«Currículo educativo de la Unacom incluye territorialidad y especificidad al modo de vida comunitario»

Nota de Prensa

Caracas, 21 de abril de 2026.- “La Universidad Nacional de las Comunas (Unacom) viene a plantear un método opuesto al modelo de educación universitaria tradicional. Mientras en las instituciones convencionales es todo de papel, en la Unacom es todo de vida”. Estas fueron las palabras de Andrés Eloy Ruiz, profesor universitario, al ser consultado por […]

Caracas, 21 de abril de 2026.- “La Universidad Nacional de las Comunas (Unacom) viene a plantear un método opuesto al modelo de educación universitaria tradicional. Mientras en las instituciones convencionales es todo de papel, en la Unacom es todo de vida”. Estas fueron las palabras de Andrés Eloy Ruiz, profesor universitario, al ser consultado por la periodista Nerliny Carucí, sobre el significado de contar hoy con esta casa formativa.

Explicó que la universidad convencional se ha construido sobre la ausencia de afectividad, mientras que el proyecto comunal reivindica la dimensión emocional, política y territorial del aprendizaje. Para Ruiz, la Unacom nace precisamente para corregir esa desconexión histórica.

“La educación es un proceso profundamente afectivo. Al aprender la tecnología —eso que suelen llamar la técnica, el dominio de la técnica pedagógica— es necesario entender que la educación es, ante todo, un hecho político, como decía Freire. Frente a la pretendida neutralidad emocional, es necesario reconocer el valor de la familia, del entorno, de la comunidad, del barrio, de la calle y de las amistades”, expresó Andrés Eloy Ruiz, uno de los impulsores de la Universidad Bolivariana de Venezuela y de la Misión Sucre, durante su participación en el programa radial “En clave comunal”.

Desde esa premisa, planteó que los procesos formativos deben recuperar la dimensión humana y territorial del aprendizaje, especialmente en un momento histórico marcado por crisis y disputas.

Reconocimiento de saberes

El profesor Andrés Eloy Ruiz expuso que la Misión Sucre representó la primera gran ola de democratización educativa, orientada a “ocupar el territorio” y llevar la universidad a los lugares donde antes no llegaba.

Sin embargo, advirtió que “no es suficiente que tenga territorialidad la universidad, sino que es necesario que, además de la territorialidad, tenga especificidad en la universidad a un modo de vida”.

La Unacom, por su parte, corresponde a una segunda etapa: “Adecuada a un método, a una realidad práctica cotidiana que permite el reconocimiento de saberes, tradiciones, haceres y conocimientos, tanto los formales e institucionalizados como los ancestrales: los que vienen de nuestras abuelas y nuestros abuelos, los que provienen de los pueblos originarios y los que la juventud produce sin necesidad de títulos”.

Ruiz destacó que en las más de cinco mil comunas del país existen personas que, día a día, desarrollan soluciones, metodologías y formas de trabajo propias. “Cada día en cada comuna tenemos personas que están desarrollando conocimiento. La universidad es un espacio para dialogar, hacer emerger y reconocer esos conocimientos. En esa etapa de la transformación de la educación universitaria se encuentra nuestra Universidad Nacional de las Comunas”, aseguró.

El impacto de lo digital en la subjetividad contemporánea

Andrés Eloy Ruiz señaló que estamos viviendo “el inicio de una ola de la transformación del impacto de lo digital sobre la vida humana”, un proceso que se aceleró con la pandemia.

Aseveró que el virus de la covid-19 “forzó que en muchos espacios se acelerara” la incorporación de tecnologías que ya venían siendo desarrolladas por grandes corporaciones, abriendo la puerta a nuevas formas de interacción y consumo de información.

En ese contexto, advirtió que hoy predomina “el entrenamiento de la atención para informaciones cortas y que no se cuestionen”, lo que configura un tipo de subjetividad funcional al mundo moderno capitalista.

Frente a ese escenario de disputas y desafíos, Andrés Eloy Ruiz planteó que la educación debe recuperar una orientación metodológica anclada en la tradición pedagógica latinoamericana. Recordó que existen claves en los pensamientos de Simón Rodríguez, Martí, Mariátegui, Freire, Luis Bigott y Carlos Lanz, entre otros.

Desde esa perspectiva, insistió en que la incorporación tecnológica debe ir acompañada de una dimensión convivencial. “¿Cuál es la cualidad de algo que nos permite reconocernos y qué es lo que debemos poner para que acompañe al mundo digital? Lo primero es la capacidad de escucha; pero lo digital no te escucha. Entonces tú te tienes que hacer escuchar con el otro, con la otra”, declaró.

Ruiz sostuvo que la educación en tiempos digitales debe centrarse en dos capacidades fundamentales: la escucha y la confianza. “La capacidad de escucha tuya y mía y la capacidad de construir confianza tuya y mía no existen como un hecho digital”, reafirmó.

