Caracas, 19 de mayo de 2026.- “Tenemos que desnudar ese mito de que la ciencia moderna es la única forma de hacer ciencia; reconocer que también existen otras formas de conocimientos, como los de la señora que vive en comunidad, que posee saberes ancestrales, que conoce cada planta y sus usos, saberes de medicina tradicional”. Estas fueron las palabras de Luis Hernández, secretario del Comité Científico del Circuito Comunal Simón Bolívar en la parroquia Altagracia de Caracas.
Hernández explicó que uno de los principales desafíos es “destrabar y quitarle esa tilde elitesca a lo que es la ciencia”, para que deje de percibirse como un ámbito exclusivo de laboratorios, batas blancas y aulas académicas. Ello significa avanzar en otro concepto de ciencia.
El joven comunero afirmó que las comunidades deben comprender que “no tienen que ser espectadoras de la ciencia”, pues también producen conocimiento desde la experiencia territorial. Para él, el reto es lograr que ambas corrientes —la académica y la popular— se encuentren para fortalecer la gestión comunal.
Luis Hernández señaló que este 2026 se conformó el Consejo Científico del Circuito Comunal Simón Bolívar. Relató que ya existían inquietudes previas sobre la necesidad de articular ciencia y comunidad, pero que luego de los hechos del 3 de enero, se apresuró la urgencia de consolidar esta estructura.
Hernández explicó que por esta razón han mantenido un intenso intercambio con la Universidad Experimental de la Gran Caracas (Unexca), cuya misión es identificar necesidades y viabilizar soluciones. Señaló que el Comité Científico funciona como un “pivote de encuentro” entre profesionales, instituciones y habitantes del territorio, y que actualmente se encuentran en una “espiral de reclutar, de motivar” a más participantes.
Este comité inició su labor con “una convocatoria abierta a toda la comunidad”, acompañada de un esfuerzo pedagógico para explicar “hacia dónde y qué busca el Comité Científico”, dado que se trata de una instancia novedosa.
Hernández reconoció que en el circuito comunal aún existen vacíos, especialmente en la construcción de vocerías de los consejos comunales, por lo que los encuentros semanales —realizados los miércoles de 5 a 7 de la noche— buscan servir como “puente de encuentro” para fortalecer la participación.
Destacó que la convocatoria no se limita a las vocerías de los consejos comunales, sino que incluye “a todas las fuerzas que hacen vida en el territorio” y a instituciones comprometidas con la gestión comunal.
El líder juvenil mencionó la participación de jefes de comunidad, jefes de calle, movimientos sociales y diversas instituciones como el Seguro Social, el Centro de Especialidades Médicas Horacio Almeida, el Instituto de Previsión y Asistencia Social para el personal del Ministerio de Educación y otras que “se han incorporado en varias oportunidades a nuestras sesiones”.
Durante su participación en el programa radial «En clave comunal», puntualizó que el objetivo es identificar “cómo podemos entre todos mejorar o corregir algunas debilidades”, dando seguimiento temático a cada encuentro.
El vocero comunal refirió que las reuniones se realizan en el auditorio Santiago Magariño de la Unexca y en el Ministerio de Educación, que “han dispuesto todos sus espacios desde el día uno” para apoyar el trabajo del Comité Científico.
Añadió que, en el marco de las Siete Transformaciones (7T), el método de trabajo ha evolucionado y hoy confluyen once instituciones educativas: siete escuelas, tres liceos y una universidad.

Desafíos del Circuito Comunal Simón Bolívar
Luis Hernández explicó que uno de los principales retos del Circuito Comunal Simón Bolívar —instancia que integra once comunidades y cinco mil familias— es construir una metodología común, “porque la misma palabra comuna y comunidad que tanto escuchamos tiene un concepto muy simple, que es reencontrarnos en los aspectos comunes, en donde podemos nosotros fortalecernos”.
