua de una manera que no demande tanta energía y tanta infraestructura, porque las ciudades nuestras se han hecho en lugares muy altos, en donde el agua de los ríos de montaña no es suficiente y para que un litro de agua llegue a Caracas, la cantidad de energía fósil que hay que invertir: petróleo y gas; además, inversión en infraestructura, construcción de represas, construcción y compra de tuberías, compra de maquinaria, esa es la expresión de la crisis hídrica que ha tenido Venezuela, que en realidad no es una crisis, sino es una condición, nuestras ciudades nacieron así, nacieron con esa condición moderna/colonial”, expuso.

    Frente a la idea de la ONU sobre una bancarrota hídrica global, el biólogo venezolano puntualizó que las demandas de agua de las sociedades modernas son mayores que lo que pueda otorgar la naturaleza no humana. “Hasta que la naturaleza [no humana] no deje de ser considerada mercancía, pues seguiremos en esa dicotomía”, aseguró.

    Los desafíos de la ciencia moderna ante la crisis ambiental

    El analista geopolítico Éder Peña manifestó que la ciencia moderna enfrenta grandes desafíos frente a la crisis ambiental global, porque “no puede resolver los problemas con la misma lógica que los ha generado”.

    Explicó que buena parte de la ciencia moderna ha operado bajo jerarquías, “en función de agendas que parten de intereses concretos, intereses transnacionales, y una ciencia [moderna] que también se ha vestido, de alguna manera, de actor, de solucionador de algunos problemas que se han generado dentro de su misma lógica. Es decir: todos sabemos que la ciencia [moderna] ha sido impulsada, fundamentalmente, por la guerra, y que además ha partido de esta dualidad entre naturaleza y cultura, naturaleza y especie humana”, apuntó.

    Esa lógica, afirmó, además ha contribuido a la construcción de un modelo agrourbano industrial que “concibe la naturaleza como un escaparate, un clóset, una alacena de la cual tomas recursos sin devolver más que basura”, refirió.

    El investigador advirtió que, cuando la ciencia moderna aborda los problemas generados por sí misma, lo hace de manera forense: “Ya está hecho el mal. Cuando ofrece soluciones, las soluciones son dentro de esa misma lógica; es más energía, más acumulación de capital en las mismas manos”.

    La comunidad como horizonte de sentido ante la crisis ambiental planetaria

    Éder Peña afirmó que uno de los asuntos centrales para enfrentar la crisis ambiental planetaria es la reconstrucción de la comunidad, una tarea que no corresponde solo a la ciencia, sino a la humanidad toda.

    Advirtió que, si se mantiene la mentalidad de guerra contra la naturaleza no humana, cultivada por las redes sociales digitales, la música, el cine y la televisión, se seguirá profundizando el individualismo, la alienación y el divorcio del otro. “Si solo nos interesa lo que nos da placer temporal, vamos a seguir ahondando en esta crisis”, señaló.

    Peña sostuvo que la crisis ambiental planetaria es un síntoma, una fiebre que revela una enfermedad más profunda. “Cuando tú estás enfermo, te da fiebre; es como la corrupción, la corrupción es un síntoma del sistema, pero el sistema es una enfermedad más grave. La crisis ambiental planetaria es una crisis de sentido de la humanidad; es lo que está demostrando esa evidencia, que lo que no hay es un horizonte de sentido, no sabemos a dónde vamos como especie. El sistema nos está llevando como ovejas al matadero”, disertó.

    Mapa de sueños

    Éder Peña afirmó que, ante la crisis ambiental global y la carrera desenfrenada hacia la muerte que ha provocado el sistema dominante, la Comuna venezolana cuenta con una herramienta poderosísima: el mapa de sueños. “Las comunidades tienen ese método de soñarse a sí mismas, de decir lo que quieren ser en el futuro”, comentó.

    El especialista en agroecología insurgente señaló que, aunque algunos se burlaron cuando Hugo Chávez habló del gallinero vertical, lo que realmente estaba planteando —y lo que el pueblo ha ido construyendo— es la idea de soñarse vivos, en movimiento, en construcción, haciendo realidad sus proyectos. “Y eso tiene que ver con el territorio, con los servicios públicos, con el modo como se educan y crecen nuestros niños”, dijo.

    Subrayó que el mapa de sueños es una herramienta excepcional porque casi ninguna comunidad en el mundo decide cómo quiere ser, cómo quiere vivir o cómo quiere crecer. En contraste, aseguró que las comunas venezolanas han comenzado a hacerlo.

    Recordó que en Venezuela no se habla solo de vivienda, sino de vivienda y hábitat. “Eso tú no lo vas a conseguir en muchos sitios del planeta”, aseveró.

    Planificar en colectivo: pensar, construir y soñar como comunidad

    Éder Peña afirmó que uno de los desafíos centrales del mapa de sueños en tiempos de guerra cognitiva y colonialidad es asumir la incertidumbre como un valor. “Porque cuando tú te enfrentas a la incertidumbre, tú te tienes que hacer preguntas, y cuando tú te haces preguntas tienes que conversarlas, tienes que manifestarlas, y ese diálogo, esa conversa, esa construcción, esa discusión, que a veces trae peleas, a veces trae contradicciones, es un valor en sí”, expresó.

    El analista manifestó que los conflictos comunitarios se resuelven con comunicación: “Yo hablo, tú hablas, yo escucho, tú escuchas, todos escuchamos. Una comunicación no solo entre seres humanos, sino también con la madre tierra”.

    Advirtió que vivimos en un planeta donde el mandato ha sustituido al diálogo, y que esa lógica es origen de conflictos. “Debemos retornar al diálogo, a la construcción de los sueños, a la planificación en colectivo, a pensar y construir en colectivo, siendo pueblo, comunidad, hermanos, amigos, pobladores, hijos e hijas de la Tierra”, propuso.

    El investigador añadió que este proceso debe acompañarse de preguntas prácticas sobre la vida cotidiana: “Cómo recolectamos agua, cómo la reservamos, cómo ahorramos energía, cómo usamos la energía, cómo evitamos que los alimentos nos enfermen, cómo comemos sano. Son preguntas que parecieran existenciales, pero son preguntas que en cada comuna se deberían estar discutiendo, generando alternativas, y a eso es a lo que apunta el Estado comunal”.

    El valor de la producción comunitaria

    El biólogo caraqueño aclaró que el Niño y el calentamiento global no producen terremotos. “Lo que sí tiene que ver el Niño, el calentamiento global y los terremotos es que de alguna manera estamos siendo convocados a mirar más hacia la naturaleza [no humana], a estar cada vez más conscientes de que está allí y se está manifestando. Es un planeta que se está moviendo y que está vivo. Pero de ahí a que los terremotos se producen por calor no es cierto, no está probado. Es parte del metabolismo de la Tierra”, expresó.

    Éder Peña afirmó que la construcción comunal, especialmente para combatir la pobreza, debe partir desde la reproducción de la vida. “Más allá de hablar de pobreza y riqueza, de lo que hay que hablar es de la vida como un valor. Nosotros tenemos que preservar la vida toda, amar y proteger a la madre tierra. Tenemos una responsabilidad con las generaciones que vienen después de nosotros, nuestros hijos, nuestras hijas, nuestros nietos y nuestras nietas. Y esa construcción tiene que darse en colectivo”, expuso.

    El investigador señaló que los temas ambientales son estructurales y existenciales, y que cada acción cuenta. “Nadie puede pensar que en el patio de su casa, porque tiene sembrado un cebollín, una albahaca, esa sea una solución a todos los problemas del mundo; es cierto, pero no deja de ser una solución. Alguien me preguntaba: ¿Qué haces tú para contrarrestar al niño? Respondo que yo no tengo que hacer nada, porque somos nosotros los que tenemos que hacer, no yo solo. Las soluciones individuales no nos han llevado a nada. Es decir: nosotros tenemos 40 años reciclando, 40 años desconectando el cargador, la licuadora, el televisor para ahorrar energía, mientras las élites del planeta hacen lo que quieren. A nosotros nos dicen: Apaga la luz de tu casa. Sí, yo la puedo apagar, pero yo sé que no estoy solucionando el problema”, disertó.

    Peña sostuvo que el verdadero desafío es demoler el sistema dominante que produce la crisis ambiental. “¿Cómo hacemos para demolerlo y quedar vivos? Ese es el verdadero desafío. Porque el sistema no se va a dejar demoler. Entonces cambiar el modo de producción y el ideal de la producción”, dijo.

    La política como faro de la comuna

    Éder Peña afirmó que pensar la comuna es fundamental porque, más allá de avanzar como bloque, la discusión política es el faro que permite aterrizar el proyecto comunal. “La política es el faro de la comuna”, declaró.

    Destacó que las comunas venezolanas están llenas de gente brillante en el pensar, y que el hacer es el complemento natural de ese pensamiento. “El hacer es materializar todos esos sueños y luchar para que se hagan realidad”, afirmó. El investigador llamó a recuperar los valores del sentir y del amor, tanto por la madre tierra como por el otro. “Todos los tenemos incorporados, solo tenemos que recuperarlos y manifestarlos”, finalizó

  • Ante la guerra cognitiva, investigador venezolano expresó que existe la necesidad de una ética de la vida

    Ante la guerra cognitiva, investigador venezolano expresó que existe la necesidad de una ética de la vida

    Caracas, 28 de julio de 2026.- “La comunidad hay que redefinirla. La comunidad es todo aquello que nos permite vivir con dignidad”. Así lo planteó Luis Delgado Arria, vicerrector de Investigación y Creación Intelectual de la Universidad Internacional de las Comunicaciones (Lauicom), durante su participación en el programa “En clave comunal”.

    El investigador venezolano dijo que la comunidad se expresa en gestos cotidianos. “Si hay una pareja que te hace vivir con dignidad, esa pareja te está transformando en comunidad. Si hay un vecino que te trata con respeto, con cariño, ese vecino está construyendo comunidad en ti”, señaló.

    Por otra parte, manifestó que está la (ir)racionalidad del capital que es una (ir)racionalidad contraria a la vida y, por tanto, contraria a la comunidad. Explicó que la lógica dominante —“la lógica de que el hombre es lobo del hombre”— ha formado subjetividades individualistas, en la que cada acercamiento es interpretado como una amenaza o una intención de quitar algo.

    El vicerrector ahondó en que la comunidad se funda en la relación yo‑tú. “Cuando una vecina te dice: ‘Mira, te hice un postre, pruébalo, te traje un poquito porque sé que te sientes mal’. Ese gesto es un gesto en que un yo sale de sí mismo para ir a un tú, y esa relación yo-tú es clave”, ejemplificó.

    Delgado Arria sostuvo que estos intercambios cotidianos son prácticas de construcción de comunidad, porque permiten “poner en común” aquello que sostiene la vida.

    Recordó que “todos los seres humanos tenemos un ombligo, y ese ombligo nos queda allí en nuestra corporalidad viviente, para recordarnos no solamente que provenimos de una madre y de un padre; sino que también provenimos de una madre tierra, que siempre hemos estado ligados indisolublemente a ella, y realmente nunca, aun cuando pareciera ser invisible, ese cordón umbilical no se rompe nunca”.

    La subjetividad cosificada y la educación del capital

    El licenciado en Letras señaló que uno de los grandes desafíos contemporáneos es cómo transitar desde una subjetividad cosificada hacia una subjetividad capaz de hacer frente a la (ir)racionalidad del capital. “La gran pregunta es cómo superar el pasaje de una subjetividad cosificada, de una subjetividad traumada, de una subjetividad bestializada”, expresó.

    Delgado Arria indicó que la educación moderna ha sido uno de los dispositivos centrales para esa subjetividad cosificada. “Es el resultado de la educación y de la historia del capital. Nos han enseñado que tenemos que ir a la escuela a sacar las notas más altas, pero no para aprender o para tener la experiencia transformadora del conocimiento y de la sensibilidad; sino para tú derrotar a toda tu generación en el ámbito de las oportunidades, de los mayores salarios, las mayores oportunidades profesionales. Es decir: para competir. El ser para competir es exactamente la antípoda o lo contrario del ser para compartir”, subrayó.

    La guerra cognitiva como sustracción de lo humano

    Luis Delgado Arria describió la guerra cognitiva como una operación que busca sustraer las capacidades genuinamente humanas, reduciendo al sujeto a una cosa “sacada de un thriller, de una película de terror”.

    Para explicar esta lógica, el docente venezolano recurrió a una metáfora basada en programas televisivos. “Hay un canal que se llama History Channel, donde hay un programa en el que versan historias horribles. Por ejemplo, donde hay una pareja de 80 años de edad, tienen 60 años de matrimonio, pero durante los últimos 5 años la esposa ha estado poniéndole un veneno todas las mañanas en el café al hombre para matarlo. Y todos los programas son así. Es decir: ¿cuál es el subtexto de esto? Lo que están buscando decir es que ni siquiera una pareja que tiene 60 años de matrimonio puede confiar uno en el otro”, ilustró.

    Arria apuntó que estas narrativas buscan sembrar la discordia, la duda y la imposibilidad de la comunidad, negando la confianza como fundamento de la vida en común. “La persona que crea el guion de esas historias las está postulando como lo normal, incluso como una suerte de lección”, aseguró.

    Durante la conversa con la periodista y moderadora del programa, Nerliny Carucí, el vicerrector Delgado Arria reconoció que no hay comunidad perfecta. “Es importante revisar que cuando se habla de la comunidad, este tema generalmente es un tema muy difícil, porque como dice el filósofo boliviano Rafael Bautista Segales: ‘¿Dónde usted consigue una comunidad perfecta?’. No existe una comunidad perfecta. En toda comunidad, en toda familia, hay problemas, hay confrontaciones, hay desacuerdos; a veces hasta personas que no se hablan unas con las otras. Hay todo eso, pero ese es el lugar donde hay que hacer la transformación, para transformar la relación en algo hermoso, en algo tierno, en algo donde todo el mundo se sienta invitado”, enfatizó.