Advirtió que en las redes sociales digitales “si tú colocas unas cosas y al algoritmo ‘no le gusta’, te cierran la cuenta”. Por ello llamó a confrontar críticamente la información. “Vamos a desarrollar el pensamiento crítico”, planteó.

En tal sentido, el profesor enfatizó que la educación debe formar personas capaces de discernir entre lo verdadero y lo falso en un entorno repleto de contenidos.

Reconstruir los vínculos para hacer posible la vida comunal

Andrés Eloy Ruiz, asesor de la Universidad Nacional de las Comunas, expresó que el proyecto comunal solo puede consolidarse si se desmontan los elementos que históricamente se impusieron en los modelos educativos latinoamericanos: “La neutralidad, la carencia de afecto, la carencia de vínculos, la tecnologización de los procesos educativos”.

Indicó que estas lógicas individualistas producen un mundo sin sensibilidad ni arraigo, por lo que la tarea actual consiste en “la reconstrucción de los espacios de reconocimiento de lo afectivo, de los vínculos comunitarios, de los vínculos de la familia, como nuestra primera comunidad”.

Expuso que la construcción de la vida comunal ocurre en un “espacio de disputa”, donde se confrontan sentidos de vida distintos al mito moderno del “progreso”. En ese proceso, destacó que ha existido un impulso institucional continuo a la regeneración comunitaria. “El impulso que dio el comandante Chávez, el impulso que dio el presidente Maduro, el impulso que está dando la presidenta encargada Delcy Rodríguez, orientados a generar condiciones para que ese modo de vida emerja”, argumentó.

Reiteró que hoy corresponde “acompañar avanzando, generando elementos que nos permitan hacer de esta nueva educación un espacio de práctica cotidiana”.

Reconocer el conocimiento que ya existe en los territorios

Andrés Eloy Ruiz afirmó que la Universidad Nacional de las Comunas acompaña y reconoce los saberes que ya existen en los territorios. Por eso, más que transmitir, la tarea es “reconocer el conocimiento que se tiene”.

Ruiz alegó que el modelo de educación en el entorno parte de la idea de que “las personas saben, las personas hacen, las personas construyen, las personas transforman, las personas conviven, las personas aman”.

Dijo que para que esa semilla pueda desplegarse, es necesario un espacio organizado. Ese lugar, afirmó, es la comuna. “Esa tierra fértil es el espacio comunal en el que las personas van a poder desplegarse, expresarse, hacerse”, recalcó.

El profesor explicó que este enfoque requiere un modo distinto de aproximarse a las personas y a sus saberes. “Es saber que hay un modo de aproximarse para poder dialogar, que uno escucha y habla para poder comunicarse con la otra persona, para tener continuidad con la otra persona. El entorno es lo que tú eres y vas haciendo”, manifestó.

Andrés Eloy Ruiz explicó que el modelo educativo que impulsa la Unacom nace de una concepción otra, desde el entorno. Señaló que dicho modelo no puede funcionar en espacios donde predomina la competencia, el individualismo o la verticalidad, porque “muy probablemente un método como este no sirve, aunque deje evidencias de su fortaleza”. Para él, la educación comunal requiere un ambiente que favorezca la colaboración y la horizontalidad.

Ruiz afirmó que la tarea actual consiste en desmontar las estructuras que históricamente han limitado los procesos educativos. “Nos corresponde desestructurar todo el armado, toda la estructura, todo el esqueleto que se ha puesto al lado de los procesos educativos”, reflexionó.

Explicó que el modelo comunal avanza por etapas y que ya existen experiencias exitosas en Venezuela, como los programas de estudios abiertos de la Universidad Kléber Ramírez en Mérida y la Asociación de Productores Integrales del Páramo (Proinpa), con el rescate de la semilla de papa.

El docente destacó que los procesos de aprendizaje más relevantes ocurren fuera de los horarios rígidos y las aulas cerradas. Recordó que en la vida real “se aprende y después hay un momento de reflexión”, necesario para sistematizar y dar sentido a la experiencia.

Armonizar la universidad con el ritmo de vida comunal

Andrés Eloy Ruiz opinó que la universidad “tiene que armonizarse con el ritmo de vida de la comuna”, porque estas avanzan a su propia velocidad; es decir: la comuna ya lleva su propio ritmo. Por eso, afirmó que los espacios de reflexión deben ubicarse lo más cercano al espacio comunal.

“Es así como nacen las comunidades de conocimiento para la transformación comunal, que aspiran a que, inicialmente organizadas por comuna, puedan después alcanzar otras escalas, las más cercanas si las hubiese. A veces, en los espacios urbanos, uno piensa en una comuna y piensa en una comuna que tiene varios consejos comunales muy próximos entre sí, precisamente porque es un entorno urbano. Pero, de repente, usted se va a un espacio rural y una comuna está a una hora de otra. Entonces, las comunidades de conocimiento se van a acercar más a ese espacio de la comuna”, declaró.

