Caracas, 26 de diciembre de 2025.- “En la Navidad lo que encontramos siempre es lo comunitario: la comunidad. Y en la comunidad estamos todos, están todos, todos formamos parte de ella: hombres, mujeres, niños, niñas”. Así lo manifestó el músico y compositor venezolano Ignacio Barreto, rector de la Universidad Nacional Experimental de las Artes (Unearte) y viceministro de Identidad y Diversidad Cultural, durante el programa “En clave comunal”, transmitido por Radio Nacional de Venezuela.
La edición inició con la interpretación de “El nacimiento” en la voz de Cecilia Todd, un aguinaldo que evoca la tradición de construir el pesebre como símbolo de unión familiar y comunitaria.
Barreto agradeció la invitación de la periodista Nerliny Carucí y destacó que este espacio radial se ha convertido en un rito navideño compartido. Recordó al compositor Henry Martínez, autor del aguinaldo que abrió el programa, quien falleció recientemente y cuya obra retrata con afectividad la tradición del nacimiento en Venezuela.
El rector de Unearte subrayó que el nacimiento, aunque se arma en los hogares, tiene un carácter comunitario: “No hay nada que enorgullezca más a una casa que mostrar a los vecinos su nacimiento, su pesebre”. Explicó que las piezas usadas —animalitos con orejas rotas, figuras desgastadas por el tiempo— poseen un valor mágico y místico, pues no se trata de objetos comerciales, sino de símbolos que transmiten memoria y afecto.
Añadió que la preparación del nacimiento reúne a la familia y genera una “sana competencia” entre vecinos por la creatividad y las novedades que cada pesebre incorpora. Relató que en comunidades como Curiepe y Higuerote, en el estado Miranda, existen casas reconocidas por sus nacimientos, que se convierten en puntos de visita obligada durante las festividades, especialmente en la cabalgata de los Reyes Magos.
En Caracas, Ignacio Barreto mencionó la tradición de la Biblioteca Nacional, donde cada año los trabajadores elaboran un nacimiento temático como expresión de compañerismo y espíritu colectivo. Uno de los más recordados fue el nacimiento ambientado en la Cueva del Guácharo, con estalactitas y estalagmitas recreadas para sorprender a los visitantes. “Ese espíritu colectivo lo tenemos en Venezuela, pero se exalta mucho en la época navideña”, expresó.
Para el músico, las tradiciones navideñas en los Andes venezolanos poseen una belleza particular que se mantiene viva en las comunidades. Relató que, en su vida diaria, en Caracas él comparte con vecinos provenientes de Lobatera, estado Táchira, quienes conservan la costumbre de preparar un pesebre cada año, transmitido de generación en generación.
Barreto destacó, además, la tradición de la parranda del 30 de diciembre en La Carlota, que ya suma 45 años de historia y que se ha convertido en un rito comunitario. Explicó que los vecinos están promoviendo su inscripción en el Censo del Patrimonio Cultural, como reconocimiento a esta práctica que fortalece la identidad y la memoria colectiva.
La alegría como resistencia
Para el compositor Ignacio Barreto, la Navidad en Venezuela tiene un carácter especial porque, pese a las adversidades, la alegría permanece como signo de identidad colectiva. “Nadie nos quita la alegría; somos un pueblo alegre y sabemos que estamos enfrentados nada más y nada menos que al imperio más poderoso del mundo, pero ese imperio no nos va a quitar a nosotros la alegría de la Navidad”, afirmó.
Barreto recordó que, aunque siempre existen personas que rechazan esa alegría, la tradición musical ha sabido retratar a los “malhumorados” desde el siglo XIX. En tal sentido, mencionó el aguinaldo caraqueño “Tún tún, ¿quién es?” ―sonado en el programa―, recopilado por el maestro Vicente Emilio Sojo, que describe con humor a quienes se incomodan con la celebración navideña.
Destacó la interpretación del tema por el grupo Rucaneo del Mabil, con el maestro Ismael Querales como solista, quien además rinde homenaje a su padre, Teodoro Capriles, antiguo integrante de la agrupación de aguinaldos de Sojo. Según Barreto, Querales logra transmitir con histrionismo cómo “cada vez que triunfa la paz, cada vez que triunfa la sensatez, se ponen así [los malhumorados], se engrinchan”, dijo jocosamente.
Platicó que este relato musical trata de unos parranderos que llegan a cantar a la puerta de un vecino que, molesto por la Navidad, se niega a levantarse de su cama.