Afirmó que las diferencias y debilidades deben asumirse como oportunidades para convertirlas “en fortalezas, en potencialidades”, y que el objetivo es que “todos se sientan incluidos dentro de lo que es el Comité Científico”.
El secretario del Comité Científico indicó que esta instancia puede convertirse en un “pivote para que exista una representación de confiabilidad y éxito dentro del modelo de gestión comunal”. Para ello, el primer desafío es la búsqueda de información, pues reconoció que en muchas comunidades es un “talón de Aquiles”. Argumentó que a veces alguien posee datos relevantes, pero “no los quiere compartir porque no quiere que los procesos pasen por él”, lo que obstaculiza la organización. Por eso insistió en que el primer paso es garantizar “información confiable” que permita identificar las necesidades reales del territorio.
Hernández afirmó que, una vez identificadas las necesidades, deben generarse las formaciones necesarias. “Es decir: que todos, de alguna manera u otra, sientan que pueden potenciarse, porque, más allá de asumir responsabilidades y ser ese protagónico, es construir herramientas en colectivo para que esas personas puedan hacerlo. Pues si no, estamos entregándole como una responsabilidad a alguien que va a fracasar porque no tiene las herramientas suficientes”, dijo.
Cartografía comunal y ecología de saberes
Luis Hernández, ingeniero mecánico egresado de la Universidad Central de Venezuela (UCV), explicó que uno de los principales retos en la construcción del mapa georreferenciado de la comuna ha sido “sincerar lo que es el número de familias, el número de comunidades, las capacidades humanas y territoriales”, tarea en la que diversas instituciones han intentado avanzar.
Reconoció el esfuerzo impulsado por la Vicepresidencia Social-Territorial, quien “ha dispuesto a todo un grupo de personas y profesionales” para fortalecer y retomar el camino de las Siete Transformaciones (7T), herramienta jurídica incorporada al Plan de la Patria.
El secretario del Comité Científico del Circuito Comunal Simón Bolívar comentó que la Unexca se incorporará al proceso a través de la cátedra de Trabajo Social, con el objetivo de “instrumentalizar esos indicadores que serían de nuestro interés”. Explicó que el Comité Científico no solo trabaja desde la coyuntura inmediata, sino que busca “regresar a un ejercicio de planificación” para reducir los riesgos de la improvisación. Acentuó que, en la medida en que se planifique mejor, “el éxito de la gestión comunitaria va a ser superior”.
El joven comunero detalló que, con apoyo de los estudiantes de Trabajo Social, se realizará un levantamiento de información que permita anticipar escenarios futuros. Como ejemplo, mencionó la importancia de tomar conciencia de la necesidad del ahorro energético y de cuál es la situación del planeta en el que vivimos.
Luis Hernández expuso que uno de los proyectos más recientes del Comité Científico es su vinculación con el Instituto de Ingeniería, con el cual iniciaron un programa de formación orientado a comprender “cómo es la conceptualización internacional de lo que es el manejo de los residuos”.
Apuntó que Caracas enfrenta un problema estructural en esta materia, que la Alcaldía de Caracas y el Gobierno del Distrito Capital intentan abordar mediante regulaciones de horarios y mejoras en la recolección, con el fin de “disminuir o mitigar las enfermedades” asociadas a la disposición inadecuada de los residuos.
“Nos vinculamos al Instituto de Ingeniería con esta formación para aprovechar lo que sería una iniciativa de descomponer o clasificar los distintos residuos por categoría para convertirlos en un factor económico. Y, en este caso, poder, por ejemplo, con todos los residuos orgánicos, que en su mayoría entendemos que están alrededor del 70 % o 60 %, pudiéramos convertir en compostaje [reciclaje de materia orgánica]”, manifestó.
Hernández destacó que esta iniciativa constituye una primera fase dentro de un enfoque más amplio, orientado a “convertir esta debilidad en una fortaleza” y transformar la gestión de residuos en una fuente de economía comunal. Subrayó que el objetivo es que la comuna pueda “subordinar” estos procesos a sus propias necesidades y avanzar hacia un modelo autosustentable.