Ruiz explicó que esta aproximación retoma la lógica de la primera ola de transformación universitaria —ocupar el territorio— y la combina con un segundo paso: “Aproximarse a la comprensión de lo que se vive, se requiere en esa comuna”, mediante procesos de reflexión, discusión y entreaprendizaje, como planteaba Freire.

Andrés Eloy Ruiz, quien además es investigador en el Centro de Estudios Latinoamericanos y del Caribe Rómulo Gallegos (Celarg), cuestionó la colonialidad y la rigidez propias del modelo universitario tradicional, donde “el currículo es el rey” y determina qué se aprende y en qué orden, incluso cuando la realidad cambia más rápido que los programas.

“El currículo es la herramienta, o el medio, que debe adecuarse y permitir que el movimiento fluido de los procesos se organice. El currículo, entonces, debe pasar de ser el rey organizador de todo al espacio donde se organiza todo. ¿Qué se organiza? Lo que ya existe, no lo que quedó prescrito. De esa manera también nos acercamos a las dinámicas de las comunas. Probablemente, como ocurre en todos lados, en una carrera tradicional uno aprende más de unas cosas que de otras”, subrayó.

La sensibilidad comunal frente a la crisis ecológica

Andrés Eloy Ruiz dijo que las comunidades poseen una conexión natural con su entorno, una cualidad que se fortalece cuando se desmontan los patrones impuestos por el modo de vida colonial capitalista/patriarcal.

Declaró que, al liberar a las personas de esa “pesada armadura de los preceptos de ese modo de vida”, emerge un ser humano capaz de relacionarse de manera más plena con su entorno. En las comunas, añadió, esta sensibilidad aparece con mayor claridad.

Ruiz señaló que el entorno primario de cualquier proceso educativo está conformado por “personas y naturaleza”, una relación que se vive de forma más intensa en los territorios comunales. Allí, dijo, las personas desarrollan mayor conciencia sobre la importancia de que el trabajo sea armónico, lo cual “se traduce en su hacer, en su aprender, en su reflexionar”.

Para el docente, esta conexión directa con la vida cotidiana es la base para organizar proyectos que respondan a la crisis ambiental global desde prácticas concretas y colectivas.

Sostuvo que, ante esta capacidad comunitaria para comprender y actuar sobre su entorno, la tarea de la universidad es acompañar esos procesos. “Lo que tiene que ser la universidad es legitimar, validar, permitir, propiciar, visibilizar y ayudar a organizar eso”, enfatizó.

Referentes históricos para orientar la ruptura descolonial

Andrés Eloy Ruiz, docente en el Programa Nacional de Formación Avanzada en Gestión Pública de la Universidad Politécnica Territorial de los Altos Mirandinos Cecilia Acosta, señaló que los procesos de planificación comunal deben partir del reconocimiento de las personas reales que habitan los territorios, con sus historias y modos de ser.

Expresó que “nosotros estamos con personas que vienen de una historia, de unas interacciones y de un modo de ser en comunidad en un tiempo histórico determinado”, por lo que la ruptura con la carga colonial no puede hacerse desde abstracciones, sino desde referentes concretos.

En el caso venezolano, afirmó que existen referentes que orientan ese camino, entre ellos Simón Bolívar, Simón Rodríguez, Ezequiel Zamora y Hugo Chávez, figuras que funcionan como faros para guiar los esfuerzos colectivos. Mencionó, además, a Kléber Ramírez, quien aportó tres principios fundamentales: “La capacidad de construir, de producir alimentos, de producir ciencia o conocimiento y producir dignidad”.

Para Ruiz, estas orientaciones funcionan como una brújula que permite enfrentar la persistencia del mito del “progreso” y la colonialidad en la planificación territorial.

Certificar desde la vida y no desde el papel

Andrés Eloy Ruiz explicó que la certificación de saberes en la Universidad Nacional de las Comunas “se hace de dos maneras, dentro de la propia comunidad de conocimiento porque se incorporan todas las cosas que vas desarrollando en tu propia vida”. Detalló que esto incluye tanto experiencias formales como aprendizajes surgidos del trabajo, la práctica comunitaria o procesos inconclusos de formación académica.

Por último, el profesor subrayó que la acreditación en la Unacom no recae en los documentos, sino en la experiencia demostrada por cada sujeto. “La acreditación se hace entonces en una forma con la persona; la que se acredita es la persona, no los papeles que presenta la persona”, reafirmó.

Universidad Nacional de las Comunas UnaCom

Equipo Rectoral

Magaly Newton

Secretaria General

Vicerrectora de Formación e Investigación Comunal

Vicerrector para la Economía Comunal

Democracia y Sociedad Comunal

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