    Recalcó el papel histórico de las abuelas, madres y matronas, quienes han sostenido la tarea de transformar la vida familiar frente a las lógicas individualistas promovidas por medios, empresas, escuelas e iglesias. “Todos nos venden la idea de que hay que estar primero ante las puertas del cielo antes que mi madre, antes que mi padre. Esa lógica del individualismo a muerte. Entonces, ¿cómo aparece la comunidad en el presente? Es un espacio, por definición imperfecto, por definición agraviado, empobrecido, traumado por el capital; pero que necesita ser curado, reverdecido, renacido”, aseveró.

    Recordó que la patria es como la comunidad. “Una amiga me decía que la política es el espacio donde no hay amigos eternos ni odios irreconciliables, porque siempre tenemos que, en algún momento, sentarnos a hacer política. La política es superar las contradicciones adjetivas para ir a lo sustantivo”, comentó.

    Delgado Arria señaló que, frente a las dificultades vividas en Venezuela —las restricciones económicas, el tema de la luz y los recientes terremotos en La Guaira—, la tarea es deponer las actitudes de confrontación fratricida y construir el país como familia nacional. “Este es el momento de la reconciliación nacional”, afirmó.

    La guerra cognitiva en la tragedia de La Guaira

    Luis Delgado Arria, doctorante en Creación Intelectual, afirmó que los sismos del 24 de junio en La Guaira hicieron visible, con crudeza, la expresión más perversa de la guerra cognitiva.

    “Nosotros acabamos de ver en La Guaira algo que ya veníamos viendo desde antes, pero que aquí fue todavía mucho más evidente: la guerra cognitiva. En un momento en el que la familia nacional tiene un conjunto de seres humanos que murieron, otros que salieron gravemente heridos, entre los cuales hay una gran cantidad de niños y niñas, de jóvenes, muchachas y muchachos, abuelos y abuelas, porque a veces se habla de las personas como si no tuvieran nada que ver conmigo, pero son nuestros hijos, hijas, abuelos, nuestros vecinos, amigos”, declaró.

    El docente venezolano evocó las palabras del poeta John Donne: “Siempre que oigas las campanas doblar, nunca te preguntes por quién están doblando las campanas, las campanas siempre doblan por ti”.

    En la charla, recordó también los rituales de despedida de su abuela. “Mi abuela siempre, cuando nos despedía, ella pasaba alrededor de 20-30 minutos despidiéndose con un rosario en la mano y haciendo una suerte como de misa de despedida. Eso duraba 20-30 minutos mientras nosotros nos apuntábamos en el carro, todo el muchachero. Ese acto es un acto de despedida sagrada. Cuando en la política se pierde la noción de la sacralidad, se pierde todo”, dijo.

    El vicerrector denunció que, durante la emergencia por el doble terremoto, se difundieron narrativas destinadas a re‑victimizar a las víctimas y obstaculizar la labor de rescate. “Es en ese momento donde un conjunto de personas malsanas, en su gran mayoría que están en el exterior, inoculadas de un odio enfermizo, habían sembrado la idea de que aquí en Venezuela venía un tsunami para evitar que fueran rescatadas las víctimas que estaban sepultadas. Difundieron que había un gobierno que estaba vendiendo niños y niñas víctimas de la tragedia, que había una operación para impedir que llegara la ayuda humanitaria; incluso llegaron a decir que el Gobierno se estaba robando la ayuda humanitaria. Atacaron la Gran Misión Vivienda Venezuela al punto de decir que eran casas de anime. Todas esas tesis son terribles. Todas esas operaciones son operaciones perversas, malévolas, mezquinas”, relató.

    Delgado Arria advirtió que estas narrativas se sostienen en un aparataje mediático nacional e internacional que amplifica el daño y profundiza la humillación, y busca capitalizar políticamente.  

    Ante este escenario, el investigador acentuó que el país necesita hacer un punto y aparte para pensarse en una nueva Venezuela construida con la fuerza y la conciencia de todos. “Porque un país dividido es un país que no tiene posibilidades de existencia, que lo que le viene es tragedia. La política no es algo que está al margen de mis decisiones personales, familiares, de grupo o partido; sino que el proyecto de construir el país —como decía Chávez: la patria— es algo que nos debe aunar a todos los venezolanos y las venezolanas, porque la patria son los niños, las niñas, la humanidad toda”, puntualizó.

    Señaló que las revoluciones son “grandes terremotos”, porque los pueblos llegan a un punto en el que pareciera que ya no pueden soportar más perversidad. “Yo creo que estamos ante un próximo terremoto mundial, pero un terremoto por las clases humildes y las comunidades de todo el mundo, que saldrían a decir que no pueden seguir sosteniendo a una élite. Estamos frente a una oportunidad histórica de juntarnos los pueblos, de hacer comunidad en los países del Sur global y de crear una nueva vida bonita, digna, hermosa”, aseguró.

    Mensaje a la comuna

    El vicerrector Luis Delgado Arria declaró que la comuna es un aparecer cotidiano. “La comuna aparece como una recriminación de nuestra madre, nuestra pareja, de nuestros hijos, para que seamos mejores, para que estemos más a la altura de los grandes desafíos. Eso sucede en los trabajos, eso sucede en los proyectos políticos. Nuestros partidos políticos tienen que repensarse, tienen que renacerse, tienen que abrirse a lo nuevo, a lo bonito”, planteó.

    Expresó que existe una necesidad de una nueva estética asociada a la reproducción de la vida, de un nuevo impulso hasta juvenil. “Necesitamos esa fuerza de los jóvenes para parir esta nueva patria bonita, y cuando digo la patria no solamente me refiero a la venezolana, sino a la latinoamericana, al Sur global. Parirnos de nuevo, desde una nueva sensibilidad, desde una ética de la vida, donde la ternura sea lo que nos defina”, finalizó.

  • Científicos venezolanos: Doblete sísmico debe significarnos “un aprendizaje doble” en autoconciencia y cultura comunitaria

    Científicos venezolanos: Doblete sísmico debe significarnos “un aprendizaje doble” en autoconciencia y cultura comunitaria

    Caracas, 21 de julio de 2026.- “En la historia de Venezuela siempre han ocurrido sismos. Primero es importante aclarar que sismo y terremoto son prácticamente lo mismo. La gente suele llamar terremoto a aquel movimiento que genera afectación, mientras que sismo se usa para referirse a los eventos que ocurren todos los días sin causar afectación. En ambos casos, emanan de una generación de energía a partir de un movimiento sísmico”.

    Esta explicación la dio Víctor Cano, ingeniero geólogo venezolano, durante su participación en el programa radial “En clave comunal”, dedicado a las prácticas culturales y la gestión comunitaria del riesgo sísmico.

    El geólogo recordó que el último terremoto que había causado afectación directa en Caracas y La Guaira ocurrió el 29 de julio de 1967, es decir: hace casi seis décadas. Dijo que el evento más cercano antes del doblete sísmico de 2026 fue el sismo de Cariaco ocurrido el 9 de julio de 1997, registrado hace 29 años. Estos largos lapsos, expuso, “hacen que no estemos alerta ante los eventos sísmicos; pero sí tenemos un país que tiene eventos sísmicos”.

    Cano señaló que la historia sísmica nacional se remonta al primer sismo documentado en 1530, que afectó a Cumaná, y que desde entonces se han registrado eventos significativos en distintas regiones: Caracas en 1812, nuevamente en 1900, y múltiples localidades a lo largo de los siglos. “Si revisamos la historia, tenemos sismos desde 1530”, afirmó.

    Recordó que Venezuela tiene cuatro sistemas de fallas importantes: “San Sebastián, Boconó, El Pilar, que está hacia el oriente, y otro que se llama Oca-Ancón, que está en el occidente, desde el sur y por el centro del estado Falcón”.

    ¿Por qué La Guaira sufrió mayor afectación?

    “Es parte de las investigaciones que se están realizando desde el día uno que sucedió el evento. Una de las razones posiblemente sea la ubicación de los sismos. La ubicación de un sismo cercano a Yaracuy, de un 7.2, y el otro más cercano a La Guaira, el 7.5. Porque en sismología se espera que la mayor afectación a la población y sobre todo a la infraestructura sea cercana al epicentro del sismo. Entonces, si las investigaciones dan que el sismo es más hacia La Guaira, entendemos por qué hay mayores afectaciones hacia esta entidad”, manifestó Víctor Cano.

    Sin embargo, aclaró que estas conclusiones forman parte de investigaciones que pueden tomar días, semanas o incluso años para determinar con precisión todos los factores involucrados.

    El ingeniero destacó que, además de la cercanía al epicentro, existen fenómenos locales que influyen en la intensidad del daño. Uno de ellos es el efecto de sitio, estudiado en Caracas mediante la microzonificación sísmica. “Y es porque tenemos mayores espesores de sedimentos. Las edificaciones están sobre mayores espesores de sedimentos y esos espesores de sedimentos, que no es roca, generan lo que se llama una amplificación de la onda sísmica y amplifican la señal de la onda. Es como una caja de resonancia de la guitarra: la cuerda vibra, pero es la caja la que amplifica el sonido”, subrayó.

    En tal sentido, comentó que, de igual manera, cuando la onda sísmica atraviesa sedimentos, la energía se potencia y genera mayor daño. “En La Guaira se puede explicar para el tema también de Caraballeda. Es un cono aluvial donde reportes preliminares de geofísica previamente hechos identifican que hay espesores de más de 300 metros de sedimentos en estos conos aluviales. Son conos aluviales de millones de años geológicos, que se han ido acumulando estos sedimentos y esto ha generado que tengamos zonas que potencialmente pueden amplificar la señal de un sismo”, destacó.

    Víctor Cano señaló que otro factor determinante en la afectación sísmica es el tipo constructivo, pues algunas formas de edificación son más vulnerables que otras ante movimientos telúricos. “Son parte del estudio que se tiene que realizar luego del sismo. De hecho, en este momento se ha creado una comisión presidencial para este sismo de 2026. Una comisión presidencial que tiene que estudiar todas las aristas, las estructuras, la geología, la geotecnia, la geofísica, la geomorfología, la sismología. Todas las áreas relacionadas con el sismo, para poder documentar y efectivamente conocer este”, indicó.

    El especialista destacó que este tipo de investigaciones permite documentar y comprender el comportamiento del sismo, lo cual es fundamental para prepararse ante futuros eventos. “Vivimos en un país que tiene una amenaza sísmica, y esa no la podemos eliminar. Lo que sí podemos reducir es nuestra vulnerabilidad. Ser lo menos vulnerables ante esa amenaza”, afirmó.

    Cano explicó que la vulnerabilidad sísmica varía según el lugar donde se construya. “Es decir: no es lo mismo edificar en Caraballeda que en Carayaca, aun cuando ambas zonas pertenecen al estado La Guaira. Tampoco es igual construir en Altamira que en Caricuao, en Caracas”, comentó.

    Además de los aspectos técnicos, Víctor Cano recalcó la importancia de disminuir la vulnerabilidad en la comunidad. “Es importantísima la comuna en eso. La comuna debe organizarse para ser lo menos vulnerable posible ante una amenaza sísmica”, apuntó.

    Doblete sísmico

    El geólogo explicó que, aunque la humanidad comenzó a medir sismos con tecnología alrededor del año 1900, Venezuela no tenía registro de un doblete sísmico como el ocurrido en 2026. “Para Venezuela no se había registrado por instrumentos un doblete sísmico, o sea, dos sismos en dos sistemas de falla y con un corto periodo de tiempo entre uno y el otro”, señaló.

    Víctor Cano indicó que, si bien no existían antecedentes instrumentales, escritos de ese momento sí ofrecen pistas: “Uno de ellos que destaca es el doblete sísmico de 1812; por escritos, se puede interpretar que este sismo al menos tuvo dos epicentros: uno en Yaracuy y otro en La Guaira”, relató.

    Añadió que el doble terremoto de 2026, con 39 segundos de diferencia entre ambos eventos, es coherente con la mecánica de las fallas transcurrentes venezolanas. “Una falla puede disparar que se genere el sismo en la otra falla. Es como cuando pones los dominós, uno tras el otro; genera el movimiento en un punto, y los dominós van empujando y empiezan a caerse las fichas una tras otra. Es decir: el primer sismo de 7.2 hizo que, en el otro extremo, en el otro sistema de falla, también se generara el 7.5, porque estaba ahí como la energía retenida, hizo que esa energía se liberara”, resaltó.

    Aprendizajes luego del doblete sísmico

    Víctor Cano señaló que uno de los aprendizajes fundamentales del doblete sísmico de 2026 es la necesidad de revisar y actualizar las normas sismorresistentes de construcción. “Aquí va a haber muchos estudios porque sucedieron dos sismos con una diferencia solamente de 39 segundos, donde las estructuras fueron sometidas a unas energías, a unas aceleraciones que, en principio, no se han visto en ningún otro lugar del planeta”, comentó.

    El ingeniero geólogo destacó que el país debe asumir un cambio profundo en su cultura sísmica. “Quiero resaltar que tenemos que tener un cambio en nuestra cultura, como comunidad, como pueblo, y sobre todo como organización hacia las comunas, que tenemos que internalizar que somos un país con una amenaza sísmica y que en nuestro país se generan sismos, sismos capaces de producirse dobles, con magnitudes mayores a 7, que son sismos con energía importantísima”, sostuvo.

    Cambios geológicos

    Víctor Cano, quien posee un magíster en Geoamenazas, explicó que los sismos del 24 de junio de 2026 produjeron cambios en la geología venezolana. “El primer cambio es que nos movimos; Venezuela está en dos placas: la placa del Caribe y la placa suramericana. La placa del Caribe, que está al norte, se mueve hacia el oriente y la placa suramericana se mueve hacia el occidente. Y hay estudios que muestran deformaciones instantáneas hasta de 40 centímetros de movimiento de ambas placas”, relató.

    Indicó que también se registraron procesos de licuación de suelos, fenómeno que obliga a revisar las condiciones de construcción en determinadas zonas. “Hay sitios donde no se puede construir o hay que construirlos de una manera adecuada porque son suelos con potencial de ser licuados al momento de un evento sísmico”, afirmó. Estos cambios, añadió, deben ser considerados en futuras evaluaciones de riesgo y planificación territorial.