El líder comunitario reconoció que urge un cambio en las maneras en las que se dispone de la basura y en el repensar el origen de los residuos sólidos.
Dijo que la mayoría de las personas no sabe cuántos kilos de basura produce cada día, un dato que —según dijo— le llamó profundamente la atención durante las formaciones en el Instituto de Ingeniería. Precisó que estas formaciones permiten analizar los residuos “a nivel de su masa, a nivel orgánico” y también clasificar otros tipos de residuos para evaluar su posible reutilización.
Hernández subrayó que “el reto cada vez es mayor en el sentido de la responsabilidad”, pues nuestra relación con la basura tiene que ser el inicio de cambiar nuestra mirada del mundo y de cambiar nuestra forma de construcción de nuestro propio entorno.
El vocero comunal declaró que la primera estrategia para involucrar a las más de cinco mil familias del circuito comunal en este tema es trazar una línea de formación. “Yo creo que en la educación en el entorno nos encontramos todos y todas”, sentenció.
Destacó que la gestión de residuos también implica atender a las personas en situación de vulnerabilidad que suelen trabajar alrededor de la disposición de basura. “¿Qué pasa con estas personas? Bueno, mira: son personas que ya conocen el oficio, pero ¿qué hay que hacer? Dignificarlas, hacerlas parte del proyecto. Eso forma parte de la formación que recibimos allá, en el Instituto de Ingeniería. Nosotros, de manera empírica, hemos tratado de incluir a estos compañeros dentro de lo que planteaban los programas de gobierno: los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), Negra Hipólita. Ahora se abre la posibilidad de incorporarlas a una empresa productiva vinculada al manejo de residuos, donde reciban uniformes, herramientas de protección y un ingreso”, enfatizó.
El joven caraqueño aseveró que esta propuesta permitiría “solucionar de manera integral la problemática de la disposición” de residuos. Subrayó que el reto es llevar los principios del proyecto comunal a acciones concretas en la vida cotidiana del territorio.
Luis Hernández reiteró que el Comité Científico está “muy comprometido en avanzar en el tema de la concienciación a través de la formación”, ya que su función es preparar a la comunidad de manera responsable.
Comentó que por ello mantienen una interacción constante con el Instituto Fundación de Ingeniería, donde ya culminó una primera cohorte que incluso contó con participantes de otros estados del país.
El líder comunal contó que la formación recibida permitió identificar múltiples indicadores vinculados a la futura creación de una Empresa de Producción Comunal. Subrayó que no se trata solo de observar el proceso como espectadores, sino de preguntarse: “¿Cómo me involucro yo, siendo una de esas cinco mil familias dentro de ese proceso y cómo me veo beneficiado en mi accionar?”. Entre los retos, mencionó la reducción de costos asociados a la recolección de residuos y la necesidad de comprender integralmente el sistema de gestión de residuos.
Hernández recalcó que la formación también permite reconocer prácticas de “ingeniería popular” que ya existen en el territorio, como métodos improvisados pero ingeniosos utilizados por trabajadores de la recolección.
“¿Cómo hacer para reforzar eso? No se trata solo de conocer esa faceta, sino de llegar, por ejemplo, a todo el encadenamiento: ¿cómo se comportan los rellenos sanitarios?, ¿cómo está ese sistema?, ¿qué inversiones debe hacer el Estado para que eso se mantenga?, ¿por qué?, ¿y hasta dónde va a parar lo que llega a ese relleno sanitario? Todo esto para que podamos ver cuáles son las consecuencias que generamos desde la familia: desde la producción de residuos hasta su disposición final”, enunció.

Consumo, cultura rentista y corresponsabilidad ambiental
Luis Alejandro Hernández, quien también es profesor de geopolítica y economía, señaló que el problema del consumo excesivo en Venezuela es producto del modelo capitalista, que se acentúa con la cultura rentista.
