Caracas, 20 de julio de 2026.- La Universidad Nacional de las Comunas inició una serie de conversatorios como parte de la Cátedra Libre: «Miradas para seguir adelante», un espacio que se llevó a cabo este lunes y que contó con la participación de la especialista, artista multidisciplinaria, terapeuta y directora de la Escuela Venezolana de Biodescodificación, Rosario Arévalo, junto a la profesora de la Unacom, Laura Pérez.
La ponente invitada ofreció una clase magistral sobre los traumas, las diferentes miradas sobre la tragedia de acuerdo a la cosmovisión del individuo, la epigenética, el manejo de las emociones y el pánico que aún continúa generando el doblete sísmico vivido el 24 de junio en Venezuela.
Al respecto, refirió que «no debemos ser tan agresivos al querer volver a la normalidad en una situación que no es nuestra normalidad, ni se puede presionar por volver a la normalidad, porque la normalidad está rota; no existe».
La experta en biodescodificación explicó que «todos somos distintos y hay que entender que no hay un solo camino lineal que nos lleve a la superación del trauma, porque hablando de este evento, el drama, el trauma lo vivimos todos de manera distinta; por eso, para poder salir de ese cajón de sufrimiento es necesario darle una mirada personal, única, transitar el miedo, entender que el trauma está basado en mi interpretación como persona a una situación que me rompe la narrativa que yo tenía de estabilidad, porque no es el evento lo que crea el trauma, sino mi percepción de lo ocurrido».
En este sentido, también explicó que «la pérdida de la vida y el tema del duelo va íntimamente ligado al elemento cultural venezolano, porque para nuestra cultura, católica, colonial, occidental, a través de instituciones como la iglesia, las religiones, nos enseñaron que la muerte es un castigo de Dios o las deidades en las cuales crean, lo convierten en algo negativo, muy terrible y allí aumenta la tragedia; pero en otras culturas, la partida de una persona es una bendición, celebramos lo que fue, lo que vivió, lo que dejó y entendemos que es algo que va a pasar siempre queramos o no, que es parte del ciclo de la vida».
La especialista detalló que también «hay personas que se cargan de culpa, el trauma es mayor porque hay gente que se siente culpable: ¿Por qué no estuve?, ¿por qué no llegué?, ¿Por qué ese día no te llevé?, ¿por qué no te llamé?, una cantidad de cosas con las que alimentan no al evento como tal, sino la interpretación del evento, entonces eso es importante mirarlo, porque cada quién lo vivió desde su percepción aunque digamos que hay un trauma colectivo».
Por eso, la percepción de la tragedia es individual: «cada quien vivió los terremotos desde su punto de vista, el que cada quien tiene, y los conocimientos resignifican pudiendo atenuar o agravar la percepción propia de la tragedia».
Para Arévalo, más allá de lo místico y espiritual «se debe buscar la adaptación». En este sentido, usó como ejemplo a «los animales, los cuales terminan siempre adaptándose a los grandes cambios de las condiciones de vida».
Igualmente, destacó que «no hay que reprimir las emociones ni adelantar o presionar la recuperación, no hay nada malo en derrumbarse y aceptar las emociones vividas, las cuales deben ser conversadas porque quedan grabadas en nuestro cuerpo, en el subconsciente como información epigenética que será transmitida de generación en generación para reforzar el instinto de supervivencia».
Según Arévalo, los traumas «son huellas emocionales con las que tenemos que aprender a convivir porque la línea de estabilidad ahora se volvió sísmica, desatando un evento muy dramático que en biodescodificación llamamos bioshock».
«A través de la biodescodificación se busca llegar al código, al origen del trauma o de las emociones; desmontando lo que hemos creído se puede superar el dolor, el miedo, porque las emociones, cuando quedan atrapadas en nuestro cuerpo, las terminamos somatizando y nos enfermamos», explicó.
Para finalizar su intervención, la terapeuta recomendó «actuar, pensar desde el amor y soltar todo lo que no esté bajo nuestro control».
En esta videoconferencia impulsada por la Unacom, la profesora Laura Pérez enfatizó el compromiso de la casa de estudios para atender las alertas corporales que quedaron activadas a partir del doble terremoto que sacudió y enlutó a nuestro país.