    El investigador señaló que los patrones de sismicidad también han cambiado tras el doblete sísmico. “Hemos tenido mucha sismicidad entre Yaracuy y Carabobo, en la región central, pero ya empezamos a tener algunos sismos en occidente. Hemos tenido sismos de alguna relevancia cercanos a magnitud cinco, cuatro para el oriente del país. Y podemos tener algunos sismos importantes para el occidente, hacia los estados andinos. Es decir: esto va a continuar progresivamente. El ajuste de todos los sistemas de falla después de estos eventos sísmicos seguirá desarrollándose. Esto puede continuar por meses, e incluso por años, porque las placas tectónicas tienen que irse ajustando a la nueva posición”, reiteró.

    Mapas de riesgo y organización comunal

    Daniel Moreno, quien también participó en esta edición del programa “En clave comunal”, explicó que, además del impacto psicológico que generan los sismos en la población cercana al epicentro, estos eventos pueden desencadenar riesgos asociados que deben ser comprendidos y gestionados desde las comunidades.

    Señaló que es indispensable conocer la realidad sísmica del país y, al mismo tiempo, el mapa de riesgos de cada territorio donde las personas hacen vida. “Un sismo perfectamente puede generar un deslizamiento de tierra, que puede afectar una carretera, una escuela o un caserío”, afirmó.

    El geógrafo egresado de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador (UPEL) Caracas advirtió que, si un sismo coincide con un período de lluvias intensas, puede producirse el represamiento de quebradas, seguido de una liberación súbita del agua que genere riadas capaces de afectar poblaciones o zonas productivas.

    Recordó que Venezuela posee más de 2000 kilómetros de costa, y aunque la falla de San Sebastián no suele generar tsunamis, existen otras áreas del Caribe que sí podrían producirlos. En este sentido, comentó que desde 2011 se realizan ejercicios de desalojo por alarma de tsunami en las costas venezolanas, incluyendo el más reciente, efectuado en marzo en comunidades del estado La Guaira.

    Moreno destacó que las comunas deben conocer los riesgos latentes de su territorio. “Cuáles son aquellos que pueden ser disparados por un evento como este, y tener su plan de acción familiar, colectivo y comunal, para reducir esas vulnerabilidades”, sugirió.

    Por su parte, Víctor Cano destacó que la gestión comunitaria del riesgo sísmico debe asumirse desde una perspectiva integral basada en tres momentos: antes, durante y después del evento. “El antes es que tengamos conocimiento pleno de todas las amenazas a las que podemos estar sometidos, sísmicas, hidráulicas, por inundaciones, por crecidas de ríos, por geotecnia, o sea, deslizamientos, movimientos en masa. Conocer nuestro territorio es importantísimo, donde nuestra comuna se desarrolla, de manera tal que si yo sé que tengo un sitio que es muy propenso a generar deslizamientos, no voy a construir una casa comunal ahí, un colegio o una vivienda”, señaló.

    El ingeniero geólogo recordó que la amenaza sísmica varía según la región, por lo que cada comuna debe conocer su nivel de exposición.  “No es la misma amenaza sísmica de una comuna que haga vida en Ciudad Bolívar a una comuna que haga vida en Cumaná. Son dos amenazas sísmicas totalmente diferentes. La de Cumaná es alta o más alta, y la de Ciudad Bolívar es baja o muy baja”, detalló.

    Durante un evento sísmico, Cano señaló que la comuna tiene un rol protagónico en la protección de las personas más vulnerables. “Saber cuáles son las personas más vulnerables ante un evento sísmico. Es decir: no es lo mismo una persona de 80 años o 70 años que tenga problemas de movilidad, que pueda salir de su casa luego de un evento sísmico y protegerse, refugiarse. Tenemos que conocer nuestra comuna y saber cómo apoyar a estas personas en caso de un evento sísmico”, acotó.

    Manifestó que las comunas deben participar en la evaluación de las edificaciones, aplicando el sistema de semáforo: verde para estructuras seguras, amarillo para aquellas que requieren reparaciones y rojo para edificaciones que no pueden ser habitadas debido a su alta vulnerabilidad ante réplicas.

    Después de un evento sísmico, Cano afirmó que la comuna debe realizar un reaprendizaje colectivo. “Es un reaprendizaje de las cosas que no hicimos bien o que no se tomaron en consideración, para que cuando suceda el próximo evento sísmico, seamos más fuertes y seamos menos vulnerables ante esa amenaza”, puntualizó.

    La escuela como motor de la cultura preventiva

    Daniel Moreno, quien posee un posgrado en Gerencia de Redes de Unidades de Información con énfasis en las geociencias, destacó que la escuela cumple un papel central en la organización territorial para la gestión del riesgo, especialmente en contextos sísmicos. “Lo primero es que la escuela, como órgano de organización territorial, debe tener un plan de emergencia, que incluya varias amenazas como incendios, sismos, derrumbes, inundaciones y otros eventos”, destacó.

    Explicó que la comunidad educativa debe identificar previamente su lugar de encuentro seguro. “Un lugar de encuentro que es un sitio despejado de elementos que puedan caer: edificios, árboles, tendido eléctrico. Y tener también luego una actuación de cómo van a administrar el estrés de la emergencia atendiendo a los niños. Cómo sería el método de que los padres retiren a sus niños al colegio”, resaltó.

    El investigador acentuó que la escuela no solo protege a los estudiantes, sino que también multiplica la cultura de prevención hacia los hogares. “Si la escuela, como espacio en el que habita la mayor cantidad de días y de horas del día, lo más valioso que tiene una nación, que es su juventud, sus infantes, es importante que esté preparada. La comunidad escolar debe promover que los niños y las niñas estimulen un plan de emergencia en su casa también, para que sus padres, sus hermanos, sus abuelos, sus tíos tengan un plan de emergencia. Porque, así como el sismo puede ocurrir en horario escolar, también puede ocurrir de noche”, sostuvo.

    Desafíos de las ingenierías

    Víctor Cano, director técnico del Instituto de Ingeniería para Investigación y Desarrollo Tecnológico, expuso que los retos que enfrenta la ingeniería venezolana tras los sismos del 24 de junio de 2026 no son fáciles.

    Explicó que, aunque han pasado pocos días, seguirán apareciendo datos provenientes de videos, testimonios, inspecciones de campo y análisis estructurales. “Analizar los materiales que se usaron para ese edificio, cómo se construyó el edificio, cuáles fueron las buenas prácticas que se hicieron o cuáles fueron las malas prácticas que se hicieron en un edificio. Todas esas preguntas van a servir para la ingeniería, para mejorar en cómo construir, en cómo diseñar espacios para el hábitat”, opinó el experto.

    El ingeniero geólogo indicó que la experiencia del 24 de junio podría llevar a revisar la cultura constructiva del país. “A lo mejor tenemos que cambiar nuestra cultura del modernismo y usar menos cabillas, concreto, y utilizar algunos otros materiales alternativos como madera, plástico, cosas que nos puedan ayudar a reducir el peso de nuestras edificaciones. Se abre un abanico de cosas que están por el desarrollo de hacer un hábitat lo menos vulnerable ante las amenazas a las que estamos sometidos”, ilustró.

    Cano recordó que Venezuela no enfrenta amenazas como volcanes o huracanes, pero sí una amenaza sísmica latente, por lo que todas las ramas de la ingeniería —civil, geológica, estructural, geotecnia y otras— deberán buscar soluciones que disminuyan la vulnerabilidad del entorno construido.

    Un mundo vivo

    Daniel Moreno, quien actualmente dirige el Centro de Geomática del Instituto de Ingeniería, expresó que uno de los aprendizajes fundamentales tras los sismos del 24 de junio es comprender que “vivimos en un planeta vivo, tan vivo como los seres humanos, las plantas y la fauna”.

    “Tenemos que tener un aprendizaje doble, porque la naturaleza nos hizo el énfasis y nos subrayó con este doblete sísmico que el 90 % de la población venezolana vive, trabaja, estudia y hace comuna sobre un territorio sísmico”, remarcó.

    Renacer en cultura preventiva

    Daniel Moreno dijo que Venezuela ha tenido iniciativas importantes para fortalecer la cultura preventiva, como la declaración del 26 de marzo como Día Nacional de la Prevención Sísmica en el sector educativo, establecida en 2008 por el Ministerio de Educación. “Esa fecha era magnífica porque no era temporada de vacaciones, y en todas las escuelas se tenía que realizar un plan de emergencia y un simulacro de desalojo. Eso hay que retomarlo”, planteó.

    El experto insistió en que la cultura preventiva debe extenderse más allá de las escuelas hacia los lugares de trabajo y los hogares, integrándose como parte de la vida cotidiana.

    Llamó a las comunas venezolanas a aprovechar el momento histórico que ha abierto el doblete sísmico y las réplicas posteriores para fortalecer la cultura de prevención.

    “Ya todos sabemos reconocer cuando ocurre un evento sísmico, ya detectamos cuáles son los lugares más seguros o menos seguros de nuestra casa, de nuestros trabajos, de las escuelas, cuáles son los lugares más seguros y menos seguros si estás en la calle. Todo esto tiene que procesarse comunalmente para tener un sistema cultural de alerta, para saber qué hacer antes, durante y después de cualquier evento natural que está ahí latente en nuestro territorio”, declaró.

    Insistió en que Venezuela está entrando en una etapa de transformación: “Somos un país que va a renacer en conciencia, en conocimiento, en cultura de la prevención. ¡Vamos a renacer!”.

  • Unacom iniciará primer trayecto de programas de formación el 2 de septiembre

    Unacom iniciará primer trayecto de programas de formación el 2 de septiembre

    Caracas, 16 de julio de 2026.- El rector de la Universidad Nacional de las Comunas (Unacom), Jorge Arreaza, informó que en el mes de julio se debe completar el proceso de formación de las formadores y formadoras de esta institución educativa.

    Durante una videoconferencia con la comunidad universitaria, Arreaza también destacó que es fundamental que este proceso finalice en los estados Aragua, Miranda, Nueva Esparta, Bolívar, entre otros, a fin de iniciar el semestre en septiembre de este año. Aclaró que La Guaira tendrá un tratamiento especial.

    Los nuevos estudiantes se incorporarán a sus comunidades de conocimiento el 2 de septiembre. En este sentido, explicó que las postulaciones de estudiantes y los mapas del conocimiento deben culminar el 2 de agosto. El 7 de ese mismo mes cierran las labores del equipo administrativo y el 31 se incorporan nuevamente. «Aspiramos a que desde el 2 de septiembre hasta el 13 de diciembre comience el primer trayecto de los programas de formación (PNF) y el nuevo ciclo del calendario académico de la Unacom», resaltó.

    «15 semanas es el tiempo adecuado para la iniciación. Y esperamos que el 2027 continuemos, que sea un año de paz y de crecimiento económico», agregó el Rector de la Unacom.

    Hasta el momento hay 8.093 estudiantes postulados en todo el país. «En estos momentos tan difíciles, tener esta cantidad de postulados es una gran potencia. Todos los estudiantes de las comunidades pueden sumarse», sentenció.

    Jorge Arreaza reiteró que las personas que estudiarán en la Unacom aportarán sus conocimientos para fortalecer el desarrollo de su Comuna, «no solo recibirán una titulación, sino que darán a sus hermanos y comunidades todos sus aprendizajes».

    Por otra parte, instó a todos los profesores y profesoras a sumarse y facilitar la formación en los campamentos transitorios que se han establecido en los estados afectados por el doble terremoto.

    «Tenemos que hacer un gran esfuerzo para formar a todos los venezolanos y venezolanas en materia democracia comunal, Salas de Autogobierno, entre otros temas referidos a la convivencia en Comuna. Hay que evaluar cuáles son las necesidades de cada campamento», dijo el Rector.

    Participación activa

    Voceros de la Comuna Socialista El Viñedo, del estado Anzoátegui, señalaron que tienen el compromiso con la Patria, «desde la Unacom estamos activos con la formación comunal (…) La Universidad Nacional de las Comunas es un gran pilar para la comunidad, es una herramienta para avanzar».

    Por su parte, Nancy Espinoza, integrante de la comunidad de la Unacom desde Valencia, estado Carabobo, afirmó que esta universidad es la única opción para lograr la independencia definitiva. «Pese a los contratiempos, vamos a organizarnos».

  • Comuna Histórica Simón Bolívar adopta la comunicación popular como clave de organización política en el territorio

    Comuna Histórica Simón Bolívar adopta la comunicación popular como clave de organización política en el territorio

    Caracas, 23 de junio de 2026.- “La comunicación popular, para nosotros, es un método que nace de nuestras propias palabras y de nuestros propios espacios. Se construye en las asambleas comunitarias, en la calle, en la vereda, en cada lugar donde ocurre el encuentro cara a cara. Es la manera de saber qué se está desarrollando día a día en nuestras comunidades, e incluso de conectarnos con lo que sucede a nivel nacional e internacional”.

    Así lo expresó Luciano Alvarado, integrante de la Comuna Histórica Simón Bolívar, en Caracas, durante su participación en el programa “En clave comunal”, que tuvo como tema de conversa las experiencias y los desafíos de la comunicación popular.

    Luciano Alvarado destacó que la comunicación popular es clave para sostener la organización política en el territorio, particularmente en un contexto donde existe “un ataque fuerte a nuestra psiquis”. Añadió que las comunidades deben aprender a interpretar, contrastar y desmentir informaciones falsas que existen en las redes sociales digitales.

    Recordó un caso reciente en el que circuló por las redes sociales digitales la falsa información de que desaparecerían las organizaciones de base: “Había cuadros nuestros que se lo creyeron”. Ante ello, la comuna tuvo que reunirse con ellos para enseñarles a “visualizar mejor las cosas en las redes sociales [digitales]” y evitar caer en manipulaciones.

    El comunero, quien también es responsable de planificación en el Consejo Comunal Corazón de Altagracia, en la parroquia Altagracia, en Caracas, comentó que la estrategia en el territorio son las asambleas comunales y los espacios de encuentro. Agregó que, con las consultas populares en marcha, el desafío es que la información llegue a todos los sectores, incluidos los condominios incorporados recientemente.