Convivencia desde el amor
En opinión de Ignacio Barreto, rector de la Universidad Nacional Experimental de las Artes, la convivencia con quienes no creen en la Navidad debe gestionarse siempre desde el amor. “Sería una enorme contradicción ponerse inquisitorial: todo lo contrario”, afirmó, enfatizando en que la celebración trasciende lo religioso y se expresa en lo humano.
El músico subrayó que la Navidad es un espacio para demostrar humanidad y mantenerla en la cotidianidad como principio rector. “Al final, yo creo que terminamos seduciéndolos”, señaló.
Rechazó cualquier actitud de señalamiento o satanización hacia quienes no participan de las festividades decembrinas: “Eso no va a amargar a nosotros nuestra Navidad. Pero no es nuestro papel ni el señalarlos, ni el satanizarlos”.
Barreto coincidió con la periodista Nerliny Carucí en que la modernidad ha impuesto procesos de secularización, pero destacó que la espiritualidad no pertenece exclusivamente a una religión o iglesia. “La espiritualidad se manifiesta de miles de maneras. Y en esa diversidad es que hay esa diversidad a la que tenemos que defender”, declaró.
Tradiciones desde la conciencia crítica
A juicio de Ignacio Barreto, viceministro de Identidad y Diversidad Cultural, las tradiciones deben ser asumidas con conciencia crítica, pues los antivalores del colonialismo —como el patriarcado, el racismo— pueden permear incluso las manifestaciones culturales más arraigadas.
“No podemos idealizar la tradición, tenemos que ser sumamente críticos con eso y mantener el pensamiento crítico en torno a eso”, advirtió, señalando que algunas expresiones musicales tradicionales reproducen rasgos machistas, xenófobos u homófobos que deben ser superados.
El músico subrayó que la esencia de la tradición no está en esas exclusiones, sino en lo espiritual, y en lo espiritual no puede haber diferencias de género ni discriminación. “Lo que mantiene la tradición tiene que ver con lo espiritual”, afirmó.
Barreto destacó que en el ciclo festivo navideño lo que se encuentra siempre es lo comunitario: “En la comunidad, repito, están todos, estamos todos, todos estamos en la comunidad: las mujeres, los hombres, los afrodescendientes, los indígenas, los que llegaron de otras tierras para aceptarse en este país”.
La Navidad y la madre tierra
Desde la perspectiva de Ignacio Barreto, músico venezolano, las tradiciones navideñas también implican un reconocimiento a la madre tierra. Explicó que muchas de estas prácticas son anteriores o distintas a la religión católica y que se han ido adaptando con el tiempo.
Señaló que es muy probable que Jesús de Nazaret no haya nacido el 24 de diciembre, pero la fecha se fijó, porque coincide con el solsticio de invierno, momento en que se celebra el renacimiento de la naturaleza no humana.
“La naturaleza renacerá pronto y en el invierno simplemente es un momento del resguardo, del descanso de la naturaleza para después volver otra vez a surgir”, expresó.
Barreto recalcó que parte de las convicciones descoloniales se fundamentan en la sabiduría de los pueblos originarios, que han mantenido un equilibrio y una relación de confianza con la naturaleza no humana. “Al contrario de lo que ocurre con la modernidad, está siempre ese respeto a la madre tierra”, aseguró.
El viceministro destacó la riqueza de las tradiciones navideñas en el oriente del país, particularmente en Nueva Esparta y Sucre, donde los aguinaldos y parrandas mantienen un vínculo estrecho con la naturaleza.
Mencionó al grupo Los Topotopos de Margarita, intérpretes de un aguinaldo dedicado a Jesús Silva, conocido como “Al guanaguanare”, uno de los grandes compositores populares de la región.
Barreto recordó que Silva fue autor de temas emblemáticos como “Guanaguanare”, popularizado por Nancy Ramos, y señaló que en la tradición oriental los aguinaldos suelen estar inspirados en la flora, la fauna y el mar. “Generalmente los aguinaldos orientales tienen siempre una temática que va relacionada con la naturaleza, o con las flores del campo, o con la fauna”, explicó.
En Sucre, refirió los aguinaldos de María Rodríguez, mientras que en Nueva Esparta resaltó los de Chelias Villarroel, todos con referencias al entorno natural.

Cantar a la comunidad
Para Ignacio Barreto, comprender el significado de la Navidad implica reconocer el pasado y entender los procesos que han precedido a la humanidad. “Para avanzar debemos saber de dónde venimos y debemos, además, entender todo ese proceso que nos ha precedido”, afirmó.
Resaltó que la evolución no debe entenderse en términos darwinianos, sino como un hecho cultural. Conocer esos avances, añadió, permite tener mayor claridad en el camino que se debe construir comunitariamente.
El programa concluyó con un gesto musical de Ignacio Barreto, quien interpretó versos de un aguinaldo tradicional acompañado con música de “Parranda del Niño” en las Voces Risueñas de Carayaca. En su canto, evocó la paz, la fraternidad y el deseo de una feliz Navidad para las comunas, resaltando la unión de San José, la Virgen, el niño y los pastores como símbolos de bendición.
“San José y la Virgen, el Niño y pastores,
brindan bendiciones a los pescadores,
brindan bendiciones a los pescadores.
El niño Jesús, que vive en la sierra,
no quiere que al pueblo lo alcance la guerra,
no quiere que al pueblo lo alcance la guerra.
Los Tres Reyes Magos, junto a Nicolás,
quieren para el mundo que triunfe la paz,
quieren para el mundo que triunfe la paz.
Para las comunas, con toda humildad,
deseamos que tengan feliz Navidad,
deseamos que tengan feliz Navidad.
Le canto a Nerliny y al pueblo que adora,
viva Curarigua, que viva Carora,
viva Curarigua, que viva Carora”.










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