Manifestó que esta lógica ha generado permisividad en prácticas cotidianas, como la utilización indiscriminada de envases. “Resulta que algunos envases pueden reciclarse varias veces: van aumentando de grado y cambiando su uso. Pero llega un momento en que ese material ya no puede reciclarse más y, bueno, termina en el mar. Y ahí aparece una consecuencia que termina pagando nuestro ecosistema”, expuso.
El joven comunero advirtió que estas prácticas tienen efectos directos en la crisis climática global, un fenómeno que “se está dando” y frente al cual muchas personas no reconocen su corresponsabilidad. “En este tema tenemos ciertos niveles de corresponsabilidad y la idea es concienciar. Si queremos que la vida humana y no humana continúe en este planeta, todos debemos ser partícipes en construir un modelo nuevo”, reflexionó.
Compostaje y articulación con movimientos campesinos
Luis Hernández indicó que, aunque no pueden compararse con estados altamente productivos como Portuguesa, el Circuito Comunal Simón Bolívar puede asumir el reto de transformar los residuos orgánicos en compostaje, pero también comenzar a revertir “ese factor consumista” propio del estilo de vida moderno, además de reflexionar sobre las limitaciones que impone la propia configuración de la ciudad moderna.
El vocero comunal añadió que esta iniciativa permitiría vincularse con los movimientos campesinos para convertir el desecho orgánico en una “potencialidad” destinada al engorde o tratamiento de animales, así como a la “recomposición de los suelos” mediante el aprovechamiento del compostaje.

Hacia una comuna modelo y articulación con otros territorios
Luis Hernández, secretario del Comité Científico del Circuito Comunal Simón Bolívar en la parroquia Altagracia de Caracas, comentó que, desde la Vicepresidencia Social-Territorial, la orientación inicial ha sido fortalecer al máximo las capacidades del circuito comunal para elaborar “una especie de manual” que les permitiera convertirse en “la comuna modelo”.
Dijo que, aunque todavía no han alcanzado la formalidad de comuna, esperan que, una vez consolidado ese nivel, puedan establecer “interacciones mucho más reales desde el ámbito productivo, formativo y del accionar” con otras comunas del país.
Sobre las debilidades, especialmente en la participación y en la vocería, que tiene el circuito comunal, expresó que estas limitaciones no son exclusivas del territorio: “Hay una coyuntura nacional, internacional y económica que a veces empuja hacia eso”. Aun así, afirmó que el reto es “revertir” esa situación y lograr que la gente se identifique con cada parte de la comunidad y sus procesos.
Juventud comunera
El líder juvenil destacó que el Comité Científico cuenta con “muchos jóvenes profesionales muy entusiasmados”, a quienes han venido identificando y caracterizando a partir del trabajo comunitario.
Relató que la experiencia acumulada en espacios como el CLAP y las jefaturas de comunidad —especialmente durante el confinamiento por covid-19— permitió “acercarnos a nuestra comunidad, independientemente de su pertinencia política”.
Apuntó que en zonas urbanas como la del Circuito Comunal Simón Bolívar las necesidades son más amplias, y mencionó como ejemplo el tema de los ascensores, una demanda que, según dijo, fue una bandera pionera del circuito por su impacto en la vida de los adultos mayores.
Luis Hernández contó que muchos de estos procesos han sido impulsados por la juventud en articulación con la Universidad Experimental de la Gran Caracas (Unexca), institución que “recibe a todos una vez que se postulen a inscribirse”.
Señaló que existe un fenómeno creciente de jóvenes que buscan “estudiar, formarse, retomar el camino a los estudios”, y que este impulso académico fortalece la gestión comunal. “Ahí estamos encaminados y tomados de la mano para caminar ese aspecto”, expresó Hernández.










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