    Alvarado señaló que cuentan con herramientas como el manual de redes, medios, calles y paredes, así como con la práctica de radio bemba, que buscan poner en funcionamiento con apoyo de personas formadas en comunicación popular.

    Entre lo digital y lo comunitario
    Luciano Alvarado indicó que, pese a la masificación de las tecnologías digitales, es necesario impulsar y fortalecer las radios populares, un medio que la comuna está intentando activar. “Hemos estado ensayando algunas cosas, tratando de impulsar la radio en la comuna”, dijo.

    El vocero comunal subrayó, además, que el ejercicio del “cara a cara” no debe perderse, porque permite mirar a la persona y sostener vínculos reales.

    Alvarado advirtió que las tecnologías digitales, como los celulares, “nos están deshumanizando totalmente”, al punto de alejarnos incluso de nuestras familias. Consideró necesario abrir grandes debates sobre este tema.

    Para Alvarado, humanizar la comunicación se trata de volver al encuentro directo: “Estar de frente a la persona; no dejar que las redes sociales digitales nos consuman”. Según él, la clave está en compartir, conversar con los abuelos, con las familias y con toda la comunidad, generando debates dentro del territorio que fortalezcan los lazos comunitarios.

    Estética comunal
    El líder comunitario Luciano Alvarado explicó que la estética comunal es parte fundamental de la comunicación en el territorio; en el caso de la Comuna Histórica Simón Bolívar, esta “representa la historia de Venezuela”.

    Comentó que están impulsando con fuerza el componente cultural, apoyados por ejercicios promovidos junto al Ministerio de la Cultura, que incluyen rutas turísticas y zonas gastronómicas donde se reconocen los olores, los sabores y las prácticas que forman parte de la identidad local. “Yo creo que esa es también una manera de comunicar: con nuestra comida, con nuestros dulces”, afirmó.

    Alvarado añadió que la Comuna Histórica Simón Bolívar desarrolla asambleas vinculadas al tema turístico, en las que se han definido tres rutas que permiten narrar la historia del territorio. Mencionó zonas tradicionales como La Trilla, conocida por su actividad cafetera, y sectores como Guanábano, cuyo nombre deriva de la fruta que allí se producía. “Nuestra comuna tiene mucha historia. Y toda esa historia hay que trabajarla, contarla”, expresó.

    Sistematización comunal
    El caraqueño contó que la Comuna Histórica Simón Bolívar está desarrollando, en el ámbito tecnológico, una cartilla social digital, una herramienta proporcionada por la Vicepresidencia de la República que permite caracterizar todos los datos del territorio.

    Relató que este proceso es clave para sincerar la información disponible en el territorio. Indicó que toda esta información se está organizando en un banco de datos, dentro de una sala equipada para trabajar con un sistema por capas que integra elementos de la ciudad humana, la comunicación y los murales comunitarios.

    Alvarado añadió que este trabajo se comparte con comunas vecinas, como la Comuna Soraya Sanz, interesadas en replicar la experiencia. Explicó que la cartografía digital es muy importante, ya que permite registrar “absolutamente todas las necesidades, lo que necesita el mapa de los sueños” y facilita identificar los problemas del territorio.

    Comunicación comunal frente a la comunicación del capital
    Luciano Alvarado señaló que existen “muchas diferencias” entre la comunicación comunal y la comunicación del capital. Expuso que la del capital “te engaña” y es “aberrante”, porque construye ficciones y vuelve ajeno lo propio, mientras que la comunicación comunal “habla con la verdad” y parte de las realidades del territorio.

    Sobre la comunicación con los jóvenes, reconoció que esta se debe fortalecer: “Es diferente el código del viejo al código del chamo”. Por ello, consideró necesario encontrar formas de interacción que permitan el intercambio. “Aprender de ellos y ellos aprender de nosotros”, declaró.

    Vínculos con la naturaleza no humana en una comuna urbana
    El vocero comunal describió a la Comuna Histórica Simón Bolívar como un territorio compuesto por “96 edificios, dos barrios pequeños y muy poca tierra”, pero donde aun así persiste un vínculo vivo con la naturaleza no humana a través de la quebrada Catuche, “donde uno ve la tierra, el río y donde uno se puede conectar con la tierra”.

    Explicó que, pese a las limitaciones urbanas, la comuna busca formas de interactuar con lo que otros producen, establecer acuerdos y articular proyectos productivos que permitan integrarse a las dinámicas de abastecimiento comunitario.

    Dijo que dentro de la comuna han discutido la posibilidad de sembrar árboles frutales en zonas de la quebrada Catuche donde “se puedan sembrar muchas cosas”.

    Memoria ancestral y expresión cultural como identidad comunal
    Luciano Alvarado señaló que en el territorio de la Comuna Histórica Simón Bolívar habitaron los toromaimas, una de las tribus originarias. Indicó que incluso existen espacios de carácter religioso asociados a esa presencia ancestral y que es necesario “profundizarlo, para darle una identidad a la carta fundacional”.

    El caraqueño recordó que el territorio también resguarda hitos históricos como los restos del Libertador, las figuras de heroínas populares y espacios emblemáticos como la Casa de las Primeras Letras José Martí. Ahondó en que, a partir de esta riqueza histórica, lograron articularse con la diputada Gabriela Simoza, quien impulsó un mes completo de actividades culturales y un festival en la Plaza de la Moneda, donde participaron los 11 consejos comunales. “Fue algo muy bonito, muy significativo”, afirmó.

    El comunero relató que el evento incluyó obras teatrales protagonizadas también por jóvenes. Una de ellas abordaba el impacto de las redes sociales digitales: “Se ponían unas máscaras y, con los celulares en las manos, simularon estar completamente aislados de la realidad. Solo cuando se las quitaron y dejaron los teléfonos a un lado apareció el gesto del abrazo”, muestra de la recuperación del vínculo con el otro.

    Conectar comunas como colmenas
    Luciano Alvarado subrayó que la comuna debe comunicarse no solo dentro de su propio territorio, sino también con otros espacios: “Tenemos que hablar de la comuna en otros espacios también”. Para él, el desafío es construir una gran conexión entre comunas, “como un gran enjambre, como una colmena”, donde los comuneros y comuneras se articulen y compartan experiencias, criterios y prácticas comunicacionales.

    Dijo que las consultas públicas son ejercicios de participación muy importantes dentro del territorio. Remarcó la importancia de “dar más debates en las comunidades del contexto local, nacional e internacional” y evitar que las “cadenas comunicacionales que responden a los factores imperiales” dañen la psiquis colectiva.

    Alvarado insistió en que es necesario desarrollar programas educativos desde las escuelas, liceos y hogares para enseñar el uso crítico de las redes sociales digitales, porque “las tecnologías modernas se hicieron para deshumanizar, para separar a las familias, para fomentar la individualidad”. Consideró que la comunidad debe estar consciente de este desafío y asumirlo como parte de la lucha comunicacional desde el territorio.

    El periodismo en el territorio
    Luciano Alvarado afirmó que el periodismo tiene “un rol muy importante” en Venezuela, pero subrayó que su verdadero sentido se cumple de la siguiente manera: “Cuando el periodista esté más en la calle con nosotros, sea parte de nosotros”.

    Consideró que quienes ejercen el periodismo deben involucrarse en la vida comunitaria porque “el periodista también vive y es parte del territorio”, y por tanto tiene que ser parte de la transformación que allí se impulsa.

    Acerca de su experiencia de vivir en comunidad, el caraqueño señaló que este proceso le ha permitido “conocer más a las personas, ver la realidad de cada quien”, especialmente en una comuna donde habitan muchos abuelos. Relató que han visitado a adultos mayores con diversas necesidades y que el desafío es incentivar al vecino para que se involucre: “Hay algunas personas que los tienen al lado, pero no les interesa; hay que buscar la manera de humanizar eso”. Para él, lo más satisfactorio es “estar el día a día con nuestra gente”, comprender sus problemas y buscar formas de atenderlos.

    El líder comunitario mencionó que en la comuna se busca impulsar el programa Soy Nieto de la Gran Misión Venezuela Joven, orientado a unir a jóvenes con adultos mayores. “Que los nietos puedan ayudar a sus abuelos o a otros abuelos que no son de ellos”. Reconoció que no es un proceso fácil, pero destacó que están trabajando para que los jóvenes se involucren más con las abuelas y los abuelos del territorio.

  • Comunera caraqueña: Zona juventud de la parroquia La Vega fomenta la comunalidad

    Comunera caraqueña: Zona juventud de la parroquia La Vega fomenta la comunalidad

    Caracas, 16 de junio de 2026.- “La máxima expresión dentro del territorio son las asambleas comunales: allí surgen las decisiones, las propuestas, las soluciones. Es el pueblo quien construye su realidad”.

    Estas fueron las palabras de Leydi Mariana Cabrera Azuaje, integrante de la Comuna Renacer de Bolívar, en la parroquia La Vega, en Caracas, durante su participación en la edición número 100 del programa “En clave comunal”.

    La vocera comunal explicó que el sector Los Cangilones —territorio donde se ubica la comuna— fue fundado el 7 de agosto de 1965, producto de “las luchas populares de aquel tiempo” emprendidas por los pobladores.

    Detalló que la Comuna Renacer de Bolívar está integrada por ocho consejos comunales: Nueva Imagen, En la Unión está la Fuerza, Pedro José Llobera, Renacer el Milagro, Despertar de Los Cangilones, Triunfadores de Los Cangilones, Informal y Urbacaci 22.

    Sobre el origen del nombre del sector, Cabrera señaló que Los Cangilones debe su denominación a su “forma rocosa” y a la existencia de una quebrada que, con el tiempo, fue transformada en un desarenador. Además, precisó que el territorio está conformado por 2236 familias, articuladas en torno a la comuna y sus instancias de organización.

    En conversa con la moderadora del programa y periodista Nerliny Carucí, la comunera caraqueña afirmó que la organización dentro de la comuna es fundamental. Reiteró que las asambleas comunales son las que deciden y orientan “cómo hacerlo, qué debemos hacer y por dónde debemos comenzar” en cada proceso de autogestión.

    Destacó la importancia de la formación política, la organización y el trabajo en equipo para los comuneros y las comuneras de Renacer de Bolívar. Subrayó que “escuchar al más necesitado es importante” dentro del territorio comunal.

    Espacios de encuentro

    Leydi Mariana Cabrera comentó que la Comuna Renacer de Bolívar cuenta con una casa comunal y una sala de autogobierno, donde los voceros se reúnen “todos los jueves a las 6 de la tarde” para revisar avances, evaluar proyectos y coordinar actividades.

    Indicó que cada integrante asume responsabilidades específicas dentro del territorio y que el trabajo conjunto permite “apoyarnos juntos” y “salir adelante”. Las asambleas con la comunidad se realizan en la plaza Los Cangilones, donde se presentan rendiciones de cuenta, se escuchan propuestas y se convocan los procesos electorales de la comuna.

    La líder comunitaria también se refirió a la gestión de los conflictos dentro del territorio. Reseñó que “lo más importante es saber escuchar para poder dar respuestas”, pues las diferencias suelen surgir cuando “queremos esto; no queremos lo otro”.

    Sostuvo que el diálogo permite alcanzar “una solución clara y precisa” y que la armonía depende del trabajo en equipo y de la comunidad organizada. “Sin la comunidad no existen consejos comunales y sin consejos comunales no existen comunas; es decir: la comunidad es la estructura de la vida”, expresó.

    Proyectos vinculados al territorio

    La caraqueña Leydi Mariana Cabrera señaló que uno de los proyectos más emblemáticos desarrollados en la Comuna Renacer de Bolívar fue la sustitución de tuberías de agua potable, una obra prioritaria para los sectores ubicados en la parte alta del territorio comunal.

    Explicó que consejos comunales como Pedro José Llobera, En la Unión está la Fuerza, Urbacaci 22 y Nueva Imagen durante más de 15 años padecieron la escasez de agua. Con el acompañamiento de Hidrocapital, “hicieron el estudio; nos dijeron qué tipo de manguera teníamos que comprar, qué conectores teníamos que utilizar”, lo que permitió ejecutar la sustitución de más de 5000 metros de tuberías y beneficiar a una parte significativa de la población.

    Cabrera confirmó que hoy el servicio está garantizado. Puntualizó que la comuna opera con dos ciclos distintos de distribución, lo que permite asegurar el abastecimiento en todo el territorio. Añadió que estas decisiones se toman en asamblea, porque “cada sector es diferente, cada sector tiene un problema diferente”, y afirmó que las soluciones deben ser colectivas, sin dejar de atender las capacidades territoriales y las condiciones planetarias: “Debe abarcar los ocho consejos comunales, porque es una comuna, es una sola”.

    Liderazgo político en La Vega

    Leydi Mariana Cabrera relató que tiene 20 años de trayectoria organizativa, primero en el consejo comunal y luego en la comuna, donde hoy asume la responsabilidad de la Quinta Transformación (T5), relacionada con la conducción política del territorio.

    Expuso que su labor consiste en garantizar que los consejos comunales “estén actualizados”, mantengan el debate y cumplan con sus responsabilidades. Destacó que la Comuna Renacer de Bolívar es la primera en La Vega en contar con un banco comunal, parlamento e instancias comunales consolidadas, y que están a poco de completar su registro formal para convertirse en la primera comuna totalmente registrada en la parroquia.

    Vivir en comunidad y el papel de la juventud

    Para Leydi Mariana Cabrera, vivir en comunidad significa organización y “darle la respuesta y la felicidad al más necesitado”. Describió que su labor cotidiana consiste en ser “ese granito de arena” que aporta bienestar a la comuna, ayudando “lo más que se pueda” a quienes lo requieren. Según ella, la vida comunal se sustenta en la capacidad de servir al otro, un fundamento que diferencia la vida comunitaria de la lógica individualista del capitalismo.

    La vocera comunal apuntó que la responsabilidad comunal implica “una balanza total” entre la vida personal y la vida organizativa. Aseguró que siempre ha sentido inclinación por ayudar al más necesitado y brindar respuestas a quien realmente lo requiere.

    Cabrera también resaltó el rol de las juventudes en la comuna. Subrayó que cuentan con una zona de juventud integrada por más de 15 jóvenes, entre ellos el responsable de la escuela de fútbol comunal. Esta zona funciona en el módulo El Milagro, donde también opera un Centro de Educación Inicial Nacional (CEIN).

    Narró que, tras ganar un proyecto en la consulta juvenil, los jóvenes rehabilitaron el espacio con recursos propios de la comuna: “Había que dejarlos dar ese paso adelante”. Recalcó que lo más importante fue “darles la oportunidad de creer en su proyecto y de gestionar su mismo proyecto”, lo que permitió consolidar un espacio juvenil activo que hoy fomenta la comunalidad.

    Preparativos para la segunda consulta popular de 2026

    La comunera caraqueña Leydi Mariana Cabrera informó que los siete proyectos que la comuna presentará en la consulta del 12 de julio fueron aprobados en asamblea con la participación de “más de 140 familias”.

    Señaló que la jornada es asumida como “una fiesta para la comunidad”, un momento de alegría colectiva para volver a ejercer la consulta popular impulsada por el Gobierno nacional, con el objetivo de seguir dando respuestas a necesidades reales dentro del territorio.

    Cabrera expuso que la comuna trabaja por proyectos, y que de una de las consultas surgió la iniciativa de venta y financiamiento de cilindros de gas. Relató que comenzaron vendiendo cilindros y que los recursos generados se reinvirtieron para adquirir nuevos, permitiendo sostener el ciclo de abastecimiento.

    Conciencia ecológica

    Leydi Mariana Cabrera manifestó que escuchar a la madre tierra es un ejercicio de concientización, especialmente frente al modelo dominante que depreda y destruye el planeta. Reconoció que la comunidad también tiene corresponsabilidad, pues consume “muchísimos productos que a veces no necesitamos” y cuyos residuos terminan afectando los ecosistemas.

    “Cada papelito, cada pote que lanzamos al suelo es como un rasguño a la madre tierra”, expresó al subrayar la necesidad de modificar nuestros hábitos cotidianos. “No es dejar de consumir, es disminuir ese consumo excesivo que tenemos; es decir: consumir lo que verdaderamente necesitamos. Ser conscientes de las necesidades reales y las necesidades ficticias creadas por el capitalismo”, aclaró.

    Señaló que experiencias de otros territorios muestran la magnitud del problema: “Mensualmente, por cada mil familias se llegan a recoger hasta más de 20 toneladas de residuos plásticos: es bastante plástico”. Insistió en que la comunidad debe asumir que es corresponsable de la salud del planeta.

    Leydi Mariana Cabrera reflexionó sobre las razones por las cuales las personas responden de manera casi automática al modelo de consumo capitalista. Determinó que esa conducta tiene raíces profundas: “Viene de muchos años atrás, de hace 500 años”. En este sentido, apuntó a la necesidad de descolonizarnos, de recuperar el sentido comunitario, de construir otras formas de vida distintas a las lógicas modernas/coloniales.

    Aseveró que la descolonización comienza por las escuelas del territorio: “Pienso que podemos partir de unos puntos esenciales que son nuestras escuelas, concientizar al más pequeño del colegio”. Asimismo, destacó la importancia de enseñar desde temprano el amor y el respeto por la madre tierra.

    Al referirse al trabajo con las infancias, la líder comunitaria explicó que en la Escuela Vicente Emilio Sojo se desarrollan actividades de reciclaje con los niños, quienes clasifican papel, plástico y vidrio, además de recibir charlas de concientización ambiental.

    Mensaje final

    Leydi Mariana Cabrera reafirmó que la esencia del proceso comunal reside en la participación de todas las personas que habitan el territorio. Apuntó que “la clave comunal está en la voz del pueblo, en las mujeres comuneras, en el hombre comunero, en el niño y niña que habita el territorio, en los jóvenes que participan de la vida comunitaria”.

  • Comuneros y académicos coinciden en que la planificación comunal es clave para el ejercicio del poder

    Comuneros y académicos coinciden en que la planificación comunal es clave para el ejercicio del poder

    Caracas, 2 de junio de 2026.- “Las comunas son un laboratorio de conocimientos; siempre estamos en una formación continua y, a la vez, en disposición de compartir lo que cada uno de nosotros sabemos”. Así lo expresó Freddy Terán, integrante de la Comuna Cacique Yare, ubicada en el casco central de la parroquia San Antonio de Yare, en el municipio Simón Bolívar, estado Miranda.

    Comentó que tanto la Comuna Cacique Yare ―integrada por 3000 familias― como las otras ocho comunas del municipio Simón Bolívar mantienen una dinámica permanente de aprendizaje colectivo. Destacó que la Universidad Nacional de las Comunas (Unacom) ha acompañado este proceso mediante los programas nacionales de formación (PNF) en Agroalimentaria, Veterinaria, Administración y Deporte, que se desarrollan dentro del propio territorio.

    Durante su participación en el programa “En clave comunal”, Freddy Terán señaló también que el Instituto de Ingeniería ha brindado una formación estructurada en tres etapas, iniciando por la planificación. En esta fase aprendieron “las nociones básicas desde lo que es un problema hasta la posible solución”, lo que les permitió fortalecer su participación en las consultas nacionales que se realizan cada tres meses.

    El comunero explicó que esta capacitación les ha permitido analizar cada uno de los puntos en los cuales fueron formados: “Las causas, los actores, las consecuencias, y avanzar más allá; porque no se trata solo de ejecutar un proyecto, sino de analizar realmente cuáles son los avances o los aspectos negativos de la ejecución del proyecto que proponemos en cada una de las asambleas comunitarias”.

    Terán agregó que la segunda etapa formativa estuvo dedicada a la geomática, donde trabajaron con herramientas de georreferenciación, elaboración de mapas y análisis de capas territoriales. Indicó que este aprendizaje les permite construir un mapa global de la comuna para tomar decisiones informadas en áreas como servicios, asuntos comunitarios e incluso “la defensa nacional”, tema que calificó como relevante para la custodia del territorio.

    La geomática como herramienta para comprender el territorio

    Giovanny Daza, investigador del Centro de Geomática del Instituto de Ingeniería, expuso que la geomática es “la geografía clásica con todo el apoyo tecnológico de la informática”, lo que permite trabajar con mapas digitales y sistemas de ubicación espacial.

    Dijo que todos los fenómenos de la vida tienen una localización geográfica y que, por ello, el objetivo del proceso formativo es “proveerles a las comunas todos los recursos de ubicación espacial”. Afirmó que este conocimiento permite a las comunidades manejar sus parcelas, conocer su terreno, identificar recursos y planificar con mayor precisión.

    Añadió que la geomática además permite a las comunas identificar “sus nidos de agua, sus acuíferos, sus recursos, su CDI”, y construir una visión integral del territorio para la toma de decisiones.

    El investigador manifestó que la geomática puede tener usos muy distintos de acuerdo con el enfoque desde el cual se aplique. Expresó que, en el ámbito privado, puede emplearse para “ubicar dónde hacer un banco”, lo que definió como geomática del capital. En contraste, afirmó que la geomática comunal se orienta a necesidades colectivas, como determinar “dónde podemos poner un CDI” o cómo garantizar que el agua llegue a todos los territorios.

    Daza destacó que la geomática “no soluciona nada, pero ayuda a solucionar todo”, porque, aunque no repara directamente un desagüe o un deslizamiento, sí permite planificar las acciones necesarias para atenderlos. Detalló que su principal ventaja es que “todo es espacializable, todo está geográficamente ubicado”.

    Intercambio de saberes y construcción conjunta del conocimiento

    Francisco Durán, presidente del Instituto de Ingeniería para Investigación y Desarrollo Tecnológico, aseveró que la investigación que se desarrolla en este instituto está estrechamente vinculada con el trabajo comunal.

    Argumentó que, en este proceso, los verdaderos investigadores no son solo los académicos, sino también los comuneros. Destacó que el intercambio de saberes entre ambas partes permite que los conocimientos institucionales y los conocimientos territoriales se complementen.

    Durán señaló que el Instituto de Ingeniería no funciona como una “oferta capitalista”, sino como parte de una propuesta de Estado comunal donde el poder popular dirige los procesos. Dijo que lo primero fue invitar a los comuneros a conocer el instituto para reconocer si lo que allí se hace es útil para ellos. “No conocían el Instituto de Ingeniería y nosotros no conocíamos la Comuna Cacique Yare”, relató. En tal sentido, subrayó que el primer paso fue “ponerse en común”.

    En conversa con la periodista Nerliny Carucí, el investigador explicó que los talleres iniciales se desarrollaron por la comunidad. “No era el instituto dando una clase, diciendo nosotros somos los ‘sabios’”, recalcó. En su lugar, organizaron diez mesas de trabajo mixtas, con comuneros e investigadores sentados juntos para intercambiar conocimientos y ordenar ideas.

    Destacó que el aprendizaje no fue unidireccional: “Aprendemos de los comuneros, de los investigadores que están en el territorio todos los días”. En esta etapa, el tema central fue la planificación, pero no como una clase tradicional, sino como un “intercambio metodológico” entre teoría y práctica para mejorar la formulación de planes, proyectos y consultas.

    Francisco Durán señaló que la investigación no terminó con los talleres en el Instituto. “Lo que hicimos, para poder elaborar ese plan, fue ir a las comunas. La primera sesión se realizó en el instituto, en forma de intercambio; pero el resto tuvo lugar allá, en el propio territorio: en una mata de mango, en una plaza, donde empezamos a ver todas las cosas que nosotros no sabemos y que ellos sí saben y conocen muchísimo más que nosotros. Eso nos permitió ir ordenando el trabajo. No es lo mismo presentar láminas o explicaciones desde afuera que intercambiar con el comunero en su propio territorio, donde se produce otro tipo de conocimiento que ya no pertenece ni al Instituto de Ingeniería ni a la comuna, sino a ambos como comunidad”, puntualizó.

    Reconocimiento del conocimiento popular

    Francisco Durán destacó que, para la formación en geomática dirigida a los comuneros y las comuneras, “no se requieren conocimientos previos, profesionales ni técnicos para poder hacer este curso”. Detalló que la investigación y la publicación elaboradas por el Instituto garantizan que cualquier persona de la comunidad pueda participar, pues el programa “está dirigido a toda la población estudiantil”.

    Freddy Terán añadió que el acompañamiento de los investigadores en el territorio fortaleció el proceso de aprendizaje. Contó que esta cercanía permitió que “muchos de nosotros entendiéramos todas las pautas” y que incluso se generara una participación significativa de jóvenes dentro de la formación.

    Giovanny Daza distinguió el aprendizaje mutuo que se produjo durante el proceso. Reconoció que los comuneros conocían el territorio “mil veces mejor que yo, que supuestamente era el experto”.

    Articulación territorial

    Freddy Terán expuso que el intercambio con el Instituto de Ingeniería ha fortalecido la capacidad de la Comuna Cacique Yare para organizar la ejecución de los proyectos aprobados en consulta popular.

    Contó que, cuando una propuesta resulta ganadora, “llamamos a todos los involucrados y empezamos a hacer el trabajo con ellos”, lo que implica articularse con los voceros del área correspondiente.

    Ilustró que, en proyectos como los tanques de almacenamiento de agua, “nuestros mejores aliados son los voceros de agua de cada una de las comunidades”, mientras que en la sustitución de cilindros de gas fueron los voceros de gas quienes identificaron beneficiarios y debilidades en el territorio.

    El comunero añadió que esta formación también ha permitido fortalecer la relación con instituciones del Estado en distintos niveles. Describió que, en proyectos como la recuperación de canchas o módulos de salud, han contado con “el apoyo de los ingenieros y de los técnicos, tanto de la alcaldía como de la gobernación”, además del acompañamiento del Consejo Federal de Gobierno, que realiza visitas periódicas para evaluar los avances.

    Afirmó que esta “autoformación y este acompañamiento” han mejorado la ejecución de cada consulta y que en cada ciclo incorporan aprendizajes nuevos para el manejo de los proyectos y de los recursos asignados.

    Potenciación digital de la planificación comunal

    El investigador Giovanny Daza señaló que las herramientas de planificación que ya utilizan las comunas —como la cartografía comunitaria, los mapas de soluciones y de sueños, y las agendas concretas de acción— “mantienen su esencia, solamente que van a tener más potencia” con la geomática.

    Declaró que esta tecnología permite digitalizar esos insumos y convertirlos en mapas consultables en pantalla, lo que facilita su uso práctico. Dio como ejemplo la gestión de tanques de agua o cilindros de gas: con un mapa digital de parcelas, “en cualquier momento puedes consultar quiénes tienen tanque y quiénes no”, lo que agiliza la toma de decisiones.

    Francisco Durán, especialista en ciencias políticas, complementó esta idea al explicar que una cartografía social convertida en digital “se potencia porque puedes incluir muchísimas otras cosas que no estaban en el papel”, incorporando capas distintas según cada territorio.

    Acentuó que esta herramienta no solo sirve para elaborar agendas concretas de acción, sino también para “planificar lo que yo llamaría el poder, un instrumento de la gestión popular del propio poder”, orientado al autogobierno.

    Durán afirmó que la planificación comunal debe entenderse como un instrumento para administrar el poder. Señaló que no se trata de la planificación tradicional, donde “una gente escribe unas cosas, tiene un documento, y esa es la santa palabra”, sino de un proceso donde “todos planifican, los que están a favor, pero también los que están en contra”.

    Resaltó que el caso del agua evidencia las tensiones entre necesidades territoriales y estructuras político-administrativas. Recordó que “si alguien tiene dificultades de agua es el Tuy”, pese a que buena parte del abastecimiento de Miranda proviene de esa zona. Explicó que la división político-territorial del Estado limita la integración necesaria para resolver el problema.

    Manifestó que, aunque “la cartografía y la geomática no permiten solucionar el problema del agua”, sí facilitan diagnosticarlo con precisión desde el territorio. El también docente señaló que los diagnósticos locales permiten identificar problemas y soluciones que no se observan desde una mirada estatal centralizada. Alegó que, con herramientas como la geomática, es posible reconocer redes de acueductos, ríos, hidrografía y rutas de abastecimiento; lo que abre la posibilidad de que varias comunas “puedan ponerse de acuerdo y hacer fases, proyectos conjuntos”.

    Aprendizajes territoriales frente a la inteligencia artificial

    Referente a inteligencia artificial, Giovanny Daza, comunero del Consejo Comunal Jacinto Convit, ubicado en los Valles del Tuy, estado Miranda, manifestó que esta tiene “su parte buena y su parte mala”. Explicó que su principal ventaja es acelerar tareas repetitivas, lo que representa un apoyo importante.

    No obstante, advirtió que cuando se trata de “planificación, de establecer caminos críticos, eso ya es muy delicado”, por lo que prefiere no apoyarse en la IA para decisiones estratégicas.

    Francisco Durán coincidió en que la inteligencia artificial tiene limitaciones en el ámbito comunal. Afirmó que “la inteligencia artificial no tiene mucho que ofrecer” frente a la dinámica del poder popular, porque tiende a generalizar y “toda comuna y todo espacio comunal es distinto”.

    Durán relató que muchos aprendizajes esenciales del proceso comunal no pueden ser captados por una inteligencia artificial. Recordó una visita a un establecimiento de salud gestionado por la comuna, donde comprendió de primera mano cómo se organizan servicios como odontología o pediatría. “Eso es un aprendizaje que no va a aparecer en ninguna inteligencia artificial, porque se trata de experiencias genuinas del territorio”, afirmó.

    Durán enfatizó que la inteligencia artificial debe ser tratada con ética y con claridad sobre sus límites.

    La transformación no depende de la técnica, sino del poder popular

    Francisco Durán, presidente del Instituto de Ingeniería, enfatizó que la transformación profunda de los procesos no proviene ni de la técnica ni de la planificación en sí mismas, sino de “la conciencia colectiva de los comuneros y las comuneras”.

    Advirtió que ni un curso ni la geomática pueden “resolver la vida” o “garantizar” soluciones por sí solos, incluso si permiten digitalizar información. Subrayó que el cambio real depende de fortalecer “una conciencia del Poder Popular”, la construcción del Estado comunal y un “espíritu comunal para construir el Poder Popular en ese nivel comunal”.

    El sentido colectivo como principio de la vida comunal

    Freddy Terán afirmó que vivir en comunidad parte de una convicción profunda de cada persona: “debe salir de cada uno de nosotros el concepto colectivo, más que una individualidad”. Expresó que lo que afecta a un vecino termina afectando al resto.

    “Vivir en comunidad creo que es un sueño que queremos todos”, así lo dijo el comunero, aunque reconoció que aún falta más comunicación, entusiasmo y mayor identificación con el proyecto comunal.

    Describió la visión de una comunidad con servicios públicos adecuados, espacios productivos y capacidad para generar sus propios alimentos y bienes esenciales: “Que podamos decir: mi comunidad produce los alimentos propios que consumimos”.

    Bienestar integral

    Sobre la disputa que puede existir entre el campo y la ciudad, el investigador y comunero Giovanny Daza afirmó que esta se explica por una noción reducida del concepto bienestar. Manifestó que “nos hemos vuelto una sociedad muy ‘materialista’ y consideramos que bienestar es bienestar económico”, cuando en realidad debería asumirse como un “bienestar integral”.

    Delineó que “el bienestar integral es en lo que debemos enfocarnos”; es decir: en relaciones distintas a las impuestas por el capitalismo, basadas en el respeto por la madre tierra y el amor por el otro como fundamentos para recuperar la vida comunitaria.

    Francisco Durán expresó que la división entre lo rural y lo urbano “es un producto del capitalismo”, así como la ciudad misma y los valores individualistas que promueve. Expuso que estas dinámicas dificultan la vida comunitaria porque “el capitalismo promueve los valores individualistas”.

    Por último, el investigador y docente añadió que la transformación requiere comprender que “todos estamos en la misma tierra, en la misma comunidad”.  Afirmó que esta lógica implica “elevar un nivel de conciencia para garantizar que todos los que están al lado de nosotros son parte integrante de cada uno de nosotros”.

  • Comunero carabobeño: La radio bemba es lo más efectivo para crear autoconciencia y afirmar lo nuestro

    Comunero carabobeño: La radio bemba es lo más efectivo para crear autoconciencia y afirmar lo nuestro

    Caracas, 26 de mayo de 2026.- “Conocer nuestra historia es clave para no ser transculturizados. Nosotros estamos en una constante resistencia contra la transculturización y debemos afirmar lo nuestro, lo venezolano, desde nuestra comunidad, desde nuestro territorio”. Así lo manifestó Abdrey Gutiérrez, integrante del Circuito Comunal Naguanagua Oeste, parroquia Naguanagua, municipio Naguanagua, estado Carabobo.

    El comunero relató que la vida en este circuito comunal está profundamente vinculada a su historia y geografía. Refirió que el territorio comunal colinda con el Cerro El Café, un pulmón vegetal, donde antiguamente hizo vida el cacique Inagoanagoa, de cuyo nombre procede Naguanagua, que significa “tierra de muchas aguas”.

    Afirmó que este arraigo histórico es la base para construir una comuna con identidad propia y vocación ecológica. “Somos ecologistas y, partiendo de allí, se organizó y se llevó la propuesta de un centro de recolección comunitario, con la iniciativa de nuestros hermanos del Partido Verde”, señaló en el programa “En clave comunal”, moderado por la periodista Nerliny Carucí.

    Gutiérrez narró que el proyecto se construyó desde la participación directa: “Nos fuimos casa a casa, a hablar con la gente, a conversar”. El equipo realizó un censo comunitario para conocer la percepción sobre el reciclaje y los residuos.

    Dijo que la encuesta reveló que “una familia de cuatro a cinco personas genera entre 15 a 20 kilos de plástico al mes”, cifra que, multiplicada por las 4557 familias del territorio, deriva en una significativa cantidad de residuos.

    Abdrey Gutiérrez, responsable del Comité Ecosocialista del integrante del Circuito Comunal Naguanagua Oeste, comentó que, en los debates comunitarios, “hemos caído en conciencia” sobre el origen de la basura y los patrones de consumo que la generan. Aunque reconoció que “tenemos un modo de vida consumista a veces incontrolable”.

    Aseveró que esta reflexión permitió comprender que el problema no es solo qué hacer con los residuos sólidos, sino por qué se generan, especialmente tratándose de esa cantidad de plásticos que terminan impactando negativamente los ecosistemas del planeta.

    El carabobeño explicó que, para enfrentar esta situación, la comunidad decidió aprovechar la articulación del Plan Chuquisaca, impulsado por el Ministerio del Ecosocialismo, que promueve la siembra de limones. “Entonces nos preguntamos: ¿cómo contrarrestar esa demanda de plástico que se está generando en las comunidades? Y allí surgió el tema de lo ancestral. Cuando hablamos de lo ancestral, podemos referirnos a un papelón con limón, que a cualquiera le encanta: el papelón refresca y es una alternativa saludable frente al tan dañino refresco que produce la agroindustria”, ilustró.

    Recuperar lo ancestral

    Abdrey Gutiérrez, quien también es vocero de Ecosocialismo del Consejo Comunal Valle Verde, subrayó que uno de los debates centrales en el circuito comunal es la transculturización, un proceso que —según dijo— afecta los modos de consumo y la relación con el territorio vivo.

    Expuso que varios jóvenes del circuito participaron en una formación de gestión comunitaria facilitada por la Escuela de Pedagogía de la Juventud, lo que permitió fortalecer la reflexión colectiva.

    Gutiérrez agregó que esta expresión también se manifiesta en la recuperación de la medicina ancestral. Recordó que durante la pandemia de covid-19 las personas recurrían a “un guarapito de malojillo con naranja” para aliviar síntomas como la fiebre alta.

    Informó que, en el circuito comunal, se tomó la iniciativa de crear un vivero de medicina ancestral para cultivar plantas como malojillo, jengibre y yuquilla. Destacó que estas especies “tienen un tremendo impacto y una tremenda ayuda para los organismos”, y que el propósito es recuperar los saberes ancestrales.

    Soberanía alimentaria

    Abdrey Gutiérrez, estudiante de Ingeniería Agroalimentaria en la Universidad Popular del Ambiente Fruto Vivas (UPAFV), señaló que uno de los proyectos para el próximo semestre es identificar qué rubro es de esta zona y garantizar la producción local.

    “Como dije anteriormente, en el Cerro El Café hay algunas áreas que podemos recuperar para garantizar la seguridad alimentaria. Desde aquí, desde nuestra comunidad, creemos en lo agroecológico; creemos que una buena alimentación empieza desde lo comunal”, disertó. Recordó que la guerra económica de 2017 hizo a la Comuna venezolana reencontrarse con prácticas agroecológicas que hoy buscan fortalecer.

    El líder comunitario resaltó que en la zona existen experiencias como la siembra de yuca, cuyos productos se comparten entre los consejos comunales. Acentuó que la comunidad cuenta con 3026 adultos mayores, de los cuales “menos del 20 % tiene problemas de mala alimentación”, gracias a prácticas alimentarias sanas y a acuerdos solidarios con comerciantes locales de legumbres y hortalizas. Recalcó que estos convenios permiten apoyar a los abuelos y garantizar su acceso a alimentos frescos.

    Juventud y las mujeres

    El vocero comunal Abdrey Gutiérrez contó que el principal “gancho” que atrajo a los jóvenes hacia la consulta comunal fue el contacto directo con el territorio. Apuntó que viven en una zona privilegiada, con diversidad de árboles madereros y frutales, y mucha fauna silvestre”, donde el senderismo es una práctica frecuente.

    “En la próxima consulta —que es el 12 de julio— ya nos estamos preparando para eso. Queremos que este circuito comunal se convierta en comuna y que los jóvenes participen. ¿Y qué llamó a los jóvenes? El ecoturismo, el turismo consciente, el senderismo, el poder conocer su territorio. Entonces, empezar a recorrer por senderismo estas zonas, estas bellezas que tenemos en este municipio, llamó la atención de los jóvenes”, dijo.

    Relató que, a partir de ese interés, comenzaron a conversar sobre el tema comunal y sobre la necesidad de que la juventud asumiera su papel protagónico en el proceso comunitario. Hoy, afirmó, muchos de ellos están incorporados a programas como Soy Nieto del vértice Vamos a Crecer de la Gran Misión Venezuela Joven, que atiende a los adultos mayores del circuito.

    Abdrey Gutiérrez informó que en el circuito comunal viven 1656 jóvenes entre 12 y 18 años, de los cuales 42 participan activamente en la vida comunal. Expresó que, aunque la cifra pueda parecer pequeña, destacó que estos jóvenes “están activamente todos los días: llegan con ideas nuevas”, lo que enriquece el debate y la toma de decisiones en la Sala de Autogobierno. Subrayó que el rol de los adultos es acompañar y orientar.

    El comunero carabobeño también resaltó la relevancia de la participación femenina en el proceso organizativo, que ronda el 80 % frente al 20 %, que es masculina. Manifestó que esta presencia, sumada al empuje de la juventud, constituye la base política y operativa del territorio. “La mujer y la juventud son los pilares fundamentales de todo este proceso”, recalcó.

    Comunicación comunitaria y espacios de encuentro

    Abdrey Gutiérrez declaró que la comunicación dentro del circuito comunal se gestiona principalmente a través de la “radio bemba”, que definió como la manera más efectiva de difundir lo que se está haciendo en el territorio.

    Comentó que una vez por semana replican la información y los avances del trabajo comunal, aprovechando espacios de alta concurrencia como el campo deportivo que une a las once comunidades del circuito. Allí, dijo, “nos vamos a ver los jueguitos y empezamos a conversar”, generando debates espontáneos con vecinos que muchas veces desconocen las iniciativas del circuito comunal.

    El líder comunal destacó que estos intercambios permiten involucrar a personas que no participan regularmente en las estructuras organizativas, pero que encuentran en estos espacios deportivos un entorno para conversar y enterarse de los proyectos en acción. Reiteró que la participación juvenil es clave en estos diálogos, pues los jóvenes “participan en esos temas” y ayudan a dinamizar la conversación comunitaria.

    La madre tierra como sujeto de vida

    Sobre el sentido de la madre tierra para el Circuito Comunal Naguanagua Oeste, Gutiérrez afirmó que la visión del circuito es convertirse en una comuna ecológica. Argumentó que esta orientación responde tanto a la realidad del territorio como a la necesidad de enfrentar “un monstruo que es el capital”, lo que implica “producir un nuevo ser humano con conciencia ecológica”. Acentuó que la madre tierra es el único hogar que tenemos, la madre que nos alimenta.

    Gutiérrez agregó que este valor debe sembrarse desde la infancia. “Creemos en que podamos sembrar ese valor desde los más jóvenes, desde los más pequeños, desde los colegios”. Aseveró que la radio bemba también es una herramienta clave para “crear la autoconciencia y afirmar lo nuestro”, lo que refuerza la idea de que la comunicación popular es parte fundamental del proceso de educación ecocomunitaria.

  • Comunero de Altagracia: En la educación en el entorno nos encontramos todos

    Comunero de Altagracia: En la educación en el entorno nos encontramos todos

    Caracas, 19 de mayo de 2026.- “Tenemos que desnudar ese mito de que la ciencia moderna es la única forma de hacer ciencia; reconocer que también existen otras formas de conocimientos, como los de la señora que vive en comunidad, que posee saberes ancestrales, que conoce cada planta y sus usos, saberes de medicina tradicional”. Estas fueron las palabras de Luis Hernández, secretario del Comité Científico del Circuito Comunal Simón Bolívar en la parroquia Altagracia de Caracas.

    Hernández explicó que uno de los principales desafíos es “destrabar y quitarle esa tilde elitesca a lo que es la ciencia”, para que deje de percibirse como un ámbito exclusivo de laboratorios, batas blancas y aulas académicas. Ello significa avanzar en otro concepto de ciencia.

    El joven comunero afirmó que las comunidades deben comprender que “no tienen que ser espectadoras de la ciencia”, pues también producen conocimiento desde la experiencia territorial. Para él, el reto es lograr que ambas corrientes —la académica y la popular— se encuentren para fortalecer la gestión comunal.

    Luis Hernández señaló que este 2026 se conformó el Consejo Científico del Circuito Comunal Simón Bolívar. Relató que ya existían inquietudes previas sobre la necesidad de articular ciencia y comunidad, pero que luego de los hechos del 3 de enero, se apresuró la urgencia de consolidar esta estructura.

    Hernández explicó que por esta razón han mantenido un intenso intercambio con la Universidad Experimental de la Gran Caracas (Unexca), cuya misión es identificar necesidades y viabilizar soluciones. Señaló que el Comité Científico funciona como un “pivote de encuentro” entre profesionales, instituciones y habitantes del territorio, y que actualmente se encuentran en una “espiral de reclutar, de motivar” a más participantes.

    Este comité inició su labor con “una convocatoria abierta a toda la comunidad”, acompañada de un esfuerzo pedagógico para explicar “hacia dónde y qué busca el Comité Científico”, dado que se trata de una instancia novedosa.

    Hernández reconoció que en el circuito comunal aún existen vacíos, especialmente en la construcción de vocerías de los consejos comunales, por lo que los encuentros semanales —realizados los miércoles de 5 a 7 de la noche— buscan servir como “puente de encuentro” para fortalecer la participación.

    Destacó que la convocatoria no se limita a las vocerías de los consejos comunales, sino que incluye “a todas las fuerzas que hacen vida en el territorio” y a instituciones comprometidas con la gestión comunal.

    El líder juvenil mencionó la participación de jefes de comunidad, jefes de calle, movimientos sociales y diversas instituciones como el Seguro Social, el Centro de Especialidades Médicas Horacio Almeida, el Instituto de Previsión y Asistencia Social para el personal del Ministerio de Educación y otras que “se han incorporado en varias oportunidades a nuestras sesiones”.

    Durante su participación en el programa radial «En clave comunal», puntualizó que el objetivo es identificar “cómo podemos entre todos mejorar o corregir algunas debilidades”, dando seguimiento temático a cada encuentro.

    El vocero comunal refirió que las reuniones se realizan en el auditorio Santiago Magariño de la Unexca y en el Ministerio de Educación, que “han dispuesto todos sus espacios desde el día uno” para apoyar el trabajo del Comité Científico.

    Añadió que, en el marco de las Siete Transformaciones (7T), el método de trabajo ha evolucionado y hoy confluyen once instituciones educativas: siete escuelas, tres liceos y una universidad.

    Desafíos del Circuito Comunal Simón Bolívar

    Luis Hernández explicó que uno de los principales retos del Circuito Comunal Simón Bolívar —instancia que integra once comunidades y cinco mil familias— es construir una metodología común, “porque la misma palabra comuna y comunidad que tanto escuchamos tiene un concepto muy simple, que es reencontrarnos en los aspectos comunes, en donde podemos nosotros fortalecernos”.

    Afirmó que las diferencias y debilidades deben asumirse como oportunidades para convertirlas “en fortalezas, en potencialidades”, y que el objetivo es que “todos se sientan incluidos dentro de lo que es el Comité Científico”.

    El secretario del Comité Científico indicó que esta instancia puede convertirse en un “pivote para que exista una representación de confiabilidad y éxito dentro del modelo de gestión comunal”. Para ello, el primer desafío es la búsqueda de información, pues reconoció que en muchas comunidades es un “talón de Aquiles”. Argumentó que a veces alguien posee datos relevantes, pero “no los quiere compartir porque no quiere que los procesos pasen por él”, lo que obstaculiza la organización. Por eso insistió en que el primer paso es garantizar “información confiable” que permita identificar las necesidades reales del territorio.

    Hernández afirmó que, una vez identificadas las necesidades, deben generarse las formaciones necesarias. “Es decir: que todos, de alguna manera u otra, sientan que pueden potenciarse, porque, más allá de asumir responsabilidades y ser ese protagónico, es construir herramientas en colectivo para que esas personas puedan hacerlo. Pues si no, estamos entregándole como una responsabilidad a alguien que va a fracasar porque no tiene las herramientas suficientes”, dijo.

    Cartografía comunal y ecología de saberes

    Luis Hernández, ingeniero mecánico egresado de la Universidad Central de Venezuela (UCV), explicó que uno de los principales retos en la construcción del mapa georreferenciado de la comuna ha sido “sincerar lo que es el número de familias, el número de comunidades, las capacidades humanas y territoriales”, tarea en la que diversas instituciones han intentado avanzar.

    Reconoció el esfuerzo impulsado por la Vicepresidencia Social-Territorial, quien “ha dispuesto a todo un grupo de personas y profesionales” para fortalecer y retomar el camino de las Siete Transformaciones (7T), herramienta jurídica incorporada al Plan de la Patria.

    El secretario del Comité Científico del Circuito Comunal Simón Bolívar comentó que la Unexca se incorporará al proceso a través de la cátedra de Trabajo Social, con el objetivo de “instrumentalizar esos indicadores que serían de nuestro interés”. Explicó que el Comité Científico no solo trabaja desde la coyuntura inmediata, sino que busca “regresar a un ejercicio de planificación” para reducir los riesgos de la improvisación. Acentuó que, en la medida en que se planifique mejor, “el éxito de la gestión comunitaria va a ser superior”.

    El joven comunero detalló que, con apoyo de los estudiantes de Trabajo Social, se realizará un levantamiento de información que permita anticipar escenarios futuros. Como ejemplo, mencionó la importancia de tomar conciencia de la necesidad del ahorro energético y de cuál es la situación del planeta en el que vivimos.

    Luis Hernández expuso que uno de los proyectos más recientes del Comité Científico es su vinculación con el Instituto de Ingeniería, con el cual iniciaron un programa de formación orientado a comprender “cómo es la conceptualización internacional de lo que es el manejo de los residuos”.

    Apuntó que Caracas enfrenta un problema estructural en esta materia, que la Alcaldía de Caracas y el Gobierno del Distrito Capital intentan abordar mediante regulaciones de horarios y mejoras en la recolección, con el fin de “disminuir o mitigar las enfermedades” asociadas a la disposición inadecuada de los residuos.

    “Nos vinculamos al Instituto de Ingeniería con esta formación para aprovechar lo que sería una iniciativa de descomponer o clasificar los distintos residuos por categoría para convertirlos en un factor económico. Y, en este caso, poder, por ejemplo, con todos los residuos orgánicos, que en su mayoría entendemos que están alrededor del 70 % o 60 %, pudiéramos convertir en compostaje [reciclaje de materia orgánica]”, manifestó.

    Hernández destacó que esta iniciativa constituye una primera fase dentro de un enfoque más amplio, orientado a “convertir esta debilidad en una fortaleza” y transformar la gestión de residuos en una fuente de economía comunal. Subrayó que el objetivo es que la comuna pueda “subordinar” estos procesos a sus propias necesidades y avanzar hacia un modelo autosustentable.

    El líder comunitario reconoció que urge un cambio en las maneras en las que se dispone de la basura y en el repensar el origen de los residuos sólidos.

    Dijo que la mayoría de las personas no sabe cuántos kilos de basura produce cada día, un dato que —según dijo— le llamó profundamente la atención durante las formaciones en el Instituto de Ingeniería. Precisó que estas formaciones permiten analizar los residuos “a nivel de su masa, a nivel orgánico” y también clasificar otros tipos de residuos para evaluar su posible reutilización.

    Hernández subrayó que “el reto cada vez es mayor en el sentido de la responsabilidad”, pues nuestra relación con la basura tiene que ser el inicio de cambiar nuestra mirada del mundo y de cambiar nuestra forma de construcción de nuestro propio entorno.

    El vocero comunal declaró que la primera estrategia para involucrar a las más de cinco mil familias del circuito comunal en este tema es trazar una línea de formación. “Yo creo que en la educación en el entorno nos encontramos todos y todas”, sentenció.

    Destacó que la gestión de residuos también implica atender a las personas en situación de vulnerabilidad que suelen trabajar alrededor de la disposición de basura. “¿Qué pasa con estas personas? Bueno, mira: son personas que ya conocen el oficio, pero ¿qué hay que hacer? Dignificarlas, hacerlas parte del proyecto. Eso forma parte de la formación que recibimos allá, en el Instituto de Ingeniería. Nosotros, de manera empírica, hemos tratado de incluir a estos compañeros dentro de lo que planteaban los programas de gobierno: los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), Negra Hipólita. Ahora se abre la posibilidad de incorporarlas a una empresa productiva vinculada al manejo de residuos, donde reciban uniformes, herramientas de protección y un ingreso”, enfatizó.

    El joven caraqueño aseveró que esta propuesta permitiría “solucionar de manera integral la problemática de la disposición” de residuos. Subrayó que el reto es llevar los principios del proyecto comunal a acciones concretas en la vida cotidiana del territorio.

    Luis Hernández reiteró que el Comité Científico está “muy comprometido en avanzar en el tema de la concienciación a través de la formación”, ya que su función es preparar a la comunidad de manera responsable.

    Comentó que por ello mantienen una interacción constante con el Instituto Fundación de Ingeniería, donde ya culminó una primera cohorte que incluso contó con participantes de otros estados del país.

    El líder comunal contó que la formación recibida permitió identificar múltiples indicadores vinculados a la futura creación de una Empresa de Producción Comunal. Subrayó que no se trata solo de observar el proceso como espectadores, sino de preguntarse: “¿Cómo me involucro yo, siendo una de esas cinco mil familias dentro de ese proceso y cómo me veo beneficiado en mi accionar?”. Entre los retos, mencionó la reducción de costos asociados a la recolección de residuos y la necesidad de comprender integralmente el sistema de gestión de residuos.

    Hernández recalcó que la formación también permite reconocer prácticas de “ingeniería popular” que ya existen en el territorio, como métodos improvisados pero ingeniosos utilizados por trabajadores de la recolección.

    “¿Cómo hacer para reforzar eso? No se trata solo de conocer esa faceta, sino de llegar, por ejemplo, a todo el encadenamiento: ¿cómo se comportan los rellenos sanitarios?, ¿cómo está ese sistema?, ¿qué inversiones debe hacer el Estado para que eso se mantenga?, ¿por qué?, ¿y hasta dónde va a parar lo que llega a ese relleno sanitario? Todo esto para que podamos ver cuáles son las consecuencias que generamos desde la familia: desde la producción de residuos hasta su disposición final”, enunció.

    Consumo, cultura rentista y corresponsabilidad ambiental

    Luis Alejandro Hernández, quien también es profesor de geopolítica y economía, señaló que el problema del consumo excesivo en Venezuela es producto del modelo capitalista, que se acentúa con la cultura rentista.

    Manifestó que esta lógica ha generado permisividad en prácticas cotidianas, como la utilización indiscriminada de envases. “Resulta que algunos envases pueden reciclarse varias veces: van aumentando de grado y cambiando su uso. Pero llega un momento en que ese material ya no puede reciclarse más y, bueno, termina en el mar. Y ahí aparece una consecuencia que termina pagando nuestro ecosistema”, expuso.

    El joven comunero advirtió que estas prácticas tienen efectos directos en la crisis climática global, un fenómeno que “se está dando” y frente al cual muchas personas no reconocen su corresponsabilidad. “En este tema tenemos ciertos niveles de corresponsabilidad y la idea es concienciar. Si queremos que la vida humana y no humana continúe en este planeta, todos debemos ser partícipes en construir un modelo nuevo”, reflexionó.

    Compostaje y articulación con movimientos campesinos

    Luis Hernández indicó que, aunque no pueden compararse con estados altamente productivos como Portuguesa, el Circuito Comunal Simón Bolívar puede asumir el reto de transformar los residuos orgánicos en compostaje, pero también comenzar a revertir “ese factor consumista” propio del estilo de vida moderno, además de reflexionar sobre las limitaciones que impone la propia configuración de la ciudad moderna.

    El vocero comunal añadió que esta iniciativa permitiría vincularse con los movimientos campesinos para convertir el desecho orgánico en una “potencialidad” destinada al engorde o tratamiento de animales, así como a la “recomposición de los suelos” mediante el aprovechamiento del compostaje.

    Hacia una comuna modelo y articulación con otros territorios

    Luis Hernández, secretario del Comité Científico del Circuito Comunal Simón Bolívar en la parroquia Altagracia de Caracas, comentó que, desde la Vicepresidencia Social-Territorial, la orientación inicial ha sido fortalecer al máximo las capacidades del circuito comunal para elaborar “una especie de manual” que les permitiera convertirse en “la comuna modelo”.

    Dijo que, aunque todavía no han alcanzado la formalidad de comuna, esperan que, una vez consolidado ese nivel, puedan establecer “interacciones mucho más reales desde el ámbito productivo, formativo y del accionar” con otras comunas del país.

    Sobre las debilidades, especialmente en la participación y en la vocería, que tiene el circuito comunal, expresó que estas limitaciones no son exclusivas del territorio: “Hay una coyuntura nacional, internacional y económica que a veces empuja hacia eso”. Aun así, afirmó que el reto es “revertir” esa situación y lograr que la gente se identifique con cada parte de la comunidad y sus procesos.

    Juventud comunera

    El líder juvenil destacó que el Comité Científico cuenta con “muchos jóvenes profesionales muy entusiasmados”, a quienes han venido identificando y caracterizando a partir del trabajo comunitario.

    Relató que la experiencia acumulada en espacios como el CLAP y las jefaturas de comunidad —especialmente durante el confinamiento por covid-19— permitió “acercarnos a nuestra comunidad, independientemente de su pertinencia política”.

    Apuntó que en zonas urbanas como la del Circuito Comunal Simón Bolívar las necesidades son más amplias, y mencionó como ejemplo el tema de los ascensores, una demanda que, según dijo, fue una bandera pionera del circuito por su impacto en la vida de los adultos mayores.

    Luis Hernández contó que muchos de estos procesos han sido impulsados por la juventud en articulación con la Universidad Experimental de la Gran Caracas (Unexca), institución que “recibe a todos una vez que se postulen a inscribirse”.  

    Señaló que existe un fenómeno creciente de jóvenes que buscan “estudiar, formarse, retomar el camino a los estudios”, y que este impulso académico fortalece la gestión comunal. “Ahí estamos encaminados y tomados de la mano para caminar ese aspecto”, expresó Hernández.

  • Grosfoguel: Comuna venezolana debe profundizar la soberanía económica desde “abajo” ante la encrucijada imperial

    Grosfoguel: Comuna venezolana debe profundizar la soberanía económica desde “abajo” ante la encrucijada imperial

    Caracas, 5 de mayo de 2026.- “La ofensiva del imperio estadounidense no es solo contra Venezuela, es contra toda América Latina. Lo vengo diciendo desde hace años: el imperio tiene una estrategia global de recolonizar América Latina”. Estas fueron algunas de las palabras del sociólogo puertorriqueño Ramón Grosfoguel en conversa con la periodista venezolana Nerliny Carucí, en la que debatieron sobre la realidad política de la Comuna venezolana en la encrucijada imperial.

    Para este maestro descolonial, la escalada imperialista es muy “lógica” si se observan los acontecimientos mundiales.

    Aseguró que Estados Unidos perdió mercados estratégicos en Asia durante la guerra comercial con China. “China le ha dado una paliza en Asia a Estados Unidos. Perdió la guerra comercial en África frente a China. Además, ha perdido las guerras militares en el Medio Oriente. Y las sigue perdiendo, porque en este momento está perdiendo la guerra con Irán”, ilustró.

    En este sentido, afirmó que actualmente Estados Unidos no tiene capacidad para competir económicamente con potencias como Rusia y China, “porque ha estado los últimos 40 años botando dinero en guerras inútiles”. Añadió que muchas de las guerras de las últimas décadas en el mundo responden a “un interés sionista que logra hackear la política exterior estadounidense y la política militar”.

    Recordó que Estados Unidos es el país más endeudado del mundo. “Mientras ellos botaban dinero en guerras inútiles, China, Rusia, el mismo Irán y otras potencias emergentes como Brasil estaban invirtiendo en nuevas tecnologías de producción”. Esa situación, señaló, obliga a Washington a recurrir al “juego sucio de las ‘sanciones’, de los golpes de Estado, de las guerras, de las amenazas”, lo que “tira el tablero del orden internacional al aire”.

    Ante este panorama, reiteró que es “muy obvio que los Estados Unidos vuelven a América Latina” con una ofensiva contrarrevolucionaria a escala continental “para recuperar lo perdido”.

    Desafíos de la comuna

    En este contexto de reconfiguración del imperialismo, el pensador puertorriqueño exhortó a comprender que la contrarrevolución imperial “empezó desde hace rato a operar en el continente”. Recordó “el golpe de Estado a Castillo en Perú”, la caída del proyecto político de Rafael Correa bajo el gobierno de Lenín Moreno, “la caída de los Fernández, la emergencia de Milei, la emergencia de Katz”. Mencionó también “la caída del gobierno de transformación de Bolivia y, ahora, el ascenso de extrema derecha en Bolivia y Honduras”.

    En ese escenario geopolítico, Grosfoguel consideró fundamental que la Comuna venezolana profundice el proceso de comunalización de la economía y del poder, porque constituye “la mejor defensa que tiene Venezuela ante cualquier agresión imperial y ante cualquier tipo de bloqueos económicos”.

    Recalcó que el horizonte estratégico debe seguir siendo el planteado por Hugo Chávez: “Comuna o nada”; es decir: “la comunalización del Estado, la comunalización de todo como objetivo y horizonte estratégico”.

    Dejó claro que es un proceso que no se hace de la noche a la mañana. “Sencillamente ir caminando en esa dirección, en ese horizonte. No perderlo de vista. No transformar el objetivo estratégico en consumir más o en volver otra vez a restaurar las formas capitalistas tradicionales de producción”, advirtió. Consideró que ese desvío conduciría nuevamente a desigualdades y a un horizonte desarrollista contrario al proyecto bolivariano.

    El pensador del Sur global insistió en la necesidad de profundizar la revolución internamente. “Es la mejor defensa frente a la agresión imperialista, no solamente en términos económicos y políticos, sino también en términos militares”. Subrayó que Venezuela tiene que fortalecer su producción nacional para enfrentar cualquier fase de confrontación, dado que “el imperialismo se encuentra en decadencia” y busca recuperar el continente latinoamericano “porque es lo único que les queda”.

    Ramón Grosfoguel manifestó que, si Estados Unidos pierde América Latina, perdería su estatus imperial. “Todo imperio necesita periferia para dominarla y explotarla. Entonces, si pierde el continente latinoamericano como periferia, a Estados Unidos no le queda prácticamente nada: implosionaría como imperio. Por esta razón, es que estamos viviendo momentos muy difíciles y violentos”, indicó.

    Flexibilidad táctica y astucia estratégica

    Ramón Grosfoguel, coautor del libro El imperialismo al desnudo. Modalidades de guerra y colonización en el tablero geopolítico del siglo XXI, explicó que la flexibilidad táctica es un recurso histórico de los movimientos revolucionarios en contextos de poder desigual.

    Apuntó que se trata de momentos en los que “el poder desigual obliga a tener que dar un repliegue táctico frente al imperialismo”, y afirmó que esa es precisamente “la situación que vive Venezuela hoy”.

    El pensador puertorriqueño subrayó que los procesos históricos no avanzan de manera lineal. Aseguró que “la historia no camina en líneas rectas”, sino que posee una “temporalidad en zigzag”, marcada por los obstáculos que el imperialismo coloca frente a las revoluciones.

    Sostuvo que en ocasiones hay que dar dos pasos atrás para poder dar tres adelante, y que esos retrocesos tácticos permiten ganar tiempo. “Yo pongo el ejemplo siempre de Gaddafi. Gaddafi, lamentablemente, cuando recibió las amenazas imperialistas de invadir el país, de bloqueos, ‘sanciones’ y todo eso, la respuesta de él fue ceder petróleo. Le cedió pozos petroleros al imperialismo, a las compañías internacionales del imperialismo, tanto europeas como estadounidenses. ¿Qué pasó? Bueno, la historia ya nos da la respuesta. Lo mataron y destruyeron Libia. Eso demuestra que en el imperialismo no se puede confiar”, advirtió.

    Asimismo, expuso la experiencia de la isla de Granada: “Había un gobierno revolucionario allí en el año 83, y una de las cosas que hicieron los Estados Unidos, precisamente para destruirlo —después de haber intentado acabar con ese gobierno de múltiples maneras y no lograrlo—, fue acudir a una estrategia que les funcionó. ¿Cuál fue esa estrategia? El rumor. La misma CIA (Agencia Central de Inteligencia) difundió el rumor de que un bando de la revolución granadina se había vendido a la CIA y al imperialismo, y que el otro bando también lo había hecho; había rumores contra ambos lados. Se empezaron a matar unos a otros con estas acusaciones y estos rumores, y eso permitió entonces al imperialismo invadir el país y destruir al gobierno revolucionario de Granada”.

    Grosfoguel insistió en que, si se realizan acuerdos tácticos o concesiones momentáneas, estos deben hacerse “sin ingenuidad estratégica”. Aseveró que el imperialismo “pacta para ganar tiempo”, mientras que para los revolucionarios ganar tiempo significa “prepararnos mejor para las próximas batallas, organizarnos desde abajo más fuertemente, profundizar la revolución”. Enfatizó que es indispensable aprender de los errores del 3 de enero para estar “mejor preparados para las próximas batallas”.

    En esta línea, para reforzar su punto, el puertorriqueño refirió el caso de “Lenin en el Tratado de Brest-Litovsk, en el que Rusia le cedió a Alemania, en 1918, una buena porción del territorio soviético con tal de ganar tiempo y evitar una invasión en ese momento. Está también el ejemplo de la Unión Soviética en los años treinta, cuando tuvo que pactar nuevamente con Alemania —esta vez la Alemania nazi— en el Pacto Ribbentrop-Mólotov, para ganar tiempo igualmente. El tratado entre Mao Zedong y Chiang Kai-shek —dos enemigos históricos que estaban en guerra civil—, mediante el cual Mao promovió, junto con la Fuerza Revolucionaria, una alianza con su enemigo histórico, el ‘lacayo’ y representante de los terratenientes chinos, Chiang Kai-shek y el Kuomintang, se vio determinado por la invasión japonesa: no puedes estar en guerra civil en el momento en que te invade un país imperialista; tienes que unirte. Está, además, el ejemplo de Fidel Castro en el ‘período especial’, en los años noventa, cuando invitó a inversiones extranjeras en la industria hotelera y en el turismo como parte de la estrategia para enfrentar la caída de la Unión Soviética. En ese contexto, la Unión Soviética dejó de comprar el azúcar —la principal industria de Cuba—, por lo que tuvieron que reorientar la estrategia económica: la industria azucarera colapsó y pasaron a las inversiones extranjeras como una manera de sobrevivir, en una especie de retirada táctica para poder avanzar mientras ganaban tiempo”.

    También, citó el “por ahora” de Hugo Chávez como ejemplo de flexibilidad táctica con astucia estratégica. “Es decir: con astucia estratégica él dice ‘por ahora, no hemos logrado nuestros objetivos’ y llama a entregar las armas y a replegarse del movimiento insurreccional que organiza, y en ese momento se repliega, protege su fuerza, porque, si no, hubieran sido sometidos a una masacre. Sus fuerzas las protege, gana tiempo y Chávez regresa con el triunfo electoral del año 98. “Entonces, cuando yo digo flexibilidad táctica, es necesario hacer lo que se está haciendo hoy en Venezuela”, declaró Grosfoguel, y añadió: “Pero siempre velando que se haga con astucia estratégica, sin caer en la ‘flexibilidad táctica con ingenuidad estratégica’ en que cayó Gaddafi al pensar que, cediendo pozos petroleros, lo iban a dejar quieto”.

    Comunas y soberanía en tiempos de amenaza imperial

    Ramón Grosfoguel, investigador en temas como la filosofía de la liberación latinoamericana, la perspectiva de la colonialidad del poder y la comuna como una esperanza real de futuro y de paz, expresó que, en un escenario donde existen presiones externas y parciales entregas de soberanía, el papel de las comunas es decisivo.

    La tarea central de la comuna es “profundizar la soberanía económica de Venezuela desde abajo, desde el plano popular, desde el pueblo, pero también la soberanía política y militar. Es decir: las comunas tienen que ser núcleos de preparación para futuras batallas. Las comunas tienen que ser como ese centro, no solamente el objetivo estratégico de la Revolución Bolivariana como utopía, comunalizar todo, sino también en este momento histórico las comunas son fundamentales para la defensa soberana y la seguridad de Venezuela. Yo creo que hay que confiar en el pueblo, que hay que fortalecer el poder comunal”.

    Grosfoguel puntualizó que los bloqueos económicos suelen apuntar a los puertos y el comercio internacional de un país, por lo que la producción nacional es vital para resistir. “Si tú produces nacionalmente lo que te comes, vas a tener posibilidades de maniobrar como hizo Vietnam, como hicieron otros países que fueron intervenidos por el imperialismo. La resistencia se basó en el hecho de que tuvieran una economía comunal desde abajo. Y, además, la preparación de las milicias populares. Yo creo que eso no se puede subestimar, porque ahora mismo el imperio reconoce que Venezuela puede ser otro Vietnam”.

    Advirtió que la defensa militar de un país no puede depender del espacio digital, “porque, si estás dependiendo de eso, ellos [el imperialismo], con las nuevas tecnologías, te paralizan eso en 10 minutos como hicieron el 3 de enero en Venezuela. Tienes que tener formas de defensa militar que no sean dependientes del espacio digital. Es decir: que sean formas autónomas, soberanas del pueblo. Fíjense cómo los iraníes encontraron su manera. Yo no estoy diciendo que se imite a Irán. Siempre hay que buscar las formas propias de cada pueblo y cada país, de resistencia y de defensa militar y soberana de su país”.

    En este aspecto, el sociólogo insistió en buscar maneras de descolonizar la defensa militar, “para no ser dependientes ni de armas ni de espacios, como el digital, que son controlados por el imperialismo.

    De cara al pueblo

    Ante la pregunta vía telefónica de un comunero venezolano sobre cuál sería la fórmula o política que se debería aplicar en las comunas para avanzar en la construcción de territorios comunales unidos, Ramón Grosfoguel respondió que “tiene que haber una actitud en la subjetividad de los comuneros de solidaridad y de cooperativismo con otras comunas”.

    Señaló que no se puede concebir la comuna desde una mentalidad capitalista de competitividad entre comunas. “Eso sería absurdo. Tiene que ser la colaboración y solidaridad entre comunas para fortalecerse”, acentuó.

    El pensador descolonial consideró fundamental abordar el tema comunicacional desde un discurso propio. “Hay un discurso que es necesario y que hay que apoyarlo, que es el que hace la compañera presidenta encargada, Delcy Rodríguez, frente al imperio. Pero hay que hacer también comunicacionalmente un discurso propio, o sea, un discurso de cara al pueblo”, expuso.

    Argumentó que cuando se le habla al imperio en esa flexibilidad táctica, en esos acuerdos tácticos, “se le habla con un contenido muy diferente a lo que sería la comunicación popular. Sí, flexibilidad táctica es necesaria. Los acuerdos que se han hecho son necesarios en este momento para la sobrevivencia de la Revolución Bolivariana. Pero flexibilidad táctica con astucias estratégicas, sin ingenuidad estratégica. ¡Ese es mi llamado! Siempre preparándose para las futuras batallas durante este tiempo que se gana con los pactos de la flexibilidad táctica”, dijo.

    Mensaje final

    Para finalizar, Ramón Grosfoguel afirmó que las comunas venezolanas poseen “un espacio de maniobra y de autonomía” que les permite organizarse y profundizar el proceso revolucionario en los planos político, militar y económico.

    No obstante, indicó que esa autonomía “no es absoluta”, particularmente si no existe una preparación frente a la ofensiva imperialista que busca acabar con la Revolución Bolivariana. El investigador descolonial recalcó que el momento actual exige actuar con prudencia. “Hay que tener cautela en los pasos que se dan en este momento donde no tienes todas las de ganar, pero al mismo tiempo tienes